Columnas de Opinión 170121

Templo mayor

QUIEN regresó a las reuniones del gabinete de seguridad de la CDMX es la ex secretaria de Gobierno local y hoy secretaria de Seguridad Ciudadana federal, Rosa Icela Rodríguez.

SE REUNIÓ ayer con su ex jefa Claudia Sheinbaum, su sucesor José Alfonso Suárez del Real, su homólogo capitalino Omar García Harfuch y la fiscal Ernestina Godoy.

Y NO FUE sólo un reencuentro de cuates, pues la capital atraviesa por una nueva racha de hechos violentos que tienen todo el sello del crimen organizado, como la ejecución de un automovilista el lunes en Mixcoac y la balacera con cinco muertos ayer en la Colonia Anáhuac.

AHORA falta que la ayuda federal sea efectiva, pues las autoridades locales se han visto francamente rebasadas. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

Bajo reserva

AMLO sólo transparenta lo ajeno

Nos comentan que luego de que el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió difundir “completitito” el expediente que autoridades de Estados Unidos realizaron sobre el exgeneral Salvador Cienfuegos, quienes han solicitado información recientemente al gobierno saben que, en realidad, la transparencia es selectiva. Nos hacen ver que mientras la administración federal decide publicar un expediente realizado por la DEA, con todas las implicaciones legales y de política exterior que eso traerá, decide mantener clasificados archivos que, en teoría, debería ser mucho más fácil abrir, como los documentos que Presidencia tiene sobre el Frente Nacional Anti-AMLO (Frenaaa), los cuales, a decir del Ejecutivo federal, son solo “recortes de periódicos”. ¿Prefiere el presidente López Obrador difundir una investigación de 700 páginas de un gobierno extranjero que desclasificar los supuestos “recortes de periódicos” (labores de inteligencia) que tiene sobre sus opositores? (El Universal, Nación, p. 2)

Frentes políticos

En penuria. De gira por Guerrero, el presidente López Obrador afirmó que “es de los estados más abandonados, con más pobreza. Me duele decir que es de las entidades con más desnutrición. Por eso tenemos que seguir apoyando”. Aseguró que se le entregarán los recursos necesarios para revertir las condiciones de desnutrición que se viven en las zonas más marginadas de las sierras donde la gente, reconoció el Presidente, no tuvo más opción que dedicarse al cultivo de amapola o mariguana para sobrevivir. “Hay que buscar opciones para que el campesino produzca alimentos, produzca vida, que no se vea obligado a la siembra de droga. Por eso, aquí en Guerrero no hay límite en cuanto a la aplicación del programa Sembrando Vida”, declaró. Héctor Astudillo, gobernando la miseria. (Excélsior, Nacional, p. 11)

Sacapuntas

Patalean trumpistas.- Nos hacen notar que en EU los funcionarios de la agonizante administración de Donald Trump son los únicos que se rasgan las vestiduras por la decisión de la FGR de no llevar a juicio al ex titular de la Sedena, Salvador Cienfuegos. Hasta hoy, ningún colaborador de Joe Biden, presidente de ese país a partir del próximo miércoles, ha opinado sobre el caso. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

Retrato hereje // Cienfuegos y la apuesta de AMLO

El presidente López Obrador parece decidido a soslayar el riesgo de una confrontación con el inminente gobierno de Joe Biden, si con ello puede cerrar el episodio del general Salvador Cienfuegos, exsecretario de la Defensa, que porta un riesgo explosivo en política interna para sus acuerdos con la alta jerarquía militar y con un segmento del pasado inmediato, incluido el expresidente Enrique Peña Nieto y su primer círculo de colaboradores.

La decisión presidencial de imponer una ruidosa ruptura con áreas claves del sistema de justicia norteamericano, así como del Departamento de Estado, incluye necesariamente el cálculo de que el nuevo inquilino de la Casa Blanca arrasará, desde el primer minuto del miércoles 20, con todo lo que huela a Donald Trump. En esta línea ocurrirá, por ejemplo, el cese fulminante del embajador en México, Christopher Landau, como sucederá en el resto del mundo con todos los nombramientos políticos del presidente saliente.

Palacio Nacional pretende baraja nueva con Biden, tomando ventaja también de que Washington podría estar distraído con su crisis doméstica, la pandemia, la economía y otros problemas urgentes por atender antes de pelearse con su vecino del sur.

López Obrador recoge el agravio acumulado por la actuación arbitraria de la DEA, que en su propio país encara señalamientos de atropellos y acusaciones fabricadas y mantiene una pugna permanente con sus colegas del FBI, que rebautizaron sus siglas como “Drunks Every Afternoon” (“borrachos cada tarde”).

Sin embargo, la decisión de hacer público el expediente de la DEA sobre Cienfuegos parece dinamitar las bases más elementales de cooperación internacional, en especial si se está tratando con Washington. Hay que suponer que se trata de una determinación personalísima, surgida de la intuición presidencial y de su frecuente estado refractario a los consejos incluso de su primer círculo de colaboradores.

López Obrador puede descubrir, a la mala, que con Biden no cambiarán tanto las cosas. Que, al llegar a sus fronteras, las diferencias partidistas de aquella nación aminoran sustancialmente. Y que Estados Unidos sigue siendo la principal potencia mundial que, por añadidura, influye decisivamente en la evolución de muchas de nuestras variables clave: las inversiones, la balanza comercial, la suerte de millones de paisanos, la migración…, todo ello parte de una de las más amplias agendas binacionales en el planeta. (Roberto Rock, El Universal, Nación, p. 8)

Agenda ciudadana // Trumpismo: bases e ¿ideología?

No deja de tener su pisca de ironía el cruce de las líneas en materia electoral de México y el vecino americano: mientras la mexicana supera una histórica etapa de fraudes y pareciera ir en ascenso, a ojos de un tercio de sus ciudadanos, la norteamericana desciende y su protesta hace ver como ejemplar aquella que, por razones similares, ocurrió en México en 2006.

Aquí, la “toma de Reforma” fue larga pero pacífica y tuvo como una de sus razones el “haiga sido como haiga sido”. En Washington, la “toma del Capitolio” fue tan rápida como violenta, sin pruebas objetivas del agravio y se acercó al modelo de La Bastilla en 1789.

En los casos mencionados la inconformidad se sustentó en una cadena de agravios del gobierno, del régimen o de ambos. En relación a movimientos de protesta revolucionarios o de izquierda, abordar la visión de los inconformes en México no es tan problemático como en el caso actual de Estados Unidos, porque si bien parte del descontento en ese país se puede explicar por razones socioeconómicas —trabajadores que han perdido la seguridad de un empleo en industrias que han migrado a otros países con mano de obra barata—, lo difícil de entender es que su enojo —furia— se haya canalizado por la derecha. (Lorenzo Meyer, El Universal, Nación, p. 6)

De naturaleza política // Militarización, los costos…

Consideraciones interesadas al margen, la aún insuficientemente explicada exoneración del general Salvador Cienfuegos, extitular de la Defensa durante el régimen (“neoliberal y corrupto”) de Enrique Peña Nieto, y las previsibles consecuencias negativas que ello tendrá en la relación con el gobierno estadunidense que en menos de 72 horas llegará a la Casa Blanca, constituye la mejor evidencia de que la acelerada militarización, auspiciada por Andrés Manuel López Obrador y los suyos, tiene costos y que éstos, perdón, no son en forma alguna despreciables…

Y menos, valdría decir, luego que el tabasqueño asumiera la defensa de la decisión del cada vez menos confiable fiscal carnal Alejandro Gertz Manero y del uniformado, dando paso, con ello, merced a la dureza de las expresiones y descalificaciones vertidas contra la Administración de Control de Drogas (DEA) y el aparato norteamericano de justicia, a la molestia y explícita amenaza de diversas fuentes de reabrir la investigación y eventual juicio del exsecretario excarcelado hace apenas unas semanas.

Nadie, hoy en el gobierno, al parecer, desea recordar las palabras de Marcelo Ebrard quien, cuestionado sobre la excarcelación y repatriación del exsecretario en el marco de una compleja, discreta y apresurada negociación diplomática, no dudó en hacer uso del mismísimo púlpito mañanero para argumentar que aquello “sería muy costoso para México, casi un suicidio político (¿para el gobierno de la 4T?) haber logrado que se desestimaran los cargos (en su contra), traerlo y luego no hacer nada…”, lo que fue avalado de manera implícita por López Obrador. (Enrique Aranda, Excélsior, Nacional, p. 16)

La inmaculada percepción // Territorio Andrés Manuel

La votación alcanzada por Andrés Manuel López Obrador en las elecciones de 2018 y la popularidad que aún mantiene, es de lo que se agarra el Presidente para hacer y deshacer, permitirles a sus funcionarios saltarse las trancas, interpretar las leyes como mejor le convengan, tener las ideas más guajiras jamás escuchadas públicamente de un mandatario y defender a varios de sus impresentables funcionarios.

Para él, todo México es territorio Andrés Manuel y por consiguiente puede hacer lo que le venga en gana. En un país con tantas carencias, con la pandemia, la inseguridad desbordada y la economía por los suelos, el mandatario se da el gusto lo mismo de engañar a la gente dizque rifando un avión presidencial, que dedicando esfuerzos y recursos públicos para diseñar su propia red social porque ya no le gustan Facebook o Twitter. Para él no hay límites en poner a Benito Bodoque en la mañanera, acabar con los órganos autónomos que le molestan o hablar de temas electorales cuando él quiera, a pesar de las prohibiciones establecidas en la Constitución.

Esta sensación de poder absoluto e impunidad total ha permeado en gobiernos emanados de Morena y morenistas. Todo se sienten inspirados, tocados (y protegidos) por la mano de Dios y eso les da valor. (Vianey Esquinca, Excélsior, Nacional, p. 17)

Mirar al sur // La extrema derecha y el derecho extremo

Una de las especialidades de un poder dominante es su capacidad para secuestrar logros y méritos ajenos, desde los progresos materiales hasta los progresos sociales, afirma Jorge Majfud en un interesante texto sobre el tema del título. Y continúa: “Así, el capitalismo, el neoliberalismo y la nueva ideología radical de los negocios… ha convencido al mundo de que debemos todos los progresos económicos, tecnológicos, científicos y el pan que comemos a su orden benefactor.

“Este absurdo, fácil de refutar pero fosilizado en la superstición popular, es tan absurdo como la idea de que el capitalismo y la democracia van juntos, cuando la historia demuestra que, en la abrumadora mayoría de los casos, ha significado lo contrario… Ahora en Estados Unidos, los hechos presentes y por venir moverán el espectro político un poco hacia la izquierda, el cual, debido al recambio generacional, ya iba en esa dirección antes de la reacción conservadora liderada por Trump. Trump no logrará el apoyo del Pentágono por una diferencia funcional entre los ejércitos de Estados Unidos y los de América Latina” (alainet.org/es). (Ángel Guerra Cabrera, La Jornada, Opinión)

Bolsonaro: indolencia criminal

Brasil vive momentos oscuros ante la confluencia de la segunda oleada de la pandemia con la persistente negativa del presidente Jair Bolsonaro a reconocer la gravedad de la situación y tomar medidas elementales. El mes pasado, cuando el país ya era, desde tiempo atrás, el segundo con más fallecimientos a causa del Covid-19, Bolsonaro hizo gala de una insensibilidad sin par al sostener que este virus es como la lluvia, le va a caer a todo el mundo.

Las consecuencias de esa actitud criminal por parte del líder neofascista hacen estragos en toda la nación, con casos extremos como el que se vive en Manaos, ciudad del norte brasileño enclavada en medio de la selva amazónica. Ahí, es tan aguda la escasez de tanques de oxígeno a causa del repunte en el número de personas con cuadros severos de la enfermedad, que este insumo básico ha faltado incluso a los recién nacidos prematuros. Sobra decir que en esta urbe los servicios hospitalarios se encuentran colapsados, lo cual ha obligado a trasladar a los pacientes por vía aérea a otras ciudades. (Editorial, La Jornada, p. 2)