Una Corte federal de EU falló en contra de la intención del gobierno de Donald Trump para desviar 2 mil 500 millones de dólares del Pentágono para la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos. Es claro que la maniobra de Trump tiene fines electorales. Ya dijo que con el muro se frenó la propagación del COVID-19, algo que no es cierto, como lo demuestran la cifras, por citar alguno de sus argumentos. Se le acabó a Trump su lugar común para buscar votos. (Abajo, La Crónica de Hoy, LA2, p. 2)
Ni AMLO es el peor Presidente de la historia -Calderón o Peña tuvieron tiempo suficiente para destruir al país- ni es el salvador de la patria. Ni todas sus medidas nos arrastran hacia una dictadura ni nos impulsan hacia una era dorada. Nada más alejado de la verdad que estas dos ridículas hipérboles: se trata más bien de un gobierno vagamente de izquierda cuyo mayor logro, el que justo lo llevó a su amplia victoria en 2018, ha sido su énfasis en proteger a los desprotegidos, pero que en todos los demás ámbitos ha cometido errores garrafales y, en algunos casos, como en la militarización del país, el trato hacia los migrantes o su incapacidad de reformar nuestro sistema de justicia, ha traicionado vilmente su propia agenda y a sus electores. ¿Estamos peor que con Calderón o Peña? Aún es pronto para saberlo, pero no hay duda de que los seguidores de uno y otro son quienes menos estatura moral tienen para repetírnoslo obscenamente día con día. (Jorge Volpì, Reforma, opinión, p. 9)
El otro riesgo es de traición e indiferencia con los 12 millones de mexicanos, nacidos en México, que vivimos en Estados Unidos. López Obrador está cometiendo exactamente el mismo error que el ex presidente Enrique Peña Nieto, quien se reunió con Trump en la Ciudad de México antes de unas elecciones. En esa ocasión Peña Nieto no se atrevió a criticar la absurda idea de Trump de que México pagaría por un nuevo muro en la frontera, ni tampoco refutó sus comentarios racistas contra los inmigrantes mexicanos. (“Traen drogas. Traen el crimen. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas”, había dicho el entonces candidato presidencial el 16 de junio del 2015). (Jorge Ramos Ávalos, Reforma, Opinión, p. 8)
Hace un año, las posibilidades para dar vida al Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T-MEC), se veían complicadas dada la correlación de fuerzas en el Congreso de EU y por los diversos amagos del presidente Donald Trump en migración y aranceles. Hoy, estamos a unos días para completar un capítulo que fortalece el trabajo que el Gobierno de la República ha realizado.
Desde hace una semana, la Cámara de Diputados definió la ruta necesaria para que armonicemos seis leyes que son necesarias para consolidar el T-MEC. El viernes 19 y sábado 20 de junio, se realizaron reuniones en comisiones de la Cámara de Diputados: la de Economía dedicada a las leyes de Propiedad Industrial y de Infraestructura de la Calidad; la de Cultura, Derechos de Autor; la de Justicia y el Código Penal. (Rocío Barrera Badillo, El Heraldo de México, País, p. 7)
Estimo que López Obrador buscará darle la vuelta a los asuntos espinosos que se le atravesarán en el viaje de trabajo al vecino país del norte. Ya sabemos que él le apuesta a que se pierdan “sus giros” en la traducción, eso lo hace cada vez que se avizora un problema…
Al momento, lo único que cancelaría su visita a EU es que esta nación cerrara herméticamente sus fronteras, que alguno de los dos presidentes estuviese infectado de COVID-19 o, bien, por un importante e inesperado hecho nacional o internacional. (Verónica Malo Guzmán, El Heraldo de México, País, p. 13)