En cuanto a la agenda bilateral en materia migratoria, previsiblemente, un gobierno de Biden no exigirá que la Guardia Nacional detenga a las caravanas migrantes centroamericanas, lo cual permitirá que se puedan priorizar para otras tareas a dichos elementos. Adicionalmente, México no será de facto el tercer país seguro. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 18)
El presidente Joe Biden llegará a la Casa Blanca con diferentes preocupaciones y experiencias. Conoce México y lo ha visitado muchas veces. En el corazón de la perspectiva que Biden y su gobierno adopten serán fundamentales los temas que Donald Trump ha ignorado o que le han importado poco, como el respeto por los derechos humanos, el mantenimiento de pesos y contrapesos que son clave para el funcionamiento de la democracia, la preocupación real por el medio ambiente y las políticas humanitarias para la migración. Esta orientación creará tanto desafíos como oportunidades para el actual gobierno de México. (Jeffrey Davidow, Reforma, Opinión, p. 10)
Biden es parte del reducido grupo que detenta el poder económico y político que no desea la migración de mexicanos. No es muy distinto de Donald Trump.
@NormaHMM /CDMX
Juan Manuel Muñoz Cano /Villahermosa
No hay una diferencia discernible entre demócratas y republicanos en cuanto a los mexicanos que viven en el vecino del norte. Por ejemplo, el demócrata Barack Obama deportó más migrantes que ningún otro gobernante. (Enrique Galván Ochoa, La Jornada, Economía, p. 6
Más allá de los candidatos, tan veteranos como lo que representan, tanto Donald Trump como Joe Biden sólo son los figurines de los intereses de la supra oligarquía burguesa trasnacional. No, no es el personaje, sino el reto que se impone, acelerado por y en la peste del Covid-19, de la lucha descarnada por la hegemonía mundial ante China y Rusia y, nada más y nada menos, la recomposición e imposición de un nuevo orden mundial sustentado y justificado en la figura más que agotada y decadente del Estado gobierno, en un límite tétrico de la especie y el planeta. Hasta el pronóstico reservado, se presenta como otra posible guerra civil de sesión igual a la del siglo XIX.
Para México, la solución a la migración y la dependencia, casi total con Estados Unidos no está allá, está aquí dentro, en un acuerdo soberano de Estado y ponerse a ritmo de la nueva exigencia mundial. (El Correo Ilustrado, La Jornada)
Es momento oportuno para que el presidente López Obrador ordene la revisión de la política de inteligencia, para evitar intervencionismos absurdos, como el que sucedió con el general Salvador Cienfuegos. Es tiempo de que nuestra relación no se base en la presión brutal de los aranceles, sino en una política de auténtica buena vecindad y de respeto reciproco; no más contención obligada y lamentable de los inmigrantes centroamericanos. Si bien es cierto que sigue existiendo la presión norteamericana, también lo es que México juega un papel fundamental en el desarrollo económico y comercial de ese país. (Alfredo Ríos C. El Heraldo de México, País, p. 6)
Nos cuentan que la embajada de EU en México, a cargo de Christopher Landau, mantiene contacto permanente con la Presidencia de la República y la Cancillería, que encabeza Marcelo Ebrard, para informar los pormenores de la elección presidencial en aquel país. Esto, para garantizar que el gobierno mexicano tenga información real y de primera mano. (Sacapuntas, El Heraldo de México, LA2, p. 2)
Por cierto, hablando de viajeros, cientos de estadounidenses están huyendo de California y prefieren establecerse en Tijuana y otras ciudades de Baja California para aminorar el riesgo que representa la pandemia de Covid-19. Este boom inmobiliario es ignorado, sobre todo por las autoridades, quienes parecen no darse cuenta de esta nueva migración al lado mexicano de la frontera para escapar de la enfermedad, que ha matado a casi 18 mil personas del lado gringo. (Redacción, La Prensa, p. 2)
La relación binacional en temas de seguridad entre México y Estados Unidos está fracturada, y después de las elecciones del país vecino difícilmente esto cambiará. Primero, porque la prioridad del nuevo gobierno será conservar la gobernabilidad y atender la división que el proceso electoral generó.
El gobierno mexicano está obligado a replantear su posición frente a Estados Unidos. ¿Cómo será ahora? ¿de sumisión o de colaboración? ¿seguirá haciendo el trabajo sucio en migración, hará lo que quiera el país vecino? Cabe esperar momentos complicados, con vientos fuertes en la relación. (María Elena Morera, El Universal, Online)
¿Por qué nos importan los resultados de las elecciones en Estados Unidos? Más allá de tratados, migraciones, amistades y enemistades, detenciones y deportaciones, tráfico de armas y de drogas, los casi 3200 kilómetros de frontera que marcan el río Grande y el Colorado, o la historia y los estados que fueron nuestros y ya no lo son, cada uno tiene una impresión personal o relación específica con el vecino del Norte. El presidente en turno marca el tono de la relación. Trump dejó muy claro que nosotros éramos los “bad hombres” o los culpables de la drogadicción en su país, de la falta de empleo de sus connacionales, de los crímenes, y los responsables, por lo tanto, de construir la barrera que nos atajara el paso. Nos endilgó el costo de su maniobra política y luego sonrió cuando recibió al presidente mexicano actual para conseguir la simpatía de los not so bad mujeres y hombres viviendo en el otro lado. A las mujeres de su país las denostó, a los musulmanes los declaró peligrosos, a los afroamericanos los reprimió hasta provocar el renacimiento de los ideales de Luther King en el slogan Black Lives Matter. Si los afroamericanos no podían respirar, Trump abonó a la asfixia histórica. Por eso su derrota es el triunfo de un discurso que nos devuelve una dosis de amabilidad y respeto, de inclusión en un país que ha señalado a los chinos como los responsables de la pandemia en el mundo, que ha orquestado la maneada palabra (y conveniente políticamente) complot o fraude. Por eso su derrota es una lección de humildad para su actitud imperialista (make America great). Su vulgaridad y exaltación de lo soez, su desdén al conocimiento científico y la cultura ofendió a más de la mitad de la población que en su momento no votó por él. Por eso la desatención a su denuncia de fraude en una democracia largamente construida, su comportamiento rudo e irrespetuoso en los debates, la soberbia con que ha manejado la pandemia y su propio contagio de Covid, han colocado al súper macho güero y bronceado contra las cuerdas. (Mónica Lavin, El Universal, Cultura, p. A23)
Siendo que México ya no es un fuerte exportador de migrantes, sino vía de tránsito hacia los Estados Unidos de los que llegan desde el sur latinoamericano, África y Asia, es indispensable entrar en nuevos acuerdos para atender con humanismo y realismo este fenómeno de carácter mundial. Hasta ahora han prevalecido las decisiones de Washington y no las mexicanas. Es de esperarse soluciones convenidas y no impuestas. (Julio Fasler, Excélsior, Nacional, p. 11)