Qué difícil debe de ser esperar tanto tiempo detrás de los sillones, a oscuras, con las serpentinas y el confeti en las manos, con el gorrito de fiesta ajustado por la liga y, cuando por fin se abre la puerta, cuando por fin se ve la luz, no poder celebrar ni brindar ni felicitar y mucho menos arrojar el confeti. Que te manden a callar.
Y pues no, no tuvieron más remedio que hacerse los despistados, silbar distraídos hacia el techo, olvidando que todavía traían el gorrito de fiesta puesto. Dejar que se calentara la sidra, ver como estallaba al morir la última burbuja y soltar las serpentinas hacia el suelo. Pues haga de cuenta que eso fue lo que les pasó a los que apoyan a este gobierno con el triunfo de Joe Biden.
Qué difícil debe ser, pensar que eres otro y no poderlo ser.
Qué difícil pensar que apoyas a un demócrata y tener que solapar a un autoritario. No, no me malentienda, o si quiere sí. Lo que quiero decir es que esa gente, como tantos en México, apoyaba y sigue apoyando a Biden.
Sin embargo, cuando el Presidente no quiso felicitarlo, tuvieron que guardar silencio. Si no lo felicita él, no lo puedo celebrar yo, pensaron confundidos y subordinados. Así, olvidaron lo que antes dijeron en sus charlas y posteos en los cuales criticaban justa y despiadadamente a Trump, hablaban de democracia y libertad y celebraban a Kamala.
Callados, sin darse cuenta que con su silencio, solapaban a Trump y a sus reclamos, respaldaban la teoría de la conspiración y el fraude, deslegitimaban el triunfo de Biden, ponían en duda las instituciones del país vecino y de paso, su democracia. Digan lo que digan, quedarse callado es apoyar a Trump y hacerle un desaire a Biden. Como un ejército que sigue las órdenes de un general. (Ana María Olabuenaga, Milenio, Política, p.10)
Sorpresa causó la confesión que hizo ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador al asegurar que se prefirió no inundar Villahermosa y sí las zonas bajas de Tabasco, donde viven “los más pobres”, es decir, las zonas chontales, comunidades que siempre recuerda, pues ahí inició su base social. Nos hacen ver que hace una semana, el domingo 8 de noviembre, en reunión con medios en el malecón de Villahermosa, el mandatario rechazó que hubiera preferencia por la capital tabasqueña y que se abandonaba a otros municipios “son rumores de desinformación”, aseguraba. Nos recuerdan que el lema del Ejecutivo federal ha sido desde hace 20 años “por el bien de todos, primeros los pobres”, sin embargo, con esta confesión sobre el mal menor, esta vez el discurso no cuadró con la realidad y las palabras quedaron bajo el agua.
Nos dicen que al que le urge pedir ayuda profesional al doctor Hugo López- Gatell es al presidente nacional de Morena, Mario Delgado, pues requiere de un medicamento muy eficaz que ayude a cicatrizar en el menor tiempo posible las heridas que existen el partido en el gobierno. Don Mario ha dicho que es necesario buscar la unidad para que este partido político pueda ganar la mayoría en las elecciones de 2021 y consolidar la 4T, pero al parecer el proceso de cicatrización que puso en marcha no está funcionando del todo bien, y hay heridas que tardarán mucho en cerrarse. Ayer, en una carta de poco más de una cuartilla, 192 legisladores manifestaron su apoyo irrestricto al presidente nacional de su partido. Ellos representan 75% de la bancada morenista en San Lázaro, son muchos, pero no son todos. El temor es que Morena llegue a la elección aún con las heridas sangrantes y le vayan a dar un susto al Poder Ejecutivo, que cuenta con mantener la mayoría.
Parece que la Fiscalía General de la República (FGR) acorrala cada vez más a la extitular de la Secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles. Pese a que existe contra ella una nueva orden de aprehensión por delincuencia organizada y lavado de dinero en el caso de la Estafa Maestra, la FGR no la ha cumplimentado. Con la detención de dos de sus excolaboradores, Luis Antonio Valenciano Zapata, representante legal de Inmobiliaria Feyray, empresa supuestamente utilizada como facturera para cometer la Estafa Maestra y María de la Luz Vargas, exdirectora general adjunta de Integración de Padrones de la Sedesol, la FGR puede reunir más pruebas contra Robles para, ahora sí, ejecutar la nueva orden de captura y con ello, acabar con cualquier posibilidad de una pronta liberación de la exsecretaria de Estado. (El Universal, Nación, p.2)
La tumba de José Luis Blasio, secretario particular de Maximiliano, consta solo de una lápida quebrada e ilegible, totalmente devorada por la maleza. La efigie de José Justo Álvarez, general de la Reforma, ascendido por Benito Juárez, se halla partida en dos. A la escultura del doctor Río de la Loza, sepultado en 1876 en una humilde fosa de segunda clase, le han robado la cabeza.
Al pintor Santiago Rebull y a la señora Agustina Castro, esposa del general conservador Tomás Mejía, les quitaron todo: en el sitio donde estuvieron sus tumbas solo quedan dos lotes vacíos.
Caminé, hace unas semanas, por el Panteón de Dolores. Pensé en los domingos de otro tiempo: tras una travesía un poco complicada desde el rumbo de San Cosme, que incluía un par de trasbordos en aquellos viejos camiones chatos y rugientes de los años 70, cruzábamos al fin el pórtico antiguo del Panteón de Dolores, donde mi abuelo frecuentaba las tumbas de su nana y de una hermana muerta en la infancia.
A aquellas horas el panteón estaba silencioso. Olía a veces a tierra mojada. Atravesábamos fascinados las tumbas antiguas, bajo árboles que espesaban el silencio. Mientras mi abuelo cumplía con un ritual de medio siglo cepillar las lápidas de mármol, ir por agua que luego vertía en los macetones de granito, colocar ramos de nubes y otras flores cuyos nombres se me escapan (pero cuyo aroma conservo); comenzar un rosario de oraciones dedicadas al reposo de las almas, los niños explorábamos los misteriosos alrededores, llevando nuestras propias almas en vilo. (Héctor De Mauleón, El Universal, Nación, p.2)
PARA CELEBRAR este año la Revolución Mexicana, ¿saben qué sería realmente revolucionario? Recordar aunque sea por un día que todas y todos somos mexicanos.
EN EL SURESTE del país hay una tragedia desbordada en Tabasco y Chiapas; son cientos de miles de damnificados que requieren ya, con urgencia, de la solidaridad de todo el país. ¿No podrían los de FRENAAA, por ejemplo, donar esas casas de campaña que tuvieron abandonadas en el Zócalo?
AQUÍ es donde se esperaría que aparecieran los dirigentes de Sí por México para demostrar que pueden ir más allá de la grilla. ¿Dónde está la movilización de Gustavo de Hoyos y Claudio X. González para apoyar a las comunidades inundadas? Bien podría Ricardo Anaya hacer un nuevo video, esta vez simplemente para invitar a los centros de acopio.
SI EL GOBIERNO está desbordado por la crisis y si el presidente Andrés Manuel López Obrador prefiere seguir polarizando, en algún otro lado tienen que surgir las soluciones.
¿MADRUGANDO o madruguete? El oaxaqueño Alejandro Murat entregó su cuarto informe de gobierno… apenas después del amanecer. La sesión del Congreso local estaba prevista por ley para las 11:00 horas, pero los diputados -¡milagro!- se presentaron a trabajar temprano para recibirle los papeles al gobernador priista. La idea era que, debido a la pandemia, no hubiera invitados, pero al parecer tampoco querían protestas ni manifestantes.
LA DECISIÓN de Movimiento Ciudadano de hacer una elección interna entre Samuel García y Luis Donaldo Colosio hace pensar que ya no habrá alianza con el PAN para la gubernatura de Nuevo León.
AL PARECER el partido naranja que encabeza Clemente Castañeda está muy confiado en que, por sí solo puede dar la pelea el próximo año, para buscar suceder a Jaime “El Bronco” Rodríguez, con todo y que Colosio entraría de emergente debido a que García terminó por desbarrancarse.
LOS QUE SABEN del asunto dicen que los emecistas pidieron una rebanada del pastel electoral demasiado grande para la verdadera dimensión del partido, por lo que los panistas nomás dijeron “¡fosfo!, ¡fosfo!” y se salieron de las negociaciones. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
Fue la derrota ideal. No lo digo porque hubiera perdido la Presidencia por pocos votos ni, mucho menos, porque tenga fundamento la fantasía del fraude. El candidato demócrata ganó con holgura y en enero se convertirá en Presidente. Pero la derrota de Trump es buena noticia para el trumpismo porque reafirma el control de un vastísimo territorio, porque muestra que la solidez de sus respaldos ha transformado las identidades tradicionales de la política norteamericana, porque la fabricación de la ilegitimidad embona a la perfección en su relato, porque mantiene control de un partido que tiene secuestrado. El trumpismo, lejos de haber sido derrotado, tomará nuevo impulso desde la oposición y los muchos espacios políticos y mediáticos que conserva.
Trump no se reelegirá, pero cosecha la desconfianza que ha sembrado afanosamente. Su discurso ha tenido efecto. De acuerdo con una encuesta de Politico, el 70% de los republicanos cree que la elección no fue libre ni justa. El 78% se tragó la acusación de que el voto postal era fraudulento y el 72% cree que hubo manipulación de votos. Hay pues, un problema de confianza en el régimen democrático que es claramente benéfico para la causa trumpiana. Las reglas, los procesos, las resoluciones son vistas como imposición de una de las partes. Es cierto que el descrédito del régimen viene de tiempo atrás. Muchos demócratas hace cuatro años gritaron que Trump no era su Presidente y cuestionaron igualmente su legitimidad por la intervención rusa. Hoy la denuncia de la ilegitimidad es más intensa en el campo derrotado porque tiene el impulso del Presidente saliente. No son patadas de ahogado. Es una estrategia. Desde hace semanas, el Presidente preparó el cuento del fraude. Hasta el momento sigue diciendo que le arrebataron la Presidencia e insiste que, al final del día, se impondrá. Su propio secretario de Estado ha dicho que se prepara la transición a una segunda administración Trump.
Al gritar que le han hecho trampa, el Presidente no solamente niega su derrota y esquiva su responsabilidad (perder es inconcebible para los populistas porque el pueblo está siempre de su lado). Rechazar el veredicto coloca a su movimiento y al partido que tiene a su servicio en los márgenes de la institucionalidad. A partir de este mito fresco del fraude, el trumpismo se constituirá como una fuerza “semileal” frente a la legalidad democrática. Usará las reglas si éstas le benefician, pero las denunciará cuando le perjudican. Coqueteará con quienes rompen abiertamente con los principios democráticos si atacan a su enemigo. Los triunfos se retratarán como reflejo de la voluntad auténtica del pueblo y las derrotas serán descritas como trampas de un sistema. (Jesús Silva-Herzog Márquez, Reforma, Opinión, p.10)
La prosopagnosia es la incapacidad de reconocer rostros que nos son familiares.
Mal fisonomista, llaman coloquialmente a quien va por la vida presentándose múltiples veces con gente que conoce de sobra, o cruzándose por la calle con ella sin recordarla para nada. Es probable que este padecimiento tenga una faceta política, que hace que el gobernante no alcance a distinguir entre quienes son sus aliados naturales y sus adversarios consumados.
Alguien tendría que teorizarlo, pero, de no ser así, habría que encontrar alguna otra explicación a la costumbre que ha desarrollado el presidente Andrés Manuel López Obrador de descalificar a grupos que lo han apoyado desde siempre. Entre ellos, ecologistas, feministas, científicos e intelectuales.
En su ruta hacia el poder, López Obrador siempre contó con el respaldo de esos colectivos. Ahora, éstos se ven señalados como adversarios del gobierno, simplemente por defender sus puntos de vista y llevar adelante su agenda como lo han hecho toda la vida.
En el episodio más reciente de esta trama, el Presidente descalificó a la Feria Internacional del Libro (FIL), uno de los dos encuentros de la industria editorial más exitosos del mundo y el más notorio escaparate del país para la discusión de ideas culturales y políticas.
El viernes pasado, en su conferencia mañanera, López Obrador hablaba de sus diferencias con el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. Una cosa llevó a otra y arremetió contra Raúl Padilla López, exrector de la Universidad de Guadalajara y presidente de la FIL. Las últimas ediciones de ésta añadió de golpe han estado dedicadas contra nosotros, pero no sólo eso, porque traen a (Mario) Vargas Llosa, (Héctor) Aguilar Camín y (Enrique) Krauze, todos ellos. (Pascal Beltrán del Río, Reforma, Nacional, p.2)
Nos hacen ver que el subsecretario Hugo López-Gatell ayer tropezó con la piedra del despropósito al calificar como “un poco intrascendente” el que se alcanzara y superara ya en nuestro país la cifra de un millón de casos positivos de Covid-19. Esa cifra, aún dentro de la naturalidad con la que, desde una perspectiva estrictamente epidemiológica pretendiera que fuera vista, es referencial sobre lo vigente de la pandemia y sobre la necesidad de recalcar las medidas que ni las más altas autoridades respetan. Nos señalan que la posible incomodidad del funcionario pudiera deberse a que, al alcanzarse una cifra redonda, vuelve a ponerse en el centro del debate si el manejo de la pandemia ha sido o no el mejor. Se entiende que las críticas a su labor no sean, porque no lo suelen ser, de su total agrado, pero dar cuenta de los datos duros será siempre tarea de los medios.
MC-NUEVO LEÓN: ¿CONTIENDA O REALITY?
Nos hacen ver que con la propensión que tienen de mediatizar su vida a través de las benditas redes, se volvió comidilla el anuncio de que el senador Samuel García y el diputado local Luis Donaldo Colosio junior, contenderán, uno contra el otro, para ver quién se queda con la nominación de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Nuevo León. Que si será por seguidores o por likes en las benditas redes, fueron algunos de los comentarios que se desataron ayer tras conocerse que las reglas de la contienda serán dadas a conocer el próximo 20 de noviembre. La duda es si habrá una competencia real o si en su lugar se dará pie al desarrollo de un entretenido guion de “influencers” desarrollado centralmente en los llamados medios alternativos.
MORENA EN CHIHUAHUA
Con la novedad de que en Chihuahua no sólo los panistas andan activadísimos para el tema electoral. Morena también anda ya muy movido y prueba de ello son las acusaciones que, se acaba de conocer, existen en contra de uno de sus aspirantes, Juan Carlos Loera de la Rosa, quien fue cuestionado por aparecer en varios anuncios espectaculares de la entidad promoviendo un libro en cuya portada aparece su rostro y que lleva por título Caminando por Chihuahua. Quien fuera superdelegado de Programas Sociales renunció el pasado 30 de octubre. En la contienda por el gobierno estatal también se ha destapado al senador Cruz Pérez Cuéllar. Por cierto que quien este fin de semana dio a conocer en sus redes que deja la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana es Bertha Alcalde Luján para asumir ya como superdelegada en la entidad. Va a tener que llegar con la espada desenvainada para que quede claro que los programas sociales no serán alcanzados por asuntos electorales, nos comentan. (La Razón, Opinión, p.2)
Muchos de mis colegas, algunos respetados, otros nada más vistos con la condescendencia entre quienes nos conocemos entre todos y entre todos nos conocemos todo, se han pronunciado contra la audacia selectiva (no censora) de las televisoras estadounidenses las cuales en un digno arranque ante las patrañas de Donald Trump en torno a un fraude electoral, le apagaron las cámaras.
He escogido deliberadamente la palabra “selectiva” frente a la aceptación y consecuente difusión de un discurso, en lugar de la palabra “censura”; por una razón: la censura proviene del poder público. La selección y jerarquización de sus contenidos (olvidemos el rollo de los “derechos de las audiencias”) es atribución legítima de los periodistas.
Un periódico, una radiodifusora, un canal de televisión y hasta una plataforma de internet, decide si quiere o no divulgar un mensaje, especialmente cuando se le sabe vil propaganda.
El recurso de los políticos, de convocar a los medios porque éstos en su naturaleza deben estar pendientes de cualquier declaración (sobre todo cuando la declaraciones sustituyen a los hechos), convierte a los periódicos y televisoras en “call girls”.
Van cuando los llaman y se prestan a cualquier cosa. Algunos venalmente; otros ni eso.
Pero eso se ha perdido de vista tanto como la naturaleza del periodismo. Cuando los teóricos comenzaron a definir esta actividad como el “mass media”, se empezó a considerar más importante la estructura informativa y menos valioso el tamiz profesional de la información. (Rafael Cardona, La Crónica, Opinión, p.5)
El presidente Andrés Manuel López Obrador busca propinar un nuevo golpe al sector empresarial y, de paso, afectar considerablemente los ingresos de un número importante de trabajadores.
Al menos esa es una de las lecturas que dieron patrones, empresarios, representantes sindicales y defensores de los derechos de los trabajadores, a la iniciativa que presentó el presidente Andrés Manuel López Obrador la semana pasada para regular la operación de las empresas dedicadas a la subcontratación de trabajadores, mejor conocidas como outsourcing.
Según dijo el jefe del Ejecutivo federal, es urgente y necesaria una reforma de esa magnitud porque, entre factureras y empresas dedicadas a la subcontratación, el fisco pierde cada año 21 mil millones de pesos por la evasión de impuestos. Visto de ese modo, serían muy pocos los que se opondrían a meter en cintura a esos delincuentes de cuello blanco. Sin embargo, existe un problema serio: hay outsourcing “bueno” y outsourcing “malo”.
Bajo todas las de la ley, algunas compañías recurren a la subcontratación con empresas debidamente reconocidas y otras son creadas para no pagar impuestos a la hacienda pública. (Alfredo González, El Heraldo, País, p.7)
En tanto 200 mil habitantes de Tabasco sufren daños en sus viviendas, patrimonio y calidad de vida; cuando las actividades económicas registran pérdidas incalculables; mientras los asentamientos humanos carecen de agua potable y energía y se colapsan los sistemas de drenaje existentes; cuando el agua convierte a numerosas poblaciones en lagunas, funcionarios de alto nivel ofrecen un lamentable y vergonzoso espectáculo al culparse unos a otros de lo ocurrido. Y, en el colmo, se minimizó varios días la dimensión de la tragedia y se actuó descoordinadamente para reducir sus efectos.
No tengo nuevas palabras para describir la enésima inundación que hoy vive Tabasco. Las he utilizado desde 1980 para describir las más graves y mostrar cómo las promesas gubernamentales se las lleva la fuerza del agua. Como ocurrió en 1999 y 2007, por ejemplo… precisamente en noviembre de este último año, el presidente Felipe Calderón prometió a los miles de damnificados realizar las obras requeridas para resolver el problema. No se hicieron. Tampoco durante el sexenio de Peña Nieto. Y esto pese a que el gobierno dispone de múltiples estudios elaborados por destacados técnicos donde mencionan que, aunque cada año hay inundaciones en Tabasco, se pueden reducir al máximo.
Quienes tienen a su cargo los asuntos relacionados con el agua y el desarrollo territorial urbano y rural deben saber que la mayor parte de la superficie de esa entidad es una planicie a siete metros sobre el nivel del mar. Que la atraviesan los ríos Tonalá, Mezcalapa-Grijalva, la Sierra, Tulijá, San Pedro y Usumacinta, el más caudaloso de México. Y que Tabasco concentra 30 por ciento del agua que escurre por el país. También deben saber que en esa planicie existen dos áreas por debajo del nivel del mar y con inundaciones casi permanentes: 1. La Olla de la Chontalpa, al norte de Villahermosa, y donde se ubicanlos municipios de Cunduacán, Jalpa de Méndez y Nacajuca, y 2. Los pantanos de Centla, a 100 kilómetros de la ciudad capital.
Deben estar enterados del creciente azolvamiento que registran esos ríos y sus afluentes, fruto de la deforestación de sus cuencas; que el agua de las lluvias se concentra en la planicie y escurre lentamente hacia el mar en buena parte porque las obras públicas y privadas y los numerosos asentamientos humanos cortan los tradicionales caminos del agua. (Iván Restrepo, La Jornada, Opinión, p.24)