Tema Migratorio 090521

Información Migratoria Nacional

Hay 11 mil haitianos varados en Chiapas

sol

Tapachula. Casi 11 mil haitianos permanecen varados en la frontera sur a donde llegaron escapando de la pobreza, la violencia y la crisis política que atraviesa el país caribeño desde el terremoto que lo devastó en 2010.

Apenas la semana pasada, mil de ellos entraron por la frontera con Guatemala para solicitar a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) que les brinde asilo político, sin embargo, el proceso puede tardar meses o hasta tres años, y eso no garantiza que se les conceda.

“Haití tiene una crisis humanitaria y no cuenta con la capacidad para evitar que nuestros hermanos salgan de nuestro país y para revivir a todos los que México está deportando de regreso, esto, luego del acuerdo que hizo con Donald Trump”, acusó Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos (CCDNAM), organización que se ha dedicado a atenderlos y apoyar sus solicitudes.

De acuerdo con cifras de la Comar, durante el primer trimestre de 2021 se dispararon las solicitudes de asilo por parte de ciudadanos haitianos al registrar dos mil 459; es la quinta nacionalidad que más pide refugio en México. El primer lugar lo ocupan los hondureños.

Para el representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en México, Mark Manly, la situación que prevalece en la frontera sur es preocupante por el aumento en la llegada de haitianos a quienes apoya con albergue.

Manly dijo que este aumento en el número de solicitantes de asilo reafirma la tendencia de que México ya no es un país de tránsito, sino un destino para los ciudadanos de países menos favorecidos, lo cual genera presiones para las instancias de la administración pública que atienden a los refugiados.

La creciente tendencia obligó a la ACNUR a construir dos nuevos albergues para migrantes en el país, uno en Monterrey, para 80 personas, y otro para 100, en San Cristóbal de las Casas.

Apenas el pasado viernes, un grupo de al menos 60 extranjeros arribó a Ciudad Hidalgo y avanzaron en transporte público hasta la parada de El Manguito, donde el Instituto Nacional de Migración (INM) mantiene vigilancia.

Los haitianos se entregan a las autoridades mexicanas, quienes los remiten a la estación migratoria Siglo XXI donde la instancia regulatoria los atiende para que inicien su procedimiento de estadía temporal en México, con la firme intención de llegar a la frontera norte.

Wilner Metelus añadió que la situación de sus connacionales en Tapachula es muy complicada, pues viven en hacinamiento y apenas comen, ya que no pueden trabajar formalmente sin que la Comar o el INM acrediten su estancia legal en el país.

El presidente de la CCDNAM aseguró que no se debe permitir que los haitianos vivan en condiciones inhumanas, por ende, hizo un llamado al Gobierno de México, ya que es injusto para los miles de migrantes y solicitantes de refugio en este país. “Todos los haitianos que ya están en la ciudad vienen de América del Sur: Chile, Venezuela, Colombia y Ecuador a buscar algo mejor a este país para ayudar a sus familiares que se quedaron en Haití”, externó Wilner Metelus.

El activista señaló que hay miles de haitianos que llevan hasta tres años esperando a que la Comar les conceda la solicitud de refugio, pero aún no tienen respuesta de esa dependencia. (Eduardo Torres, El Sol de México, República, p. 6)

‘Quiero asilo en México’

Tapachula, Chiapas.- Joseph Ermond Christian tenía 16 años cuando sus padres decidieron que debía migrar de Haití a México para ayudar a la familia el año pasado en medio de la pandemia del coronavirus.

El hoy adolescente era un niño cuando el terremoto destruyó su casa en Puerto Príncipe en enero del 2010. Y aunque era muy pequeño, recuerda que el desastre les arrebató además a una tía, hermana de su madre.

Ese mismo año, su padre, Joseph Oreste, sufrió un accidente automovilístico que lo dejó en silla de ruedas. Su hermano mayor, de 22 años, padece una enfermedad mental, y su madre cuida a ambos, además de otro hermano de 11 años.

La familia decidió que Joseph saliera del país en busca de una oportunidad por lo que vendieron una propiedad para costear los 3 mil dólares que representó el viaje desde la Isla hasta México.

“Pienso ayudar a mis padres porque Haití no es seguro, no hay hospitales, mi padre tuvo un accidente y no pudo recuperarse y cada vez que pienso en él es muy triste”, dice en francés con la ayuda de una aplicación móvil de traducción.

Después de una travesía de cinco meses cruzó nueve países antes de llegar a México. De Haití viajó vía aérea a Brasil, y después en autobuses por Perú, Ecuador y Colombia. Caminó por la selva para llegar a Panamá y nuevamente en transporte para avanzar a Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala.

El joven que cumplió los 17 años mientras cruzaba por Sur y Centroamérica, deambula en las calles de Tapachula, en la frontera sur con Guatemala, en busca de alimento y un techo para pasar las noches.

Algunas ocasiones consigue que otros haitianos le den alojamiento en cuartos hacinados y otros días, cuando sale a la calle a buscar qué comer, le agarra la noche y duerme en parques públicos junto a otros migrantes de Guatemala y Honduras, que son los que más viven en condición de calle.

“Quiero ir a la escuela y convertirme en ciudadano mexicano. En un futuro tal vez ser médico”, externa con ayuda del traductor.

En Haití, con mucho esfuerzo concluyó el nivel básico de educación, lo que sería en México la secundaria.

En su país, insiste, hay mucha violencia a causa de la pobreza.

Mantiene comunicación con sus padres a través de las redes sociales, pero “la vida de mi familia está en peligro” advierte el adolescente.

Apenas el 29 de abril, según consta en una hoja de registro, inició el trámite de solicitud de reconocimiento de la condición de refugiado ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), pero no sabe qué prosigue.

“Quiero que en México me den asilo y un lugar donde vivir”, suplica.

DETENIDOS EN EL SUR

Unos 13 mil niños y adolescentes migrantes se encuentran varados en la frontera sur, de acuerdo a estimaciones de organizaciones que trabajan con esa población.

Fabiola Díaz Rovelo, directora de la Fundación Chiapaneca para Mujeres Migrantes, dice que de esa cifra un 10 por ciento serían menores no acompañados.

“Hay de 10 mil a 13 mil niños flotantes, el 50 por ciento tal vez esté en una situación económica en donde reciben apoyos de las familias de Estados Unidos o de Centroamérica y el otro 50 por ciento está en una situación deplorable que andan en las calles caminando, pidiendo limosnas con sus papás”, expresa.

Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en defensa de los naturalizados y afroamericanos, estima que unos 11 mil haitianos -60 por ciento de ellos jóvenes- están varados en la frontera sur de México viviendo en condiciones de precariedad, incluso, muchos de ellos en situación de hambruna.

Además, según algunos datos, unos 400 niños de padres haitianos nacieron en México en el ultimo año, afirma Metelus.

El activista acusa al Gobierno mexicano de contener a los migrantes para que no avancen al norte del País ya que las citas se prolongan hasta por siete meses en la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados. (Edgar Hernández, Reforma, Revista R, p. 13)

Buscan mejor vida para su hija

Tapachula, Chiapas.- Chadly Agustín y su esposo Carl Lionel dejaron a una niña de 11 años de edad en Haití y emprendieron la travesía en busca de un mejor futuro.

La pequeña es su motor para enfrentar las vicisitudes que representa una travesía que incluyó cinco días por la selva entre Colombia y Panamá donde incluso vieron cadáveres de otros migrantes que se quedaron en el camino en busca del sueño americano, narra Chadly.

La selva del Darién es peligrosa. Ella y su esposo se cubrieron de la lluvia apenas con un pedazo de plástico, otros migrantes enfermaron, además de que en ese trayecto los asaltaron. Muchos ya no pueden seguir y mueren, platica en un español muy básico.

“En Haití no hay trabajo, no hay seguridad”, dice mientras sostiene una cubeta con aguas y refrescos que vende en el centro de Tapachula para obtener algunos ingresos y sobrevivir.

Los 5 y 10 pesos en los que vende las bebidas apenas le alcanzan para ganar 150 pesos al día en una jornada de más de 12 horas.

Antes de llegar a México, hace un mes, en la nueva oleada de haitianos, pasó cuatro años en Chile trabajando para ahorrar y poder pagar el viaje en el que gastaron unos 2 mil 500 dólares, casi 50 mil pesos mexicanos.

“Para mí es muy difícil, pero tengo que buscar una mejor vida para mi hija, para el futuro de mi hija”, expresa la joven de 28 años de edad conteniendo unas lágrimas.

La semana pasada inició el trámite de asilo ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar). Tuvo que madrugar a las tres de la mañana para hacer fila en las oficinas de la dependencia federal que diariamente se atiborra de extranjeros.

Pero ahora tendrá que esperar cuatro meses una nueva cita, para que las autoridades revisen su caso.

Mientras tanto confía que con la venta de aguas y refrescos pueda reunir lo necesario y rentar un lugar donde vivir para salirse del sitio donde unos connacionales le dieron un espacio en el piso, ya que en la misma habitación duermen otros cinco haitianos.

RECIÉN LLEGADOS

Begens Decino y Ketia Jean salieron solos de Haití y llegaron a México hace dos semanas con una niña que nació en Chile, donde radicaron cinco años.

En el país sudamericano ya no había oportunidad de trabajo por lo que decidieron seguir hacia el norte y después de 45 días de camino, a veces en autobús y en ocasiones a pie, llegaron a la frontera sur donde se encontraron con cientos más de haitianos.

Afligidos en busca de una farmacia porque la pequeña de dos años de edad enfermó debido a las recientes lluvias que se registran en la región, la pareja tiene la esperanza que la Comar les otorgue el reconocimiento de asilo para poder conseguir un trabajo.

“Quiero papeles definitivos para vivir en México y trabajar, eso quiero, nada más. Todavía no sé (si ir a los Estados Unidos)”, expresa.

Y es que se acabaron los ahorros, ya que el viaje les costó 4 mil dólares, unos 80 mil pesos mexicanos, pues debieron pagar a traficantes para ayudarlos a cruzar las fronteras de siete países.

Y también les urge una fuente de ingreso porque lo último que les quedaba lo gastaron en pagar un pequeño cuarto en el centro.

Su esposa, Ketia, se niega a hablar. Begens dice que tiene desconfianza porque muchas personas se han aprovechado de su condición de extranjeros para engañarlos.

Un hombre les robó 100 dólares en Guatemala con la promesa de ayudarlos.

“Pidió el dinero, y no lo vimos más”, recuerda molesto. (Edgar Hernández, Reforma, Revista R, p. 13)

Información Migratoria de los Estados

Baja California

Inhumana situación en campamentos fronterizos

Tijuana, BC.- Alrededor de 3 mil migrantes, entre centroamericanos y mexicanos llegados de otros puntos del país, duermen a la intemperie en El Chaparral, en la frontera entre Tijuana y Estados Unidos, una situación que se recrudece semana a semana y no parece tener una solución a corto plazo.

Han pasado ya poco más de tres meses desde que el primer grupo de migrantes llegó hasta ese punto, que antes de la pandemia de la covid-19 era una puerta de salida de San Ysidro, distrito de San Diego (Estados Unidos), a Tijuana, de forma peatonal.

Poco a poco el campamento fue creciendo, sin un control o pronunciamiento claro por parte de las autoridades mexicanas, quienes afirman que están a la espera de que Estados Unidos presente un plan estratégico al respecto.

La ola migratoria ha crecido en la región desde 2020 debido a la pandemia del coronavirus y a las catástrofes meteorológicas.

Y aumentó sustancialmente con el arribo del demócrata Joe Biden a la Casa Blanca con la promesa de regular a millones de migrantes irregulares y atender casos de solicitantes de asilo varados durante meses en México.

El número de migrantes detenidos por la Patrulla Fronteriza ha estado creciendo desde hace meses y saltó de 101 mil 028 en febrero a 172 mil 131 en marzo, su mayor nivel mensual en dos décadas.

“Estados Unidos nos ha informado en las pláticas que hemos tenido con ellos que pronto van a sacar noticias sobre el tema”, dijo recientemente Jesús Alejandro Ruiz Uribe, delegado del Gobierno federal de México en Baja California.

El funcionario federal dijo ante la prensa de Tijuana que los migrantes crearon el campamento a manera de protesta, pues piden que las promesas de campaña de Joe Biden se cumplan, principalmente en lo que se refiere a la apertura de la frontera.

Por otra parte, Ángeles Sin Fronteras, organización que ha defendido a los migrantes en la región norte del país, se ha pronunciado enérgicamente para que las autoridades de los tres órdenes de Gobierno actúen y den solución a los migrantes en El Chaparral.

José María García, representante de este organismo y además director del albergue Juventud 2000, lamentó el que las autoridades se vean lentas y permitan que el número de migrantes acampando vaya en aumento sin un control, dejándolos, además, en condiciones insalubres en la vía pública.

Las historias dentro del campamento migrante son variadas.

Incluso algunos de los que ahí duermen tenían el deseo de quedarse en Tijuana y mejorar su situación de vida.

Sin embargo, aseguraron, se vieron frustrados por la corrupción y violación a sus derechos humanos.

Los migrantes en este punto de Tijuana duermen debajo de carpas, algunas donadas por organismos civiles que les brindan alimento diario y otras elaboradas con tablas y lonas, expuestos a los cambios de clima constantes de la región.

Actualmente el Gobierno municipal instaló baños y duchas móviles pero no es suficiente porque el número de personas va creciendo de forma constante y acelerada. (EFE, Ovaciones, Nacional, p. 9)

Chihuahua

Frenan su sueño

reforma

Ciudad Juárez.- La frontera entre México y Estados Unidos se ha convertido en el juego más peligroso para menores que viajan tanto solos como con su familia, para salir de la violencia o de la miseria de sus lugares de origen.

Mientras que en todo 2020 el albergue oficial en Ciudad Juárez, Chihuahua, que acoge a menores no acompañados atendió a 184 extranjeros y 744 repatriados, en lo que va de este 2021, de enero a abril se han reportado 173 y 773, respectivamente.

“Ahorita ya casi alcanzamos la cifra del año pasado”, indica Alfredo Villa, director del Centro Integral de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes Migrantes “Nohemí Álvarez Quillay”, dependiente de la Procuraduría de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes del Estado de Chihuahua, perteneciente al DIF Estatal.

“Ya casi es como si hubiéramos pasado todo el año”, refiere Villa.

En 2020, de enero a abril, se documentaron 45 extranjeros y 311 mexicanos, muy por debajo del mismo periodo de este 2021.

Y es que en los últimos meses se ha registrado un alza en el número de menores que son asegurados sin un familiar que los acompañe en su travesía.

Hasta la última semana de abril, entre mexicanos y extranjeros se encontraban 70 menores, cuando el espacio es para 74.

“No estamos rebasados, porque al final del día el trámite se puede sacar, pero sí (…) estamos preocupados porque si continúa con esa tendencia pues sí vamos a rebasar todos los números (…) sí va a llegar el momento en el que nos sobrepase esto y necesitemos a lo mejor ahí sí reforzar el equipo, reforzar las atenciones”, indica Villa.

En 2019, el inmueble recibió a 184 extranjeros y mil 283 connacionales.

En este 2021, además, de enero a abril han atendido a 680 menores extranjeros que viajan con familiares, muchos de ellos del llamado “Título 42”, que regresa Estados Unidos de manera inmediata por la emergencia sanitaria por Covid-19, y a quienes, al ser devueltos a la frontera mexicana, su caso lo analiza este centro, pero canaliza al menor y a sus familiares juntos a otros refugios.

En el caso de los menores que viajan solos y que llegan al albergue, el 80 por ciento de quienes ingresan son canalizados por el Instituto Nacional de Migración, y el otro 20 por ciento por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.

Además, el 80 por ciento son repatriados mexicanos.

Sin embargo, no significa que los casos atendidos sean todos los que ocurran en la frontera, ya que existe una cifra negra superior, reconoce Villa, quien considera que hay muchos niños bajo estas condiciones en la ciudad sin ser detectados.

En el refugio se encuentran migrantes de 12 a 17 años, y el 80 por ciento tiene entre 16 y 17 años.

Cuando llegan pequeños de menos de 12 años, los canalizan a otros albergues que atienden a población infantil en general y que colaboran con el DIF en estos casos, como cuando arriban pequeños con edades de 8 a 10 años, que aunque no es el principal rango de edad que atienden, sí ha ocurrido.

“Sí llegan, son pocos los casos pero sí llegan. Pero son situaciones pues muy particulares, no es como que lleguen solos, sino que llegan a lo mejor acompañados de la mamá o del papá a la ciudad”, explica.

También ha ocurrido que llegan migrantes que afirman ser menores, pero al revisar su caso se detecta que ya tienen 18 años.

“Aquí, sí nos han tocado casos, como dos. Uno de ellos era mayor de edad, el otro al principio manifestó que era menor de edad y otro caso sí un chico que incluso ya tenía su procedimiento de refugio, él ya estaba como refugiado en México”.

Explica que suele ocurrir que los padres, por ejemplo, llevan a sus hijos al puente internacional y les dicen que crucen.

“Pero a la hora que los detectan, porque no alcanzan a llegar hasta donde está Estados Unidos, los detectan las autoridades mexicanas, entonces ya los tenemos que resguardar nosotros, hacer un proceso de investigación con la familia, trabajar con ellos para hacer conciencia de que hay un gran peligro que los dejen ahí, entonces trabajamos con ellos y en la mayoría de los casos se les reunifica otra vez”, menciona.

“Sabemos que son niños migrantes, traen una infinidad de cosas que han pasado, que han vivido en su traslado, y pues afortunadamente contamos con el equipo de psicología”, explica sobre el inmueble ubicado en la Colonia Centro.

“Un cinco por ciento llega así con alguna crisis, pero la mayoría por las circunstancias que han vivido ellos, son niños muy maduros, no cualquiera se avienta también esos viajes que hacen ellos”.

 Sueña con ser doctora

Ciudad Juárez.- Dos de sus 12 años, Nuria los ha vivido en un albergue para migrantes en esta Ciudad, a donde llegó con su madre y dos hermanas, luego de ser enviadas de Estados Unidos a México a esperar su proceso de asilo político.

Estaba en quinto grado de primaria en El Salvador cuando, junto con su familia, dejó su país por amenazas, y ahora está inscrita en el primer año de secundaria en una escuela habilitada en el albergue Pan de Vida.

Aunque no sufrió de algún incidente delictivo en el trayecto de Centroamérica a la frontera norte de México, hizo toda la travesía con temor.

“Tenía un poco de miedo que me llegara a pasar algo, de que nos podía pasar algo en el camino”, comenta la adolescente, quien refiere que había visto noticias sobre migrantes que eran secuestrados.

Su madre indica que por fortuna no pasó nada grave en el camino.

Ahora, mientras esperan ser llamadas por Estados Unidos para ingresar como parte de los Protocolos de Protección a Migrantes (MPP, en inglés), ha debido atender a su hija por un problema en la garganta, cuyo diagnóstico aún desconocen.

La menor batalla para pasar los alimentos cuando come, por lo que ha requerido de citas médicas y estudios en el Hospital Infantil de Ciudad Juárez, lo que llevó a Sara, su madre, a dejar un trabajo que había conseguido en el Centro de la Ciudad.

Entre idas al hospital, clases en el mismo albergue o ver los atardeceres de la zona poniente de Juárez, Nuria sueña con dedicarse a la Medicina.

“Quiero estudiar para doctora”, comenta.

‘Mami, no nos vayan a separar’

Ciudad Juárez.- El color verde intenso del trompo de Omar sobresale en la tierra arenosa del patio del alberge en el que vive desde hace tres meses, cuando llegó de El Salvador junto con su madre para intentar cruzar hacia Estados Unidos.

Omar, de 10 años, opta por jugar alrededor del área recreativa bordeada con llantas de desecho, mientras que desde las resbaladillas, los columpios y el sube y baje, se escucha la algarabía de niños que en medio de la crisis migratoria ríen y corren con libertad.

Sin embargo, en su rostro se observa una expresión diferente a la de cualquier niño que busca conocer una nueva aventura, al cargar a su corta edad la experiencia de haber recorrido miles de kilómetros expuesto a ser víctima de algún delito en su travesía por alcanzar el “sueño americano”.

Aunque en su caso viajó con familiares, también enfrenta riesgos como los menores no acompañados que intentan cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

Sin guía, Omar recorrió con su madre Ofelia desde Guatemala hasta Ciudad Juárez.

Pensando en que la frontera estaba abierta para los centroamericanos, se entregaron a la Patrulla Fronteriza en el bordo del Río Bravo, cerca del Puente Internacional Paso del Norte, pero la realidad fue otra a sus planes.

Fueron regresados a México y desde entonces esperan poder cruzar para iniciar una nueva vida.

“Cuando nos dijeron que no había solución, él se puso a llorar porque me decía ‘mami, pero no nos vayan a separar, porque yo sin usted no puedo vivir’, y él lloraba porque a lo que le daba tristeza era escuchar de los niños que andan sin mamá, sin papá”, narra la madre de Omar, Ofelia, de 32 años.

La mujer lleva consigo un teléfono celular con el que está pendiente de otros dos hijos, de 3 y 7 años, que dejó en Guatemala, de los que por necesidad tuvo que separarse y dejarlos al cuidado de parientes.

Con el dolor de haberlos dejado, ese sentimiento se incrementaría, reflexiona, si por alguna razón tuviera que separarse de Omar en Estados Unidos.

“Yo le pedí mucho a Dios y a pesar de que me tiraron para acá, tan siquiera estoy con mi hijo a su lado”.

En el albergue Pan de Vida, donde reciben alojamiento y alimentación, Omar acude a una escuela que se acondicionó hace un año, junto a una gran cantidad de menores que esperan ser llamados por Estados Unidos para solicitar refugio. (Pedro Sánchez Briones, Reforma, P.p.)

Zacatecas

Detienen y vinculan a proceso a cuatro polleros en Zacatecas

La Fiscalía General de la República obtuvo vinculación a proceso en contra de cuatro individuos por el delito de tráfico de indocumentados, luego de que fueran detenidos transportando a 42 migrantes en Zacatecas.

Se trata de Jorge N, Everardo N, Juan N y Jesús N, quienes fueron detenidos en la Unidad Regional de Seguridad (Unirse) mientras conducían tres vehículos a exceso de velocidad, mismos en los que transportaban a los migrantes de nacionalidad guatemalteca y salvadoreña, una de ellas menor de edad.

La detención se dio luego de que dos individuos intentaron sobornar a los elementos de la Policía Estatal Preventiva para que los dejaran continuar su camino, por lo cual procedieron a la detención de las cuatro personas y al aseguramiento de los tres vehículos, ocho teléfonos celulares y dinero en efectivo.

Luego de integrar la carpeta de investigación, el juez determinó vincularlos a proceso por el delito de tráfico de indocumentados en su modalidad de transporte agravado, imponiéndoles además como medida cautelar la prisión preventiva justificada.

En cuanto a los migrantes, fueron trasladados al Instituto Nacional de Migración (INM), y el menor al sistema DIF Estatal. (Alfredo Maza, El Sol de México, República, p. 6)

(Redacción, La Jornada, Política, p. 12)

Información Migratoria Internacional

Estados Unidos

Urgen a Biden agilizar reencuentro de familias

Miami, EU.- La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) urgió este sábado al presidente de EE.UU., Joe Biden, agilizar la reunificación de al menos un millar de los 5.500 niños inmigrantes separados en la frontera de sus familias por la política migratoria de “tolerancia cero” de su antecesor, DonaldTrump.

La víspera del Día de la Madres, ACLU informó de un aviso publicitario que publicará este domingo en el diario The New York Times para denunciar la separación de familias y los cientos de miles de niños “traumatizados” por no saber de sus padres.

“Me recordara mi madre”, “No sé si volveré a mi hogar de nuevo”, “Ellos se llevaron a mi mamá y a mi papá”, dice el aviso con letra manuscrita de niños.

“Este Día de la Madre, cientos de niños permanecen separados de sus madres y miles más están sufriendo el trauma que infligió la práctica de separación familiar de Trump”, se lamentó Anthony D. Romero, director ejecutivo de ACLU, en un comunicado.

“Sabemos que la Administración de Biden y el Grupo de Trabajo de Reunificación Familiar están trabajando arduamente en este tema, pero cuatro familias (que se han reunificado) entre miles es solo el comienzo”, agregó la ACLU, que instó a Biden a agilizar su promesa de reunir y brindar estatus legal a “todas las fámilias destrozadas por Trump (2017-20121)” antes de la emisión del informe del Grupo de Trabajo de Reunificación Familiar, previsto para junio próximo.

Recordó que la administración Trump comenzó a separar familias en la frontera en 2017, poco después de asumir el caigo, “incluidos bebés y niños pequeños arrancados de los brazos de sus padres”.

Hasta la fecha, aproximadamente 400 padres separados de sus hjjos en la frontera no han sido localizados y se estima que unas 1.000familias aún no se han reunificado, detalló ACLU.

Además, pidió a la Administración Biden la reconstrucción de políticas de asilo y “poner fin a los abusos cometidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)”, entre otras peticiones.

“Este Día de la Madre, a pesar del cambio de Administración, cientos de personas serán expulsadas por la fuerza de los Estados Unidos, incluidas las madres que viajan con sus hijos o con ellos, en virtud de un proceso inventado por Trump que pasa por alto por completo las leyes de asilo”, expresó por su parte Ornar Jadwat, otro directivo de ACLU. (EFE, Ovaciones, Nacional, p. 9)

Exigen agilizar reunión de niños migrantes

universal

Long Beach, California. Manifestantes, frente al Centro de Convenciones de Long Beach exigen la liberación de los niños inmigrantes de los centros de detención de ICE.

La Unión Americana de Libertades Oviles (ACLU) urgió al presidente Joe Biden agilizar la reunificación de al menos un millar de los 5 mil 500 menores inmigrantes separados en la frontera de sus familias por la política migratoria de Tolerancia Cero de su antecesor, Donald Trump. (Redacción, El Universal, Mundo, p 17)

Solicitantes de asilo rebasan a autoridades de EU

jornada

Solicitantes de asilo rebasan a autoridades de EU Migrantes desembarcan de una lancha inflable en Roma, Texas, tras cruzar el río Bravo desde México.

En días recientes una oleada de solicitantes de asilo, entre ellos miles de niños, ha desafiado a las autoridades migratorias del país vecino. (Redacción, La Jornada, Cp)

Acciones del día

A las 19 horas, en Palacio Nacional, la Secretaría de Salud dirige el informe diario sobre COVID-19 en México.