Opinión Migración 190221

Apuntes Globales / La excesiva dependencia del gas natural de Texas

 

Dos estados fronterizos –Texas y California– literalmente acaparan la relación con México, pues en términos de comercio, migración y, en el caso de Texas, de energía, tienen un peso formidable.

 

Para ambos estados, por ejemplo, la relación comercial con México es la número uno; sin embargo, para Texas es central. En 2016, el comercio de Texas con nuestro país alcanzó 188 mil millones de dólares, lo cual equivalía al 11.1% del producto interno del estado. Ese año, California comerció con México 73 mil millones de dólares, lo cual equivalía a 2.7% de su producto.

 

La pregunta fascinante es por qué Texas, que tiene tantos intereses con México, no es un buen vecino, y California, que también tiene intereses, pero menos relevantes pues es una economía más grande y diversificada, sí es un buen vecino.

 

Clarifico lo de buen vecino. Especialmente en el tema migratorio, Texas y California tienen trayectorias cruzadas. A mediados de los 90, California era un estado antimigrante y aprobó la propuesta 187 que impedía el acceso a salud y educación de los indocumentados. En esa década, Texas daba la bienvenida a los mexicanos. Sin embargo, en los últimos 25 años, California se ha vuelto un estado promigrante y Texas aprobó, en 2017, una de las leyes más antimigrantes y discriminatorias, la SB4.

 

Los dos últimos gobernadores de California, Jerry Brown y ahora Gavin Newsom, son demócratas y abiertamente pro-migrantes. Por su lado, los dos últimos gobernadores de Texas son republicanos y han sido abiertamente antimigración: Rick Perry y, sobre todo, el actual Greg Abbott.

 

Ahora bien, la relación que tenemos con Texas en gas natural es de dependencia extrema. Éste es el origen del problema actual de abastecimiento y de la fricción con ese estado. Prácticamente todo el gas natural que importa México proviene de Texas, poco más del 90%. Y para agravar las cosas, el gas natural tiene un peso enorme en la producción de electricidad de México, rondando en el 50%.

 

Recurro a John McNeece, investigador principal sobre energía y comercio del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California, en San Diego. John, además, trabajó como abogado en temas de energía bilateral por más de 25 años. (Rafael Fernández de Castro M., El Financiero, Opinión, p.27)