Silenciosa visita
Muy discreta fue la visita que realizó ayer el director de la CIA, William J. Burns, a México. Dicen los que saben que tuvo una reunión con el Canciller Marcelo Ebrard para revisar la logística del viaje a nuestro país que realizará la vicepresidenta de EU, Kamala Harris, el 7 de junio próximo. Otros comentan que vino a recopilar información sobre migración y seguridad. (El Heraldo de México, La Dos, p. 2)
Retales
VISITA. No se informó, pero está en México el director de la CIA, William J. Burns. No es habitual que el director de esa agencia visite nuestro país y se conozca. Se dijo que era para preparar la visita de la vicepresidenta Kamala Harris, el 7 de junio. Pero fue un distractor. Nunca un director de la CIA ha sido enviado de avanzada para una visita de la Casa Blanca. El tema es otro. Que no nos distraigan; (Joaquín López Dóriga, Milenio Diario, Al frente, p. 3)
Reunión SRE-CIA
La que cada vez está más próxima es la reunión que habrán de sostener el presidente Andrés Manuel López Obrador y la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris. Un encuentro que representará, nos comentan, la mayor señal de disposición de los dos gobiernos, ya en la era Biden, a darle impulso a la agenda bilateral. De ahí la relevancia, nos comentan, del encuentro que sostendrán hoy el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, y el director de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, William J. Burns. Este último arribó al país la tarde de ayer con el objetivo, según ha trascendido hasta ahora, de afinar varios de los detalles de la visita que tendrá lugar el próximo 8 de junio en Palacio Nacional. (La Razón, La Dos, p. 2)
Existe un concepto en inglés que describe una situación compleja donde diversos factores están en juego todo el tiempo; donde ciertas variables dependen de otras, todas ellas interrelacionadas y vinculadas entre sí y el movimiento de una desencadena efectos en las otras piezas. Hacer jugadas estratégicas resulta un ejercicio de inteligencia, audacia y astucia.
A ello le llaman “ajedrez tridimensional” (tri-dimensional chess). Como su nombre lo sugiere, las piezas no solamente se mueven en un tablero plano, sino que además tienen profundidad. ¿Nada fácil, verdad? Pues bien, así tal cual me imagino la relación entre México y Estados Unidos todo el tiempo.
Así lo dijo además la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, cuando le preguntaron si México había negociado vacunas a cambio de endurecer su posición migratoria con Centroamérica. La respuesta fue que ambos países negocian y tratan muchos temas todo el tiempo y de forma paralela. En otras palabras, juegan ajedrez tridimensional.
Sabemos que la Vicepresidenta Kamala Harris acudirá a México pasadas las elecciones y habrá de reunirse en persona con autoridades del Gobierno Federal. Tenemos claro que dos grandes temas que habrán de abordarse son, en primer lugar la situación migratoria en la frontera y, en segundo lugar, los acuerdos y diferencias a la luz del T-MEC.
Esos asuntos son de claro interés para Washington y están dispuestos a negociar lo que sea necesario para sacar adelante los puntos más importantes. En el caso de México, creo que habrá dos temas que tendrían que estar presentes en la agenda bilateral: el primero, el tema de la calificación a la seguridad aérea del país y posteriormente, la cooperación en la lucha contra el COVID y la reactivación económica.
Como mencioné anteriormente, la relación bilateral tiene proporciones de ser un ajedrez tridimensional y el movimiento de las piezas en un lado, provoca que otras hagan lo propio y que, por ende, la contraparte responda. Podríamos pensar en que los intereses de ambos lados son claros y están perfectamente identificados, sin embargo, lo que más intriga es saber qué cosas se pondrán sobre la mesa efectivamente en el encuentro.
Si bien la naturaleza de estas reuniones suele ser privada y solamente sale a la luz pública aquello que es acordado por las partes, creo que tenemos que preguntarnos realmente a qué están dispuestos los dos países y, en ese caso, qué ofrecerán a cambio. (Federico Ling, El Sol de México, Análisis, p.25)
Hace año y medio el mundo era diferente. Hoy que miramos atrás, reflexionamos sobre la contundente lección que nos deja la pandemia de la Covid-19: todos, sin excepción, somos vulnerables ante las enfermedades y sólo el esfuerzo colectivo puede ayudarnos a salir adelante.
Esta reflexión sobre la importancia de trabajar unidos para enfrentar la pandemia es más relevante hoy, cuando los planes de vacunación avanzan en diversos países. *Es necesario, como lo establece el derecho internacional, que su distribución sea equitativa entre todas las personas, incluidas aquellas que por situaciones de vulnerabilidad o violencia pudieran quedar excluidas: nadie estará a salvo hasta que todos estemos a salvo. No importa el género, la situación migratoria o si alguien está privado de libertad, el mundo seguirá en riesgo si los programas de inmunización no llegan de forma equitativa a todos*.
Datos del proyecto Our World in Data (Nuestro Mundo en Datos) de la Universidad de Oxford y del Inform Severity Index (Índice de Gravedad) muestran que, hasta mayo, la población de los 50 países de mayores ingresos estaba siendo vacunada a una tasa 27 veces mayor que la de las 50 naciones de menores ingresos. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas estableció que los estados deben dar máxima prioridad al suministro de vacunas contra el Covid-19 a todas las personas y tienen la obligación de tomar las medidas y destinar los recursos necesarios para que todos tengamos acceso a la vacuna, sin ninguna discriminación.
*Para que ese derecho se garantice es necesario tomar en cuenta las necesidades y barreras que enfrentan los grupos de mayor riesgo de ser excluidos. Por ejemplo, las personas migrantes y privadas de libertad están en una situación de particular vulnerabilidad frente al Covid-19*.
Las personas que migran tienen acceso limitado a servicios esenciales como albergue, atención médica, al agua o a equipos de protección personal, aumentando así su riesgo de contagio. Por otro lado, quienes se encuentran en lugares de detención, incluida la población en estaciones migratorias y estancias provisionales, muchas veces habitan en condiciones de hacinamiento, lo que impide aplicar medidas de higiene y de distanciamiento para mitigar la propagación del coronavirus.
En prácticamente todos los países existen políticas nacionales de vacunación para contrarrestar la enfermedad. Sin embargo, en algunos países aún persisten barreras para la inclusión de estos grupos en los protocolos de implementación de las campañas. Por ejemplo, la política de vacunación en México no hace explícita la inclusión de grupos en situación de vulnerabilidad, como las personas migrantes y privadas de libertad.
De igual forma, las barreras de acceso para las personas migrantes se vinculan a falta de acceso a la información o a la tecnología y la imposibilidad de cumplir con los requisitos establecidos. Por ejemplo, no todas las personas en situación de movilidad tienen identificaciones como la clave única de registro de población o comprobante de domicilio al que únicamente pueden acceder los ciudadanos o residentes.
En relación con la población privada de libertad, ésta debe ser incluida en las fases de priorización, identificando factores de riesgos como la edad y enfermedades crónicas. Si no es así, es muy probable que no tengan acceso oportuno a las vacunas.
Para alcanzar el objetivo de la vacunación universal, esa que nos pondrá a salvo a todos, es crucial la coordinación entre autoridades locales, nacionales y regionales que contribuya al debido seguimiento a través de registros de inmunización interconectados, que incluyen el intercambio de datos sobre la vacunación entre sistemas de salud. Esto debería implementarse sin perjuicio de la confidencialidad médica y el principio de no discriminación. La vacunación no debería ser un privilegio, sino una medida necesaria para proteger la salud de la población en general y, en particular, de los grupos más vulnerables. (Blanca Nayeli Aguilar Villalba, La Jornada, Opinión, p. 14)
Estamos en serios problemas en muchos ámbitos, desde la seguridad hasta la economía, desde la caída de las inversiones extranjeras (que, por cierto, no crecieron como se anunció: cayeron en el primer trimestre nada menos que el 29%) hasta una crisis anunciada y no remediada en el sector aeronáutico del país. Precisamente este capítulo, la degradación a categoría dos a la aviación mexicana, es, de alguna forma, el reflejo de los graves problemas de gobernanza que afectan a la actual administración.
La decisión de la FAA de degradar la categoría de México era previsible. Lo sabían las autoridades desde el mismo momento en que se realizó la auditoría que efectúa cotidianamente esa autoridad estadunidense. Ya había sido aplazada por la pandemia y cuando se realizó, a principios de año, nada se había previsto para superarla con éxito.
Un problema adicional: el aeropuerto Felipe Ángeles, suponiendo que para marzo esté terminada la obra, concluidas las obras de conectividad, rediseñado el espacio aéreo y aprobado por las instancias internacionales, no podrá recibir vuelos internacionales, por lo menos no los que tengan origen y destino a Estados Unidos, porque la degradación a categoría dos impide agregar nuevos aeropuertos. Sería un puerto aéreo internacional que recibiría sólo vuelos del mercado doméstico, lo que, evidentemente, no lo hace rentable.
Y en medio de todo esto, que sería ya motivo de alarma para cualquier administración, el presidente López Obrador minimiza el problema y dice que será temporal y que sólo se hace para favorecer a líneas aéreas de Estados Unidos (ese es el efecto, pero no la causa) y la SCT tarda horas en responder a la medida y sólo dice que la auditoría estuvo mal hecha, sin mostrar, evidentemente, una sola prueba en ese sentido. Descalificar a la FAA no ayudará en nada a recuperar la categoría uno, como tampoco ayudó que se descalificara a Mitre para tratar de justificar la cancelación de Texcoco y para encargar la redefinición de espacio aéreo a la francesa NavBlue.
Es la forma, el estilo de gobernar y tomar decisiones, la operación y la estructura de un gabinete insólitamente débil, lo que se refleja en esta crisis aeronáutica. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional, p. 14)
La visión de América Latina y el Caribe tiene un halo de romanticismo. Se ve como una tierra de países bellos, cercanos a México por cultura e historia, países hermanos con los cuales las relaciones políticas y culturales son las más importantes. Sin embargo, no hay que perder de vista la importancia económica que la región tiene para México y viceversa.
En 2019 México exportó poco más de 22,900 millones de dólares (mdd) a América Latina, 4.8% de las exportaciones totales. Esta cantidad es similar a lo que se exportó a la Unión Europea (poco más de 24,200 mdd), bloque con el cual desde hace 20 años se tiene un Tratado de Libre Comercio. En ese año le vendimos más a Brasil (4,297 mdd) que a Japón (4,100 mdd); más a Colombia (3,534 mdd) que al Reino Unido (2,823 mdd) y más a Guatemala (1,993 mdd) que a Francia (1,605 mdd). Tan solo las ventas a Centroamérica (6,671 mdd) fueron semejantes a las efectuadas a China, nuestro tercer mayor mercado de exportación (7,136 mdd).
En el ambiente de negocios. México busca fortalecer la conectividad aérea con la región, apoyando nuevos vuelos comerciales con Venezuela (Conviasa desde noviembre de 2019) y Colombia (Vivaerobus en agosto de 2021) y promoviendo un vuelo directo a Tegucigalpa, Honduras, y Montevideo, Uruguay.
También se llevaron a cabo esfuerzos extraordinarios por repatriar a personas varadas y mantener la conectividad durante 2020. La Ciudad de México es una de las capitales con mayor número de vuelos directos hacia 13 capitales de América Latina, junto con Lima y Bogotá. En materia migratoria, se ha promovido la eliminación recíproca del requisito de visa con Bolivia y Ecuador, con lo cual se facilitarán el turismo y los viajes de negocios. (Maximiliano Reyes Zúñiga, El Economista, Empresas y Negocios, p.29)
Perder la categoría 1 en lo que es la seguridad aérea del país que otorga la Agencia Federal de Aviación de EU (FAA) resulta doloroso en estos momentos para nuestra industria aérea dado el impacto recibido por la pandemia
La llegada de turistas internacionales vía aérea cayó más del 58% en 2020, el peor declive que se recuerde. Si bien hay cierta mejora, aún se está lejos. En ese sentido la rebaja llueve sobre mojado.
No es la primera vez que México sufre la baja por la FAA. En el sexenio de Felipe Calderón la desaparecida DGAC fue también sancionada en 2010. Pronto pudo enmendar. Nuevamente hubo amagues con Enrique Peña Nieto, pero los cuestionamientos se atendieron.
Lo que la FAA verifica es que la entidad aeronáutica cuente con la infraestructura y el personal que ofrezcan un servicio aéreo seguro conforme a un programa de evaluación que existe que es IASA. Ahora la FAA había advertido a México del riesgo por múltiples irregularidades encontradas en nuestra Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) que comanda Carlos Antonio Rodríguez Munguía un general del ejército retirado que es piloto, pero que nunca tuvo que ver nada con aviación civil.
Además en la AFAC hubo ajustes al organigrama por la austeridad. Se perdió talento, ya que en el pasado uno de los ganchos para atraerlo, sobre todo expertos retirados, era el seguro de gastos médicos que se eliminó en todo el gobierno.
Por ello recuperar la categoría esta vez será más difícil. No ocurriría este año, con las implicaciones a nuestra industria. Simplemente viene el verano. (Alberto Aguilar, El Sol de México, Análisis, p.17)
Hace diez años, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) degradó a Categoría 2 a la autoridad aeronáutica de México de aquel entonces ya que no cumplía con los estándares de seguridad mínimos que dicta la normativa de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, por sus siglas en inglés).
Esto después de la auditoría que dicha entidad realiza cada década en los países con los que tiene convenios de vuelos comerciales.
Diez años después, la historia se repite. La FAA rebajó a Categoría 2 a la aviación de nuestro país. Lo primero a entender es que se trata de una baja en la calificación a la autoridad aeronáutica y no a las aerolíneas de manera directa. Justo cuando la vacunación en Estados Unidos avanza como la espuma —la gran afluencia de turismo estadounidense en nuestras playas y en la propia Ciudad de México en las últimas semanas dan cuenta de ello—, y cuando la llegada del verano supondría un impulso para la industria que fue duramente golpeada en el último año llega esta mala noticia.
Por supuesto que tiene una afectación a un sector económico que aporta más de 5 por ciento del PIB, y que durante la pandemia, a diferencia de otros países, no recibió apoyos para sobrellevar la peor crisis que ha enfrentado el sector. De acuerdo con la información que ha trascendido, no se logró acreditar en tiempo actualizaciones a la Ley de Aviación Civil y su reglamento y la capacitación de inspectores en seguridad está en proceso de acuerdo a estándares internacionales.
Pega en la anhelada recuperación económica esperada por las aerolíneas y por el sector turístico, puesto que si bien esto no es el fin del mundo y al respecto la FAA ha expresado su deseo de cooperar con las autoridades mexicanas a fin de que se recupere la Categoría 1, este proceso implica tiempo. Hace diez años, cuando nos bajaron la categoría, recuperarla le llevó al país cerca de 162 días, es decir, más de cinco meses.
En aquel entonces la suspensión de operaciones de Mexicana de Aviación abría la posibilidad de que las otras aerolíneas nacionales atendieran la demanda, sin embargo, la degradación de categoría lo impidió durante ese tiempo.
Esa difícil prueba que tendrá que superar la autoridad aeronáutica cuenta con el apoyo de las aerolíneas comerciales, que desde que inició la auditoría han ofrecido su total colaboración para recuperar la categoría y lograr que la próxima temporada alta de invierno no sea un momento perdido para la recuperación.
La industria aeronáutica está pasando por un momento complicado en términos financieros y de competitividad: la pandemia, la crisis económica generada por esta y la desaparición de Interjet son algunos de los elementos que han golpeado duramente al sector, que tiene un papel fundamental en el desarrollo económico del país y que siempre se ha mostrado solidario.
Recordemos que el turismo en México representa 8.7% del PIB e incluso durante la pandemia nuestras fronteras no cerraron. Por ello, recuperar la categoría es vital para la reactivación económica del país. (Javier García Bejos, El Heraldo de México, Editorial, p. 17)
Legislador migrante : El aspirante del PT por la IV Circunscripción Migrante, Héctor Herrera informó que de llegar a ocupar una curul pugnará, junto con el representante federal de Laredo Texas ante El Capitolio y ex vicegobernador Henry Cuéllar, por celebrar la I Interparlamentaria del Migrante… Encuestas: En Ixmiquilpan ofrecen 12 puntos al candidato albiazul Edmundo Ramírez vs la aspirante del PT-Morena Araceli Beltrán. En esa localidad una misión diplomática del noreste asiático fue informada sobre las irregularidades edilicias y amenazas hacia uno de sus connacionales. (Federico Lamont, El Sol de México, Análisis, p.8)
Economía y Sociedad / EU-China, competencias geopolíticas
En todos los países de Latinoamérica la sociedad civil es muy débil. Falta mucho para que tenga la estructura de asociación y pluralidad, que permitiría actuar en la economía en favor del Estado de Bienestar y contra las formas autoritarias de gobierno.
Con el nuevo gobierno de Estados Unidos se ha impuesto una rectificación respecto a la línea arrogante que mantuvo Trump con el gobierno chino, misma que condujo a una serie de dificultades y tensiones. No entendió que la política y la diplomacia son el arte de la contención.
En Latinoamérica, China tiene una gran influencia, misma que se ha ido consolidando. Así, mientras que en el año 2004 el comercio total entre Latinoamérica y China fue de 40,000 millones de dólares, ahora es de 280,000 millones de dólares. Además, en los últimos cinco años China ha destinado más recursos de crédito a la región que el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o la Corporación Andina de Fomento. Estos niveles, producto de sus inmensas reservas, han estado concentrados en pocos países y en sectores vinculados a los recursos naturales.
Ahora, el gobierno de Estados Unidos quiere dar una solución al problema migratorio centroamericano compartiéndola con los gobiernos, particularmente con los del Triángulo Norte que son los mayores expulsoresde mano de obra hacia Estados Unidos. Sin embargo, China aparece en el camino.
Además del ofrecimiento de China de vacunas a los países con los que tiene una relación de influencia como es Honduras, que estableció una vinculación previa con Taiwán, misma que China quiere eliminar, otros como El Salvador han firmado con China un convenio por 500 millones de dólares no reembolsables y sin condiciones. Ante ello, la subsecretaria del Departamento de Estado de Estados Unidos, Julie Chung, dijo que “nada de China viene sin condiciones”.
La política migratoria que Estados Unidos quiere realizar en los países del Triángulo Norte se detiene por la enorme corrupción de los más altos niveles de sus gobernantes, para quienes los problemas de sus pueblos les tiene sin cuidado mientras ellos se benefician del poder.
En todos los países de Latinoamérica la sociedad civil es muy débil. Falta mucho para que tenga la estructura de asociación y pluralidad, que permitiría actuar en la economía en favor del Estado de Bienestar y contra las formas autoritarias de gobierno. (Sergio Mota Marín, El Economista, El Foro, p.47)