Hoy martes aparece en librerías el controversial libro de John Bolton, su exconsejero de seguridad nacional (de Donald Trump), en el que revela no sólo la incapacidad presidencial del personaje, sino además sus muchos defectos, intereses personales, volubilidad de trato y su patológica costumbre de mentir.
Según RealClear Politics, Trump está abajo en todas las encuestas por márgenes que incluso llegan al doble dígito en el cara a cara con Joe Biden. En Florida 8 puntos abajo, en Pensylvania 4, en Wisconsin 5, en Arizona 6 y en Texas (capital republicana por antonomasia) apenas por un punto.
Por último DACA (Acta Diferida de Acción para proteger a los inmigrantes menores) que obtuvo un voto de defensa por la Suprema Corte la semana pasada. Hasta en las Cortes, Trump tuvo un balance negativo en los últimos días. Pero como no acepta derrota alguna, ayer lunes emitió una orden ejecutiva para suspender visas de trabajo hasta el mes de diciembre en el 2020. Miles de trabajadores que entran y salen de EU con visas temporales de trabajo, verán afectado su proceso hasta en más de un año, para que el Instituto Nacional de Migración pueda emitir un fallo en cada caso.
Toda medida y decisión de Trump en los próximos meses, será bajo la óptica electoral. Lo que lamentablemente lo hace mucho más peligroso en los hechos. Cerrar la frontera, lanzar una invasión a Venezuela por ejemplo, romper con Canadá, cualquier escenario descabellado es posible, en un hombre irracional obsesionado con ganar. (Alejandro Kourchenko, El Financiero, Política)
En el marco de la conmemoración por el Día Mundial de las Personas Refugiadas, celebrado el pasado 20 de junio, refrendamos uno de los rasgos distintivos de la política exterior de México, que lo ha caracterizado a nivel mundial como un país de asilo y refugio para las personas que buscan protección ante la vulneración de sus derechos.
En los últimos años se han registrado incrementos sin precedentes en el número de personas solicitantes de protección internacional al Gobierno de México. Tan solo en el año 2019 se recibieron 70 mil 600 solicitudes de personas procedentes de 85 países distintos, lo que contrasta claramente con los mil 300 solicitantes registrados en el año 2013, y que para el primer trimestre de 2020, registró un incremento del 34 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.
Hacer frente a este fenómeno creciente e incorporar integralmente a las personas refugiadas a nuestro país, requiere de alentar cambios culturales profundos a fin de eliminar todas las formas de discriminación y exclusión social, asumiendo que la migración a México, como país de destino, no tendrá marcha atrás y, que el país puede ser enriquecido por estos nuevos habitantes, tanto por su aportación cultural como económica.
El compromiso de México, como un espacio de protección abierto a las personas extranjeras se ha confirmado recientemente a través de la emisión de ocho compromisos en el marco del Foro Global sobre Refugiados celebrado en el mes de diciembre de 2019, entre los que destacan, además de facilitar y agilizar los procedimientos para atender oportunamente las solicitudes de refugio que de manera exponencial, se presentan; fortalecer los procesos de integración a la sociedad mexicana de personas refugiadas, manteniendo espacios de diálogo abiertos y de coordinación interinstitucional para construir programas de atención adecuados, abiertos, en todo momento, a la cooperación y el escrutinio internacional.
La tradición de México como un país de asilo, y la reciente mejora en la atención, fue reconocida por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el reporte de Tendencias Globales 2019, donde México aparece como el octavo país con mayor número de solicitantes a nivel mundial y en el que se resaltan las buenas prácticas implementadas en procedimientos simplificados; las tasas altas de reconocimiento de la condición de refugiado y el aumento en la capacidad de resolución de casos, a fin de garantizar un trato digno en el ejercicio de un derecho humano fundamental: el derecho a la protección que brinda el refugio a las personas que enfrentan situaciones de riesgo a su integridad. (Alejandro Encinas Rodríguez, El Universal, Opinión)

(Llera, Excélsior, Nacional, p. 12)