Opinión Migración 110121

El protagonismo militar

La mayor promesa traicionada de la campaña del candidato López Obrador es que devolvería al Ejército a sus cuarteles.

No solo no cumplió la promesa, sino que hizo lo contrario: sacó de los cuarteles a las fuerzas armadas como ningún otro presidente lo había hecho desde Felipe Calderón, en 2007.

El gobierno de López Obrador quiere al Ejército de su lado. Lo ha bañado de presupuesto. Lo ha vuelto también actor sustituto del gobierno civil.

En octubre de 2020, el Congreso de la Unión entregó a la Marina la administración y el control de los puertos. También pasó a control militar, por una decisión del Ejecutivo, el control de las aduanas del país, y de la Guardia Nacional, que iba a tener mandos civiles.

Un militar preside el Centro Nacional de Inteligencia. Otro, el sistema penitenciario del país. Hay 17 militares en mandos del Instituto Nacional de Migración. Hay al menos 24 militares en puestos clave de estados y municipios. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p.3)

La tragicomedia de Trump

Fue la última escena antes de bajar el telón. La muy esperada escena final de la tragicomedia trumpista que tuvo lugar el día miércoles 6 de enero de 2021 en Washington; más puntualmente, en el mayor recinto legislativo de Estados Unidos, el Capitolio. Para muchos de nuestros vecinos estadounidenses lo que sucedió ese día es, y será por años, un motivo de vergüenza.

Nosotros los mexicanos, y por extensión todos los latinoamericanos, bien haríamos en estudiar la evolución del ascenso y la caída del trumpismo, si no por otro motivo porque en nuestra región no faltan los políticos que son, al igual que Trump, megalomaniacos, ignorantes e incapaces. La lección que debemos aprender del episodio trumpista es el inmenso peligro que puede representar para una nación el que las riendas políticas no estén en manos de una sociedad abierta y un congreso independiente, sino en las de algún autócrata activo o en potencia.

Venezuela constituye, como pueden atestiguar sus millones de emigrantes, un trágico ejemplo de lo anterior. Pero es un país latinoamericano que ni es ni será la excepción. Toquemos madera, pero a las actuales dictaduras en la región bien podrían agregarse pronto otras más. Nuestros sistemas políticos siguen siendo muy frágiles, más endebles que los de muchos otros países, en donde, aún así, pueden encontrarse gobernantes despóticos, como el húngaro Orbán, el ruso Putin o el turco Erdoğan. No hay que ser ingenuos, los autócratas activos o en potencia están y estarán siempre al acecho de sus naciones, dado que su megalomanía así se los demanda. (Carlos M. Urzúa, El Universal, Opinión)

El día que Estados Unidos vivió en peligro

Todo comenzó en enero de 2017, cuando Donald Trump juró como el 45 presidente de Estados Unidos. Después de casi cuatro años, todo parecía haber terminado. Pero no para Trump, quien, en su delirio de grandeza y perversión, encabezó la asonada de miles de sus más fervientes seguidores en un intento por subvertir la elección en que perdió la presidencia. Es difícil medir las consecuencias de haber prosperado lo que se podría calificar como la intentona de un golpe de Estado que puso en grave peligro a la nación entera.

La caótica situación en el Capitolio, pasó a segundo término lo que debió ser una noticia política alentadora. El estado de Georgia eligió a los dos senadores que le darán una virtual mayoría en el Senado al Partido Demócrata, considerando que Kamala Harris, en su calidad de vicepresidente, sumará la mitad más uno de los votos que aseguran esa mayoría. Las consecuencias positivas que en el mediano plazo pudiera tener ese hecho son difíciles de describir. La primera de ellas es que al gobierno entrante corresponderá diseñar y poner en efecto una política urgente para combatir la pandemia y restañar las profundas heridas que la torpe e irresponsable política de la administración saliente realizó. Garantiza que la reforma de salud estará en posibilidad de incluir a un mayor número de personas que se quedaron de lado en la primera fase de su puesta en efecto. También garantizará que los cientos de miles de jóvenes conocidos como dreamers, a quienes el gobierno de Trump amenazó con deportar, ahora tendrán la oportunidad de regularizar su situación migratoria para tranquilidad de ellos y sus familias. También se abre la oportunidad de regresar a la política de salvamento del medio ambiente, que el mundo entero clama y la administración saliente desdeñó brutalmente. Son estos y muchos otros asuntos de gobierno que el actual presidente quiso echar por la borda, pero un Congreso dispuesto a coadyuvar con Biden en su solución abre un horizonte que todos, o casi todos, anhelan. (Arturo Balderas Rodríguez, La Jornada, Opinión, p.13)

Confidencial

Los Reyes llegan con los paisanos

Aunque lejos de sus raíces, centenares de niños, hijos de trabajadores agrícolas migrantes del sur de Florida, celebraron este Día de Reyes con juguetes, piñatas, alimentos no perecederos y la tradicional rosca. Con esa actividad comunitaria arrancó el año de trabajo del consulado de México en Miami, a cargo de Jonathan Chait Auerbach, quien llevó a los menores los presentes, que fueron donados por comerciantes y organizaciones no lucrativas. Los paisanos en esa región de Estados Unidos comenzaron 2021 con buen ánimo. (Redacción, El Financiero, Nacional Política y Sociedad, p.27)

Trump siempre será Trump

Antes, durante y después de la jornada electoral del 3 de noviembre, el candidato presidente Donald Trump denunció fraude y arengó a sus seguidores hasta terminar convocándolos a manifestaciones salvajes para evitar el robo.

La manifestación salvaje ocurrió el 6 de enero, cuando una turba allanó el Capitolio, donde se protocolizaba el triunfo de Joe Biden.

Trump llegó a la presidencia hace cuatro años y sencillamente no estaba dispuesto a irse.

Por eso incitó a sus seguidores al arrebato, la violencia, el allanamiento. Por eso les ordenó atentar en contra de la democracia. Por eso propició la muerte de cuatro personas. Por eso seguía en una pantalla, tenso e inquieto, las escenas de la revuelta, mientras familiares, amigos y colaboradores celebraban el asalto.

Incluso cuando llamó a sus seguidores a irse a sus casas en paz, soltó el fondo residual de su ira: les dijo que comprendía su dolor y su coraje porque les habían robado. El Trump de siempre: hasta cuando habla de paz reparte odio.

No es sorpresa: desde que anunció sus intenciones de buscar la candidatura republicana en 2016 se mostró como lo que es, y así lo eligieron.

Antidemócrata, en las dos elecciones dijo que, si ganaba, aceptaría los resultados; antiinmigrante, sugirió que los soldados dispararan a las piernas de los migrantes para detenerlos en la frontera; antimexicano, nos llamó criminales y violadores y prometió un muro que no pudo construir; misógino, llamó “asquerosa” a Hillary Clinton y dijo que las mujeres eran objetos y que ser estrella le permitía “hacerles cualquier cosa”. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, País, p.11)