Columnas de Opinión 151120

Templo Mayor

COMO los ríos de Tabasco, desbordados, así se ve el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante la catástrofe que se vive en su estado natal: un Presidente desbordado por la crisis y, peor aún, sin siquiera saber cómo enfrentarla.

HOY POR HOY los tabasqueños dependen de dos cosas: de la experiencia de las Fuerzas Armadas atendiendo desastres… y de la Divina Providencia para que no siga lloviendo en pleno noviembre. Sorpresivo y revelador fue ver al Presidente abandonar el lugar apenas después de haber atisbado la magnitud de la tragedia desde un helicóptero. Mejor se regresó a la grilla en Palacio Nacional y tardó toda una semana para volver a Tabasco.

Y NO ES que sea de mucha ayuda la presencia de funcionarios en una zona de desastre, pero como que tendría que echarse a andar un plan para enfrentar la triple emergencia -la de salud, la del agua y la económica- antes de que el Edén se convierta en un infierno. (Reforma, Opinion, p.8)

El ingenioso AMLO

En un espectáculo que los pinta de cuerpo entero, diputados de Morena suspendieron los trabajos legislativos sobre el Presupuesto (seguramente un asunto menor, para ellos) y en punto del primer minuto del viernes pasaron al frente del recinto para expresar sus felicitaciones por el cumpleaños de Andrés Manuel López Obrador. Simbólicamente dicen algo que ya sabemos: “somos, porque él es”. Sin el pivote de su líder, serían como un balón al que se le escapa el aire y termina ponchado. Más que un programa de nación, los hermana el culto a la personalidad, un hecho que nos recuerda los años dorados del presidencialismo caudillista mexicano.

No hay nada que impida mostrar afecto hacia una persona, son las formas las que cargan el asunto hacia otros significados. Los elogios sin autocrítica al líder me recuerdan un cartón del caricaturista de The New Yorker Charlie Hankin. El rey, arco en mano, observa las flechas que ha disparado a una superficie, todas en distintos puntos, mientras un vasallo cuidadosamente pinta círculos concéntricos en cada una de las saetas. Nos imaginamos el resto: “¡Bravo, majestad! Es usted un arquero de puntería formidable”.

Por su parte, el Presidente en su irrefrenable, incontenible afán por alentar el enfrentamiento contra lo real y hasta lo imaginario, evoca al más famoso hidalgo de La Mancha, en un pasaje para la posteridad, como suelen ser los relatos universales de la literatura: “-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. -¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza. -Aquellos que allí ves -respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas”. (Eduardo Caccia, Reforma, Opinión, p.8)

Corrupción e impunidad

La pregunta clave es si la corrupción es un instrumento para el avance de un proyecto político o un mal que debe ser erradicado. Lo que es cierto es que no se pueden lograr los dos propósitos al mismo tiempo porque se trata de una flagrante contradicción: o se utiliza a la corrupción o se le persigue con el objeto de eliminarla del panorama. La evidencia a la fecha es que la corrupción es un instrumento en manos del gobierno para la consolidación de su base política y proyecto de poder.

La corrupción es un mal ancestral en nuestro país, pero no uno inexplicable. En términos históricos, hay dos factores que la promueven y arraigan. En primer lugar, el viejo sistema político postrevolucionario convirtió a la corrupción, ya de largo linaje para entonces, en un instrumento de poder. El régimen emergido de la épica revolucionaria requería crear un mecanismo que satisficiera a los liderazgos que habían sido parte del contingente ganador y, al mismo tiempo, consolidar un régimen hegemónico.

La clave de la solución radicó en el sistema de lealtades, nutrido por dos componentes: por un lado, el acceso a la corrupción y, por otro, las complicidades cruzadas. Lo primero permitía, en las palabras inmejorables del dicho todavía vigente, que “le hiciera justicia la Revolución”, arreglo verbal que permitía justificar cualquier cosa y excusar a quien robaba como un servicio a la patria. Los puestos se asignaban con ese criterio: premiar la lealtad, lo que llevó a otro de los dichos tan reveladores: “no me des; sólo ponme donde hay”. Quien era nombrado director de adquisiciones de alguna secretaría o (mil veces mejor) de alguna paraestatal, sabía que no iba ahí para mejorar la productividad, sino a ser compensado por su lealtad.

El otro factor que promueve y, de hecho, hace posible, la corrupción, es la naturaleza del sistema legal que nos caracteriza. En México un inspector de obras de construcción sabe que su trabajo no depende de asegurarse que se hayan seguido los planos originales (o los autorizados), sino de negociar con los constructores las diferencias que existan respecto al proyecto inicial. Es así como edificios que cuentan con una autorización de diez pisos acaban siendo de quince. Sin embargo, la culpa no es del inspector o del constructor, sino del sistema que le confiere tan vastas facultades discrecionales al inspector. (Luis Rubio, Reforma, Opinión, p.9)

Bajo Reserva / Bartlett nunca tiene la culpa

Quien le bajó a su enfrentamiento con Manuel Bartlett Díaz, titular de la CFE, fue el gobernador de Tabasco, Adán Augusto López. Ayer en conferencia de prensa, al lado del presidente Andrés Manuel López Obrador, el mandatario local fue más diplomático y aceptó que hay diferencias, pero que no mantiene “ninguna guerra contra el licenciado Bartlett”. Declaraciones muy diferentes a las que expresó el martes pasado cuando tachó al expriista de cínico por el manejo de la presa Peñitas que inundó Tabasco. Nos dicen que el cambio de discurso fue a petición del presidente López Obrador, quien lo exhortó a dejar de echarle leña al fuego pues, como se sabe, ninguna acusación contra el exsecretario de Gobernación ha cambiado la buena opinión que el Presidente tiene de su colaborador. Así lo entendió el gobernador y no quiso incomodar más al Presidente en su visita a su entidad natal. Este martes se volverán a ver las caras en Palacio Nacional, donde tendrán una reunión para intentar hallarle fin a las inundaciones en ese estado.

El Partido Verde se dice ecologista

 En días recientes ha llamado mucho la atención una campaña en medios electrónicos en la que el Partido Verde presume su vocación ecologista y llama a colaborar con ellos en el cambio climático. Muy extraño, consideraron quienes los conocen, pues en los últimos años el grupo político había intentado sacar votos vía propuestas que nada tenían que ver con el cuidado al ambiente, como el reparto gratuito de medicinas y la pena de muerte a violadores y asesinos. Al parecer, como el populismo está monopolizado por otra corriente política, mejor optaron por hacerle honor a su nombre y presumir que ellos sí cuidan de las plantitas y los animalitos. (El Universal, Nación, p.2)

¿Cuándo es tiempo de felicitar?

La complicada herencia dejada por la esclavitud en Estados Unidos sigue viva y hoy se manifiesta en los resultados y pasiones que han puesto de manifiesto sus elecciones recientes. En una votación nutrida y con resultados equilibrados —78 y 72 millones de votos para Biden y Trump respectivamente—, se reflejan dos visiones que tuvieron su más dramática confrontación en la guerra civil de 1861-1865. Ese choque no concluyó con la rendición del general Robert E. Lee en Appomattox, sino que ha seguido por otros medios. Muchos de quienes apoyaron la reelección del presidente Trump consideran que él encarna las ideas y valores del supremacismo blanco. Del lado opuesto, los descendientes de los esclavos africanos fueron parte crucial en la victoria de Joseph Biden, (The Guardian, 6/11/20; The Atlantic, 11/11/20).

Al sur del Bravo también las experiencias pasadas explican la cautela del gobierno mexicano ante el conflicto legal y político postelectoral norteamericano. Y es que pese a que casi el 80% de los norteamericanos aceptan el triunfo de Biden (Reuters/Ipsos), el derrotado no, y hasta hoy no hay una instancia que legalmente lo obligue a hacerlo. Fueron las grandes cadenas de televisión las que, por usos y costumbres, el 7 de noviembre reconocieron como ganador a Biden, pero Trump lo rechaza. Este intenta maniobrar para revertir en el Colegio Electoral o en el Congreso, la victoria de su rival. (Lorenzo Meyer, El Universal, Nación, p.6)

López Gatell sabotea vacuna Covid

Los avances globales para contar con vacunas contra el Covid-19 perfilan una luz al final del túnel, justo cuando la humanidad encara nuevos brotes de la pandemia. Sin embargo, en México se desarrolla una guerra encubierta, con alta carga política, que de prosperar atrasará el acceso a este anhelado remedio al menos hasta la segunda mitad del próximo año. Para entonces, sin vacuna, la cifra oficial habrá superado los 200 mil muertos.

Reportes de empresas internacionales empeñadas en estos hallazgos, así como denuncias de funcionarios de diversas áreas del gobierno López Obrador, señalan al subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, como artífice de una conspiración contra la vacuna.

De acuerdo con estos señalamientos, López Gatell presionó a la estructura de la entidad regulatoria de riesgos sanitarios (Cofepris) para tener en sus manos y las de un irregular “comité”, la autorización de las vacunas, lo que implicaba conocer documentos confidenciales de las compañías que las desarrollaron bajo el amparo de leyes internacionales, que no otorgan a López-Gatell ese derecho, aunque el gobierno mexicano haya puesto bajo su control administrativo el control de esa oficina, cuyos símiles en Europa y Estados Unidos son plenamente autónomos.

Ciertas de que una filtración de sus secretos científicos podría generar un mercado negro multimillonario en dólares, estas compañías globales se negaron a concurrir ante el referido “comité”, que encabezan López-Gatell y dos aliados: Gustavo Reyes Terán, con rango de coordinador de institutos de especialidad en la Secretaría de Salud, y María Elena Álvarez Buyllá, la controvertida directora de Conacyt. (Roberto Rock L. El Universal Nación, p.10)

Apostar por los acuerdos

Con la mira en el 2021, las fuerzas políticas y muchas instituciones que deberían seguir enfocadas en cómo salir de la crisis provocada por la pandemia, dedican tiempo valioso a prepararse para las elecciones del próximo año, cuando todavía no tenemos seguridad de la forma en que el país podrá llegar a la conclusión de éste.

Tal pareciera que la emergencia sanitaria y económica es ya una anécdota en un año inédito que da la sensación de no ser prioridad en poco más de seis semanas en las que los pronósticos de hospitalizaciones, de atención y de alerta para frenar los contagios anticipan que todo puede ponerse peor en el cierre del 2020 e iniciar el siguiente año en una situación delicada.

Sin embargo, para muchos intereses no ocurre así. Mientras las y los ciudadanos nos adaptamos al nuevo virus como mejor podemos, muchas decisiones públicas llevan un riesgoso componente político que sólo sirve para dividirnos más, discutir sin sentido en muchos espacios y olvidarnos convenientemente de que esta crisis no ha terminado.

La desinformación, proveniente de todos lados, la falta de credibilidad de la mayoría de las instituciones y la pérdida paulatina de confianza, no auguran un escenario mejor en cuanto crucemos la frontera del último día de diciembre y recibamos al año próximo.

¿Podrá ser que el hartazgo por el encierro y la necesidad de “seguir con nuestras vidas” sea más fuerte que la preservación de la salud y de la existencia de miles de personas? Si tomamos como referencia los cien mil fallecimientos que alcanzaremos en unos cuantos días, parece que la decisión social es la de arriesgarse y no de cuidarse por más tiempo. (Luis Wertman Zaslav, Excélsior, Nacional, p.12)

Política laboral de América Latina y Estados Unidos

El apoyo que la clase obrera estadunidense ha expresado hacia los obreros mexicanos se ha manifestado con frecuencia. Por ejemplo, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se recibieron mensajes de solidaridad de varios sindicatos. Sin embargo, este hecho casi no ha sido difundido.

A pesar de sus gobiernos, desde entonces, los sindicatos de diversos gremios se han demostrado solidaridad. Durante mi experiencia como sindicalista, tuve varios encuentros con representantes de sindicatos estadunidenses y canadienses. Éstos fueron de amplio respaldo y así mantuvimos comunicación por años. Probablemente, con el próximo gobierno demócrata, los encuentros se reanuden, pues el virtual ganador de la presidencia, busca, igual que el ex candidato Bernard Sanders, un acercamiento con la clase obrera de ambos países y de América Latina.

Algo que parece insólito, y que no lo es tanto, es que Sanders ha considerado la historia sindical mexicana y ha observado la importancia de que exista una comunicación solidaria y continua entre ambos sectores laborales.

Mientras tanto, las esperanzas aumentan porque, ahora sí, se espera que la clase obrera estadunidense encuentre en Joe Biden, amplio respaldo, pues la desastrosa política obrera de Trump, ha sumido a sus trabajadores en una crisis económica como pocas veces. (Antonio Gershenson, La Jornada, Opinión, p.22)

De humillaciones

La sociología política es un instrumento privilegiado de conocimiento del poder y la sociedad y qué bueno que los mandatarios la usen. Malo cuando abusan de ella, como pasa cuando pretenden convertirla en arma contra quienes consideran sus adversarios o, peor aún, enemigos. De esas escenas nuestro país no está exento: las embestidas presidenciales se han convertido en verdaderas lanzas contra conservadores, fifís, oligarcas y otras especies de la zoología fantástica de la 4T.

Hemos dedicado ya horas a tratar de pergeñar un nuevo Carreño ( pace querido Pepe) que oriente la conducta presidencial en política exterior, con resultados nulos cuando no contraproducentes para el más que necesario discurso mexicano ante el cambio del mundo y el inminente relevo en el poder imperial en Estados Unidos. Lo que hoy nos inunda no es otra cosa que pena, propia y ajena, ante el triste espectáculo del abuso y el mal uso de nuestras mejores tradiciones y destrezas para lidiar con el siempre agresivo y veleidoso coloso que nos tocó por vecino. Creo que nadie, nunca, hubiese imaginado que viviríamos tal bochorno que con las horas empeora a medida que le agregamos consideraciones mayores sobre la soberanía, los principios constitucionales, la independencia o el postulado de que México no es colonia, sino un Estado nacional independiente. Difícil suponer, por cierto, que algo de eso estuviera en juego cuando inició esta lamentable ronda con la negativa presidencial a felicitar al candidato del Partido Demócrata Joe Biden por su triunfo en la elección presidencial.

El enredo ha escalado y está ahora convertido en asunto de Estado, mayorías y minorías, lealtades y conspiraciones… y más vale que pase pronto, antes de que los valedores de la Cuarta acaben por inventarse un compló adicional, esta vez articulado por los demócratas gringos y su victorioso abanderado. No puede ser sino un despropósito proponer, por ejemplo, que insistir en que el presidente López Obrador salude a Joe Biden sea parte de las intrigas oligarcas para la elección del 21 y lo que sigue. Eso se llama delirio. (Rolando Cordera Campos, La Jornada, Opinión, p.23)

Sacapuntas

Tarde otoñal en Chapultepec

Mientras el presidente López Obrador recorría ayer las zonas afectadas por las trombas en Tabasco, el titular de la CFE, Manuel Bartlett, disfrutaba una tarde otoñal paseando por los senderos arrebolados de Chapultepec. Quizá esa paz se debía a que el gobernador tabasqueño, Adán Augusto López, aclaró que “yo no tengo ninguna guerra con el señor Bartlett”.

Se la ponen difícil

 Todo indica que el dirigente de Morena, Mario Delgado, tendrá dificultades para convencer al PT y al PVEM de dejar que su partido elija a los candidatos de la alianza a gobernadores. El líder del Verde, Carlos Puentes, advierte que esa postura puede quebrar la coalición, y el petista Gerardo Fernández Noroña, destapó a Adrián Esper para San Luis Potosí.

Mariana saca la lupa

La procuradora Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la ciudad, Mariana Boy, revisa con lupa los desarrollos inmobiliarios, para verificar que los permisos estén en regla, cumplan con el uso de suelo autorizado y el impacto ambiental. Los que detecte con irregularidades, nos anticipan, podrían ser derruidos como la torre de Banca Mifel, en Álvaro Obregón. (El Heraldo de México, Opinión, p.2)

Las mañanitas de los lambiscones

Pícaro sin igual en nuestra historia, presencia deslumbrante entre la realidad y la fantasía; hipnotista y embaucador del pueblo iletrado e irreflexivo; promotor de las dádivas y la falsa piedad, fullero de gallos y manipulador de la Hacienda pública, Antonio López de Santa Anna, a pesar de toda su negra imagen arrastrada por la historia como la exhumada pierna podrida, de su mutilación, nos dejó la herencia del gozo ante el hábito lacayuno de la adulación.

Festejos, arcos triunfales, lisonjas en cada esquina, lambiscones en competencia, serviles a más no poder. Nada de eso ha terminado.

Los caudillos siguieron su ejemplo y el pueblo se sintió gozoso de participar en festejos memorables en honor de quienes casi nunca lo merecían.

¿Ocasiones? Todas y cualquiera

Cumpleaños, regocijo del santoral; aniversarios de batallas  gloriosas o triunfos electorales, plazas colmadas, matracas y serpentinas, veneración, cortesanía; bailes, banquetes, saraos porfiristas; fechas relumbrantes, efemérides memorables, todo en pos de la consagración meritoria a través de la lisonja.

“…A las fiestas ocasionadas por las idas y venidas del general, los aniversarios de sus victorias militares y sus frecuentes posesiones de la presidencia, se sumaron tras su ascenso al poder en 1841, las celebraciones de su cumpleaños [su santo, en realidad], cada 13 de junio.

 “Este fue motivo de fiestas y bailes en 1842, 1843, 1844, 1853, 1854 y 1855 (más de doscientos en ese lapso).

 “Si en algo difirieron estas fiestas de las demás fue en la manera que vino a caracterizar la celebración del santo del caudillo la organización de un baile al que pudieran acudir las elites de Xalapa.

 “Sin embargo, no se trató de excluir a las masas de las celebraciones ya que se dispuso cada 13 de junio que “una orquesta tocara de ocho a diez de la misma noche” frente a las Casas Consistoriales, pidiéndose al vecindario que adornara “los frentes de las casas con cortinas y las iluminen de noche…” (Rafael Cardona, La Crónica, Opinión, p.3)

World Justice Project | Jóvenes y delincuencia organizada

En 2018 entrevisté a dos sicarios adolescentes en la Zona Metropolitana de Monterrey, en un proyecto CONACYT de investigación etnográfica sobre violencia social. Las historias de estos jóvenes, además de dramáticas en términos del desarrollo de su personalidad, muestran trayectorias delictivas irreversibles. Ambos se habían involucrado en procesos criminógenos desde su infancia, no estudiaron y mantenían una compleja relación con otros jóvenes locales que bordeaba entre el temor, el respeto y la admiración.

En las últimas dos semanas han tenido lugar en la Ciudad de México tres actos delictivos que relacionan a los jóvenes con la delincuencia organizada. El 31 de octubre se encontraron los cadáveres mutilados de dos adolescentes indígenas en un par de maletas en el Centro Histórico; ayer la Fiscalía local dio a conocer que dos menores desaparecidos, una niña y un niño de 14 y 15 años, están relacionados con esos adolescentes que fueron descuartizados. Finalmente, el 10 de noviembre, un menor de 14 años fue secuestrado y asesinado por asfixia, su cuerpo también era transportado en una maleta por dos jóvenes de 15 años en la colonia Guerrero.

En diversas ciudades del norte de México se ha documentado la cooptación de adolescentes para trabajar con la delincuencia organizada. Este patrón es cada vez más visible en la Ciudad de México. ¿Cómo llegamos a esto? Primordialmente por orientar la legislación, las políticas públicas y la jurisprudencia a la inseguridad y no a la prevención de la violencia. En concreto, en los últimos 20 años se ha destinado la mayor parte del andamiaje institucional, los presupuestos y los actos de autoridad al combate frontal a la delincuencia organizada, en lugar de la prevención de las causas raíz de la violencia. (El Sol de México, Análisis, p.12)