AMLO, (también) en defensa propia // Criticar a EU y OEA; apoyar a Cuba // Allende: la vía electoral // ¿Cómo reaccionará Biden?
El presidente de México pronunció ayer en el Castillo de Chapultepec un discurso de probable trascendencia internacional.
Llamó virtualmente al descarte del modelo de la Organización de Estados Americanos (la OEA, tan desprestigiada), para sustituirla por un modelo de diplomacia que no sea lacayuna (hacia Estados Unidos, evidentemente), Andrés Manuel López Obrador (AMLO) hizo una justa crítica, pero inusual desde atriles presidenciales mexicanos, al comportamiento histórico de la potencia con sede en Washington respecto al resto del continente.
Reprobó las andanzas de siglos del poder gringo en Latinoamérica y el Caribe, pero aceptó sin ambages la realidad geopolítica, que lleva a no ponerse con Sansón a las patadas. Incluso, en una especie de estira y afloja, al hablar ante cancilleres de todo el continente, excepto el estadunidense, postuló la importancia de cerrar filas continentales ante el empuje económico chino, en busca de una variante operativa parecida a la que se logró con la Unión Europea.
Las palabras de AMLO tienen como inmediato punto de referencia la política internacional de Joe Biden, el miembro del partido demócrata que pretende restituir el poder intervencionista de Estados Unidos, a diferencia del enfoque preferencial a lo interno que había practicado Donald Trump. López Obrador no ha logrado entendimiento real y pleno con Biden, como lo tuvo con Trump, con este incluso a costa del sacrificio de principios diplomáticos mexicanos, sobre todo en la frontera sur, convertida en una muralla de soldados mexicanos contra el ingreso de migrantes provenientes de Centroamérica, con aspiraciones de llegar a Estados Unidos.
Otro factor a tomar en cuenta es el cubano. Biden está empeñado de manera abierta en incentivar las protestas de un segmento de los habitantes de la isla (que más allá del aprovechamiento extranjero de esas expresiones, tienen fundamento en la complicada realidad de Cuba, necesitada de diálogo, apertura y mejorías), con la esperanza de derribar lo que 11 anteriores administraciones de la Casa Blanca no han conseguido. México, en consonancia con su historial diplomático, ha tendido la mano asistencial a Cuba y está tejiendo una opción política latinoamericana y caribeña que trata de frenar la abiertamente reinstalada vocación avasallante del aparato político y económico estadunidense.
En el fondo, defender el derecho de Cuba a decidir su presente y futuro, y el lance contra la OEA y, sin nombrarlo, su actual gerente lacayuno, Luis Almagro (responsable de fabricar las condiciones para el golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia, mediante un falaz estudio electoral) es una definición política trascendente, es decir, un mensaje a Washington en defensa del propio proceso de cambio que, con altibajos, se desarrolla en México.
Por ello, la presencia en el Castillo de Chapultepec de la escritora Isabel Allende, sobrina del histórico presidente de Chile que fue depuesto y encontró la muerte el 11 de septiembre de 1973, en el contexto de un golpe militar auspiciado por Estados Unidos, quien lo dude, puede asomarse a Legado de Cenizas, la historia de la CIA, de Tim Weiner, ganador del premio Pullitzer por sus indagaciones y documentación rigurosa sobre los servicios secretos de Estados Unidos.
El derrocamiento del gobierno socialista de Salvador Allende en Chile es ejemplo de las maquinaciones criminales de empresarios, medios de comunicación y políticos derechistas (financiados por capitales locales y por Estados Unidos, en casos comprobados) contra la llegada al poder de una alternativa de izquierda a través de la vía electoral.
Habrá de verse el impacto que en la administración Biden, de por sí poco propicia a la obradorista, tendrá la toma de postura latinoamericanista y caribeña del gobierno mexicano. ¡Hasta mañana! (Julio Hernández López, La Jornada, Opinión, p.8)
Borrando historia: En Texas la derecha en el poder no sólo está re-escribiendo la historia, la está borrando. Después de promulgar leyes que obligan a los maestros a evitar enseñanza crítica de la esclavitud y el racismo y sólo calificarlos de desviaciones del proyecto noble de esta nación, los legisladores del estado ahora están intentando eliminar menciones de varias figuras históricas y documentos relacionados con las luchas de derechos civiles, incluyendo aspectos de la historia indígena, el trabajo de Cesar Chavez, movimiento chicano, la figura más importante de la lucha por el voto de las mujeres y textos de Martin Luther King, Jr, y Frederick Douglass. A principios de mes, una presentación de un libro en un museo estatal sobre el papel de la esclavitud en la historia de El Alamo fue cancelada súbitamente por líderes republicanos, incluido el subgobernador, en Texas
Diferentes órbitas: el vuelo del segundo astronauta multimillonario, Jeff Bezos, se colocó entre las noticias principales del país la semana pasada. No todos estaban fascinados. Algunos señalaron que los casi 6 mil millones de dólares que ha costado montar el proyecto espacial personal podría haber pagado por 2 mil millones de dosis de vacuna anti-Covid que se necesitan por todo el mundo. Decenas de miles firmaron una petición para que no se le permitiera regresar a la Tierra, y los organizadores que están intentando sindicalizar la empresa de Bezos, Amazon, para mejorar condiciones deplorables no felicitaron a su patrón. Que tal si aplaudimos a los migrantes por arriesgar sus vidas y sacrificar su bienestar para contribuir a nuestro país de la misma manera que aplaudimos a multimillonarios por lanzarse al espacio, opinó el analista y ex secretario de Trabajo Robert Reich.
Revelando la verdad sin saberlo: en el gran debate sobre si las protestas en Cuba fueron de alguna manera promovidas por Washington, el diputado republicano de más alto rango en el Comité de Asuntos Exteriores, Michael McCaul, sin querer tal vez lo comprobó. Celebró que los “cubanos valientes se han despertado… y están protestando la dictadura ondeando el símbolo más grande de la libertad conocido al hombre: la bandera estadunidense”.
Triunfo indígena: después de décadas de lucha contra nombres y símbolos racistas, el equipo de beisbol de las grandes ligas los Indios de Cleveland anunció que cambiará su nombre, que ha llevado desde 1915, y que a partir de 2022 serán los Guardianes, decisión celebrada por diversos líderes indígenas. El año pasado, el equipo de futbol americano profesional los Pieles Rojas hizo lo mismo (aún no anuncian su nuevo nombre, son conocidos por ahora como Equipo de Futbol de Washington). Trump calificó la decisión de desgracia y aseguró que los que están más enojados con esto son los muchos indios de nuestro país, y que todo esto es culpa de “un pequeño grupo de gente… que están forzando estos cambios para destruir nuestra cultura y legado”.
La historia presente: El gobierno de Biden anunció que prohibirá el ingreso a Estados Unidos del ex presidente Porfirio Lobo de Honduras por corrupción y colusión con el narco. Lobo fue electo después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya en 2009 apoyado por la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton en el gobierno de Barack Obama. Poco antes de una reunión con Lobo en 2011 en la Casa Blanca, Obama declaró que “por el fuerte compromiso a la democracia y liderazgo por el presidente Lobo, estamos viendo una restauración de prácticas democráticas y un compromiso a la reconciliación…”. ¿Aún están buscando atender los problemas de fondo de la migración desde Centroamérica a Estados Unidos?
Historias de oposición: el pasado 23 de julio fue aniversario de cuando el autor y filósofo Henry David Thoreau fue encarcelado en 1846 por rehusar pagar un impuesto en protesta por la guerra de Estados Unidos contra México. Se dice (aunque no está corroborado) que cuando su amigo, el escritor Ralph Waldo Emerson, fue a visitarlo y le preguntó ¿Henry, qué haces aquí en la carcel?, Thoreau le respondió ¿y tú por qué no estás aquí dentro conmigo? (David Brooks, La Jornada, Opinión, p.23)
De continuar la actual tendencia, es probable que en 2021 México reciba la cifra histórica de más de 100 mil solicitudes de refugio.
El mundo se agita y particularmente lo hace nuestra América Latina. Hay motivos graves para buscar la vida en otra parte, según lo que se padezca en el propio país: escapar de la extrema violencia o de la pobreza extrema; sustraerse de crisis políticas y económicas; huir de la opresión, la persecución, la violación de derechos humanos por parte gobiernos autoritarios; o librarse de los efectos de la pandemia y de fenómenos naturales.
La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) informó que de enero a junio de este año recibió 51 mil 654 solicitudes.
Hondureños, salvadoreños y guatemaltecos han presentado 56 por ciento éstas, en su mayoría debido a la violencia de pandillas criminales.
Haitianos, cubanos, venezolanos y nicaragüenses suman 36 por ciento de las peticiones, tanto para escapar de la inestabilidad política como del avasallamiento de regímenes autoritarios.
El 8 por ciento restante corresponde a solicitudes de nacionales de otros ochenta países.
Desde enero, las cifras han ido en ascenso cada mes hasta llegar a 10 mil 466 solicitudes en junio, la cifra mensual más alta en la historia.
Para apreciar la magnitud de esta ola de demanda de refugio, baste recordar que en 2013 las peticiones en México llegaron a mil 296, cantidad que ahora se recibe en cuatro días. Como preámbulo de lo que vivimos hoy, en 2019 las solicitudes superaron las 70 mil y para 2021 se estima que rebasarán las 100 mil.
México tiene corazón solidario. Con una vocación viva y reiterada ha abierto sus puertas a campesinos, científicos, economistas, empresarios, historiadores, literatos, luchadores sociales, maestros, militares, obreros, desde la Guerra Civil Española, cuando México dio asilo a más de 20 mil españoles, y luego a miles de perseguidos o desplazados por la Segunda Guerra Mundial.
México acogió también a miles de sudamericanos afectados por los golpes de Estado y dictaduras militares entre 1950 y 1980, así como a salvadoreños y guatemaltecos durante sus lamentables guerras civiles.
Así pues, no está en duda el abrazo y bienvenida para quienes enfrentan dificultades extremas, sino las posibilidades reales de atender la enorme demanda y de resolver positivamente en los casos que corresponda.
Entre las convicciones que compartimos los mexicanos está la de apoyar con refugio a quienes son víctimas de persecución y padecen la violación a sus derechos humanos, a partir de los principios de solidaridad internacional y ética política.
Más allá, sin embargo, resulta indispensable reflexionar como región acerca de por qué tantas personas, por tantos motivos y en tan poco tiempo están saliendo de tantos países no por decisión propia y libre, sino para huir de tanto autoritarismo, violencia, pobreza y muerte. (Mauricio Farah, El Heraldo de México, Editorial, p.13)
El gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, llevó su ya infaltable “banquito” a su gira por los Estados Unidos, y el día de ayer incluso compartió una imagen en sus redes sociales antes de entrar a una reunión con migrantes michoacanos en Chicago. Esto detonó algunos reclamos de los cibernautas, quienes señalaron al mandatario de seguir “haciendo circo” mientras que en su estado crecen los problemas, como por ejemplo (y esto le atañe directamente) el adeudo con trabajadores al servicio del Estado o el preocupante aumento de casos por COVID-19. Y es que como le hicieron ver a Silvano Aureoles, anda buscando michoacanos en EU y a los que están en su estado, ni los atiende. (Reporte Índigo, Reporte, p.3)
Han pasado los primeros 6 meses del gobierno del presidente número 47 en la historia de los Estados Unidos, Joe Biden, y a pesar de lo logrado o no, destacan 2 temas que aún esperan una mejor y pronta solución: migración y Covid-19. Acciones profundas que repercutirían en soluciones igualmente profundas, pero siempre parece haber un, pero; por un lado, ya vio que el querer, no siempre es poder (el Congreso le ha rechazado sus propuestas para legalizar a millones de inmigrantes) y por otra desear, tampoco es suficiente (30 por ciento de la población simplemente rechazan vacunarse contra el mortal virus).
El candidato demócrata, Biden prometió a lo largo de su campaña en 2020, resolver la situación en la frontera sur pero cada vez hay más familias separadas y arrestadas en condiciones deplorables, insalubres y nefastas en los centros de detención. Datos de organizaciones humanitarias revelaron que unos 171 mil migrantes, en particular ciudadanos centroamericanos, fueron detenidos por agentes de la patrulla fronteriza en marzo, la cifra más alta registrada para un mes desde 2006, mientras casi 18 mil menores arribaron al borde sin compañía, otro récord.
Este incumplimiento les ha dado espacio a sus rivales republicanos para acusarlo de demagogo e ineficiente y mantener el tema en la agenda diaria, la de pendientes sin resolver. Y bueno, sólo hace falta ver como el juez federal, Andrew Hanen, dictó que eran ilegales nuevas inscripciones en el programa DACA, el cual ofrece asilo a quienes llegaron de forma irregular al territorio nacional siendo niños.
El programa de los llamados dreamers o soñadores fue establecido por Barack Obama (2009-2017), sufrió un importante golpe con el dictamen del magistrado quien consideró que el entonces presidente violó sus atribuciones ejecutivas y la separación de poderes, aunque la Casa Blanca podría apelar de momento la oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración notificó por correo electrónico a miles de ‘dreamers’ con procesos abiertos que para evitar la deportación, sus casos no serán tramitados a menos que surja otra orden judicial.
Y en torno al Covid-19, Biden enfrenta un repunte a nivel nacional y hay estados como California que regresaron a hacer obligatorio el uso de la mascarilla. La campaña de vacunación muestra una preocupante contracción en medio del rebrote asociado a la presencia de la agresiva cepa Delta. La disminución en torno a las vacunas ha sido notoria, pasó de más de 4 millones diarias a tan sólo 500 mil en el mismo lapso, cantidad insuficiente para alcanzar la inmunidad de grupo antes del fin del verano y la amenaza de un desbordamiento en hospitales está presente, sólo hay que ver los números, más de 35 millones de contagios y 625 mil fallecimientos. (Alma Rosa Núñez, Contra Replica, Online)
Mientras el gobierno machaca con una consulta popular onerosa, absurda e innecesaria, la verdadera emergencia se ensaña con México. La variante delta del coronavirus amenaza con devolver al país a los días más oscuros de la pandemia. Las cifras no mienten: la vacunación es insuficiente y, dada la virulencia de la delta, el futuro se complica. Esto no es exclusivo de México, pero tampoco es una exageración. La nueva amenaza del virus ha obligado a varios gobiernos del mundo –y a la iniciativa privada, a veces por su cuenta– a considerar medidas severas que orillen a los no vacunados a aceptar la realidad e inmunizarse. En Francia, Emmanuel Macron ha elevado el costo social de no estar vacunado. En Italia, el gobierno adoptará una suerte de tarjeta de salud que muestre que la persona ha sido vacunada, ha dado negativo a una prueba diagnóstica o se ha recuperado de la enfermedad. Sin tarjeta de salud no habrá acceso a museos, albercas públicas o restaurantes. Todas estas medidas parecen extremas, pero tienen sentido ante el peligro.
¿Qué ocurre en México? Por desgracia, a diferencia de otros lugares, el gobierno mexicano se resiste a tomar medidas elementales para garantizar, cuando menos, el control de la pandemia en las zonas turísticas del país. México es uno de los destinos más populares del mundo. Qué bueno que así sea, pero el regreso del turismo a gran escala debería obligar a las autoridades a reconsiderar la estrategia de contención del virus. Lo que ocurre es muy distinto.
Hace unos días tuve el privilegio de visitar Quintana Roo. Uno imaginaría que viajar a México en tiempos de pandemia implicaría, para los turistas que llegamos del extranjero (resido en Estados Unidos), representa una larga lista de requisitos y controles sanitarios, sobre todo dada la nueva emergencia pandémica. Sucede lo opuesto. Salvo el requisito de responder un formulario básico al registrarse con la aerolínea y la obligación de usar cubrebocas durante el vuelo, los turistas que aterrizan en Cancún (o en cualquier otro destino mexicano) no necesitan demostrar que están libres de coronavirus, ya no digamos presentar prueba de vacunación. Tampoco, evidentemente, deben permanecer en cuarentena. Hace un par de fines de semana, cuando llegué a Cancún, cientos y cientos de turistas saturaban el área de migración para extranjeros. Todos dijeron estar libres del virus, pero nadie tuvo que presentar evidencia alguna para corroborar su salud y proteger, para empezar, a los mexicanos que los esperaban, con hospitalidad entrañable, más allá del aeropuerto.
La experiencia contrasta notablemente con el procedimiento para volver a Estados Unidos. Para abordar el avión de vuelta, todos los pasajeros debimos presentar resultados negativos de pruebas diagnósticas de coronavirus. Todos, sin excepción. También debimos contestar dos cuestionarios, uno de la aerolínea y otro de la autoridad aeroportuaria mexicana. Por último, respondimos una entrevista de seguridad que incluyó preguntas sobre control sanitario. Así, a diferencia de la experiencia en el vuelo hacia Cancún, todos los pasajeros que volvimos a Los Ángeles lo hicimos con la certeza –o lo más cercano a la certeza- de que el avión entero volaba libre del virus.
Las consecuencias de la negligencia mexicana no han pasado desapercibidas para la prensa internacional. Apenas el viernes pasado, Bloomberg registraba el aumento de casos de coronavirus en la península de Yucatán y en Baja California, las dos grandes zonas turísticas que atraen a millones de estadounidenses al año. En junio, por ejemplo, dos millones de turistas llegaron a Cancún. De nuevo: nadie debió comprobar que se había vacunado o que estaba libre del virus. Esos turistas convivieron con miles de mexicanos que se dedican a la industria de la hospitalidad. Uno supone que la mayoría de esos empleados de hotelería y demás son relativamente jóvenes. En Quintana Roo, apenas ha empezado la vacunación para los mayores de treinta años. El riesgo ha sido evidente en los meses anteriores, y lo seguirá siendo por un buen tiempo.
Cancún no dejará de ser popular con el turismo mundial. Es una bendición que así sea, y es justo también: hay muy pocos lugares en el mundo de la belleza casi sobrenatural de nuestro Caribe. Pero las autoridades tienen una deuda con la gente: su obligación es proteger a la población. Requerir una prueba negativa de coronavirus a cada turista que ingrese a México suena como una medida radical, pero no lo es. En Estados Unidos es muy común hacerse la prueba para poder trabajar, viajar, atender conferencias, ir a la universidad y muchas cosas más de la vida cotidiana. ¿Cuántos de los millones de turistas que llegan a Cancún dispuestos a disfrutar de un lugar extraordinario cambiarían sus planes si México les exigiera una prueba? Muy pocos. No hay tiempo que perder. Entre otras cosas, el virus se alimenta de terquedad. (León Krauze, El Universal, Opinión, p.2)