Columnas de Opinión 081120

Templo Mayor

¿ESCUCHARON ESO? Fue el suspiro colectivo de alivio de millones de personas en EU y alrededor del mundo al saber que a la Era Trump le restan solo 73 días.

Y ES QUE los cuatro años de Donald Trump en la Casa Blanca dejarán huella por el marcado retroceso que provocó en temas como la política migratoria, el impulso a las energías limpias, el libre comercio, las decisiones basadas en datos y evidencias y el combate a las “fake news”.

LA BUENA noticia es que quienes diseñaron el aparato gubernamental en EU crearon un sistema electoral que, sin estar exento de fallas, funcionó y permitió que la mayoría de los ciudadanos pudiera ejercer su derecho a cambiar de gobierno.

SIN DUDA, una lección relevante sobre la eficacia de los contrapesos para evitar una “democracia” sin demócratas en la que, como es el caso de Trump, un candidato no acepta los resultados si no le benefician, si truncan su agenda personal o si lo ponen en riesgo de ir a la cárcel por los miles de procesos legales que enfrentará al perder el fuero el 20 de enero.

A VER, A VER… cómo está eso de que el flamante dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, acudió a la toma de posesión del presidente de Bolivia, Luis Arce, como representante de Andrés Manuel López Obrador. ¿Y la sana distancia entre el partido y el gobierno, apá?

…Y EN EL CAPÍTULO de hoy de la serie “Intriga Palaciega”, cuentan que en la Consejería Jurídica de la Presidencia detectaron que anda circulando un documento que tiene como fin señalar al titular de esa oficina, Julio Scherer, como un funcionario incómodo para el inquilino de Palacio Nacional.

QUIZÁS lo que más sorprende es que quienes han rastreado el origen de ese archivo apuntan sus ojos hacia los rumbos del Palacio de Cobián, allá por donde despacha la titular de la Segob, Olga Sánchez Cordero.

¿ASÍ DE FUERTE se llevan en el Olimpo de la 4T? Es pregunta palaciega y pa’ la sorda bulla que se está armando en el gobierno federal.

YA TENÍAN todo listo los integrantes de “Sí por México” para presentar el martes su plataforma ciudadana a los partidos de oposición cuando del Polyforum Siqueiros les avisaron que no podrían hacer el acto ahí.

ESA DECISIÓN generó sospechosismo, pues los organizadores incluso ajustaron la logística para cumplir con las nuevas restricciones por el Covid-19 y redujeron los asistentes de 80 a 10 personas.

PORQUE sería impensable que les cancelaran porque en alguna oficina de gobierno no vieron con buenos ojos esa reunión… ¿verdad? (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)

Libertades y dogmas

Mientras en nuestro vecino del norte los votantes mandaban de manera melodramática a Trump a su casa, en otras latitudes los fanáticos religiosos recurrieron a asesinar a representantes del “otro”: del supuesto enemigo que viola sus creencias y sus sacrosantos usos y costumbres.

Todo empezó nuevamente en Francia con los cartones sobre Mahoma que publicó hace años el periódico satírico Charlie Hebdo y le costaron la vida a más de una decena de colaboradores en un ataque con armas de alto poder de musulmanes ofendidos. Esta vez, el atrevimiento de un profesor de historia que mostró algunos de esos cartones en una clase sobre libertad de expresión terminó en el degüello del profesor y la muerte a cuchilladas de varias personas más.

Francia tiene una relación larga y complicada con el mundo islámico. El legado imperial encarna en la llamada Francáfrica, países que surgieron del pasado colonial y que albergan bases permanentes de tropas francesas -en Mali, Chad y Níger- empeñadas en la lucha contra el terrorismo islámico. Emmanuel Macron, el presidente francés, tiene también fricciones con el presidente turco Erdogan, que se siente el nuevo sultán del mundo islámico, y decenas de miles de musulmanes que viven en Francia.

La realpolitik dictaba prudencia y concesiones. Macron optó por defender la libertad. La libertad de expresión en Francia es un asunto añejo que se remonta a los pensadores ilustrados y la Revolución francesa, y se centra en las ideas. Ideas que incluyen las que pregonan los políticos de todas las tendencias, y las que predican las religiones. En Francia blasfemar -la sátira de la religión- es legal y cuenta con el apoyo de una mayoría de la población: el famoso laicismo francés.

En los estertores del trumpismo, cientos de miles de polacos salieron a las calles a protestar en contra del partido Ley y Justicia (PiS) que gobierna al país desde 2015. PiS ha adoptado la agenda de la Iglesia católica polaca, que fue por centurias el motor del nacionalismo libertario polaco, antes de descender al rol de nana de los polacos y promover a las familias tradicionales, condenar la amenaza que representan los gays y criminalizar el aborto. Aun, como estableció el Tribunal Constitucional que controla PiS el 22 de octubre, en casos de defectos fetales severos e irreversibles. Este tipo de creencias convertidas en ley siempre van acompañadas de justificaciones abismalmente crueles: una forma de violencia. Jaroslaw Kaczynski, el líder del partido en el poder, afirmó en 2016 que “aún embarazos muy difíciles, cuando el niño está condenado a muerte, o tiene deformidades severas, deben terminar en partos, para que el niño pueda ser bautizado”. (Isabel Turrent, Reforma, Opinión, p.8)

La cruda

“De los americanos -Churchill supuestamente dijo-, siempre se puede esperar que harán la cosa correcta… luego de haber extenuado todas las demás posibilidades”. ¡Y vaya que han hecho su mejor esfuerzo! En el contexto estadounidense, Obama y Trump estiraron la liga al máximo, en direcciones opuestas, polarizando a la sociedad americana y acentuando las líneas de quiebre que ya existían, alimentando odios y otras pasiones. Aunque Biden ha sido declarado ganador por los medios, Trump no lo ha reconocido, lo que deja en un limbo el proceso.

Trump no ha sido un presidente prototípico. Su carta de presentación, desde la campaña de 2016, fue la de un rebelde que no se apegaría a norma alguna. En lugar de sumar, se dedicó a restar y en vez de procurar resolver, se dedicó a atacar. Como presidente ha sido impresentable, pero nadie le puede negar el mérito de haber avanzado la agenda que prometió en materia fiscal, regulatoria, ambiental y comercial. Puede uno coincidir o no con su forma de ver al mundo, pero no se le puede negar consistencia con su electorado. Para el resto, como dicen en otros lares, al diablo con sus instituciones.

Biden no fue el candidato más atractivo o dinámico que existía, pero fue el único que pudo unificar a su partido para esta contienda. A pesar de sus obvias limitaciones, las circunstancias no podían ser mejores para su ascenso: la crisis del covid socavó el principal activo con que contaba Trump -el crecimiento acelerado de la economía, del empleo y de los salarios- y la prensa no pudo haber sido más benigna con él. Como presidente, tendrá que lidiar con un panorama político complejo, comenzando por su propio partido, que se ha desplazado hacia la izquierda de una manera que atemorizó a buena parte del electorado, incluso el propio.

El Partido Demócrata no sólo se ha movido a la izquierda, sino que, en los últimos meses, produjo movimientos violentos y destructivos en las calles de múltiples ciudades. Biden fue incapaz de deslindarse de éstos, lo que sin duda incidió en su voto: ante ese panorama, muchos votantes independientes, de quienes depende el resultado, corrieron de regreso a Trump. Además, la incipiente recuperación de la economía y del empleo, luego del bajón del principio de año, le permitió a Trump argumentar que su estrategia permanecía vigente. Aunque las encuestas seguían mostrando alta probabilidad de un triunfo para Biden, el margen se fue cerrando en los últimos días. (Luis Rubio, Reforma, Opinión, p.8)

Bajo Reserva

AMLO y la pedrada a Biden, ¿pero qué necesidad?

Gran debate generó ayer la declaración del presidente Andrés Manuel López Obrador de que no felicitaba al presidente electo, Joe Biden, porque esperaba a que concluyera “el proceso” en ese país (hay algunas impugnaciones legales que no cambiarán el resultado). Más allá de que sólo los primeros ministros de Eslovenia y de Israel respaldaron a Trump, a contracorriente de decenas de otros líderes del mundo, llamó la atención que el mandatario mexicano no se moderara un poco en el mensaje, pues además de elogiar a Donald Trump, equiparó lo que ocurre en Estados Unidos con el supuesto fraude cometido en México en 2006. Más de uno dentro de su propio gobierno, nos dicen, se preguntó, como dijo Juan Gabriel, ¿pero qué necesidad? Donald Trump será presidente otros dos meses, pero Joe Biden lo será ¡por cuatro años! Y ya comenzamos con el pie izquierdo esa relación.

El Presidente y los futuros desastres

Después de críticas en redes sociales por acudir a inaugurar una carretera mientras inundaciones afectaban a Tabasco, su estado natal, el presidente López Obrador canceló su gira y viajó a ese estado para sobrevolarlo. Qué bueno que reaccionó de esta forma, pidiendo informes cada 20 minutos y llevando al gobernador de la entidad y a su gabinete de seguridad al estado. Sin embargo, nos dicen, no faltaron los gobiernos locales que se preguntaron si lo mismo que hizo ayer lo hará en el futuro con otras localidades devastadas por desastres naturales. Por cierto, ya hay cuando menos 22 muertos por las intensas lluvias en Chiapas. (El Universal, Opinión, p.2)

La felicidad no va y viene

Había una vez una ciudad habitada por muchos pozos. Los pozos se diferenciaban entre sí por el lugar en donde estaban excavados y por su tipo de brocal exterior. Había brocales lujosos, modestos y otros francamente pobres.

Un día alguien llegó con la idea de que “lo que importa no es lo de afuera, sino lo que hay dentro de cada quien”, por lo que la sociedad de pozos comenzó a acumular en su interior monedas, joyas, arte, lujo, libros y todo tipo de cosas, al grado de que a ninguno de ellos le cabía una posesión más.

Al pensar dos veces la idea de que “lo que importa es lo de adentro”, un pozo listo que habitaba en las afueras de la ciudad descubrió otro significado y decidió crecer hacia adentro, pero las posesiones que tenía acumuladas le dificultaban la tarea. Tenía que deshacerse de ellas. Al principio le tuvo miedo al vacío, pero no le quedó otra opción.

Sin posesiones, el pozo comenzó a excavar en su interior y lo que halló al principio fue puro lodo, algo a lo que todos los demás temían y que los disuadía de ser más hondos. Pero este pozo no se espantó y poco a poco se fue haciendo más profundo, hasta que muy adentro ¡encontró agua! Entre más agua sacaba, más encontraba. El pozo feliz comenzó a aventarla al exterior y su entorno se convirtió en un vergel. Asombrados los vecinos, le preguntaban sobre el milagro. “Ningún milagro respondió él, sólo hay que buscar en el interior.”

Hoy los seres humanos tenemos sed. Por muchos años, al igual que los pozos, creímos que la respuesta a lo que buscábamos estaba en el exterior, cuando lo vivido durante esta pandemia nos ha mostrado que se encuentra en nuestro interior. Esto es cierto al grado de que, sin importar la edad, el género o la condición social, hoy escuchamos en las sobremesas, en la calle, incluso en el trabajo, una palabra que hasta hace algunos años casi era tabú: espiritualidad. (Gaby Vargas, El Universal, Nación, p.7)

¿Qué hacemos con Biden?

Frente a la emergencia sanitaria y económica, un sacudimiento en las reglas del juego con el poder estadounidense encuentra a México particularmente vulnerable

La biografía del presidente López Obrador está salpicada de momentos difíciles en los que se refugia en su entorno natal, en particular el rancho familiar en Palenque, para tomar decisiones. Más allá de la versión oficial, ayer ocurrió uno de esos retiros, ante el triunfo de Joe Biden como próximo presidente de Estados Unidos.

Esto no sólo traerá un cambio profundo en Washington. Es probable que veamos un nuevo diseño de objetivos en la 4T, una reorientación del gobierno y, sin duda, ajustes en el gabinete. En ese contexto, nadie debe sorprenderse de que el olfato político de López Obrador lo haya llevado anoche a no apresurarse a felicitar a Biden. Y con un panorama tan volátil allá, no había prisa para las cortesías, menos para las cortesanías.

La triada de demonios que acompañan a López Obrador en su visión de país, aquí se ha dicho, está formada por los riesgos de una crisis desbordada con Estados Unidos, con los militares o con los dueños del dinero. Hoy los tres frentes se hallan abiertos. Pero frente a la emergencia sanitaria y económica, un sacudimiento en las reglas del juego con el poder estadounidense encuentra a México particularmente vulnerable.

Quizá sin entenderlo, presa de un nacionalismo aldeano, Trump desmanteló las estructuras gubernamentales que, en la diplomacia, el comercio, la seguridad global, el medio ambiente, la energía y la inteligencia, ejercieron por décadas un modelo de presión asimétrica ante sus aliados y, en particular, sobre su vecino del sur. La administración López Obrador caminó, en los hechos, en una vereda paralela. (Roberto Rock L. El Universal, Nación, p.11)

Sacapuntas

Inicia contactos

Nos cuentan que la embajadora de México en EU, Martha Bárcena, notificó prácticamente en tiempo real al presidente López Obrador y al Canciller Marcelo Ebrard los avances en el conteo de los votos de la elección presidencial. Eso, a la par de que inició contactos con el equipo del ganador Joe Biden, por lo que, en breve, habrá noticias de la relación bilateral.

Delgado, en Bolivia

 A tierra boliviana viajó el nuevo dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, quien encabeza una delegación mexicana. Fue a felicitar personalmente al presidente electo de ese país, Luis Arce, quien agradeció la visita. Ayer mismo también llegó a esa nación el rey de España, Felipe VI y, como Mario, será parte de la ceremonia de transmisión del mando.

La dan de alta

Por cierto, quien ya está en su casa repuesta del COVID-19, es Yeidckol Polevnsky, tras haber estado hospitalizada alrededor de 15 días. Pero nos dicen que no está reposando del todo, sino que se ocupa de los proyectos que presentará en Morena, pues nos hacen ver que será una de las colaboradoras más cercanas y activas del dirigente nacional Mario Delgado. (El Heraldo de México, Opinión, p.2)

Navegar al pairo

El rastro del combate a la pandemia y el que habría de corresponder a la recuperación económica no han seguido rutas paralelas, aunque así debía serlo. El secretario Herrera ha dicho en más de una ocasión: o ponemos bajo resguardo al bicho y su cauda enfermiza o la economía no podrá reponerse sostenidamente. Y para esto no parece haber camino corto ni cuchareo de estadísticas o conceptos; sin disciplina social efectiva no hay manera y, para eso, se necesita con urgencia ejemplo y liderazgo en la cumbre.

Lo anterior califica e impone criterios a los brotes de actividad económica y del empleo que han llevado al gobierno a empezar su festejo. Sin caer en triunfalismos insensatos, ciertamente, pero celebración ha habido y hasta intentos de revivir el fantasma de una recuperación pronta y aguda, la famosa V de la victoria de la que presumiera Trump y que el presidente López Obrador presentara en algún momento como su apuesta más segura.

Con la globalización el mundo dejó de ser ancho y ajeno, pero las convulsiones posteriores al festín de fin de siglo han cubierto el panorama de bruma y nubes negras. Tiempo nublado veía el poeta Paz, ahora habría que admitir que es más bien oscuro. Reconocer la prevalencia de estas nefastas tendencias debería ser inicio de todo ejercicio que busque ir más allá de la prospectiva lineal para hacer espacio a la reflexión política con fines de proyección estratégica. Lo que hoy no se hace en México.

Pensar y tratar de mirar hacia adelante, con ambiciones de superación de la realidad, solía ser ejercicio socorrido por la política y los políticos. Tecnocráticos o no, esos juegos daban a nuestros escenarios una perspectiva mayor y compleja a la vez que inspiraban el trazado de planes y programas para una acción política más allá de lo inmediato. (Rolando Cordera Campos, La Jornada, Opinión, p.17)

El Presidente tuvo otros datos

Hace cuatro años, el mundo entero veía azorado cómo las encuestas habían fallado y Donald Trump ganaba la elección presidencial en Estados Unidos; este sábado, en cambio, llegó un estallido de felicidad, no sólo para los demócratas o para los que votaron por Joe Biden, sino, además para muchos sectores en el mundo entero, incluido, por supuesto, México.

Trump en 4 años se dedicó a dividir a su país, deslegitimar y vulnerar las instituciones, fomentar la intolerancia y la violencia, combatir a la prensa, denostar a sus enemigos políticos y, por supuesto, a rechazar las reglas democráticas que no le favorecen y por eso, como era de esperarse, Trump no aceptó los resultados y está pidiendo voto por voto. Cualquier parecido con la realidad mexicana no es coincidencia. Las características populistas son visibles e innegables.

Por eso cuando se informó que Biden había ganado el estado de Pensilvania logrando sumar más de los 270 puntos que se requerían para convertirse en el presidente número 46 de los Estados Unidos, las redes enloquecieron; presidentes de todo el mundo comenzaron a felicitarlo. Le dieron el espaldarazo internacional dejando claro que no harían eco a las pataletas y berrinches de Trump. ¡Hasta Nicolás Maduro se sumó a la felicitación! Tener a un voluble y frívolo bully en el país más poderoso del mundo nunca fue buena idea.

Sin embargo, la efervescencia mundial contrastó con el silencio del gobierno mexicano. A la 1:15 pm el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, escribió en Twitter: “Me consultan si el presidente López Obrador fijará la posición de México respecto a las elecciones en EU en cuanto arribe a Villahermosa, ciudad a la que está volando para encabezar la respuesta a la emergencia por las inundaciones. Es correcto, así será en las próximas horas”.

Y la postura llegó hasta pasadas las 17:30 pm, cuando finalmente un reportero que cubría la conferencia de prensa que el mandatario daba para dar el reporte de las inundaciones de Tabasco le preguntó y entonces el tabasqueño señaló que esperaría que, legalmente, se resolviera la elección. Además, otra vez sacó el rencor que rige sus actos recordando que él todo debe girar siempre en torno de él sufrió la cargada cuando el entonces presidente de España felicitó a Felipe Calderón en 2006. Así, López Obrador le demostró al mundo que tiene otros datos.

Por si no fuera suficiente, en su respuesta fue más generoso con Donald Trump que con el demócrata.  Algunos dirán que es mejor esperar hasta que terminen todos los juicios, pero la contundencia de los resultados exigía otra postura. Ante esto, los sabios seguramente le dirían “estás viendo y no ves” y “pero, ¿qué necesidad?”. (Vianey Esquinca, Excélsior, Nacional, p.10)

Sistema escolar: cerca de una crisis de legitimación

Es bien sabido que partidas del crimen organizado tienen base social. No es gratuita; su plataforma económica se cimienta en la entrega de dinero “fácil” para sicarios y miembros de rango, quienes transfieren una parte a sus familias. Pero hacen más: donan cantidades considerables para templos (de varias creencias), caminos e infraestructura escolar.

Reforma (06/11) reporta que Los Chapitos, como se conoce a los hijos de Joaquín Guzmán Loera, construyeron y equiparon con mobiliario, computadoras, conexión a internet y pantallas digitales a una escuela en uno de los barrios deprimidos de Culiacán. Además, entregan despensas y uniformes a los escolares. La nota señala que lo hicieron —y tal vez se ganen el favor de la población— porque el gobierno desdeñó las solicitudes de los pepenadores que pedían ayuda para sortear la pandemia.

Esta nota me recordó un ensayo del sociólogo inglés Anthony Giddens, donde glosa el pensamiento de Jürgen Habermas (Habermas’s Social and Political Theory, American Journal of Sociology, Vol. 83, No. 1, 1977). Giddens distingue entre crisis económicas, políticas, de identidad y de legitimación.

Esta última, en breve, es una secuela de la pérdida de confianza paulatina en las instituciones públicas (políticas y administrativas), aunque el grupo dirigente conserve autoridad legal para gobernar. No obstante, exhibe que no cumple con eficacia las tareas burocráticas y rutinarias de los servicios públicos.

El discurso oficial  y de la facción mayoritaria del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación insinúa que la escuela que conocimos antes de la pandemia funcionaba bien. Claro, había problemas, pero se debían a la herencia de la reforma educativa del gobierno de Enrique Peña Nieto, dicen.

Pero no. La administración se erosiona, se acentúa el centralismo, hay denuncias de corrupción y otros hechos en el gobierno de la Cuarta Transformación. Al mismo tiempo, el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2021 castiga al sistema escolar más que en 2020.

Los grupos disidentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación desafían al Estado al ignorar el currículum oficial e imparten materias cargadas de ideología que, según uno de mis contactos en Oaxaca, lo hacen bien, se aplican y los niños aprenden. Saben quién fue el Che Guevara, aunque ignoren la existencia de Francisco I. Madero. (Carlos Ornelas, Excélsior, Nación, p.10)

¿Fin del Federalismo en México?

Hablar de federalismo en el siglo XXI resulta una tarea tan compleja como lo fue en el siglo XX y mucho más en el siglo XIX. La cuestión de la administración territorial en nuestro país ha sido históricamente un dolor de cabeza que incluso nos costó la mutilación de más de la mitad de nuestro territorio.

La consumación de la independencia de México dejó, además de un país liberado de su pasado colonial, una serie de complejidades políticas derivadas de siglos de desigualdad social. Es así como elegir la forma de gobierno adecuada que pudiera conducir a la nueva nación hacia la prosperidad devino una tarea en extremo complicada, mucho más de lo que los propios mexicanos de la época podían imaginar.

La idea de una federación, sin embargo, no era unánimemente apoyada. Había voces muy influyentes que en más de una ocasión se pronunciaron en contra de la federación. Uno de los más notables fue Servando Teresa de Mier, quien se oponía a dividir el territorio en estados independientes y soberanos pues consideraba que esto debilitaría a la nación, la cual necesitaba unión para hacer frente a eventuales intentos de reconquista de España, la cual sería apoyada por otras naciones europeas. Fray Servando sí era federalista, pero consideraba que no se podía seguir el modelo norteamericano al pie de la letra. Las colonias de Estados Unidos se habían unido en una federación, en México ese concepto no necesariamente funcionaría, pues siempre habían existido las provincias con un gobierno central.

Y es que la instauración de una república federal era una idea a todas luces importada. La prosperidad económica y la armonía social de los Estados Unidos, la mayor influencia que tenía México, hacían ver la idea de una federación como casi una puerta segura hacia el éxito. Sin embargo, las condiciones de México distaban mucho de ser las necesarias para que tal sistema funcionara. Se pretendió amoldar un país a una forma de gobierno y no viceversa, inventando incluso arbitrariamente una federación de adentro hacia afuera, ignorando el abrumador pasado centralista que se remonta a la época prehispánica y se fortalece durante el virreinato. (José Luis Camacho Vargas, El Sol de México, Análisis, p.12)