Opinión Migración 050321

En Privado / La mafia rumana y el trato especial

 

En 2019 agentes de la Fiscalía General de la República, con apoyo de elementos de la Marina, realizaron un cateo y detuvieron al rumano asentado en Cancún, Florián Tudor, señalado como el jefe de la mafia rumana; pero por una falla legal lo tuvieron que soltar.

 

El pasado 5 de febrero, Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, me dijo que de acuerdo con el gabinete de Seguridad Nacional había bloqueado las cuentas de 72 personas físicas, rumanas y mexicanas, y morales, que se dedicaban a clonar tarjetas de crédito y débito en destinos turísticos mexicanos obteniendo un botín de 240 millones de dólares, y que en la investigación estaba la FGR, ante la que presentó las denuncias, y el FBI, y me explicó todo el modus operandi y su ingeniería financiera. Se refería a la mafia rumana.

 

En la mañanera del 26 de febrero, una reportera recordó al Presidente que había comentado que estaban investigando a esa mafia y que Tudor estaba pidiendo una cita con él, a lo que respondió que en este caso voy a pedir a Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Seguridad Pública, que atienda a esta persona. Lo importantes es que se avance más.

 

Y así, ayer de nuevo y como siempre en la mañanera, Rosa Icela confirmó que había recibido a Tudor en sus oficinas, que le dio el derecho de audiencia ordenado por el Presidente, pero que no somos la persona ni la instancia encargada de investigar su caso, que está en manos de la Fiscalía. Y que le dio el trato de cualquier ciudadano.

 

Y pregunto, ¿por qué ese trato de cualquier ciudadano a quien es investigado por la FGR y el FBI, y denunciado por la UIF? ¿Por qué este trato preferencial al acusado de ser jefe de la mafia rumana?

 

No lo entiendo, o quizá sí, pero no lo comprendo. Y por eso pregunto. (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Opinión, p.3)

 

Arlequín

 

El amigo gringo que AMLO perdió

 

¿Dónde estás Donald? Es lo que todos los miembros de la Cuarta Transformación se preguntan. Los amigos, dicen, se cuentan con los dedos de una mano y sobran dedos y, estando tan escasos, el presidente Andrés Manuel López Obrador perdió uno.

 

Qué tiempos aquellos en los que uno de los dos amigos pedía ayuda y el otro, de inmediato, acudía a prestarle auxilio. Que si al vecino Donald Trump se le estaban colando por el sur los centroamericanos, el  buen Andrés Manuel le ponía decenas de miles de militares para que los queridos, pero desordenados, hermanos hondureños o guatemaltecos no llegaran a tocarle la puerta al socio estadounidense, quien no los quería en su territorio.

 

Ese tipo de apoyo, eso es lo que un amigo hace; apoyar a otro para que mientras construye su “hermoso” y “poderoso” muro, para cerrar el paso a los indocumentados, le facilite otro muro, uno humano, de soldados, que a miles de kilómetros de suelo estadounidense impidan que lleguen a un país al que no fueron invitados.

 

Y bien dicen que en la cama, en la cárcel y en las campañas políticas se conocen a los amigos. Así que quién si no un verdadero amigo accede a viajar al extranjero, a la mismísima Casa Blanca, para ir a apoyar a su compa en la campaña por la presidencia. Como usted lo sabe, el presidente López Obrador no es afecto a los viajes internacionales, lo suyo son las giras por carretera y aviones comerciales por el territorio mexicano; para ir alrededor del mundo tiene a su canciller Marcelo Ebrard, quien lo representa en foros internacionales, bautizos, bodas y fiestas de XV años que se realicen fuera de México.

 

Pese a la reticencia de AMLO a salir del país, él se armó de valor y tomó un avión con escalas para ir a Washington DC, en plena campaña electoral, para estar con su bro Donald Trump, quien lo recibió con los brazos abiertos en la Casa Blanca, y no se cansó de llamarlo amigo. Y como buen amigo, el mandatario mexicano no se entrevistó con el entonces candidato adversario de Trump, el demócrata Joe Biden. Aunque algunos le sugerían para balancear, para guardar las apariencias, que se juntara por unos minutos con don Joe o con algún otro liderazgo del Partido Demócrata, AMLO se mantuvo firme y no le falló al amigo Donald. Imagínese la traición. Seguro quienes le recomendaron al presidente mexicano reunirse con los demócratas no lo conocen ni tantito, pues él no roba, no miente, pero sobre todo, nunca jamás traiciona.

 

Y como amor con amor se paga, el amigo Donald ayudó a AMLO y al resto de los mexicanos y decidió, como gesto de amistad y magnanimidad, no imponer aranceles a las exportaciones de productos mexicanos hacia Estados Unidos. Trump perdonó a los mexicanos, pese a que había prometido imponer impuestos que iban a ir gradualmente de 5% a 25% a las exportaciones mexicanas en castigo por no contener la migración indocumentada de centroamericanos. Esa fue una muestra de la grandeza del corazón de míster Trump, y que él es amigo de sus amigos.

 

¿Y qué hizo cuando sus policías antidrogas, los de la DEA, se atrevieron a arrestar y acusar de narcotráfico al general Salvador Cienfuegos, el exsecretario de la Defensa? Pues lo que cualquier buen amigo hubiera hecho ante una injusticia: darle una manazo a los gendarmes y poner en un avión de regreso al militar.

 

Pruebas de amistad hubo de sobra. Y ahora, eso se acabó. Al primer favor que AMLO le pidió a Joe Biden, el actual presidente de Estados Unidos le dio con la puerta en la nariz al de México. López Obrador solo quería una cosa: que Biden le vendiera algunos millones de vacunas contra la Covid-19 para aplicárselas a sus aliados, amigos, socios y vecinos mexicanos. Una pequeña muestra de cariño, solo eso pedía el presidente de México y Biden no se la dio.

 

Lo que el tacaño de Biden no sabía es que se trataba de un buscapiés, el tabasqueño le quiso dar al nuevo inquilino de la Casa Blanca una caladita, pues es bien sabido que México ya tiene más vacunas compradas que número de habitantes. Así que en realidad no las necesitamos, solo era una prueba de amor para ver si Biden jalaba o no; si la cosa iba ser como con Donald, pero no, míster Joe, desafortunadamente, no es como el buen Donald. No se le puede llamar amigo.

 

En cambio, quien sí es migo es Vladimir Putin, que sin más ni más, con una sola llamadita, envió decenas de miles de su vacuna Sptunik V. O también está el amigo Xi Jinping, quien surtirá millones de vacunas chinas a México. El amigo Nicolás Maduro, que apenas  se enteró que los texanos le cortaron el gas a México, se ofreció a mandar de Venezuela el que hiciera falta. AMLO sabe que esos tres presidentes además de demócratas a toda prueba, si son amigos, con ellos si se puede contar. (El Universal, Opinión, On Line)

 

Opinión del Experto / Migrantes: representantes sin votantes

 

Ayer el INE acató una sentencia del Tribunal Electoral para obligar a los partidos políticos a que incluyan candidaturas de migrantes a la Cámara de Diputados este año. Todo partido deberá postular una fórmula de candidatos migrantes en los primeros diez lugares de cada lista de representación proporcional por circunscripción electoral, o sea, cinco candidaturas por partido, cincuenta candidaturas de migrantes en los diez partidos.

 

En primera instancia, la intención del Tribunal puede parecer loable, pero tanto en la forma como en el fondo aprecio serios problemas constitucionales y jurídicos.

 

Para empezar, al incluir la representación de los migrantes en la Cámara de Diputados se cambia lo dispuesto expresamente en la Constitución y en las leyes.

 

Los avances en los derechos políticos de los migrantes mexicanos en el exterior comenzaron con el reconocimiento constitucional a su derecho al sufragio en la elección presidencial, lo que ocurre desde 2006, y a partir de 2018 se puede votar desde el extranjero por el Ejecutivo federal así como por la conformación del Senado. También hay voto desde el exterior en diferentes entidades federativas, ya sea para elegir gubernaturas o para la integración de Congresos locales. Pero, ojo, siempre la inclusión del derecho al voto desde el exterior se ha debido a decisiones del Constituyente permanente, a nivel federal o bien en el orden local.

 

Hoy, sin embargo, el poder que define un cambio en la integración del Congreso no es el Legislativo, sino el Judicial. La sentencia además ordena que en el futuro el Legislador tome acciones para incluir la representación migrante en la Cámara de Diputados. La iniciativa surgió del Tribunal Electoral, que carece de capacidad para activar la elaboración de leyes, invadiendo así competencias del Ejecutivo y obviamente del Legislativo. Que el Tribunal Electoral ordene comenzar con un proceso legislativo en una materia nueva es arrogarse potestades de otro poder, y en los hechos avanzamos hacia una suerte de iniciativa preferente obligatoria: estás obligado Congreso a concretar algo que deseo como Tribunal.

 

Creo que más allá del tema concreto, existe un problema mayor de afectación a la división de poderes. El Poder Judicial debe garantizar la valía de la Constitución y las leyes, pero su papel no es elaborar esas normas sustituyendo a la soberanía popular y al pacto federal encarnados en el constituyente permanente.

 

La medida, además, se emitió de forma tardía, no sólo cuando ya había iniciado el proceso electoral, sino cuando habían concluido las precampañas que son los procesos intrapartidistas para definir candidaturas.

 

Pero hay algo más, de fondo, que no puede obviarse. Los mexicanos residentes en el exterior no tienen derecho al voto para la Cámara de Diputados federal. Por lo mismo, no hay lista nominal en el exterior para las elecciones a la Cámara. Así, el Tribunal mandata que haya representantes, pero sin votantes. De esta forma habrá ciudadanos con derecho a ser votados, pero sin derecho al voto. Paradójicamente los candidatos migrantes sólo podrán ser votados por residentes en el territorio nacional, es decir, por no migrantes.

 

Búsquense ejemplos en el mundo entero y dudo que se encuentre tal excepcionalidad: un caso donde no se reconozca el derecho al voto pero sí a la representación.

 

El INE tuvo que hacerse cargo del mandato judicial y definió que, para cumplir la sentencia, los partidos deberán postular a quien esté vinculado con los migrantes o quien tenga su credencial para votar desde el extranjero, aunque los ciudadanos de este último colectivo podrán ser electos sin estar en el listado de electores y, consecuentemente, sin votar.

 

Bienvenida la expansión de derechos de los migrantes, de los que se van y de los que llegan. Me refiero a los inmigrantes porque en nuestro país hay mexicanos de primera y de segunda: los que lo son por nacimiento, pueden votar y ser votados; quienes lo son por naturalización no tienen derecho al voto pasivo.

 

La modificación de cómo se integra el Congreso debe ser una decisión de la soberanía reflejada en el Congreso, del constituyente, no de una sala del Poder Judicial.

 

En el INE tenemos la obligación de acatar toda decisión del Tribunal Electoral, pero acatar no implica compartir decisiones que carecen de sentido. (Ciro Murayama, Excélsior, Opinión, p.9)

 

Alhajero

 

La renuncia de Fabián

 

Cuando Marcelo Ebrard le habló a Fabián Medina para pedirle apoyo en la etapa de transición, el exvocero de la Procuraduría General de la República pasaba buena parte de su tiempo jugando golf.

 

Según contaba el propio Fabián —así nos lo hizo saber en aquellos días—, aceptó a regañadientes, por hacerle un favor a su amigo, pues el futuro canciller no le pagaría nada por sus servicios, y él, la verdad, la pasaba muy bien en los campos de golf y no requería el trabajo.

 

Su estilo altanero y mucho más cercano al ambiente policiaco callejero no tardó en sacar chispas. Sus primeros encuentros con los diplomáticos y miembros del servicio exterior causaron escándalo. Pero Marcelo lo mantuvo como jefe del equipo, y al llegar a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Fabián fue designado jefe de la oficina del canciller.

 

Huelga subrayar el gran poder que desde ahí tuvo. Por su escritorio cruzaban los temas más delicados de la secretaría y se manejaba especialmente lo relacionado con la seguridad, particularmente lo tocante en la relación con Estados Unidos.

 

Desde su oficina salían también los golpes bajos. Algunos de ellos, por cierto, dedicados a la ex embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena, quien apenas hace un par de semanas dejó su cargo en Washington.   

 

El mal ambiente y el golpeteo que ejercía Medina en —y desde— la SRE, creó fricciones inmediatas con Roberto Velasco (inicialmente vocero de la cancillería y actualmente director general para América del Norte en funciones de subsecretario), con quien dejó de hablarse desde los primeros meses del sexenio.

 

Y lo mismo ocurrió con Julio César Sánchez Anaya, director para Asuntos Especiales de la cancillería.

 

Ahora bien, ¿a qué se debe la renuncia de Fabián Medina? Valga anotar de entrada que es intempestiva. La dio a conocer el propio Medina ayer al medio día desde sus redes: “A partir de hoy, decidí emprender nuevos proyectos fuera de la

 

@SRE_mx”. Texto que culminaba con el símbolo un corazón roto. La carta de renuncia a Ebrard es de escasas cinco líneas. Y la razón que da de su retiro, dice escuetamente: “Ante la situación actual en la cancillería…”.

 

¿Qué significa eso? A saber. Lo que sí se sabe es que las luchas de poder en el equipo de Marcelo se han acentuado —desbordado, incluso— en los últimos meses.

 

En los pasillos de la cancillería se menciona también el escándalo de la ministra Yasmín Esquivel en el consulado de San Antonio, Texas; tema al que —apuntan— Fabián Medina le habría echado leña. Otra hipótesis cruza por el tema de la seguridad vis a vis de Estados Unidos. Estrategia que, como ya reconocieron ambas partes, ha fracasado. Hora de cambiarla, y con ella, algunos de sus interlocutores o personajes indeseables para alguna de las partes. (Martha Anaya, El Heraldo de México, Opinión, p.6)

 

Globali… ¿qué? / Fabián Medina rompe con Marcelo Ebrard

 

Fabián Medina quiso hacer pública la ruptura con su jefe Marcelo Ebrard, rompiendo con el molde que manda el librito de la burocracia mexicana desde el siglo pasado: “El licenciado Fulanito de Tal presentó su renuncia por motivos personales”.

 

El jefe de la oficina del secretario de Relaciones Exteriores presentó su renuncia a través de una carta con dos breves párrafos, pero con siete palabras que no esconden su enfado: “Ante la situación actual en la Cancillería (…)”. Es decir, Fabián Medina deja su puesto ante un entorno que para él se hace insoportable.

 

Medina también quiso expresar su ruptura con Marcelo Ebrard a través del lenguaje transmoderno de las redes sociales: eliminó su fotografía en la que aparece muy sonriente junto a Marcelo Ebrard, y en su lugar colocó una en la que aparece solo. Una imagen en redes vale más que cualquier número de palabras.

 

Para nadie es secreto la mala relación que existe entre Roberto Velasco y Fabián Medina. Esta columna publicó el 21 de marzo de 2019: “La comunicación entre Medina y Velasco ha desbordado en el encono. No se hablan”.

 

Roberto Velasco es el segundo funcionario de la SRE con más poder aunque su puesto, Director General para América del Norte, no lo refleje.

 

El presidente López Obrador decidió eliminar la subsecretaría para América del Norte enviando un mensaje a Estados Unidos que no es necesario explicar, la decisión por sí sola lo traduce.

 

El ataque en un WalMart de El Paso en el que murieron varios mexicanos en agosto de 2019 marcó un punto de inflexión en la agenda del secretario Ebrard. Decidió llevar a la agenda bilateral, y con mucha fuerza, el tema del trasiego de armas. Sin embargo, se atravesó la pandemia y el tema fue relegado.

 

Durante el último trimestre del año pasado, el tema regresó a la agenda de Fabián Medina. Su equipo de trabajo participó en varios seminarios universitarios para hablar sobre el tema.

 

Donald Trump era presidente. No pasaba nada, absolutamente nada si el gobierno de México criticaba a Estados Unidos a través del tema de las armas. Pero llegó Joe Biden a la Casa Blanca.

 

Roberto Velasco no puede trabajar con un discurso de conciliación si desde el despacho de Marcelo Ebrard surgen ráfagas en contra de Estados Unidos. La situación ya no era tolerable.

 

La función principal del subsecretario para América del Norte es atender a los consulados. Dos eventos han trastocado la oficina de Velasco en los últimos días: el caso de la ministra se la Suprema Corte, Yasmín Esquivel Mossa, y el grotesco caso del cónsul en Leamington, Darío Bernal. Yasmin Esquivel niega haber recibido la vacuna en San Antonio, Texas, a través de su matrícula consular. Bernal, por su parte, apareció en un video masturbándose frente a una computadora. (Fausto Pretelin Muñoz de Cote, El Economista, Opinión, p.49)