Fue Donald Trump quien desató públicamente, en primer lugar entre sus seguidores, las expectativas sobre un supuesto poder curativo que el compuesto conocido como hidroxicloroquina tendría sobre el nuevo coronavirus que en los primeros meses de este año empezaba a esparcirse por el mundo. Entre sus siempre cuestionadas declaraciones políticas, el 2 de abril el mandatario estadunidense formuló una que llamó la atención de los especialistas, entonces encargados de afrontar la inminente pandemia de Covid-19: anunció que desde hacía casi dos semanas estaba tomando un medicamento llamado hidroxicloroquina, porque había señales muy fuertes de su eficacia contra la incipiente enfermedad. No se lo había recomendado ningún médico –aclaró–, sino un buen número de trabajadores que le habían escrito preocupados por la salud del presidente.
El medicamento en cuestión venía utilizándose desde hacía décadas para el tratamiento de la malaria y, en menor medida, para combatir el lupus y la artritis severa. Según un reporte de la Organización Panamericana de la Salud, dado a conocer cuatro días después del anuncio de Trump, no existía ninguna evidencia de que fuera eficaz contra el coronavirus, lo que no obstó para que 20 días después el titular de la Casa Blanca insistiera en ponderar las supuestas bondades del compuesto. Hay muchas posibilidades de que la cloroquina pueda tener un enorme impacto, exageró. Para colmo, usó como sinónimo de hidroxicloroquina a la cloroquina, que sólo es la sustancia base de la primera. (La Jornada, Editorial, p.8)
El 1º de julio, el presidente Andrés Manuel López Obrador festejó el segundo aniversario de su triunfo electoral y aunque parezca que él gobierna solo, la verdad es que lo acompañan 19 secretarios de Estado.
¿Quiénes son estos funcionarios y qué papel han jugado en estos dos años? De acuerdo con el último estudio de la Central de Inteligencia Política (CIP), que hace un Análisis de Reputación Mediática de Actores (A.R.M.A), en mayo, los tres secretarios más populares fueron los de la Sedena y de la Semar, Luis Sandoval y José Rafael Ojeda. Ellos tienen la fortuna de liderar las dos instituciones con mejor reputación del gobierno entre la población, así que poco tienen que hacer para tener buena imagen.
El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, alias El Milusos, también ha logrado destacarse porque, básicamente, es quien opera las ocurrencias del Presidente y lo saca del atolladero. En esa lista también se cuela Arturo Herrera. El secretario de Hacienda podría ser fácilmente candidato a santo, ya que le ha aguantado al Presidente que lo haya desmentido como a ningún otro funcionario. (Vianey Esquinca, Excélsior, Opinión, p.16)
Una vez que autoridades españolas den su aval al trámite expedito que Emilio Lozoya solicitó para presentarse ante la justicia mexicana, el exdirector de Pemex empacará documentos y testimonios explosivos, bajo la supervisión de sus abogados, que coordina Baltazar Garzón, uno de los juristas más polémicos del mundo.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso de extradición detonado el 19 de febrero con su arresto en Marbella, España, Lozoya Austin levantará imputaciones directas contra una gama de políticos y empresarios mexicanos. Entre los primeros destacarán el expresidente Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, con una historia que dará comienzo desde 2011, durante la campaña presidencial del mexiquense, cuya operación financiera estuvo a cargo de quien luego se desempeñó como secretario de Hacienda y más tarde de Relaciones Exteriores. (Roberto Rock L. El Universal, Opinión, p.9)
El atentado en que salvó milagrosamente la vida Omar García Harfuch puso de relieve una dinastía que abarca más de un siglo de vida pública en México. El abuelo, Marcelino García Barragán (1895-1979), fue un hombre de la Revolución Mexicana, de los últimos dignatarios que vivió la guerra civil, fue director del Colegio Militar, gobernador de Jalisco, henriquista y secretario de la Defensa Nacional con Gustavo Díaz Ordaz. Le reveló al general Lázaro Cárdenas que el Estado Mayor Presidencial había perpetrado la matanza de Tlatelolco y el asesinato de Carlos Madrazo. La tragedia del 2 de octubre en realidad fue una trampa a los estudiantes y al Ejército. De modo injusto se le achacó a don Marcelino la responsabilidad. Él se mantuvo leal a las instituciones.
Javier García Paniagua, su hijo, aunque no fue militar, se destacó por su disciplina. Fue director general de Seguridad, secretario de la Reforma Agraria, presidente del PRI. En la sucesión de José López Portillo fue finalista y perdió frente a Miguel de la Madrid. López Portillo se inclinó por quien creía que era experto en finanzas públicas y desechó a quien tenía capacidad para gobernar. De la Madrid demostró que no tenía experiencia política ni carácter para enfrentar las crisis del 83 y 85 ni las presiones del gobierno de Ronald Reagan. Con De la Madrid los tecnócratas toman el mando y marginan a los políticos. Empieza una crisis que todavía no termina. (José Agustín Ortiz Pinchetti, La Jornada, Opinión, p.10)
La aplicación irrestricta de un plan aún más severo de recortes presupuestales anunciado por el gobierno el pasado 23 de abril, podría no sólo afectar la continuidad de programas públicos destinados a dar bienes y servicios a niños mexicanos menores de 6 años, sino en algunos casos dejarlos francamente inoperantes y generar una serie de problemas que vendrían a hacer aún más grande la crisis sanitaria y económica actual.
Y es que si bien la medida pretende hacer acopio de todos los recursos posibles para destinarlos a la atención de la situación crítica generada por la pandemia de Covid-19, podría a la vez generar otras condiciones no deseadas en la salud infantil como brotes masivos de sarampión u otras patologías, como consecuencia de debilitar financieramente programas básicos de vacunación, higiene, nutrición o de prevención de la salud para la niñez, así como otros de educación, guarderías y estancias, o incluso de protección a los derechos de la infancia. (El Universal, Editorial, p.10)
Los términos usados por el Presidente para hacer la taxonomía de la política actual son los menos adecuados. Ni el país político, menos el México social, pueden dividirse en conservadores y liberales; tampoco en opositores y pueblo de abajo, como propuso de el Presidente el viernes pasado.
Al empeñarse en estas dicotomías, el gobierno y sus partidarios, agrupados o no en la coalición Morena, incurren en un peligroso autoengaño que va a nublar aún más el o los escenarios donde se dirimirá la política formal, electoral y legislativa. De ser ese el caso, el gobierno y la nación en su conjunto encararán dificultades crecientes para desplegar una gobernanza efectiva en momentos de intensa tensión social entre clases, grupos, regiones hasta llegar a las municipalidades y las alcaldías. (Rolando Cordera Campos, La Jornada, Opinión, p.17)
A PESAR de haber estado cerca de varios colaboradores contagiados, Andrés Manuel López Obrador no se había querido hacer la prueba del Covid-19 para mitigar los riesgos de la personas con las que tiene contacto.
SIN EMBARGO, si se trata de quedar bien con Donald Trump y cumplir con el protocolo del gobierno de EU, ahí sí… que traigan los hisopos porque vamos a la Casa Blanca.
LO CIERTO es que ni AMLO ni su nuevo mejor “amigou” quieren que su pobre -por decirlo de algún modo- gestión de la pandemia, que tiene a EU como el país con más muertos en el mundo y a México en lugar 5 (de acuerdo con las cifras oficiales de letalidad), sea el tema central de su primer encuentro, e insisten en que la reunión es por la entrada en vigor del T-MEC. (Fray Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
En Palacio está de moda el humanismo. Una palabra más en el universo político de López Obrador -que parece estar convencido de que gobernar es hablar- para pulir su imagen política cada vez más desgastada por los hechos. No es una mala elección. Humanismo es, a diferencia de liberalismo, un término neutro y positivo que nadie se atrevería a rechazar, y tan ambiguo, que pocos saben qué significa.
El disfraz retórico perfecto para justificar los “otros datos” (que nunca tienen fuente); descalificar a opositores “corruptos” (sin mostrar jamás una sola prueba), y darles la vuelta a los dos únicos pecados mortales que, según Max Weber, ningún político debe cometer y son el modo de gobernar de López Obrador: la falta de realismo y el no asumir la responsabilidad por las decisiones que toma. (Isabel Turrent, Reforma, Opinión, p.8)
Existe dentro del universo de “memes” circulando uno por demás ilustrativo. Aparecen tres países: Italia, España y México. Los dos primeros, confinando a sus poblaciones en los “picos” de su pandemia y desconfinando a éstas en el descenso de sus curvas epidémicas. El tercero, México, confinando en el ascenso de la curva a su población y desconfinando a ésta en el “pico” de la misma. Sí, un simple meme, pero puede ser el mejor retrato, fiel, de una cruda realidad. Éste es el contexto.
En 1920, el geógrafo sueco Johann Kjéllen, acuñó dos conceptos que al paso del tiempo se han vuelto esenciales para la interpretación de la sociedad humana: geopolítica y biopolítica. No creía que el Estado era solo una abstracción, sostenía que era un organismo viviente. Décadas después, Michel Foucault aunque no lo cite, retomará el concepto de biopolítica y lo orientará hacia un sentido cuantitativo, en tanto estudio y administración del cuerpo de la población, coincidiendo con otro equivalente kjélleniano: la “pletopolítica”. No obstante, al día de hoy, la biopolítica ha sido recogida por muy diversos estudiosos de las ciencias sociales y las humanidades desde distintos puntos de vista, asociada además con otro concepto, si cabe aún más amplio: el biopoder, pues cuando hablamos de biopolítica, pletopolítica y/o biopoder, no solo estamos considerando a los individuos-cuerpo y al poder-Estado, estamos comprendiendo también al espacio-territorio. (Betty Zanolli, El Sol de México, Opinión, p.11)
Sin restarle importancia a la pandemia que enfrentamos, nuestro principal reto es la seguridad pública y su traducción en paz y tranquilidad para todos; las evidencias que tenemos en las últimas semanas nos confirman que el crimen hará lo que sea necesario para defender su negocio, no importa si existe o no una emergencia sanitaria.
De acuerdo con los números oficiales disponibles, la aparición de coronavirus detuvo temporalmente algunos delitos y dejo sin cambio otros, entre ellos los homicidios dolosos, que reflejan un enfrentamiento abierto entre grupos delincuenciales que han visto afectadas sus actividades y sus ingresos, por una actuación oficial que no habíamos visto hasta el momento. (Luis Wertman Zaslav, El Sol de México, Opinión, p.13)
El pasado 30 de junio, en el Campo Marte, y siguiendo las indicaciones para evitar contagios entre el personal integrante de esta nueva institución, se realizó el evento conmemorativo, para también entregar reconocimientos y hacer un muy emotivo homenaje a quienes cayeron en cumplimiento de su deber, así como de guardias nacionales, que fallecieron a consecuencia de la epidemia. El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, montó una guardia de honor en un muro con el nombre de los caídos en servicio.
Las intervenciones corrieron a cargo, del Comandante de la Guardia Nacional, General Luis Rodríguez Bucio, del Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Dr. Alfonso Durazo Montaño y del General Secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González. También asistieron, el Almirante Secretario José Rafael Ojeda Durán y la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum Pardo. (Javier Oliva Posada, El Sol de México, Opinión, p.13)
No será esta que comienza una semana fácil para Andrés Manuel López Obrador y quienes con él insisten en estar comprometidos con el impulso de un gobierno, aseguran ellos mismos, “plagado de aciertos y éxito en todos los sentidos…”, particularmente en la lucha por develar, denunciar y superar toda suerte de compló(s) e intrigas del pasado y presente contra la 4T y lo que ésta representa…
Y no lo será, aseguran quienes mejor conocen la realidad que se vive al más alto nivel del poder político, porque, además de tener que seguir lidiando con una pandemia que no acaban de domar y una curva ascendente de contagios que no termina de ser aplanada, deberá insistir en restar importancia a la crisis económica más profunda y desgastante —“en especial para los más pobres…”, diría alguno— de las últimas décadas, atender el entorno de violencia incontrolada e inseguridad y, por si ello no fuera suficiente, lidiar con el desquiciado y antimexicano Donald Trump y su descarado intento por aparentar, al menos, que tanto él como México en cuanto tal apoyan de manera franca su campaña en busca de la reelección, en el marco de su obligada visita a la Casa Blanca. (Enrique Aranda, Excélsior, Opinión, p.14)
En octubre, datos de corrupción en la 4T
Nos cuentan que los integrantes de la Auditoría Superior de la Federación regresan a trabajar el próximo lunes y tendrán que hacerlo a marchas forzadas para tratar de avanzar y tener listo para octubre el primer informe de auditorías practicadas a la Cuenta Pública 2019, es decir, al primer año de gobierno del presidente, Andrés Manuel López Obrador. Nos recuerdan que el pasado martes venció el plazo para la entrega de este informe a la Cámara de Diputados, pero la ASF incumplió debido a que la pandemia del Covid-19 les impidió avanzar desde mediados de marzo. Nos describen que la Auditoría Superior también se está enfrentando a otro pequeño problema: que las dependencias, bajo el pretexto del confinamiento, no les han entregado toda la información para hacer su fiscalización. Como se lo adelantamos en este espacio, la pandemia salvó a la 4T de conocer las primeras irregularidades financieras de este gobierno al no entregar este documento a San Lázaro, pero nos juran que todo estará listo para el mes de octubre. ¡Veremos!
En Morena los pleitos continuarán
A pesar de que el dirigente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, presume que los asuntos del partido ya salieron del tribunal, la realidad parece ser otra. Apenas el jueves pasado, Morena lanzó la convocatoria para elegir a su nueva dirigencia en agosto próximo, por método de encuesta a la militancia. Ahora, el aspirante a la dirigencia, Alejandro Rojas Díaz Durán, ya se fue al Tribunal Electoral para impugnar el documento y ahora a esperar. Al parecer Yeidckol Polevnsky no era la causa de la división, como otros quisieron mostrar. Veremos qué tan unido llega el partido del Presidente a las elecciones de 2021. (El Universal, Opinión, p.2)