REMATE ORDEÑA
Más allá de que no consideraron el elevado costo de las refacciones o los problemas de operación que tendría, el intermediario del crédito fue Interjet Airlines, una empresa del mismo grupo constituida en Irlanda, una nación que es considerada un paraíso fiscal.
De acuerdo con las investigaciones de la autoridad correspondiente, esta transacción la realizaron así para acreditar un pago muy elevado por los aviones, totalmente fuera del rango de mercado, para que la línea aérea pudiera sacar dinero del país a través de su filial.
De los 22 aviones rusos que compraron, terminaron operando solo cuatro, lo que pareció no importar a accionistas y directivos que en lugar de recortar gastos, reconstruir su estructura y buscar una capitalización o venta, recurrieron al crédito. Inbursa les prestó 20 millones de dólares, pero lo más llamativo es que obtuvo un crédito de la banca de desarrollo por 150 millones de dólares el año pasado, cuando ya tenían una serie de juicios fiscales abiertos.
Esa cantidad es igual a la capitalización que se prometió que harían Alejandro del Valle y Carlos Cabal, quien decidió no seguir con la aventura. Alguien deberá preguntar por qué el banco de desarrollo les dio este financiamiento cuando ya la situación financiera era bastante mala, lo que derivó en que ese mismo año el SAT, que encabeza Raquel Buenrostro, interviniera la caja luego de una gran cantidad de requerimientos, pues a partir de 2013, cuando compraron los aviones, dejaron de entregar la retención de IVA que pagaban a clientes por la compra de boletos y los impuestos retenidos a los trabajadores. También le deben al Instituto Nacional de Migración, al Servicio a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, así como a Aeropuertos y Servicios Auxiliares.
Adicionalmente, la línea aérea tiene adeudos que se están cobrando por la vía judicial por casi tres mil 800 millones de pesos y 23 requerimientos extrajudiciales por un monto similar, entre los que destacan los del IMSS, Infonavit y Telmex. (David Páramo, Excélsior, Dinero, p. 3)
Han pasado seis años de las históricas movilizaciones de la comunidad politécnica que anticipadamente pusieron al entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, al frente de la carrera por la candidatura priista a la Presidencia y llevaron fuera de la institución a Yoloxóchitl Bustamante.
Ni las demandas democratizadoras de los estudiantes, ni las quejas de académicos e investigadores por las intermitentes irregularidades administrativas de los directivos quedaron satisfechas.
Jorge Toro González, exdirector de la Escuela Superior de Físico-Matemáticas y actualmente secretario académico, presume su cercanía con los ebraristas, a través de su exjefe, Francisco Bohórquez, exdirector del SCT-Metro. Mientras que Eleazar Lara Padilla, exdirector de la Escuela Superior de Medicina y secretario ejecutivo de la COFFA, hacer valer sus nexos con la familia de la secretaria de la Función Pública y la amistad que tuvo con el líder comunista Pablo Sandoval.
La actual secretaria general, María Guadalupe Vargas Jacobo, cuenta con el apoyo de la comunidad de la Escuela Superior de Turismo y del secretario Miguel Torruco Márquez para convertirse en la segunda mujer en llegar a la dirección general del IPN, que este año festejó su 85 aniversario. Su antecesor en la secretaría general, Héctor Leoncio Martínez Castuera, actual coordinador de delegaciones del Instituto Nacional de Migración, y Ricardo Martín Hernández Ramírez, director de egresados y servicio social del Politécnico, también estarían considerados para el cargo, que quedaría vacante este viernes 20. (Alberto Aguirre, El Economista, Politica y Sociedad, p.44)
México le ha apostado a Donald Trump las dos veces que ha buscado la presidencia de Estados Unidos. En 2016, el presidente Enrique Peña Nieto, con el apoyo de Luis Videgaray y su amistad con Jared Kushner, invitaron al entonces candidato republicano a Los Pinos en pleno proceso electoral.
La derrota de Hillary Clinton les permitió establecer una buena relación con el nuevo mandatario en la Casa Blanca. Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador al poder, el Presidente encontró la manera de navegar la relación bilateral a pesar de la política antimexicana de Trump.
El Presidente entendió rápidamente que, si le daba gusto a las peticiones unilaterales que exigía Trump por medio de amenazas y medidas de mano dura, evitaría que su vecino se metiera en asuntos internos de México.
Se convirtió en una relación cómoda para ambas partes. Trump pudo presumir la construcción del muro fronterizo, la implementación de Permanece en México, su política de separación de familias y el despliegue de la Guardia Nacional mexicana para proteger los intereses migratorios de Estados Unidos. Por su parte, AMLO renegoció el TLCAN, evitó la implementación de aranceles a las importaciones mexicanas, frenó el flujo migratorio proveniente del Triángulo Norte, aceptó que Estados Unidos asumiera 300 mil barriles a nombre de México en las negociaciones de la OPEP y pagó su deuda con una visita a la Casa Blanca, de nuevo en pleno proceso electoral. Los demócratas no quedaron contentos, pero se la perdonaron al gobierno de México.
Ahora que Trump perdió la elección presidencial, se esperaría que AMLO tendiera un puente con el equipo de Biden. Sin embargo, nuestro Presidente se negó a felicitar al presidente electo hasta que se agote el proceso legal, sumándose a un bloque pequeño de países que no lo han hecho: Corea del Norte, Rusia y Brasil.
Todos estos son simpatizantes de Trump y se entiende porque no reconocen a Biden como presidente electo. No les conviene y a AMLO tampoco. Esta vez, a los demócratas no se les olvidará. (Lila Abed, El Heraldo de México, Editorial, p. 14)
Basta repasar someramente su trayectoria pasada y presente, para que Donald Trump destaque como un político despreciable.
Sobre los mexicanos, sus observaciones con referencia a la construcción del “gran muro” prometido en la campaña de 2016, Trump declaró: “Cuando México envía a su gente, no nos envía a los mejores. Ellos nos envían gente que tiene muchos problemas, y ellos (los migrantes) nos traen esos problemas consigo. Nos traen drogas. Nos traen delitos (crime). Ellos son violadores, y algunos, supongo, son gente buena”. ¡Vaya concesión!
Tiempo después, ante críticas sobre las declaraciones anteriores, Trump recalcó: “No puedo pedir perdón por la verdad. No tengo problema en pedir excusas, pero no puedo pedir perdón por decir la verdad. He dicho que una tremenda cantidad de delitos llegan por la frontera. Todos saben que es la verdad. Y que sucede todo el tiempo. Y entonces, cuando lo menciono, de pronto soy un racista. ¡No soy racista! No tengo un solo hueso racista en mi cuerpo”, afirmó. Esta última frase, por cierto, entra cómodamente dentro de la categoría de mentira. (Marcos T. Águila y Jeffrey Bortz, El Universal, On line)
Desde el sábado 7 de noviembre, Joe Biden recibió felicitaciones de distintos Jefes de Estado y de Gobierno: Justin Trudeau de Canadá; Emmanuel Macron de Francia; Angela Merker de Alemania; Benjamín Netanyahu de Israel; Narendra Mori de la India, y hasta el propio Nicolás Maduro de Venezuela se pronunció sobre el triunfo de Biden.
Sorprende la actitud del gobierno de México, particularmente porque ha sido clara la posición de complacencia ante las presiones del gobierno de Donald Trump que lo colocó en la incómoda posición de adoptar la política migratoria de Estados Unidos solo que trasladando las medidas de contención de los flujos migratorios a la frontera sur de nuestro país, con lo que México, con el uso de la Guardia Nacional, se convirtió en el muro que tanto pregonó Trump.
Pareciera existir en López Obrador, temor de que su reconocimiento hacia Joe Biden pudiera derivar en alguna acción en contra de su gobierno, por parte de quien, ha afirmado, ha sido respetuoso de nuestro país, cuando desde antes de su llegada Trump no ha tenido más que descalificaciones y acciones racistas hacia los mexicanos. (Pilar Lozano Mac Donald, El Universal, On line)
Las elecciones en Estados Unidos dejaron algunas lecciones claras. Entre ellas, ante la sorpresa de analistas y académicos, el éxito rotundo del discurso divisorio y mentiroso de Donald Trump.
El candidato republicano obtuvo 8 millones de votos adicionales a los de 2016, aunque perdió en las zonas económicas de mayor actividad y recuperación, las de mayor consumo. Ganó, en efecto, en aquellos condados donde la economía sigue estancada.
Porque les gusta su discurso, porque se identifican con la locura de la supremacía y el derecho superior, porque les encanta el desdén por los negros y las otras minorías, porque les remueve los instintos más primarios y viscerales del “nosotros primero, nosotros somos mejores”. Es muy semejante a las fibras emocionales que Hitler removía en las clases medias y altas alemanas hace 90 años.
Hay que buscar culpables porque la economía no crece: para Hitler fueron los judíos y los inmigrantes; para Trump son los negros y los inmigrantes.
Primero fuimos los mexicanos de forma notable en la primera campaña de 2016. Hoy son los chinos, porque, finalmente, México le ha prestado valiosos servicios al contener a los inmigrantes centroamericanos.
Las razones descansan en la retórica de confrontación: este país es nuestro –de los blancos anglosajones– no de los migrantes hispanos, africanos, asiáticos. Ellos llegaron después y son ciudadanos de segunda clase. Aunque no lo verbaliza de esa forma, el contenido de fondo radica en este principio.
Todos los estudios demográficos norteamericanos señalan un declive de la población blanca anglosajona, frente a un crecimiento mayor de las minorías, especialmente los hispanos.
El discurso populista del “somos los mejores, todos los anteriores fueron un fracaso, sólo yo, que soy víctima de una persecución política –el fallido desafuero contra Trump– soy capaz de regresar la grandeza a este país”, etc., etc., etc. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Mundo, p.32)
Reconocimiento: El LXIII Congreso Zacatecas conferirá su presea Migrante Solidario al diputado por 46 Distrito de California ante Capitol Hill, Lou Correa quien buscará conducir esa entidad 2026. (Federico La Mont, El Sol de México, Nacional, p. 13)