Nuevamente, la región desde el norte de Centroamérica hasta la frontera de México con Estados Unidos está envuelta en una crisis humanitaria padecida por personas buscando refugio. De manera similar a hace más de un año, hoy son crecientes los flujos migrantes que se dirigen hacia Estados Unidos y parcialmente a México, escapando de situaciones críticas de violencia, pobreza y ausencia de futuro.
Comparando las cifras de aprehensiones y rechazos realizados por autoridades de Estados Unidos en su frontera sur, los números de enero del 2021 -cercanos a 80 mil casos- son muy superiores a los correspondientes del mismo mes en los tres años previos: 36 mil en 2020; 58 mil en 2019 y 36 mil en 2018. Es decir, todo apunta a que durante el año actual las cifras del movimiento de refugiados y migrantes serán muy elevadas, tal vez similares a las del 2019 cuando se rompieron los parámetros previos.
Para las políticas de contención migratoria -en las que están comprometidos los gobiernos de México y los tres países del norte de Centroamérica utilizando a las fuerzas armadas- la noticia es que los flujos migratorios en curso ya desbordaron a los aparatos de control. Han sido eficaces para impedir el tránsito de caravanas -como recientemente sucedió en Guatemala- pero lo cierto es que las caravanas son la parte marginal de los flujos.
Los más importantes movimientos irregulares de personas transcurren en formato hormiga, por pequeños grupos, en transportes terrestres principalmente, y además como parte de un aparato organizado por bandas de traficantes. Son una minoría las personas que desde Centroamérica u otros países se movilizan por su cuenta. Para darnos una idea: entre diciembre y enero pasados en promedio arribaron a la frontera de Estados Unidos cerca de mil personas por día, procedentes de Guatemala, Honduras y El Salvador.
Mil por día, aproximadamente. Se necesita una logística compleja, dinero y muchas complicidades para recorrer cientos de kilómetros sin impedimento. Los altos costos económicos de estos traslados los pagan las familias con grandes sacrificios, lo cual beneficia al horrendo y muy poderoso mercado del tráfico de personas. Los riesgos también son brutales, como demostró el salvaje crimen ocurrido hace unos días en Camargo, Tamaulipas.
Por otro lado, cabe agregar que el flujo migratorio que arriba actualmente a la frontera de Estados Unidos está compuesto principalmente por mexicanos. Al parecer, ha terminado el periodo de relativa estabilidad en el movimiento de compatriotas a ese país, que duró aproximadamente una década. Nuestras propias crisis de inseguridad y violencia, además de la económica y de salud, han impulsado nuevamente la emigración y búsqueda de refugio.
Si llegan a la frontera de Estados Unidos alrededor de mil centroamericanos por día, los mexicanos somos mil cuatrocientos aproximadamente. Y no, la explicación no es el gobierno de Biden, ni su posicionamiento humanitario ante la problemática. Son nuestras crisis y su agudización en el año 2020. La curva expansiva de la renovada migración mexicana inició en mayo del 2020; la centroamericana un par de meses después. Ambas continúan en ascenso.
En suma, con pandemia o sin pandemia es muy serio el desastre social que hay detrás de quienes buscan refugio en Estados Unidos. México hace su labor de apoyo humanitario -a través de los valiosos esfuerzos de COMAR- pero al mismo tiempo no olvidemos que hoy somos la parte mayor de la dinámica migratoria regional. Reconozcamos nuestra grave crisis social en curso y, sobre todo, actuemos de manera coherente ante el desafío que en nuestro país enfrentan miles y miles de personas. No sigamos siendo omisos ante la emigración, ni festinemos la estadística de remesas que tienen un trasfondo humano que debiera remover conciencias. (Tonatiuh Guillén, Reforma, Opinión, p. 10)
Brayan lo metieron a una fosa del cementerio La Puerta al mismo tiempo que a su amigo Joan Chirinos, con quien había caminado la juventud, y las canchas de futbol llanero de San Pedro Sula, y los caminos que se volvían de lodo en la colonia Planeta durante la temporada de lluvias. Habían caminado juntos todo un día para buscar trabajo en la maquiladora y habían caminado también toda una noche enamorando a morenitas de por el barrio, dando pisadas emocionadas que hacían crujir los tallos de las plantas silvestres.
Así caminando comenzaron un viaje el 8 de agosto de 2010, de Honduras a EU, pero solo llegaron a San Fernando, un pueblo de los más grandes de México, en el que se ven las lluvias de estrellas fugaces más hermosas del país, o por lo menos del noreste, o ya seguro seguro, de todo Tamaulipas.
El cielo se llena de magenta, naranja, limón, rojo granate, pistache, escarlata y otros colores que de tan limpios parecen alimenticios Aquel mediodía en que acomodaron a Brayan en un féretro que llevaba encima la camisa del equipo Real España, a un ladito de él, a su amigo Joan lo despidió la esposa y su hijo, un bebé que nació sin pelo y que cuando fue por primera vez a un entierro, tenía tan pocos días de vida que no abría los ojos por completo, ya que creía que aún estaba en el útero de su mamá Channel Chávez. A Channel se le brotaban las venas y no hablaba nada de nada, no tenía palabras. Vanessa sí, solo una que no dejaba de repetir. Le decía a su hermano Brayan: “No, no, no, no, no”.
El día que enterraron a Brayan, en San Fernando inició la temporada de cacería de paloma de ala blanca.
(El texto anterior lo escribí en memoria de Brayan Ariel García, víctima de la masacre de San Fernando ocurrida hace 11 años. Atrocidades así han seguido sucediendo en la zona: la más reciente en Camargo. Para escuchar ésta y más historias de migrantes asesinados en nuestro país, visite el altar sonoro creado por Alma Guillermoprieto en la UNAM:
https://www.radiopodcast.unam.mx/podcast/verserie/34). (Diego Enrique Osorno, Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Políticamente fue correcto que ni Arturo Herrera, secretario de Hacienda y Crédito Público, ni Alejandro Díaz de León, gobernador del Banco de México, durante la presentación del programa de bancarización a migrantes, dieran por muerta la iniciativa del senador Ricardo Monreal para reformar la ley de Banxico porque le corresponde al Legislativo. Como se sabe, está en la Cámara de Diputados y tendrá que regresar al Senado con cambios o no; ya sabremos si la intención real del morenista era otra si no la entierra.
Mientras, avanza el tema de las compras de medicamentos, aunque con asegunes. El Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y la Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS) informaron que se recibieron ofertas para más de 88 por ciento de la licitación, por parte de 171 empresas de 17 países; 78 por ciento correspondió a empresas establecidas en México.
Llamó mucho la atención el cotizante de Sudáfrica, del que nadie sabe nada, que ofreció posturas ridículas en más de 300 claves, y que la UNOPS pospusiera la presentación de garantías hasta el próximo viernes. Lo normal es que una oferta esté acompañada de la garantía para evitar suspicacias. (J. Jesús Rangel M. Milenio Diario, Negocios, p. 16)
El programa de bancarización para apoyar a los migrantes y sus familias, anunciado el lunes pasado por la Secretaría de Hacienda, el Banco de México y la Asociación de Bancos de México, debilita la reforma a la Ley de Banxico en materia de compra de divisas en efectivo, pero no desactiva sus riesgos.
La reforma, aprobada en diciembre por el pleno del Senado y cuya discusión legislativa en la Cámara de Diputados se pospuso para este mes, obligaría al banco central a comprar los dólares excedentes de los bancos, con el potencial riesgo de vulnerar su autonomía y comprometer su reserva internacional.
De aprobarse la propuesta de reforma en sus términos, Banxico tendría que recibir los dólares en efectivo que los bancos capten por transacciones principalmente relacionadas con remesas y que no puedan colocar en México ni repatriar al país de origen de esos recursos, esencialmente Estados Unidos.
El programa de bancarización de las remesas en efectivo se considera una mejor opción de solución a la problemática sobre el uso de dólares en efectivo en el país que la iniciativa para modificar la Ley de Banxico, que podría representar un riesgo para los mercados financieros.
Si la reforma se aprobara en la Cámara de Diputados, probablemente se presentarían nuevos episodios de volatilidad del peso y depreciación cambiaria, que podrían ejercer presiones inflacionarias y desviar la inflación de la meta de Banxico. (Víctor Piz, El Financiero, Economía, p. 8)
El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, tiene muy claro que la credibilidad y confianza del sistema financiero mexicano a nivel internacional y en particular de las autoridades sectoriales estadunidenses, tienen un valor incuantificable.
Por eso, el gobierno mexicano y los protagonistas del sistema financiero mexicano, además del programa que ya presentaron para bancarizar a los migrantes, han buscado mantener el diálogo con las autoridades estadunidenses, a través del Grupo de Trabajo Bilateral Público-Privado en materia bancaria. Y no es para menos. La iniciativa de reforma de la Ley de Banco de México, provocó que se activaran alertas rojas en EU, de acuerdo a lo que comentó Luis Urrutia, director jurídico de Banxico. (Marco A. Mares, El Economista, Política y Sociedad, p. 38)