No es hiperbólico afirmar que la complejidad de la relación bilateral entre México y Estados Unidos difícilmente tiene un equivalente en el mundo. Somos el principal socio comercial el uno del otro. Para dimensionarlo, el monto de nuestros intercambios comerciales es superior al PIB completo de Austria o Bélgica. Por otra parte, México es hogar de la más numerosa comunidad de estadunidenses en el exterior, al igual que las comunidades mexicanas más grandes están asentadas en Estados Unidos.
La complejidad de la relación requiere, por un lado, un diálogo constante y efectivo entre las distintas secretarias y agencias gubernamentales de ambos países. Coordinados por la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Departamento de Estado y con un rol vital por parte de nuestras respectivas embajadas y redes consulares, el trabajo continuo de nuestras burocracias es fundamental para la implementación de programas y políticas públicas que buscan cumplir con nuestros objetivos en común. Si bien la coordinación efectiva entre secretarías y agencias de gobierno es fundamental, el diálogo de alto nivel es indispensable.
Algunas voces han señalado que la pasada videoconferencia con la vicepresidenta Harris fue innecesaria, pues su objetivo fue únicamente avanzar con miras a la visita en persona de la vicepresidenta, el próximo 8 de junio. La preparación de una visita a nivel vicepresidencial debe coordinarse de manera adecuada, así como la agenda con los temas prioritarios para ambas partes. Pero la llamada entre el presidente López Obrador y la vicepresidenta Harris da un mensaje más importante: la agenda bilateral avanza y, en consecuencia, las reuniones y el diálogo al más alto nivel se vuelven más frecuentes. El 8 de junio se buscará presentar acuerdos y avances concretos.
La videoconferencia contó con una amplia delegación por parte de ambos gobiernos. Del lado mexicano, además del canciller Ebrard, estuvieron presentes la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier; el secretario de Bienestar, Javier May; la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, María Luisa Albores; así como el embajador Moctezuma, el comisionado del INM, Francisco Garduño, y la subsecretaria Martha Delgado. Esto refleja el amplio rango de distintos temas en la agenda bilateral que se construye.
La conversación, centrada principalmente en materia migratoria, abordó los mecanismos de cooperación para la protección de los derechos humanos de las personas migrantes, particularmente de las y los menores de edad no acompañados. Ambos gobiernos coincidimos tanto en la importancia de proteger a las personas migrantes, como en atender las causas de raíz de la migración. En ese sentido, también abordamos estrategias de cooperación para el desarrollo en Guatemala, Honduras y El Salvador, particularmente para hacer frente a los flujos migratorios y el cambio climático.
La reunión virtual abordó también las áreas de cooperación en materia económica, de salud y de seguridad. Destacaría, por ejemplo, el plan bilateral con misiones comerciales para promover inversiones en el sur de México, que encabezará nuestra Secretaría de Economía. También se conversó sobre cooperación contra el covid-19, tanto para acelerar la inmunización de ambos países como para fortalecer la reapertura comercial para potenciar la recuperación económica regional. Además, ambos países acordamos compartir información para desmantelar las redes internacionales de tráfico de personas, especialmente, menores de edad.
La llamada entre el presidente López Obrador y la vicepresidenta Kamala Harris es muestra clara de una relación bilateral productiva que avanza. La visita de la vicepresidenta será un paso clave para afianzar aún más la cooperación entre México y Estados Unidos. (Roberto Velasco Álvarez, Excélsior, Nacional, p.16)
El T-MEC (Tratado Comercial entre Estados Unidos, México y Canadá) sustituyó al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) en el 2020, y entró en vigor en el verano del año pasado.
En el contexto político-electoral mexicano, donde el Presidente busca conspiraciones en su contra por todos lados, el gobierno presentó una nota diplomática a Washington la semana pasada por el financiamiento a Mexicanos Contra la Corrupción e Impunidad (MCCI), y el tema de la queja comercial viene a complicar una relación bilateral ya en medio de tensiones y discrepancias, inicialmente por causas migratorias. (Leonardo Kourchenko, El Financiero, Opinión, p.27)
El gobierno López Obrador dispone de un “momentum” frente a Estados Unidos:
cuenta con una dosis clave de la solución que requiere en forma urgente Joe Biden para resolver su única crisis (la migratoria) en el horizonte de un arranque impecable al frente de la Casa Blanca.
Pero esta coyuntura se empieza a agotar, al menos en su faceta más sensible, pues los niños viajando solos ya no están recluidos en jacalones de la Patrulla Fronteriza.
Ello puede cambiar la ecuación para el mandatario mexicano, en especial si incurre en alardes de rudeza como los protagonizados la semana pasada antes de reunirse en videoconferencia con la vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris.
Washington ha dado señales de que emprenderá una doble ruta frente al problema doméstico que le genera la llegada masiva de migrantes desde el llamado triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador): admitirá marginalmente las propuestas de López Obrador para entregar fondos a jóvenes de la región bajo el programa “Sembrando Vida”, pero desarrollará una estrategia contra la comprobada corrupción de gobiernos en la zona.
Apenas el 30 de marzo pasado, el narcotraficante hondureño “Tony¨ Hernández fue sentenciado a cadena perpetua por una corte de Nueva York. Para traficar drogas a territorio norteamericano, se valió de sus nexos con su hermano, Juan Orlando Hernández, el actual presidente de Honduras. Tras decenas de viajes a la región centroamericana durante el gobierno Obama, el actual equipo Biden sabe qué botones apretar para que las cosas empiecen a enderezarse.
Esta dinámica representa un desafío para las destrezas diplomáticas del gobierno López Obrador, que se traducirá en creciente presión sobre sus dos operadores centrales en este tema, el canciller Marcelo Ebrard y el embajador en Washington, Esteban Moctezuma.
Para ambos debe haber resultado una amarga sorpresa el anuncio presidencial, revelado con una pregunta “sembrada” durante la conferencia mañanera minutos antes de la reunión con Kamala Harris, en el sentido de que se había presentado una nota diplomática para reclamar al gobierno Biden “apoyos” a la organización Mexicanos Unidos contra la Corrupción y la Impunidad.
La decisión, que se antojó un distractor para la crisis por la tragedia en el Metro capitalino, colocó a la diplomacia mexicana en la tesitura de combatir a una entidad de la sociedad civil crítica contra la 4T, como lo fue también con el sexenio Peña Nieto. En el lenguaje de Washington, eso no es un rejuego político, sino una señal autoritaria, un cambio de lenguaje.
López Obrador corre el riesgo de alcanzar una extraña hazaña: romper puentes en lugar de construir alianzas con Kamala Harris, una promotora de avances en materia de control de armas, migración y liberalización de la mariguana. Si estropea esa relación, el Presidente quizá deba otra faceta de ella: la dura exfiscal de California (2011-2017), que conoce a la perfección lo bueno y lo malo de la agenda binacional. (Roberto Rock L. El Universal, Nación, p.8)
Kamala Harris, vicepresidenta de los Estados Unidos de América, tiene la encomienda del presidente Joe Biden de atender la crisis humanitaria provocada por la llegada de inmigrantes a la frontera con México. Por ello, el encuentro virtual con el presidente López Obrador toma especial relevancia y quedó confirmada la fecha de su visita presencial a México, dos días después del proceso electoral del 6 de junio.
En el encuentro digital, la vicepresidenta Harris y el Presidente López Obrador señalaron que hay coincidencias y que es necesaria la atención inmediata para enfrentar las causas de la migración. En países como Guatemala, El Salvador y Honduras el sueño americano ante la desesperación y la falta de oportunidades, así como el avance de la delincuencia organizada en sus comunidades obliga a ciudades enteras a buscar trabajo y seguridad en la Unión Americana.
El presidente López Obrador destacó la necesidad del entendimiento entre ambas naciones y precisó que está de acuerdo con la política migratoria de Joe Biden y reiteró que pueden contar con México, replanteando su intención de aplicar el proyecto sembrando vidas.
Por su parte en el comunicado de la Casa Blanca se destacó la migración, pero fueron más allá, al señalar la preocupación del Gobierno de los Estados Unidos por las violaciones en los derechos laborales y ambientales del T-MEC, de medidas que atentan contra inversionistas norteamericanos y la poca colaboración en materia de seguridad.
Para nuestro país la relación con los Estados Unidos de América no es cosa fácil. (Dolores Colín, 24 Horas, CDMX, p.6)
Las remesas globales totalizaron la impresionante cantidad de ¡706,000 millones de dólares!, en 2019.
Con esa cifra establecieron un nuevo pico y rebasaron el monto de la inversión extranjera directa (IED) como fuente de ingresos para los países desarrollados. A la fecha, más de 200 millones de trabajadores envían remesas a sus países de origen.
A pesar de la digitalización de las remesas el cobro en efectivo va en contra del objetivo de Naciones Unidas de bajar el costo a 3% o menos para el año 2030.El camino para lograrlo es la digitalización punta a punta de las remesas, la inclusión digital y la creación de infraestructura incluida la banda ancha, además de procurar alentar el consumo digital, advierte un estudio especial sobre las remesas digitales de Visa.
En México, las “benditas remesas” como las ha calificado el presidente Andrés Manuel López Obrador, al cierre del 2020 alcanzaron un monto total de 40 mil 607 millones de dólares.
Con esa cifra, superaron los ingresos de divisas por Inversión Extranjera Directa, turismo y exportación de petróleo crudo, de acuerdo con un análisis de BBVA México.
Y para este año se estima que alcancen una cifra de 43,450 millones de dólares. En 2020 llegaron 40,607 millones de dólares. Ese monto equivale a más de 875,000 millones de pesos, lo que supera el presupuesto federal de México aprobado para 2021 de las Secretarías de Educación Pública, Salud, Trabajo y Previsión Social, Bienestar y Cultura en su conjunto.
Las remesas siguen siendo una fuente fundamental de ingresos para millones de familias y comunidades de todas partes del mundo. (Marco A. Mares, El Economista, Negocios, p.24)
Merma. A más de un año del inicio de la pandemia de covid-19, en el que enfermeras y enfermeros han jugado un papel protagónico, México se enfrenta a un déficit de estos profesionales. La creciente emigración de egresados de enfermería podría colocar al sistema de salud “en una crisis nacional”, como lo advierte el artículo “Emigración de profesionales de enfermería en México”. Aunado al déficit de enfermeros a nivel mundial, los enfermeros mexicanos podrían tener otros motivos para emigrar. Mientras que en México los licenciados en enfermería perciben un promedio de 323,186 pesos anuales, en EU llegan a ganar más de 79 mil 696 dólares. Falta de reconocimiento, sobrecarga de trabajo, condiciones laborales precarias… Ni cómo retenerlos. (Frentes Políticos, Excélsior, Nacional, p.13)