Columnas de Opinión 100720

Bajo reserva

Lozoy y Duarte llegan puntuales.- ¿Qué tienen en común Emilio Lozoya César Duarte? Que en algún momento han sido señalados de haber financiado campañas del PRI. Lozoya, exdirector de Pemex, es acusado de recibir sobornos de la empresa Odebrecht aun antes de que ganara la presidencia Enrique Peña Nieto, y supuestamente para favorecer esa campaña. En el caso de Duarte se probó que hasta dineros de los trabajadores más humildes fueron retenidos y luego enviados al PRI, pero se le acusa también de otras operaciones para favorecer al tricolor con dinero del erario. Pero ambos también tienen en común que sus casos de corrupción llegaron muy a tiempo para reforzar la imagen del gobierno que lucha contra la corrupción, justo cuando en la actual administración han surgido casos de funcionarios con muchas propiedades y cuyos familiares obtienen millonarios contratos y más aún, muy a tiempo para llegar a la elección de 2021 con esas medallas, y las que pueda colgarse si alguno de los dos, o los dos extraditados, dicen todo lo que saben. La trama apenas comienza. (El Universal, Nación, p. 2)

 

Confidencial

Comparecencias en el Senado.- Tras la visita del presidente López Obrador a la capital de Estados Unidos, donde se reunió con Donald Trump, tanto el canciller Marcelo Ebrard, como la secretaria de Economía, Graciela Márquez, serán llamados a comparecer ante la Comisión de Relaciones Exteriores y la Junta de Coordinación Política del Senado, que preside Ricardo Monreal. El objetivo, nos cuentan, es que rindan su informe sobre el viaje del mandatario.

Las nuevas cartas de la cancillería.- En el periplo que implicó llevar y traer al presidente López Obrador a Washington, hubo dos figuras en el equipo de la cancillería que cobraron relevancia. Primero, la embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, encargada de coordinar en apenas unas horas una cena entre empresarios en la Casa Blanca. Y del otro lado, quien aparentemente logró superar la prueba de fuego, fue el recién nombrado director de América del Norte, Roberto Velasco, el joven aprendiz de Marcelo Ebrard que se dedicó a atender peticiones de entrevistas.

(El Financiero, Nacional, p. 29)

 

Sacapuntas

Fueron dos pruebas.- Nos platican que fueron dos y no sólo una prueba de COVID-19 las que se aplicó el presidente López Obrador para su viaje a Washington. La segunda, nos dicen, estuvo a cargo de dos médicos mexicanos que residen temporalmente en la capital estadounidense, y fueron a la casa que habita la embajadora de México, Martha Bárcena, para realizar el test.

Bárcena se aplicó.- Hablando de la embajadora Martha Bárcena, la comitiva presidencial coincidió en que entregó buenas cuentas. Por la premura en que se planeó la visita del Presidente a EU, se puso a trabajar arduamente, lo que “disminuyó nuestras horas de sueño”, según contó ella misma a Adriana Delgado, en El Dedo en la llaga, de Heraldo Radio. Por eso, la calificaron como un éxito. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

 

En privado // Seguridad del Presidente, asunto de Estado

El presidente López Obrador vivió en Washington una experiencia nueva: la seguridad de un jefe de Estado, que siempre ha rechazado, pero allí no le preguntaron. La Casa Blanca simplemente aplicó el protocolo que sigue para todos los mandatarios en visita oficial. Desde que salió de la puerta del avión en la escala de Atlanta, fue recibido por los corpulentos agentes de lentes oscuros y el saco siempre abierto por si tienen que echar mano de la escuadra de la cintura, que lo escoltaron en todo el trayecto a Washington.

Al llegar al aeropuerto Dulles fue rodeado por elementos del Servicio Secreto, SS, que lo condujeron a una camioneta negra y blindada que lo llevó entre sirenas y en medio de un convoy hasta la residencia de la embajadora Bárcena, donde durmió. Los agentes lo custodiaron en todos sus desplazamientos y en el vuelo a México con escala en Miami.

Esto lo recojo para ver si después de eso y del atentado a Omar García Harfuch, recapacita y acepta tener un esquema que proteja al Presidente de la República, en aras de su seguridad personal, la de su familia y la estabilidad del país. Solo le aporto un dato: su protocolo de seguridad no habría resistido un atentado como ese.

Y Andrés Manuel López Obrador no tiene derecho a poner en riesgo la vida del Presidente de la República, insisto, ni la estabilidad del país, seguridad que no tiene nada que ver con la democracia ni con la austeridad republicana. Es un asunto de Estado. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)

 

Estrictamente personal // Usó Trump a López Obrador

Por más que insistiera el presidente Andrés Manuel López Obrador que su viaje a Washington era para reunirse con el presidente Donald Trump y no con el candidato presidencial Donald Trump, debió haber sabido que eso no sería posible y que su presencia, como advirtieron los líderes demócratas hispanos en el Congreso, días antes de celebrarse, se politizaría.

Trump lo invitó mientras el Congreso estaba en receso, por lo que prácticamente no habría demócratas en el Capitolio, y su equipo coreografió la visita que fue, en palabras del diputado demócrata por Arizona, Raúl Grijalva, una “cachetada” a los mexicanos, a los mexicano-americanos, y a todos aquellos que buscan asilo en Estados Unidos.

“AMLO se ha convertido en un colaborador de Trump y ha estado dispuesto a ejecutar la agenda de Trump al otro lado de la frontera”, agregó Grijalva, que recoge el malestar demócrata contra López Obrador. Haber ido a Washington, hablar superlativamente del jefe de la Casa Blanca por su apoyo al acuerdo comercial norteamericano, al tiempo de ignorar por completo que de no haber sido por los demócratas y su líder en el Congreso, Nancy Pelosi, jamás hubiera salido, tendrá un efecto duradero de ganar Joe Biden la Presidencia, observó el periódico The Hill, ampliamente leído en el Capitolio. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 32)

 

Uso de razón // Caso Iguala: no es justicia, es política

El fiscal para el caso Iguala informó al país que el hallazgo de los restos del normalista Christian Rodríguez son “producto de investigaciones recientes”. No es así. No hay ningún nuevo hallazgo ni otra explicación de ese crimen horrendo.

Lo que hay es una maquinaria de propaganda, en marcha, para seguir liberando asesinos y encarcelar policías e investigadores que descubrieron el caso. Podrán encarcelar a quien quieran –tienen el poder y el aparato judicial bajo su control–, pero no podrán borrar jamás que los asesinos de los 43 normalistas fueron sus aliados políticos.

Los autores intelectuales de la masacre hicieron campaña por Morena (cuando era un movimiento dentro del PRD), y José Luis Abarca, el alfil político del grupo criminal, llegó a ser alcalde de Iguala con el visto bueno y defensa pública de Andrés Manuel López Obrador.

Esa verdad es imborrable. Como imborrable es que AMLO recibió de manos de dirigentes locales perredistas el expediente criminal de su candidato Abarca. Y lo sostuvo. (Pablo Hiriart, El Financiero, Nacional, p. 30)

 

Astillero

Calderón, ¿traición a la patria? // Por saberse, respuesta de Trump // Política rápida y furiosa // Definiciones sobre México Libre

Es de esperarse que el presidente Andrés Manuel López Obrador informe hoy sobre la respuesta del gobierno de Estados Unidos a la solicitud de precisar si autoridades de nuestro país conocieron y, en su caso, autorizaron la operación denominada Rápido y furioso, que significó el ingreso a México de más de 2 mil armas de alto calibre que, con la inmediatamente fallida pretensión de darles seguimiento para ubicar a vendedores y compradores de esos instrumentos mortales, terminaron pertrechando a cárteles mexicanos del crimen organizado y acrecentando la violencia durante la administración funeraria que encabezó Felipe Calderón Hinojosa, con Genaro García Luna como virtual vicepresidente ejecutor.

La respuesta a esa solicitud fue entregada por la administración Trump a la de López Obrador desde el pasado lunes y, según el breve y críptico adelanto hecho por el embajador Christopher Landau, tal contestación habla por sí misma. Sea hoy, o cualquier día inmediato, el contenido de ese texto habrá de darse a conocer al público y entonces se sabrá si en este caso Felipe Calderón Hinojosa cometió, desde Los Pinos, conductas presuntivas del delito de traición a la patria (la hipótesis fue planteada en una Videocharla Astillada el pasado 8 de mayo, https://bit.ly/2ZSUzbb). (Julio Hernández López, Política, p. 8)

 

Duda razonable // ¿Qué hacemos con las escuelas?

Cuánto dinero necesita una escuela para regresar a clases presenciales? ¿Cuántos tapabocas, para aquellos que no traigan porque se les olvidó o no tienen? ¿Cuántos termómetros deben comprar? ¿Cuánto debe gastar en material de limpieza y desinfectantes? ¿Cuánto en marcadores de distancia? ¿Cuánto en guantes? ¿Cuánto en mejorar el internet (si es que tienen) o cuánto en contratarlo? ¿Cuánto en construir, remodelar baños y limpiarlos con la frecuencia necesaria? ¿Cuánto en computadoras y programas para permitir el mayor uso de educación en línea? ¿Cuántas escuelas no tienen agua potable suficiente para el lavado de manos constante? ¿Cuánto personal se necesita para cuidar la sana distancia entre niños y jóvenes, seguramente urgidos de abrazarse y jugar? ¿Cuánto cuestan algunas medidas necesarias para controlar lo que se come y bebe en las escuelas? ¿Cuánto cuesta ordenar a los padres de familia que a la salida se arremolinaban para recoger sus pequeños? ¿Para los que usan transporte escolar, quién controla la sana distancia?

Y no regresar pronto, en un país con poco acceso a internet y a computadoras, por optimistas que seamos, sabemos que eso no puede funcionar mucho tiempo más sin sacrificar el aprendizaje de una generación, con graves consecuencias. La más difícil de las decisiones. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)