COMO una manera de echarle una mano al fiscal general, Alejandro Gertz Manero, y al fiscal de Delitos Electorales, José Agustín Ortiz Pinchetti, aquí van unas cuantas preguntas que les podrían ayudar a esclarecer el impío caso del dinero ilegal en Morena. ¡Corre video!
DE ENTRADA, ¿por qué fue el propio David León quien se grabó a escondidas entregándole las bolsas de dinero a Pío López Obrador? ¿A poco así le comprobaba a su jefe, el chiapaneco Manuel Velasco, las aportaciones indebidas? Y esto lleva a un punto clave: ¿quién tenía copias de esos videos y por qué los sacaron hasta ahora? ¿Cuántos más hay?
POR SUPUESTO todo México quiere saber quiénes y con cuánto aparecen anotados en “La Biblia” en la que Pío apuntaba a quienes le entregaban dinero por debajo del agua. ¿Cuántas biblias de esas hay por estado y de qué años? Y, claro, ese dinero fue reportado al INE y al SAT, ¿verdad?
UNA de las mayores interrogantes es si sabía de esos cochupos Eduardo Ramírez, el actual aspirante a presidente del Senado y entonces secretario de Gobierno en Chiapas. Conste que son preguntas. Pero bien dicen que en el planteamiento de la pregunta está la mitad de la respuesta. (F. Bartolomé, Templo Mayor, Reforma, Opinión, p. 8)
Se alcanzó la cifra del escenario denominado “catastrofista” por Hugo López-Gatell de 60 mil muertos por el Covid, de acuerdo con los números oficiales. La buena noticia es que, según el funcionario, llevamos tres semanas de que el crecimiento ha venido disminuyendo. Las cifras reales de personas fallecidas podría ser 3 veces mayor a lo reportado.
Por congruencia, el funcionario debería reconocer que su estrategia y metodologías para calcular la cifras han sido erróneas y, en el mejor de los casos, presentar su renuncia, si tiene algo de pudor, para dejar de ser un simple repetidor de mentiras. (Lauro Urbina López, Reforma, Opinión, p. 8)
Que Gibrán Ramírez abrió la interrogante al agradecer en sus redes sociales a quienes le piden postularse por la dirigencia de Morena, sin descartarlo, claramente el ala más dura de ese partido aún no tiene acuerdo sobre el perfil de quien debe encabezarlo el próximo año cuando disputarán 15 gubernaturas, sumando su nombre al de Bertha Luján y Yeidckol Polevsnky, mientras en la otra vertiente llevan tiempo preparándose Alejandro Rojas Díaz Durán y Mario Delgado…
Que al parecer Jorge Argüelles, líder del PES en San Lázaro no bromeaba cuando advirtió que sería el fiel de la balanza para la renovación de la Mesa Directiva y denunció que el PT compraba a sus diputados para evitar que la presidiera el PRI, esta vez el diputado Samuel Salmerón dejó la bancada que encabezan Gerardo Fernández Noroña y Reginaldo Sandoval, para irse al PES…
Que el líder de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, entendió muy bien la lección de la segunda temporada de los videoescándalos 2.0, por lo que pidió a los militantes de su partido actuar con legalidad, honestidad y transparencia, toda vez que en 2021 serán evaluados en las urnas… (Trascendió, Milenio, Opinión)
Las masacres se suceden en Colombia, afirma Marco Teruggi en Sputnik. Según la ONU, sólo este año han ocurrido 40, a las que debe sumarse otra el 18 de agosto, y siguen los asesinatos de líderes sociales. Ese día un nuevo saldo trágico. Tres indígenas del pueblo awá fueron asesinados en el municipio Ricaurte, departamento de Nariño, mientras dos jóvenes eran torturados y asesinados en El Patía, Cauca, y además fue ultimado un líder social, Jaime Monge, en Villacarmelo, Cali.
Dichas muertes fueron noticia después de otras que conmocionaron al país. El 15 de agosto ocho jóvenes eran acribillados en el municipio de Samaniego, Nariño; el 13, asesinados dos indígenas nasa en Corinto, Cauca; el 11, cinco adolescentes asesinados en Llano Verde, suroeste de Cali; mientras, un líder social afrocolombiano fue victimado en el Chocó; el 8, en el municipio Leiva, Nariño, ultimaron a dos estudiantes camino al colegio.
Según la ONU, hasta el 16 de agosto se habían documentado 33 masacres y siete estaban en proceso. Sumando las del 18, llegan a 42. Más de 200 ex combatientes de las FARC y cerca de mil líderes sociales han sido asesinados desde la firma de la paz, reporta Teruggi. (Ángel Guerra Cabrera, La Jornada, Opinión)
El águila y la serpiente de nuestra bandera son emblemáticos por la lucha entre ellos. La pugna desde antaño es hasta nuestros días. El escudo que representa a la nación simboliza el carácter aguerrido del mexicano, del mismo modo que el himno nacional.
En la Cuarta Transformación está presente el águila devorando a la serpiente o sujetándola como ahora somete al conservadurismo. Éste se arrastra e impide el cambio aprovechando lo espinoso de los nopales a semejanza del territorio nacional, donde se desenvuelve la contienda.
El águila tiene la libertad de vuelo y, con ello, es libre cual señor del aire que personifica la riqueza, el poder y la velocidad, y simboliza la valentía.
Los conservadores representan la serpiente en su arrastre dejando su veneno y dañado la vida de los demás.
En su lucha contra la serpiente, contra los neoliberales conservadores, el águila vuelve a levantar el vuelo en la Cuarta Transformación como lo hizo contra los realistas de la Independencia, los conservadores de la Reforma y la dictadura porfirista de la Revolución mexicana. La 4T asume el papel del águila, como en los tres movimientos anteriores. Es la lucha de clases que libran batallas campales, a veces sin tregua alguna. La historia de la nación mexicana está en el escudo nacional y hoy vuelve su representación. (Luis Langarica Arreola, El Correo Ilustrado, La Jornada, Opinión)
El excelentísimo Embajador de Turquía en México puso en forma precisa el expediente de “Libia entre Turquía y Rusia”, de manera muy cortés, para que los lectores pudieran apreciar la perspectiva de su gobierno, “la cual no fue fielmente reflejada en” mi artículo del 2 de agosto. No quiero que el señor Embajador me confunda con los enemigos de Turquía. Joven estudiante, descubrí la historia del glorioso imperio otomano con el profesor Mantran y me sigo ilustrando con una pléyade de excelentes historiadores turcos. Confieso que tengo nostalgia, un sentimiento romántico para nada científico, del gran imperio que, como el de los Habsburgos y de los Romanov, reunía muchas fronteras y lenguas, las tres grandes religiones en sus múltiples variantes y otras religiones menores. Nostalgia del imperio otomano hasta el catastrófico sultán Abdul Hamid.
Pero lo pasado ha pasado y, si bien entiendo la nostalgia neo otomana del presidente Erdogan, la estimo cargada de peligros cuando, a la hora de la devolución de Santa Sofía al estatuto de mezquita, invoca un “resurgimiento islámico desde Bukhara hasta Al Andalus”, pasando por la “liberación de la mezquita de Jerusalén Al-Aqsa”, celebrando al sanguinario Abdul Hamid “el Rojo”, rojo de la sangre de los armenios. Después del gran gesto simbólico que significa lo de Santa Sofía ¿qué hará el presidente turco? (Jean Meyer, El Universal, Opinión)
Las vacunas son una de las grandes invenciones humanas. Su utilidad es inmensa. La pervivencia de la humanidad, en buena medida —no exagero— se debe a ellas. La primera vacuna fue descubierta por Edward Jenner, médico rural inglés —¡rural!— en 1796, y servía para combatir la viruela. La historia es fascinante. Observó que casi todos los recolectores de leche se contagiaban de una suerte de viruela por estar en contacto continuo con las vacas. Dicho contacto protegía a los lecheros, quienes, o no enfermaban o padecían un cuadro “sencillo”. Jenner, científico sin saberlo, tomó una muestra de la ampolla de una granjera y se la inyectó a un niño. El chico enfermó, pero, a las 48 horas se recuperó. En el argot médico contemporáneo el paciente quedó inmunizado contra el virus de la viruela humana. El término vacuna, vacca en latín, fue acuñado en 1881, como homenaje a Jenner por Louis Pasteur mientras experimentaba con una vacuna anti-ántrax. La ciencia avanza con lentitud: entre uno y otro hallazgo transcurrió casi un siglo. Sólo Putin bate récords. De acuerdo a la propaganda putiniana, Rusia ya cuenta con una vacuna: el zar KGB ya la inyectó a su hija… (Arnoldo Kraus, El Universal, Opinión)