DESGRACIADAMENTE, AUTORIDADES MEXICANAS entregaron a César Montes, ilegal e injustamente, al gobierno de Guatemala, que lo encarceló. Éstas son notas recién escritas por el mítico ex guerrillero en la cárcel: “Aún me duelen las muñecas porque los del INM (Migración) y PGR de México me sometieron a tortura amarrándome los tobillos hasta lastimar y las esposas para que gritara o suplicara… Cuánto le falta a AMLO depurar sus estructuras represivas que abusan de su autoridad y usan la fuerza excesiva… (Ángel Guerra Cabrera, Mundo, La Jornada, p. 23)
Acaso todavía peor ha sido la dureza de sus ataques a las migraciones hacia Estados Unidos, un país cuya grandeza ha sido forjada principalmente por inmigrantes venidos del mundo entero. Muchos, desde luego, de América Latina y en especial de México. En la memoria de casi todo el planeta están las palabras del presidente Trump sobre los mexicanos: “No nos mandan a su mejor gente, sino a ladrones, traficantes, pandilleros y violadores”. Y su obsesión de construir un muro electrificado en la frontera entre los dos países, que deberían pagar los propios mexicanos, una irrealidad en la que insiste todavía, pese a los argumentos —entre ellos de algunos republicanos, además de los demócratas— de que el costo sería estratosférico y de que no es realista siquiera concebirlo.
Los ataques a los migrantes mexicanos y del resto del mundo son sólo un aspecto de su campaña racista, que ha enardecido enormemente las tensiones entre blancos, negros y mestizos de todas partes en los Estados Unidos, donde hacía muchos años ya que no aparecían letreros como “Somos un país de blancos” que difundía el viejo Ku Klux Klan, y que han reaparecido y violentado con muertos y heridos los conflictos raciales y sociales en los Estados Unidos a un extremo que apenas se podía imaginar. Por eso, el país que se supone debe guiar al mundo libre, se encuentra en estos momentos más aislado y solitario que en toda su historia. Nadie lo apoya en sus disputas con China, y más bien ha recibido críticas severísimas por el proyecto de paz entre Israel y los palestinos, encargado al yerno de Trump por el propio presidente, y que no sólo ha sido considerado inaceptable por los propios palestinos sino rechazado por buena parte de las organizaciones mundiales como las Naciones Unidas y buen número de las democracias del mundo. (Mario Vargas Llosa, La Crónica de Hoy, Mundo, p. 20)
(Mario Vargas Llosa, Reforma, Revista Fondo y Forma, p. 14)
A más de uno sorprendió y en tierras michoacanas provocó sonoras carcajadas el llamado-regaño que desde la Florería Bucareli se hiciera al perredista gobernador Silvano Aureoles a abstenerse de convocar a migrantes originarios de la entidad, ya establecidos en EU, a votar en la elección del martes próximo y a hacerlo en contra del (desquiciado) amigou Donald Trump. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 22)
Siempre atento con los pobres dentro de los más humildes, pionero en la lucha por la defensa de los derechos humanos en América Latina -cuando la legitimidad de esta causa era incipiente-, protector incansable de los migrantes, fue fundador del Centro de Derechos Humanos Tepeyac de Tehuantepec. Desde su vocación mariana, defendió a las mujeres víctimas de violencia. (Luis Hernández Navarro, La Jornada, Política, p. 11)
La denominada comunidad latina en Estados Unidos es uno de los grupos poblacionales con la mayor cantidad de diferencias entre sí, pues está conformada por individuos de los más diversos rasgos étnicos, distintos niveles educativos, usos culturales múltiples, que ocupan básicamente todos los estratos sociales y hasta sostienen diferentes credos religiosos, al parecer lo único que pueden llegar a tener en común es su origen en naciones de América Latina, ya que a estas alturas ni siquiera puede decirse que compartan todos la lengua española, al ser la mayor parte de ellos miembros de segundas , terceras o hasta cuartas generaciones de hijos de migrantes hispanos. (Editorial, El Universal, Opinión, p. 12)
Se dice una y otra vez que Estados Unidos es un país racista, y lo es; pero es el único entre las potencias occidentales cuyo gobierno ha sido encabezado por un integrante de una minoría étnica de color distinto al mayoritario (Barack Obama). Hay prácticas discriminatorias contra los migrantes, pero las leyes de obtención de nacionalidad son más flexibles e incluyentes en Estados Unidos que en cualquiera de los países europeos.
Se dice que Estados Unidos ha renunciado a los valores de la Ilustración, pero, históricamente ha proporcionado asilo y refugio a las grandes mentes de la humanidad frente a las persecuciones en sus países de origen. La inmigración de miles de científicos e intelectuales y el ingreso de muchos más estudiantes extranjeros a sus universidades han enriquecido la escena cultural y universitaria estadounidense hasta convertirla en la de mayor vitalidad del planeta. Son estadunidenses la mayoría de las mejores universidades del mundo, cuentan con la mayor cantidad de patentes científicas y de Premios Nobel. En buena medida, la grandeza de Estados Unidos se debe a que la nación se construyó con un flujo constante de inmigrantes. (Jaime Rivera Velázquez, Excélsior, Nacional, p. 16)
La noche del 31 de mayo, un funcionario de la Cancillería mexicana se comunicó a las oficinas de la embajada de Estados Unidos en México. Esa vez la conversación no era para responder a las presiones del gobierno de Trump para que el Senado mexicano aprobara el T-MEC y enviar así un mensaje a favor de la estabilidad económica de ambos países. Lo que el funcionario tenía que decirle al diplomático en esa comunicación podría convertirse en un escándalo, atraído por revistas rosas y medios de información nacionales e internacionales serios; quizá uno de los más fuertes en la historia de las relaciones bilaterales.
Poco antes de la llamada a la Embajada, desde la fiscalía de la ciudad de México a cargo de Ernestina Godoy, se habían comunicado también al despacho del canciller Marcelo Ebrard para poner al gobierno mexicano al tanto de una investigación por violación sexual en contra del primer Secretario de la Embajada de EU, Brian Jeffrey Raymond. (Alejandro Sánchez, El Heraldo de México, País, p. 5)