Opinión Migración 150321

La Esquina

El drama de niños menores que alcanzan a llegar a la frontera norte crece al mismo tiempo que se conoce que llegan golpeados, marcados por las bandas de delincuentes, polleros y narcotraficantes. Por eso es importante que México y Estados Unidos unan esfuerzos para protegerlos, pero que también involucren seriamente a los gobiernos centroamericanos para que detengan esa sangría. (Redacción, La Crónica, P.p.)

Lo más importante que puede hacer Estados Unidos

Estados Unidos podría hacer muchas cosas para ayudar a México. Si ambos gobiernos decidieran colaborar en un enfoque realmente distinto en la agenda migratoria, Estados Unidos podría ayudar a resolver, para empezar, la crisis humanitaria en ambas fronteras mexicanas. Si la campaña de vacunación en Estados Unidos procede como prevé Biden, su gobierno podría proveer a México vacunas, que tanto urgen. La lista es larga.

Pero quizá no haya un asunto en el que el respaldo proactivo del gobierno estadounidense podría hacer una mayor diferencia que en el enorme desafío que México sigue enfrentando en seguridad. Los hechos son incontrovertibles. La violencia en el país sigue aumentando. A pesar de la pandemia, el número de asesinatos aumentó en el 2020. Los cárteles de la droga siguen ocupando territorios enteros con impunidad. Basta revisar las cifras o ver los reportajes recientes de medios como Vice para darse cuenta a qué grado llega la confianza de las organizaciones criminales. Se saben casi intocables porque lo son. El tráfico de droga a Estados Unidos no ha parado. Todo lo contrario: el mortal fentanilo ha abierto una avenida muy lucrativa y relativamente sencilla, dado el tamaño minúsculo de la dosis requerida. El tema, pues, es un desastre como lo ha sido desde hace años.

La violencia en México no tiene una solución sencilla. No hay una panacea. Pero sí hay un asunto clave: el acceso alarmante que han tenido las organizaciones criminales mexicanas a armas de asalto desde hace al menos 16 años (la venta de rifles de asalto estuvo prohibida en Estados Unidos durante diez años hasta el 2004). Esas armas son una variable indispensable para entender la explosión homicida en México. Pero no solo eso: sin armas de asalto como el AR-15, el AK-47 o el terrible Barrett .50 –capaz de hacer explotar un cuerpo con un impacto de esas balas de diez centímetros de largo– los grupos criminales no podrían enfrentarse con facilidad a las Fuerzas Armadas mexicanas ni podrían, por ende, continuar la campaña terrorista que los ha visto, por ejemplo, sitiar ciudades mexicanas para extorsionar al Estado.

Los cárteles adquieren la enorme mayoría de ese armamento en Estados Unidos gracias a dos cosas: los huecos en la ley, que permite la compraventa entre particulares sin una revisión previa del historial del comprador, y la posibilidad de adquirir, con una facilidad pasmosa, armas de guerra.  La semana pasada, la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley para cerrar los huecos en el asunto del historial del comprador. Es un paso de enorme importancia, pero aún debe buscar aprobación en el Senado. Gracias a la mayoría demócrata, es probable que sea ratificada. Hace unos días, en la víspera del voto, el Canciller Marcelo Ebrard me dijo que el gobierno mexicano ve como “positivo y esperanzador” la posibilidad de ese paso en el control de armas.  Pero, me dijo Ebrard, nada podría compararse, si de eficacia en el combate a la violencia se trata, a retomar la prohibición en la venta de armas de asalto. “Esta medida por sí sola podría representar una reducción sin equivalente de la criminalidad y del poder de fuego de la delincuencia organizada”, me dijo.

En esto, el gobierno de Estados Unidos tiene una oportunidad de oro. Como dice Ebrard, la decisión específica de retirar el acceso a rifles de asalto con los que las organizaciones criminales mexicanas se arman hasta los dientes podría tener un efecto positivo inmediato en México. “No hay otra medida más efectiva”, agregó Ebrard. Es cierto. La pregunta es si el Congreso demócrata y el propio presidente Biden están dispuestos a invertir capital político en el asunto. No contarán, no sobra apuntarlo, con el apoyo del partido republicano: de 211 congresistas republicanos, solo ocho respaldaron la medida del historial en la compraventa. Esa es la mala noticia. La buena es que los demócratas no necesitan a los republicanos. Prohibir estas armas, que no están pensadas para defender el hogar ni para cazar venados sino para destruir seres humanos de la manera más brutal posible, sería un gesto de solidaridad incomparable con México. No hay, por ahora, ninguna decisión más importante. ¿Asumirá Estados Unidos su responsabilidad histórica? Veremos. (León Krauze, El Universal, Nación, p. A12)

La Diputación Migrante

La importancia de la representación de las personas migrantes mexicanas que residen en el extranjero radica en la obligación que tienen las autoridades y las personas funcionarias públicas de garantizar y proteger los derechos de esta población.

Por primera vez en la historia de la Ciudad de México se pondrá a consideración de la ciudadanía residente en el extranjero un escaño exclusivo para su representación en el Congreso local, así como el derecho a ser votadas y votados para ocupar ese cargo representativo.

La intención es generar comunidad política entre mexicanas y mexicanos, dentro y fuera del territorio nacional, que tengan interés en relacionarse política y cívicamente en el quehacer diario de la Ciudad de México, con un sentimiento de pertenencia.

Atendiendo a lo anterior, la figura de Diputación Migrante nació de la necesidad de que nuestras y nuestros connacionales cuenten con una representación propia dentro del Congreso de la Ciudad de México. La o el Diputado Migrante, es la persona residente en el extranjero, originaria de la Ciudad de México que será elegida por el principio de representación proporcional en el Proceso Electoral Local Ordinario 2020-2021 y durará en el cargo un periodo de tres años.

Desde el inicio del actual proceso electoral en septiembre de 2020, en el Instituto Electoral implementamos una estrategia de difusión que tiene como fin dar a conocer la figura de la Diputación Migrante, así como las etapas de credencialización, registro y voto. La estrategia contempló radio, prensa y televisión, así como redes sociales con difusión en el extranjero. Nada menor fue el apoyo de las embajadas y sedes consulares de México a nivel global.

Finalmente, el pasado 10 de marzo concluyó el periodo para que la comunidad chilanga radicada en el extranjero ingresara al Sistema de Registro para Votar desde el Extranjero para manifestar su intención de voto y pudiera participar en las próximas elecciones decidiendo a la persona que fungirá como la primera Diputación Migrante.

Los datos preliminares indican que 12 mil 600 personas votantes, establecidas en su mayoría en Estados Unidos y sus principales ciudades, podrán participar en las elecciones del 6 de junio de 2021 en dos modalidades: 2 mil 457 lo harán vía postal y 10 mil 203 por la vía electrónica.

A nivel nacional se recibieron 33 mil 698 solicitudes de registro para los 11 estados que tendrán elecciones además de la Ciudad de México. En la Lista Nominal de Electores Residentes en el Extranjero se aprecia una variación en los registros, factor que depende del proceso electoral en juego; si se trata de un proceso local concurrente, una elección presidencial, un proceso extraordinario o si es intermedio. Sin embargo, el mayor número de registros fue para la elección en la Ciudad de México. (Mauricio Huerta, Contraréplica, Online)

Los C5 y la seguridad

Lo he dicho en muchas ocasiones, la seguridad pública nunca puede ser politizada, hacerlo constituye en sí mismo un hecho reprobable y quizá delictivo. La tecnología que en estos tiempos se traduce en cámaras de videovigilancia, en arcos carreteros y programas de identificación de patrones y rostros se ha erigido como firmes pilares de la lucha en contra de la delincuencia.

De los estados más castigados por la inseguridad es, sin duda, Michoacán. Pero en la entidad se han tomado decisiones importantes que han permitido revertir la ecuación. Una de ellas es la creación de un Centro de Control, de los conocidos como C5i. Estos búnkeres tecnológicos permiten que operadores de videovigilancia puedan dar seguimiento, en tiempo real, a diferentes actos delictivos y permitir, en coordinación con los cuerpos policiales, lograr la captura de delincuentes.

En Morelia, y para dar servicio a todo el estado de Michoacán, se ha instalado el Centro de Control más grande de América Latina. Bajo la dirección de un discreto, pero eficiente director general que, además, es el primer director de un C5 que ha llegado a este puesto empezando desde abajo, como monitorista, hasta recibir la confianza de encabezar el mayor esfuerzo en contra de la delincuencia en el estado. Esto es un ejemplo y una historia inspiradora llena de justicia de lo que debe de ser un escalafón de ascenso en materia de seguridad pública. Carlos Campos Coronel es el director de este C5i de Michoacán e impacta por su capacidad de operación para lograr resultados. Entendido de las necesidades de sus compañeros, de los que se siente y asume parte, ha perfilado una ludoteca para que mujeres y hombres a cargo de un hijo menor puedan trabajar tranquilos con su vástago, tan sólo un piso encima de su cabeza. Esto ha sido posible por la apertura e inteligencia de Israel Patrón Reyes, quien, lejos de colocar a sus allegados, ha privilegiado premiar el desempeño y la lealtad de los funcionarios con el estado, en el marco de un decidido apoyo tanto político como económico del gobernador de la entidad, Silvano Aureoles, quien entiende que la gente le reclama paz y tranquilidad.

En esta misma lógica, el secretario Patrón ideó la creación de una división de Policía de Caminos en Michoacán. Dicho sea de paso, tener un cuerpo policiaco que esté a cargo de las carreteras michoacanas no atiende, y no se engañe, a las faltas de tránsito. Es una unidad fundamental de élite que vigila las vías por las que el crimen organizado trafica y comunica sus operaciones, ésos que le permiten tener un flujo de dinero. Que a su vez compra voluntades y conciencias. La genialidad del asunto no sólo para en la creación del cuerpo, sino en nombrar como su jefa a una de las primeras policías federales de caminos, egresada de la mítica academia de San Luis Potosí. Ella es Lourdes Espín, directora de la División de Caminos de la policía del estado. Mujer de una pieza, comprometida, leal, entrona y enamorada de ser policía, que recuerda como si fuera ayer su primer encuentro con las “ratas”. Unos ladrones que bajaron de un camión, armados, que, al topársela, la tomaron del cuello y pudo escapar de ellos, pero sólo hasta recibir una lluvia de plomo que, por su entrenamiento y la suerte, se convirtió en la muerte de los delincuentes. Hoy, Lourdes dirige un cuerpo preparado y profesional que ha cortado las vías de comunicación y trasiego de muchos grupos de la delincuencia organizada y se erige como un ejemplo de la mujer profesionista y policía que se la parte por Michoacán y por México.

Asisto, con simpatía y sorna, a las expresiones del delincuente perseguido internacionalmente por el FBI y la justicia rumana, Florian Tudor. De nueva cuenta acuso ingenuidad o desconocimiento en el palacio presidencial, pues a un delincuente que lo persigue el gobierno de EU y su país es complejo que se le “tramite” una cita con la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Creo que la Presidencia debería de ser cuidadosa, pues este asunto, que va a alcanzar todos los colores, incluido el verde en sus años tiernos, es uno de los escándalos financieros, delictivos y políticos más importantes de los últimos tiempos. Y al payaso rumano que amenaza con acciones jurídicas, le digo claramente que aquí lo espero, ¡que no me amenace! Que me demande con todas las de la ley, que estaré encantado de contestar, aunque él, esposado por del gobierno gringo, no pueda firmar la demanda. Tudor, no me amenaces que no te tengo miedo, ¡ni tantito! ¡Nos vemos en tribunales, payaso a rayas! Ya verás que te sienta el uniforme. (Francisco Zea, Excélsior, Nacional, p. 4)

La jauja económica que podría perderse México

Hoy le tengo buenas noticias. Se están dando todas las condiciones para que haya una jauja económica en los próximos años en el mundo, en particular en Estados Unidos. Esto, sin duda, ayudará a una más rápida y sostenida recuperación económica en México, después de dos años de crecimiento negativo (-0.5 por ciento en 2019 y -8.5 por ciento en 2020). La locomotora estadunidense, efectivamente, jalará al cabús mexicano. Qué bueno. Lo que da coraje es que, si México hiciera bien su chamba, aprovecharía mucho más la abundancia de nuestro vecino del norte.

¿Cómo es posible que estemos hablando de años de prosperidad después de la terrible crisis económica de 2020, que estuvo acompañada de la pandemia por covid-19?

Primero, porque todo indica que este año se controlará en Estados Unidos la epidemia del SARS-CoV-2, que tanto daño le ha hecho a la economía mundial. El nuevo gobierno de Joe Biden, a diferencia del anterior, está inyectando más recursos y administrando mejor la vacunación en ese país.

Para mayo, según el presidente Biden, todos los adultos del vecino del norte podrán tener acceso a la vacuna. Esto permitirá que, para el segundo semestre, se terminen los confinamientos de ciertas regiones y/o actividades económicas. Al levantarse las restricciones, habrá más consumo. Pero, además, después de un año de penurias y melancolías, la gente se volcará a las calles a consumir y divertirse. Esto le dará un mayor impulso a industrias hoy deprimidas, como la turística, la restaurantera y la de entretenimiento.

Súmese a este panorama el nuevo estímulo fiscal que empezará a operar esta semana en Estados Unidos: 1.9 billones de dólares, equivalentes a 19 puntos del Producto Interno Bruto. Una barbaridad de dinero. La gran mayoría de los adultos de ese país recibirán del gobierno un cheque por mil 400 dólares. Se otorgarán préstamos preferenciales a las micro, pequeñas y medianas empresas. Se elevarán sustancialmente las ayudas a los desempleados y se apoyará a los gobiernos locales con recursos. Más y más dinero público para estimular el crecimiento del PIB. El gran sueño de John Maynard Keynes hecho realidad.

Agreguemos el otro sueño, el de Milton Friedman: bancos centrales, como helicópteros, echando dinero a la gente desde el cielo. Una política monetaria híper relajada. Tasas de interés cero o negativas e inyección de liquidez nunca vista en la historia de la humanidad.

Sí, los bancos centrales de países desarrollados, liderados por la Reserva Federal, regalando dinero para que la gente consuma o invierta y, así, estimular el crecimiento.

Además, en los próximos años veremos importantes ganancias en productividad por la entrada de nuevas tecnologías más eficaces y baratas. Por un lado, toda la industria de las energías limpias. Por el otro, el desarrollo de la flamante red 5G que revolucionará el internet de nueva cuenta. Y sí, aunque suene a cuento de ciencia ficción, también la expansión de las industrias relacionadas con la conquista del espacio.

Así la combinación de factores que traerán una nueva prosperidad: apetito de los consumidores después de un choque que los mantuvo confinados, dinero gratis de los gobiernos, dinero gratis de los bancos centrales y desarrollo de nuevas industrias gracias a mejoras tecnológicas.

Las proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto mundial han sido revisadas al alza. Estados Unidos, en particular, tendrá un año maravilloso. Se habla de un incremento del PIB de entre cinco y siete por ciento. Los precios de las materias primas ya están aumentando. Los índices bursátiles están en sus máximos históricos. Hay un boom en el mercado de bienes raíces en varias ciudades estadunidenses. Es tanta la cantidad de dinero circulando que, este fin de semana, el New York Times reportó cómo la gente está invirtiendo en extravagancias como criptomonedas, arte digital y estampas deportivas.

La abundancia estadunidense llegará, por goteo, a México. Crecerán nuestras exportaciones y las remesas que envían nuestros paisanos. El turismo, gradualmente, aumentará. Esto hará que nuestra economía se recupere más rápido.

No sería descabellado pensar que este año creceremos al cinco por ciento. Insisto: qué bueno. Lo que duele es que nos vamos a perder una oportunidad más de darle un jalón estructural a la economía mexicana por culpa de un gobierno que, en lugar de aprovechar la ocasión para fomentar las inversiones privadas en nuestro país, está obsesionado con regresar a viejas e inoperantes fórmulas estatistas del siglo pasado. Qué coraje. (Leo Zuckerman, Excélsior, Nacional, p. 11)

Reporte económico

Un año crítico como fue 2020 resultó especialmente positivo para el balance global de nuestro intercambio de bienes y servicios con el exterior al registrar la Cuenta Corriente un saldo positivo de 26 mil 571 millones de dólares (Gráfico 1).

La Cuenta Corriente rompe con este inédito superávit una trayectoria histórica deficitaria (Gráfico 2); es resultado de un ingreso total por venta de mercancías y servicios de 484 mil 300 mdd (-11.0% respecto a 2019) y un egreso total por compras de 457 mil 729 mdd (-16.5%)

La balanza de mercancías, la principal de las cuatro que integran la Cuenta Corriente, fue determinante en el resultado de ésta al registrar un superávit histórico de 34 mil 445 millones de dólares en el año (Gráfico 3), resultante de exportaciones por 417 mil 825 mdd (-9.4% respecto de 2019) e importaciones por 383 mil 380 mdd (-15.9%).

La balanza de servicios (turismo, transporte, financieros, seguros, pensiones) por el contrario, mantiene su lamentable saldo rojo con un déficit en 2020 de -10 mil 171 millones de dólares (Gráfico 4).

La balanza de renta (intereses por deuda, utilidades, dividendos y otros) es, asimismo, crónicamente deficitaria con un saldo en 2020 de -37 mil 769 mdd (Gráfico 5).

La balanza de transferencias acrecentó en 2020 su tradicional saldo superavitario a 40 mil 66 mdd (Gráfico 6), con un récord en las remesas familiares de los migrantes de 41 mil 33 mdd, menos envíos de extranjeros en México al exterior de 967 mdd.

Según la Cuenta Financiera ingresaron al país capitales extranjeros (pasivos/deuda de México) por IED (inversión directa) 27 mil 839 millones, por inversión de cartera 6 mil 133 mdd, y de la inversión financiera se retiraron -3 mil 938 mdd (Gráfico 1), dando un saldo de ingreso de capital foráneo de 30 mil 34 mdd.

En sentido opuesto, mexicanos llevaron en 2020 al extranjero 40 mil 923 millones de dólares, casi el doble que en años anteriores (Gráfico 7), cifra equivalente al ingreso por remesas, de la cual 5 mil 288 mdd fueron a inversiones directas (en empresas), 16 mil 877 mdd a inversiones de cartera (acciones y fondos de inversión) y 18 mil 758 mdd a otras inversiones financieras (valores, títulos de deuda, depósitos). Una perniciosa fuga de capitales que debemos acotar y/o gravar.

Con una economía en recuperación y nuevamente en crecimiento, toca a la política económica mantener los saldos positivos en el comercio y la Cuenta Corriente, y abatir el déficit en servicios. La balanza de renta seguirá siendo un lastre mientras no logremos reducir la deuda externa y depender menos de las empresas extranjeras. (David Márquez Ayala, La Jornada, Economía, p. 20)