¿REALMENTE meterá Andrés Manuel López Obrador a la cárcel a Enrique Peña? Doble contra sencillo a que eso no ocurrirá en este sexenio, ni en este universo dado el pacto que existe entre ambos. Pero de lo que no hay duda es que con el caso de “Emilio Ele”, el Presidente tendrá parque para dispararle a la oposición vaaarios años.
QUIENES saben de asuntos judiciales dicen que el espectáculo de Lozoya va para largo -justo como quiere el mandatario- pues técnicamente la investigación empieza de cero. No basta con que señale nombres y revele montos, sino que ahora vienen las etapas de verificar sus dichos, hacerles los peritajes a los supuestos videos y a los recibos. Y, claro, después habrá que llamar a declarar al propio Peña, a Luis Videgaray y a los legisladores que supuestamente aceptaron sobornos.
VAYA QUE la FGR tendrá un serio predicamento en tratar de cuadrar la realidad con las expectativas que se están inflando desde ahora. Seguramente ni siquiera Alejandro Gertz Manero tiene claro cómo van a salir de este proyecto. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
Ayer fue un día que por meses estuvo esperando el presidente Andrés Manuel López Obrador. Después de haber urgido a que el exdirector de Pemex Emilio Lozoya comenzara a cantar, ayer don Emilio empezó por acusar ante la Fiscalía General de la República (FGR) al expresidente Enrique Peña Nieto de actos de corrupción. Ahora la fiscalía deberá investigar y determinar si son o no ciertas las acusaciones. Si son ciertas, la FGR está obligada a actuar contra el expresidente sin necesidad de una consulta pública. Pero para cuando se conoció la acusación a Peña, el presidente ya había dejado a otro expresidente en una postura muy incómoda. Dijo que si el expresidente Felipe Calderón sabía de los tratos que su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, tenía con el narcotráfico es responsable de un delito; y que si no lo sabía, fue un ingenuo. De este modo, hoy que las cifras de muertes por la pandemia tienen vapuleado al gobierno, al presidente le vienen como anillo al dedo los casos de Peña y Calderón. En el momento político más oportuno, tiene a dos expresidentes contra las cuerdas. (El Universal, Nación, p. 2)
Advertidos. El presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, Leonardo García, pidió al gobierno evitar chantajes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, al referirse al plantón de la sección 18 de la CNTE en el Zócalo capitalino. Planteó que el “horno no está para bollos”, dijo y descartó que manifestaciones de este tipo podrían originar un brote social de violencia. Advirtió que la pandemia ha afectado a la educación, por lo que no es momento de agregar mayores condiciones de riesgo. “Con tantas víctimas de la violencia, de la pandemia, del desempleo, y ahora de la educación, es un caldo de cultivo para un brote social de violencia entre los mexicanos al cual no queremos sumarnos”, comentó. Así de crudo el panorama que debe resolver, junto con los maestros disidentes, Esteban Moctezuma, titular de la SEP. (Excélsior, Nacional, p. 15)
Que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, encabezada por Mario Delgado, definirá el próximo lunes el modelo de sesiones semipresenciales o mixtas para el nuevo periodo ordinario a partir de septiembre en San Lázaro, aunque ya se anticipa que el pleno operará con asistencia de entre 100 y 251 de los 500 legisladores, mientras el resto participará y votará conectado a distancia para reducir el riesgo de contagios. No obstante, todavía está en duda si las reformas para el efecto se aprobarán en un periodo extraordinario exprés a finales de agosto o en los primeros días del próximo mes. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Los días contados por López-Gatell. – El epidemiólogo Hugo López- Gatell le contó los días al presidente Andrés Manuel López Obrador, quien incluso lo volvió a apapachar en la conferencia mañanera. Pero no crea que lo encaró, no, nomás le sacó la cuenta y le recordó al jefe del Ejecutivo que van 164 conferencias vespertinas que ha tenido todos los días, así como el tiempo que lleva la emergencia sanitaria, que en su sumatoria le dieron cinco meses, 11 días… y los que faltan. Lo que no dijo es que las cuentas que no le gustan al Presidente han salido precisamente de esas 164 conferencias. (El Financiero, Nacional, p. 29)
Le gusta el Zócalo.- Nos dicen en San Lázaro que el líder de la Jucopo, Mario Delgado, se inclina más por el Zócalo que por el Auditorio para usarlo como sede alterna para la entrega recepción del Segundo Informe de Gobierno, el 1 de septiembre. Por un lado, porque ahí no tendrían que pagar alquiler y, por otro, estarían cerquita de Palacio Nacional, donde despacha el Presidente. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
¿Romperá el silencio Videgaray? Como se veía venir, los nombres de Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray aparecieron en la primera denuncia que presentó el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya. Y en ésta los involucra en sobornos recibidos o entregados por un monto mayor a los 500 millones de pesos. Nos aseguran que los señalamientos del fiscal Alejandro Gertz ante esas acusaciones implicaría que en un momento dado, tanto Peña como Videgaray, fueran citados a comparecer. Por lo pronto, el exsecretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores, se ha informado ya, se encuentra en Estados Unidos, específicamente en Massachusetts donde es profesor invitado en el MIT. El exfuncionario hizo un voto de silencio desde el 29 de noviembre de 2018, que sólo rompió para informar que lo mantiene vigente. (La Razón, La Dos, p. 2)
Herrera pide acuerdo nacional. – México deberá aprender a vivir con Covid-19 por lo menos un año más. La advertencia la hizo el secretario de Hacienda, Arturo HerrEra, que por cierto padeció la enfermedad y la superó.
No lo dijo en una charla casual por zoom, nada de eso. Lo planteó en un artículo para The Washington Post, de modo que debe haber calculado bien el efecto de sus palabras.
La política económica y las finanzas públicas se adaptarán a esta realidad, la de tener al coronavirus entre nosotros. El funcionario describió lo que nos espera de la siguiente manera: operaremos en un entorno de menores ingresos y tensiones del aparato productivo, que es una manera suave de decir apriétense los cinturones por las turbulencias.
Fue más lejos. Habló de la necesidad de lograr un gran acuerdo nacional para sortear la crisis, ya que se tienen que generar consensos con todos los actores relevantes del país. ¿Habrá mandado copia traducida de su artículo a sus vecinos en Palacio Nacional? (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Después del anuncio de ayer de Alejandro Gertz, Fiscal General de la República, en el que dijo que abría carpeta de investigación sobre presuntas acciones delictivas del ex presidente de México, Enrique Peña Nieto, con base en una denuncia de Emilio Lozoya, va un recuento de los daños. Serán investigados Peña y Videgaray, por lo que cualquier asomo de peñismo o atlacomulquismo que hubiese quedado en el PRI está manchado, desaparecido.
Están ya indiciados y con órdenes de aprehensión funcionarios acusados de desvíos millonarios en presupuestos de seguridad y que eran cercanos al otro bando del priismo reciente, el de Miguel Ángel Osorio Chong. Y aquí se incluye, por supuesto, al actual líder nacional del PRI, Alejandro Moreno, cuya historia es inentendible sin el ex secretario de Gobernación.
Según el anuncio de ayer del fiscal, la denuncia de Lozoya, y por lo tanto el inicio de diligencias y apertura de carpeta de investigación, involucra a cinco senadores, un diputado y el secretario de finanzas de un partido político. Esto parece confirmar las filtraciones previas y por lo tanto afectaría a algunos gobernadores panistas poderosos y con ganas de quedarse el partido y las posiciones con miras a 2024. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Alejandro Gertz Manero hizo pública ayer la denuncia de hechos de Emilio L respecto a su participación en el caso Odebrecht y otros, y a partir de este momento, dijo, la Fiscalía General de la República ha abierto la carpeta de investigación correspondiente y vamos a empezar a realizar todas las diligencias; en primer lugar, las ratificaciones, después la presencia de testigos, el análisis pericial de cada uno de los recibos y del video y, en caso de que sea procedente, a las personas que él imputa las llamaremos a declarar.
Y es que en esa denuncia Emilo L reveló una serie de sobornos por unos 500 millones de pesos para financiar con más de 100, de Odebrecht apuntó, la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto; con otros 120 que se pagaron a un diputado y a cinco senadores se compraron votos para la aprobación de las reformas estructurales, además de entregarles otros 84 millones y luego más de 200 para otra reforma estructural a través de un enlace del que da el nombre.
Y todos los sobornos, endosó Lozoya, fueron por órdenes de Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, a los que citó por su nombre y dijo contar con cuatro testigos, recibos que ya entregó y un video.
De este modo, el presidente López Obrador refuerza su discurso contra la corrupción, lo que le durará hasta las campañas del año que viene, aunque Gertz Manero insistió en que Lozoya compruebe sus imputaciones. Pero mientras, sirve. (Joaquín López – Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Las diferencias entre López Obrador y Felipe Calderón son ideológicas y políticas y rayan en lo personal.
Lo que parece ser uno de los detonadores de este agarrón fueron las elecciones del 2006. El proceso, recordemos, fue marcadamente irregular a grado tal que los tribunales asumieron que no tenían elementos para instrumentar alguna sanción derivada de las tropelías, en las cuales Vicente Fox tuvo participación.
A pesar de las críticas que recibió López Obrador por tomar las calles en aquellos días, su controvertida decisión fue clave para evitar levantamientos, los enconos nos polarizaron riesgosamente. Felipe Calderón tuvo la opción de tomar el reto del voto por voto casilla por casilla. La propuesta era ruda, pero le iba a permitir una legitimidad la cual estuvo buscando durante su mandato. Si bien se revisaron muchas casillas la clave estaba en atender una propuesta que tenía su razón de ser.
Las diferencias entre el Presidente y el ex no se van a subsanar, más bien se van a ensanchar. Estamos en los terrenos en que uno no olvida, él mismo reconoce “que no es rencoroso, pero no olvida”, en tanto que el otro está expuesto y en la mira ante lo que pudiera pasar con García Luna, el cual el Presidente recuerda un día sí y otro también. (Javier Solórzano, La Razón, La Dos, p. 2)
El turbulento gobierno del presidente Donald Trump podría encontrarse en sus últimos meses o a la mitad, según lo que ocurra en las elecciones del próximo 3 de noviembre, pero muchos creen que su impacto dista de ser positivo, dentro y fuera de Estados Unidos.
En lo que se refiere a política exterior, escribió la prestigiosa revista bimensual Foreign Policy, “Trump heredó un sistema imperfecto, pero valioso e intentó derogarlo sin ofrecer un sustituto”. La publicación bimensual es quizá una de las principales representaciones del pensamiento de la élite político-económica estadounidense, sobre todo la interesada por temas internacionales y la relación de su país con el exterior. Pero hoy podría ser vista también como el reflejo de una visión del mundo que ya no es.
Esa retracción no comenzó con Trump, sino en alguna medida con su predecesor Barack Obama, pero de una manera más gradual, una que al menos según la versión que se presenta ahora, permitía la acción y daba el tiempo para la actuación de aliados y fuerzas regionales para mantener, al menos, la semblanza de orden. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 21)
Los videos de Emilio Lozoya que comprometen a funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto, y a políticos del PRI y del PAN, son hasta ahora el vellocino de oro para extirpar la corrupción que se vivió en anteriores administraciones. La existencia de los videos es popularmente conocida, pero se desconoce si existen y son parte del botín que recolectará la Fiscalía General dentro de la negociación con el exdirector de Pemex para que viva en libertad a cambio de información. Personas que han seguido las investigaciones no conocen de ninguna videoteca de corrupción, pero sí de uno o dos donde supuestamente hay imputaciones.
Hay un video al que se refieren varias personas, donde se escucha más de lo que se ve. En ese video, o mejor dicho audio, según una de las personas que conocen del tema, se menciona “LV” indistintamente como “Louis Vuitton”. Para entender el código, la “LV”, por la negociación de Lozoya con el fiscal Alejandro Gertz Manero y las acusaciones en uno de los documentos que le entregó como muestra para obtener el criterio de oportunidad y no ir a la cárcel, las siglas significarían “Luis Videgeray”, secretario de Hacienda cuando Lozoya encabezaba Pemex. Sobre “Louis Vuitton” nadie se confunde; es la casa francesa de productos de lujo. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 32)
Ayer, los medios de todo el mundo daban la noticia de que el gobierno ruso había aprobado una vacuna contra el Covid-19. El anuncio fue hecho por el mismísimo presidente Vladimir Putin, quien contó además que incluso una de sus hijas había participado en los ensayos clínicos.
Ninguna de las dos vacunas autorizadas cumple con los protocolos de la OMS y en ambos casos, existe la percepción de que se trata de anuncios con fuerte componente político. La vacuna rusa ni siquiera está entre las que se tienen registradas por la OMS como prometedoras por sus resultados.
Ayer, igualmente, el gobierno mexicano, a través del secretario Ebrard anunció que el país se une a otros tres ensayos clínicos que realizan las empresas chinas CanSino BIO (que le referimos) y Walvas Biotechnology, además de la norteamericana Janssen Pharmaceuthicals. Ellas se suman al acuerdo previamente establecido con la francesa Sanofi.
Hay que aplaudir estas acciones del gobierno mexicano, pero también ser realistas y saber que la disponibilidad de la vacuna, así se apruebe este año va a tardar varios meses más. (Enrique Quintana, El Financiero, p. 2)
El 26 de abril de 2010 Andrés Manuel López Obrador habló en un video acerca de una importante decisión del presidente Benito Juárez tras la restauración de la república: “Lo primero que hace el presidente Juárez al regresar del norte a la ciudad de México es ordenar a los militares que entreguen de nuevo el poder a los civiles…. Esto generó mucha molestia de los militares… Sin embargo, el presidente Juárez sabía que no podíamos apostar a una república militar, sino a una república civilista. Esto es una enseñanza mayor… Hay que cuidar a esa institución que es el Ejército, que no se utilice para suplir las incapacidades de los gobiernos civiles”. López Obrador dijo entonces que hablaría con los legisladores de izquierda para evitar la militarización de la policía.
Ahora, como Presidente, López Obrador ha tomado una decisión radicalmente distinta. No solamente ha mantenido a las Fuerzas Armadas en funciones de policía, sino que les ha dado responsabilidades cada vez más importantes que no tienen nada que ver con su papel de salvaguarda de la soberanía. Empezó con la edificación del nuevo aeropuerto de Santa Lucía, pero siguió con la construcción de dos tramos del Tren Maya, la distribución de fertilizantes, la custodia de la distribución de recursos para programas sociales, la remodelación de hospitales, la inspección de puertos y aduanas, la construcción de sucursales del Banco del Bienestar y ahora la provisión de equipos para estas sucursales bancarias. Parecería que el Presidente le está apostando a una república militar antes que a una civil. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Sesenta mil muertos es el escenario que el subsecretario Hugo López-Gatell fijó en sus pronósticos como “muy catastrófico”. Lo dijo el 4 de junio pasado, cuando se vio obligado a revisar su cálculo inicial, de entre seis mil y ocho mil muertos, que había lanzado el 4 de mayo.
Los seis mil fueron “la estimación más baja”, se justificó entonces. “Pero también se consideraron escenarios de ocho mil, de 12 mil 500, de 28 mil, de 35 mil; incluso un escenario muy catastrófico de 60 mil. ¿Cuál de todos es real? Todos pueden serlo. Lo que se hace es tener un intervalo de escenarios plausibles que dependen de condiciones”.
La declaración pinta de cuerpo entero al subsecretario. Es muy dado a soltar toda clase de vaticinios y opiniones para que después pueda decir que él ya lo había dicho. Apuesta a ser como el reloj descompuesto, que dos veces al día tiene la razón, aunque el resto del tiempo esté equivocado.
Pero dado que él mismo dijo que llegar a 60 mil fallecidos sería “muy catastrófico”, cabe preguntar cuál será la consecuencia. ¿Quién cargará con la responsabilidad política de tal escenario? (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Como adelantamos el lunes en este espacio, Emilio Lozoya se transformó de acusado en acusador y ayer presentó una denuncia contra diversos exfuncionarios en los tres temas que son el eje de su propio proceso penal: el caso Odebrecht, el supuesto soborno a legisladores para la aprobación de la reforma energética (a lo que sumó ahora la reforma electoral) y el contrato de Etileno XXI.
Decíamos el lunes que Lozoya ya había aceptado su responsabilidad, que había asumido que recibió por el caso Odebrecht más de diez millones de dólares. En ese sentido, ya es responsable, por eso, para mantener su actual condición, debería ahora denunciar a quienes, según él, utilizaron y operaron esos recursos. Al tiempo que la autoridad ejercerá la extinción de dominio para recuperar esos diez millones de dólares incautando propiedades de Lozoya.
Para mantener el criterio de oportunidad, Lozoya hizo una larga denuncia en la que inculpó a quienes dice que le dieron órdenes y recibieron los recursos que originalmente él había recibido. Dinero que, dice ahora, fue a campañas electorales, entre ellas la presidencial de 2012, y a pagos para impulsar distintas reformas, incluidas en el llamado Pacto por México. Se coloca como un operador que trabajó bajo las órdenes de otros, en este caso, del expresidente Peña Nieto y del exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)
Con el anuncio del fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, de que Enrique Peña Nieto fue acusado por Emilio Lozoya de haberle ordenado recibir sobornos de dinero ilegal para su campaña presidencial en 2012, el último presidente priista podría ser el primer exmandatario nacional en ser llamado a juicio para que responda por un delito grave, que podría ser lavado de dinero (operaciones con recursos de procedencia ilícita) y posiblemente delincuencia organizada, dos delitos graves que no prescriben a pesar de los 8 años transcurridos desde su candidatura.
Peña tendría que responder, junto Luis Videgaray, su coordinador de campaña y luego secretario de Hacienda y canciller en su gobierno, por los 100 millones de pesos que, según la acusación de Lozoya, habría recibido de Odebrecht y que utilizó para pagar a “asesores extranjeros” que contrató para su proselitismo, dinero que por su procedencia ilegal de la constructora brasileña Odebrecht y el destino que se le dio para pagar servicios de asesoría de campaña, habría sido blanqueado para ocultar su origen y, al involucrar en la recepción y uso de esos recursos financieros a varias personas, configurarían un posible delito de delincuencia organizada, de acuerdo con abogados penalistas consultados. (Salvador García Soto, El Universal, Nación, p.)
Los domingos solía ir a comer a Prado Norte, un restaurante de carnes uruguayo en la carretera a Toluca. Llamaba la atención por el equipo de seguridad que lo acompañaba: siempre con armas largas. Por eso, a muchos de sus cercanos sorprendió la versión oficial sobre su asesinato: se metieron a su casa a robar y lo mataron. ¿Quién haría algo así con un hombre custodiado por sujetos con ametralladoras?
Luis Miranda Cardoso fue asesinado ayer. Era el padre de uno de los mejores amigos del expresidente Enrique Peña Nieto, su operador de confianza, Luis Miranda Nava. Cuando llegó a la Presidencia, lo puso primero de subsecretario de Gobernación. Era el encargado de meterse a las cloacas del poder y resolver los asuntos, con los métodos que hiciera falta. Luego saltó a secretario de Desarrollo Social. La camaradería entre Luis Miranda Nava y Enrique Peña Nieto sorprendía a sus propios compañeros de gabinete: cuando se sentaban a comer, era frecuente ver que Miranda agarrara comida del plato del presidente, algo impensable para los demás, pero no para un “hermano”. La hermana del secretario Miranda se casó con Adolfo del Mazo, primo tanto del expresidente Peña como del actual gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo.
Pero a muchos sigue sorprendiendo que la hipótesis central de la Fiscalía mexiquense sea que mataron a Luis Miranda Cardoso, alguna vez presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, al entrar a robar su casa en la calle de Texcoco, colonia Electricistas, en Toluca. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Lozoya: lo mediático y lo judicial// En lo inmediato: demoledora delación // Prescripción en materia electoral // Asesinan a padre de Luis Miranda
El primer golpe es el político y parece contundente: el cantor colaborativo, Emilio Lozoya Austin, colocó en las marquesinas del escándalo a Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, al ya de por sí desfalleciente partido de los tres, el Revolucionario Institucional (PRI), al Instituto Federal Electoral (que cambió Nacional por Federal: INE, en lugar de IFE) y a las cacareadas reformas peñistas presuntamente estratégicas.
El Tribunal de la Opinión Pública bien podría emitir una sentencia sumaria: la campaña electoral priísta de 2012 fue financiada con dinero proveniente de actos corruptos. Lo había dicho el propio Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2012: Nos han robado dos veces la Presidencia de la República (…) Ahora fue a billetazos. Peña Nieto no ganó, compraron la Presidencia (https://bit.ly/33QrG32). Gustavo Madero, entonces presidente del Partido Acción Nacional, tuiteó en enero de 2013: Próximamente quedará claro que el PRI sí ganó a billetazos, como denunció oportunamente el PAN ante el IFE. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 8)
Lozoya: la danza de los millones // Peña Nieto, Videgaray, Calderón
Comienza a dar frutos la estrategia de la Fiscalía General de la República y los acuerdos –legales, desde luego– a los que llegó con el ex director de Petróleos Mexicanos: era secreto a voces, pero ahora Emilio Lozoya lo denuncia, le pone nombres y cantidades, y lo documenta ante la autoridad, de tal suerte que, de entrada, Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray están en la picota.
Desde los tiempos electorales de 2012 se conoció (al igual que en las presidenciales de 2006) que el PRI (y en su momento el PAN) inyectaba recursos de procedencia ilícita a su campaña política, pero el Instituto Federal Electoral (predecesor del Instituto Nacional Electoral) fingió demencia y dijo que nada vio, nada registró, por lo que nada investigó. Y se trata de la misma institución que asegura ser garante de la democracia. (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 22)
De acuerdo con el titular de la Fiscalía General de la República, Alejandro Gertz Manero, el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, acusó de manera formal a quien fue presidente y su secretario de Hacienda –en referencia a Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray Caso– de ordenarle recibir una serie de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht y repartir el dinero de esas operaciones ilícitas entre asesores extranjeros que trabajaron para la campaña electoral de Peña Nieto en 2012.
El ex funcionario también señaló que la multinacional repartió 120 millones de pesos entre varios legisladores a cambio de que éstos votaran a favor de las reformas estructurales aprobadas entre 2013 y 2014.
Los mismos legisladores habrían recibido otros 84 millones de pesos para procesar el proyecto Etileno XXI, el cual fue entregado por el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa a Odebrecht y una empresa mexicana, y que significó un grave quebranto para el Estado mexicano. (Editorial, La Jornada, p. 2)