Opinión Migración 160421

Razones / La carta del narcoterrorismo

 

Estamos jugando un pulso muy peligroso con Estados Unidos. En ese país aumentan día con día las presiones para tomar acciones extraterritoriales con México en temas relacionados, sobre todo, con la migración y el narcotráfico.

 

No es nuevo, en noviembre de 2019, ya Donald Trump había amenazado en declarar como organizaciones terroristas internacionales a los cárteles mexicanos del narcotráfico. Tal declaratoria permitiría al gobierno de Estados Unidos, según sus propias leyes internas, actuar contra esos cárteles en cualquier lugar del mundo sin pedir autorización o colaborar con los gobiernos de los países donde esas organizaciones operan.

 

Un ejemplo claro de ello fue la operación para eliminar a Osama bin Laden realizada en Pakistán, sin informar a las autoridades de ese país. Pero hay casos mucho más cercanos a nosotros, donde ya se ha operado contra grupos o personajes del narcotráfico en forma unilateral, incluso antes de que se impusieran las leyes antiterroristas que devienen de los atentados de 2001. Todos conocemos el caso Colombia, con la persecución de Pablo Escobar y después de los hermanos Rodríguez Orejuela, pero recordemos también la invasión a Panamá para detener al presidente Manuel Noriega, acusado de narcotráfico, o en México, la detención del doctor Álvarez Machain, levantado en Guadalajara y llevado a Los Ángeles por un comando, acusado de participar en la tortura del agente de la DEA, Enrique Camarena. Por la misma razón, en 1988, un comando estadunidense secuestró en Tegucigalpa al narcotraficante hondureño Juan Ramón Matta Ballesteros, operador de Miguel Ángel Félix Gallardo, y lo llevó ilegalmente a República Dominicana, para que, desde allí, lo deportaran a los propios Estados Unidos.

 

Ayer, el gobernador de Texas, Greg Abbott, pidió que se considere terroristas internacionales a los cárteles mexicanos, a los que responsabiliza de la crisis humanitaria que existe en la frontera. “Pasan de contrabando narcóticos y armas a los Estados Unidos para financiar sus empresas ilegales, dice la carta que envió Abbott, un republicano de línea dura, al presidente Joe Biden y a la vicepresidenta Kamala Harris. Obligan a mujeres y niños a participar en el tráfico sexual y de personas, enriqueciéndose con la miseria y la esclavitud de los migrantes. Asesinan a personas inocentes, incluidas mujeres y niños. Estos cárteles mexicanos de la droga son organizaciones terroristas extranjeras, y es hora de que el gobierno federal los designe como tales”, concluye.

 

Al mismo tiempo, un juez de Nueva York, Eric Vitaliano, de la misma Corte donde se han seguido distintos procesos contra narcotraficantes mexicanos, como El Chapo Guzmán, y donde está también el caso de Genaro García Luna, ordenó incautar cinco propiedades de Rafael Caro Quintero en Guadalajara y su área metropolitana, argumentando que fueron compradas con dinero del narcotráfico. La decisión es extraterritorial y la fiscalía neoyorquina informó en un comunicado que intentará aplicar esta decisión judicial por vía diplomática. Que recuerde, es la primera ocasión en que se decide la incautación de propiedades en México de delincuentes mexicanos que cometieron esos delitos en México, por tribunales estadunidenses usando el argumento de la extraterritorialidad.

 

Un par de semanas atrás, el jefe del Comando Norte del departamento de Defensa de Estados Unidos, el general Glen VanHerck, decía que uno de los peligros que generaba la migración masiva y la falta de control territorial en algunas zonas de México era que podían ser utilizadas por adversarios de su país, como China o Rusia, para influir o desestabilizar la política regional, pero también por grupos terroristas que quisieran atentar contra la Unión Americana.

 

El miércoles, en una nota que pasó casi desapercibida, se informó que dos personas de origen yemení, uno de ellos identificado con antecedentes terroristas por los servicios de información de Estados Unidos, fueron detenidos en Piedras Negras, Coahuila, cuando intentaban cruzar ilegalmente la frontera. Una detención que fortalece el argumento del jefe del comando norte, quien ayer mismo se congratuló de que el gobierno mexicano haya enviado 12 mil elementos militares y de seguridad para tratar de controlar la frontera sur.

 

Se debe entender que, en temas de seguridad, así como muchos otros, por ejemplo el energético, la ciberseguridad, las comunicaciones, estamos hablando de intereses geopolíticos de muy alto nivel. No existe margen para juegos políticos o mediáticos.

 

La tentación de jugar la carta de la extraterritorialidad siempre ha estado presente en Estados Unidos en temas de seguridad nacional. Es una convicción de sus gobiernos, demócratas o republicanos, reforzada por sus propias leyes internas, más allá de las normas internacionales. Pero, además, debemos insistir en un punto: en el ámbito de la seguridad nacional, para Estados Unidos, nuestro país es parte de su agenda interna, de sus intereses internos, lo mismo que Canadá.

 

Se anunció en Washington que en los próximos días vendría a México la vicepresidenta Kamala Harris: estos temas estarán sobre la mesa. (Jorge Fernández Meléndez, Excélsior, Opinión, p.8)

 

Urge atención a migrantes

 

Debido a las malas condiciones económicas y de seguridad en diversos países latinoamericanos, en los últimos años ha aumentado el movimiento de las personas migrantes, aquellas que buscan una mejor calidad de vida y más oportunidades. Es por ello que se ven orilladas a dejar a su familia y se aventuran a llegar a Estados Unidos.

 

La pandemia ha ocasionado que este fenómeno aumente, pues surgen necesidades apremiantes, lo que ha provocado que, en los primeros tres meses de este año, las solicitudes de refugio que ha recibido México, se incrementaron.

 

La Comisión de Ayuda a Refugiados (Comar) reportó que mil 169 guatemaltecos, mil 793 salvadoreños y 11 mil 574 hondureños han solicitado refugio en nuestro país. En total, se han recibido 22 mil 606 solicitudes de todas las nacionalidades, lo que representa un incremento del 31 por ciento en comparación con años anteriores.

 

Lamentablemente, a la par de cada historia existen personas que lucran con la necesidad de otros, es el caso de quienes cobran por pasar personas a nuestro país vecino, estableciendo tarifas de hasta 11 mil dólares.

 

Evidentemente estos actos configuran tráfico de personas. Hecho que debe castigarse con la cárcel.

 

Ante esta problemática se vuelve necesaria la coordinación entre gobiernos, por lo que es urgente proteger, respetar y garantizar los derechos humanos de las personas migrantes, y reconocer la disposición del Gobierno de Estados Unidos, mediante la vicepresidenta Kamala Harris, de acordar con el Gobierno mexicano, fortalecer los mecanismos binacionales para compartir inteligencia.

 

Con el propósito de combatir las redes transnacionales de traficantes de personas que ponen en riesgo la seguridad de las personas migrantes.

 

Se tiene que poner especial atención en que los 10 mil elementos de la Guardia Nacional que serán enviados a la frontera sur de México, así como los mil 500 soldados y 7 mil policías de Honduras, no vulneren los derechos y libertades de quienes migran de sus países esperando tener un mejor futuro.

 

México tiene especial responsabilidad con los derechos humanos, sobre todo porque nuestro país es el paso de un gran flujo de personas. Es vital que el Ejecutivo federal entienda su gran e importante responsabilidad para así poder desempeñar un buen trabajo, protegiendo siempre los derechos de toda persona migrante. (indira Kempis, Reporte Índigo, p. 9)

 

 

Niños desamparados

 

Mil quinientos veinticinco menores migrantes no acompañados fueron canalizados al DIF en diciembre; el mes pasado, 3 mil 139. En apretada síntesis, el drama que representan los niños migrantes no acompañados ante todo tipo de peligros en el caminar. Gobiernos centroamericanos, México y Estados Unidos en complicadas negociaciones que no resuelven el terrorífico desarrollo de estos niños a la adolescencia y vida adulta, donde vivirán las secuelas de los traumas.

 

Los niños, con su presencia, generan una ausencia en el aire, un vacío que parece presentificar otro hueco anterior. Aire que no era ráfaga de viento, si acaso brisa, tan débil que parecería que no podía mover ni una pluma. Una vibra recorría la piel a la luz de las luciérnagas que los acompañaban en el caminar. Deleite casi mágico contemplando pasar las nubes que ocultaban las voces de millones de excluidos y marginados. Voces que se pueden escuchar, si se guarda silencio en noches serenas. Y a su vez, pozo endemoniado que conduce a la escritura interna indescifrable. Jeroglífico de una visión y un lenguaje nuevos que trascienden. Fugacidad del tiempo que es la vida-muerte.

 

Habla mestiza, fluida, musical, que no es canto al pasado, sino canto en presente, a aquello que está presente siempre, que trasciende imperceptiblemente tiempo y espacio. Lenguaje que en estos momentos ha saltado a un primer plano develada en la figura de una marcha cuyo liderazgo, entre otras cosas, tiene su arraigo al haberse erigido en la voz de los sin voz, en la voz de los silenciados. Lo indígena, siendo la única tradición viva de México. El tiempo que se escapa visto desde otro lugar, desde la creación de nuevos sentidos, de nuevas formas de expresión que abren nuevos espacios.

 

Toda forma de vida es proyección de un tiempo que no tiene más perspectiva que la muerte, mas no la muerte en el sentido cristiano occidental, sino la muerte como parte de la vida. No la muerte como realización del yo, pues el yo es irrealizable; comunidad que trasciende y se desdobla en muchos y canta el canto del tiempo.

 

Presencia que se desliza por entre las partículas de los átomos del espacio, fuera de las fronteras, en los márgenes en la región desconocida. Poesía del color de la tierra tejida en la ausencia que pasa entre las hojas de los árboles y las mira caer. Extranjeros en su patria de otro tiempo y otro espacio caminan en vacío circular de difícil captación. Personajes difusos, mágicos, llenos de colorido difuminado. Espejos de nuestro ser que nos desnudan y avergüenzan y, asimismo, nos atrapan en el placer de lo mágico, lo trascendente, lo inapresable.

 

Poesía alucinante, sin rima, huidiza, poliforma, que busca la palabra inencontrable. Rostro terrorífico humillado en busca de la dignidad, expulsado de la palabra y refugiado en la escritura interna. Extraño inconsciente del lenguaje que resulta incoherente para los hombres de la ciudad portadores de otra simbología. Caramelo ético que se desprende de la metafísica como rompecabezas inarticulable, poesía de piedra, piedra lodo, lodo café, café anaranjado de atardecer en la selva, que resulta indescifrable. (José Cueli, La Jornada, Cultura, p.4)

 

A Puerta Cerrada / La importancia de llamarse Florian

 

El dudoso privilegio de haber acuñado la palabra Mafia corresponde a Italia. Los “maffiusi” es un término que comienza a utilizarse en Sicilia en el siglo XIX para definir a una clase de sujetos, mitad delincuentes y mitad empleados del patrón en turno. Existe otra modalidad pujante del crimen organizado que son los cárteles de la droga en Latinoamérica. Los mexicanos, como de costumbre, vuelven a ocupar un lugar especial en el Informe Anual 2021 de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia publicado el pasado 9 de abril. Ahí se puntualiza, sin matices, las amenazas globales para la seguridad nacional de los Estados Unidos y para sus intereses geopolíticos mundiales.

 

De manera directa se analiza lo que sus aparatos de inteligencia consideran serán los riesgos, en la coyuntura de la pandemia por el SARS-COV2, que deben ser enfrentados apareciendo también los peligros del cambio climático y la degradación del ambiente. Actores percibidos como serias amenazas resultan ser China, Rusia, Corea del Norte e Irán ya que, según se puntualiza pese a la crisis sanitaria, continúan avanzando en sus intereses geopolíticos debilitando a los aliados internacionales.

Una crítica puntillosa se la llevan Beijing y Moscú —este último en el torbellino diplomático de sanciones y expulsiones— que con la justificación de la “diplomacia de vacunas” pretenden tomar ventaja e instaurar sus intereses en la región latinoamericana donde México ocupa, por supuesto, un lugar estratégico, y siguiendo con el citado informe, en el rubro del crimen organizado destacan los cárteles mexicanos y la inédita expansión de sus operaciones en los últimos dos años.

Ello obviamente gracias a la exitosa estrategia de los abrazos. Pero al parecer esa curiosa cordialidad la goza también el rumano Florian Tudor a quien en febrero el FBI y la UIF de Santiago Nieto le congelaron cuentas sospechosas detectando millonarias transferencias nacionales e internacionales. El sujeto es acusado de ser la cabeza de la mafia rumana o “banda de la Riviera Maya” que opera esencialmente en Quintana Roo y que según autoridades ha robado unos 1,200 millones de dólares en los últimos cinco años en el saqueo especializado de cajeros automáticos (“skimming”). Sin embargo, el individuo Tudor mantiene excelentes contactos con este gobierno que, en medio de las serias acusaciones y por instrucciones de López Obrador, fue recibido dándole derecho de audiencia “como cualquier ciudadano” —suertudote— por la titular de la SSPyC, Rosa Icela Rodríguez, en una audiencia privada cuyos detalles no se dieron a conocer más allá de que no existía una orden de aprehensión y se escucharían sus “alegatos”.

 

Quizá habría que abundar en el detalle de la red de vínculos que este presunto grupo delictivo puede tener con altos funcionarios del régimen o con sus familiares y con instituciones de seguridad y procuración de justicia en Quintana Roo; sorprende que se haya convencido al Ejecutivo de instruir que se le recibiera ¿por la filtración de fotografías donde presumieron ser invitados a eventos en Palacio Nacional? ¿por exhibir que tienen relación con el grupo de René Bejarano? o ¿por la amenaza del sujeto en cuestión de que la cuatroté lo extorsionaba, sin haber presentado por años denuncia alguna? Demasiadas dudas alrededor del rumano que desarrolla una narrativa mediática que encaja en la percepción ciudadana sobre abusos cometidos por la autoridad. Uno de los hilos de esta madeja está en Cancún y Tulum, ambos epicentros de desorden sanitario, violencia, ejecuciones, corrupción y colusión entre autoridades omisas y sumisas. La joya de la corona turística es foco de atención estadounidense y de autoridades internacionales.

 

La señal que envía el gobierno de México con el trato a este sujeto —que sí tiene pendientes con la justicia en su país, pero aquí se pasea sin recato alguno— se suma al rosario de tropiezos (y abrazos) donde criminales humillan a nuestras fuerzas armadas, salen librados de órdenes de aprehensión y arrodillan al Estado en ciertos territorios. Lo anterior no escapa a la percepción del gobierno estadounidense que, como se mencionó en este espacio, ha empezado a presionar a México como ya se vio con el acuerdo de un mayor despliegue de más militares en la frontera sur —para “cuidar a los niños”— y actuar contra el flujo migratorio. Este último aparece cerrando el citado Informe Anual 2021 no sólo como una peligrosa amenaza externa sino también interna ante el descontento ciudadano y de la opinión pública estadunidense por el desastre que es la frontera, relato que será epicentro electoral en el 2022.

 

Y la dupla Biden-Harris no puede darse el lujo de claudicar en esto y reforzar la narrativa de Donald Trump sobre la migración, eje fundamental de su triunfo en el 2016.

 

POR LA MIRILLA

Estupendo que López Obrador esté escribiendo un libro —intriga a qué hora puede dedicarle tiempo a tan importante labor— con su percepción de cómo fue su relación con Donald Trump y que la coyuntura de publicarlo sea antes de 2024 y que el expresidente estadounidense tenga la oportunidad de comentarlo, debatirlo y hacerle propaganda. El timing del Ejecutivo para informar esto es excelso. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Opinión, p.2)