A diez años de la matanza de San Fernando, vale la pena revisar la actuación de los tres últimos ombudsman nacionales sobre los hechos. Recordemos que el 24 de agosto de 2010 fueron encontrados 72 cuerpos en el municipio de San Fernando, Tamaulipas. Se trataba de migrantes, originarios principalmente de países centroamericanos, quienes viajaban rumbo a la frontera estadounidense. Primero fueron secuestrados y luego privados de la vida por un grupo de la delincuencia organizada.
Durante el periodo de Raúl Plascencia en la CNDH se inició una queja de oficio tan pronto como la masacre se hizo pública; posteriormente, se determinó la existencia de violaciones a los derechos a la legalidad, acceso a la procuración de justicia y a la verdad en agravio de los fallecidos y sus familias. De ahí que se hicieran recomendaciones específicas a los entonces procurador General de la República y gobernador de Tamaulipas. Entre las principales destacan la adopción de medidas para realizar protocolos de identificación de cadáveres que garantizaran a los familiares de las víctimas conocer el destino de las personas enviadas a la fosa común, así como la capacitación a agentes del Ministerio Público y peritos sobre identificación, manejo y conservación de cadáveres. Lamentablemente, existen dos circunstancias que empañan esta indagatoria. La primera es la tardanza con la que fue realizada, pues se emitió casi tres años y medio después de la matanza. La segunda es peor aún pues, haciendo cálculos para no incomodar al gobierno, Plascencia la publicó el 23 de diciembre de 2013, apostando a que el ambiente de las fiestas de fin de año contribuyera a minimizar su impacto social. (Mauricio Ibarra, La Razón, México, p. 5)
TRUMP EN CAMPAÑA
Presumió haber construido 300 millas de muro en la frontera sur, pero no aclaró que, afortunadamente, sólo alrededor de 10 por ciento de esa extensión es “muro nuevo” pues en el caso del resto se trata de reemplazo de estructuras que ya existían.
De manera que casi al término de su periodo de gobierno ha agregado unos 50 kilómetros de muro, cuando hace cuatro años la promesa era de 2 mil kilómetros. Así pues, ha construido 2.5 por ciento de lo prometido, en una fecha en la que, de acuerdo con su promesa, debería estarlo concluyendo.
Gracias a ese muro que no construyó fue que logró, según dijo hace unas semanas, contener al COVID que seguramente con malas intenciones y sin documentos pretendía cruzar la frontera desde México.
Ahora dice estar construyendo 10 millas de muro cada semana.
De aquí a noviembre dirá respecto de México, de la migración y de los migrantes lo que a su campaña convenga.
Quienes tengan memoria sabrán, por lo hecho durante sus cuatro años de gobierno, que rechaza absolutamente a los migrantes mexicanos y centroamericanos, que está convencido de que son delincuentes y en el mejor de los casos ladrones de empleos, que consumen sin derecho los beneficios de los programas asistenciales, que son una carga pública, que seguirá deportando criminales, que es aleccionador separar a las familias, que continuará con redadas en hogares y centros de trabajo, que acabará con el fraude del asilo y que salvará a su país de la invasión.
Y alguna mañana subirá un tuit en el que declarará su amor por México y cantará lo mucho que quiere a los mexicanos. Trump siempre es Trump. En campaña, lo es más. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial E Heraldo, p. 14)
Con el cierre de las convenciones demócratas y republicanas en los Estados Unidos, se abre oficialmente la carrera por la Casa Blanca y con ello, el entorno regional al que México habrá de adaptarse a partir de noviembre.
En esa línea, no debe extrañarnos que si los temas migración y seguridad han sido, hasta hoy, prioridad y centro en el debate bilateral, ahora deberemos priorizar hablar deenergía, medio ambiente y condiciones laborales. (David Penchyna Grub, La Jornada, Política, p. 14)
Aquí hay nada menos que un intento para consolidar un régimen neofascista, con todo lo que eso implica: El régimen y su campaña de relección proclaman que Trump es el único salvador de Estados Unidos, según Dios. La Casa Blanca, institución pública, ya fue convertida en la Casa Trump. Todos los días el régimen declara que los medios no alineados son el enemigo del pueblo; cada día más familias y niños son enjaulados por el régimen como parte de la persecución brutal de migrantes para frenar la invasión por “extranjeros ilegales”; todos los días hay amenazas y acciones de represión contra disidentes y sus protestas por fuerzas federales; el mandatario ha dado su bendición a fuerzas civiles paramilitares que buscan confrontar manifestantes opositores (según un nuevo informe, ultraderechistas se han presentado casi 500 veces en busca de enfrentamientos con manifestantes de Black Lives Matter este año, hiriendo a varios y matando a tres); procede la concentración extrema de riqueza (unos 467 multimillonarios ganaron 800 mil millones de dólares en los últimos cinco meses mientras decenas de millones sufren desempleo, pobreza y hasta hambre); avanza el desmantelamiento de la educación, salud pública y programas de bienestar social, como tambien la anulación de regulaciones y normas de protección ambientales y laborales. Todo esto, decorado por retórica de la defensa del pueblo, la libertad, la familia, Dios y la ley y el orden al construirse una realidad alternativa para anular la realidad empírica, la historia y la ciencia. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 23)
La Guardia Nacional es un proyecto de largo plazo que no ha aterrizado. Además de sus funciones constitucionales, las fuerzas armadas, integradas desde hace años a las tareas de seguridad pública, se han convertido en constructores de sucursales del Banco del Bienestar, en administradores del aeropuerto de Santa Lucía e intervendrán también en la cimentación del Tren Maya, al mismo tiempo que contienen la migración ilegal proveniente de Centroamérica y cuidan los ductos de PEMEX para evitar la ordeña. (Carlos Seoane, El Universal, Online)
Aún conservamos vivo el recuerdo de la promulgación de la Constitución de la Ciudad de México en 2017, que trajo consigo una evolución para la capital, cuyo texto constitucional es una apuesta al desarrollo, asume el respeto a los derechos humanos, a la no violencia, a la función social, a la democracia directa, a la mejor convivencia entre las y los ciudadanos.
Se trata de un esfuerzo por nuestra ciudad, definida como intercultural, pluriétnica, plurilingüe, donde se plasmó la figura de la diputación migrante, que reconoce que, si los ciudadanos oriundos de la capital viven fuera del país, tienen derecho de votar y ser votados. Por esta razón, la Constitución local se ha convertido en progresiva, es prácticamente la más moderna que tenemos en el país. (Mauricio Huesca, Contraréplica, Online)
Es verdad que puede haber un mayor impulso proveniente del exterior. La economía de Estados Unidos tendrá un repunte más rápido, tanto por la mayor flexibilidad de inversión como por el enorme impulso que el gobierno le está inyectando con gasto público, que podremos aprovechar con el T-MEC. El propio gobierno espera que las remesas sigan fluyendo con generosidad. Pero no deja de ser paradójico que un régimen que nos prometió crecimiento y autosuficiencia termine dependiendo de Estados Unidos y de las remesas de los trabajadores que han salido del país por no haber encontrado aquí oportunidades. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.10)

(Redacción, Excélsior, Nacional, p. 18)