En agosto se resuelve ampliación del mandato de Zaldívar
Nos comentan que en la Suprema Corte se preparan para que la consulta sobre la ampliación de mandato del ministro presidente, Arturo Zaldívar, quede resuelta en agosto próximo. Para ello, se prevé que el ministro José Fernando Franco González Salas presente su proyecto el 6 de agosto. Por conexidad, nos explican que también será el ministro Franco quien resuelva las acciones de inconstitucionalidad planteadas contra el artículo transitorio aprobado por el Poder Legislativo que contempla la extensión del mandato del titular del Poder Judicial por dos años, para que finalice en 2024 y no en 2022 como estaba previsto. Así, en menos de dos meses el tema que tanta polémica ha desatado podría quedar resuelto.
Crece la lista de secretarios multiusos de AMLO
En este espacio le hemos comentado que en el gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene a un grupo se secretarios de Estado a los que el mandatario les encarga tareas que poco o nada tienen que ver son sus carteras. Por ejemplo, al canciller Marcelo Ebrard le encomendó la compra medicinas y vacunas contra la Covid, y Arturo Herrera, todavía secretario de Hacienda, fue designado para apoyar y estar pendiente de los atletas de alto rendimiento. Ahora, nos hacen ver que a esta lista de funcionarios multiusos se suma Rosa Icela Rodríguez, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a quien ayer el presidente López Obrador designó para estar a cargo de la vacunación en la frontera. Nos hacen ver que esto habla muy bien de los secretarios en los que el Presidente puede confiar para cualquier misión, pero también muy mal de aquellos cuyo sector debiera ser el encargado de realizar las tareas que les son encomendados a los aplicados de la clase, y que por alguna razón el mandatario no les confía.
Mario Delgado no es rockstar de la 4T
Trabajando, así celebró su cumpleaños Mario Delgado, dirigente nacional de Morena. La tarde de ayer don Mario llegó al Hilton Alameda para reunirse con las y los diputados electos de la autollamada Cuarta Transformación a quienes saludó y abrazó uno por uno, lo que le llevó casi 40 minutos. Al término de un acto en el que les pidió apoyar las iniciativas presidenciales, se tomó la foto oficial, y un grupo de legisladores electos comenzaron a cantarle las mañanitas, pero fueron como 20, los demás hicieron caso omiso y siguieron platicando a pesar de que los fans de Mario alzaron la voz para que los demás se unieran. ¡Ah!, pero no se tratara del doctor Hugo López-Gatell, porque a él hasta mariachi, pastel y velitas le hubieran llevado.
Arranca la pelea por presidencia del Senado
Nos dicen que en los pasillos del Senado empezaron los cabildeos, jaloneos y negociaciones de cara al inicio del próximo periodo de sesiones para decidir quién presidirá la Mesa Directiva de la Cámara Alta a partir del 1 de septiembre. El coordinador de Morena, Ricardo Monreal, nos dicen, ya empezó a recibir a los aspirantes para sustituir al senador Eduardo Ramírez. La víspera, el zacatecano se reunió con la senadora Marybel Villegas, quien le expuso su interés de competir por ese cargo, que será muy importante después de las elecciones del 6 de junio y con un bloque opositor que ya manifestó que no respaldará las iniciativas presidenciales en materia de Guardia Nacional y Comisión Federal de Electricidad. Sin duda, nos comentan, se requerirá de un perfil con habilidad y capacidad de negociación. Nos dicen también que nuevamente Martí Batres –a quienes algunos lo ven ocupando pronto una secretaría de Estado– buscaría presidir la Mesa Directiva, aunque algunos senadores comentan que mientras Monreal reparta las cartas, don Martí no la tiene nada fácil. (El Universal, La 2, p.2)
AL SECRETARIO Luis Cresencio Sandoval le acaba de caer un auténtico problemón en el escritorio. Se trata del caso de las jóvenes Polly y Fernanda, atropelladas salvajemente por el hoy prófugo Diego Armando Helguera Salgado.
EL ASUNTO le toca de rebote a la Secretaría de la Defensa Nacional, pero su participación podría ser clave para atrapar al agresor de las dos muchachas que están al borde de la muerte. Y es que de acuerdo con los familiares de las víctimas, el agresor fue cadete militar y su padre es un coronel del Ejército Mexicano.
ACTUALMENTE tanto Helguera Salgado como su familia se esfumaron y nadie conoce su paradero, pero si la Sedena decide intervenir y encontrar a uno de los suyos, es muy probable que se pueda hacer justicia. Habrá que ver qué orden da el general secretario.
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NO ES por andar comparando, pero… uno de los temas centrales de la cumbre entre Joe Biden y Vladimir Putin fue el de la seguridad cibernética. Y en México, sin embargo, las autoridades no parecen tomarse muy en serio ese asunto.
Y NO ES cosa menor: en 2019 fueron hackeados los sistemas de Pemex y los criminales pedían 5 millones de dólares. Hace un par de semanas sucedió lo mismo con la Lotería Nacional. Hasta ahora el gobierno federal no ha reconocido si pagó o no ambos rescates.
LA CAPACIDAD de los ciberdelincuentes se vio el mes pasado cuando secuestraron por cinco días uno de los oleoductos más importantes de Estados Unidos, lo que provocó una crisis de abasto en el sureste norteamericano.
TOMANDO eso en cuenta, ¿qué pasaría si una banda internacional de hackers se va contra la Comisión Federal de Electricidad, por ejemplo? Si el año pasado el incendio en un pastizal dejó sin energía a varias entidades del país, se ve difícil que la “empresa productiva” tenga capacidad para defenderse.
Y AUNQUE Manuel Bartlett es experto en que se le caiga el sistema, la posibilidad de un mega hackeo en una empresa estratégica como la CFE no es guion de película, sino un peligro inminente.
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¿A POCO el Presidente le mintió a la cúpula empresarial en el encuentro que tuvieron la semana pasada? Hasta donde se sabe, Andrés Manuel López Obrador les prometió a los integrantes del Consejo Mexicano de Negocios que su reforma electoral respetaría al INE.
SIN EMBARGO, ya salió nuevamente el peine de la descalificación a los organismos autónomos pues, al anunciar las reformas constitucionales que promoverá, el mandatario dijo que pretende renovar al instituto, lo que implicaría integrarlo sólo con sus incondicionales. Es decir, quiere convertir al INE en el ISSP: el Instituto del Sí Señor Presidente. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.8)
Que antes de la detención y vinculación a proceso de Florián Tudor y dos presuntos integrantes más de la mafia rumana, la Fiscalía General de la República, que encabeza Alejandro Gertz Manero, intercambió información con autoridades de Estados Unidos que también siguen los pasos a esa organización delictiva, lo que propició que se pudiera actuar y se ejecutaran las órdenes de aprehensión en Ciudad de México y Quintana Roo de los socios del supuesto capo, para quien, hay que recordar, hubo la cortesía de recibirlo en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Que en la comedia del relevo en la dirigencia senatorial, la morenista Marybel Villegas se guardó de enviar correspondencia y cabildear con sus compañeros la candidatura a la presidencia de la Mesa Directa, como hizo Malú Micher, y se fue directo con el coordinador de la bancada, Ricardo Monreal, a quien pidió su bendición para encabezar los trabajos de la 65 Legislatura en la cámara alta. Por cierto, hay una quinta suspirante en la persona de la tlaxcalteca Ana Lilia Rivera, quien se sabe ahora que desde hace un mes ha estado llamando a sus compañeros para pedirles su voto y llegar a la final, se dice, frente a Imelda Castro.
Que frente a las apuestas de que el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, dejará su cargo para llegar a la dirigencia nacional del PRI con el fin de que Alejandro Moreno sea el coordinador del tricolor en San Lázaro, el primero pintó su raya con la intención de concluir mandato el próximo año y “de tiempo completo”, alejado de la polarización política, lo que allanará el camino para que Rubén Moreira conduzca esa bancada en San Lázaro. _ (Milenio, Al Frente, p.2)
¡Que nadie se mueva!: en el caso de la línea 12, aún no se ve luz al final del túnel. (La Jornada, Contraportada)
Nuevo organigrama
Nos hacen ver que el nuevo reglamento interno de la Cancillería, que dirige Marcelo Ebrard, desaparece la Subsecretaría para América del Norte, y crea una Jefatura de Unidad. Esta nueva figura en el organigrama tiene más funciones que los subsecretarios, incluidos los que se ocupan de América Latina y el Caribe, y para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos.
Reuniones urgentes
Para el presidente López Obrador la próxima semana será de reuniones con gobernadores en funciones. Por asuntos “urgentes” recibirá al de Chihuahua, Javier Corral, al de Jalisco, Enrique Alfaro, y a la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum. Nos comentan que la urgencia tiene que ver con el tema del desabasto de agua y los efectos de la sequía, entre otros.
Romero vs. Romero
Nos adelantan que Jorge Romero se perfila para la coordinación del PAN en San Lázaro en la próxima Legislatura, aunque el actual líder de la fracción, Juan Carlos Romero Hicks, dará la pelea para mantener esa posición, tras lograr la reelección. Marko Cortés, sin embargo, tiene la última palabra y todo apunta a que su apuesta está con el panismo de la CDMX.
Será una mujer
Empezaron a moverse las senadoras de Morena en busca de la presidencia de la Mesa Directiva para el periodo ordinario que inicia en septiembre. Marybel Villegas visitó al presidente de la Jucopo, Ricardo Monreal, para “comunicarle mi interés” de competir por esa posición. También Malú Micher ha expresado su disposición. Porque, nos dicen, sí será una mujer. (El Heraldo de México, La 2, p.2)
Merecimientos. Las oportunidades no se piden. Se ganan. Este 2021 ha sido de una agitación inusual para quienes se vislumbran como posibles precandidatos para el 2024. “Está muy lejano aún”, afirmó Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, respecto a sus aspiraciones presidenciales. Cuestionado sobre si el caso de la Línea 12 podría afectar su intención, rechazó que ello le inquiete o sea lo que guíe su labor como funcionario. “Me estoy concentrando en mi trabajo, para mí ese tema está muy lejos todavía y habrá que ver cómo sucede (…) Trato de ser y he sido es un servidor público eficaz y eficiente y ésa es mi tarea. 2024 está muy lejos”. La historia pone a cada uno donde le corresponde, ¿para qué adelantarse?
Los problemáticos. En la actual Legislatura, diputados de diversas fuerzas políticas presentaron 11 reformas a la Constitución para modificar, reducir o eliminar a los representantes plurinominales en el Congreso, bajo los argumentos de que dejaron de ser necesarios, responden a intereses de sus partidos y no del electorado y su mantenimiento implica recursos que podrían canalizarse a la salud. En este sentido, todos van por el mismo rumbo: Morena, principalmente, pero también el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. Seis de las iniciativas en esta materia plantean la importancia de reducir a los pluris. Es la idea más reiterada, acabar con ellos, pero no se animan a su desaparición. ¿Qué están esperando?
A prueba de todo. Uno de los candidatos con temple de acorazado fue Andrés Mijes, quien logró perfilarse como alcalde de Escobedo, Nuevo León, compitiendo por Morena. Tuvo todo en contra, pero el contacto con la población le brindó el capital político para desterrar al PRI de esa alcaldía, junto con la alianza que tenía con el PAN. Resistió las andanadas en contra de su proyecto, incluso el mismo día de la elección, cuando el equipo del gobernador Jaime Rodríguez intentó frenar sus intenciones. No sólo resultó ganador, sino que elevó las preferencias electorales en el municipio, a favor de Andrés Manuel López Obrador, con una aceptación del 75%, muy por encima de la media nacional. Paso número dos: cumplir todo lo prometido.
Juntos harán historia. Sin restricciones y con respeto a las diferencias, los aliados de Morena en la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados, el PVEM y el PT refrendaron su apoyo al proyecto que encabeza el presidente López Obrador. Al reunirse por primera vez los dirigentes nacionales con los diputados y diputadas federales que resultaron ganadores, ratificaron su alianza legislativa teniendo claro que la sucesión presidencial de 2024 “ya comenzó” y será necesario consolidar la democracia, la soberanía energética y “ajustar cuentas” con los expresidentes de México que abusaron del pueblo, de acuerdo con Mario Delgado, líder de Morena, quien no se baja de la agenda del rencor.
Ocaso. Jaime Rodríguez Calderón, gobernador de Nuevo León, negó que la entidad atraviese una crisis por la escasez del agua y afirmó que la presa El Cuchillo tiene para garantizar el abasto los próximos dos años. No obstante, indicó que en el estado se está gastando más de lo normal por la pandemia, por lo que vienen recortes en el suministro, pues si no se regula el uso se van a tener problemas. Después de recibir la constancia de mayoría, el gobernador electo, Samuel García, comentó que se avecina una crisis por el agua, El Bronco compartió que ya trató ese tema con él. Lo cierto es que ya se va y se olvida del problema. ¿El joven Samuel podrá? (Excélsior, Opinión, p.13)
Si uno pregunta por los documentos de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México se puede encontrar con kilos de papeles que han navegado entre las oficinas del gobierno de la Ciudad de México, la Cámara de Diputados federal, la local, Hacienda… pero hay algunos documentos que sólo están en poder de unos cuantos: los del llamado “Fideicomiso Singapur”.
Según me relatan fuentes muy bien enteradas, existe un fideicomiso secreto en Asia hasta donde fueron llegando recursos presuntamente vinculados a la construcción y operación de la Línea 12. Estaríamos hablando de aproximadamente 1,100 millones de pesos que aparentemente han estado fuera de toda revisión y auditoría.
Para algunos, este fideicomiso es un seguro de vida. Para otros, un blindaje político. Hay para quien es un fondo de retiro. Pero también hay para quien podría ser una condena. De su existencia no saben muchas personas, pero los que lo saben ya no están del mismo lado del tablero, y eso la vuelve una potencial bomba de tiempo porque estarían implicadas en la trama empresas nacionales e internacionales, políticos mexicanos y sus operadores financieros, así como abogados de renombre, uno de ellos ya fallecido.
Y claro, conforme se caliente el ambiente político, el peligro de que la bomba estalle es mayor.
SACIAMORBOS
1.- Es absolutamente predecible la pantomima que se vivirá a continuación con el escándalo de la tragedia en la Línea 12 del Metro, que mató a 26 personas: no habrá procesados de alto nivel, agarrarán al primer Director Responsable de Obra (DRO) que se les cruce, lo van a meter al bote, le van a echar la culpa de todo, y sanseacabó. Como ponía alguien ayer en Twitter: al final, todo será culpa de los pernos. Pero la responsabilidad política es otra cosa. Para esa no hay escapatoria ni impunidad posible. Porque la responsabilidad política descansa en el juicio ciudadano, que sabe cobrársela… y ya se la está cobrando.
2.- La Organización Panamericana de la Salud advierte de un repunte de Covid-19 en México. En estados como Yucatán, Quintana Roo, Baja California Sur y Tabasco, otra vez los hospitales se están llenando, saturando en algunos casos. Pero el arrogante zar contra la pandemia ya cerró el changarro, ya suspendió sus conferencias nocturnas, ya cantó el mariachi, ya hizo fiesta mexicana, flores, pastel, sonrisas… Que no decaiga el ánimo: en una de esas nos va mejor sin él.
3.- El uso electoral de las vacunas, exhibido: pasaron las elecciones y disminuyó dramáticamente la velocidad de la vacunación en México. Comparando la semana previa a la elección con la semana inmediata posterior, la vacunación cayó 27%. Días antes del 6 de junio, el gobierno ponía hasta 1 millón de dosis al día. Esta semana no han pasado de 500 mil diarias. (Carlos Loret de Mola, El Universal, la 2 p.2)
El domingo 6 de junio acudí a votar con la misma convicción y entusiasmo que me han llevado a las urnas desde que cumplí la mayoría de edad.
Fue particularmente emotivo ver la enorme participación de mis vecinos en la casilla a la que acudo sin falta cada tres años, en la escuela secundaria Josefa Ortiz de Domínguez.
Me siento orgulloso de haber sido parte de un proceso que demostró la madurez de la democracia mexicana y la eficacia organizativa del Instituto Nacional Electoral. Mientras eso no nos falte, el país siempre tendrá solución a sus problemas.
Dicho eso, he tomado la decisión de no participar en la consulta popular del 1 de agosto, a la que estamos convocados los mismos 94 millones de ciudadanos que formamos parte del listado nominal. No soy abstencionista, jamás he dejado de ir a votar, pero este proceso me parece viciado de origen y absolutamente innecesario.
Recordemos brevemente cómo llegamos al absurdo de tener que organizar una elección menos de dos meses después de celebrar otra, y cuando todavía no se agota el periodo de impugnaciones de la votación anterior.
La figura de consulta popular se incluyó en la Constitución con motivo de la reforma política de 2012, que incorporó la iniciativa ciudadana. Se intentó usar dos veces –en 2015 y 2018–, pero sus impulsores fracasaron al no reunir los requisitos legales.
Durante la campaña electoral de 2018, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador quiso distinguirse de su contrincante Ricardo Anaya, quien prometió que, de ganar los comicios, metería a la cárcel a los expresidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón. El tabasqueño calificó de demagogo a Anaya y lo retó a explicar cómo lo haría.
Hasta entonces, López Obrador se había manifestado por cerrar el capítulo del pasado. Hablaba de “perdón, no olvido”, de “buscar la reconciliación” y no aplicar la persecución.
Sin embargo, el planteamiento de Anaya hizo que su idea de reconciliación fuese confrontada. El 25 de marzo de 2018, en Guadalajara, al reunirse con víctimas de la violencia, López Obrador negó que fomentara la impunidad. Eso lo llevó luego a decir que, de ganar las elecciones, convocaría a una consulta para que la gente decidiera cómo resolver el tema del pasado, aunque siempre dejó claro –lo sigue diciendo hasta hoy– que él no está de acuerdo en someter a juicio a los expresidentes porque “lo más importante es evitar la corrupción del futuro”. (Pascal Beltrán del Río, Excélsior, Opinión, p.2)
“Así siempre a los tiranos”, gritó el asesino John Wilkes Booth, después de disparar al Presidente norteamericano Abraham Lincoln, al que el Presidente López Obrador le dejó una ofrenda floral en su visita a Estados Unidos, y que hace unos días sentenció: “odio a los tiranos”.
¿Era un tirano Lincoln? Claro que no, pero la sociedad estadounidense estaba terriblemente dividida por unas rencillas mutuas, la tierra estaba sembrada de rencor y violencia, florecía una guerra civil. El ambiente social era nocivo, tóxico. Unos norteamericanos no toleraban la “aspiración” de otros a ser libres y no esclavos.
La política es precisamente la resistencia al odio, dice André Glucksmann; y cuando ese noble oficio fomenta la ansiedad, se convierte en vulgar reacción, en simple y desnuda venganza rencorosa. ¿Eso queremos para México?
Entiendo que la expresión “odio al tirano” es retórica, pero cuando verdaderamente se repugna al tirano, se aprecia la división de poderes, el sistema de contrapesos, la rendición de cuentas, el respeto a la pluralidad y a la ley sin privilegios; con rotundidad lo digo: cuando se “odia al tirano”, se ama a todos los ciudadanos, sin discriminar por origen étnico, de género, edad, discapacidad, preferencia sexual, religión o “condición social”, como ordena nuestra Constitución. El clasemediero no es un delincuente, y aspirar a “acumular” un patrimonio no te hace ladrón.
México, y en particular Morena, debería verse en el espejo de Nicaragua y su Revolución Sandinista, que fue un verdadero movimiento de esperanza, con un eco internacional; con una “herencia indeleble de sensibilidad por los pobres”, como escribió Sergio Ramírez en Adiós muchachos, pero advirtió: “Los pobres siguen siendo la huella humanista del proyecto que se fue despedazando por el camino, en su viaje desde las catacumbas hasta la pérdida del poder y la catástrofe ética…”. Entonces (1979) venció Daniel Ortega. Hoy, aquel guerrillero está transformado en un tirano.
Si en verdad se “odia al tirano”, ¿por qué México se abstuvo en la sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA) del 15 de junio pasado, donde 26 países demandaron elecciones libres, justas, transparentes y observadas en Nicaragua? El Gobierno de México no condenó los arrestos arbitrarios de aspirantes presidenciales y destacados opositores, ni la mordaza a los medios de comunicación independientes. Ni se solidarizó con Ernesto Cardenal, quien afirmó que la victoria de AMLO en 2018 era un triunfo de “nuestro planeta”.
La policía de Ortega tiene en prisión a sus propios excompañeros de las viejas luchas sandinistas, como al general Hugo Torres, quien en 1974 arriesgó su propia vida con valentía y audacia para salvarle la vida al dictador Ortega. Igualmente está encarcelada Dora María Téllez, la histórica y legendaria “Comandante 2”, que en aquella Revolución Sandinista tomó la Asamblea y liberó de las mazmorras somocistas a más de 60 sandinistas en verdaderas epopeyas militares. Detener a Dora María Téllez, a quien Sergio Ramírez dedica su libro Adiós muchachos, es de una crueldad e ingratitud inauditas.
Muchos nicaragüenses esperaban el apoyo de México. La condena mexicana al tirano. Como en aquel 1979, cuando Daniel Ortega sufría la represión de Anastasio Somoza y José López Portillo rompió relaciones diplomáticas. Hoy México prefirió ampararse en la cobarde fórmula de simular una “no-intervención” cómplice de la muerte y el dolor.
¡Qué lejos quedan aquellos días de esa revolución llena de utopías de igualdad! ¡Qué lejos queda el México solidario contra los tiranos! ¡Qué lejos queda la diplomacia mexicana que les dio asilo en una casa vecina a no menos de doscientos muchachos, a los que Sergio Ramírez, asilado también, cuenta, les daba clase de historia de Nicaragua, mientras diario comían y cenaban sardinas enlatadas que llegaban de México por avión!
Me gusta que el Presidente López Obrador invoque “al luchador social más importante que ha habido en el mundo, en la Tierra”, a Jesús de Nazareth como “protector de los pobres, débiles y humildes”. Ernesto Cardenal decía que “compartir la existencia de Jesús, es algo bien práctico: es estar con el prójimo”. Hoy, el Gobierno de México no está con los prójimos más pobres de Nicaragua. ¿Así, siempre a los tiranos? (Germán Martínez Cázares, Reforma, Opinión, p.8)
En México hay un consenso generalizado en sostener que se necesita un auge participativo para renovar cargos de representación popular, actores políticos, organizaciones civiles e instituciones partidarias. Para ello conviene saber cómo encarar los retos, identificar los factores productores de la indiferencia, hartazgo y decepción ciudadana así como los factores que incitan y estimulan su participación. El interés en la política es la antesala de la participación y el electorado mexicano en las últimas dos décadas ha aprendido a castigar con su voto los excesos, las omisiones e ineficacia de sus gobernantes. El triunfo de López Obrador en el 2018 fue posible por la convergencia de varios factores donde destacó el hartazgo de las descomunales corruptelas del gobierno de Peña Nieto, no obstante que en el palacio se construya el relato de que los 30 millones de votos fueron por simpatía y afinidad con el movimiento moreno y su proyecto. Nada más alejado de la realidad.
Se tiende a suponer que los conflictos más decisivos son los localizados en la esfera económica y que de ahí se trasladan a los espacios de la política y del ideológico cultural. Ello ha influido en triunfos y derrotas electorales, pero en la reciente coyuntura los acontecimientos externos se sumaron a la estrepitosa derrota y colapso de la izquierda morena en la Ciudad de México.
Ello ha ocasionado que el presidente no termine de procesar el golpe electoral y su mejor defensa ha sido la ofensa.
En la larga lista diaria de descalificaciones, amagos e insultos contra todo aquel que disienta de su misión y visión, a López Obrador le resulta impensable que un nutrido grupo de ciudadanos haya votado libremente de manera no coaccionada ni manipulada. En su burbuja mental algo así parece imposible, debido quizá a una torcida connotación de pertenencia y de entrega total a su cosmovisión política. El manotazo electoral de los capitalinos y del electorado en los centros urbanos del país originó la imperdonable descalificación generalizada de una clase media etiquetada como aspiracionista, egoísta, clasista, racista, conservadora, manipulable e ignorante al no haber votado tres años después por su proyecto.
Inquieta ese lente presidencial empañado ya por la majestuosidad aspiracionista del palacio. En todas las épocas, la filosofía, la medicina y la psicología no sólo han buscado las explicaciones para el modo como funciona la razón, sino también para el origen y los efectos de las emociones. Para el político medio la sociedad es tan incomprensible que necesita buscar asideros morales para criticarla.
El inicio del tercer año de gobierno tiene un impacto emocional en el Ejecutivo en turno y López Obrador no será la excepción con el agravante de que radicalizará sus posturas políticas y por ende a sus seguidores, legisladores y funcionarios.
El asunto es que el contexto nacional no luce favorable para más polarización; un gobierno que recibe en pocos días la visita de altos funcionarios de la CIA, del Departamento de Seguridad Nacional y de la vicepresidenta de los Estados Unidos expone los niveles de preocupación en temas bilaterales sensibles por el fracaso mexicano en múltiples estrategias.
El margen para imposiciones presidenciales es estrecho en un mar de extendido desencanto y hastío del sermón mañanero. Impulsar iniciativas sin consensos perpetuando la beligerancia y violencia discursiva seguirá su curso de consecuencias políticas definiendo la hoja de ruta del 2024. La misma que hoy, pese a la propaganda triunfal, ha salido del control presidencial.
POR LA MIRILLA
Ayer se conmemoró el 55 Aniversario del Plan DN-III-E como el instrumento operativo de nuestro Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos que establece los lineamientos generales para el auxilio a la población en casos de desastre. A todos ellos un sincero reconocimiento a su entrega y compromiso. (Marcela Gómez Zalce, El Universal, Nación, p.5)
El diablo está en los detalles. Ayer un reportero de Proceso le preguntó al presidente Andrés Manuel López Obrador sobre la investigación abierta en contra de Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, por el caso Camarena, donde testigos lo señalan como participante presencial en la planeación y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar. El Presidente respondió: “Independientemente de la responsabilidad o no que pueda tener el licenciado Bartlett, lo que es evidente, público y notorio, es que se trata de campañas de descrédito de la revista Proceso y de la mayoría de los medios”. La minucia fina de su declaración es que no hizo una defensa a ultranza de su colaborador, como suele hacer, y dejó abierta la posibilidad de que sea culpable.
Propaganda aparte, hay un trasfondo de su dicho este jueves. En el corazón de Palacio Nacional, el tema de Bartlett fue abordado por el Presidente con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, a finales de mayo, después de que el corresponsal de Proceso en Washington, Jesús Esquivel, publicó fragmentos inéditos y extraordinarios del expediente de Camarena Salazar, torturado y asesinado por el Cártel de Guadalajara, que revelan que Bartlett estuvo en la casa donde torturaron y mataron a Camarena el 7 de febrero de 1985, el mismo día que lo privaron de su libertad, y de haber participado en reuniones previas al asesinato.
Las acusaciones nunca habían sido tan detalladas como hasta ese momento, pese a que en 1990 Victor Lawrence Harrison, un testigo protegido de la DEA, describió en un tribunal de Los Ángeles el involucramiento de Barlett con el Cártel de Guadalajara, su participación en el asesinato de Camarena y, además, de Manuel Buendía, el columnista político más importante en México de los últimos 50 años, por quien pagaron con la cárcel los más altos jefes de la extinta Dirección Federal de Seguridad, que respondía al secretario de Gobernación, el hoy director de la CFE.
La publicación de esos fragmentos prendió el semáforo rojo en la Cancillería. Ebrard le recomendó que no hiciera una defensa de Bartlett antes de que se iniciara el proceso en Estados Unidos y le notificaran al gobierno mexicano. Lo que inexplicablemente no precisó Ebrard, es que el caso no iba a iniciar porque en realidad no ha cerrado. El Presidente difícilmente leyó el texto de Esquivel, pero el canciller o entendió mal o le faltaba contexto. De cualquier forma, la preocupación del Presidente giraba en torno a los problemas que podría atraerle a Bartlett, quien es uno de sus principales aliados.
El primero de junio pasado se publicó en este espacio que la entrega de esos fragmentos a Esquivel, confirmados por funcionarios con conocimiento del expediente, era la respuesta de la DEA a los ataques de López Obrador contra la agencia, en el contexto de un renovado interés prioritario del gobierno de Estados Unidos contra la violencia del crimen trasnacional. En las últimas tres semanas, la vicepresidenta Kamala Harris, los directores de la CIA, el secretario de Seguridad Territorial, Alejandro Mayorkas, y altos funcionarios del Consejo de Seguridad Nacional encargados de México, estuvieron en este país donde abordaron un tema que mostró dónde hay una preocupación unánime en Washington, el incremento del narcotráfico a través de la frontera común –en particular el fentanilo, que cruza por tierra– y la posibilidad de que gobiernos hostiles a Estados Unidos u organizaciones terroristas puedan utilizar las redes y logística de los cárteles mexicanos para atacar a esa nación.
El tema de Bartlett, como había sugerido Ebrard, no había sido tratado por el Presidente hasta este jueves, donde no surgió de un planteamiento de alguno de aquéllos que son usados por su vocero presidencial para desviar un tema o hacer novedoso otro para atacar a quien en ese momento tenga en la mira. Un periodista de Proceso fue quien obligó a López Obrador a hablar sobre el problema que tiene Bartlett con la justicia estadounidense, en donde no fijó postura sobre su culpabilidad o inocencia, pero sí buscó ubicar todo dentro de su narrativa.
“Cada vez que lo consideran necesario, sacan el expediente”, dijo el Presidente. “Y no sólo eso, para afectar al licenciado Bartlett, sino para afectarnos a nosotros. Tiene que ver con el descrédito a nuestro proyecto; es parte de la campaña de desinformación, de ataques por el proceso de transformación… Bartlett ahora es el encargado de la industria eléctrica y está enfrentando a grupos de intereses creados”.
No hay duda de que Bartlett ha enfrentado resistencias de la industria eléctrica, particularmente porque ha violado acuerdos, normativas y leyes acordadas internacionalmente, pero en el caso particular que le fue presentado al Presidente, se trata de otra cosa. No tiene que ver con la energía eléctrica lo que publicó Proceso, sino con un ajuste de cuentas contra López Obrador, que hace unos meses amenazó con expulsar a la DEA de México y obligó a los servicios policiales y de inteligencia de ese país a informar al gobierno de sus actividades y contactos.
La DEA encontró el pretexto perfecto para protestar las acciones de López Obrador en Bartlett, quien para el gobierno de Estados Unidos estuvo involucrado con el Cártel de Guadalajara y fue actor de primera línea en el asesinato de Camarena Salazar. El Presidente dijo el jueves que si tenían pruebas contra él, que las presentaran. No se da cuenta que ya tienen suficiente información contra Bartlett, acumulada durante más de tres décadas, y que tienen una escopeta sobre la cabeza del director de la CFE que pueden disparar en cualquier momento, afectando por igual al funcionario como al Presidente, al lastimar a su grupo radical contra la reforma energética y su desmantelamiento legal.
Al Presidente le importa tanto esto como Bartlett, pero es rehén de los tiempos y cálculos políticos del gobierno de Estados Unidos, aunque no se hayan dado cuenta en Palacio Nacional. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Opinión, p.42)
No, no pienso que Marcelo Ebrard deba renunciar a su cargo como canciller por el informe sobre el desplome de la Línea 12 del Metro que apunta a fallas estructurales. Me parecen inmorales las cacerías políticas después de una tragedia. Coincido con Claudia Sheinbaum, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México: “Sería muy mezquino estar pensando en un asunto político en este momento”.
Pero así ha funcionado la clase política durante mucho tiempo. Antes la izquierda linchaba a los funcionarios del PRI y el PAN, ahora les está tocando a los de Morena. Pero hay que rechazar las cacerías. Que paguen los responsables de conductas o negligencias criminales, no aquellos que piensan distinto.
¿Qué sabemos hasta hoy de la Línea 12? El informe preliminar de DNV señala un catálogo amplio de fallas estructurales, como deformaciones y fracturas en las vigas, desplazamiento de trabes, deficiencias en soldaduras, aplicación de diferentes tipos de concreto, uso inadecuado o insuficiente de pernos y falta de cumplimiento de los diseños. En una sección de una trabe en que debía haber 12 pernos, por ejemplo, solo hay tres.
No es la primera vez que se advierten fallas estructurales en la obra. Tras el sismo de 2017 se detectó una fractura en la columna 69 debido a problemas en las varillas de acero. Las empresas constructoras, me dijo ayer el exdirector del Metro Jorge Gaviño, asumieron su responsabilidad y realizaron la reparación. “No se encontraron otras fallas en las columnas”, añadió. “Nadie pudo imaginar que en las trabes pudiera haber una falla como la que se está encontrando con estos pernos Nelson”.
La Línea 12 fue realizada por dos de las principales constructoras mexicanas, ICA y Carso, junto con la francesa Alstom. Esta debió haber aportado los trenes, los cuales, sin embargo, fueron asignados de manera directa y tardía a la española CAF, que los fabricó con especificaciones distintas. Como en toda obra importante, hubo empresas supervisoras.
Ebrard ha afirmado que las decisiones las tomaba un “comité central de obras” de 30 funcionarios y especialistas con un subcomité técnico de 74 ingenieros. Quizá este exceso de expertos resultó dañino: los “comités centrales” no son el mejor instrumento para dirigir un proyecto. En el artículo “Un desastre organizacional anunciado” publicado en 2018 en Gestión y Política Pública del CIDE, Silvia Blancas Ramírez y otros investigadores apuntaron que “el control central sustantivo en términos técnicos se pulverizó en la maraña de contratos y actores”.
Ebrard parece responsable de una mala gestión, pero eso no lo hace culpable de la tragedia (no, no es un simple incidente). Un jefe de Gobierno no puede verificar el número o la colocación de los pernos en una obra. Si dio instrucciones para ahorrar en pernos, o si desoyó las opiniones de los expertos, podría tener responsabilidad, pero no, en principio, si fallaron la ejecución y la supervisión.
La izquierda fue inmisericorde en su cacería de Juan Molinar Horcasitas, quien fue director del IMSS antes de la tragedia de la Guardería ABC de Hermosillo. Hoy la oposición quiere aprovechar la Línea 12 para descarrilar a Ebrard o a Sheinbaum en la carrera presidencial. Claro que hay que deslindar responsabilidades. Quienes hayan cometido actos o negligencias criminales deben ser castigados, pero no es moralmente aceptable aprovechar las muertes de la Línea 12 para propósitos políticos.
Tampoco es aceptable la protección de Ebrard a la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua. Los opositores están siendo detenidos por “falsedad ideológica” o por “injerencia extranjera”, o sea, por tener contactos con extranjeros. Defender a una tiranía con el argumento de la “no intervención” es inmoral. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p.8)
El director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, recordó ayer que varias empresas extranjeras se benefician de subsidios otorgados por la compañía estatal mediante el modelo de autoabasto, al cual calificó como un atraco. De acuerdo con el funcionario, esta figura tiene una base jurídica nula y supone un fraude a la ley.
Debe recordarse que el mal llamado autoabasto es un esquema de defraudación que permite a casi 80 mil socios de paja presentarse como sociedades de autoconsumo –es decir, que generan su propia electricidad–, cuando en realidad son empresas que compran energía a otras, quienes se las hacen llegar a través de la red de la CFE sin pagar la tarifa de transmisión, con lo cual la firma del Estado absorbe los costos de los privados que, para colmo, la están despojando de sus clientes. Este lucro con la red pública se da independientemente de la tecnología usada en la generación de electricidad, por lo que pueden beneficiarse del mismo tanto los productores de energías limpias como quienes recurran a hidrocarburos.
Esta situación de atraco permanente ilustra a la perfección la falsedad de las campañas mediáticas que atacan a la CFE en nombre de un supuesto ambientalismo: en este caso, la defensa del medio ambiente no es más que la fachada de intereses privados que buscan perpetuar el robo al erario.
Ciertamente, la empresa productiva del Estado debe avanzar en la transición hacia las energías renovables y la sostenibilidad, pero ello será imposible mientras siga atada a las disposiciones y los contratos corruptos signados durante los gobiernos del ciclo neoliberal, un lastre que de 2013 al año pasado le supuso pérdidas por al menos 471 mil 200 millones de pesos. El primer paso ineludible hacia ese necesario tránsito consiste, entonces, en sanear las finanzas de la CFE librándola de la carga de subsidiar a sus competidores y fortalecerla permitiéndole el uso pleno de sus capacidades de generación, las cuales se han limitado de manera artificial para hacer espacio a los actores privados.
Con todo lo que se sabe hoy, es inocultable que el propósito de todos estos esquemas siempre fue el de quebrar a la Comisión Federal de Electricidad y entregar el mercado al control total de la iniciativa privada, un modelo que se ha revelado catastrófico en todas las regiones donde ha sido aplicado. (La Jornada, Editorial, p.2)
Bartlett: ¿quién mató a Manuel Buendía? // Documental sobre el periodista // Narcopolítica en 30% del país // Efímero progresismo del PES
Apesar de la encendida defensa continua que el presidente de México hace de Manuel Bartlett, al director de la Comisión Federal de Electricidad le saltan una y otra vez algunos de sus asuntos oscuros del pasado.
A los recientes señalamientos de que agencias de Estados Unidos insisten en apuntar de manera crítica al ex priísta poderoso en relación con el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena, se añade que ahora la principal plataforma de difusión de contenidos audiovisuales en línea, Netflix, estrenará a mediados del mes entrante un documental titulado Red Privada: ¿quién mató a Manuel Buendía?
Dirigida por Manuel Alcalá, producida por Inna Payán y Gerardo Gatica, y narrada por Daniel Giménez Cacho, la historia del influyente columnista, asesinado el 30 de mayo de 1984 en la Zona Rosa de la Ciudad de México, constituye un asomo al inicio de la cadena de crímenes políticos que ha sucedido en nuestro país, en este caso cuando presidía Miguel de la Madrid y el secretario de Gobernación era Manuel Bartlett.
El autor intelectual de ese asesinato fue José Antonio Zorrilla, quien era titular de la temible Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política del régimen que, además, tenía lazos de protección directa a los capos predominantes de la época. El ejecutor material fue Rafael Moro Ávila, quien formaba parte de un grupo de élite de la propia DFS. Ha de señalarse que la DFS estaba adscrita a la Secretaría de Gobernación que ejercía Bartlett, quien no vio ni encontró, desde esa oficina privilegiada en cuanto a información, nada que incriminara a Moro ni a Zorrilla. (Julio Hernández López, La Jornada, Política, p.8)
En medio de la bronca que con filtraciones, informes, cartas y declaraciones se están dando en Morena, los aspirantes a la candidatura a la Presidencia de Morena han querido, en el discurso, que no en las acciones, honrar a Don Fidel Velázquez con aquello de “el que se mueve no sale en la foto”, en referencia a los tapados.
Son otros tiempos, sin embargo, y los aspirantes se están moviendo pero luego quieren aparentar como que no.
Marcelo Ebrard ayer: “Siempre me dicen que tengo esa aspiración y que eso es lo que explica mis acciones. Pero como usted ve, y lo acabamos de ver ahorita, yo trato de ser, y he sido, un servidor público eficaz, eficiente. Y esa es mi tarea. Ya el 24 está muy lejos, no es lo de hoy. Hoy hay que cumplir lo que tenemos como encomienda…Yo me estoy concentrando en mi trabajo. Para mí, ese tema es un tema que está muy lejos todavía y habrá que ver qué sucede. No me anima o no es lo que guía mis tareas”.
Claudia Sheinbaum hace unas semanas: “El tema central aquí es que a mí me eligieron para ser jefa de Gobierno. Voy a ser jefa de Gobierno hasta el último minuto porque en el momento en que uno empieza a pensar otras cosas, se empieza a marear y nosotros siempre queremos tener los pies en la tierra”. Y en los últimos días hablando de su buena relación con Ebrard. Sí, ajá.
Y como en los viejos tiempos, el que medio asoma la cabeza es el que va en tercer lugar. Ricardo Monreal, en entrevista con Carlos Loret: “No, no me descarto”, pero agregó que “creo que es a destiempo el estar pensando en sucesores de Andrés Manuel López Obrador y quien quiera hacerlo, y quien se pronuncie, es un suicidio político sabiendo la fuerza del Presidente, la legitimidad del Presidente”.
Ojo a la amabilidad de todos con quien saben será quien decida, quien señale con el dedo, quien destape.
La verdad es que la foto es un desmadre, todos se mueven pero sonríen y todos salen… por lo pronto.
Serán largos, largos, largos estos años próximos. Como eran los de hace unas décadas. _ (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p.2)
En agosto de 2019, cuando Andrés Manuel López Obrador pidió opiniones a su gabinete sobre la renegociación con las empresas constructoras de los gasoductos, Manuel Bartlett Díaz se ganó el derecho a ser el único asesor de la 4T en materia de energía eléctrica. Mientras expertos de las secretarías de Energía, Hacienda y Medio Ambiente hablaban de números y hacían proyecciones para la negociación, o bien enfrentar el pleito en tribunales, el director general de la CFE soltó la frase que el presidente quería escuchar: “Podemos expropiar todo, señor presidente”.
La frase se refería a la red de ductos tendida por las empresas Ienova, TransCanada, Carso y Fermaca, pero también resumía la visión del Estado totalitario que añora Andrés Manuel López Obrador, en el que no tiene cabida la inversión privada, la cual según los estudios de los expertos en la materia es indispensable para dotar al Sistema Eléctrico de la infraestructura necesaria para dar cobertura a la demanda energética del país.
Para López Obrador, Bartlett es uno de los más grandes expertos en materia de generación eléctrica, pues fue quien le vendió la idea de que conoció y estudió a fondo la operación de la industria energética francesa, cuando por allá de la década de los 60, fue becado para especializarse en Derecho Público en el país europeo, en la Universidad de Estrasburgo.
En aquella época, el sistema eléctrico francés era un modelo a seguir, con una poderosa empresa estatal que resultó de un proceso de nacionalización de diversas generadoras privadas. Electricidad de Francia o EDF era el nombre de la compañía gubernamental, la más grande de Europa, que deslumbró a Manuel Bartlett y en la que alguna vez soñó —o todavía sueña— convertir a la Comisión Federal de Electricidad.
Lo que no contó en sus historias el titular de la CFE al presidente es que la poderosa EDF terminó también privatizándose en 2004 y, aunque actualmente es una empresa que cotiza en bolsa como propiedad mayoritariamente del Estado, el gobierno francés lleva desde hace tiempo un proceso gradual de desinversión.
De acuerdo con quienes llegaron a escuchar esos ideales, el modelo eléctrico que Manuel Bartlett quiere implementar en el país sí tiene antecedentes de efectividad, pero de hace más de medio siglo, cuando la demanda eléctrica tanto en México como en Francia no alcanzaba ni 30% de lo que se tiene en la actualidad.
El resultado es un México en el que cada vez son más recurrentes las versiones de que se tendrán apagones programados, toda vez que desde 2019 se agotaron las reservas de generación eléctrica y se carece de nuevos proyectos que permitan empatar la oferta a una demanda de servicio que cada año crece por el orden de 3%. A esto habrá que sumarle la merma de 10% de capacidad de generación que se registra cada año en la infraestructura por la falta de mantenimiento.
Se tiene claro que anualmente se requieren de unos 15 mil millones de pesos para brindar mantenimiento al total de las plantas de generación con que cuenta la CFE, una inversión que evitaría esa reducción en la capacidad de generación, pero que es prácticamente impensable en un gobierno que privilegia la austeridad ante la funcionalidad, aunque el país se encuentre inmerso en una crisis energética.
A pesar de todas las alertas, y aunque se reconoce en el gobierno que los sistemas eléctricos están bajo amenazas permanentes, sobre todo por las condiciones climatológicas, Bartlett le asegura al presidente que no habrá más apagones. Según sus números, la CFE dispone de 89 mil 890 megawatts para una demanda máxima en los próximos meses que se estima en 48 mil 150 megawatts. La proporción es suficiente para denunciar y dejar fuera de línea a algunos privados más.
Esto, sumado a los desencuentros que ha tenido con gobernadores como Adán Augusto López, de Tabasco, y Miguel Riquelme, Coahuila, quienes lo han llamado cínico, mentiroso y negligente, ponen al director de la CFE como un personaje tóxico para el país y el gobierno, pero que, contra viento y marea, consecuenta el presidente.
Y si por Manuel Bartlett fuera, ya habrían intentado expropiar casi todo.
La gobernadora que no fue
En el equipo de Clara Luz Flores, quien fuera candidata de Morena a la gubernatura de Nuevo León, se siguen preguntando si fue buena idea sustituir como sus estrategas a Mentor Tijerina, Sergio José Gutiérrez y Yago de Martha, para recibir en enero pasado como su nuevo consultor al polémico Hugo Scherer.
Lo anterior, comentan los cercanos a la exaspirante, porque la morenista apenas en diciembre tenía una ventaja de hasta 20 puntos en las encuestas, mismos que desaparecieron cuando salió a la luz el video con el líder de NXIVM, en el que no se vio siquiera un intento de contención. (Mario Maldonado, El Universal, Cartera, p.19)
El miércoles 3 de mayo de 2018, Andrés Manuel López Obrador participó en Tercer Grado, conducido por Leopoldo Gómez, como parte de una serie especial con los candidatos presidenciales.
En uno de mis turnos le pregunté sobre la revocación de mandato que había dicho que, de ganar, sería bienal, pero allí anunció que no, que sería cada tres años.
—Será al tercer año —le acoté.
—Sí, sí, —respondió— al tercer año porque no me pienso reelegir.
Y es que desde entonces tenía proyectado aparecer en las boletas de la elección intermedia de 2021 para impulsar con su presencia el voto en línea, como estaba convocando para evitar, dijo también, gobernar por bando, como hizo los primeros tres años de gobierno en el entonces Distrito Federal, 2000-03, por no tener mayoría en el Congreso local.
Ya en Palacio Nacional, el bloque opositor del Senado llevó la fecha hasta el 21 de marzo de 2022, entonces muy lejano, ahora a ocho meses y para lo que ya empezó la campaña.
De acuerdo a lo normado, para ser vinculante el resultado de la consulta tiene que participar 40 por ciento del padrón, que es lo que desde el gobierno se promueve, como en la del proceso a ex presidentes. La propaganda será para que salgan a votar.
La campaña, que es lo que mejor sabe hacer, busca ratificarlo desde antes de la consulta.
Y no tengo duda de que López Obrador terminará su gobierno en la fecha que le mandata la Constitución que protestó guardar y hacer guardar: el 30 de septiembre de 2024.
Lo demás serán, son, fuegos artificiales.
RETALES