El mundo migrante, después de la Segunda Guerra Mundial solía estar dividido en dos grandes hemisferios, el americano de Alaska a la Patagonia y el europeo de los países nórdicos hasta el Cabo de Buena Esperanza.
Estados Unidos y Canadá fueron el imán migratorio para varias generaciones de latinoamericanos y caribeños. Por su parte Europa recibía intensos flujos migratorios de sus antiguas posesiones coloniales en África, Medio Oriente y gran parte de Asia.
En Estados Unidos viven y trabajan cerca de 40 millones de los llamados hispanolatinos; en Europa se reparten de manera simétrica los orígenes migrantes de acuerdo con las viejas posesiones: indios y pakistaníes en Reino Unido, magrebinos en Francia; moros en España; turcos en Alemania, indonesios en Holanda. (Jorge Durand, La Jornada, Política, p. 18)
Lo mismo ocurre en México, Guatemala, Honduras y El Salvador debido a la violencia armada y a los procesos migratorios: la Ley General en materia de desaparición de personas de México, los bancos forenses del Proyecto Frontera, el Protocolo de Acción Urgente de El Salvador, las alertas de búsqueda inmediata de Guatemala y Honduras, y en general las diversas propuestas de leyes y políticas, son fruto del trabajo de cientos de familiares y de otros actores que se organizaron, se atrevieron a representar a sus pares, trabajaron, discutieron y lograron crear mejores formas de solucionar ese problema. (Rafael Barrantes, El Universal, Onlines)
La protección de los mexicanos en el exterior es hoy, más que nunca, una prioridad del gobierno de México. Ante la pandemia a causa del COVID-19 y el impacto que ha tenido en la salud y el bienestar de la comunidad mexicana en Estados Unidos, es fundamental redoblar esfuerzos para garantizar que los derechos fundamentales de nuestra población se respeten, sin importar su lugar de residencia o estatus migratorio.
Es por esto que hoy la red consular mexicana en Estados Unidos inaugura la Semana de Derechos Laborales (SDL) 2020 bajo el lema “Tus derechos, como tú, son esenciales”. Su objetivo de concientizar a las personas mexicanas sobre sus derechos en el lugar de trabajo, particularmente en esta coyuntura que impacta todos los aspectos de nuestras vidas. (Maki Teramoto, El Universal, Online)
Lo mismo sucede con el tema de seguridad, para el Ejecutivo: “Poco a poco vamos pacificando al país. Es otra estrategia, es trabajar de día y de noche, para garantizar la seguridad de nuestro pueblo” con las cifras de muertos por homicidio doloso y las atrocidades que se comenten todos los días, parece que la tan anhelada pacificación está todavía muy lejana. López Obrador, además, hace caravana con sombrero ajeno. Hace parecer como un logro que: “nuestros paisanos migrantes están enviando como nunca remesas a sus familiares”, lo cual no tiene que ver nada con sus políticas ni económicas ni sociales. Lo mismo cuando presume: “Una buena: vamos a producir en México la vacuna y va a estar al alcance de todos, va a ser gratuita”. Lo que hizo posible que el país tenga, eventualmente, la vacuna con anticipación, fue Carlos Slim y su fundación, que facilitó/financió el acuerdo con AztraZeneca y los gobiernos de México y Argentina. (Vianey Esquinca, Excélsior, Columnas Políticas, p. 15)