Opinión Migración 060921

La feria // Ebrard, Adán o Sedena, quién manda en migración

Tanto con Donald Trump como con Joe Biden, para México el tema crucial de la relación con Estados Unidos es la migración no mexicana hacia ese país. La pregunta es quién lleva esa agenda ¿Marcelo Ebrard como fue al arranque del sexenio? ¿La Sedena a través de la Guardia Nacional? ¿O el nuevo secretario Adán Augusto López Hernández?

 Desde finales del gobierno peñista, Washington escaló las presiones para que México detuviera a migrantes. Trump lo hizo desde el momento mismo de asumir la Presidencia, por ejemplo con el tema del muro en una llamada con Peña Nieto en enero de 2017, y eso siguió incluso en la transición entre EPN y Andrés Manuel López Obrador, cuando en octubre de 2018 amenazó con cerrar la frontera.

 De esas presiones se heredó, y se aceptó en el actual gobierno sin mucho rechistar, el programa Quédate en México, que impide a los solicitantes de asilo esperar en suelo estadounidense el trámite de su petición. Un juez estadounidense ordenó hace semanas que se restaure esa iniciativa.

 Pero las demandas trumpistas provocaron también un inédito traslape en las responsabilidades gubernamentales: la administración de López Obrador cedió el control del Instituto Nacional de Migración (Inami) a la Secretaría de Relaciones Exteriores en detrimento de Gobernación, e igualmente le dio entrada a esa agenda, como nunca antes, a la Defensa Nacional.

 Como candidato AMLO planteó un enfoque de derechos humanos y desarrollo regional en Centroamérica para atajar la inmigración que atraviesa México rumbo a Estados Unidos. Con ese encargo llegó al Inami el estudioso Tonatiuh Guillén. Pero su paso fue fugaz.

 La salida de Guillén, ocurrida en junio de 2019, se explica porque las riendas de la operación del Inami fueron entregadas a Marcelo Ebrard, que desplazó a Olga Sánchez Cordero.

 Una serie de reuniones de aquel primer semestre del primer año de AMLO, convocadas para ajustar las políticas del Inami a lo que Trump ordenaba a Ebrard, dejaron en claro que la secretaria de Gobernación no iba a pesar. Auxiliado por algunos personajes singulares, el canciller asumió un rol que la ley no le otorgaba, pero López Obrador guardó las formas publicando en septiembre un acuerdo para darle a Marcelo autoridad al respecto.

 En los hechos, ese acuerdo sólo formalizaba la injerencia de Ebrard, que desde la transición metió la mano en el tema, logrando que la visión persecutoria de inmigrantes se interiorizara en el gabinete, en contra de lo que decían Olga, Alejandro Encinas, encargado de Derechos Humanos de la Segob, y Guillén. El argumento de Marcelo es que las presiones de Trump eran muy fuertes y su comportamiento, de no atenderlas, impredecible.

 Hoy, que las imágenes cotidianas son de cacería de familias de inmigrantes en Chiapas, cabe preguntar quién manda en el Inami. ¿Marcelo con su acuerdo? ¿O la Sedena, a través de la ley que dio origen a la Guardia Nacional y que permite a ésta operativos antiinmigrantes? Sobra decir que de visita en Chiapas, el general secretario declaró el 27 de agosto, ya en medio del resurgimiento de las actuales caravanas, que tienen como “principal” objetivo “detener toda la migración”.

 La dupla Ebrard-Sedena, sin embargo, tiene nueva compañía. El nombramiento de Adán Augusto en Gobernación supone, ya lo hemos visto, que por primera vez en este gobierno habrá en Bucareli alguien que sí asuma el puesto. ¿Eso implicará que le regresarán a Segob la definición de la política migratoria?

 La pregunta no es retórica: ante los flagrantes abusos contra los migrantes, a quién hacemos responsable: ¿a Ebrard, a Adán o a la Sedena? (Salvador Camarena, El Financiero, Nacional, p. 37)

Política zoom // Compasión para las familias migrantes

Trescientas personas migrantes pasaron la noche de sábado a domingo bajo el domo de una cancha deportiva en la colonia Guadalupe, del municipio de Huixtla, en Chiapas.

Hacia las 5:00 a.m., un contingente de elementos del Instituto Nacional de Migración y de la Guardia Nacional irrumpió con violencia para detenerlos. Niñas, niños, madres y padres de familia echaron a correr a través de los matorrales hacia el río y tras ellos fueron los agentes del orden.

Residentes mexicanos de los alrededores denunciaron el ingreso de la fuerza pública a sus domicilios. El Diaro del Sur recogió ayer testimonios señalando a “militares” que allanaron sus viviendas, causando destrozos mientras buscaban a las personas prófugas.

Todos los días llega a Tapachula un promedio de 400 migrantes provenientes mayoritariamente de Haití, pero también de Honduras y El Salvador.

Se calcula que, desde hace varias semanas, permanecen en esa ciudad chiapaneca alrededor de 125 personas extranjeras aguardando protección migratoria.

A diferencia de las caravanas que comenzaron a crecer en 2018, no se trata de un flujo de individuos que buscan mejorar su situación económica en EU, sino de migrantes cuya vida corre peligro en su país de origen, muchas de ellas menores de edad. En efecto, las razones por las que vienen huyendo son principalmente políticas y también derivadas del desastre natural.

Frente a esta realidad, en vez de que el gobierno mexicano atienda con humanidad las solicitudes de asilo y responda a la emergencia con un enfoque que respete los derechos definidos por la Constitución, esta situación de emergencia se está gestionando con una violencia inmisericorde.

Ante una Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados absolutamente rebasada, son los agentes del INAMI, los policías de la Guardia Nacional y los soldados del Ejército quienes se han hecho cargo de la situación tratando a estas familias como delincuentes.

Muerta quedó la tradición que solía ser generosa con quienes venían a México para solicitar refugio.

Zoom: ¿Cuáles son las instrucciones que desde el Palacio Nacional se han girado para atender esta nueva emergencia migratoria? La evidencia es lamentable: el garrote priva sobre la compasión. (Ricardo Raphael, Milenio Diario, Al frente, p. 3)

Epicentro // La voz de los haitianos en Chiapas

Durante la semana de horror, violencia y racismo que han protagonizado la Guardia Nacional y otras autoridades migratorias mexicanas en el sur del país, entré en contacto con un grupo de activistas y abogados estadounidenses que han cubierto de cerca el dolor creciente de la comunidad inmigrante y de refugiados en Chiapas. La situación en Tapachula es aberrante. Si ya antes había reportes de esclavitud sexual y otros abusos similares en contra de la comunidad inmigrante, ahora la región se ha vuelto una olla de presión, con el desempleo, la pobreza y el racismo prefigurando un estallido cuyos primeros atisbos vimos estos días. En el centro de esta crisis está la población haitiana, que ha escapado de su país, roto hasta la médula.

En esta crisis migratoria, como en cualquier otra, lo importante es escuchar las experiencias de quien de verdad la sufre. Arturo Viscarra, abogado de migración de la respetada organización californiana CHIRLA, me compartió varios testimonios de haitianos que, desesperados, buscaban salir de Tapachula sólo para enfrentarse con la saña y brutalidad de la autoridad mexicana.

Aquí transcribo un par, con una leve edición para mayor claridad.

 Primero, la voz de una joven madre.

 “El español no es mi idioma porque soy haitiana, pero 22 días ya tengo de haber cruzado a México y estar en Tapachula. Somos tres, con mi marido y mi hijo. Ellos (se refiere a la autoridad migratoria mexicana) dicen que podemos cruzar por todo Chiapas. Comitán y Tuxtla son parte de Chiapas, ¿sí o no?  Pero ellos no quieren dejarnos pasar. Yo no soy guatemalteca. En la mañana, en la plaza de Tapachula, los de inmigración nos toman a nosotros y nos dejan en la frontera con Guatemala. Ellos saben que yo no puedo pasar, los militares y la Guardia. ¿Por qué  hacen eso si ellos saben que nosotros estamos en la comuna y ya tenemos cita en Comar? ¿Por qué nos hacen eso? Quiero saberlo. Ellos nos dicen que son las órdenes de Biden. Orden de Estados Unidos. Eso nos dicen los de inmigración de México.

 Ellos hacen las cosas por separado. En el camión hay inmigrantes de color blanco y los llevan a Tapachula.  Y ellos vienen para acá (a la frontera) con nosotros los negros. ¿Qué somos? ¿Somos perros? No. No somos hijos de puta. Solamente porque en Haití hay problemas. No hay presidente y hubo un terremoto, pero somos humanos también. Nosotros tenemos derechos también. Nosotros hace unos días estábamos en la selva, en la zona de la muerte. En Panamá nos dejan pasar. En Nicaragua, Honduras y hasta Guatemala. Y llegamos a México. En Tapachula, créame, no hay vida. No hay casa. Hay mucha gente que duerme en las calles con niños.

 Imagínate a una señorita con un niño de 22 días de nacido y duerme en la calle. Con  un niño en la calle, imagínate. Yo no puedo encontrar ningún hotel, ningún lugar. No podemos pagar comida porque ellos le venden las cosas a un precio a los mexicanos y a los haitianos a otro precio. Y si además nosotros no encontramos trabajo, si no trabajamos, ¿cómo vamos a comer?  Tengo un niño de dos años. ¿Cómo voy a darle comida? ¿Cómo? Dime cómo. Si todos los países nos tratan así, ¿dónde vamos a terminar?”.

 A continuación, la voz de un hombre, uno de los aparentes líderes de la comunidad haitiana en Tapachula. Explica, con dolorosa claridad, lo que ocurre ahí. 

 “Lo que está pasando es que se están violando los derechos humanos. Los refugiados estamos en una situación difícil y si estamos aquí es porque nosotros estamos buscando una vida mejor. Entonces la gente que tiene un papel que dice “Tapachula, Chiapas” no la pueden agarrar y meterla a un camión para llevarla a Guatemala. Eso es violación del derecho humano. Hay personas que tienen tarjeta de visitante de un año o que tienen residencia o tienen ya registrado el papel que dice “Tapachula, Chiapas”. A esa misma persona la agarran en camión y la llevan a Guatemala. Eso no debe ser. Eso es racismo. Eso es violación del derecho humano. Por eso estamos peleando. La caravana es para eso. Ellos (el gobierno de México) no quieren tomar una decisión final sobre nosotros. Aunque estuvimos una semana manifestándonos. Pidiendo que nos dieran una oportunidad de salir. Un salvoconducto para salir y buscar cómo podemos trabajar, para comer porque hay que pagar casa y comer. Hay personas que están durmiendo en los parques bajo la lluvia. Mojándose todo el día por la lluvia. Se necesita comida. Hay mujeres con niños, mujeres embarazadas. Ellos tienen que tomar una decisión porque son los líderes. Entonces si ellos no nos quieren dejar pasar con papeles, tenemos que seguir adelante.

 Lo importante no es cruzar la frontera. Si pudiéramos salir de Tapachula nos podemos buscar una forma de trabajar en otro lado y eso sería bueno. Es que no estamos luchando para cruzar la frontera. Lo importante que necesitamos es dejar Chiapas porque en Chiapas no hay trabajo. Y México no es solo Chiapas. Estamos buscando una forma para poder salir de Chiapas y encontrar una forma de vivir. En Chiapas no hay forma de vivir. La gente te trata como animales. Se violan tus derechos. Somos refugiados y estamos buscando una forma de vivir y de comer”.

 Esa es la realidad de lo que vive la comunidad haitiana en el sur de México. No hay otros datos. La ausencia de oportunidades, vivienda y albergues dignos, de un trato sensible y eficaz en lo administrativo y de una larga lista de cosas parecidas deriva ya en una crisis que, de explotar, dejará una cicatriz profunda en la historia mexicana. De esas cicatrices que deja la combinación del racismo y la violencia. El gobierno de México debe actuar ya, sin dilación ni titubeos. (León Krauze, El Universal, Nación, p. 7)

Fuera del aire // La violencia contra los migrantes

La frontera sur de nuestro país es una bomba de tiempo. Hay cada vez más migrantes, las autoridades están rebasadas y ciudades como Tapachula están saturadas. El fenómeno siempre ha sido complejo, pero las dificultades se han acentuado con la crisis económica que generó la pandemia. Hay cada vez más personas con una mayor pobreza buscando llegar como sea a la Unión Americana. La petición del gobierno estadounidense de impedir el avance de los migrantes hacia la frontera norte ha llevado a las autoridades de México a cometer una serie de atropellos de los cuales hay cada vez más evidencia.

 La difusión de la imagen de un hombre que estando ya en el suelo recibe patadas de agentes federales en la cabeza, se convirtió en la muestra de que hay un uso abusivo y desproporcionado de la fuerza en contra de los migrantes. Lamentablemente no se trató de un caso aislado. Activistas a favor de los derechos humanos que están en la zona aseguran que el aumento de la violencia forma parte de la nueva manera de operar de las autoridades.

 Luis García Villagrán, Coordinador del Centro de Dignificación Humana A.C., me habló en entrevista en torno a esta situación. Mencionó la denuncia que presentó este fin de semana ante la Fiscalía General en contra de personal del Instituto Nacional de Migración por lesiones y abuso de autoridad. Explicó que hay aproximadamente 85 mil migrantes en esa zona de la frontera sur a los que no les permiten avanzar.  Personas durmiendo en la calle sin nada para comer, que ven pasar los meses sin que se resuelvan sus trámites migratorios. Muchos de ellos con documentos que les permitirían legalmente transitar por México. Aseguró que “aunque tienen la constancia de la condición de refugiado de la Comar (Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados) o la tarjeta verde que es una especie de visa humanitaria, no los dejan adentrarse en el país.”

 Describió toda una serie de atropellos y señaló a Jorge Alejandro Palau, director de la estación migratoria Siglo 21, como corresponsable de la violencia. Aseguró que él propio Palau golpeó en la cara a una persona que ya había sido sometida. Con respecto a los elementos del Instituto Nacional de Migración supuestamente cesados por maltratar a migrantes, aclaró que solo fueron suspendidos por 30 días mientras se realiza la investigación y que, muy probablemente, volverán a su cargo para seguir actuando con total impunidad.

 ¿Qué dice la autoridad ante estas acusaciones tan delicadas? El INM no acepta entrevistas para desmentir estas versiones ni se apresura a presentar ninguna prueba a su favor. Responde solamente con comunicados en los que plantea que “el instituto mantiene una migración segura, ordenada y regular, en apego a la Ley de Migración y su reglamento. Asimismo, tiene la obligación de actuar bajo los principios humanitarios y de respeto a los derechos humanos”. Las agresiones difundidas en medios las considera casos aislados y defiende la actuación de su personal al que considera bien calificado.

 El hecho es que con comunicados no van a resolver el problema inmenso de la migración. Agencias de las ONU y Organizaciones No Gubernamentales han pedido cambios en la estrategia para abordar el fenómeno. La actual no funciona. Urge que de entrada lo reconozcan para que empiecen a buscar soluciones. La violencia no puede seguir siendo la vía. (Paola Rojas, El Universal, Opinión, p. 10)

La divisa del poder // La migración como moneda de cambio

¿Por qué durante la administración del presidente Donald Trump no vimos las escenas que ahora parecen cotidianas en la frontera sur mexicana?

 Como recuerda, Trump amenazó a México con la imposición de aranceles a cientos de productos si no “cooperaba’’ para frenar la migración de centroamericanos, principalmente, a su país.

 México reaccionó de inmediato y el canciller Marcelo Ebrard fue el encargado de negociar un acuerdo que evitó los aranceles a cambio de que México sellara su frontera sur.

 Para eso envió a miles de miembros de la Guardia Nacional a la frontera sur y, para que el vecino no se incomodara, otros miles a la frontera norte para contener a los que ya habían llegado.

 La actuación de las autoridades mexicanas fue tan efectiva, que en más de cincuenta ocasiones Trump agradeció al presidente López Obrador su “cooperación’’ y el envió de 27 mil soldados -eso decía el estadounidense- para contener la migración sureña.

 Derrotado Trump en las urnas, parece que al Gobierno mexicano ya no le preocupa enviar o mantener al mismo número de guardias nacionales para contener la llegada de migrantes.

 Ahora los dejan llegar, por miles, sin que en la frontera con Guatemala se les contenga, como hasta hace unos meses, y después, cuando desesperados tratan de avanzar por Chiapas, son detenidos de formas no muy humanistas, por decirlo de alguna forma.

 No sabemos cuáles fueron las negociaciones entre México y Estados Unidos en materia migratoria; suponemos, porque no hay información al respecto, que el compromiso de López Obrador sigue siendo contener a los migrantes en el sur, pero la estrategia ha variado, notoriamente.

 En parte se debe al ridículo presupuesto que tiene la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) al igual que el Instituto Nacional de Migración, condenados a hacer lo imposible con menos personal y recursos materiales.

 Las escenas registradas en Tapachula, Huixtla, Mapastepec y municipios cercanos no cambiarán salvo por dos condiciones: que Estados Unidos vuelva a amenazar con aranceles o que el Gobierno mexicano se tome en serio el problema que los desborda ya por los cuatro costados. (Adrián Trejo, 24 Horas, CDMX, p. 7)

Migración, desarrollo y justicia, solución de fondo

El éxodo masivo de ciudadanos afganos por el restablecimiento del régimen talibán, un gobierno y un sistema especialmente hostiles con las mujeres y en general con las libertades públicas, así como la reanudación de las caravanas de migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos, con paso inevitable por el territorio nacional, nuevamente han puesto al fenómeno migratorio en el centro del debate público nacional e internacional.

 Un análisis sereno de un tema de suyo álgido exige ir más allá de las dolorosas escenas de quienes huyen de sus lugares de origen en busca de mejores condiciones de vida, y en algunos casos extremos, con el fin de encontrar espacios de hospitalidad y asilo para conservar la propia vida.

 La migración es un fenómeno que ha acompañado el devenir histórico de los seres humanos: ha estado presente en los cinco continentes, ha cruzado los océanos y traspasado las fronteras nacionales, y por eso no hay razas pretendidamente puras, sociedades homogéneas, culturas impermeables ni países autárquicos.

 La emigración ha sido incesante, y el origen geográfico es el mismo, como señalan José Antonio Marina y Javier Rambaud, en su icónico texto Biografía de la Humanidad: Es necesario recordar que todos procedemos de una misma tribu, la que salió de África, pero cuando 16 milenios después de la separación, la rama europea y la rama americana volvieron a encontrarse, no se reconocieron. Uno de los objetivos de este libro es recordar que pertenecemos a la misma familia. Al origen único sobrevino la diversificación. Por eso, no hay ser humano que no lleve en su código genético los vestigios de diversas razas, culturas y civilizaciones.

 Este concepto de origen único, humanidad compartida y flujo permanente debiera fomentar los valores de tolerancia y fraternidad, núcleo de los derechos humanos universales, frente a los contravalores tan difundidos del racismo y la xenofobia, propios de la derecha neofascista.

 Contravalores defendidos por organizaciones como Vox, partido español especialmente desdeñoso, discriminatorio, de los migrantes y las culturas originarias, incluida la azteca. Lamentable y peligroso, que su dirigente Santiago Abascal haya sido recibido por senadores del PAN. Ahora sólo esperamos que no hagan lo mismo con Le Pen, fascista de la ultraderecha de Francia.

 Una visión integral y humanitaria debiera llamarnos, lejos de los reduccionismos de la derecha, a buscar las causas de fondo, las predominantes, de la migración histórica: los desequilibrios y las inequidades en los niveles y los ritmos del desarrollo entre unas naciones y otras, los indicadores económicos y sociales contrastantes al cruce de las fronteras políticas. A esos factores se han sumado el impacto socioeconómico de la pandemia y los fenómenos de la naturaleza incentivados por el calentamiento global.

 Por ejemplo, 46 por ciento de los menores que han llegado sin compañía a Estados Unidos en lo que va de 2021 provienen de Guatemala, empujados principalmente por la insuficiencia alimentaria y el cambio climático. La crisis ocasionada específicamente por los huracanes Iota y Eta, a principios de año, agravada por los efectos de la pandemia, también obligaron a miles de familias de la región a abandonar su lugar de origen.

 La crisis migratoria proveniente del llamado Triángulo Norte de Centroamérica, Guatemala, Honduras y El Salvador, no sólo ha impactado a Estados Unidos, sino también a nuestro país, pues el endurecimiento de la política migratoria estadunidense ha convertido a México en una nación de destino para miles de migrantes que antes sólo transitaban por nuestro territorio.

 Según la Comar, pasamos de tener poco más de dos mil solicitudes de refugio en 2014, a cerrar 2019 con más de 70 mil, un ligero descenso en 2020 y, tan sólo en el primer semestre de 2021, 51 mil 654, cifra récord para un periodo similar.

 Además, el Instituto Nacional de Migración identificó, de enero a agosto de 2021, a 147 mil 33 migrantes en condición irregular en el país, cifra que representa el triple de lo registrado durante el mismo periodo de 2020.

 De ellos, 23 por ciento son menores sin compañía.

 Ya sabemos que, por sistema, el capitalismo es incapaz de resolver la contradicción fundamental entre el libre comercio y las barreras que limitan la movilidad humana. Pero, atendiendo las causas de fondo de la migración, sobre todo la contemporánea, se pueden implementar políticas públicas que hagan disminuir la que es forzada al invertir en obras de infraestructura, con el fin de generar empleos en los lugares de origen; reactivar el campo para producir el sustento de las familias y mantener el trabajo rural; ampliar el presupuesto en rubros que a largo plazo generen valor agregado, como la educación, la ciencia y la tecnología.

 En los países centroamericanos, lo mismo en la ciudad que el campo, se vive una realidad de pobreza y exclusión social en amplios sectores de la población que empuja a la migración masiva. La carencia de futuro es un resorte que promueve la migración.

 Sólo con un esquema global, que genere oportunidades de desarrollo y calidad de vida en todo el continente, pasaremos de la contención a la solución de fondo al fenómeno migratorio. (José Murat, La Jornada, Opinión, p. 18)

Rozones

El EZLN se lanza vs. la 4T

Con la novedad de que el tema de la crisis migratoria se convirtió en un nuevo motivo para que el EZLN enfilara otra vez sus críticas hacia el gobierno de la 4T —antes ya lo había hecho con el caso de las obras del Tren Maya—. *Y es que resulta que los veteranos comandantes Moisés y Galeano lanzaron un comunicado en el que hacen un llamado global a detener lo que denominan “cacería” del Instituto Nacional de Migración*. Y advierten del “trato inhumano que el Estado mexicano da a los migrantes que tratan de salir de la trampa muda e invisible en la que se encuentran en la ciudad de Tapachula”. Tras la dispersión de cuatro caravanas —conformadas por personas procedentes de Honduras, Haití, El Salvador y Guatemala, principalmente— por parte del INM y la Guardia Nacional, los líderes guerrilleros lanzaron fuertes críticas a la política migratoria y dieron cuenta de que incluso entre los integrantes de la Guardia Nacional hay descontento. Uf. (La Razón, La dos, p. 2)

Confidencial

La atención de Marcelo

No es que esté mal; de hecho cualquiera compartiría el beneplácito del canciller mexicano, quien se congratuló de que la joven modelo mexicana Karen Vega apareciera en las páginas de la prestigiosa revista Vogue. La chica, de 18 años, “lleva el orgullo oaxaqueño al mundo de la moda, bravo!!”, tuiteó Marcelo Ebrard. Y sí, felicidades. Lo que inquieta es que el secretario de Relaciones Exteriores dedique sus mensajes a ello cuando en Chiapas siguen dándose casos de represión a los migrantes haitianos. El más reciente caso fue durante la disolución violenta de la cuarta caravana, la madrugada de ayer. (El Financiero, Nacional, p. 31)

Pepe Grillo

Desgaste internacional

La imagen internacional de México experimenta un severo desgaste por las intentonas de contención de la nueva caravana migrante.

 Un trabajo violento, incompleto. Los agentes de migración y los de la Guardia Nacional se esmeran, no se pone en duda, pero la percepción es que la situación los abruma y las denuncias de violación a los derechos humanos de los migrantes ya llegaron a organismos internacionales.

 El desgaste incluye la percepción de que el gobierno mexicano le hace el trabajo sucio al gobierno norteamericano y además lo hace casi sin recursos logísticos ni tecnológicos.

 El buen trato y el respeto absoluto que exigimos, con razón, en la frontera norte con nuestros connacionales, no aparece en Tapachula con los migrantes haitianos y centroamericanos. (La Crónica de Hoy, Nacional, p. 9)

Sube y baja

Baja

Antes defensor a ultranza de las caravanas migrantes, hoy propone una comisión para atender a esa población y pide apoyar la propuesta migratoria de AMLO. (La Crónica de Hoy, La dos, p. 2)

Quebradero // ¿En qué anda el PAN?

RESQUICIOS

El costo de la política migratoria mexicana es cada vez más caro y lamentable. La “contención” lleva un buen tiempo siendo sinónimo de violencia, represión y violación de derechos humanos, ¿cuánto tiempo más va a durar la pesadilla? (Javier Solórzano, La Razón, La dos, p. 2)

Seguridad y defensa // Cumbre AMLO – Biden: no todo es la Iniciativa Mérida

Zona Zero

El tema de migración en la Cumbre debiera de ampliar los escenarios. Ya no se debe tratar de contener con tropas los flujos mexicanos y centroamericanos que quieren entrar a EU, sino aprobar iniciativas para combatir de manera conjunta a grupos delictivos que se dedican al tráfico de personas. Y ahí EU debe reconocer la corrupción de sus propios funcionarios, porque sin ellos no existiría el negocio de los coyotes como cárteles delictivos en la frontera México-EU. (Carlos Ramírez, 24 Horas, CDMX, p. 9)

En el filo // Tercer Informe ignoró política exterior

Un aspecto crucial que ignoró en su Tercer Informe el presidente López Obrador fue la política exterior de su gobierno. En sentido estricto, no abordó ni explicó importantes decisiones de política exterior de su gobierno. Sí mencionó el T-MEC, pero visto desde el ángulo de la economía interior.

 También habló de los problemas de los migrantes en la frontera sur, pero para reprobar la conducta de los agentes de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de Migración ante el flujo desordenado de seres humanos ingresando al país.

 Mencionó las remesas enviadas por paisanos a sus familias como un logro de su gobierno, lo cual es, estrictamente hablando, falso. Es un logro de los mismos paisanos y de nadie más.

El contexto de México en el mundo parte de nuestra interrelación económica y social con Estados Unidos. Esa relación económica es producto de nuestra pertenencia al T-MEC y el sistema regulatorio y de obligaciones trilaterales que el tratado nos impone, que es sobredeterminante para el desarrollo y desempeño de nuestra economía y el sistema administrativo y jurídico que lo acompaña.

En lo social, millones de paisanos viven en aquel país, mientras acá sus familias sobreviven gracias a las remesas que envían esos trabajadores. Siendo así las cosas, es de Perogrullo afirmar que la relación de México con Estados Unidos es estratégica, económica y políticamente. No es una relación fácil ni necesariamente nítida. Pero es absolutamente vital para nuestro país.

De ahí que cuando surgen conflictos graves es menester que el gobierno mexicano dé su punto de vista de los hechos, explique sus dichos y ofrezca perspectivas sobre posibles futuras acciones.

Hoy, México tiene múltiples frentes de conflicto abiertos con Estados Unidos y el Presidente no se ha dignado en dar explicaciones de la situación. Maneja la relación en total secrecía.

El conflicto económico bilateral es notorio. El gobierno mexicano está incumpliendo con lo estipulado en el T-MEC en lo referente al “piso parejo” para las inversiones, la apertura de sectores económicos, como el energético, a inversiones de los tres países y en cuanto a la confiabilidad del Estado de derecho.

En materia de seguridad, las acusaciones de que el gobierno de México se ha asociado políticamente al crimen organizado provoca alertas graves en los sistemas de inteligencia y seguridad, a nivel mundial, incluso por asuntos de terrorismo.

 Y el tema migratorio, en tanto problema regional, ha significado acuerdos entre Washington y México que se desconocen, pero que existen, según revela el libro reciente de López Obrador.

López Obrador acusó a Washington de intentar un “golpe” contra su gobierno cuando vino Kamala Harris. Luego acusó que Washington trata a México como “lacayo” y, por tanto, concluyó, debe desaparecer la Organización de Estados Americanos (OEA) y convocó a los países latinoamericanos a crear un instrumento colectivo propio, excluyendo a Washington y Ottawa, tipo Celac, que ya existe. Su convocatoria recibió el aplauso únicamente de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba, mientras Argentina mantuvo silencio, Colombia rechazó la propuesta y Brasil, ausente, expresó su desacuerdo.

O sea, arremetió contra nuestro principal socio económico y político sin contar siquiera con el consenso de América Latina, como si fuera ahí donde orientaría la economía nacional. También como si existiera un país latinoamericano al cual pudieran acudir los mexicanos radicados en Estados Unidos.

¿Cuál es la estrategia alternativa del gobierno mexicano, recurriendo a este mensaje “ofendido” que desafía abiertamente a Biden y a Estados Unidos? ¿En qué va a beneficiar a los millones de paisanos que han construido patrimonios en ese país? Junto con esto, ¿cuál es el propósito de entorpecer las relaciones con España, país con el que México goza de relaciones históricas, económicas, culturales y lingüísticas profundas? ¿Cuál es la estrategia de largo plazo en la política exterior al afectar, en los peores términos, las relaciones con países con los que México mantiene lazos estratégicos desde hace siglos? ¿En qué beneficia a nuestro país este ambiente de crispación, cuando se carece de una estrategia inteligente de largo plazo, excepto torpedear lo realmente existente, como ruta claramente suicida?

De todo esto no habló el Presidente en su Tercer Informe. ¿Por qué será? (Ricardo Pascoe Pierce, Excélsior, Comunidad, p. 21)

Bala de terciopelo // ¿Informe o despedida?

Las cartas de despedida suelen ser tristes. Hablan de algo que termina y que se deja por escrito para que siempre esté presente. Paradoja epistolar redactada por el que se va, pero que enumera lo que dejará para que lo guarde y resguarde el que se queda. Expresión suprema de la vanidad melancólica.

Visto y leído como Informe, la glosa ha sido devastadora. Hubo casi un centenar de imprecisiones, huecos, omisiones y datos falsos. Memorable el párrafo donde el Presidente enumera los récords que ha alcanzado su gobierno. La caída de la bolsa y la devaluación del peso que pronosticaban sus detractores no sucedió, buen punto para el Presidente que se vio ensombrecido por otro de los récords que, en realidad, es una marca histórica de la deshonra: las remesas. Dinero que mandan los paisanos desde El Gabacho porque aquí no hay trabajo ni futuro y, que se ha multiplicado hasta establecer un récord histórico porque si aquí nuestro Presidente no incrementó la deuda para salir de la pandemia, allá sí.

Ambos, Trump y Biden se endeudaron para estimular su economía, tanto, que el impulso llegó hasta nuestros compatriotas que trabajaron más, recibieron más y terminaron por mandar más dinero. Triste y vergonzoso por donde se le vea. Las remesas son la alegre evidencia de una humillación: cuanto más se eleven, mayor será nuestro fracaso.

En cuanto a los huecos, aquí va uno abismal: afirmar que los derechos humanos se han respetado, mientras se reciben a los migrantes a patadas y una bota se hunde en el cuello de la Comisión de los Derechos Humanos para que así, ahogada, no alcance a decir nada. ¿Omisiones?  El incremento de violencia, de pobreza y de pandemia; los verdaderos y preocupantes montos de inversión y la irremontable falta de confianza. (Ana María Olabuenaga, Milenio Diario, Política, p. 10)

Coordenadas // ¿Cobraremos por el ‘trabajo sucio’ con los migrantes?

El próximo jueves se reunirá una delegación de funcionarios mexicanos de alto nivel con sus homólogos de Estados Unidos para dialogar sobre temas económicos y asuntos de cooperación entre ambos países.

La iniciativa suena muy interesante… salvo por los cuatro ejes anunciados por México:

Reconstruir juntos; promover el desarrollo económico, social y sustentable del sur de México y Centroamérica; asegurar las herramientas para la prosperidad futura, e invertir en nuestro pueblo.

 Es usual que en el lenguaje diplomático a veces los enunciados públicos sean meras generalidades, pero en este caso francamente las definiciones parecen parte del célebre Plan Nacional de Desarrollo escrito por el presidente y sus asesores, después de desechar el que le llevó Carlos Urzúa, es decir, llenos de ideología y carentes de sustancia.

Como le he comentado en diversas ocasiones, la posición estratégica que hoy tiene México frente a Estados Unidos es muy ventajosa.

 La popularidad del presidente Biden se ha desplomado después del desastroso retiro de Afganistán.

De acuerdo con el sitio RealClearPolitics, el promedio de las últimas encuestas cifra en 45.2 por ciento la aprobación a Biden frente a un 49.3 por ciento de desaprobación.

Apenas el 23 de julio, había un 52.5 por ciento de aprobación por 43.5 por ciento de desaprobación. Se dio todo un vuelco y la caída es de poco más de 7 puntos en cerca de 6 semanas.

Y, si Afganistán le pegó a Biden, los resultados de la política migratoria le pueden pegar más.

Por eso es vital para Estados Unidos que México siga haciendo el ‘trabajo sucio’ de evitar que los migrantes centroamericanos y caribeños lleguen a su frontera, como de hecho se ha estado haciendo, lamentablemente, en los últimos días.

Uno esperaría que frente a esta necesidad de EU se pudieran negociar ventajas estratégicas para nuestro país en el contexto del T-MEC, como por ejemplo, el apoyo del gobierno de EU en el asunto de las reglas de origen del sector del automóvil o una política menos beligerante de los sindicatos norteamericanos en asuntos laborales.

Pero, pareciera que por encima de esas necesidades precisas está la obsesión presidencial de que el gobierno norteamericano impulse el programa “Sembrando Vida” en Centroamérica.

Además de la pérdida de popularidad del presidente Biden, hay un gran telón de fondo, que es el conflicto estratégico de EU con China. Y este país tiene una presencia cada vez mayor en América Latina.

Salvo Colombia, en todos los demás países de América del Sur, China ya es un socio comercial más importante que Estados Unidos.

México puede convertirse en un aliado fundamental de los norteamericanos, para preservar una zona económica norteamericana con potencial para competir exitosamente con China.

 Y ello requiere más inversión norteamericana en México, para apuntalar la competitividad de la región.

Ese debería ser el foco de las conversaciones y no el asunto de un cuestionable programa que deja dudas respecto a su efecto real en la reforestación de la zona.

Se ha comentado muchas veces, pero no puede dejar de decirse que México tiene una oportunidad histórica que probablemente sea irrepetible.

Este conflicto con China y las tendencias del nearshoring en el contexto de la recuperación económica de Estados Unidos podrían permitir una oleada de inversiones, como no se ha producido desde el arranque del TLCAN en 1995.

Sin embargo, el coqueteo de nuestro país con gobiernos anti-EU en la región, así como políticas públicas que ahuyentan la inversión privada, pueden conducir a que esta sea una nueva oportunidad perdida en nuestra historia. (Enrique Quintana, El Financiero, p. 2)

Trascendió

Que en oficinas del gobierno federal coinciden en que uno de los casos que no ha tenido justicia plena es la matanza de 72 migrantes extranjeros en San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010, pues solo hay 15 personas detenidas, pero ninguna sentenciada. Al cumplirse 11 años del crimen perpetrado por Los Zetas, cuentan que la FGR tiene aún trabajo pendiente como identificar nueve restos de víctimas, mientras que las familias siguen luchando para tener acceso al expediente completo. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)

Año cero // La venganza del profeta

Hoy hace dos décadas faltaban sólo cinco días para que el mundo cambiara para siempre. Faltaban cinco días para que, de golpe, se apagaran las luces de un mundo despreocupado, provocando el fin de un orden que parecía haber sido establecido por Dios. El mundo estaba a cinco días para que la peor de las guerras, la religiosa, emergiera con un éxito sin precedentes. Y todo a través del simple, elemental –y ya estudiado por los servicios de inteligencia estadounidenses– desvío de aviones para estrellarlos contra edificios emblemáticos.

Tenemos que ser conscientes de que estos musulmanes radicales eventualmente podrían sucumbir ante la tentación de entrar en Estados Unidos vía México –ya sea iniciando su migración desde Centroamérica o directamente desde territorio mexicano–, perpetuando una invasión por la espalda al gran imperio del norte.

 México debe tomar nota ya que, después de lo sucedido en Kabul, la amenaza ya no son los cárteles, el tráfico de armas o el lavado de dinero. Para Estados Unidos, las playas mexicanas se han convertido en un punto de entrada de terroristas importante, y aunque nunca un ataque terrorista ha provenido desde México, esto no quiere decir que no sea posible. Principalmente, si se consideran situaciones como la crisis migratoria actualla crisis interna estadounidense o el innegable hecho de que nuestro país comparte más de 3 mil kilómetros de frontera con los estadounidenses.

 Pero, sobre todo, hay algo que no se puede ignorar que es el gran deseo de venganza tras las acciones de Estados Unidos en territorio afgano desde su invasión hace 20 años y que supuso el derrocamiento del gobierno talibán.

 Los talibanes no son el problema y –más allá del terror interno que se vive en Afganistán o de las consecuencias del contagio en Pakistán y en otros países de la región– no creo que vayamos a sufrir de la exportación de su terrorismo. El problema es que la coalición del terrorismo sunita, sumada a los talibanes y a la demostración de vulnerabilidad estadounidense y de las capacidades militares de Occidente, es un gran acicate para todo el ejército de terroristas islámicos sueltos y que tienen en Kabul la mayor y más importante fuente de inspiración. Un lugar que podría ser ideal para esta vez atacar desde dentro. (Antonio Navalón, El Financiero, Enfoques, p. 25)

Justa medianía // Desastres y migración

En días pasados hemos sido testigos de la gran cantidad de mujeres y hombres provenientes de Haití que, en la búsqueda de mejores condiciones de vida y bienestar, arriban al sur de nuestro país intentando migrar a Estados Unidos. Haití se encuentra en el mar Caribe, al este de Cuba, y cuenta con un territorio de 28 mil kilómetros cuadrados y una población aproximada de 11 millones de personas.

En los últimos días, las familias de Haití han sufrido los embates de los fenómenos naturales como nadie más. Un sismo de magnitud 7.2 le quitó la vida a más de dos mil personas y dejó sin hogar a más de 30 mil. Por si esto fuera poco, sólo días después, la tormenta tropical Grace azotó su territorio agravando la situación e imposibilitando las labores de rescate.

 Frente a todos aquellos que piensan que el cambio climático y sus efectos son una fantasía que ocurre muy lejos de nosotros, basta poner un poco de atención en la situación por la que atraviesan países como Haití.

Además de provocar inversión que genere empleos y desarrollo, debemos fortalecer las acciones y políticas que disminuyan el impacto ambiental y que a su vez, preserven los activos ambientales con los que contamos, buscando que las familias no se vean obligadas a dejar la tierra que les vio nacer. (David E. León Romero, La Razón, México, p. 8)

 Moralmente autoderrotados

 Ahí parados junto al representante de Vox, los panistas decidieron destriparse. Optaron por suicidarse. Armaron la ceremonia del hara-kiri, el rito seppuku, y se cortaron el abdomen -de izquierda a derecha- con un sable. López Obrador ya había declarado al PAN moralmente derrotado y los líderes del partido le dieron la razón. Quienes fueron a tomarse la foto, a firmar la “Carta de Madrid”, y a avalar las posturas de un organización de ultraderecha, homofóbica y racista, demostraron que el panismo, en lugar de dar la batalla por reconquistar el poder y usarlo mejor, ha optado por matarse a sí mismo. En vez de ampliar su base electoral, resuelve encogerla. En lugar de reconocer sus errores, persiste en repetirlos.

Los panistas se rasgan el estómago con la candidatura de Ricardo Anaya que acaba dividiendo a Acción Nacional. Se visten de blanco, cenan su alimento preferido, escriben un poema sobre la muerte y escogen el instrumento afilado que se enterrarán cuando eligen a Marko Cortés como su líder nacional. Continúan con la ceremonia del suicidio al no reconocer los errores del pasado que los hacen tan poco atractivos como opción en el presente. Lo hacen de nuevo, cuando creen que para ser alternativa a la “Cuarta Transformación” basta con criticarla por Twitter. Mucho de lo que hacen va en contra de cualquier instinto de autopreservación o estrategia política, y a nueve años de haber perdido la Presidencia no logran encontrar un candidato unificador y dignificador. Alguien con credibilidad y manos limpias. Alguien que no esté atado a Felipe Calderón o Margarita Zavala. Alguien capaz de empujar la remodelación urgente que el PAN necesita para convertirse en un verdadero contrapeso.

Pero en lugar de hacer todo lo necesario para sobrevivir y crecer, el PAN se clava el sable con aún mayor profundidad cuando se para del lado de los protofascistas y afirma tener cosas en común con ellos. Los panistas dicen que la alianza es “en defensa de la libertad, la democracia, y la propiedad privada”. Argumentan que se unen para combatir el avance del comunismo y los yugos totalitarios. Y cierran los ojos frente a lo que Vox representa. Las posturas racistas, las posiciones antiinmigrantes, la inslamofobia, la cruzada contra los homosexuales. Una agenda claramente iliberal y antidemocrática que contradice su supuesta defensa de libertades, que sólo valen para los que piensan como ellos. Luego, acorralados ante la andanada de críticas, algunos senadores cambian de opinión e intentan ocultar el equívoco autodestructivo. Pero la reunión y lo que proyecta ya quedó plasmado en el imaginario colectivo. Ya fue usado por AMLO para constatar la derrota moral de la oposición. Ya será tema de la campaña presidencial. (Denise Dresser, Reforma, Opinión, p.9)

Cartones

carton 1

(Patricio, El Sol de México, Análisis, p. 15)

carton 2

(Osvaldo, El Sol de México, Análisis, p. 13)

carton 3

(Hernández, La Jornada, Política, p. 7)

Refugiados y migrantes

cartón 5

(Fer, El Universal, Opinión, p. 10)

carton 4

(Reforma, Opinión, p. 8)