Con motivo de la guerra civil española y gracias a la disposición y política solidaria de Lázaro Cárdenas del Río, México recibió a muchos y muy diversos españoles que con respeto y cariño se les reconoce desde entonces como “los refugiados”.
Con el paso de los años y décadas se reconocen muy diversas aportaciones a nuestra nación. Desde las panaderías, pasando por el futbol (panbol), moteles, cantinas, restaurantes y una pléyade de intelectuales que vinieron a enriquecer la cultura y la educación en general de nuestro país.
No es motivo de estas líneas destacar a muchos de los cientos de intelectuales destacados, pero es muy claro que las humanidades, particularmente la Universidad Nacional Autónoma de México fue sede y bastión del fortalecimiento del conocimiento universal con grandes aportaciones de los refugiados. (Enrique Quiroz, El Heraldo de México, Opinión, p.8)