Trascendió
Que el canciller Marcelo Ebrard habló con Antony Blinken sobre migración, covid y economía mientras que el presidente Andrés Manuel López Obrador charló por teléfono con Kamala Harris, número dos de la Casa Blanca, sobre su próxima visita a CdMx y vacunas Johnson & Johnson. Nada, en ambos casos, sobre el financiamiento a ONG mexicanas y estadunidenses operando en México, del que Washington advirtió ayer mismo: no hay marcha atrás. (Milenio, Opinión,p.2)
En Privado / Valió la carta a la embajada
El 7 de mayo, el presidente López Obrador leyó en la mañanera una carta-nota diplomática dirigida a la embajada de Estados Unidos en México para denunciar el financiamiento a los enemigos y opositores de su gobierno, que identificó en la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), y exigir la suspensión de ese patrocinio porque, dijo, va en contra de las relaciones de respeto mutuo y no intervención, propias de la relación entre el gobierno de la administración de nosotros (sic) con la administración del presidente Biden.
En el correr de los días y ante el silencio de la embajada, reclamó la falta de respuesta, sin entender que eso era un modo de contestarle.
Endureció el discurso, conforme la situación interna la exigía, y llegó a acusar a Biden de intervencionista y a su embajada en México de maicear, dijo, a MCCI, asegurando que les daba máis con gorgojo.
Cuando en una mañanera le preguntaron si lo plantearía a la vicepresidenta Kamala Harris, en su reunión del martes, dijo que no. No está en la agenda, hablaremos solo de migración.
Pero ayer, sin que se lo esperara, a 27 días de su carta, le respondió, no la embajada sino el propio presidente Joe Biden, quien al anunciar su plan para combatir la corrupción en Estados Unidos y en el mundo, reiteró que seguirá financiando a las organizaciones de la sociedad civil que luchen contra la corrupción, es decir, mantendrá el apoyo a MCCI. Y al contrario de lo que declaró López Obrador, ese tema no está en la agenda con Harris, Biden informó que sí está y lo trae.
Ya veremos qué responde hoy por la mañana.
Y cómo le va el martes, después de ver cómo le va el domingo. (Joaquín López-Dóriga, Milenio, Opinión, p.3)
El Asalto a la Razón / Antídoto y veneno de Harris y Biden
El gobierno de EU le dio al mexicano una pócima agridulce o cachetada con guante blanco: el regalo de un millón de vacunas anticovid-19 y la advertencia de que seguirá financiando a organismos que el presidente López Obrador supone políticos, golpistas y traidores a la patria.
Mientras la vicepresidenta Kamala Harris le comunicó el envío de las dosis (de una sola aplicación), la Casa Blanca revelaba el memorándum en que Joe Biden juzga la corrupción como amenaza para la seguridad de su país, por lo que ordenó seguir financiando a ONG, periodistas y entidades públicas de gobiernos extranjeros para denunciar y combatir ese flagelo. “La corrupción corroe la confianza pública, obstaculiza la gobernanza eficaz, distorsiona los mercados y el acceso equitativo a los servicios, socava los esfuerzos de desarrollo, contribuye a la fragilidad nacional, el extremismo y la migración, y proporciona a los líderes autoritarios un medio para socavar las democracias en todo el mundo”, señala el documento.
Sin mencionarla, el anuncio le cayó “como anillo al dedo” a Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, según su presidenta María Amparo Casar. Y así debiera venirle a la 4T, dijo, porque de lo que se trata es de acabar con la deshonestidad en el servicio público. La doble noticia ocurre en vísperas de que Harris (lunes y martes estará en Guatemala y México) hable personalmente con López Obrador.
Entre las razones para los financiamientos a través de la Agencia para el Desarrollo Internacional está “modernizar, aumentar, coordinar, proporcionar recursos y mejorar la capacidad de los departamentos ejecutivos y las agencias clave”. MILENIO publicó el martes que durante la gestión de AMLO los apoyos de la Usaid y la Fundación Nacional para la Democracia suman casi 591 millones de dólares.
En el documento firmado por Biden se asegura que su gobierno, con ONG y periodistas, buscará promover medidas preventivas, investigar y descubrir la corrupción, así como exigir responsabilidades a los líderes mundiales. Espera que el apoyo ayude a que se informe y respalde la rendición de cuentas de los gobiernos estadunidense y extranjeros, así como contribuir a proporcionar a estos actores un entorno operativo seguro y abierto, nacional e internacional.
De las vacunas, López Obrador escribió en sus redes sociales: “Hablamos con la vicepresidenta Kamala Harris. Tuvo la gentileza de informarnos, antes del anuncio que hicieron en Estados Unidos, la decisión de enviarnos un millón de vacunas Johnson & Johnson de una sola dosis. Le expresé nuestro agradecimiento en nombre del pueblo de México”.
El antídoto-veneno con los atentos saludos de Biden explica que Ricardo Monreal anticipe la cancelación de la asistencia de la vicepresidenta al Senado, donde la mayoría morenista pudiera sacar el cobre.
“La mejor fórmula es generar condiciones para una visita afortunada y por consenso. Por eso estamos de acuerdo con la cancillería” en que el encuentro “se dé en una ocasión próxima…”, arguyó. (Carlos Marín, Milenio, Opinión,p.6)
Coordenadas / El país que tendremos a partir del 7 de julio
En la próxima semana, otro de los temas que van a pasar a primer plano es la relación con Estados Unidos.
México fue elegido por la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, como el primer país que visitará en su mandato.
La prioridad de Harris, como hemos comentado, es hoy el tema migratorio, y su prioridad va a ser obtener la cooperación de México para resolver una crisis que podría tener un alto costo electoral para la administración Biden.
Los otros asuntos de la relación bilateral no tendrán prioridad en las conversaciones, en el caso de que estén presentes en ellas.
Quienes piensen que la vicepresidenta viene a supervisar las elecciones se llevarán un chasco. No viene a eso.
Si, como las encuestas señalan, Morena y sus aliados mantienen la mayoría absoluta, es probable que no haya grandes cambios en la agenda legislativa.
Si ocurriera el escenario inesperado de que perdieran esa mayoría, no descarte que antes del 1 de septiembre, se trataría de convocar a uno o varios periodos extraordinarios para aprovechar la mayoría con la que cuentan.
El ambiente político y económico será influido por el resultado electoral y la confianza institucional que se genere.
Aun si la 4T mantiene la mayoría absoluta, pero queda claro que no tiene la mayoría constitucional, probablemente se despejen ciertas dudas que existen entre los empresarios e inversionistas respecto a posibles cambios en materia energética o con relación a los órganos autónomos.
Hay, sin embargo, una corriente de opinión en el mundo empresarial que considera que la 4T podría radicalizarse en que caso de que sus resultados fueran desfavorables.
Me parece que es más factible lo opuesto, que una pérdida de presencia en el Poder Legislativo y un menor éxito que el esperado en el poder regional podría obligar a desarrollar una actitud más negociadora.
En el caso de los nombramientos que vienen, destacadamente, el del gobernador del Banco de México y de un ministro de la Suprema Corte, me parece que el resultado electoral también tendrá impacto en los perfiles en los que pensará el presidente.
Mayor ventaja para Morena influiría en la búsqueda de personas más cercanas al presidente para ocupar esos cargos.
Otro de los temas que va a emerger en los próximos meses es el de la reforma fiscal.
Se ve difícil que los equilibrios de las cuentas públicas sean compatibles con la expansión de programas sociales y la conclusión de los proyectos de infraestructura.
Pocos asuntos podrán quedar exentos del efecto de la elección.
Así que no se desconecte de las diversas plataformas de El Financiero en los próximos días. (Enrique Quintana, El Financiero, Opinión,p.2)
Estrictamente Personal / Le tomaron la medida
Si a gritos mañaneros buscaba su atención, el presidente Andrés Manuel López Obrador lo logró. Este jueves, el presidente Joe Biden anunció el relanzamiento de la lucha de su gobierno contra la corrupción, pero como parte fundamental de la seguridad nacional de Estados Unidos. Sin darle rango de interlocutor a su contraparte mexicano, Biden afirmó que seguirán apoyando en el mundo a la sociedad civil –como Mexicanos Contra la Corrupción–, a los medios –como los que dijo que reciben de la embajada de ese país en México “maíz con gorgojo”– y a quienes vigilen y obliguen a los actores políticos a rendir cuentas, para fortalecer su capacidad para seguir denunciando la corrupción de líderes, empresas y organizaciones criminales trasnacionales en sus países de origen.
Biden, sin querer, le pegó a López Obrador con la puerta en la nariz, quien su obsesión contra la ONG Mexicanos Contra la Corrupción la convirtió en una nota diplomática de la Cancillería al Departamento de Estado, reclamando que financiaran –marginalmente, por cierto– a esa organización, sin dejar de protestar reiteradamente en las mañaneras que el gobierno de Estados Unidos, al que varias veces llamó “golpista”, no respondiera su exigencia. En efecto, ni se ocuparon de él, ni quitó el sueño a nadie en Washington.
El jefe de la Casa Blanca publicó un memorando de seguridad nacional para el Estudio de la Lucha contra la Corrupción, que “ataca la fundación de las instituciones democráticas, conduce e intensifica el extremismo y facilita a los regímenes autoritarios corrosionar la gobernanza democrática”, que inopinadamente es un traje a la medida de López Obrador, y de otros colegas suyos como Nicolás Maduro de Venezuela, Viktor Orbán de Hungría, Narendra Modi de India, o Jair Bolsonaro de Brasil, como enlistó la semana pasada el semanario británico The Economist, que tanto indignó al Presidente mexicano.
La palabra gobernanza, que está siendo usada repetidamente en el discurso estadounidense, es un concepto que nació tras la caída del Muro de Berlín, que tiene que ver con la forma como se relacionan gobernantes y gobernados, y del fortalecimiento de las instituciones. Nunca había sido un tema de la relación bilateral de México con Estados Unidos, hasta ahora, no sólo por el marco de referencia del memorando de Biden, sino porque este miércoles en San José, Costa Rica, fue uno de los temas que trató el secretario de Estado, Antony Blinken, con el canciller Marcelo Ebrard.
Al mismo tiempo que la Casa Blanca dio a conocer los documentos de apoyo a quienes son contrapeso de gobiernos corruptos, la vicepresidenta Kamala Harris habló por teléfono con el presidente López Obrador para informarle que dentro del paquete millonario de vacunas anti-Covid para el mundo, le donarían un millón de vacunas de Johnson & Johnson. En cuestión de minutos, el palo y la zanahoria. López Obrador agradeció el gesto de Biden, pero de su gobierno golpista que “maicea” a sus críticos, ya no habló.
Está claro que le tienen tomada la medida. De manera sutil, como en el arte del jiu-jitsu, que aprovecha la fuerza de quien embiste para derrotarlo, dominan a López Obrador, que arremete todas las mañanas con la impunidad que el poder absoluto en México le permite. Sus reclamos, cargados de la vehemencia y la retórica de los 70 –otra realidad, otro mundo–, no han sido eficaces ni tenido éxito en el extranjero. Todo lo contrario. En algunos casos se le han revertido; en otros, han salido contraproducentes; en los menos, lo han engañado con cuentas de vidrio.
Es tan vociferante en las mañanas y tan absolutista, sin dejar puertas de salida o espacios para rectificar, que el Presidente, cuando lo paran en alto fuera de México, no tiene márgenes de maniobra y opta por guardar silencio. Será interesante ver si ante esta redefinición de la lucha contra la corrupción, que respalda a quienes tanto odia, observará la misma conducta en la mañanera de este viernes, o si alertado por los números negativos que le causaron los ataques a The Economist tras llamarlo “falso mesías”, se quedará callado como hizo estos días ante uno de los grandes diarios alemanes, Die Welt, que también lo llamó “mesiánico”, y frente a Le Monde, el vespertino francés, que señaló que su gobierno tiende al autoritarismo, como apuntó el semanario británico.
A López Obrador le encanta jugar con el fuego, pero cuando se quema se repliega. No le sucedería con tanta regularidad si fuera menos estridente y determinante en las mañaneras, donde las y los periodistas de carne y hueso han exhibido su doble lenguaje, beligerante para la gradería y sumiso ante sus pares extranjeros. Recientemente, en la escalada de ataques a la embajada de Estados Unidos por el magro financiamiento a Mexicanos Contra la Corrupción, le preguntaron si se quejaría directamente con Harris cuando se vean el próximo martes, pero dijo que no. Ningún reclamo directo a la vicepresidenta, como tampoco lo hizo al expresidente Donald Trump.
Sus peroratas beligerantes buscan las audiencias domésticas –y domesticadas–, pero no vierte contra quien aparentemente dirige sus ataques. Ante Trump rindió la política migratoria y de asilo para evitar aranceles a los productos mexicanos. Ante Biden se comió sus desatinos estratégicos y su rabieta por su victoria en la elección presidencial, para pedirle en dos ocasiones vacunas anti-Covid. Si López Obrador no ha sentido cabalmente la presión estadounidense, es porque no alcanza a descifrar los códigos, pero en su entorno saben que las cosas se están pudriendo.
La relación bilateral está montada en estos momentos únicamente en los temas que interesan a Biden, como lo verá ratificado cuando la próxima semana dialogue con Harris. Con palos y dulces, la Casa Blanca está alcanzando sus objetivos de la misma manera como Trump logró los suyos. El presidente López Obrador podrá seguir utilizando Palacio Nacional para sus diatribas sonoras, pero en la política que cuenta, su voz no se oye ni su figura pesa. (Raymundo Riva Palacio El Financiero, Opinión, p.40)
Alhajero / Piquete de ojos de AMLO, trompazo de Biden
¿Quería una respuesta del gobierno de Estados Unidos a su nota diplomática? Ya la tuvo. Sólo que no fue ni en la forma ni en los términos que López Obrador esperaba.
Si tuviéramos que describir en imágenes lo ocurrido en este intercambio “diplomático” –propiciado por el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) a la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad–, diríamos que el mandatario mexicano le picó un ojo al estadounidense. O hasta los dos…
Primero, acusándolo de intervencionismo y de financiar a sus adversarios políticos; prácticamente deslizando la idea de advertir un “golpe blando” encubierto contra su gobierno.
Y luego, caricaturizando el papel de la Embajada de Estados Unidos en nuestro país, al de burdo repartidor de “frijol con gorgojo” (para los votantes). A cambio –luego de varias semanas de espera, a sólo tres días de las elecciones y a cuatro del arribo de la vicepresidenta Kamala Harris a nuestro país–, el Presidente de México recibió un trompazo. Biden no sólo no interrumpió el apoyo vía la USAID a Mexicanos contra la Corrupción, sino que anunció que el gobierno de Estados Unidos continuará con su financiamiento.
El memorando firmado ayer por el Presidente de EU sobre el Establecimiento de la Lucha contra la Corrupción como un Interés Fundamental para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos advierte que su gobierno buscará, a través del apoyo a ONG y periodistas de investigación, promover medidas preventivas, investigar y descubrir la corrupción, así como exigir responsabilidades a los líderes mundiales.
“La corrupción corroe la confianza pública, obstaculiza la gobernanza eficaz, distorsiona los mercados y el acceso equitativo a los servicios; socava los esfuerzos de desarrollo, contribuye a la fragilidad nacional, el extremismo y la migración, y proporciona a los líderes autoritarios un medio para socavar las democracias en todo el mundo”, expone.
En ese marco, Biden ordenó a su administración “modernizar, aumentar, coordinar, proporcionar recursos y mejorar de otro modo la capacidad de los departamentos ejecutivos clave y agencias (como el USAID y la Fundación Nacional para la Democracia).
Por cierto que en la visita del secretario de Estado, Antony Blinken, a Centroamérica y de su encuentro con el canciller Marcelo Ebrard en Costa Rica, uno de los principales temas que se abordaron durante las conversaciones fue precisamente el de la corrupción. (Martha Anaya, El Heraldo de México, Opinión, p.5)
Pulso Político / Acudir a votar, el camino este domingo
DE ESTO Y DE AQUELLO…
Contundente, como tal vez no esperaba, la respuesta que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dio a la nota diplomática en la que su homólogo de México, Andrés Manuel López Obrador, le exigiera reiteradamente: su gobierno seguirá brindando apoyo a las organizaciones civiles y medios de comunicación, enfocados a investigar y destapar casos de corrupción.
De tiempo atrás, pero sobre todo de un mes para acá, el titular del Ejecutivo Federal ha acusado tanto a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad como a la organización Artículo 19, de ser opositoras a su Gobierno, para lo cual reciben financiamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Integral, por lo que a través de la cancillería, exigió al gobierno de ese país que dejara de hacerlo.
En mañaneras de las últimas semanas, ese reclamo presidencial al mandatario estadounidense fue insistente e incluso aseguró que esos recursos se proporcionan a través de la embajada de EU en México, al asegurar que ahí se “maiceaba” también a algunos intelectuales críticos de su Gobierno, a los que dijo que se les daba “maíz con gorgojo”, lo que tuvo inmediata y rotunda respuesta del propio Biden.
En ese comunicado, el presidente de la Unión Americana afirmó que “la corrupción carcome las bases de las sociedades democráticas, hace menos eficaces a los gobiernos, desperdicia recursos públicos y exacerba las desigualdades”, además de que “impulsa e intensifica el extremismo y facilita a los regímenes autoritarios corroer la gobernanza democrática”.
Todo, en víspera de la visita que la vicepresidenta del vecino país, Kamala Harris, hará la semana próxima para reunirse con el Presidente López Obrador para abordar el problema migratorio, agudizado en meses recientes, y en el que la poderosa e influyente demócrata trae también temas bilaterales.
¿Qué madre o padre enviará “voluntariamente” a sus hijos a las escuelas el próximo lunes? (Francisco Cárdenas Cruz, La Razón, Opinión, p.4)
Arsenal / La Casa Blanca manda a volar solicitud de AMLO
Ya hay respuesta a la exigencia del presidente López Obrador al gobierno de Estados Unidos para que deje de dar recursos a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).
La Casa Blanca anunció ayer que seguirá el financiamiento de ONG extranjeras que se dediquen a combatir la corrupción. En otras palabras, no se suspenderá el fondeo a MCCI.
El anuncio que hizo ayer la Casa Blanca no es una respuesta expresa a la nota diplomática del pasado siete de mayo, en la que la cancillería solicitó a Washington que suspenda el fondeo a “grupos opositores” en nuestro país. El tema va mucho más allá. El gobierno de Joe Biden ha puesto entre sus prioridades la lucha contra la corrupción, no sólo en su territorio, sino más allá de sus fronteras. La elevó a asunto de seguridad nacional.
La declaración de la Casa Blanca cita precisamente un estudio de seguridad nacional que pide una revisión de todas las agencias de Estados Unidos durante 200 días. Ese estudio culminará en un informe y recomendaciones.
“Es un proceso largo que no puede ser visto como una respuesta directa a la exigencia del Peje que deje de darle dinero a MCCI”, nos dijo el excanciller Jorge Castañeda.
“Esto –agregó– es algo que seguramente venía desde el principio de la administración y que va a seguir mucho después de lo de la nota diplomática. “El Peje no da para tanto. No hay que centrarse en eso”, puntualizó.
Y, sin embargo, reconoció que hay una respuesta implícita a López Obrador. La declaración dice que para combatir la corrupción van a dar dinero a las organizaciones de la sociedad civil que hacen eso.
“En uno de los documentos hay una especie de retrato hablado de MCCI”, puntualizó el extitilar de la SRE.
El propio López Obrador ha subrayado que los estadunidenses no le han contestado. Hay que dar por sentado que no lo harán expresamente.
“Está muy claro que no le van a entregar al Peje la decisión de a quién le dan lana y a quién no. No tienes la fuerza para hacerlo”, destacó Castañeda.
Y más: “Si la Unión Soviética no pudo y China no puede, ¿de dónde va a salir México a decir a Estados Unidos ‘no le des dinero a este ojete’?”.
*Ya encarrerados, le preguntamos al excanciller si las acusaciones del Presidente a la embajada de Estados Unidos de repartir “frijol con gorgojo” a organizaciones como el MCCI no torpedea la próxima visita de Kamala Harris.
La vicepresidenta de Estados Unidos llega a México el 7 de junio —un día después de las elecciones— para entrevistarse, al día siguiente, con el Presidente de la República.
Castañeda respondió: “En un mundo normal, las reglas escritas y no escritas de antes nos dicen que esas cosas no se hacen. Insisto, tú no le dices al gobierno de Estados Unidos a quién le puede repartir dinero y a quién no. No haces eso, en primer lugar, porque sabes que no tienes la fuerza para hacerlo.
“En segundo lugar, porque siempre hay un juego de reciprocidades. Nosotros también damos dinero a distintos grupos e instituciones en Centroamérica y en Estados Unidos.
“Allí está el escándalo de Vázquez Mota con Juntos Podemos. Era lana del gobierno de México que llegaba a distintos grupos de migrantes. La inmensa mayoría de migrantes mexico-americanos en Estados Unidos”, recordó.
*A propósito de la visita de la número dos de Estados Unidos, Hillary Quam, asesora especial de la vicepresidenta para el hemisferio occidental, declaró ayer:
“México es un socio fundamental para Estados Unidos en una amplia gama de temas, incluido el abordaje de las causas fundamentales de la migración.
“Entonces, mientras esté en el terreno, la vicepresidenta mantendrá una reunión bilateral con el presidente López Obrador, participará en una conversación con mujeres emprendedoras, participará en la mesa de trabajo y saludará y agradecerá al personal de la misión de Estados Unidos en México”.
La visita, pues, no se limitará sólo a temas de migración y desarrollo económico al sur de la frontera de Estados Unidos. Las actividades anunciadas por Quam sí lo revelan.
*Sabemos que al presidente López Obrador el mundo le tiene sin cuidado. Está concentrado en México. No viaja y apenas lo visitan jefes extranjeros. “La mejor política exterior es la buena política interior”, justifica.
No dimensiona lo que puede significar la imagen de su gobierno en el extranjero. Inversiones, turismo y divisas.
En los últimos días ha habido críticas consecutivas al Presidente en los principales diarios y revistas del mundo.
El primero fue el inglés The Economist: El falso mesías. Siguió Le Monde y su crítica al “hiperpresidencialismo”.
El alemán Die Welt habló del “mesianismo cada vez más autocrático” y, por último, la terrible portada, ayer, del Washington Post: “México atormentado por la violencia electoral”. Deplorable imagen. (Francisco Garfias, Excélsior, Opinión, p.4)
Razones / La respuesta de Biden
A través de un memorándum de seguridad nacional muy duro, firmado por el propio presidente Joe Biden, llegó la respuesta a la insistente declaración del presidente López Obrador, respecto a que el apoyo de USAID, una agencia de ayuda del gobierno estadunidense a diversas ONG, sobre todo a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, era una forma de intervenir en los asuntos internos de México y de financiar a sus opositores. Incluso, el miércoles dijo que “la embajada estadunidense” le daba “arroz con gorgojo” a sus opositores.
El documento de la Casa Blanca firmado por Biden dice, entre otras definiciones importantes, que la corrupción “amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos, la equidad económica, los esfuerzos contra la pobreza global y en pro del desarrollo, y la democracia, en sí misma”. Por lo tanto, combatirla se convierte en un “interés de seguridad nacional de Estados Unidos” y el gobierno encabezará los esfuerzos para “promover la buena gobernanza, traer transparencia a Estados Unidos y los sistemas financieros globales; prevenir y combatir la corrupción a nivel nacional y en el extranjero, y hacer cada vez más difícil para los actores corruptos realizar sus actividades”. Sostiene que apoyará la capacidad de instituciones nacionales e internacionales y fortalecerá la capacidad de la sociedad civil y los medios enfocados en investigar y destapar casos de corrupción. El comunicado insistió en la importancia de trabajar con socios internacionales para “contrarrestar la corrupción estratégica de líderes extranjeros, empresas estatales o afiliadas, organizaciones del crimen trasnacional”.
Agregó que su país redoblará esfuerzos para incrementar “los recursos de asistencia para investigación, financieros, técnicos y políticos” y fortalecerá la capacidad de socios y gobiernos extranjeros “para implementar medidas de transparencia, supervisión y rendición de cuentas, lo que contrarrestará la corrupción y dará a los ciudadanos información útil y accesible respecto de programas, políticas y gasto de gobiernos”.
Ayer en este espacio, hablando de la agenda de la vicepresidenta Kamala Harris, concluíamos que “hay muchos más temas en la agenda entre los dos países que son prioritarios. Por eso raya casi en lo ridículo la insistencia de que se cancelen los apoyos que da la USAID a distintas organizaciones no gubernamentales de México, como, entre muchas otras, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, no de ahora, sino desde que se implementó la Iniciativa Mérida… Eso no es financiar opositores ni intervenir en asuntos internos de México y en realidad es intrascendente (en términos macropolíticos, agreguemos ahora), pero tanta insistencia enturbia una relación bilateral de la que depende el futuro de la región y por supuesto de nuestro país”.
El tema fue muy mal atendido, la acusación a la embajada y la nota diplomática del gobierno federal no cayeron nada bien, y hay que recordar que esta declaración pública del presidente Biden se da un día después de la reunión del canciller Marcelo Ebrard con el secretario de Estado Antony Blinken, y a tres días de la visita de la vicepresidenta Harris, precedida por una extraña visita de los mandos de la CIA a México.
Tampoco ayuda a aligerar ese ánimo que hoy, en primera plana, el Washington Post sostenga en un amplio reportaje que las elecciones del domingo han sido “de las más violentas de los tiempos modernos” y son un ejemplo de la lucha de las organizaciones del crimen organizado “para expandir su control en el territorio mexicano”, convirtiéndose en una “amenaza creciente para la joven democracia” mexicana. Una crónica que se suma a las publicadas, entre otros, por The Economist y Le Monde.
Uno de los debates más absurdos que hemos tenido en estos días electorales es el de si hubo más violencia en este proceso o en el de 2018. Más allá de que las cifras de ambos procesos electorales son casi idénticas, lo cierto es que en todo caso, lo que eso demuestra, es que en términos de seguridad en tres años no ha cambiado casi nada. Lo que quizás es más notable es la impunidad con que se cometen estos crímenes y el aumento de candidatos y candidatas secuestrados para intimidarlos y que no participen, lo mismo que los aspirantes que siguen en la boleta y pueden ser electos, aunque se sepa que tienen órdenes de aprehensión, incluso que están en la lista de los más buscados por la DEA. Eso es lo que alimenta estas informaciones en ONG y medios internacionales, no es ninguna conspiración. (Jorge Fernández Menéndez Excélsior, Opinión,p.10)
Kamala Harris en México
Toda la atención en México está enfocada en las elecciones intermedias del domingo, pero en cuanto pasen los comicios, viene otro evento significativo el martes, en la visita de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, a México para reunirse con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
No es el primer contacto entre los dos gobiernos. Ya han hablado el presidente López Obrador con su homólogo Joe Biden, y el canciller Marcelo Ebrard y su homólogo Antony Blinken han conversado dos o tres veces y tan reciente como esta semana. Y ha habido muchos otros contactos entre representantes de ambos países, casi a diario. Pero en estos tiempos de Covid-19, que no permiten mucha movilidad, esta será la primera reunión en persona que tiene López Obrador con la Casa Blanca (aunque sea con la vicepresidenta Harris y no el presidente Biden, quien no está viajando internacionalmente aún). Ayudará a poner el tono a la relación entre los dos gobiernos.
Por supuesto que no faltan temas que tocar. Seguramente el tema principal será la migración y el futuro de Centroamérica, temas en que los dos gobiernos están inmersos y que a todas luces se están entendiendo. Por lo menos, lo que comunican representantes de ambos gobiernos es que hay coincidencia y cooperación, si bien la estrategia a largo plazo queda menos clara.
En el tema de seguridad, evidentemente hay mucha distancia. El Congreso mexicano aprobó una ley de seguridad nacional que restringe el tipo de contactos entre ambos gobiernos en la materia, y queda por verse si se negociarán nuevos lineamientos de cooperación en la lucha contra el narcotráfico o se quedará sin resolverse este impasse. En un momento en que la violencia sigue bastante fuerte y persistente en México, no está demás contar con la inteligencia que tiene el gobierno de Estados Unidos sobre los grupos criminales, y así el gobierno estadounidense está ansioso de contar con la coordinación con sus contrapartes mexicanos, pero no es claro si estos temas se resolverán.
Finalmente, los temas de integración económica y de vacunación cobran vigencia en el ámbito de un mundo en el umbral del regreso a la actividad normal. Ayer, el gobierno de Estados Unidos formalmente anunció la entrega de vacunas al resto del mundo, y reservó 25 por ciento de la entrega para socios estratégicos, empezando con México y Canadá como países vecinos. Y los temas de reapertura económica y de protección y apoyo a la cadena de producción entre los dos países cobran mayor relevancia en estos momentos, así como echar a andar otra vez la movilidad en la frontera compartida.
Así que, si bien todos los ojos están en el resultado de las urnas, lo que viene después el martes también tiene su propia relevancia para el futuro del país y para el país vecino. (Andrew Selee El Universal, Opinión,p.13)
México y EU: diez dilemas para la cooperación con Centroamérica
La visita a Guatemala y México de la vicepresidenta estadounidense Kamala Harris los días 7 y 8 de junio se produce pocas horas después de nuestra muy delicada elección, en un momento complicado de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Anoto diez desafíos que todas las partes debemos abordar:
Migración en las fronteras norte y sur
En el marco de los compromisos del gobierno mexicano, entre ellos el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, el Pacto Mundial sobre los Refugiados, el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, y los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS), desde 1993 se levantan las Encuestas sobre Migración en la Frontera Norte de México (EMIF Norte) y desde 2004 las Encuestas sobre Migración en la Frontera Sur de México (EMIF Sur). Se trata de un sistema de encuestas que tiene como objetivo profundizar en el conocimiento de los fenómenos migratorios en la región.
Dichas encuestas en sí mismas inscriben una gran complejidad conceptual y en su levantamiento en los diversos territorios del interior y del exterior, rasgos a los que hay que añadir que durante 2020 se instrumentaron medidas de distanciamiento social para controlar la pandemia. Aquí comparto algunas estimaciones realizadas por Rafael López Vega y Víctor M. Isidro Luna, de la secretaría general del Consejo Nacional de Población.
Con base en la EMIF Norte, de octubre a diciembre de 2020 se estimó que el flujo de población mexicana devuelta por autoridades de Estados Unidos fue de 29 mil 757 personas, entre quienes residían en México, 90.4 por ciento eran hombres y el resto mujeres; para quienes residían en Estados Unidos 95 por ciento fueron hombres y 5 por ciento mujeres. La población devuelta es mayoritariamente joven. El municipio de origen con un grado de marginación muy bajo o bajo se presenta en 57 por ciento del flujo de hombres y en 42.2 por ciento del de mujeres. El grado de marginación muy alto o alto fue de 26 por ciento en los hombres y 38.5 por ciento en mujeres.
La población mexicana que regresa voluntariamente de Estados Unidos por vía terrestre en el cuarto trimestre de 2020 se estimó en 108 mil 230 personas, 64.2 por ciento hombres y 35.8 por ciento mujeres.
El flujo de población de México con dirección a Estados Unidos o a la frontera norte de México se estimó en 42 mil 253 casos durante el cuarto trimestre de 2020; los hombres representaron 55.1 por ciento y las mujeres 44.9 por ciento (hombres 32.5 años, edad promedio, mujeres 36.6); 12.1 por ciento se dirigía a Estados Unidos y 87.9 a la frontera norte.
Con base en la EMIF Sur, se estima que la población guatemalteca que regresó de México a su país en el segundo semestre de 2020 fue de 116 mil 796 personas, mientras el flujo correspondiente al segundo semestre de 2019 fue de 140 mil 400 eventos, 84 por ciento fueron hombres y 16 por ciento mujeres. En el último trimestre de 2020, el nivel de escolaridad alcanzado por la población guatemalteca que regresa desde México a su país por voluntad propia no cuenta con estudios de primaria completa en su mayoría, el promedio de años de escolaridad es de 4.4 para los hombres y 4.1 para las mujeres. Nueve punto siete por ciento de la población masculina fue patrón o trabajador por cuenta propia y 78.6 por ciento no firmó contrato mientras estuvo ocupado; entre las mujeres, 18.1 por ciento era patrona o trabadora por cuenta propia y 65 por ciento no firmó ningún contrato.
En cuanto al flujo de población devuelta por la autoridad migratoria de México en el último trimestre de 2020, cuyo origen fue Honduras y Guatemala, se estimó en 4 mil 407 casos, mientras que el flujo de estos dos países en el segundo semestre de 2019 se estimó en 32 mil 697. El flujo de 2020 se conformó por 86.1 por ciento hombres y 13.9 por ciento mujeres; se trata de migrantes jóvenes (hombres 29.8, mujeres 27.5 años).
En relación con el flujo de hondureños y guatemaltecos devueltos por autoridades de Estados Unidos a su país, se estimó en 5 mil 151 en el último trimestre de 2020, mientras la estimación del flujo de estos dos países en ese trimestre de 2019 fue de 48 mil 290. Noventa y tres y medio por ciento del flujo de 2020 se conformó por hombres y 6.5 por ciento mujeres.
Es de llamar la atención la considerable reducción de la población devuelta por autoridades de Estados Unidos en 2020, lo cual debe analizarse en el contexto de las afectaciones de la pandemia de Covid-19. Es un hecho que la crisis sanitaria ha venido a complicar de manera extraordinaria las proyecciones de población que está realizando el Conapo, en relación con el futuro de la migración internacional de las fronteras norte y sur del país. (Gabriela Rodríguez, La Jornada, Editorial, p.15)