Tan distraídos nos encontramos en México por nuestros problemas internos, que un silencio inexplicable se cierne sobre la enorme tragedia del 4 de agosto en Beirut.
Una enorme explosión provocó más de 150 muertos y alrededor de 6 mil heridos; la mitad de la ciudad sufrió daños y miles de personas perdieron sus viviendas.
El sistema hospitalario colapsó con el derrumbe de tres centros de salud, con saldo de decenas de fallecidos, entre médicos y pacientes. Es extraño, pero no nos conmueven los sucesos en otras partes del mundo, como si nos fuese ajeno. (El Correo Ilustrado, La Jornada)
La temprana muerte impidió a Juan Camilo Mouriño Terrazo avanzar en una carrera política impulsada con cuidado por Felipe Calderón Hinojosa (quien, muy probablemente, habría intentado hacerlo candidato presidencial panista, a pesar de haber nacido en Madrid), pero no impide que hoy estén bajo la lupa algunas de las acciones emprendidas por quien fue subcoordinador de la campaña presidencial del citado Calderón y, durante el sexenio tan accidentado y funerario de éste, jefe de la oficina de la Presidencia y secretario de Gobernación.
Mouriño Terrazo se había consolidado como el socio ideal para Calderón Hinojosa en la Secretaría de Energía que éste ocupó durante el foxismo y, posteriormente, en la campaña electoral de 2006 y en la fraudulenta ocupación de la Presidencia de la República. Asentado en Campeche, donde su familia tenía y tiene ne-gocios, el joven Juan Camilo (llamado Iván en su círculo cercano) fue apoyado por el michoacano, entonces panista, para que fuera diputado local y luego federal, presidiendo en San Lázaro la comisión de energía, donde mantuvo conflictos de interés que se prolongaron en el historial polí-tico que se truncó a sus 37 años de edad, al caer de manera anómala el avión en que regresaba a la Ciudad de México, tras una gira de trabajo. (Julio Hernández López, La Jornada)
La izquierda, a la que le gusta presentarse como aliada del progreso, siempre ha tenido un rasgo profundamente conservador: la persecución de una utopía que reside en el pasado.
En el pensamiento de Marx, pero también en el de Proudhon y Bakunin, la razón de los pesares del hombre es la propiedad privada. Y por eso la idea del retorno al comunismo primitivo, la posesión colectiva de los medios de producción, que la izquierda ve como un Edén económico del que el ser humano fue expulsado por la avaricia.
Este gobierno también tiene ese instinto de la izquierda: el retorno a una difusa tierra prometida. El presidente López Obrador quiere reeditar los tiempos de la República Restaurada y la joven Revolución Mexicana para conducir al país a la felicidad. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Alerta Coronavirus, p. 2)
A los políticos les gusta más prohibir que permitir. Al impedir algo, sienten que están cumpliendo con su deber. Si el país tiene un problema, lo más fácil es cambiar la ley y prohibir lo que lo está causando. Satisfechos, regresan a sus hogares pensando que ya resolvieron el problema. Cuán equivocados están.
El Congreso de Oaxaca ha prohibido la distribución, venta, regalo y suministro de bebidas azucaradas y alimentos chatarra a menores de edad. Erróneamente, creen que así van a resolver la epidemia de enfermedades asociadas al sobrepeso, como la diabetes y la hipertensión. (Leo Zuckerman, Excélsior, Nacional, p. 9)
SERÍA BUENO saber qué entiende Norma Irene de la Cruz por “autonomía”. Cuentan que a la flamante consejera del Instituto Nacional Electoral la descubrieron filtrándole las conversaciones del instituto… ¡a John Ackerman!
ENTRE la indignación y el desconcierto se comenta que el otro día, durante una reunión virtual por Zoom, los consejeros sorprendieron a la recién llegada que tenía el teléfono abierto para que el morenista pudiera escuchar lo que ahí se discutía.
EL COLMO es que inclusive han llegado a escuchar cómo Ackerman le tira línea a la consejera sobre qué decir y cómo votar. ¿Será que el académico no cree que De la Cruz puede tomar sus propias decisiones? ¿O será que se quedó con ganas de ser él mismo consejero?
MÁS ALLÁ de que Ackerman se anime a responder esas preguntas, lo grave del asunto es que su intromisión en el INE deja en claro que los radicales de Morena siguen queriendo sabotear al instituto. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 10)
Hace unos días el presidente Trump concedió una entrevista al reportero australiano de Axios, Jonathan Swan. Es un retrato invaluable no solamente del patán que ocupa la Casa Blanca, sino de ese estilo argumentativo del populismo que se convierte, involuntariamente, en material cómico. Algunos videos han agregado tonaditas de comedia para subrayar lo risible, pero, a decir verdad, es innecesario. No hay que agregarle nada para registrar el valor cómico de su actuación.
El presidente Trump insistía, contra toda evidencia, que su país ha manejado admirablemente bien la crisis sanitaria y para ello sacó del guante un papelito que pretendió usar como prueba irrefutable. La gráfica que mostraba contrastaba casos y muertes, pero se desentendía de lo crucial: la proporción de muertes que toma en consideración la población. El orgullo de Trump es, por supuesto, absurdo. La clave para valorar la política sanitaria de un país es, en efecto, la cantidad de muertos por habitantes. Pero Trump se aferra al dato insignificante, como si pudiera salirse con la suya. Su cinismo es desorientación extrema. La máxima eficacia cómica aparece cuando el embustero se aferra a la mentira que nadie cree, cuando se desprende de todo estorbo de decencia para insultar al admirable y cuando se glorifica sin pudor alguno. (Jesús Silva-Herzog Márquez, Reforma, Opinión, p. 10)
Miguel Ángel Osorio Chong renunció a la Secretaría de Gobernación en enero de 2018 para preparar su candidatura al Senado, que parecía una estrategia de dos caminos: seguir activo políticamente, y blindarse para cualquier acción que el siguiente gobierno quisiera emprender en su contra. La victoria de Andrés Manuel López Obrador, un cruzado contra el pasado, lo ha hecho guardar un bajo perfil como coordinador de la bancada del PRI, colaborando pusilánimamente salvo en momentos excepcionales. Su docilidad, empero, fue gratuita. Frente a las irregularidades de su gestión en Bucareli, el fuego se le está acercando.
En el gobierno de Enrique Peña Nieto, Osorio Chong absorbió la Secretaría de Seguridad Pública Federal y la convirtió en un apéndice de Gobernación, de donde se deriva parte de los problemas de la violencia que se viven en el país por su mala gestión, al colapsar el aparato policial por la incompetencia de quienes puso al frente de él, y despilfarrar los recursos para el fortalecimiento de la Policía Federal, que ocultó al reclasificarlos presupuestalmente en el rubro de seguridad nacional. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 34)
Como si no hubieran demostrado su ineficacia, el líder nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, anticipó que impulsará una “gran comisión de la verdad” en el Congreso que dé seguimiento a los casos del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya; el exgobernador de Chihuahua, César Duarte, y el exsecretario de Seguridad, Genaro García Luna. El objetivo, “coadyuvar” con la Fiscalía General de la República y plantear que se investigue a mandatarios en funciones, pues “todos los señalamientos nos indican que el gobernador de Querétaro y de Tamaulipas tuvieron una participación en estas actividades”, advirtió el dirigente morenista. (Confidencial, El Financiero, Nacional, Política y Sociedad, p. 31)
No se sabe si Emilio Lozoya ya cantó todo lo que se ha especulado que cantará para hundir a políticos de administraciones pasadas por haber incurrido o participado en casos de corrupción. Lo que es un hecho es que no solo la Fiscalía General de la República y el gobierno de la autollamada 4T están ansiosos de escuchar el chorro de voz del exdirector de Pemex, sino que hay muchos otros interesados. Nos dicen que desde que las autoridades lo regresaron de España, su extradición, su ingreso a un hospital privado y sus primeras audiencias ante la justicia mexicana han generado que 31 dependencias reciban cerca de 200 solicitudes requiriendo detalles sobre el exdirector de Pemex. No cabe duda que Lozoya se está convirtiendo en el cantante de moda.
Luego de que la semana pasada se diera a conocer un audio del secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Víctor Manuel Toledo, en el que arremetió contra la autollamada Cuarta Transformación, el presidente Andrés Manuel López Obrador y algunos miembros del gabinete, todavía hace falta una explicación sobre sus dichos. El miércoles la dependencia dijo que daría una explicación clara. Empero, transcurren los días y nada más no llega. ¿Ya habrá zanjado el tema con la 4T, y en especial con el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, a quien se señaló de bloquear la agenda del medio ambiente? Aún debe una explicación don Víctor Manuel, y en caso de ser ciertas sus acusaciones, también debe cumplir con su deber de hacer una denuncia formal ante las autoridad. (Bajo Reserva, El Universal, Opinión)
La reforma energética se ha convertido en el centro de las denuncias con las que Emilio Lozoya Austin busca ‘limpiar’ su nombre al mismo tiempo que embarra a todo político y ex legislador que ayudó a que se aprobara.
La realidad es que la participación de Lozoya Austin en la negociación de la reforma energética fue limitada y se circunscribió a los temas en los que manifestaba un claro interés personal y económico, de acuerdo con varias fuentes consultadas.
Uno de estos fueron los farmouts, donde quería que Pemex tuviera la capacidad de decidir asociaciones sin opinión de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), por compromisos que había adquirido con la empresa rusa Lukoil.
Este interés personal es clave para entender no sólo la animadversión de Lozoya con los legisladores que pugnaron por un modelo distinto de farmouts, sino su disputa con Luis Videgaray: Emilio no sólo jugaba por su cuenta, sino que metía presión a la relación con los Estados Unidos por tener tales compromisos con la empresa petrolera más importante de Rusia. Esta empresa a la postre facilitó su huída y estancia fuera de México. La nueva “Guerra fría” de ELA fracasó en el Congreso y lo alejó del gobierno. (Mario Maldonado, El Universal, Opinión)
Que el acuerdo para que las principales televisoras del país, incluido Multimedios, transmitan contenidos educativos en esta etapa de pandemia gana cada vez más apoyos y adhesiones. La semana pasada el Consejo General del INE y los partidos cedieron sus tiempos oficiales de televisión para esa causa, y ahora es la Cámara de Diputados y el Senado los que analizan hacer lo propio pero con la señal del Canal del Congreso. En el fondo, la mayoría de actores políticos del país coinciden en que la educación no puede ser otra víctima del covid-19.
Que el subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro, está convencido de que las universidades públicas se sumarán al llamado de la 4T para que, en el corto plazo, se cumpla la meta de tener “cero rechazados”. El funcionario puso como ejemplo los programas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, que se convirtió en la primera institución del país en aceptar a todos sus aspirantes de preparatoria, incluso sin necesidad de aplicar examen de admisión.
Que a solo 10 meses de que concluya su gestión, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, ve cada vez más lejana la posibilidad de transferir el cargo a su hermano, el senador perredista Antonio García Conejo, o algún otro aspirante de su confianza, pues el alcalde de Morelia, Raúl Morón, se perfila como el candidato natural de Morena al gobierno del estado con una ventaja considerable. (Trascendió, Milenio, Opinión)
La errática estrategia gubernamental contra la pandemia ha generado una creciente mortalidad entre la población que próximamente alcanzará su peor escenario, estimado por el burócrata encargado de darle seguimiento Hugo López-Gatell, en 60 mil defunciones. A ello se suma el medio millón de personas contagiadas desde que inició la peor crisis sanitaria de nuestra historia. Pero no se trata solamente de las decenas de miles de muertos que aún deben contabilizarse, también habrá que poner en la cuenta de los saldos negativos para el país a las millones de personas que perdieron su empleo, a las decenas de miles de pequeños y medianos negocios que al no recibir apoyo alguno se fueron a la quiebra, así como a los millones de jóvenes que se vieron obligados a desertar de las escuelas en todos los niveles, algunos por falta de recursos económicos y otros por carecer de la mínima infraestructura para tomar clases a distancia. Está pendiente un profundo balance sobre la incompetencia gubernamental para enfrentar la conjunción de las crisis sanitaria, económica y social.
López Obrador se lamenta por los muertos e incluso ha decretado minutos de silencio en su memoria pero a pesar de estas hipocresías, la historia dará cuenta de la obstinación con la que rechazó usar el cubrebocas y promover el uso masivo, de su insistencia por invitar a la población a salir a la calle en medio de la pandemia y del escarnio público al que sometía a los pocos funcionarios que sugerían el uso de esta simple pero eficaz medida de contención epidemiológica. Los contrastes de la fallida estrategia resultan evidentes. Por ejemplo, Japón que tiene una población de 126.5 millones de personas pero que impuso el uso obligatorio del cubrebocas reporta poco más de mil muertos, mientras que México con una población equivalente de 124.7 millones de habitantes, este fin de semana rebasó los 52 mil fallecidos. No se requieren sesudos análisis científicos para demostrar la utilidad de esta elemental medida sanitaria desdeñada por el gobierno federal. (Isidro H. Cisneros, La Crónica, Opinión)
Es inevitable revisar lo que ha faltado por hacer para explicarnos porqué México es el tercer país con mayor número de decesos por este coronavirus. Y sin ser especialista en ciencias médicas, epidemiológicas o estadísticas, la lógica nos enseña todo efecto, tiene su causa. Una decisión derivará una consecuencia, y nada es tan delicado, como las medidas relacionadas con la salud y vida de las personas. Al equivocarse cómo enfrentar el covid-19, sus efectos serán patéticos.
La información oficial tiene una enorme ventaja sobre la que desde diversas instituciones académicas o medios periodísticos se produce. Con su estilo sencillo, llano y reiterativo el Presidente logra imponer temas y ocultar otros. Por ejemplo hay dos asuntos trascendentales del gobierno con una diferencia de percepción, aunque ambos son un desastre. Pemex y toda la inversión que ha ordenado AMLO desde que asumió el 1 de diciembre de 2018 va a un barril sin fondo por la crisis financiera y estructural que enfrenta, sin embargo mucha gente no percibe aún la magnitud del problema ocasionado por la directriz del Presidente. (Angélica De La Peña, El Sol de México, Análisis)
Morena va con empresarios
Nos adelantan que esta semana será presentado el decálogo en favor de los empresarios que el presidente de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar impulsará. El momento es oportuno, ya que falta menos de un mes para la presentación del Paquete Fiscal 2021 y, hasta ahora, no había interlocución real de este grupo con ningún representante del partido en el poder.
Fin a contratos de protección
Este lunes comienza a funcionar el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Este organismo, que presidirá la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, eliminará los contratos de protección de los patrones y permitirá que los trabajadores conformen sus propios sindicatos, con voto libre. Se trata, nos dicen, de un avance sin precedentes en la vida laboral. (Sacapuntas, Heraldo de México, Opinión)