Opinión Migración 260620

El perdedor y el ganador

Frijoleros, “greasers”, violadores, criminales, asesinos, delincuentes. Todo eso, pero hoy con la dócil resignación de quien encima de todo tolera el muro y pone el tapón chiapaneco contra los centroamericanos a quienes se ha querido ayudar con arbolitos ridículos o semillas de ahuehuete o flamboyán. Un espanto grotesco.

Ahora las condiciones son distintas y México vive sometido a los caprichos de Donald Trump, amagado por su valla, con sus fuerzas militares al servicio en la contención migratoria y un tratado comercial invasivo y lleno de supervisiones inadmisibles en otro tiempo (como los inspectores laborales), el presidente de México admite tácitamente –o al menos no rechaza con firmeza –, una invitación  con aroma de instrucción, para acudir a los terrenos del otro presidente quien está cerca de perder las elecciones. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 2)

¿Un Ayotzinapa oaxaqueño?

El Ayuntamiento asegura que el crimen organizado quiere controlar el Municipio por su ubicación estratégica para el tráfico de indocumentados y el almacenamiento de combustible robado.

A través de una carta, señalaron que “recientemente la incursión de la delincuencia organizada agravó aún más la situación de esos lugares, al considerarse un punto estratégico para el tráfico de indocumentados y enervantes”. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p. 11)

Tráfico de personas, el pendiente

Han pasado 13 años de que nuestro país pudo ascender un peldaño en la clasificación de nivel 2 sobre trata de personas que emite el Departamento de Estado de Estados Unidos, y desde entonces México no ha podido mejorar su posición en la atención a ese delito lesivo de los derechos humanos.

Y a pesar del reconocimiento que hacen las autoridades norteamericanas por el esfuerzo puesto por los mexicanos en contrarrestar el tráfico de personas, lamentan que no haya sido el suficiente ni que haya cumplido con lo requerido para obtener un ascenso en su escala de clasificación, considerando que no hubo incremento en la cifra de sentenciados ni de investigaciones, además de que se cometieron mucho errores en los operativos policiacos. (Editorial, El Universal, Opinión, p. 14)

AMLO-Trump, del odio al amor

Si alguien se caracteriza por cumplir a cabalidad el amor y paz, nos hacen ver, es el presidente Andrés Manuel López Obrador. El mandatario ha dicho en varias ocasiones que su fuerte no es la venganza y ahora lo demuestra con hechos. Hace poco más de tres años, en marzo de 2017, dijo que iría a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York a presentar una denuncia contra el presidente estadounidense, Donald Trump, “por la campaña de odio contra los mexicanos y por las órdenes para iniciar la construcción del muro en la frontera y endurecer la persecución de migrantes”. Hoy, pese a las recomendaciones de internacionalistas de que no lo haga, el presidente irá a Washington a agradecer al presidente Trump la venta de ventiladores de uso médico durante la pandemia y a recibir en persona el agradecimiento de don Donald por el envío de soldados a la frontera sur mexicana que impiden la llegada de migrantes centroamericanos a Estados Unidos. Bien dicen que del amor al odio hay solo una campaña.  (Bajo Reserva, El Universal, p. 2)

‘Welcome’, presidente López Obrador

Ayer también, la secretaría de la Defensa de Estados Unidos anunció la movilización de 4 mil efectivos de las fuerzas armadas, en este caso de la Guardia Nacional, a la frontera entre México y Estados Unidos.  (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p. 2)

¿Por qué evitar la Casa Blanca?

¿Qué puede lograr AMLO? Un descolón de Trump si un periodista le pregunta sobre el muro y quién lo va a pagar. Un apapacho de Trump, pues México le está haciendo el trabajo sucio de contener a los migrantes centroamericanos en tránsito. O bien, una fotografía de dos líderes sin cubrebocas que recorrerá el mundo como un ejemplo de irresponsabilidad ante el panorama desolador que sigue presentando la pandemia en ambos lados de la frontera. (Rafael Fernández de Castro, El Financiero, Mundo, p. 27)

López Obrador en Washington D.C.

AMLO pasó por alto los agravios que hemos sufrido los mexicanos por parte de Trump desde que anunció su intención de competir por la nominación republicana, el 15 de junio de 2015: “Cuando México nos manda a su gente no manda lo mejor de ese país… Mandan a personas que traen un montón de problemas y arrastran esos problemas: drogas, crimen. Son violadores.” En esa misma ocasión Trump sostuvo, enfáticamente, que levantaría un muro a lo largo de la frontera entre ambos países. (José Fernández Santillán, La Crónica de Hoy, Opinión, p. 1)

Viajar o no viajar

El problema es que tales razones no borran los agravios hacia los mexicanos que no perciben el trato respetuoso ni la política de buena vecindad a las que alude el presidente mexicano.

Peor aún, el presidente Trump sigue usando el tema migratorio, incluidos los beneficiarios del programa DACA, para agredir a México. De ahí que no fuera trivial el escenario elegido para la peculiar invitación a López Obrador. (Verónica Ortiz, El Heraldo de México, País, p. 8)

Trump espera a AMLO con un reclamo

Y mientras al republicano en campaña le brillaban los ojos, como lobo feroz, de este lado de la frontera del muro y la vigilancia migratoria de la Guardia Nacional, algunos de los colaboradores más sensatos de la 4T trataban de argumentar, sin molestar al tlatoani, sobre la imprudencia de ponerse en bandeja de plata frente a Donald Trump.

Todavía tienen tiempo de echarse para atrás y no caer en las fauces del presidente de Estados Unidos, pero si López Obrador insiste, estamos cerca de un espectáculo político nunca antes visto. O quizá sólo cuando Trump vino a México a visitar a Peña Nieto. (Enrique Campos Suárez, El Economista, Opinión)

Videgaray Reloaded

Videgaray apostó por las relaciones personales y no institucionales para plantear un escenario diplomático: el gobierno del presidente Peña Nieto le daría un espaldarazo al candidato republicano y, a cambio, recibiría un giro en la actitud de Trump sobre el muro y la migración. No solo eso. Propinaría un duro golpe en contra de la candidatura de Hillary Clinton quien había manifestado críticas al gobierno de Peña Nieto siendo secretaria de Estado. (Fausto Pretelin Muñoz De Cote, El Economista, Opinión)

Elección 2020: El problema de Trump y los demócratas

Según muestras de opinión, Trump conserva la lealtad de la mayoría de sus votantes, 43 por ciento del electorado, que lo han seguido contra viento y marea. Trump ha buscado mantenerlos movilizados, a través de medidas que incluyen intentos más o menos exitosos de cumplir promesas de 2016, cambiar los acuerdos de libre comercio, construir una valla en la frontera con México y controlar la migración. (José Carreño, El Heraldo de México, Orbe, p. 21)

Otra vez, Trump

Cuatro años después, parece que esa postal volverá a llegar. Las razones, las mismas. Será Andrés Manuel López Obrador quien se encuentre con Trump, esta vez en Washington, D.C. La entrada en vigor del T-MEC, el pretexto. El agradecimiento por los respiradores vendidos por empresas estadunidenses al gobierno mexicano, el plus. Sin embargo, en la sombra está la urgencia que Trump tiene por validarse ante sus seguidores. Durante su mandato, México continuó como ese dardo que lanza al blanco cada que necesita un factor de disfrazada legitimidad. Cuando no consiguió fondos para el muro, aseguró que, de alguna forma u otra, México lo pagaría. Cuando aparecieron las caravanas migrantes, celebró la presencia de la Guardia Nacional en la frontera, no sin antes lanzar amenazas arancelarias. Aunque siempre dirigiéndose con amabilidad a López Obrador, un gesto que no tuvo con Peña Nieto. (Yuriria Sierra, Excélsior; Nacional, p. 16)