Columnas de Opinión 011120

Collins: alarde de corrupción

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) anunció ayer que ya efectuó todos los trámites conducentes para extraditar de Estados Unidos a Raymundo Collins Flores, ex director del Instituto de la Vivienda capitalino (Invi) durante el sexenio pasado. La petición a las autoridades estadunidenses se sustenta en la orden de aprehensión girada contra el ex funcionario por uso ilegal de sus atribuciones como titular del instituto –quien se encuentra prófugo de la justicia desde que en enero se le giró una orden de arresto por desvíos millonarios– posteriormente anulada por un juez de control.

La solicitud de extradición se dio a conocer un día después de que la FGJCDMX y su homóloga del estado de Morelos catearan la mansión de Collins en la localidad turística de Tequesquitengo, donde hallaron una colección de 41 automóviles clásicos –algunos con valor de millones de pesos– una cuatrimoto, una motocicleta, tres acuamotos, una lancha, varias obras de arte y otros bienes suntuarios. (Editorial, La Jornada)

Primera mujer frente a crisis de seguridad pública

Los movimientos en el gabinete de López Obrador no dejan de sorprender, tras dos años de gobierno, porque muchas de sus jugadas políticas se cocinan en la cabeza de un ajedrecista solitario que observa los equilibrios internos y se cuida de todos con la desconfianza del “hombre fuerte”. Sus lances se interpretan por lo que dicen, disimulan u ocultan, incluso a su propio equipo. Es el caso de su ofrecimiento a Rosa Icela Rodríguez para que, por primera vez, una mujer ocupe la Seguridad Pública, en un mensaje equívoco sobre la forma de militarizar la estrategia anticrimen y su relación con las Fuerzas Armadas tras la detención de Cienfuegos en EU.

Sí, la nominación responde a criterios subjetivos de lealtad y honestidad que el Presidente premia de un funcionario, dos características necesariamente valoradas en un terreno cedido a los militares y donde poco podrá hacer un civil, salvo ser su vigía. Pero el reto de los potentes cárteles de Jalisco o Santa Rosa requiere no sólo de obediencia, sino también de experiencia para cumplir con el mayor pendiente del gobierno: la crisis de seguridad y la creciente violencia criminal. Ella tiene antecedentes en la coordinación de Seguridad en el gobierno de Marcelo Ebrard, en la CDMX, y también con Sheinbaum como su segunda de abordo, así como contacto con los militares por su breve e irrelevante paso por Aduanas y Puertos, también a su cargo. (José Buendía Hegewisch, Excélsior, Nacional, p. 20)

Estados Unidos después de la elección

En unas horas, Joe Biden y Donald Trump estarán ante la encrucijada de su destino personal y deberán tomar decisiones políticas en las que arrastrarán a millones de estadunidenses. Después del resultado del conteo de votos, cualquiera de los dos puede optar por impugnar las elecciones si el voto no le favoreciera, pero en el caso de Trump esto es más real porque su postura ha sido la de no reconocer la posibilidad de una derrota.

Ambos candidatos representan a la élite del poder económico y político; industriales, inversionistas de las grandes bolsas y consorcios banqueros, al capital de las tecnologías de la era digital, y de la gran industria farmacéutica, élite dividida ante el presente referéndum. Una parte de ella es proclive a radicalizarse hacia tácticas fascistas contra demandas populares. (Leopoldo Santos Ramírez, La Jornada, Política, p.17)

El reto de la diplomacia mexicana

El encontronazo Trump-Biden está en su cénit. El “súper martes” ha llegado y se prevé una participación electoral histórica, semejable a la que llevó a Barack Obama a la Casa Blanca el 20 de enero de 2009. Sin embargo, también existe la posibilidad de que los resultados sean tan cerrados que el desenlace demore unas semanas, poniendo a prueba una vez más la madurez democrática de la nación estadounidense.

Nuestro país evidentemente mantiene especial atención a lo que suceda, pues además de tratarse de su principal socio comercial, existen múltiples temas en la agenda bilateral que deben abordarse con urgencia. Y para ello el Servicio Exterior Mexicano (SEM) define estrategias con base en el perfil del nuevo Poder Ejecutivo de aquella nación. (José Luis Camacho Vargas, El Sol de México, Análisis, p. 12)

Frentes Políticos

  1. Anticlimática. Las empresas que hacen uso del espectro radioeléctrico deben “pagar lo justo”. El incremento que fue autorizado desde la Cámara de Diputados deberá ser aplicado y “quien quiera tener internet en su casa, que lo pague”, aun con los incrementos que podrían reflejarse, dijo la diputada de MorenaCorina Villegas, al ser abordada sobre el tema. El gobierno federal requiere mayores ingresos y por lo tanto debe echar mano de estos cobros, añadió. Con dicha maniobra, el costo de pagos adicionales se reflejará en el bolsillo de los consumidores, quienes ahora sí lo consideran indispensable. ¿No se ha dado cuenta que el Presidente de la República pugna por un México totalmente conectado de forma gratuita a internet? Se asoma algo de saña. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p. 19)

Presidencialismo mexicano y efectos con EU

Las elecciones para presidente y vicepresidente en los Estados Unidos de América repercuten más en México que en ningún otro país.

El presidencialismo mexicano se edificó de la influencia presidencial norteamericana, aunque el nuestro sea pendular: sobrio y discreto, voluntarioso y ocurrente.

La relación bilateral ha sido históricamente ambivalente, siempre Washington tensa y afloja la cuerda según sus intereses hegemónicos, pero también les cuesta. Valga recordar el libro de Jeffrey Davidow, El oso y el puercoespín.

Desde el rigor de las fechas, el primer encuentro entre presidentes de ambos países fue el penoso incidente de 1837. El presidente Andrew Jackson vio en

Washington a Antonio López de Santa Anna, pero prisionero. (Francisco Javier Acuña, Excélsior, Alerta Coronavirus, p. 15)

Otra queja en EU

Ahora el demócrata Ron Wyden, presidente del Comité de Finanzas del Senado de EU, se quejó de México y Canadá por supuestos incumplimientos en compromisos del T-MEC. Envió una carta en ese sentido a Donald Trump, pero fue tomada como un acto electoral, porque se formula tres días antes de la elección en ese país. El chiste es hacer ruido. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)

Bajo Reserva

 Morenos llaman a votar por Trump

El partido Morena hace alarde de influencia entre los votantes, aunque no sea en México. Es el caso del Comité de Morena en Nueva York, en el que participan Leo Sander, Isaac Ramírez, Carolina Reyes, entre otros, pues el grupo sugiere a los paisanos en Estados Unidos que voten por la reelección de Donald Trump este 3 de noviembre. A través de redes sociales, los simpatizantes morenistas advierten que Joe Biden, el candidato demócrata, es amigo de expresidentes mexicanos, por lo cual es mejor favorecer al empresario que nos llamó violadores y asesinos. Más allá de la preocupante intervención en política estadounidense, ¿de verdad creerán que es bueno, con Biden arriba en las encuestas, echar confeti al amigo del presidente López Obrador? Suficiente ofensa fue para los demócratas que el tabasqueño hiciera propaganda para Trump en su reciente visita a ese país y en plena campaña electoral. (El Universal Opinión p.2)

¿Quién desobedecerá a AMLO?

Con seis semanas de anticipación, en septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador dispuso que los funcionarios que quisieran una candidatura, de Morena, por supuesto, debían renunciar a más tardar a finales de octubre. Y ese plazo ya concluyó y los únicos que oyeron “el llamado de la militancia” fueron Alfonso Durazo y David Monreal, quienes dejaron cargos en Seguridad y Protección Ciudadana y en la coordinación de Ganadería, respectivamente. A su vez, de los super delegados sólo salieron Amílcar Sandoval, en Guerrero, e Indira Vizcaíno, en Colima. Esteban Moctezuma, Layda Sansores y muchos otros aspirantes que suenan para competir por gubernaturas, ¿se quedarán con las ganas o desobedecerán al Presidente? (El Universal, Opinión, p.2)

El Senado es de papel

Y hablando de desobediencias, parece que a nadie le importa ya la facultad de control del Congreso de la Unión sobre actos del Ejecutivo, como también ocurrió cuando el PRI era mayoría en el sexenio pasado. Nada pasa nada cuando un funcionario es citado y se da el lujo de ningunear a la Cámara Alta. Los casos más recientes lo demuestran: Alfonso Durazo Montaño sacó de su agenda una comparecencia ante el pleno senatorial donde debía explicar la situación de seguridad pública, para días después renunciar al cargo; el otro ninguneo lo realizó el secretario de Turismo, Miguel Torruco Marqués, quien avisó que no iba a su comparecencia en la comisión que sigue su desempeño y sólo ofreció enlace digital. (El Universal, Opinión, p.2)

Decirle no al Presidente

A Graciela, que con pleno derecho avanza en una carrera de servicio público, pero debe cargar con dardos ordenados contra su padre por conducto de emisarios pusilánimes.

Uno de los mayores problemas de la administración López Obrador es que escasean quienes dentro del gabinete tienen la capacidad de decirle no al Presidente para evitar que se equivoque, o advertirlo en contra de su obcecación a no abandonar el guión que él mismo ha diseñado. El problema se agudiza en esta época de crisis sanitaria y económica, cuando los errores cuestan vidas y empujan al país a un desastre.

El ejemplo más acabado del personaje sin pundonor para defender los criterios científicos sobre el manejo político de la pandemia es el vocero y estratega de su combate, Hugo López-Gatell, quien se halla en los cuernos de la luna por las deferencias recibidas desde Palacio Nacional. Sin embargo, ya está colocado en el basurero de la historia por la comunidad de expertos, alarmados ante la inminencia de una nueva alza en los casos de contagiados y muertos, que puede anticiparse los rebrotes en Europa, la vuelta a restricciones que se preparan en Estados Unidos, pero que aquí son soslayadas por el gobierno federal, no así en diversas entidades que han vuelto al semáforo rojo, lo que tarde o temprano ocurrirá con la capital del país y el Estado de México.

Es poco sabido, pero del otro lado de la moneda se halla uno de los integrantes de menor perfil en el gobierno, el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, que se ha sostenido frente al Presidente en contra de regresar a clases presenciales en las escuelas, pese al cabildeo de las corporaciones educativas, incluida la influencia del exjefe de Moctezuma, Ricardo Salinas Pliego. Otra decisión pertinente del titular del sector fue no usar su puesto como trampolín hacia la candidatura a gobernador de San Luis Potosí. (El Universal, Opinión, p.6)

La estirpe de Mario Molina

Sucedió en México, hace ciento cuarenta años. La mortalidad alcanzaba cifras pavorosas: víctimas de un mal de fácil transmisión y sin tratamiento efectivo, sucumbían once de cada cien habitantes. “Las autoridades actúan con desinterés y desorganización”, apuntaba el respetado doctor Molina en un estudio sobre la enfermedad. Los miembros del Ayuntamiento de Veracruz ofrecían un premio de cien mil pesos a quien encontrara un remedio. El mal era la fiebre amarilla. El médico, don Zacarías R. Molina. Chileno por nacimiento, mexicano por elección, combatiente republicano contra la intervención francesa, director del Hospital Militar en Veracruz, escribió unos Apuntes prácticos sobre la fiebre amarilla, con estadísticas que han sido utilizadas desde entonces por los estudiosos del tema.

Nunca hablé de su estirpe con el bisnieto de aquel personaje, el gran científico mexicano Mario Molina-Pasquel, Premio Nobel de Química, fallecido el 7 de octubre. Podía haberse sentido por encima de sus colegas en El Colegio Nacional, pero nada más lejano a su humildad natural, a su talante reservado y gentil. Tomaba la palabra para proponer cosas inteligentes, asequibles, urgentes. Tenía una sensibilidad particular para comprender la precariedad del conocimiento científico en nuestro país, y la urgencia de impulsarlo. No es un juego lo que ha estado de por medio. Es la vida de los mexicanos.

La muerte temprana rondó muchas veces la casa fundada por don Zacarías. Huérfano de madre a los dos años, su bisnieto Mario contó con una providencial figura materna: su tía, la química María Esther Molina. Ella guió su temprana curiosidad por la ciencia: le propuso experimentos, lo acompañó a comprar sus materiales al centro de la ciudad, le ayudó a formar su primer laboratorio en un baño en desuso. Mario recordaba con emoción la primera vez que vio, en el jugo de una lechuga ya descompuesta, “paramecios y amibas a través de un microscopio de juguete más bien primitivo”.

Siguieron estudios en Suiza, la carrera de ingeniería química en la UNAM, una práctica en la Universidad de Friburgo, el doctorado de fisicoquímica en la Universidad de California en Berkeley. Molina aceptó la invitación de su maestro Sherwood Rowland para investigar junto con él una novedosa vertiente científica: la acción de los clorofluorocarbonos (CFC) en la atmósfera. A mediados de 1974, ambos publicaron en la revista Nature un texto que probaba el efecto de esos compuestos en el agotamiento de la capa de ozono de la Tierra. Aunque el descubrimiento era histórico, no fue sencillo vencer el escepticismo de algunos científicos y, menos aún, los ataques de las industrias (aerosoles, refrigeración) que se beneficiaban de los CFC. Molina y Rowland llegaron a defender su teoría ante el Senado de Estados Unidos. (Enrique Krauze, Reforma, Opinión, p.8)

Con los muertos se pasan de vivos…

No es necesario leer “Bajo el volcán”, la novela de Malcolm Lowry, (aunque en ciertos círculos superiores del Palacio Nacional alguien se la pueda adjudicar a Margarito Ledezma), para entender la profundidad del misterio mortuorio en las concepciones espirituales de los sincréticos mexicanos.

De nada nos sirve ahora leer sobre las procesiones del día de difuntos y las “melancólicas luces de sus velas” en las milpas, porque al llegar la fecha del dos de noviembre, los muertos chicos y grande regresan del Mictlán (o el purgatorio; el cielo o el infierno mismos, según cada quien crea), envueltos en el aroma de la memoria, para hacernos cumplida visita y beber del alcohol para ellos reservado en la florida ofrenda de los pétalos amarillos y los humeantes braseros plenos de copal sobre manteles de papel picado, en cuya filigrana sutil se adivinan calaveras de emplumados sombreros.

Si no tenemos el penacho del gran Moctezuma, tenemos las plumas coquetas de la catrina de Posada, quien fue el primero en criticar hasta la muerte y más allá a los fifís de entonces, lagartijos, catrines y catrinas, opulentos socios de la clase opresora en contra del pueblo bueno, del de mero abajo, más al fondo de cómo lo miraba Mariano Azuela. (Rafael Cardona, La Cronica, Opinión, p.3)

México la corrupción en gran escala

Entre la clasificación que hace Holmes sobre la corrupción, concibe una distinción entre corrupción pequeña y corrupción grande, aunque es más preciso hablar de corrupción en gran escala. Lo relevante es el contenido de la definición de la corrupción “grande” o en gran escala que es la que se desarrolla “a nivel de las élites” políticas y empresariales.

Complementa esa definición distinguiendo esa corrupción en gran escala entre “corrupción administrativa (o burocrática)” y “captura del Estado”. La primera se refiere al saqueo de las arcas públicas por parte de los funcionarios gubernamentales o la extorsión que realizan para favorecer a empresas o personas. La segunda es cuando “…empresas…definen y afectan la formulación de reglas del juego a través de pagos privados a políticos y funcionarios públicos”; en este caso se puede ampliar el espectro y podríamos hablar, no sólo de empresas, sino de poderes facticos, como son las iglesias y la delincuencia organizada.

A lo largo del siglo XX podemos afirmar que el mecanismo de corrupción preponderante fue el administrativo del que existen ejemplos conspicuos. Los casos de Abelardo L. Rodríguez, ilustra la etapa del México posrevolucionario convulso, y el de Miguel Alemán ícono, para algunos, el de la modernidad.

Existen otros casos, pero el momento en que la corrupción administrativa se combina con la captura del Estado se inicia con la privatización de empresas del Estado durante el gobierno de Salinas de Gortari en que la corrupción en gran escala toma dimensiones desconocidas en el pasado. Además, se continuó con el proceso emprendido en el gobierno de Miguel de la Madrid de modificar las reglas legales para favorecer a ciertos grupos empresariales, en la lógica del libre mercado afectando los equilibrios del precario Estado de bienestar construido a lo largo del siglo XX. (Javier Santiago Castillo, La Crónica, Opinión, p.5)