Zerón salió ganón
Favor involuntario de la diplomacia mexicana recibió Tomás Zeron, ex jefe de la policía federal, buscado por supuesta tortura y manipulación del caso Ayotzinapa. Versiones de diarios internacionales indican que Israel, donde pidió asilo, se niega a extraditarlo por el apoyo del gobierno mexicano a que la ONU indague presuntos crímenes israelíes contra palestinos. (El Heraldo de México, La 2, p.2)
UNA BOMBA DE TIEMPO
Hablando de fronteras, hay que prestar atención a lo que está sucediendo en varios puntos de ingreso migratorio, íntimamente relacionados con la seguridad. En Chiapas se siguen acumulando los problemas. No aparecen las armas y equipo robado a personal de la Guardia Nacional, siguen los enfrentamientos entre pobladores y crece la presencia de integrantes de cárteles como el de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Lo que era uno de los estados con mejores índices de seguridad pública del país se ha convertido en una bomba de tiempo.
El problema gira en buena medida en torno a la migración. Pero no estamos hablando ya de caravanas o de la simple huida de la gente de realidades imposibles de confrontar. Cada vez más la migración es manejada por los grupos criminales, por los grandes cárteles, que no sólo trafican con gente hasta la frontera con Estados Unidos, sino que también en el camino las secuestran y exigen rescate por muchos de esos migrantes que ellos mismos hicieron ingresar. La lucha por ese mercado, que además se relaciona con el de siempre, las armas y la droga, es lo que ha llevado a la actual disputa que vemos en territorio chiapaneco, y en ello es determinante la llegada de grupos del CJNG, y en menor medida del Cártel del Golfo, que han entrado en disputa con quien ha tenido la hegemonía en la zona desde hace años, el Cártel de Sinaloa, con una presencia cada vez mayor de Los Chapitos, los hijos de El Chapo Guzmán.
Y, al mismo tiempo centenares de refugiados haitianos y de otros países que no han podido transitar hacia Estados Unidos, están hacinados en la estación migratoria de Tapachula. Y se esperan muchos más dada la situación que se vive en el Caribe y Centroamérica. Lo dicho: una bomba de tiempo. (Jorge Fernández Meléndez, Excélsior, Opinión, p.10)