CADA VEZ queda más claro que la guerrita del gobierno federal -y en especial de Hugo López-Gatell- contra los alimentos procesados tiene que ver más con un asunto ideológico y moralino que realmente de salud. Y no porque México no padezca una crisis gravísima por obesidad, sobrepeso, diabetes e hipertensión, sino por la falta de congruencia entre los dichos y los hechos.
POR EJEMPLO, se supone que el IEPS que se aplica a bebidas azucaradas debe destinarse, precisamente, a financiar programas de salud, pero no ocurre así. En realidad, menos del 10 por ciento de lo recaudado se usa para lo que debería y el resto, obviamente, se va al gasto corriente.
PARA COLMO, ahora se sabe que este año adelgazaron en ¡61 millones! el Programa de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, pues le han quitado el 14 por ciento de su presupuesto original. Da la impresión de que a López-Gatell le resulta más fácil lucirse con las prohibiciones que darle un auténtico enfoque integral al problema. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
A AMLO no le gustan las comparaciones pero… El presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no le gustan las comparaciones con otros países, pero ayer dijo que pronto se verá entre las naciones del mundo “quién es quién” en el manejo las crisis de la pandemia y la económica. Sin embargo, dijo que su gobierno no se ha endeudado por motivos de la crisis económica generada por la pandemia del coronavirus al ayudar “a los de arriba” y contratar créditos, política diferente a la que el gobierno de la 4T ha impulsado. Lo bueno es que al Presidente no le gustan las comparaciones, en especial cuando se trata de saber qué nación ha registrado el mayor número de muertes por la pandemia. (El Universal, Nación, p. 2)
Club del optimismo. Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, aseveró que es apresurado estimar cuándo volverá la economía mexicana a los niveles previos a la pandemia, luego del desplome del segundo trimestre del año. El PIB cayó 17.1% entre abril y junio, su peor contracción histórica, de acuerdo con datos del Inegi. Durante la presentación del informe trimestral, Díaz de León explicó que, debido a la incertidumbre sobre los efectos del brote, los pronósticos del banco central para el cierre de 2020 y 2021 no se basan en un escenario único, sino en tres alternativos: en “V”, en “V profunda” y en “U”. “No identificamos una probabilidad marcadamente superior de un escenario sobre otro”, dijo el jefe de Banxico. Sea lo que esto signifique, la responsabilidad es de todos. ¡A remontar la economía! (Excélsior, Nacional, p. 15)
Que más tardó el embajador de EU en México, Christopher Landau, en subir a Twitter una serie de fotos propias comprando su cachito para la rifa presidencial, el foliado 3561911 afuera de la Lotería Nacional, que tirios y troyanos en subirse al cuadrilátero y darse con todo por el polémico tema, unos aplaudiendo y otros condenando. El mensaje del diplomático incluye la leyenda: “El nuevo dilema: cómo gastar 20 millones de pesos”. (Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Con las horas contadas.- Todo indica que este viernes 12 gobernadores saldrán de la Conago, lo que representa el tiro de gracia al organismo que agrupa a los mandatarios estatales del país. Todavía ayer, el coahuilense Miguel Riquelme dijo ante el presidente López Obrador que sí se analiza esa medida, toda vez que la instancia dejó de ser un eje de consenso para dialogar con el Ejecutivo Federal. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Inusual cancelación presidencial.- Ayer, de última hora, el Presidente canceló su asistencia a un evento que tenía programado en una gira, algo poco usual. El mandatario tenía originalmente previsto acudir a Saltillo, Coahuila, a entregar el Centro Regional de Identificación Humana, donde se abordaría un tema sensible como lo es la desaparición de personas. Sin que se haya confirmado la causa, reportes locales hablaban de la presencia de colectivos de personas desaparecidas inconformes por no haber sido invitados al evento, aunque también se refirió la presencia del grupo Frena. Así que con la representación del Ejecutivo, al final acudió el subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas. (La Razón, La Dos, p. 2)
Tregua mañanera.- A partir del 5 de septiembre no se podrán transmitir en Hidalgo y Coahuila las conferencias mañaneras de Palacio Nacional. En esas entidades habrá elecciones locales el 18 de octubre.
Lo determinó el INE, ya que en las mañaneras el Presidente y sus invitados hablan de los logros, reales o supuestos, del gobierno de la 4T, son un ejercicio de propaganda gubernamental la que está prohibida por ley durante las campañas electorales.
Es obvio que el Ejecutivo intentará revertir la resolución, no tanto por el caso de Hidalgo y Coahuila, sino por el antecedente para las elecciones del 2021 y del 2024 en las cuales quieren pregonar sus éxitos y descalificar rivales.
Aquí la votación fue 9-2, no hubo unanimidad, aunque sí una clara mayoría y con seguridad el asunto pronto estará camino al TEPJF, que tendrá la última palabra. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
En noviembre del año pasado, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) consideró que las conferencias matutinas que ofrece el Presidente de la República eran —y son— propaganda gubernamental.
Los magistrados argumentaron entonces que las llamadas mañaneras “son realizadas por un ente público, están dirigidas por personas del servicio público, su contenido refiere logros, programas y acciones de gobierno”. Ninguna duda —sólo algunos pataleos morenos— quedó entonces al respecto.
Ayer, al tratarse en el Instituto Nacional Electoral (INE) el tema de las próximas elecciones en Hidalgo y Coahuila, el asunto de las mañaneras resurgió. Por distintas razones el voto se dividió — particularmente el que se hubiera incorporado el acuerdo vía una adenda de última hora—: cinco votaron en contra, seis a favor de la prohibición de la transmisión ininterrumpida de las mañaneras en las señales de origen de Hidalgo y Coahuila o en las vecinas o aledañas que tengan cobertura en estas entidades. (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 6)
El show Lozoya, más las declaraciones de Santiago Nieto titular de la UIF, la temporada de videos y otras cosas han dado un buen pretexto al Presidente para ocupar las mañaneras, otra vez, viendo al pasado reciente.
Otra vez, los ex presidentes han ocupado un buen espacio en la mañanera. No hay que extrañarse, es mejor terreno para el Presidente que lo que nos está sucediendo con la pandemia, los muertos, la eternidad de la cuarentena, el desastre económico o en seguridad (ayer, 101 homicidios).
Entonces, los ex presidentes. ¿Cómo? Con una consulta. Que conste que él, el Presidente, votará en contra de que se enjuicie los ex mandatarios como lo ha dicho “desde campaña”, pero, según nos explica, “que siempre sea el pueblo el que decida, que sea el pueblo el que mande.
Entonces, en asuntos —para eso está lo de la consulta— trascedentes, como el enjuiciar o no a un ex presidente, pues sí debemos de participar todos”. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al Frente, p. 2)
Desde el principio de esta pandemia, el personal médico de la salud pública denunció la falta de equipo suficiente y seguro para enfrentarla. Se levantaron voces para gritar el riesgo ante la escasez de protección sanitaria. La primera respuesta oficial fue ignorarlos, luego conseguir lo que pudieran y, a veces, sancionar a los quejosos.
Así, llegamos a la semana epidemiológica 33 y el Director General de Epidemiología, José Luis Alomía, reveló que desde el inicio oficial de la pandemia en México, el ya lejano 28 de febrero, han muerto mil 320 integrantes del sector sanitario que atiende la crisis, mayoritariamente médicos, que han caído en el cumplimiento de su deber siendo tan anónimos como los enfermos por los que dieron su vida.
A esta cifra hay que agregar los 97 mil 632 contagiados de esa primera línea de combate, la mayoría enfermeras, y 10 mil 933 sospechosos. Estamos hablando de casi 10 por ciento del total de infectados que anoche llegó a los 573 mil 888.
Lo que me indigna es que el doctor Alomía Zegarra haya querido atenuar o endosar a los médicos la culpa de su fallecimiento. Para él, todos eran vulnerables. Apuntó que 47 por ciento presentaba obesidad, 30 por ciento hipertensión, 19 por ciento diabetes, 18 por ciento tabaquismo y 11 por ciento asma, entre otras comorbilidades. (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al Frente, p. 3)
¿A qué Emilio Lozoya se puede creer? ¿El que hoy pelea por su libertad y su dinero, es el mismo que peleaba por no ir a la cárcel y su dinero? ¿El Lozoya en manos del gobierno es igual al que luchaba contra el gobierno? La dicotomía del exdirector de Pemex se puede ilustrar en la forma cómo desde 2017 se ha ido defendiendo con maromas milagrosas de las acusaciones de corrupción y aceptar sobornos de Odebrecht. ¿A cuál Lozoya tiene en sus manos el fiscal Alejandro Gertz Manero? Cuidado. Este personaje desesperado y sin escrúpulos que le puede dictar hoy qué decir, mañana lo puede traicionar.
Para entender la dinámica del testigo colaborador, hay que confrontar a Emilio Lozoya con Emilio Lozoya. Como botones de muestra:
1.- El 16 de diciembre de 2016, en busca de una colaboración premiada, que aquí es análogo a ser testigo colaborador, Luis Alberto de Meneses Wyell se presentó voluntariamente en la sede de la Fiscalía brasileña en Sao Paulo a declarar sobre los sobornos de Odebrecht, el conglomerado del cual él había sido su director en México.
En su declaración de 50 páginas reveló que el único mexicano al que le pagó sobornos –por 10 millones y medio de dólares–, fue a Emilio Lozoya. Lozoya respondió en ese momento: “Niego categóricamente la información que hace referencia a supuestos actos de solicitud y/o recepción de sobornos directa o indirectamente por mi parte a la empresa… (Es) información falsa, dolosa e inexistente de principio a fin”. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 30)
La Secretaría de la Función Pública (SFP) impuso una multa de 999,440 pesos a la revista Nexos por presuntas irregularidades en la contratación de una página de publicidad equivalente a 75 mil pesos. Es decir, la multa fue de 13 veces el monto del contrato de la acusada ilegalidad.
Suponiendo sin conceder que tiene razón la SFP, con este criterio, la “implacable” secretaria Irma Eréndira Sandoval debe estar alistando las siguientes multas, proporcionales a las faltas:
Primero, actualizar la multa a León Manuel Bartlett, hijo de Manuel Bartlett Díaz, director general de la Comisión Federal de Electricidad. Porque él buscó saquear vendiendo ventiladores Covid carísimos. El monto del contrato era de 31 millones de pesos, pero Irma Eréndira se vio noble y sólo le impuso 2 millones de multa. Es decir, no fue 13 veces más grande que el contrato como a Nexos, sino 15 veces más chica. Le debió haber puesto 403 millones de pesos. Pero en realidad, si tomamos en cuenta que el gobierno del presidente López Obrador ha dado en total contratos por 162 millones de pesos a Bartlett junior, la multa debería ser de 2,106 millones de pesos.
Pero luego está la multa directa a Bartlett papá. Le tocan 10,400 millones de pesos por la adquisición irregular y no declarada de 23 casas a nombre de él, de su “no esposa, no concubina” y de su hijo. Las propiedades, ubicadas en zonas de enorme plusvalía, tienen un valor de mercado de 800 millones de pesos aproximadamente. Multiplicados por 13, como en el contrato de Nexos, Bartlett debería unos 500 millones de dólares. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
No es posible dejar en silencio una morada como EL UNIVERSAL, que me hospedó con generosidad durante dieciocho años. Muy joven todavía, aquí mi voz halló un sitio antes de que tuviera yo conciencia de su verdadero sonido.
En estas páginas aprendí a leer y pensar en voz alta, comprendí a cabalidad el valor del periodismo, desnudé muchas veces mis obsesiones y ejercí la libertad de la pluma que suele cobrar muchos yerros antes de lograr algún acierto.
Fui articulista, columnista, subdirector de Opinión e integrante del Consejo Consultivo.
Mi primer artículo en este diario hablaba de los relojes y el tiempo. Esta última columna vuelve sobre el mismo tema. Me toca cerrar hoy una jornada larga que me aportó cosas muy buenas.
Gracias al señor Ealy, gracias a Juan Francisco Ealy Lanz Duret, gracias a cada uno de los directores y editores de este diario, gracias a las y los lectores con quienes dialogué durante todo este tiempo. Gracias a mis compañeras y compañeros del Consejo con quienes compartí amistad y reflexiones. (Ricardo Raphael, El Universal, Nación, p. 2)
Dicen que todo lo que sube tiene que bajar; es una ley de la física, por lo menos con la fuerza gravitacional que impera en nuestro planeta. En economía hay otra ley que dice que todo lo que baja tiene que subir; es parte del ciclo económico. No es tan ineludible, sin embargo, como la ley de gravedad. Hay economías que pueden caer mucho tiempo antes de empezar a subir. Ahí está el ejemplo de Venezuela.
Después de la caída tan profunda de los meses previos, sin embargo, todo parece indicar que la economía mexicana ha rebotado. En junio el indicador global de actividad económica, el IGAE, una señal adelantada del desempeño del Producto Interno Bruto, mostró un crecimiento de 8.9 por ciento frente al mes inmediato anterior. Es la mayor alza registrada desde que empezó a utilizarse este indicador; pero antes de festejar, hay que recordar que esta cifra no alcanza a compensar el desplome de los meses previos.
Las cifras definitivas del PIB, que se dieron a conocer también ayer, muestran que en el segundo trimestre de este 2020 hubo un desplome de 17.1 por ciento en comparación con el trimestre inmediato anterior. El presidente López Obrador parece tener razón cuando dice que, al parecer, la economía mexicana ya tocó fondo. Si bien una golondrina no hace verano, el rebote del IGAE de junio es tan fuerte que parecería señalar que vienen tiempos mejores. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)
Es falso que un presidente lo sepa todo. López Obrador es el ejemplo vivo de lo anterior. Sus afirmaciones en las mañaneras a menudo son erróneas, incomprobables. El Presidente acusa con ligereza, desacredita sin rubor. Eso se llama el veneno de la demagogia.
Ayer afirmó que Altos Hornos de México (AHMSA) se comprometió a regresar el “sobreprecio” de 200 millones de pesos que Pemex, supuestamente, les pagó por la compra de la planta chatarra Agronitrogenados.
El Presidente precisó que hay nuevos accionistas en la compañía que están en disposición de hacerlo.
AHMSA lo desmintió. Mandó un comunicado a la bolsa en el que asegura que no tiene nuevos accionistas y dice que “no tiene base legal” la demanda de que devuelva el “supuesto” sobreprecio.
Va otra vez la pregunta: ¿Quién le mal informa al Presidente y lo expone de esa manera? (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
Según dijo ayer el presidente López Obrador, lo importante en el caso Lozoya es que comparezcan todos los involucrados en la denuncia, que, aseguró, son más de 70, más allá de que avance la judicialización de ese proceso. En la misma lógica, dijo que lo importante es que se mantenga el debate sobre la consulta respecto al juicio a los expresidentes y que la Suprema Corte decida la viabilidad de la misma, una consulta, a todas luces, viciada legalmente de origen.
Todo recuerda, cada vez más, al proceso que encabezó Pablo Chapa Bezanilla en 1995. En un momento de grave crisis económica (la peor que ha sufrido el país, con excepción de la actual), con las repercusiones del levantamiento zapatista, de los asesinatos de Colosio y de Ruiz Massieu, con la ruptura del grupo hegemónico del salinismo, la investigación seguida por el entonces fiscal, Chapa Bezanilla, decidía primero quiénes debían ser los responsables de la crisis y los asesinatos y después armaba las investigaciones para tratar de confirmarlo. No es igual, Chapa llegó a usar como falsa informante a una bruja, mientras la actual administración utiliza a un delincuente confeso, como Emilio Lozoya, pero el espíritu es el mismo. Distracción, ajustes de cuentas políticos y, si se puede, algo de justicia. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 12)
Radiópolis y la censura // Calderón y otros ansiosos // Alemán y Cabal, contra Prisa // Cajeros y Banco del Bienestar
En unas cuantas horas, entre la noche de este martes y el mediodía del miércoles, se desarrolló una intensa campaña en Internet que pretendía responsabilizar al Presidente de la República de supuestos actos de censura y represión al periodismo, a cuenta de acciones físicas y legales entre las dos partes propietarias del sistema radiofónico Radiópolis, que incluye a W Radio y su barra informativa en la que participan como principales conductores de programas, en distintos horarios, Gabriela Warkentin, Javier Risco, Carlos Loret de Mola y Enrique Hernández Alcázar (https://bit.ly/2Euo10r).
A tal grado llegó la ansiedad por emitir un dictamen negativo contra el habitante de Palacio Nacional, que Felipe Calderón Hinojosa, con todo y su denso historial en cuanto a agresiones al periodismo crítico, se permitió lanzarse poco después de las ocho de la mañana del miércoles con un tuit esperanzado: “Si @CarlosLoret sale del aire, se confirmará el perfil autoritario, antidemocrático, intolerante de este gobierno.
El más represor de la libertad en décadas. Se ve que el video del hermano del Presidente recibiendo en su nombre millones de pesos los tiene furiosos. #sonPIOres”. A las cuatro de la tarde, FCH volvía al Twitter: “@CarlosLoret transmitió su programa de radio; dice que los directivos le comentaron que no está en riesgo la libertad de expresión. Qué bueno que no se confirma la cancelación de su programa. Da gusto rectificar así las cosas”. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p. 10)