Opinión Migración 020920

Adolescentes y jóvenes hondureñas en México: ¿cómo imaginar nuevas soluciones?

Cuántas veces hemos escuchado a una niña o niño decir “cuando sea grande quiero ser…”. Tal vez le vienen a la mente diversas ilusiones que usted tenía cuando era menor: ser profesora, policía, veterinaria, médica, arquitecta, ingeniera, chef, científica, o cualquier otra cosa que le permitiera su imaginación. Difícilmente habrá escuchado a una niña o niño decir “cuando sea grande, quiero ser migrante”, porque nadie aspira a tener que abandonar su país forzado por las circunstancias, ni mucho menos hacerlo sin documentos y siguiendo un camino lleno de peligros.

Ante esta situación, en el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI), con el apoyo de Fondo Semillas y Psicólogos Sin Fronteras, realizamos una investigación sobre las  adolescentes y jóvenes hondureñas en México. Los resultados arrojan un panorama muy complejo sobre las condiciones de vida que las obligan a migrar:

Las mujeres son discriminadas, lo que aumenta su exclusión y la distribución desigual de la comida, la salud, la educación y la carga de trabajo en el hogar. Desde muy pequeñas sufren de violencia en sus hogares, lo que las obliga a casarse a temprana edad y encontrarse con abusos, control y violencia por parte de sus parejas.

La situación económica y social que México enfrenta con motivo de la pandemia nos podría hacer pensar que no es deseable o posible destinar recursos para ayudar a personas que vienen del exterior. En IMUMI pensamos que tenemos que ampliar nuestra mirada y comprensión del reto migratorio. Al promover que el Estado cumpla su deber legal y ético y brinde protección a una población altamente vulnerable, estaríamos contribuyendo a mejorar la situación de toda la sociedad. La población migrante y solicitante de asilo puede convertirse en parte de la solución a los problemas que aquejan a nuestro país, si se les brindan los canales para participar en la vida productiva e insertarlos a la sociedad de manera constructiva. Ellas ya están aquí, y podemos hacer mucho más de lo que hoy hacemos para que su presencia sea positiva. (Gretchen Kuhner, El Universal, Opinión)

 

Brújula // Aunque AMLO y Trump hablan dos idiomas, dicen lo mismo

En una semana dieron dos discursos dos presidentes muy similares. Donald Trump, en el que fue su aceptación de la candidatura del partido republicano para su reelección y Andrés Manuel López Obrador en su 2º Informe.

Los discursos fueron para cumplir con formas y tradiciones de ambos países pero realmente fueron reiteraciones más que un agradecimiento, en el caso de Trump, o un informe, en el caso de López Obrador.

AMLO culpa a los empresarios que producen comida chatarra de los muertos del Covid en México y sigue negándose a utilizar la mascarilla. En cuanto a la vacuna, hace caravana con sombrero ajeno al presumir el acuerdo entre la Fundación Carlos Slim con Astra Zeneca y la Universidad de Oxford como una iniciativa personal.

También se cuelga la medalla de las remesas sin reconocer que su crecimiento se debe a que en EU el gobierno ha dado un cheque a cada ciudadano y por eso los paisanos tienen cómo ayudar a sus familiares en México.

Trump presume que ha cumplido sus promesas de campaña. Menciona el muro en la frontera con México. Lo que Trump no dice es que lo poco que se ha hecho, solo 24 kilómetros de los 300 que tienen algún tipo de barrera, ha sido pagado por el gobierno estadounidense, no el mexicano.

Aunque AMLO habla español y Trump inglés, ambos recurren al idioma universal del populista. (Ana Paula Ordorica, El Universal, Nación, p. 2)

 

Cartones

Cartones 1

(Rictus, El Financiero, Nacional, p. 32)

 

Cartones

(Garci, El Financiero, Opinión, p. 24)