Opinión Migración 200121

 

 México estará siempre en mi corazón

 Nuestro exsecretario de Estado, George Shultz, compara a la diplomacia con la jardinería, ya que un buen diplomático quita la mala hierba y siembra las semillas para el éxito en el futuro. Hay mucha sabiduría en dicha comparación. La confianza y la comprensión mutuas proporcionan la base para que la diplomacia dé frutos y requieren de los mismos cuidados que un jardín. Durante mi gestión en México he intentado ser un buen y solidario jardinero.

No hay en el mundo una relación diplomática tan compleja y polifacética como la que existe entre México y Estados Unidos. Comprende innumerables cuestiones, desde temas prioritarios, como la migración, la seguridad y el comercio

 Migración: Uno de los elementos básicos de la soberanía es el derecho de cada país para decidir quién puede ingresar a su territorio y en qué circunstancias. Esta pandemia, por la que la mayoría de las naciones limitaron el acceso a su territorio, subrayó este punto. Tanto Estados Unidos como México tienen leyes que rigen la entrada a sus respectivos países. Si deseamos estar a la altura de la afirmación de estar regidos por el Estado de Derecho, nuestros gobiernos tienen la responsabilidad de hacer cumplir dichas leyes.

 Esta no es solo una cuestión legal, sino también humanitaria. Entiendo perfectamente por qué tanta gente en el mundo se siente atraída por Estados Unidos; mis propios padres fueron inmigrantes. Pero no nos engañemos, la migración indocumentada es un gran negocio para los traficantes de personas y no es la solución a la pobreza ni al subdesarrollo en el mundo. Estoy orgulloso de nuestra cooperación bilateral en este tema, que tuvo como resultado una drástica disminución en la entrada irregular a Estados Unidos, incluso antes de la pandemia. Considero que en México cada vez existe mayor conciencia para abordarlo como un desafío compartido.

 Estoy profundamente agradecido de haber tenido el gran honor de representar a mi país en esta tierra. México me ha fascinado desde que era niño e investigaba sobre el volcán Paricutín. Creo que es obvio cuanta alegría me ha dado vivir aquí entre ustedes. México y su gente estarán siempre en mi corazón. (Christopher Landau, El Universal, Opinión, p. 12)

 

 Arsenal // Huérfano de Trump

Donald Trump deja la presidencia de Estados Unidos, primera potencia mundial, en manos de Joe Biden, un demócrata sensato y, en apariencia, sensible a la situación de los migrantes que viven en la Unión Americana.

Por cierto que The New York Times publicó el lunes una nota en la que cita fuentes mexicanas que filtraron los elogios que hizo López Obrador a Trump, en una llamada con Biden. El mexicano le dijo el mes pasado: “debo mencionar que tenemos una muy buena relación con el ahora presidente de su país…Independientemente de cualquier otra consideración, él respeta nuestra soberanía”.

 En opinión del excanciller —y la mía— es absurdo decirlo, pero más filtrarlo. Nadie tiene duda de que López  Obrador no sólo quería, sino que creía, que iba a ganar Trump. El citado diario pone al mexicano como “gran admirador” del presidente saliente. NYT recuerda que Trump insultó a migrantes mexicanos; los llamó delincuentes y violadores, amenazó con una guerra comercial, obligó a nuestro país a alojar a migrantes de Centroamérica, construyó un muro en la frontera…

 Sobre la relación de López Obrador con Trump, Castañeda apuntó: “Se siente huérfano sin él. No sabe cómo manejarse. No podía imaginarse que saliera tan debilitado. Posiblemente acabe en la cárcel. Todo eso, me imagino, lo tiene desconcertado”.

 Le preguntamos qué haría en esta situación, si él fuera el canciller de nuestro país: “Lo primero que trataría de hacer es reunirme con Antony Blinken, próximo secretario de Estado. Se supone que ya habló Ebrard con Sullivan —asesor de seguridad nacional del próximo gobierno—. “Dos: trataría de arreglar una reunión entre Biden y López Obrador o invitar a México a Kamala Harris para aclarar paradas”.

Los expertos coinciden en que se van a complicar las cosas con Estados Unidos. De entrada, no van a compartir la información con México. “Lo que hizo López Obrador —revelar información confidencial de la DEA— es prueba de que no puedes tenerle confianza”, puntualizó el también profesor de la Universidad de Nueva York. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p. 4)

 

 Quebradero // Biden no es Trump

 La mutua influencia entre México y EU es evidente. Pasa por la economía y, sobre todo, por una integración racial y social que va transformando la dinámica interna de la Unión Americana. EU ya no se concibe sin la presencia mexicana en todos los órdenes.

 Biden lo sabe y es sensible a ello. Como candidato reconoció la relevancia que tiene México en EU y la importancia de buscar acuerdos migratorios profundos, lo cual hace pensar que hará mucho más de lo que prometió Barack Obama quien lleva mano en materia de expulsión de migrantes; su discurso de hoy se presume será el punto de partida para los nuevos escenarios.

 Sin pasar por alto la falta de argumentos en la investigación de la DEA sobre el general Cienfuegos, el Gobierno tendrá que atemperar sus ánimos no tanto para bajar la guardia sino para buscar nuevos entendimientos, en lugar de andar como peleador callejero a lo cual se ha sumado la Fiscalía, la cual no parece ser tan autónoma como se presume.

 Biden no es Trump. La derrota del republicano abre expectativas para EU y en algún sentido para el mundo. México entra en una interesante etapa de redefinición que debe ser definida entre los dos países. (Javier Solórzano, La Razón, La Dos, p. 2)

 

 Pulso político // Biden, esperanza de EU… y de otros países

 En medio de un gélido clima y de expectación mundial, Joseph Biden toma posesión hoy como nuevo presidente de Estados Unidos, convertido en la esperanza no solamente de su país, sino de muchos otros, para poner fin a locuacidades y ocurrencias de su antecesor, quien propició división, odio, rencor, racismo y en su intento de aferrarse a toda costa al cargo, inventó un inexistente “fraude electoral” con el que pretendió seguir en la Casa Blanca y engañó a sus seguidores, instándolos a un violento y trágico asalto al Capitolio.

 Acaban por fin cuatro años de mandato de un enloquecido Donald Trump que se enemistó con gobernantes de otras naciones y que ante el problema migratorio y las caravanas procedentes de Centroamérica, no dudó en convertir la frontera sur de nuestro país, en un muro humano con miles de efectivos militares nuestros para frenar caravanas y al mismo tiempo ordenar la construcción de otro de concreto y púas, en la línea divisoria con México, cuyo costo se ufanó de asegurar que pagará su vecino del sur. (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, México, p. 7)

 

 Año nuevo, presidente nuevo

 La Agenda en la era Trump era muy sencilla, bitemática: la migración y el comercio. Ahora tenemos una multitemática muy compleja. Los temas pueden ser clasificados. Primero los de “coincidencia”: cooperar para la recuperación económica, que requerirá transformaciones como en el sector automotriz de gas a electricidad, inclusive aprovechar el T-MEC para una iniciativa trinacional, para impulsar nuevos sectores, con nueva tecnología e inversión para mejor competir con China. La cooperación en la lucha contra el CV-19, en que necesitaremos vacunas, medicinas y equipamiento. Compartimos el interés hacia una nueva política migratoria y legislación de protección a los migrantes, sus familias, los asilados que se acumulan en la frontera. Biden comparte la visión de AMLO de atacar las causas del problema en Centroamérica, donde podemos cooperar. Mayor aceptación sobre el control del tráfico de armas.

 Tenemos que reconocer que frente a esta relación compleja y asimétrica estamos mal preparados. Tendremos que transitar del “entreguismo servil” a la “provocación bravucona” hacia una relación madura, equilibrada. Biden está formando un gabinete de gran nivel, de experiencia y competencia profesional, que nosotros siempre teníamos.

Pero ante un cierto desmantelamiento de la Administración Pública y la Cancillería, ¿cuáles son nuestras contrapartes ahora? (Francisco Suárez, El Universal, Opinión, On line)

 

 Buenos vecinos

 La presidencia de Donald Trump fue como la de un rinoceronte en una tienda de porcelanas, dicho sea con perdón de los rinocerontes. Todo aquello que se venía construyendo con enorme cuidado y esmero durante décadas cayó en pedazos, y fueron necesarios enormes esfuerzos y sacrificios de la parte mexicana para conservar cuando menos lo más esencial de la relación: un acuerdo comercial imperfecto pero operante, flujos fronterizos predecibles y ordenados, y la apariencia, que solo era eso, de la colaboración conjunta en materia migratoria y de seguridad.

 Digo que en apariencia porque, como es bien sabido, el bully que ocupó la Casa Blanca hasta el día de ayer forzó a México a hacer una serie de concesiones en la aplicación de controles migratorios, so pena de decretar unilateralmente aranceles a los productos que exporta a Estados Unidos, lo cual puso los pelos de punta no solo al sector empresarial de este lado de la frontera, sino a todos quienes de una u otra manera dependen de una relación económica y comercial tan absorbente y asimétrica como la que tenemos con el vecino del norte.

 La llegada de Biden y los Demócratas al poder significará muchos cambios en el tono y en el fondo de la interacción binacional, y este es un buen momento para replantearnos la que seguirá por siempre siendo nuestra relación con nuestro más grande y predominante vecino. Hay grandes oportunidades en temas como el medio ambiente, donde la visión de Biden es de avanzada y probablemente discordante con la de AMLO, en materia de seguridad y combate al narcotráfico, donde agendas e intereses de ambos países probablemente choquen, y en materia migratoria y de ayuda para el desarrollo, en la que ambos presidentes tienen enormes coincidencias. (Gabriel Guerra, El Universal, Opinión, p. 13)

 

 Redes de poder

Soñar no cuesta nada.- Una esperanza para los millones de migrantes indocumentados que radican en Estados Unidos se abrió. Personas cercanas al equipo de transición de Joe Biden revelaron que entre sus primeros actos como presidente estará enviar una reforma migratoria al Congreso que daría acceso a la ciudadanía de manera exprés a miles de dreamers. Los trascendidos se deben de tomar con reservas, ya que Biden no sería el primer mandatario en prometer la tan esperada reforma y no cumplir. Al final, todo podría ser una promesa en la búsqueda de aliados, ya que prometer y soñar no cuesta nada. (Reporte Índigo, Reporte, p. 3)

A fuego lento // Welcome, Mr. Biden

El demócrata se convierte hoy en el mandatario número 46 de la Unión Americana, y a nuestro país y al entorno internacional le irá mejor que con el casquivano Donald Trump.

Al menos esas son las conclusiones a las que llegaron el exembajador de México en EU, Miguel Basáñez, y el internacionalista José Luis Valdés-Ugalde, con quienes tuve la oportunidad de platicar ayer, unas horas antes de la toma de posesión de Biden.

 Basáñez anticipa que veremos el retorno al profesionalismo y al respeto, y un revés a todas las barbaridades que cometió Trump, sobre todo en materia migratoria.

Considera que el daño provocado, tanto para los estadounidenses como para la democracia en el mundo, es muy profundo, porque además polarizó y exacerbó los peores sentimientos de una porción importante del electorado.

En la relación con México, el experimentado diplomático se dice optimista, porque el equipo de Biden es de primera. Puso como ejemplo la designación de Roberta Jacobson como coordinadora para la frontera con México, por tratarse de una mujer inteligente y garante de profesionalismo. (Alfredo González Castro, El Heraldo de México, País, p. 7)

Suma de negocios // 4 años de America First

El TLCAN se comenzó a negociar en mayo de aquel año y, aunque formalmente se firmó el último día de Enrique Peña Nieto como presidente, el 30 de noviembre de 2018 se volvió a negociar para lograr su ratificación en diciembre de 2019. En el inter, Trump rompió un paradigma y amenazó a México con aranceles progresivos de no frenar las caravanas de migrantes centroamericanos. Ante el amago, sin muchas opciones, Andrés Manuel López Obrador convirtió a 27 mil efectivos de la Guardia Nacional en el muro de Trump, pero a partir de entonces ambos mandatarios desarrollaron una inusual afinidad, cuyo clímax se alcanzó con la visita del Presidente de México a la Casa Blanca.

 Con Joe Biden la relación México-Estados Unidos será más complicada para el Presidente de México, que será de los pocos líderes en extrañar al político de America First. (Rodrigo Pacheco, Excélsior, Dinero, p. 34)

Adiós

Trump, en su locura de aferrarse al poder, de nuevo recurrió al denuesto y odio, reviviendo los conflictos raciales, reinstalando el supremacismo blanco, consecuencia de su ascendencia alemana. Su altanería y despotismo nunca le permitieron visualizar que su país se construyó con migrantes de todo el mundo.

 “La toma del Capitolio” fue alentada por su “sed de poder” y por un supuesto “fraude electoral masivo”, suceso que nos recordó “la toma de la Bastilla” francesa, sólo que ésta fue para lograr derechos de “igualdad, libertad y fraternidad”. O bien, el incendio del Parlamento Alemán de 1933, el Reichstag Fire, usado por los nazis para establecer su ley de emergencia, como atinadamente señaló en su artículo Alfredo Jalife, por ello, a Trump, sus más cercanos le abandonaron, al no acompañarle en su temeraria aventura de derribar el resultado del proceso electoral en el Congreso, que declaró triunfador a Joe Biden, quien será el presidente número 46 del país más poderoso del planeta, y lo primero que realizará será emitir decretos para revertir los vetos migratorios y regresar al Acuerdo de París sobre el cambio climático, según analistas extranjeros.

 Donald Trump “cosechó lo que sembró”. El verdadero juicio será el de la historia y ése, estoy cierto, ya lo perdió. ¿O no, estimado lector? (Juan Carlos Sánchez Magallán, Excélsior, Nacional, p. 12)

Acordes internacionales // Un nuevo comienzo en la relación bilateral

México resentirá, sin duda, el cambio en la Casa Blanca pues la cercanía con la administración previa —sobre la que pesan sospechas de conductas antipatriotas y un manejo discrecional del poder— no saldrá gratis.

Hay cuatro temas a los que debemos prestar atención; el primero es el tema migratorio. Sobre éste, hay dos aristas importantes ha considerar.

Primero, la promesa del Presidente Biden de una reforma migratoria en los primeros cien días de su gobierno. Como he escrito antes en este espacio, los ajustes no serán como los piensan los mexicanos sino bastante alineados con la propuesta que hizo Obama en 2014: regularizar la situación de millones de inmigrantes que, de facto, tienen ya fuertes raíces con Estados Unidos: familiares de ciudadanos estadounidenses que hayan estado en el país durante más de cinco años sin antecedentes criminales; trabajadores altamente calificados y los dreamers, que son personas que llegaron a Estados Unidos cuando tenían menos de 16 años y que han permanecido en el país desde entonces sin cometer delitos.

 La nueva situación migratoria de muchos impactará en las condiciones familiares y, sin duda, en el envío de remesas a nuestro país.

 La segunda arista migratoria es el de la franja fronteriza. Varias organizaciones de Derechos Humanos han denunciado, desde hace años, las violaciones graves que padecen los migrantes mientras esperan las solicitudes de asilo en nuestro país.

 Aunque en México se hable poco de esto, los niños enjaulados, el despliegue de la Guardia Nacional y las condiciones denigrantes de vida han encendido las alertas de la comunidad internacional. (Valeria López Vela, La Razón, Mundo, p. 18)

Le toca a Biden cumplir

Hoy es la inauguración presidencial de Joe Biden y la capital de Estados Unidos parece zona de guerra.

El presidente Joe Biden arranca su mandato después de una de las transiciones más turbulentas en la historia de EU.

En sus primeros 100 días al frente de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense tiene una agenda ambiciosa por cumplir. Ha prometido desarrollar una estrategia para combatir la pandemia por COVID-19, desmantelar la política migratoria impuesta por su antecesor y abarcar una reforma sobre justicia criminal.

 El Presidente se ha comprometido a emitir una orden ejecutiva para reunir a los niños que fueron separados de sus familias en la frontera, al igual que mandará una iniciativa al Congreso para legalizar a 11 millones de indocumentados que residen en EU. Fue un ciclo electoral sin precedente. Ya tiene las riendas del país Joe Biden. Ahora toca gobernar. Toca cumplir. (Lila Abed, El Heraldo de México, País, p. 6)

Parteaguas // Lo bueno que dejó Trump

Con la llegada de Joe Biden no se habla esta vez de la llegada ilegal de violadores, sino de la inmigración autorizada de paisanos. No es retórica o buena voluntad pura. Es que la sociedad estadounidense sabe ahora con certeza que necesita inmigrantes como los nacionales y manufactura hecha en México para que sus empresas puedan seguir vendiendo a Europa y a Asia.

 Esa fuerza vino en buena medida de productores de maíz que ignoraban que su producto es comprado en el lado sur de su frontera.

 Sus empresarios reunidos en la US Chamber of Commerce piden ahora con ahínco la legalización de inmigrantes que ya están en su país.

 “Estas son familias que están criando a sus hijos … Quieren que sus hijos crezcan como parte del ‘sueño americano’. Ellos son los ‘dreamers’ … Dependemos de esta fuerza laboral inmigrante, no sólo en mi sector, sino en muchos otros de la economía. Creo que es hora de que nos unamos en torno a una posición común y marquemos la diferencia para esta gente”, dijo la semana pasada Tom Stenzel, presidente de la United Fresh Produce Association.

 El vicepresidente de la US Chamber, Neil Bradley, urgió una reforma migratoria que genere prosperidad y equidad en su país. Hoy el mundo espera que el presidente electo Biden presente una iniciativa en ese sentido durante su primer día de trabajo como mandatario.

 Quien puso el tema de inmigración en la agenda esta vez no fueron políticos mexicanos buscando “the whole enchilada”, como lo intentó el presidente Vicente Fox, sino los mismos líderes estadounidenses, gracias a que Trump lo destacó como el mayor “problema”. (Jonathan Ruiz, El Financiero, Empresas, p. 19)

Uso de razón // A partir de hoy, todo cambia: migración

Debido al nuevo enfoque de la política migratoria que llega con la administración Biden, el gobierno de México podrá recuperar la tradición histórica de defensa de los derechos humanos de sus connacionales en Estados Unidos.

 No será necesario que la Guardia Nacional (17 mil soldados, dijo Trump en uno de sus muchos agradecimientos a nuestro gobierno) patrulle la frontera norte de México, para perseguir migrantes.

 Ahora será posible que México concentre sus esfuerzos en el control de la frontera sur, por el interés nacional mexicano de saber quién y a qué entra al territorio.

 Joe Biden ha puesto a la migración como un tema prioritario de su gobierno, y a partir de hoy entrarán en vigor órdenes ejecutivas para cesar el acoso a migrantes que hayan entrado al país antes del primero de enero de este año.

 Vendrá también una ambiciosa propuesta de reforma migratoria, que difícilmente pasará en el Senado, pues se necesitan los votos de cuando menos 60 de los 100 legisladores que hay en esa cámara, y la correlación es 50-50. Habrá reunificación de familias, con la residencia temporal a menores se edad.

 Los dreamers serán protegidos por el restablecimiento pleno del DACA (impugnado por Trump ante la Corte) y “no serán enviados a un país que ni siquiera conocen”, como dijo Biden en uno de los debates presidenciales en la campaña.

 Por cierto, Biden frenará la construcción del muro. Utilizará nuevas medidas de seguridad en la frontera, basadas en tecnología. Hoy, a partir del mediodía, todo cambia. (Pablo Hiriart, El Financiero, Política, p. 30)

 

Caja fuerte // ¿Cuánto muro construyó Trump?

Build the Wall fue uno de los eslogans de la campaña de Donald Trump en 2016. A big, beatiful wall le prometió a sus seguidores. Sería pagado por México y serviría para detener la llegada de migrantes y el tráfico de drogas. Ha llegado el momento de hacer la cuenta, ¿cumplió su promesa… se hizo realidad su amenaza?

 En el momento en que asumió la presidencia, había 654 millas de muro, un poco más de 1,000 kilómetros. En enero de 2021, según la administración de Aduanas de Estados Unidos, hay 669 millas de barrera primaria y 65 millas más de lo que se denomina barrera secundaria. La diferencia es de 80 millas, es decir 128.7 kilómetros.

 Los peores pronósticos para México no se cumplieron. Perro que ladra no muerde, dirán algunos de ustedes. Esto es una verdad a medias. La administración Trump reconstruyó 452 millas de muro (727 kilómetros). Sustituyó viejas estructuras por versiones más modernas, equipadas en algunas áreas con cámaras, sensores y facilidades logísticas para los agentes migratorios. A estos les contagió de su mística xenófoba y crecieron las quejas por abusos contra migrantes. Nuevos, lo que se dice nuevos  son 80 millas de muro, 47 de barreras primarias y 33 de barreras secundarias.

 De acuerdo al periódico The Republic de Arizona, se gastaron 16,000 millones de dólares en erigir estos obstáculos. Son alrededor de 30 millones de dólares por cada kilómetro. La cifra es exorbitante, considerando que no se construyó el muro de más de 10 metros de altura que prometió Donald Trump, sino diferentes tipos de estructuras, donde predominan unas rejas a través de las cuales se puede ver de un lado a otro. Una parte no especificada de los recursos se destinó a pagar por tierras privadas, porque el trazo del muro incluyó muchas propiedades de particulares. (Luis Miguel González, El Economista, El Foro, p. 47)

Cartón

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(Rictus, El Financiero, Política, p. 32)