Opinión Migración 250920

El Cristalazo / El instituto Ali Baba y la SCJN

Lo podrán adornar como quieran, podrá Ricardo Monreal bloquear una investigación en el Senado y comportarse como franelero del estacionamiento del Palacio Nacional, pero la verdad es muy simple: el instituto de este gobierno y de este presidente, construido ex profeso para darle curso a su cantilena anticorrupción, es una cueva de “Alí Baba y las 40 Transformaciones”, en la cual nunca intervinieron los neoliberales, ni los conservadores, ni los enemigos.

Se trata de una institución creada por ellos, es un producto “autóctono”; una planta sembrada y cultivada por ellos mismos.

Pero si les salió corruptito, mugrosito y chuequito el engendro, no le podrán echar la culpa de lo ocurrido y denunciado hasta la renuncia del responsable de su buen funcionamiento, ni a los ex presidentes sujetos a consulta (furris) para ver si conservan la cabeza pegada al cuello, ni a los conservadores de este siglo o los anteriores. Todo es responsabilidad actual, enteramente suya.

Como suyo fue el conflicto de intereses dentro de la coordinación del Gabinete denunciada por Carlos Urzúa y cuyos obstáculos administrativos para el funcionamiento del Seguro Social y las políticas de salud abandonadas por un falso sentido del ahorro. Propias de la IV-T son las caprichosas decisiones en la Secretaría de Salud, acaparada por un secretario ausente y un subsecretario lenguaraz.

Como originales de esta administración han sido los atropellos migratorios suficientes para el retiro del ex director del INM y tantos otros casos de defección de los desencantados, quienes prefieren irse a cargar con los malos resultados y peores procederes.

En todo esto no han tenido responsabilidad los ”emisarios del pasado” y sus podridas herencias cuyo residuo es muy fácil denunciar en la oratoria y muy difícil –por lo visto—terminar u olvidar en la práctica. (Rafael Cardona, La Crónica de Hoy, Opinión, p.3)

 

El Espectador | De Bangladesh a Tapachula, para entrar a Estados Unidos

Mohamad Milon Hossain, de 39 años, admitió que conspiró para meter a sus paisanos de Bangladesh a Estados Unidos, a través de un esquema que implicaba viajar de Asia a Tapachula, y también pasar por Monterrey. Este sujeto ofrecía a sus connacionales, con una red muy bien establecida que implicaba la administración de un hotel en Chiapas, boletos de avión y asistencia para cruzar ilegalmente a buscar el sueño americano. La mayoría llegaba primero a Brasil, y desde la nación de Bolsonaro, avanzaba hasta el territorio mexicano.

El esquema de Hossain para meter ilegales a Estados Unidos, aprovechando como plataforma Chiapas y Monterrey, puso en riesgo la seguridad nacional, dijo Brian A. Benczkowski, del Departamento de Justicia de EU. En marzo de este año, sin mucho ruido, el traficante de humanos se declaró culpable, después de un operativo realizado en el sur de México del que poco se sabe, y que implica una red de complicidades en todo el continente.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), que hoy encabeza Marcelo Ebrard Casaubon, indica sobre Bangladesh:

“En julio de 2016, se registró un ataque masivo en el cual el blanco fueron nacionales extranjeros en un café de la zona diplomática de Daca. El último ataque terrorista mayor fue en mayo de 2017. Existen riesgos de nuevos ataques, especialmente en congregaciones masivas, considerando que hay información que sugiere que existen grupos terroristas transnacionales operando en el territorio de Bangladesh”.

Y eso habla también de las alertas que están encendidas en Estados Unidos por el asunto, tomando en cuenta además que en la prensa asiática el paso de gente de India y Bangladesh en busca de llegar a alguna ciudad estadounidense en busca de un mejor futuro, es información muy relevante, pues México es sinónimo de violencia y grandes riesgos que implica jugarse la vida con todo y menores. (Hirishi Takahashi, El Sol de México, Opinión, p.6)

 

Los migrantes en la reactivación económica

Cuando se habla de la migración, muchas veces usamos el lenguaje de crisis y de problemas. Pero ¿es posible que la migración pueda ser parte de la solución de la crisis económica tan profunda que afecta a México y otros países en la región? Quizás necesitamos un esquema mental distinto para ver las posibilidades.

Vamos a empezar con lo más obvio: las remesas de los mexicanos que viven en el extranjero han sido unas de las pocas buenas noticias de los últimos seis meses. Según un análisis del connotado experto en remesas Manuel Orozco, más mexicanos enviaron remesas en los primeros seis meses que normalmente lo hacen y además mandaron más dinero. Y eso a pesar de que muchos migrantes mexicanos se encontraron sin empleo de forma temporal o permanente. Es decir, hicieron un esfuerzo gigantesco para ayudar a sus familiares en México, a pesar de sus propias dificultades.

Las remesas contribuyen con el 3% a la economía mexicana, y una cifra mucho mayor en algunos estados. Normalmente vemos las remesas como una fuente de ingresos meramente familiar, algo que ayuda al gasto del hogar, y quizás a mejorar el acceso a la educación, salud y vivienda digna. Pero las remesas también pueden ser inversión para generar productividad en comunidades donde viven las familias que las recibe, pero eso depende de las políticas públicas.

Por ejemplo, los gobiernos estatales y federal podrían pensar en cómo prestar dinero a microempresas que reciben inversión del extranjero a través de las remesas, a cambio de que estas microempresas se registren ante Hacienda. Así se convierten las remesas individuales en inversiones que generan empleo y productividad, y el efecto de las remesas se extiende mucho más allá de la economía familiar. El gobierno de Zacatecas ya tiene un programa que hace esto. (Andrew Selee, El Universal, Opinión, p. 12)

 

WOLA: un aliado de latinoamericanos en EU

La economía global de hoy nos enfrenta a dislocaciones y expulsiones de personas —desplazamientos forzosos por amenazas o persecución política, destrucción de la tierra y del agua, violencias de todo tipo— que no pueden ser explicadas únicamente en términos de pobreza e injusticia. Responden fundamentalmente a una disputa global de poder, sostiene la socióloga Saskia Sassen en su libro Expulsiones: Brutalidad y complejidad en la economía global (Katz Editores, España, 2015).

WOLA son las siglas en inglés de la Oficina en Washington para América Latina, organismo no gubernamental líder en la investigación y la defensa de los derechos humanos y la justicia social, fundada en 1974.

Durante casi medio siglo ha sido un aliado crucial en la capital estadounidense para latinoamericanos que compartimos esas causas. WOLA ha construido una interlocución crucial en el Capitolio, en el gobierno, y en amplios sectores de la sociedad estadounidense.

El martes 22 de septiembre WOLA llevó a cabo una gala de beneficio y homenaje al Centro Fray Matías de Córdova, de Tapachula, Chiapas, y a la congresista Verónica Escobar, de El Paso, Texas. La ceremonia fue conducida por el periodista Alfredo Corchado, quizá el más agudo corresponsal en la frontera México-Estados Unidos. (Carlos Heredia Zubieta, El Universal, Opinión, p.13)