Opinión Migración 060721

 Rozones

 Sánchez Cordero en Tijuana

Quien estuvo ayer en Tijuana para supervisar la modernización del equipo y el desempeño del personal de migración fue la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. En el aeropuerto de la entidad, la funcionaria estuvo acompañada del gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, quien atestiguó los trabajos que lleva a cabo el Instituto Nacional de Migración, a cargo de Francisco Garduño. Ahí la funcionaria federal reiteró al personal de esa dependencia y a sus jefes el mensaje presidencial de ser eficientes, honestos y respetuosos de la dignidad de los ciudadanos a los que abordan para constatar que su documentación está en orden y pueden seguir a su destino. Además estuvo atenta a la explicación sobre los nuevos dispositivos digitales para revisar la documentación de extranjeros y nacionales y antes encabezó la ceremonia de clausura de la 32 Reunión de Evaluación del Instituto Nacional de Migración, que tuvo lugar en un amplio salón de un hotel en la zona urbana del Río Tijuana. (La Razón, La Dos, p. 2)

 

Hechos y susurros // Masacres, la nueva normalidad

Susurros

 El tema migratorio sigue presente, el mes de mayo se convirtió en el segundo mes con mayor número de indocumentados interceptados por el Ejército mexicano en lo que va del sexenio con 22 mil 967 personas aseguradas y posteriormente deportadas a sus países de origen, de acuerdo a datos de la Secretaría de la Defensa. Desde marzo al 21 de junio las cifras de detenciones se han incrementado 77%, y se colocó al mismo nivel alcanzado hace dos años, cuando Trump amenazó con imponer aranceles al acero nacional si no se detenía el flujo migratorio. (Dolores Colín, 24 Horas, México, p. 6)

  

Dadme a vuestros rendidos

“Dadme a vuestros rendidos, a vuestros desdichados”, es la frase icónica de “El Nuevo Coloso”, emblemático poema de Emma Lazarus, inscrito en el pedestal de la Estatua de la Libertad en la ciudad de Nueva York, y cuya exhortación se ha convertido en la representación por excelencia del “sueño americano”, que año con año invita a quienes buscan una mejor vida.

 

Nuestro continente es una tierra de migrantes. Nuestra identidad latinoamericana es la suma de las culturas que han venido a coincidir, a lo largo de la historia, en un mismo lugar.

 

La migración trae grandes cambios, expone a las sociedades a nuevas ideas y formas de vida, y las obliga a replantear las viejas.

 

Es un proceso que renueva y fortalece, pero que también genera tensión y ansiedad.

 

La presentación, el 25 de junio, del nuevo Protocolo para Juzgar Casos que Involucren Personas Migrantes y Sujetas de Protección Internacional, de nuestra Suprema Corte de Justicia, es un justo tributo a estas personas que muchas veces lo arriesgan todo por una vaga e incierta promesa de una vida mejor; y nuestro país, como el corredor migratorio más grande del mundo, tiene un deber ante la comunidad internacional de convertirse en referente para el respeto a las personas migrantes.

 

Este protocolo, además de una guía para orientar a los tribunales, debe servir como una herramienta de difusión y sensibilización para autoridades y ciudadanos, y para los propios migrantes, reconociendo la incertidumbre de su situación y los prejuicios que aún subsisten, y que es nuestro deber erradicar.

 

Así, lo primero es reconocer que el migrante no es uno solo: es una infinidad de rostros, cada uno con su historia y condiciones particulares que exigen protección especial, como es el caso de quienes por su edad, género, discapacidad o raíces indígenas pueden ser y son habitualmente victimizados durante su viaje.

 

Pero también debemos mirar hacia el futuro, identificando tendencias preocupantes, como el crecimiento del tráfico de personas o las crisis precipitadas por el cambio climático, y que forman un contexto inseparable de este fenómeno.

 

Es por ello que, al tiempo que debemos aplaudir esta notable iniciativa, debemos igualmente permanecer con la guardia en alto ante estos nuevos retos, desplegando todas las herramientas de la modernidad para afrontarlos con humanidad y valentía. (Juan Luis González Alcántara, El Heraldo de México, La Dos, p. 2)

 

 El dedo en la llaga // Thanks por las remesas

 Las remesas siguen rompiendo récord. El presidente López Obrador celebra que sólo en mayo llegaron 4 mil 514 millones de dólares, que significan un 31 por ciento de crecimiento respecto al mes anterior. “Si continúa esta tendencia, este año podemos recibir cerca de 50 mil millones”, observa el mandatario. Y así es: esos ingresos ya son mayores que la inversión extranjera directa que se contrajo 11.7 por ciento en 2020, y la exportación de petróleo que también cayó 35 por ciento.

 

Cuando llegó la pandemia, acompañada por la gran crisis económica de la que aún estamos luchando por salir, México no activó plan alguno para apoyar al sector productivo.

 

Dejó morir solas a más de un millón de Mipymes y permitió la pérdida de miles de empleos. Con el cierre de la frontera muchos migrantes no pudieron regresar, viendo la urgencia de atender a sus familias en Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Puebla que estaban enfermando y no había vacuna, o muriendo de hambre.

 

Gran parte de esos migrantes que hoy envían remesas son el millón 209 mil jóvenes mexicanos que expulsó la gran crisis de 1995, cuando Zedillo y Serra quitaron los alfileres con que Pedro Aspe había sujetado la economía, llevando a millones de familias a la pobreza y la ruina más lacerante.

 

Capítulo de la historia que se aborda ampliamente en el documental El Error: Ficción, Miedo, Debacle, producido por TV Azteca Documentales. Ellos iniciaron su odisea en los 90 enviando dinero a sus familias mediante el correo postal, que muchas veces terminaba interceptado y robado. Luego, pasaron a las órdenes de pago y a las transferencias electrónicas.

 

Ahora son muy cercanos a la experiencia internacional de comprar un café con un código QR desde su móvil, pagar mediante una app o utilizando sus datos biométricos. ¿Por qué no permitirles abrir toda esa inclusión financiera a sus envíos a México?

 

Cuando se aprende de la experiencia, las siguientes crisis se afrontan mucho más eficazmente. Esos migrantes, varios de ellos ya ahora con sus tarjetas de residentes, aprovecharon el área de oportunidad en EU, donde el gobierno dio toda clase de apoyos a las familias, lo que indirectamente benefició también de este lado de la frontera.

 

Dos terceras partes de los puestos de trabajo perdidos allá se han recuperado y nuestros paisanos han ido tomándolos.

 

Hicieron a un lado sus ayudas por desempleo y tomaron impulso para doblar y redoblar sus esfuerzos.

 

Durante el fatídico 2020, México recibió 43 mil millones de dólares. Con un tipo de cambio de 24 pesos en el momento más álgido de la emergencia, sus familias también supieron aprovechar la oportunidad.

 

Si bien las remesas continúan usándose en su mayoría para el consumo, 15 por ciento está destinándose para inversión productiva, como el emprendimiento de pequeños negocios y la construcción de casas que generan empleo, de acuerdo con el Banco de México. (Adriana Delgado, El Heraldo de México, País, p. 8)