Las relaciones entre México y Estados Unidos nunca han sido fáciles, pero en los últimos meses han surgido diversos roces que las complican más aún.
Va una lista que no pretende ser exhaustiva, sino demostrativa de casos.
Diferencias en la visión respecto a América Latina. El pasado fin de semana, el gobierno mexicano promovió la realización de un evento conmemorativo del natalicio de Simón Bolívar. En ese evento, el presidente mexicano señaló que México no debe ser visto como “un protectorado, una colonia o el patio trasero de EU”.
Además, respaldó al pueblo cubano, a quien señaló que lleva 62 años defendiendo su soberanía frente a EU, sin ninguna referencia a la represión reciente. Y de paso pidió eliminar a la OEA.
Omito deliberadamente aquí el tema seguridad, pues implicaría todo un capítulo aparte. Hay más, pero solo cito algunos de los puntos en los que son notables las diferencias.
Sin embargo, lo sorprendente, si se examina el discurso del gobierno de Biden, es que la actitud, en general, es bastante cordial.
La realidad es que entre las prioridades del gobierno demócrata se encuentra resolver el tema migratorio, que puede generarle muchos dolores de cabeza a los demócratas en la perspectiva de las elecciones intermedias de 2022.
La detención de 189 mil migrantes sin documentos en junio, que marca niveles extraordinarios para el verano, da la dimensión de ese problema, y para enfrentarlos, el gobierno de Biden requiere la cooperación de México.
Por el pragmatismo del presidente de EU se ha evitado que otras diferencias, como las enlistadas arriba, descompongan la relación entre los dos gobiernos.
Sin embargo, el potencial de roces y tensiones allí está y puede ser un riesgo, sobre todo si se ve un horizonte de mediano plazo. Tal vez no se aprecie de manera inmediata, pero nuestra relación con EU va a ser fuente de conflictos antes de que termine esta administración. (Enrique Quintana, El Financiero, La Dos, p. 2)
Diversas instituciones públicas y privadas en el mundo dedican su tiempo a eliminar y combatir la “trata de personas”, que consiste en captar, transportar, trasladar, acoger, recepcionar o retener a una o varias personas con fines de explotación laboral, sexual u otros fines ilegales, pudiendo equipararse a una forma de esclavitud, siendo un delito transnacional al violentarse derechos fundamentales de las víctimas, como el de libertad, de dignidad, de seguridad e integridad personal, al obligarles a prostituirse bajo mecanismos de maltrato y tortura de parte de las bandas internacionales del crimen organizado y, en muchas ocasiones, bajo la complacencia y complicidad de policías corruptos; dicho de otra manera, los que son “buenos sólo para lo malo”. Estando íntimamente vinculado a los delitos de tráfico ilícito de drogas y armas.
Este delito se suma a los de impunidad, que atentan no sólo en contra de quien los vive, sino para todas las sociedades de los países del mundo.
Conocido es cómo “enganchan” a las personas, la mayoría proviene de franjas de pobreza y pobreza extrema, o bien, de las clases medias, donde, con engaños, amenazas o uso de la fuerza, les prometen mejorar su nivel de vida en actividades domésticas, gastronómicas, artísticas o de acompañamiento y, por increíble que parezca, cinco de cada 10 tratantes de este inhumano tráfico de personas son mujeres, según los analistas del tema.
Así son cooptadas, transportadas y explotadas dentro y fuera de sus lugares de origen, degradando su calidad de vida y su dignidad humana, incluso provocando la muerte a muchas de ellas.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que existen cuatro millones de personas víctimas de trata en el mundo, sin embargo, consideran que, por cada una de ellas, existen 20 más sin identificar; un 79% son mujeres en explotación sexual y 18% sometidas a la explotación laboral.
Datos de la Oficina contra la Droga y el Delito señalan que de un 55% a 60% de las víctimas son mujeres y de un 15% a 20% son niños. Por supuesto, es un negocio altamente lucrativo y rentable, pues cálculos de los especialistas afirman que produce, a nivel global, 32 billones de dólares americanos al año.
La Unicef informa que más de un millón de niños al año son víctimas de este flagelo.
Según el informe de la globalización del crimen, sólo en España ejerce la prostitución un número cercano a las 350 mil mujeres, de las cuales el 80% son extranjeras en situación de migración irregular provenientes de Brasil, Colombia, Nigeria, Rumania, Rusia y Ucrania. Ciertamente, nadie debe ser sometido a tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera que existen 12 millones 300 mil personas víctimas de trabajo forzoso. (Juan Carlos Magallán, Excélsior, Nacional, p. 10)