CON QUÉ POCO pinole se atragantan en Estados Unidos. Están muy sorprendidos de que en el debate entre Donald Trump y Joe Biden, el Presidente no dejó hablar, descalificó sin argumentos, atacó por lo bajo, mintió descaradamente y se la pasó echándoles a otros la culpa de sus propios errores. En México eso no espanta a nadie, pues es como la mañanera, nomás que acá es sin debate, sin oponente y sin moderador. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)
El Presidente de la República asegura en su gobierno no hay corrupción, sin embargo, nos comentan que en meses pasados se tuvo que cambiar la manera en cómo se hacían las subastas en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Nos explican que se tuvo que utilizar la modalidad de ofertas a paleta alzada en lugar de hacerlas en sobre cerrado, pues se había encontrado que funcionarios del organismo filtraban información a ciertos participantes, lo que garantizaba que obtuvieran los lotes deseados. Ahora, en la primera subasta que se realizará en la naciente gestión del nuevo titular del Instituto, Ernesto Prieto Ortega, el próximo día 9, se regresará a la mecánica inicial de sobre cerrado. El experimento debe de funcionar para que se borre la imagen que quedó tras la salida del exdirector de esta entidad que denunció irregularidades, como la de las joyas que fueron desvalijadas antes de subastarlas, y que a muchos dejó la impresión de que en lugar de ser el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, se estaba convirtiendo en el Instituto para Robar al Pueblo lo Devuelto. (El Universal, Nación, p. 2)
Que el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, decantará su apoyo al empresario aguacatero Valentín Rodríguez en la carrera por la gubernatura de ese estado. El plan es que el también dos veces presidente municipal de Tacámbaro vaya a las urnas en 2021 con una coalición denominada Compromiso Ciudadano, con la que buscará derrotar al abanderado de Morena que se definirá entre Cristóbal Arias, Germán Martínez o el alcalde de la capital, Raúl Morón. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Si del cielo te caen limones… El secretario de Salud, Jorge Alcocer, afirmó en comparecencia en el Senado, que la pandemia de covid-19 ha fortalecido al sistema de salud, que ha estado a su límite de capacidad para salvar la vida de mexicanos. Era lo menos esperado. Confirmó que en nuestro país hay un claro descenso de casos activos con covid-19 y señaló que, actualmente, se trabaja en mejorar el bienestar a través de la promoción de una alimentación saludable, por lo que ha iniciado el nuevo etiquetado frontal. Durante su comparecencia, el titular de Salud fue recibido con pancartas de senadores del PAN, quienes señalaban: “alto en corrupción” y “exceso de ineptitud”. ¿Le saben algo o le hablan al tanteo? (Excélsior, Nacional, p. 11)
Revisiones, en puerta.- Ahora que inicia octubre, nos recuerdan en Palacio Nacional que los funcionarios con interés en ser candidatos para las elecciones de 2021 deben ir preparando sus trámites de entrega-recepción. Porque es casi un hecho que los resultados de sus encargos sean revisados por la Secretaría de la Función Pública, encabezada por Irma Eréndira Sandoval. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Desencuentros en Michoacán.- La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ayer encabezó en Morelia la conmemoración del 255 aniversario del natalicio de José María Morelos. Allí ofreció al gobernador Silvano Aureoles la colaboración de la Segob para que el culpable del feminicidio de la joven Jessica sea puesto a disposición de la justicia. El pequeño detalle es que el mandatario estatal, quien ha expresado en diversas ocasiones sus diferencias con la Federación en diversos temas, no estuvo presente en el acto como marca el protocolo. Pero no hay que ser mal pensados, su ausencia no fue una descortesía con la ministra en retiro, sino que, a la misma hora, el político michoacano estaba entregando su Quinto Informe de Gobierno. Vaya coincidencia. (El Financiero, Nacional, p. 29)
Los charolastras también lloran.- Así que la podadora de fideicomisos que, como se vio, viene más afilada y enfilada, alcanzará el sistema de apoyos al cine, pues prevé la derogación de al menos seis artículos de las leyes Federal de Cinematografía y Federal de Derechos, relacionados con el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine. El propósito, según se ha dicho, es eliminar la opacidad y discrecionalidad en el uso de recursos públicos, aunque la falta de diálogo eficaz ha pegado en la sensibilidad de muchos artistas, como Gael García Bernal, quien promovió la suma de firmas en change. org a través de su cuenta de Twitter para clamar a los diputados: “¡No aprueben el dictamen que extingue los fideicomisos públicos!”. Por lo pronto, el charolastra unificó a muchos en su contra: unos le reprocharon su defección a las causas de la 4T y otros que en el pasado haya agitado la matraca que tenía ese sello, permitiendo los efectos que ahora reclama. (La Razón, La Dos, p. 2)
La nueva realidad y el Edomex.- El gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo, realizó cambios en la estructura e integración de su gabinete para enfrentar lo que llamó la “nueva realidad”.
Es un esfuerzo de racionalización de los recursos de la entidad, que demandará de los servidores públicos mayor compromiso y una vinculación más eficiente con los mexiquenses. De los nombramientos anunciados destaca el de Ernesto Nemer como nuevo secretario general de Gobierno en sustitución de Alejandro Ozuna.
Nemer cuenta con una hoja de servicios impecable en el Edomex, donde ha ocupado puestos relevantes desde tres décadas. Conoce la entidad al detalle. Será de gran ayuda para que el gobierno de Alfredo del Mazo enfrente con éxito los enormes desafíos del futuro inmediato, comenzando por un año de efervescencia electoral, en el entorno de la aguda crisis económica provocada por el coronavirus. (La Crónica de Hoy, Opinión, p. 3)
Ni a cuál irle. Uno con la extinción de fideicomisos, y el otro, con una nueva iniciativa para realizar consultas populares. Andrés Manuel López Obrador dice “bu” y los líderes del Congreso, Mario Delgado y Ricardo Monreal, saltan. En ambos casos responden a reclamos o disgustos del Presidente. La desaparición de los fidecomisos va por un nuevo intento. Primero le dieron la vuelta con 44; que no, que 55; que tampoco… Parlamento abierto. Múltiples voces en contra. Iniciativa congelada. Regaño presidencial. Nueva exigencia de Palacio Nacional.
Esta vez van por todo: 109 fideicomisos, anuncia Delgado. ¿O no serán 104? Ni él mismo sabe. Pero son todos, asevera el de Morena. ¿Que algunos de ellos llevan dinero que no es de la Federación? ¿Qué es un atraco a dinero privado e incluso del extranjero? No importa, ya se verá después. ¿Que se trata de una decisión absurda y extremadamente dañina para el país, impuesta así a rajatabla, como advierten todas las fuerzas de oposición? ¡A quién le importa! Lo urgente es sacar adelante la iniciativa. Darle gusto al Presidente. Conseguir la presidencia de Morena… (Martha Anaya, El Heraldo de México, País, p. 6)
Al puro estilo de Juan Pablo Segundo en uno de sus viajes a México, cuando expresó aquella frase conmovedora, “me voy, pero no me voy”, el presidente Andrés Manuel López Obrador sorprendió al respetable al declarar: “Me voy… si juntan a 100 mil… y que yo vea que en las encuestas ya no tengo apoyo… ni siquiera espero la revocación del mandato, ahí nos vemos, porque tengo principios, porque tengo ideales”. La primera condición –juntar a 100 mil- es pan comido, podría pensar cualquiera; la segunda significaría un desplome en las encuestas, lo que no va a ocurrir en el corto, mediano, ni largo plazo. Así que…
Hablando de solicitudes de renuncias presidenciales, en octubre de 2014 el entonces líder y fundador del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), declaró que Enrique Peña Nieto debía renunciar a la Presidencia antes del 1 de diciembre, porque “es público y notorio” que no puede gobernar el país, dijo. (Luis Soto, El Heraldo de México, País, p. 8)
Jorge G. Castañeda tituló el último capítulo de su más reciente libro sobre Estados Unidos, así: “Una última reflexión ¿El fin de la diferencia norteamericana?”. A lo largo de las páginas de Estados Unidos: en la intimad y a la distancia Jorge describe, explica y reflexiona sobre esa “diferencia”, pero me importa hoy el último capítulo porque, de alguna man ra, el debate presidencial del martes entre Joe Biden y Donald Trump mostró lo complicado que este final y la construcción de lo que vaya a ser el futuro está resultando para el vecino del norte.
Creo que Jorge da en el clavo cuando escribe: “El triunfo duradero y la longevidad aumentada de la civilización estadunidense ocurrirán cuando los norteamericanos mismos reconozcan el declive y final de su diferencia con el resto del mundo o por lo menos con los países ricos. Aceptar que se ha vuelto como todas las demás naciones ricas constituye una tarea ardua para cualquier sociedad y una que ha estado en marcha durante algún tiempo, en el caso de Estados Unidos. Resulta particularmente laboriosa para una sociedad que nació con la idea arraigada de la excepcionalidad y que ha tratado de reproducirla de generación en generación”. (Carlos Puig, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Como todos los martes de mañanera en Palacio Nacional, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, repitió su reporte nocturno sobre el Covid-19, donde el énfasis no fue la pandemia, sino el inicio de la vacunación contra la influenza. Sin embargo, escondido entre los acentos de la narrativa, la verborrea, las gráficas de múltiples colores, y la sobresaturación de información, abundó, sin decirlo claramente, lo que había anticipado desde el domingo: que hay una importante cifra negra en los posibles casos positivos que nunca serán contabilizados, porque no tuvieron una muestra para el diagnóstico, por lo que la estadística final sobre el número de contagios del coronavirus, se infiere, jamás los sumará de manera oficial. O sea, ¿cuántos muertos habrá por la pandemia? No lo sabremos.
Para el récord, y para cuando llegue el momento que sin la protección presidencial rinda cuentas políticas por su manejo, esto fue lo que dijo el martes el zar del coronavirus: “Tenemos un conjunto de muestras que han sido tomadas de estas personas (los casos sospechosos) y están en proceso de resultado de procesamiento en laboratorio, pero también tenemos un conjunto de personas que, teniendo las características clínicas de la enfermedad –y siendo todas ellas consideradas en la estadística necesaria para la vigilancia epidemiológica–, no tuvieron una muestra para el diagnóstico. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p. 32)
La revista The New Yorker calificó el debate presidencial en Estados Unidos del pasado martes como “el peor de la historia”. Después de ello, ¿está Trump más cerca de salir de la Casa Blanca? Si las decisiones de los electores fueron tomadas sobre una base completamente racional, no habría dudas. Habría que responder afirmativamente. Pero… no siempre es así.
La confrontación con Biden mostró a un Donald Trump grosero, incapaz de seguir las reglas que su equipo acordó y dispuesto a aplastar a su contrincante sin importar el cómo. Es decir, todo lo contrario de lo que exige la democracia.
No es que Biden se haya desempeñado de manera destacada. Dejó mucho que desear. Pero fue el menos malo. Las encuestas inmediatas que se realizaron confirman la percepción de que Biden ganó. La de CNN le dio 60 a 28; la de CBS, 47-40 y la de Data for Progress dio 51-39. Incluso, en Fox News, tan entusiastas de Trump, refirieron una encuesta que da empate.
Sin embargo, esos resultados no garantizan que el actual presidente vaya a irse de la Casa Blanca. (Enrique Quintana, El Financiero, La Dos, p. 2)
Cuando estábamos por revelar los videos del hermano del presidente López Obrador recibiendo paquetes de dinero en efectivo, dediqué un rato a pensar en cómo reaccionaría el primer mandatario mexicano. Cuál podría ser la contestación de un hombre que ha construido su carrera política a base de decir que él no es corrupto. Qué movimiento político podría realizar tras ver a su hermano Pío recibiendo dinero ilegal, diciendo que era para la campaña presidencial del 2018 y que Andrés Manuel sabía todo.
Imaginé entonces que a la mañana siguiente a la divulgación de los videos de su hermano recibiendo dinero, el presidente López Obrador –en uno de esos gestos histriónicos que tanto le gustan– caminaría hasta la Fiscalía General de la República seguido de todos los reporteros que cubren sus actividades diariamente. Que llegaría hasta ahí para presentar una denuncia en contra de su hermano y exigir al fiscal Gertz Manero –que ha resultado muy eficaz para seguir las sugerencias del presidente– que citara de inmediato a Pío López Obrador y a quien hasta ese momento era un funcionario estrella del gobierno federal, David León, protagonista también de los videos. Y al día siguiente, los dos rindiendo su declaración.
Era una manera de sacudirse el lodo. Pero nada de esto sucedió. El presidente optó por permitir que el lodo del pantano manchara su plumaje… otra vez. (Carlos Loret de Mola, El Universal, Nación, p. 2)
Frenaaa tiene un plantón en el Zócalo para exigir que López Obrador se vaya y éste dijo, apenas el martes pasado, que si un día se juntan cien mil personas para repudiarlo y ve que no tiene apoyo en las encuestas, él dejaría el poder y tomaría camino de Palenque, Chiapas, donde tiene su finca.
Es evidente que Frenaaa no tiene la fuerza para conseguir su objetivo y dudo mucho que López Obrador sea sincero en eso que afirma. Y aunque fuese de otra manera, la renuncia del Presidente no debe decidirse por capricho.
La Presidencia es una institución que los mexicanos nos hemos dado para administrar y representar al país. Es decir, trasciende por mucho la historia personal de quien la ocupa temporalmente. Va más allá de sus opiniones, sentimientos y deseos.
En este país se elige a un Presidente por seis años. Recientemente, se aprobó la figura de revocación del mandato, con el que personalmente no estoy de acuerdo, por razones que he expuesto aquí, entre ellas que el promotor de la figura, el propio presidente López Obrador, la entiende como ratificación del mandato. Pero el que exista en la Constitución no obliga a nadie a usarla.
El planteamiento de la renuncia del Presidente, hecho por algunos adversarios de López Obrador y por él mismo, es una distracción. Nos impide atender lo importante, que en este momento es la atención de las crisis sanitaria y económica que vivimos. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Nacional, p. 2)
Al secretario de Salud, Jorge Alcocer, no le quedaron ganas de volver al Senado. Martha Márquez, del PAN, le dio la bienvenida:
“Les presento a su secretario de Salud. Él es Jorge Alcocer. No lo conocen porque estamos en pandemia. Ha permitido que Hugo López-Gatell, un payaso mentiroso, se preste al juego del Presidente…”.
“Ha sido uno de los secretarios más grises de la administración. ¿Dónde ha estado estos dos años? Renuncie, por el bien de la 4T, por el bien de los niños con cáncer…”. Y eso es sólo un botón de muestra. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)
No fue por falta de control sino por decisión. El presidente estadounidense Donald Trump salió a interrumpir sistemáticamente a su rival demócrata en el debate presidencial del martes por la noche en Cleveland, Ohio. Lo hizo desde el primer momento y de manera reiterada. No había forma de que el moderador Chris Wallace, quien no tenía manera de apagar los micrófonos de los participantes, pudiera impedirlo. La estrategia era no permitir a Joe Biden terminar una sola frase, un solo argumento.
“¡Qué poco presidencial!”, exclamó Biden, quien continuamente se quejó, junto con el moderador, de las interrupciones. El propio Wallace le recordó a Trump que su equipo había aceptado que las participaciones de cada candidato serían de dos minutos sin interrupciones. Pero de nada sirvió. Trump se mantuvo fiel a su estrategia y nunca dejó de interrumpir.
¿Tendrá que pagar el Presidente un costo político por su estrategia? No me queda claro. A ojos de muchos de sus simpatizantes, y quizá también de algunos indecisos, Trump mostró fuerza y decisión ante un oponente débil, incapaz de detener al bully del debate. Si el propósito del ejercicio era demostrar que el Presidente es más vigoroso e impositivo, aunque sea irresponsable, quizá se haya anotado puntos. En el debate salió a relucir nuevamente su personaje abusivo y arrogante del reality show El aprendiz. Pero esto no necesariamente descalifica a Trump en una carrera presidencial en la que la prepotencia es vista como fortaleza por muchos. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 8)