Movimientos de Clouthier y Nieto
En medio de los rumores sobre posibles cambios en el gabinete de Andrés Manuel López Obrador, los cuales han sido alentados por declaraciones del propio Presidente, nos hacen ver que dos funcionarios con mucha cercanía a Palacio Nacional fueron comisionados como representantes del gobierno mexicano para encabezar una gira de trabajo por Guatemala. Hablamos de la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, y del Titular de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, quienes sostuvieron reuniones con funcionarios de alto nivel del gobierno guatemalteco para desarrollar programas de integración económica, así como estrategias para combatir el tráfico de migrantes. La designación para este viaje de doña Tatiana y don Santiago se observa como una señal de los ajustes que podrían venir en los siguientes días; pues mientras la primera suena para ocupar una cartera relacionada con la política interior, al segundo lo candidatean para asumir funciones relacionadas con la lucha contra el crimen. (El Universal, La Dos, p.2)
Pletórica de energía, conocimiento y capacidades tanto legales, como políticas, Kamala Harris, es la demócrata que este año se convirtió en la primera vicepresidente en la historia de Estados Unidos, llegando en con fórmula Joe Biden, quien, a sus 78 años, es el presidente más longevo en el cargo que han tenido los estadounidenses, tras haber vencido a Donald Trump, quien perdió la reelección en los comicios del 3 de noviembre pasado.
Es precisamente por la avanzada edad de Joe Biden, quien culminaría este primer ciclo de cuatro años en la Presidencia, con 82 años de edad, que se ha dudado insistentemente en que para ese entonces pudiera estar en la plenitud necesaria como para buscar la reelección y gobernar otros cuatro años, hasta los 86.
Es por eso que a Kamala se le considera para buscar la nominación demócrata al final del presente cuatrienio, being una abanderada a todas luces con grandes capacidades y energía, para hacer frente a poderosos rivales de Estados Unidos en el mundo, como el presidente de Rusia , Vladimir Putin y el de China, Xi Jinping.
Precisamente estos dos mandatarios, seleccionados como los más poderosos del mundo, incluso por medios estadounidenses, como la revista Forbes, actualmente le están disputando el predominio a Washington, en diferentes partes del mundo, pero muy particularmente en naciones de América Latina, en buena medida en Centroamérica y por otra parte, en naciones pertenecientes al Foro de Sao Paulo.
Es de recordarse, que Kamala Harris, en su categoría de vicepresidente de Estados Unidos, tiene una misión asignada, que oficialmente es, disminuir las hordas de inmigrantes, que resultan cientos de miles cada año, que huyen tanto de economías severamente mermadas, como las de Nicaragua o Venezuela, además de violencias crecientes y mortales, como las que se viven en países como Honduras o Guatemala, entre otras naciones.
Está claro, que el fenómeno de la migración hacia Estados Unidos, es algo que no parará, tanto por parte de las naciones latinoamericanas que año con año expulsan hacia territorio estadounidense a centenares de miles de migrantes, como por el hecho de que allá por “ tierras del Tío Sam ”, se requiere de esa mano de obra para mantener aceitada la maquinaria productiva del país, que en gran medida opera con mano de obra que llega de otros países.
Una de las principales misiones que tiene Kamala Harris en las principales naciones expulsoras de migrantes, es la de promover e incentivar el desarrollo, con el fin, en primera instancia de que al tener mejores condiciones de vida, no provoquen que buena parte de su población salga huyendo hacia el norte.
Pero también, al impulsar el crecimiento, en esos países, restaría alternativas a Moscú ya Beijing, para que ejerzan dominio en territorios que han sido de tradicional dominio para Estados Unidos. (Yolanda de la Torre, El Sol de México, Opinión, p.12)
Hay otros asuntos que hay que considerar a la sombra de los comicios. Destacan dos importantes conversaciones que López Obrador sostuvo en estos días: la visita de la vicepresidenta de EU, Kamala Harris, el 8 de junio, y la reunión el día 10 en el antiguo Hotel de Cortés, con algunos empresarios.
En la visita de Kamala Harris se expusieron los problemas de la migración y sus causas y se habló de la corrupción y la seguridad. El Presidente y la vicepresidenta atestiguaron la firma de un memorándum de entendimiento entre la USAID y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo para atender las causas estructurales de la migración proveniente de Guatemala, El Salvador y Honduras. Por otra parte, EU invertirá en nuestro país 130 mdd en el fortalecimiento de la cooperación laboral. No se omitió el problema humanitario de los niños separados de sus padres que dispuso Trump y que Biden está resolviendo.
Es curioso, por cierto, que justo en Palacio Nacional se haya firmado el memorándum antes citado. La USAID ha venido apoyando algunas ONG que luchan contra la corrupción, por lo que López Obrador días antes había enviado una nota diplomática al Departamento de Estado reclamando esta acción como un serio intervencionismo.
Tratándose del paquete financiero propuesto por Estados Unidos, el Presidente mexicano propuso tomar en cuenta los programas sociales, en marcha en México, para jóvenes estudiantes y el dedicado a la siembra y reforestación. Hacer esto aliviaría los problemas de presupuesto que, en un futuro no lejano, ha de agudizarse para los actuales programas sociales.
La reunión con los empresarios más significativos de México fue el otro evento de importancia. Los asistentes son ya bien conocidos y, por lo que puede entenderse de las declaraciones del Presidente y de los propios líderes del sector privado, la reunión no tuvo particular perfil. Ambas partes comentaron los pronósticos económicos favorables del momento y la disposición de continuar sus respectivas vías para la recuperación económica del país.
Es de notarse, empero, la actitud positiva de López Obrador hacia la inversión privada y admitir la imposibilidad de que el desarrollo nacional dependa de la inversión del Estado. Esta declaración anima en algunos empresarios la esperanza de un revés en la actitud antisector privado del Presidente.
Es curioso e indicativo que, tratándose de la economía, el Presidente se reúna con los más importantes empresarios del país, quienes tienen estrechas vinculaciones con los intereses industriales y financieros extranjeros. Haría falta reforzar esos encuentros con la participación de organismos identificados con las capas mayoritarias de la economía mexicana.
El inicio de la segunda etapa del sexenio no es el momento de seguir dividiendo al país. Es la oportunidad para renovar ideas y propósitos, incluso, abrir una nueva y oxigenada etapa de relaciones norteamericanas. En lo industrial, la segunda mitad de la gestión de AMLO es la invitación a animar, promover y apoyar nuevas formas de producción, la integración de cadenas de valor, que animen a todos los productores a participar en los intercambios internacionales.
Son momentos de explorar otras fórmulas de articulación social, como se hace en otros países, tales como las cooperativas, por lo que no cabe escuchar que sólo las iniciativas presidenciales han de imperar en el Congreso y que habrá que dudar del patriotismo del que se oponga a ellas. Por ahí no, señor Presidente. (Julio Faesler, Excélsior, Opinión, p.13)