AMLO y su elefante blanco
Fiel a su estilo, ayer en su gira por Ixtepec, Oaxaca, el presidente Andrés Manuel López Obrador arremetió contra las empresas constructoras que, dijo, incumplen los contratos de obra pública. En este caso fue por la rehabilitación del Tren Interoceánico que unirá el Océano Pacífico con el Atlántico. Sin embargo, el director general del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), Rafael Marín Mollinedo, le explicó que la mayor parte de la obra está retrasada no por las empresas contratadas, sino por las trabas burocráticas del propio gobierno que, entre otras cosas, sigue sin elaborar una Manifestación de Impacto Ambiental. Es decir, el gobierno, un elefante reumático como le ha llamado el presidente por la lentitud de su estructura, sigue moviéndose como lo hizo en sexenios anteriores, aunque la 4T diga que ya solo es poquito.
El caso de Emilio Lozoya y Odebrecht, le sirvió al presidente Andrés Manuel López Obrador para arremeter en contra de los funcionarios de las pasadas administraciones que, supuestamente, valiéndose de sobornos millonarios concretaron las llamadas Reformas Estructurales y además llenaron sus bolsillos con recursos para sus campañas. En las instalaciones de la 28 Zona Militar de Oaxaca, Oaxaca, en primera fila, a metro y medio de distancia, el gobernador Alejandro Murat (PRI) escuchaba sin perder detalle de las palabras del mandatario. Se le veía actitud rígida, casi marcial, atento al discurso del Ejecutivo, mientras el Gabinete de Seguridad contrastaba por su relajación. No debe haber sido sencillo para quien fuera director del Infonavit en el sexenio de Enrique Peña Nieto, escuchar con insistencia el presunto modus operandi de su excompañero de Gabinete, Emilio Lozoya, con quien coincidió en el sexenio pasado como parte de las jóvenes promesas del tricolor. (El Universal, Opinión, p.2)
Con sus declaraciones y testimonios, en los que ha comenzado a acusar a políticos de los regímenes del PRI y del PAN, a cambio de un trato benevolente de la Fiscalía General de la República, el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, se convierte en el primer personaje en romper judicialmente los viejos códigos de complicidad y silencio que durante casi 8 décadas se mantuvieron intocados y permitieron la continuidad y sobrevivencia de grupos políticos y de interés en el sistema político mexicano.
Los pactos no escritos de impunidad que operaron en los 75 años ininterrumpidos de gobiernos priistas y que luego fueron continuados y renovados en los dos sexenios que gobernó el panismo, para cerrar el círculo con el regreso del PRI a los Pinos en el gobierno de Peña Nieto, terminarían con la decisión de Lozoya de revelar las formas en que operó la corrupción y los sobornos, tanto en el caso de Odebrecht como de la aprobación de la Reforma Energética y los fraudes cometidos contra Pemex con compras de plantas a empresarios privados. (Salvador García Soto, El Universal, Opinión, p.5)
México ocupa hoy el sexto lugar en casos confirmados de SARS-Cov-2 (378 mil 285), solo superado por Estados Unidos, Brasil, India, Rusia, y Sudáfrica, según el recuento de cifras oficiales que recaba y ordena la Universidad Johns Hopkins (https://bit.ly/39v3Qe2).
México ocupa hoy el 14o. lugar mundial en casos confirmados por millón de habitantes (sin contar países muy pequeños), según el listado de Our Word in Data (https://bit.ly/3eXVQmR). También ocupa hoy el cuarto lugar mundial en muertes totales (42 mil 645), por detrás de Estados Unidos, Brasil y Reino Unido. La próxima semana nuestro país llegará al tercer lugar. Hoy ocupa el lugar 13 en muertes por cada millón de habitantes. ¿Cómo paramos esta masacre provocada por la Covid-19? (Juan Pablo Becerra-Acosta M., El Universal, Opinión, p.7)
La identificación de una pieza ósea perteneciente a Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, en un sitio diferente al que la PGR identificó como paradero de los estudiantes, abre una puerta hacia la verdad en el caso Ayotzinapa.
La trascendencia del hallazgo es inmensa. La versión oficial postuló que todos los estudiantes habían sido reducidos a cenizas en el Basurero de Cocula; sólo se acotó esta posición cuando el GIEI evidenció que la prueba científica no la sustentaba. El hallazgo de un resto óseo en un lugar diverso termina por confirmar que la PGR forzó la evidencia para situar a todos los normalistas en un solo paradero final y así ofrecer una versión que cerrara políticamente el caso. (Santiago Aguirre, El Universal, Opinión, p.10)
En el año 2009, tuve el privilegio de conocer a Nadin Reyes, en Ginebra, mientras ella entablaba relaciones con las instancias de la ONU, en relación con la desaparición forzada de su padre, Edmundo Reyes Amaya, quien junto con Gabriel Alberto Cruz Sánchez, fueron privados de su libertad el 25 de mayo de 2007 en la ciudad de Oaxaca, a manos de efectivos del ejército mexicano y de la policía ministerial del estado de Oaxaca. Hasta ahora la suerte o el paradero de Edmundo y de Gabriel se desconoce, configurándose así la desaparición forzada de los activistas.
Desde aquel entonces, Nadin, hija de Edmundo, y Margarita, hermana de Gabriel, han emprendido una lucha admirable e incansable en su búsqueda de verdad y justicia para sus familiares. Entre las acciones jurídicas emprendidas por ellas, con el auxilio del excelente abogado Sandino Rivero, se encuentra un juicio de amparo (942/2013), en el cual se emitió sentencia favorable a las víctimas, reconociendo la participación de agentes estatales y por lo tanto la configuración de una desaparición forzada, además de ordenar diversas acciones a la entonces PGR y a la Sedena, con el fin de facilitar la búsqueda de Edmundo y de Gabriel. Entre otras cosas, el juez ordenó a las Fuerzas Armadas dar acceso a sus instalaciones y permitir que sus efectivos pudieran comparecer para ser interrogados. Dicha sentencia de amparo fue impugnada por la PGR y la Sedena. El tribunal colegiado a quien le correspondería resolver dicho recurso, solicitó a la SCJN atrajera el caso, en virtud de su relevancia y trascendencia. (Santiago Corcuera, El Universal, Opinión, p.11)
Por ser a su juicio más confiables que los civiles, elementos militares se están encargando de la construcción de obras emblemáticas del actual régimen, como el aeropuerto de Santa Lucía y varios tramos del Tren Maya; además de que ahora pasarán a tomar el control de la seguridad en puertos y aduanas de la República Mexicana, que hasta hace poco estuvo a cargo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, pero que tras detectarse que varias instalaciones de éstas han sido infiltradas por organizaciones criminales, se decidió ponerlas bajo resguardo directo de las fuerzas armadas.
Aunque en obras de gran envergadura como la del aeropuerto internacional que se erige en terrenos de la base militar de Santa Lucía se cuenta con un importante conglomerado de trabajadores civiles, son 925 ingenieros militares los que se encargan de coordinar y supervisar los trabajos (El Universal, Editorial, p.10)
Si en la intervención quirúrgica a que fue sometido no le extirparon una hernia sino las cuerdas bucales, Emilio Lozoya Austin ya debe haber cantado arias suficientes como para que el país entero se prepare para recibir un demoledor coletazo de la corrupción.
El exdirector de Pemex de seguro aportó insumos para confirmar que estamos ante el caso más descomunal de deshonestidad en la cúspide del poder. Ante un incendio que amenaza consumir un haz de políticos y funcionarios, empresarios, legisladores, gobernadores y dirigentes partidistas, incluidos los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón.
Una conflagración que, por su magnitud, representa el principal desafío que ha enfrentado la 4T, en particular el presidente López Obrador con su programa bandera de combate a la corrupción. Fenómeno éste que, en efecto, durante décadas hizo del Estado un botín y del gobierno una pandilla de maleantes. ( Aurelio Ramos Méndez , La crónica, Opinión, p.1)
Lozoya comenzó a cantar. El Presidente López Obrador presume que las delaciones de Emilio Lozoya harán de cualquier serie de Netflix un cuento de hadas fresa. Comenzaron las revelaciones desde diarios y columnas antagonistas de la 4T.
La estela del dinero apunta hacia exsenadores priistas, como David Penchyna, al excandidato del PAN Ricardo Anaya; a cajas fuertes y a entregas millonarias en pastelerías fifís.
A una vasta red de involucrados, a través de quienes la perversa constructora brasileña Odebrecht financió la campaña de Enrique Peña Nieto en 2012; fondeó sobornos para que panistas y perredistas firmaran con el PRI el Pacto por México.
López Obrador se deleita con la información que se desparrama dándole la razón; la reforma energética y otras fueron compradas, maiceadas y centaveadas. Oficialmente Lozoya está detenido en el Hospital Ángeles del Pedregal curándose en salud. Extraoficialmente, el senador Ricardo Monreal atinó al advertir que el caso Lozoya sería un terremoto, implosión nuclear que amenaza, si no con cárcel para todos, al menos con colapsos nerviosos para muchísimos. (Carlos Urdiales, La razón, Opinión, p.2)
El jueves pasado, las autoridades sanitarias reportaron una nueva cifra máxima de casos confirmados de Covid-19 en un día: 8 mil 438 contagios. Al día siguiente, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio cuenta de la dimensión económica de la crisis de salud: de acuerdo con el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), en mayo la economía mexicana se contrajo 21.6 por ciento frente al mismo periodo de 2019, la peor contracción observada desde que se lleva este registro. La caída resulta incluso más alarmante si se considera que ese mes comenzó la reapertura de varios sectores considerados esenciales, y que las previsiones de los analistas apuntaban a una mejoría con respecto al desempeño del producto interno bruto (PIB) en abril, cuando el retroceso fue de 19.7 por ciento.
Es evidente que el principal factor explicativo para esta catástrofe económica se encuentra en los efectos de la pandemia causada por el SARS-CoV-2. En primer lugar, porque la ausencia de cualquier medicamento o vacuna de eficacia probada en el tratamiento de la enfermedad dejó como únicas medidas de contención el confinamiento, el distanciamiento social y el cierre de todas o gran parte de las actividades económicas no esenciales. Si bien México no recurrió a las extremas políticas coercitivas implementadas por otros Estados para hacer cumplir las disposiciones anteriores, el cierre de negocios y la responsable cautela de los ciudadanos trajeron consigo una inevitable parálisis de la actividad económica interna. (La Jornada, Editorial, p.2)
Como el conflicto de interés del ex presidente de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore), Carlos Noriega Curtis, hoy al frente de la Unidad de Seguros, Pensiones y Seguridad Social de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público-4T y de Vela Treviño, responsable con Peña Nieto de la Unidad que ocupa Noriega Curtis, y hoy subdirector de Planeación/Finanzas del Infonavit, otra pieza neoliberal: Juan Lozano Tovar, se desempeña, con anuencia de la secretaria de Economía, Graciela Márquez en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Lozano gusta presentarse como abogado egresado de la Universidad Iberoamericana, becario Fulbright (Universidad de Maryland, Estados Unidos) con una carrera de más de 25 años en diversas dependencias del gobierno federal: Dirección General de Pemex-Fertilizantes; titular de la Unidad de Vinculación y luego Dirección de Prestaciones Económicas y Sociales del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) (José Antonio González Anaya); coordinador de asesores de la Subsecretaría de Población y Servicios Migratorios (Secretaría de Gobernación); vocero del Instituto Nacional de Migración y secretario general de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social. Ha sido también alto ejecutivo en empresas globales. (Gustavo Leal F.*, La Jornada, Opinión, p.20)
Que lo que sigue de sorpresa fue lo que recibió el nuevo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Jorge Arganis Díaz, pues cuentan que encontró “una dependencia prácticamente desmantelada” y “ajena a los macroproyectos del Tren Maya y del Aeropuerto de Santa Lucía”, lo que en voz de sus colaboradores revela la distancia que ya había entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el renunciante Javier Jiménez Espriú, más allá del diferendo por el traspaso del control portuario y aduanal a la Marina.
Que mientras la Unidad de Inteligencia Financiera que encabeza Santiago Nieto empieza a destejer la maraña de complicidades alrededor de Emilio Lozoya, que ya motivó el congelamiento de 16 cuentas con más de 120 millones de dólares por “transferencias irregulares”, los ex panistas Ernesto Cordero, Jorge Luis Lavalle y Javier Lozano negaron toda relación con los sobornos para aprobar la reforma energética en el sexenio peñista mientras que otro señalado, el ex candidato presidencial Ricardo Anaya, prepara su reaparición pública para aclarar lo que corresponda en este espinoso tema. (Milenio, Opinión, p.2)
Emilio Lozoya Austin se convirtió, literalmente, en un ventilador, según una filtración periodística que salpicó —y feo— a figuras priistas y panistas. Provocó un “sismo político” que esta vez sí le viene como anillo al dedo al presidente López Obrador y a su devaluada Morena.
En septiembre próximo inicia el proceso electoral de 2021. Mejor arranque no se puede.
El exdirector de Pemex no ha pisado la cárcel. Llegó directo al hospital, aun cuando en España no reportó enfermedad alguna. Hasta le mandaron un avión para traerlo. ¿Pactó no hacerlo?
Beneficios tendrá por su valiosa colaboración, ¿De qué tamaño? Lo sabremos tarde o temprano. (Francisco Garfias, Excélsior, Opinión, p.4)
El mejor acuerdo político es aquel en el que cada uno de sus protagonistas cede en algún sentido y, al final, todos consideran haber ganado algo.
Y eso es lo que sucedió en la Cámara de Diputados esta semana al concluir la designación de los cuatro nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE).
Todos los involucrados celebran el saldo de un proceso que, en varios sentidos, rompió con la normalizada polarización, en un país en el que hasta el uso del cubrebocas nos divide.
Celebran los moderados de Morena porque Mario Delgado Carrillo, jefe de la bancada en San Lázaro, logró sofocar el intento de sabotaje que azuzaron los radicales cuando, ya muy tarde, se dieron cuenta que el método de selección de los candidatos era de continuidad institucional y, por lo tanto, adverso a la retórica de que la democracia mexicana nació en 2018. (Ivonne Melgar, Excélsior, Opinión, p.9)