¡VIVA el Che Guevara y viva Cristo Rey! Ese bien podría haber sido el grito de Andrés Manuel López Obrador, quien aprovechó la principal fiesta patria para echarle bravata a Estados Unidos, invisibilizar la violación de derechos humanos en Cuba y llegar al extremo de comparar a Miguel Hidalgo… ¡con Jesucristo!
ANTE la imposibilidad de arreglar el presente, el tabasqueño se aferra al pasado. De esa manera exalta las culturas prehispánicas, para no responder por el aumento de la pobreza en su gobierno; exige disculpas a España, para no tener que dar explicaciones de sus propias decisiones, y beatifica a Hidalgo, para justificar que lo que importa es la intención y no los resultados; el “pueblo”, antes que la Nación.
ES CURIOSO que el jefe del Ejecutivo, llevando como telón de fondo el despliegue de las Fuerzas Armadas, haga un “respetuoso” llamado a mejorar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Como que el mensaje no concuerda mucho con la imagen. Y mucho menos con aquello de la “no intervención”.
OJALÁ que esa vocación humanitaria y de solidaridad López Obrador también la tuviera con los haitianos y centroamericanos a los que manda moler a palos y patadas en la frontera sur.
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POR CIERTO que con su discurso en favor del gobierno de la isla, AMLO seguramente se echó encima a la poderosa comunidad cubanoamericana. Antes de encender ese fuego debió escuchar el reciente discurso del senador republicano por Florida Marco Rubio, para conocer cómo ven de aquel lado el famoso embargo.
EN TAN SÓLO ocho minutos, el congresista desmonta la mayoría de los mitos procastristas. Por ejemplo, explica que no es Estados Unidos quien impide el envío de remesas a Cuba, sino que es el propio gobierno comunista quien les cierra la llave a sus ciudadanos al querer acaparar los dólares y entregarles a cambio pesos cubanos. Y en servicio de internet, igual: AT&T o Verizon podrían entrar mañana… pero Díaz-Canel quiere tener en la mano el switch para desconectar la red a su gusto. Es el régimen el que bloquea a la sociedad, por una sola razón: seguir controlando a las y los cubanos.
EN ESE DISCURSO Rubio advierte que quienes repiten “como loros” el tema del embargo “no saben de lo que están hablando… o son mentirosos”. ¡Ouch!
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ALLÁ en Aguascalientes, las cosas andan ídem dentro del PAN, pues todavía falta un año pero ya empezaron los tironeos por la candidatura al gobierno estatal. Quien se perfila con mayor claridad como abanderada panista es la ex alcaldesa de la capital Teresa Jiménez. Jiménez ha mantenido total independencia del gobernador, lo cual no le ha gustado nada a Martín Orozco. De ahí que ya andan diciendo que si ella se convierte en candidata, que nadie se sorprenda si el senador panista Juan Antonio Martín del Campo se pasa a Morena y compite… con tooodo el apoyo del mandatario estatal. Ni en la Feria de San Marcos juegan tan sucio. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p.10)
Ebrard, el que se mueve sí sale en la foto
Casi por comenzar el desfile cívico militar, el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard cedió su lugar a la presidenta del Senado Olga Sánchez Cordero. El canciller y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, compartían la primera línea en la ceremonia de desfile cívico militar por el 211 aniversario de la Independencia de México. Pero la presidenta de la Cámara Alta arribó con unos minutos de retraso, por lo que el canciller Ebrard dio su lugar y le colocaron una silla atrás del presidente Andrés Manuel López Obrador y su homólogo de Cuba, Miguel Díaz-Canel. El detalle de don Marcelo, al final fue recompensado, pues en la mayoría de las tomas que se hacían a los dos presidentes durante la transmisión del acto como en las fotografías que dan registro del mismo aparece el canciller. En este caso, el que se movió sí salió en la foto.
La canción y cantante favorita de AMLO
Nos comentan que si había una duda de quién es la cantante favorita del presidente Andrés Manuel López Obrador, esta quedó despejada la noche del Grito del 15 de septiembre. Nos detallan que a pocos causó sorpresa que Lila Downs haya sido la invitada de amenizar la ceremonia del Grito de Independencia de este miércoles, pues se sabía que el Ejecutivo federal gusta de su música; sin embargo, destaca que en menos de dos meses la cantante oaxaqueña haya sido invitada a dos conmemoraciones oficiales. En julio pasado cantó en la celebración del 238 natalicio de Simón Bolívar realizada en el Castillo de Chapultepec. Y también destaca que la intérprete haya cantado “Latinoamérica” en ambas celebraciones. Esta canción, original de Calle 13 —otro de los grupos favoritos de AMLO—, exalta la lucha y resistencia de la región latinoamericana. ¿Preámbulo a la reunión que sostendrá la CELAC?
Tras el descanso, la batalla por las comisiones en San Lázaro
Al regresar de su largo puente, los diputados vivirán la primera batalla de la nueva legislatura. Se trata, nos dicen, de la repartición de las comisiones más importantes. La importancia de estas designaciones es que en estos órganos legislativos comenzará el debate, y en su caso, aprobación de los proyectos de mayor relevancia de la autollamada Cuarta Transformación para la segunda mitad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Nos cuentan que la primera aduana es ver qué bancada se queda con comisiones como Presupuesto, Hacienda, Gobernación, Puntos Constitucionales y Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, pues por estos órganos pasan los dictámenes más importantes. A esto se suma la queja de diputadas y diputados “nuevos” porque los legisladores reelectos se han “agandallado” los espacios más importantes y no los quieren soltar; aseguran que les están dejando los órganos legislativos menos importantes y que no participarán en los debates y aprobaciones más importantes de la 65 Legislatura. “Nos están dando nuestra bienvenida”, confió un diputado a este espacio.
Segob: apremio por reunirse con gobernadores
Una de las instrucciones que tiene el nuevo secretario de Gobernación, Adán Augusto López, es estrechar y robustecer la relación del gobierno federal con los gobernadores de todos los partidos políticos. Por ello, en los próximos días veremos al funcionario asistir a la toma de protesta de algunos de los nuevos gobernadores, como lo ha venido haciendo. Otros mandatarios estatales estarán visitando al secretario en sus oficinas de Bucareli, como lo hizo la semana pasada el de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca. También mantuvo ya un encuentro con el gobernador electo de Nuevo León, Samuel García. Nos dicen que don Adán Augusto tiene prisa por reunirse con cada uno de los 32 jefes y jefas de los ejecutivos estatales y por lo pronto, el próximo jueves 23 de septiembre encabezará una reunión virtual para hablar de temas como salud y educación. (El Universal, A2, p.2)
Que resulta por lo menos peculiar que el mismo día que el embajador Ken Salazar declara a Azucena Uresti que Estados Unidos ve para adelante y quiere darle “reset” a la relación, su jefe, Joe Biden, firma un memorando en el que se mete a México en la lista negra de países infiltrados por el narcotráfico, sea como terreno de tránsito o de producción. Y como si algo faltara, un día después AMLO se pone a abogar por Cuba, con Miguel Díaz-Canel de invitado especial, y le dice a Washington que “se ve mal” con el bloqueo a la isla.
Que hablando del desfile militar, el secretario de Defensa, Luis Crescencio Sandoval, llamó a “la unidad nacional” pese a la existencia natural de diferencias de pensamiento, porque solo así se cumplirán aspiraciones y objetivos nacionales en la búsqueda de un México con progreso, bienestar social, justicia y estado de derecho. Un discurso instando a la tolerancia al que siguió un agrio debate entre seguidores y detractores de la 4T por la invitación al presidente de Cuba.
Que antenoche, durante la ceremonia del Grito de Independencia, el presidente Andrés Manuel López Obrador se reencontró con la senadora Olga Sánchez Cordero, con quien no había hablado desde que ella dejó la Secretaría de Gobernación y a la que, con sana distancia, saludó poniéndose la mano derecha a la altura del corazón mientras ella respondía de igual manera. La ministra en retiro usó una falda bordada por mujeres oaxaqueñas y un rebozo de telar hecho por artesanas chiapanecas.
Que tras el papelón protagonizado por el gobernador de Baja California, Jaime Bonilla; la alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, y la cónsul en Estambul, Isabel Arvide, lanzando vivas al Presidente como parte del Grito de Independencia, la fracción del PRD en la Cámara de Diputados, encabezada por Luis Cházaro, alista ya un punto de acuerdo para exigir un comportamiento institucional de los servidores públicos al encabezar las ceremonias sin comparar a líderes del presente con los héroes nacionales. (Milenio, Al Frente, p.2)
Al PRI y al PAN no los pelaron
Con la pena, nos dicen, pero los dirigentes de los partidos Revolucionario Institucional, Alejandro Moreno, y Acción Nacional, Marko Cortés, tendrán que quedarse con su respectiva desazón por la invitación que hizo el Presidente a gobernadores emanados de esos partidos a sumarse a su administración. De Quirino Ordaz, postulado por el PRI al gobierno de Sinaloa, y de Antonio Echevarría, abanderado por el PAN al de Nayarit. Y es que resulta que ambos, aun con los reclamos de sus líderes nacionales, decidieron aceptar la propuesta de sumarse a las tareas que se les habrá de encomendar en la Cuarta Transformación. En el caso de Ordaz, nos comentan, éste buscó la forma de argumentar el sí que dio a López Obrador sin confrontar, con una cierta suavidad, incluso llamando “amigo” a Moreno Cárdenas. El que sí respondió, como se dice ahora, con “ruda franqueza”, fue Echevarría, quien debió aclarar que nada debe a Acción Nacional. Así que, como se dice también en estos casos: con la pena, pero esas invitaciones ya se aceptaron.
Como cada 15 de septiembre, hubo de reeditarse la discusión sobre la devaluación que algunos funcionarios hacen, por acción u omisión, por decisión propia o por efecto de algún inesperado suceso, de la ceremonia del Grito. Y sobre lo que pasa cuando la intención de imponer un sello personal o reafirmarse deriva en traspié. Uno de los casos que ayer fue motivo de polémica fue el de la cónsul en Estambul, Isabel Arvide, quien incluyó en su arenga un “¡Viva López Obrador!”. No fue la única cuestionada y, aunque en medio del aprieto la SRE aclaró que no incurrió en una conducta sancionable, su caso, nos aseguran, dio argumentos a quienes defienden y echan de menos el profesionalismo y la discreción con que, en su mayoría, los integrantes del Servicio Exterior acometen su tarea. Que, por supuesto, incluye dar el Grito, nos comentan, pero de otras maneras.
Con la novedad de que el Bloque Opositor sigue sumando temas en los que claramente se puede dividir, ya sea por un tema ideológico o de conveniencia. Independientemente de ver si esto será motivo para una fractura mayor, el asunto que ayer no concitó una acción conjunta fue la del respaldo que el Gobierno dio al régimen cubano que encabeza Miguel Díaz-Canel. Fueron centralmente los panistas quienes con mucha frontalidad ayer expresaron su inconformidad con la recepción que se dio al mandatario cubano y con la exigencia que el Presidente hizo de que se levante el bloqueo a la isla. Uno de sus puntos es que, en contraparte, no hubo señalamiento alguno por el procesamiento legal que la justicia cubana está haciendo por el 11-J, el día que en diversas ciudades miles salieron a manifestarse contra el régimen y por las condiciones económicas, sociales y sanitarias que prevalecen en el momento. De los otros integrantes del bloque, es decir el PRD y el PRI, anoche no había cuestionamiento alguno. Y, nos comentan, seguramente no lo habrá.
A un mes y medio de que concluya el sexenio, el gabinete comienza a abandonar el barco en Colima, nos dicen, ante el latente riesgo de un colosal naufragio que termine por hundir las alicaídas cuentas estatales. En pleno festejo patrio, presentaron sus renuncias, “por motivos personales”, los secretarios de Desarrollo Social, Aldo Martínez Lizardi, y de Fomento Económico, Walter Oldenbourg Ochoa. Y mientras tanto, los cientos de policías estatales que no han recibido sus quincenas desde agosto, y que pararon labores este jueves, se preguntan quién les va a cumplir, a quién le van a reclamar. Frente al colapso financiero, que no ha podido contener el gobernador José Ignacio Peralta, aun con el apoyo federal recibido, el mensaje que reciben unos y otros de parte del gobierno, se menciona, es “sálvese quien pueda”.
Así que la cerrazón que había en la Secretaría de Salud para vacunar a menores de 18 años se sigue rompiendo. Eso está ocurriendo luego de que algunos padres de familia emprendieran acciones jurídicas para obtener el biológico e inocular a sus hijos. Y es que al hacerlo pusieron el tema en la agenda pública. Y si bien en principio provocaron expresiones de rechazo, como las del subsecretario Hugo López-Gatell, quien planteó que dar una vacuna a un menor era quitarle una a un adulto en mayor riesgo, después se ha ido generando esa posibilidad. Primero se abrió la puerta en Coahuila y ahora en Nuevo León, por la vía de la vacunación transfronteriza que impulsa el gobernador electo de Nuevo León, Samuel García. ¿Por cuánto tiempo la posibilidad de vacunar a los niños, sin importar su edad o condición de salud, seguirá siendo un obstáculo a derribar? Porque también se está convirtiendo en una bandera, por lo pronto, social y políticamente redituable.
Muchas miradas están puestas en la reunión que, en nuestro país, tendrá el sábado la Celac, pero que arranca hoy, sobre todo en las determinaciones que tomará respecto a la OEA, actualmente encabezada por Luis Almagro, con quien la Cancillería que encabeza Marcelo Ebrard ha tenido profundas y encendidas diferencias. Hay una agenda diversa: búsqueda de colaboración en cambio climático —particularmente ante desastres naturales—, vacunas contra Covid-19 y hasta en materia espacial, con los que ningún país podría estar en contra, pero también se asoman fragilidades por temas como el de Venezuela y el de Cuba. ¿Será que desde México se tomará una decisión que impacte a la OEA, institución que depende de la ONU y tiene su sede y espacio de gravitación en Washington? Por eso están las miradas puestas aquí. (La razón, La 2 p.2)
Sin lugar privilegiado
Hasta la última fila de la grada de invitados especiales sentaron al nuevo embajador de EU, Ken Salazar, en el desfile militar de ayer. Desde ahí, el diplomático que a todos lados lleva su sombrero estilo serie Bonanza, escuchó al presidente López Obrador pedir a su gobierno levantar el “bloqueo” a Cuba, y al cubano Miguel Díaz-Canel acusar “campañas de odio”.
Se une a mexicanos de a pie
A ras de tierra disfrutó el líder de la Jucopo en el Senado, Ricardo Monreal, el desfile militar de ayer por el 211 aniversario de la Independencia de México. El legislador de Morena estuvo en Paseo de la Reforma, entre los ciudadanos de a pie. Quienes lo reconocieron lo vieron muy emocionado, saludando y aplaudiendo a los elementos de las Fuerzas Armadas.
Repunte laboral
A niveles anteriores a la pandemia regresó prácticamente el empleo en el país, de acuerdo con la consultora Fitch. Los datos del IMSS, que dirige Zoé Robledo, indican que sólo faltan 192 mil plazas laborales para empatarse con las registradas previo a la emergencia sanitaria, por lo que es uno de los rubros que mejor recuperación está mostrando.
Panistas con Layda
Nos hacen ver que la gobernadora de Campeche, Layda Sansores, va muy en serio en su plan de hacer un frente peninsular a favor del desarrollo social y económico. De ahí la presencia de los gobernadores panistas de Yucatán y Quintana Roo, Mauricio Vila y Carlos Joaquín, en su toma de protesta. La señal es que gobernará sin sesgos partidistas.
Hay tiro
Sentenció el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, al senador de Morena Germán Martínez, quien propuso desaforarlo, con la recién aprobada Ley de Juicio Político y Declaración de Juicio de Procedencia. El exfutbolista respondió al ex panista que “si quieren guerra, guerra van a tener”, y le recordó que fue corrido del IMSS “por mal elemento”. (El Heraldo de México, La 2, p.2)
De todo el mundo, hombres y mujeres de bien y de valor, no sólo de México, depende que el poderoso no convierta a Cuba en una nueva Numancia. (Las Jornada, Contraportada)
Orgulloso anfitrión. Justo cuando México celebra el mes patrio, el nombre del país se posiciona internacionalmente con la presencia de representantes de los Estados latinoamericanos y del Caribe. Este sábado será sede de la sexta reunión de la Celac, en Palacio Nacional, donde los recibirá el presidente Andrés Manuel López Obrador. Los temas en la agenda son un abanico de necesidades regionales y la presencia de invitados es nutrida. El canciller Marcelo Ebrard ha hecho guiños diplomáticos a diversos organismos como la Cepal, de Alicia Bárcena, y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo de la UE. Sumar aliados es lo más oportuno. A todos conviene, y México les abre las puertas de su casa. Bienvenidas sean las ideas.
Hermanados. La escritora e investigadora Beatriz Gutiérrez Müller calificó de espectacular el desfile militar conmemorativo del 211 aniversario de la Independencia. En redes sociales se congratuló de la presencia del presidente de Cuba, durante el evento. “El desfile del 16 de septiembre ha sido espectacular. Gracias a todos los organizadores y a quienes desfilaron por su esmero, brillantez. Gracias al presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel y a su esposa, Lis Cuesta, por acompañarnos en esta fecha tan significativa para todos los mexicanos”, escribió. La cercanía con el pueblo cubano es ancestral. Y hoy es más estrecha que nunca, para bien de ambas naciones.
Bola de cristal. Alejandro Moreno, líder del PRI, ha insistido en su propuesta de echar del partido al gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, en caso de aceptar el cargo de embajador en España. “No vamos a permitir que Morena divida la coalición ni al PRI”, advirtió hace unos días. Muchos se preguntan por qué hoy sí y antes no, quienes desacaten los procesos establecidos por el partido, deberán enfrentarse a la posibilidad de perder la militancia. Hay que recordar que en el gobierno foxista, Rosario Green fue embajadora en Argentina y después se convirtió en secretaria general del PRI. Exacto, no la expulsaron porque las reglas eran otras. Con Quirino es diferente debido a una normativa, aprobada el año pasado. Así de claro.
Los tiempos cambian. Gran ejemplo desde el sur del país. Al conmemorar el 211 aniversario de la Independencia de México, el gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón, gritó: “Viva la equidad de género, los derechos humanos, los pueblos indígenas, la justicia y la democracia”. En el balcón del Palacio de Gobierno, ondeó la bandera y clamó los nombres de quienes lideraron el movimiento independentista y nos dieron patria y libertad. Nombró al padre de la patria, Miguel Hidalgo y Costilla, a José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Leona Vicario, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Matamoros, Vicente Guerrero y a los próceres chiapanecos Fray Matías de Córdova y Belisario Domínguez. Hay quienes sí entienden la transformación. Más que bien.
Defensa central. El gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco desmintió estar involucrado en actos de lavado de dinero. Precisó que dichos señalamientos fueron esclarecidos en su momento por autoridades de la Unidad de Inteligencia Financiera. El mandatario estatal indicó que está tranquilo, “es una cuestión que quieren revivir y ustedes saben, es sobre el caso Primavera, no voy a permitir que destruyan mi imagen y la de mi familia, analizamos un procedimiento legal”. Afirmó que durante su actividad como funcionario público se ha conducido con legalidad, honestidad y transparencia, con el compromiso de servir a la sociedad, además de mantener la disponibilidad de colaborar con autoridades federales para cualquier aclaración. No se vale enlodar sólo porque sí. (Excélsior, Nacional, p.11)
Palabras duras de López Obrador hacia Estados Unidos. Elogios desmedidos al sistema cubano, en presencia del presidente de ese país, Miguel Díaz-Canel, en una fecha simbólica para los mexicanos: 16 de septiembre.
Al tabasqueño no parece importarle la ausencia de libertades en la isla. Lo tiene sin cuidado el hecho de que el pueblo de Cuba no tiene más opción de gobierno que el partido comunista de hace seis décadas.
Ni una palabra en el discurso del mandatario mexicano sobre las manifestaciones del 11 de julio. Ni una línea a la represión y las desapariciones que se reportaron, luego de que los inconformes protestaron en las calles.
Nada tampoco sobre el encarcelamiento de opositores que salieron a la calle a reclamar ¡libertad!, libertad de movimiento, libertad de credo, libertad de expresión, libertad de elegir a las autoridades. ¿Eso quiere el Presidente para México? ¡Aguas!
* Va textual una parte de lo que dijo el presidente López Obrador en su discurso, al pedir “respetuosamente” a Joe Biden levante el embargo a Cuba.
“Se ve mal que el gobierno de Estados Unidos utilice el bloqueo para impedir el bienestar del pueblo de Cuba con el propósito de que éste, obligado por la necesidad, tenga que enfrentar a su propio gobierno.
“Si esta perversa estrategia lograse tener éxito —algo que no parece probable por la dignidad a que nos hemos referido—, se convertiría en un triunfo pírrico, vil y canallesco. En una mancha de ésas que no se borran ni con toda el agua de los océanos…
“Podemos estar de acuerdo o no con la Revolución Cubana y con su gobierno, pero el haber resistido 62 años sin sometimiento es una indiscutible hazaña histórica”.
Al Presidente se le olvidó mencionar, obvio, que hoy por hoy Estados Unidos es el principal proveedor de medicinas y alimentos en la isla.
* El hecho de dar a Díaz-Canel la calidad de invitado de honor y cederle la palabra durante la celebración de la Independencia, es una señal hostil hacia el presidente Biden.
Lo es también culpar exclusivamente a la Unión Americana de la falta de bienestar en Cuba.
En su discurso de ayer, el Presidente de México asumió como propios los argumentos de un régimen que no ha logrado llevar a su pueblo al “paraíso comunista” que prometió desde 1959.
* ¿Cuál es la apuesta de López Obrador frente al presidente Biden? ¿Qué busca al endurecer el tono?
Habla el excanciller Jorge Castañeda: “No creo que busque nada. Es su estado natural. Es lo que siempre ha creído. Se siente cómodo. Es un gran admirador de Fidel Castro y de la Revolución Cubana.
“Se cuidaba con Trump. Ahorita siente que ya no se tiene que cuidar. Tiene agarrado a Biden de los h… con el tema de los migrantes. Es procubano. La gente no lo entiende.
“Biden va a aceptarle todo mientras no deje entrar a los migrantes. Lo demás no le importa. Los senadores cubanos, los senadores republicanos pueden empezar a patalear. Pero sólo ellos: Menéndez, Rubio, Cruz, Salazar…”.
La misma pregunta le hicimos a la periodista Beatriz Pagés, una de las cabezas de la organización Sí por México. Nos dijo:
“Vamos a ver cómo le cae tanto ladrido a Estados Unidos. Es evidente que está más interesado en los reflectores que en la política fina para destrabar el bloqueo”.
Con esto, agregó, “está colocando a México en medio de una lucha de potencias. Muy peligroso”.
El político y abogado del PRI, Héctor Yunes, reaccionó también al discurso de López Obrador.
“Escoja mejor a sus enemigos, señor Presidente. Pelearse con EU por defender a un gobierno repudiado por su propio pueblo es una mala apuesta diplomática”, resumió.
* Tan a gusto se siente con el tema que López Obrador insistió en que Cuba merece el “premio de la dignidad”, y que la isla debe ser considerada como “la nueva Numancia” por su ejemplo de resistencia. Propone, incluso, que sea declarada Patrimonio de la Humanidad.
¿Qué pasó en Numancia, pueblo de Castilla, que desafió el poderío de Roma?
Cito a Wikipedia: “La ciudad se rindió en el verano de 133 A.C., tras once meses de aislamiento. El hambre había diezmado a la población, que, según la leyenda, se alimentó de carne humana. Muchos numantinos prefirieron poner fin a sus vidas y a las de sus familias antes que caer en manos de sus enemigos. El resto pasó a la esclavitud”.
¿Por qué será que muchos cubanos prefieren arriesgar su vida en frágiles balsas para llegar a otros países, en busca de una vida más digna? Les dejo la pregunta. (Francisco Garfias, Excélsior, Nacional, p.4)
En su discurso por el 211 aniversario del inicio de la Revolución de Independencia, el presidente Andrés Manuel López Obrador llamó a su homólogo estadunidense, Joe Biden, a levantar el bloqueo contra Cuba y a buscar una reconciliación que ponga fin para siempre a la política de agravios hacia la isla. Acompañado por su colega cubano, Miguel Díaz-Canel, el mandatario recordó que ningún Estado tiene derecho a someter a otro país y evocó las palabras de George Washington en el sentido de que las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos. Asimismo, consideró que se ve mal mantener esta perversa estrategia de precipitar un cambio de régimen mediante la asfixia económica, pues, incluso si llegara a cumplir su propósito, se convertiría en un triunfo vil, pírrico, canallesco; sería una mancha de ésas que no se borran ni con toda el agua de los océanos.
Debe recordarse que las palabras de López Obrador no sólo representan su sentir personal o una postura aislada del gobierno de México, sino que reflejan el posicionamiento de la comunidad internacional, plasmado en las 29 ocasiones en que la Asamblea General de Naciones Unidas ha condenado por mayoría abrumadora el embargo impuesto hace 59 años. La actualidad de este reclamo se refleja en el hecho de que hace apenas tres meses la resolución que exhorta a Washington a terminar con esta medida ilegal y unilateral fue aprobada con 184 votos a favor, dos en contra –los de Estados Unidos e Israel–, y tres abstenciones –las de Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y Colombia–.
Además de ser fruto de un consenso mundial, debe resaltarse que las expresiones del Ejecutivo federal no se emiten desde una posición de hostilidad, pues se encuentra fuera de toda duda el ánimo de colaboración y diálogo que caracteriza a la actitud del gobierno mexicano hacia su contraparte estadunidense. En el contexto de una relación respetuosa y mutuamente benéfica, el presidente mexicano apela a la sensibilidad de un jefe de Estado que, en este tema, se encuentra en falta con la legalidad internacional, con los derechos humanos y los principios éticos, pero también con la propia corriente política que representa: no puede olvidarse que el ex presidente Barack Obama, en cuya administración Biden fungió como vicepresidente, encabezó un giro histórico al moderar la agresividad de Washington contra la isla, en un proceso de normalización que se pretendía fuese irreversible, según declaró el entonces asesor adjunto de seguridad nacional, Ben Rhodes.
Está claro, entonces, que la postura del gobierno de México no es de confrontación, sino de búsqueda de soluciones a un añejo agravio por el bien de Cuba, pero también de Estados Unidos: como se hizo evidente durante la breve distensión, el bloqueo es inmoral, criminal y, para colmo, contraproducente para la libertad de hacer negocios de muchos empresarios estadunidenses. Por ello, cabe destacar que el discurso obradorista apela a la comunidad cubano-estadunidense, de la cual parten las mayores redes de intereses y las inercias ideológicas que impiden transitar el camino de la conciliación.
Cabe esperar que la Casa Blanca entienda este llamado como un legítimo intento de superar una situación insostenible y reabrir las vías para que se dé un entendimiento necesariamente positivo para todas las partes involucradas. (La Jornada, Editorial, p.10)
Van cien mil muertes en el sexenio y la violencia y la inseguridad siguen imparables. Este lunes pasado fue uno de los días con mayor número de asesinatos en el país: se cometieron 100, poco más de cuatro por hora, una muerte cada 14 minutos. El martes 7 de septiembre hubo 105 asesinatos y en los primeros trece días del mes, los homicidios sumaron mil 75. A nivel federal ya estamos en cien mil asesinatos, aproximadamente unos 100 diarios promedio durante cada día de lo que va del sexenio. Muchos más que en el mismo periodo en los gobiernos de Fox, Calderón o Peña Nieto.
Con todo, ése no es el mayor problema: mucho mayor que esta ola incontenible de crímenes es la impunidad con la que se cometen. Casi ninguno de los autores de esos cien mil asesinatos o de los 300 mil que se sumaron entre los sexenios de Fox, Calderón y Peña Nieto, o de los autores de decenas de miles de desapariciones, ha sido detenido y condenado. Nunca antes en la historia del país, matar había salido tan barato. Aquello de que la vida no vale nada, nunca ha estado tan vigente como hoy en día.
Mientras persista la impunidad se impone el empoderamiento de los grupos criminales. Y si la impunidad va acompañada de una política de contención y de no enfrentamiento, el empoderamiento criminal es mucho más notorio aún.
En este escenario se comenzó a aplicar, desde el miércoles pasado, la amnistía que ha otorgado el gobierno federal a cientos de personas encarceladas, unas 625 aproximadamente en todo el país. Entre los liberados no estuvo el secuestrador Israel Vallarta, líder de la banda de Los Zodiaco, porque no se demostró que haya sido torturado y tiene varios procesos abiertos en su contra, acusado de distintos delitos. Vallarta, célebre por haber sido la pareja de Florence Cassez (liberada por fallas al debido proceso y por la fuerte presión diplomática del gobierno francés, no porque fuera inocente de los delitos de los que se la acusaba), como otros delincuentes, incluyendo algunos de los que cometieron los mayores crímenes década y media atrás, trató de liberarse argumentando, también, que ha pasado tanto tiempo de su detención y que aún no tiene condena.
Y es verdad, lo mismo que en muchos otros casos, pero lo cierto es que ésa es una estrategia legal a la que han optado muchos de estos personajes para tratar de así evadir la acción de la ley. El secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, anunció que Vallarta seguiría en la cárcel, dando así un giro de 180 grados a la tendencia que se había impulsado en Gobernación para la liberación de éste y otros personajes acusados de graves secuestros argumentando tortura o falta de condena judicial. Ojalá éesta comience a ser la norma y no la excepción.
Cuando se ejerce la justicia, las penas para estos sujetos pueden ser durísimas, por eso tratan de retrasarla todo lo posible. Esta misma semana uno de los responsables del secuestro y muerte de Fernando Martí, hijo del empresario Alejandro Martí, fue condenado a 542 años de prisión, por la pena acumulada de varios secuestros y asesinatos.
Otro caso en el que se brindó sentencia esta semana fue el del narcotraficante Vicente Carrillo Fuentes, condenado a 28 años de prisión. Había sido detenido desde el 2014. Apenas ahora se dictó sentencia. Vicente es el hermano de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, el más importante capo del narcotráfico hasta su muerte, en 1997, asesinado durante una operación estética por sus propios médicos, en una conjura interna del cártel que Amado encabezaba.
La sucesión de Amado Carrillo dividió a lo que era entonces el cártel hegemónico, con epicentro en Ciudad Juárez. El control se lo quedaron El Chapo Guzmán; El Azul Esparragoza y El Mayo Zambada. Hubo dos grupos que exigieron su lugar en la mesa de dirección de esa organización criminal. Unos fueron los Beltrán Leyva, los otros los hermanos de El Señor de los Cielos. La ruptura fue inevitable después de que uno de los hermanos Beltrán Leyva, apodado El Mochomo (cuyo hijo, por cierto, acaba de obtener una liberación anticipada) fue detenido por fuerzas federales (los Beltrán Leyva siempre dijeron que fue delatado por la gente de El Chapo) y que Rodolfo, el hermano menor de los Carrillo Fuentes, fuera asesinado junto con su esposa en un centro comercial en Culiacán. Los Beltrán, Vicente Carrillo y Los Zetas se unieron en una alianza para desafiar al Cártel de Sinaloa. Desde entonces, el proceso comenzó en 2004, la violencia desatada por la guerra entre cárteles ha sido incontenible.
¿Podría cambiar esto con una justicia mucho más rápida y expedita, con sentencias más duras como las que se aplicaron al secuestrador de Fernando o a Vicente Carrillo? Por supuesto que sí, en buena medida el que existan condenas y se haga justicia reduce el empoderamiento criminal y aumenta la percepción ciudadana de que se combate al crimen: los grupos se podrán fragmentar y seguir ejerciendo violencia, pero también es verdad que se debilitan. Hoy ni los Beltrán Leyva ni Los Zetas ni el Cártel de Juárez de los Carrillo Fuente son lo que eran, quedan remanentes de todos ellos, pero están lejos de ser cárteles tan poderosos como lo fueron en el pasado. Combatirlos y aplicar la justicia es imprescindible para hacerle frente al crimen, organizado o no. (Jorge Fernández Menéndez, Excélsior, Nacional,p.8)
El presidente López Obrador se ha preciado varias veces de su humildad. “Yo me veo pequeño, pero no estoy acomplejado, soy republicano -dijo en un video el 24 de agosto de 2020-. El poder es humildad”. Comparó su humildad con la extravagancia de sus predecesores: “Estos parecían reyes, miren los lujos que se daban”, afirmó al mostrar el avión presidencial ya rifado, pero todavía no vendido.
Algunos de quienes han logrado cargos de poder al amparo del Presidente, sin embargo, tienen otros datos y colocan a su jefe en un Olimpo y lo imaginan merecedor al culto que se rinde a los héroes nacionales. “¡Viva López Obrador!”, gritó la cónsul en Estambul, Isabel Arvide, en la ceremonia del 15 de septiembre, después de lanzar un viva también a Miguel Hidalgo, con lo que provocó abucheos y cuestionamientos de algunos asistentes. Una indignada mujer le espetó que respeta a López Obrador, y espera que termine su sexenio bien, pero: “México no es López Obrador… Él no va con los héroes de independencia”.
Se entiende el agradecimiento de Arvide. Apenas el 9 de enero de 2020 llegó a la conferencia de prensa mañanera para pedirle al Presidente dinero de publicidad gubernamental para su portal de internet. No sé si el régimen de la austeridad le aprobó el chayote, pero el Presidente la nombró cónsul en Estambul pese a no tener experiencia ni conocimientos diplomáticos.
No es Arvide la única funcionaria que aprovechó la ceremonia del grito de este año para rendir culto al Presidente. Clara Brugada, alcaldesa de Iztapalapa, fue un paso más allá en la lambisconería y lanzó vivas no solo a López Obrador sino a Claudia Sheinbaum. El gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, también pidió un viva para Andrés Manuel. Layda Sansores lanzó uno para la Cuarta Transformación, aunque después se fue a celebrar ante el retrato de su padre, el exgobernador Carlos Sansores Pérez, El Negro, uno de los más poderosos caciques regionales del siglo XX, quien además fue presidente nacional del PRI.
La admiración de los allegados por su líder es siempre sorprendente. Irma Eréndira Sandoval, cesada como secretaria de la Función Pública el 21 de junio de 2021, afirmó el 23 de febrero de 2020 que AMLO era el “Presidente más feminista de la historia contemporánea”. A pesar de sus declaraciones de humildad, el propio Presidente no ha estado exento de sobrevalorarse a sí mismo. “Les voy a presumir -dijo el 7 de julio de 2021-, ofrezco disculpas, que no se ofendan mucho nuestros adversarios… Les voy a informar sobre una encuesta que se hace a nivel mundial sobre los presidentes. ¿Y qué creen? El de Tepetitán [su pueblo de nacimiento], ya saben quién, está en primer lugar de aprobación. Nosotros estamos arriba con 66 por ciento…”. En su tercer informe de gobierno, el 1o. de septiembre de 2021, presumió una serie de presuntos récords económicos que concluyó con la frase: “Es como para decir a los tecnócratas neoliberales: ‘Tengan para que aprendan'”.
Yo prefiero al Presidente que presume de humildad. Me preocupa mucho el culto a la personalidad. Los gobernantes en cualquier lugar pierden piso con facilidad y dejan de ver sus errores y los problemas que afectan a la población. Esperemos que López Obrador descarte las adulaciones cortesanas y recupere esa humildad de la que tanto ha presumido.
Ayer, mientras el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ofrecía un discurso en nuestros festejos patrios, el Parlamento Europeo aprobaba una resolución condenando a su gobierno por reprimir violentamente a los cubanos. Estoy de acuerdo con AMLO cuando pide el cese del embargo económico, que no ha servido más que para fortalecer a la dictadura, pero no en invitar al dictador para que nos hable de independencia y libertad. (Sergio sarmiento, Reforma, Opinión, p.10)
Luisa Obrador Garrido, sobrina del presidente de México, tiene un muy buen puesto en el IMSS. Es titular de la Unidad de Evaluación de Delegaciones. Es la jefa directa de todos los delegados, encargada de supervisar a las delegaciones del IMSS, entre ellas, la delegación en Hidalgo, que hoy está bajo la lupa por la tragedia en el hospital de Tula, que dejó 16 personas muertas, ahogadas.
¿Es ella culpable de la muerte de 16 personas? Quizá habría que preguntarle a su tío, Andrés Manuel López Obrador, o a su jefe, el director general del IMSS, Zoé Robledo. Porque cuando se trató de la tragedia de niños quemados en la guardería ABC de Sonora, López Obrador y Zoé Robledo culparon no sólo a los altos mandos del IMSS, sino incluso a su director general, al gobernador del estado y al presidente de México. Aquí las pruebas:
El 5 de junio de 2014, cuando era líder opositor, de gira por Colima, López Obrador responsabilizó de la desgracia en la guardería ABC al que era gobernador, el priista Eduardo Bours, y al que era presidente, el panista Felipe Calderón. “Se tiene que castigar a los responsables de la cúpula del PRI y del PAN”, exigió.
El 5 de junio de 2019, ya instalado el obradorismo en el gobierno federal, Zoé Robledo declaró en la conferencia mañanera, que el “documento orientador” para hacer justicia en el caso ABC es el proyecto que realizó sobre el tema el ministro Arturo Zaldívar, hoy presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. “La disposición, el planteamiento, como ya lo ha señalado el presidente (AMLO), es que es documento y esa investigación sea la que sea tomada como guía… se llegan a señalar a once personas en el primer informe preliminar y después se integran a siete funcionarios más”. Entre esas personas están dos directores generales del IMSS, el que dio los permisos de las guarderías y el que estaba al frente cuando el incendio. El proyecto del ministro Zaldívar —que aunque fue rechazado por el pleno de la Corte, Zoé Robledo lo define como su guía— señala responsabilidades al más alto nivel.
Si el criterio de la “4T” para la tragedia en el hospital del IMSS en Hidalgo es el mismo que para la guardería del IMSS en Sonora, estarán en problemas Zoé Robledo y Luisa Obrador, otra pariente del presidente. Pero seguro ese no va a ser el criterio. Porque si en algo ha sido consistente López Obrador es en que mide con una vara distinta a los suyos que a los demás. Y todo lo que criticaba antes, es lo que hace hoy. Todo lo que rechazaba es en lo que se ha convertido.
SACIAMORBOS
Y a todas estas, ¿es legal que una sobrina del presidente tenga un alto mando en el gobierno? Digo, más allá del “ya no hay nepotismo”… (Carlos Loret de Mola, El Universal, La 2, p.2)
Un libro que se publicará en las próximas semanas reporteado y escrito por Bob Woodward y el periodista de The Washington Post, Peter Costa, revela el tamaño del miedo que el ejército estadunidense tenía de que Donald Trump estuviera desquiciado después de haber perdido la elección contra Joe Biden, y que pudiera ser capaz de todo, incluyendo iniciar una guerra contra China.
El jefe del comando conjunto de las fuerzas armadas, Mark A. Milley, estaba tan temeroso de las acciones que el presidente Trump pudiera tomar contra China que en los dos últimos meses de aquella administración hizo dos llamadas secretas y urgentes con su contraparte en China, el general Li Zuocheng del Ejército Popular de Liberación, para asegurarle que Estados Unidos no los atacaría.
La primera llamada fue el 30 de octubre de 2020, cuatro días antes de las elecciones, y la otra el 8 de enero de 2021, dos días después del asedio al Capitolio llevado a cabo por los seguidores trumpistas con el fin de anular la elección.
Dice el libro que la primera llamada fue provocada por una revisión de inteligencia que sugería que los chinos creían que EU se estaba preparando para atacar. Esa creencia, escriben Woodward y Costa, se basó en las tensiones sobre los ejercicios militares en el mar del Sur de China y se profundizó por la retórica beligerante de Trump hacia China en aquellos días. “Quiero asegurarle que el gobierno estadunidense es estable y que todo va a estar bien”, le dijo Milley a su contraparte china. “No vamos a atacar ni llevar a cabo ninguna operación contra ustedes”.
La segunda llamada fue para tranquilizar a los chinos sobre los eventos del 6 de enero en el Capitolio: “Estamos 100% estables. Todo está bien. Pero la democracia puede ser un proceso complicado”.
Según el libro, Milley no transmitió la conversación a Trump porque creía que el presidente había sufrido un deterioro mental después de las elecciones, opinión que comunicó a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-California), en una llamada telefónica el 8 de enero. Los autores tienen una transcripción de esa llamada.
La preocupación de Milley hizo que llamara también al almirante que supervisa el comando militar responsable de Asia y la región del Pacífico, y recomendó posponer los ejercicios militares. El almirante cumplió.
De ese tamaño el miedo a un desquiciado que ocupó la Casa Blanca. (Carlos Puig, Milenio, Al Frente, p.2)
La deferencia política que hizo el gobierno de México al presidente de Cuba, Miguel-Díaz Canel, llegó en un momento nada ideal y está haciendo tropezar al presidente Andrés Manuel López Obrador. En sus arengas en el Grito, López Obrador gritó vivas a la democracia. Doce horas después, el Parlamento Europeo votó, casi a razón de dos a uno, una resolución contra la represión del gobierno cubano contra sus ciudadanos el 11 de julio, acusándolo de haber violado los derechos humanos, en particular la libertad de expresión, ante una protesta en 40 ciudades que no había visto La Habana desde 1994. El defensor de la democracia y las libertades, como se presentó López Obrador, defendiendo al represor de la democracia y las libertades, como señalaron a Díaz-Canel. Esta suma de dos no dio cuatro.
La Secretaría de Relaciones Exteriores le debe haber advertido al Presidente de la existencia de ese proyecto de resolución y de la posibilidad de que se votara este jueves, pero López Obrador no alteró sus planes. Invitó a Díaz-Canel al Desfile Militar del 16 de septiembre, y le abrió un espacio inédito en esta fecha icónica de las fiestas patrias, para pronunciar un discurso. De manera sincronizada, los dos coincidieron en criticar al gobierno de Estados Unidos. Díaz-Canel tuvo en Palacio Nacional una tribuna privilegiada para hacerlo y dejarse escuchar, y López Obrador utilizó el momento para fijar una posición y aspirar, lo haya pensado o no, al liderazgo regional, abrigado por los países del eje antiestadounidense y por la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que se quiere sea el dinamo de una nueva Organización de Estados Americanos.
Si la semana pasada fue la de la pérdida de soberanía ante Estados Unidos, esta será la de la recuperación de soberanía frente a Estados Unidos. López Obrador, con ese lenguaje moral que utiliza para todo, dijo que “se veía mal” que el gobierno de Estados Unidos utilizara el bloqueo a Cuba para impedir el bienestar de su pueblo, repitiendo por tercera vez en menos de tres meses la exigencia al fin del embargo. López Obrador se alineó con Cuba, Venezuela y Bolivia, las tres naciones con mayor antagonismo actual frente a Washington.
López Obrador hizo chicanas discursivas, responsabilizando al embargo de que el pueblo cubano, “obligado por la necesidad”, tuviera que enfrentarse a su propio gobierno, como parte de una “perversa estrategia” de Estados Unidos. Esta justificación de la represión traerá muchas críticas al Presidente, que sigue acumulando puntos para que lo encasillen en el grupo de presidentes autócratas. Sin embargo, es refractario al disenso, que lo endurece y radicaliza. Su problema de fondo es con Estados Unidos.
Jugar en los dos campos, que son antagónicos, pensando en caer de pie, es una apuesta muy alta. Y cuando se apuesta alto, o se gana mucho, o se pierde mucho. Aquí, lo que tiene que analizar con cuidado el Presidente mexicano, es cuál es su margen real de maniobra frente a un país del cual depende más del 85% la economía mexicana y de donde han llegado en catarata las remesas que han impedido un brote social. Los principios no pueden ser químicamente puros cuando existe una dependencia como la que hay de Estados Unidos, pero esa misma genera ventanas de oportunidad si se actúa con inteligencia y oficio político.
Hasta ahora, por lo que se sabe de su forma de procesar, ha sido muy simplista, lo que provoca a Biden, quien no ha llegado a la agresividad del expresidente Donald Trump contra Cuba, desmantelando lo avanzado por su antecesor Barack Obama. López Obrador ha comentado internamente que Biden no se atrevería a hacer nada contra él por sus altos niveles de popularidad. Bajo esa lógica, si fuera sujeto de un ataque de Washington, habría una respuesta negativa en México contra Estados Unidos. No obstante, existe una alta probabilidad de que López Obrador tenga un diagnóstico tan romántico como equivocado.
Las protestas contra Estados Unidos en los 70, la década donde está anclado su mundo, no modificaron las acciones de Washington. Lo que provocó cambios fue la presión política y diplomática, sin bravuconadas públicas, como sucedió con el Tratado del Canal de Panamá, que López Obrador utilizó como un modelo moral que podría seguir Biden, aunque en realidad no es un ejemplo análogo, ni por su origen, ni por su historia, ni por la unanimidad en América Latina en contra de ese enclave estadounidense, muy diferente a la dialéctica política con Cuba.
Si López Obrador quiere ayudar a Cuba eficazmente, no son los desplantes de macho como lo logrará. Eso no conducirá a ningún lado con los cubanos, y dañará al mismo tiempo la relación de Estados Unidos con México. Pero si revisa el pasado, no para efectos de propaganda, sino para encontrar ideas de cómo actuar, puede analizar el gran esfuerzo del Grupo Contadora, una idea del gobierno de Miguel de la Madrid, que contuvo una invasión de Estados Unidos a Centroamérica y allanó el camino a la paz regional negociada, resistiendo las presiones sin pelearse públicamente, o la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, donde participó el gobierno de Carlos Salinas, para estimular el desarrollo de esa región mediante una especie de Plan Marshall respaldado por Estados Unidos.
Biden, como Obama, es proclive a mejorar sustancialmente la relación con Cuba, pero el país que gobierna está en condiciones más difíciles para un nuevo acercamiento, gracias a la polarización que provocó Trump. López Obrador tiene que considerar ese contexto y actuar con inteligencia si quiere allanar el camino a una negociación entre los dos países, pero con discreción, si es que habla seriamente. De otra forma, atado a su protagonismo inmediatista, quedará arrinconado en el lugar que el mundo destina a los populistas autócratas, y como un socio norteamericano mal agradecido y poco confiable, a quien, cuando se den las condiciones para hablar con Cuba, todos ignorarán. (Raymundo Riva Palacio, El Financiero, Nacional, p.46)
Si las políticas públicas funcionan como símbolos que calman las ansiedades de grandes grupos de personas desorganizadas, ya que la percepción es que el gobierno se está haciendo cargo de resolver sus agravios, esta administración tiene enormes pendientes. Uno ya distintivo es en materia de seguridad cuya estrategia de abrazar a la delincuencia organizada para enfrentar la violencia y el trasiego de ilícitos, ha resultado ser un estrepitoso fracaso y un asunto que no es abordado con la seriedad pertinente. Los resultados están a la vista pese a que el tema no es algo que amerite mucha atención presidencial gracias al maquillaje de los “otros datos” sin embargo, no dejan de ser inquietantes algunos símbolos en la comunicación bilateral reciente.
La función política del vocabulario del Ejecutivo, sus palabras por sí mismas, generan efectos políticos. Una vez que ha establecido que una frase connota una amenaza se convierte en un estímulo para desencadenar energías. Y López Obrador construye diariamente su agenda de asuntos y con ello aparta la atención de un sinfín de situaciones que están comprometiendo la viabilidad de su transformación.
En el marco de los festejos del CCXI Aniversario de la Independencia, Estados Unidos y México han intercambiado señales que parecen ir más allá de “resetear” la relación bilateral. López Obrador ha decidido pintar su raya cuatroté con el régimen de Biden sin importar que una gran parte de la tensión se debe a dos factores estratégicos para la seguridad binacional; por un lado su promesa en 2018 a miles de migrantes de tener frontera abierta, visados y promesas de empleo y por el otro, canales abiertos de negociación con organizaciones delictivas llámese Cártel de Sinaloa o CJNG.
Y en el reciente canje de señales, López Obrador invita como orador en los festejos patrios al presidente cubano Díaz-Canel, blanco de señalamientos internacionales por sus recientes actos represivos y violación de los derechos humanos contra la población civil —algo que la cacareada cuatroté simula repudiar— y el gobierno de Joe Biden confirma que éste no irá a México y en su lugar asistirá a fines de mes, Anthony Blinken. En esta coyuntura el Departamento de Estado emitió su lista de países con alta penetración criminal, productores y exportadores de droga identificando a México como uno de ellos lo que será punta de lanza para seguir apretando esa agenda. Y sin fecha para la reapertura de la frontera terrestre ni para una reunión entre ambos presidentes, al buen entendedor pocas señales.
Empero abrir el micrófono compartiendo podium entre nuestras fuerzas armadas y su homólogo cubano, que aprovechó para construir su agenda y denunciar una campaña sucia contra su país, tiene otra dimensión. Algo así como un desafío con tintes geopolíticos que de paso laceró el significado y protagonismo castrense de la celebración.
López Obrador desde el desfile militar lanzó un mensaje “respetuosamente” provocador a Estados Unidos sobre la política estadunidense y el embargo —no bloqueo— a la isla y al diablo la palabrería de la no intervención.
Sin tamices ni filtros el presidente mexicano terminó de pisotear el espíritu de la conmemoración patria ante atónitos oídos castrenses y sentado a lo lejos, el recién estrenado embajador en nuestro país, Ken Salazar.
El hecho nuevamente no pasará desapercibido al interior y habrá ¿sutil? respuesta por parte de los Estados Unidos. Jugar con los intereses geopolíticos en la región son ligas mayores y el gobierno de México no está en una posición ideal ante la crisis de la descontrolada problemática doméstica.
¿No hubiera sido mejor fijar postura sobre su visión de Cuba “patrimonio de la Humanidad” en la tribuna de la próxima Asamblea General de Naciones Unidas? (Marcela Gómez Zalce, El Universal, La 2, p.2)
La de Díaz-Canel a México es la invitación que nunca debió cursarse, dice Yoani Sánchez, la periodista cubana emblema de la resistencia y de la independencia en la isla.
Sus razones tienen la fuerza de quien las ha sostenido con riesgo de su libertad y de su vida. Hago mías sus palabras:
“Aunque desde su llegada a la silla presidencial, Díaz-Canel ha estado rodeado por las críticas de no haber sido elegido en las urnas, el gobernante llegó a gozar de la simpatía de quienes aseguraban, aliviados, que ‘al menos no llevaba el apellido Castro’”.
“Las cábalas políticas lo mencionaban como un hombre de una generación con menos culpas y ‘sin las manos manchadas de sangre’, a diferencia de sus antecesores”.
“Sin embargo, las mismas cabeceras de los diarios que hasta hace poco lo tildaban como un respiro , ahora difunden las imágenes de los policías golpeando a ciudadanos desarmados, los puños levantados al grito de “libertad” y las madres de rostro lloroso con sus hijos encerrados, sin respeto alguno a sus garantías procesales”.
“Todo el arsenal publicitario dirigido a mostrarlo como un eficiente administrador, populachero y moderno quedó inoperante tras aquella jornada”.
“Los mandatarios que antes le apretaban la mano o le palmeaban la espalda ahora le huyen y le increpan. Solo López Obrador ha sido capaz de extenderle una invitación a este gobernante al que su pueblo le dijo, alto y claro, que no lo quiere”.
“¿A qué viene este gesto del líder de Morena? ¿Acaso es el pago de una vieja deuda ideológica? ¿Busca incomodar a sus adversarios políticos o a algún gobierno vecino?”.
“El calor y la simpatía que le profese su anfitrión aclarará mucho de este viaje: si se trata de una simple formalidad o de un sonado espaldarazo político a un dictador rechazado por su pueblo, y que convocó a un enfrentamiento fratricida”.
“López Obrador ha elegido el triste papel de apoyar a un hombre que pasará a la historia cubana como una marioneta que el día en que pudo haberse cortado los hilos y actuar con la grandeza de un estadista, prefirió la represión… La vieja práctica del golpe y la mordaza de los Castro”. (Héctor Aguilar Camín, Milenio, Al Frente, p.3)
Sí, tanto el Ejército como la Fuerza Aérea y la Marina Armada tienen sus días conmemorativos oficiales. Pero el aniversario de la independencia es realmente la fecha en la que el país celebra a sus fuerzas armadas. Los desfiles que recorren las ciudades mexicanas en ese día son tal vez el acto protocolario que mejor refuerza el vínculo entre los militares y la población civil.
Si bien hay antecedentes desde el siglo XIX, la tradición del desfile militar del 16 de septiembre empieza en 1935, bajo la presidencia de Lázaro Cárdenas. Es en algún sentido un reflejo del arreglo político surgido a partir de los años 30 y consolidado en los años 40 del siglo XX, cuando los militares dejan a los civiles la Presidencia de la República.
En términos muy esquemáticos, ese nuevo orden se fundaba en una suerte de transacción entre políticos y generales. Los militares en activo dejaban de participar en política (al menos de manera abierta y en puestos de primera relevancia), a cambio de que los civiles no se inmiscuyeran mayormente en asuntos militares.
Ese arreglo le funcionó muy bien al país durante décadas. México se libró del infierno de golpes de Estado y dictaduras militares que azotó a casi toda América Latina hasta finales del siglo XX. Las Fuerzas Armadas operaban en su propia esfera, interviniendo por momentos como brazo represivo de un régimen autoritario (allí está 1968 y luego la guerra sucia de los 70 como ejemplos), pero resultando casi invisibles para la mayoría de la población, salvo en los actos protocolarios. Si los militares salían a las calles, era sobre todo para desfilar.
Ese pacto implícito se fundaba, sin embargo, en mantener el ámbito militar altamente constreñido. Sí, las Fuerzas Armadas se autogobernaban —desde 1946, no ha habido un solo titular de la Sedena que haya sido removido de su cargo antes de concluir el sexenio en el que sirvió— pero los alcances de su actuación eran muy limitados.
Eso empieza a cambiar a partir de los años 70 del siglo pasado, como resultado del combate contra la guerrilla y el narcotráfico. De manera gradual, pero sostenida, las responsabilidades de las Fuerzas Armadas han ido creciendo a lo largo de casi cinco décadas.
Esto incluye, por supuesto, las tareas en materia de seguridad pública y combate al narcotráfico, pero no se reducen a ese tema. La Sedena y la Semar son los actores centrales en el sistema nacional de protección civil. Han sido desde hace ya varios lustros una herramienta de operación de programas sociales, sobre todo en zonas apartadas. Los soldados y marinos custodian paquetes electorales al momento de los comicios. Proveen seguridad en instalaciones estratégicas y colaboran con diversas autoridades (CFE, Conagua, etc.) para facilitar la operación de infraestructura crítica.
A esto hay que añadirles todas las funciones que han ido adquiriendo en la actual administración federal, desde la construcción de aeropuertos y trenes hasta la distribución de gasolina y medicamentos, pasando por la administración de puertos y aduanas.
En esas circunstancias, ya no es funcional para el país el viejo arreglo. Ya es demasiado lo que escapa al control civil. Al conferir cada vez más responsabilidades a los militares sin fortalecer en paralelo los mecanismos de supervisión externa, estamos poniendo en riesgo la integridad y la imagen de las Fuerzas Armadas, a la vez que se incuba un conflicto de desenlace imprevisible entre militares y civiles. (Alejandro Hope, El Universal, Nación, p.A6)
Deplorable: en el año 200 de la consumación de la Independencia, en la ceremonia previa al desfile por el aniversario 211 del inicio de la gesta, al presidente de Cuba no solo se le distinguió como invitado especial, sino se le permitió perorar con absoluta desvergüenza, como si sus gobernados vivieran, al igual que nosotros, en un país emancipado y no sujeto a una tiranía.
Oportunista, Miguel Díaz-Canel aprovechó los rencorosos y tardíos azuzamientos antiespañoles y filomexicas de la 4T para elogiar la bella “tierra que habitaban los aztecas valientes” (según alguno de sus paisanos), “abriendo una fascinante puerta a ese mundo nuestro, muy anterior al de la terrible conquista que iniciaron siglos después, con matanza y destrucción sin freno, las tropas españolas…”, omitiendo que éstas no sumaron más de mil aventureros reclutados por Cortés, apoyados por alrededor de 100 mil indígenas de otras naciones locales que ya no soportaban el férreo y sanguinario imperialismo tenochca y que fueron los decisivos autores materiales de la conquista.
Con su país crónica y sucesivamente dependiente de España, Estados Unidos, la (extinta) Unión Soviética y la “bolivariana” Venezuela chavista-madurista, el inexplicable “invitado especial” se refirió al “proceso independentista mexicano” sin confesar que de lo mismo no puede ufanarse Cuba.
“No olvidaremos nunca que, gracias, al apoyo de muchos amigos mexicanos, zarpó el yate Granma de Tuxpan, Veracruz, el 25 de noviembre de 1956”, dijo sin mentir. Uno de aquellos fue determinante: el capitán retirado del Ejército Fernando Gutiérrez Barrios (a quien Fidel Castro vivió siempre agradecido) quien, siendo policía en la siniestra y desaparecida Dirección Federal de Seguridad, simpatizó con los revolucionarios asilados que planearon el derrocamiento de Fulgencio Batista y, pudiendo evitarlo, les permitió partir.
“Tampoco olvidamos que, a solo unos meses del histórico triunfo de la revolución, en 1959, nos visitó el general Lázaro Cárdenas”, recordó Díaz-Canel, sin aclarar que de quien hablaba, a diferencia de Castro, se aseguró de que México pagara a las empresas extranjeras por la expropiación petrolera (y la población contribuyó hasta con joyitas y gallinas).
Como era de esperarse, insistió en el falaz “bloqueo criminal” a Cuba (en realidad embargo comercial porque jamás fueron indemnizadas las industrias incautadas), ocultando que buena parte de los alimentos que se consumen en su país (granos y pollo principalmente, así como productos electrodomésticos) provienen de Estados Unidos, mediante un explicable y riguroso pago en efectivo.
Disparate sin precedente (jamás un mandamás extranjero había echado rollo el 16 de septiembre), la distinción a Díaz-Canel (en julio dio la “orden de combate” contra sus opositores) es un ominoso espaldarazo al régimen que encarcela lo mismo a sus adversarios que a quienes tienen la osadía de comerciar con sus vecinos un trozo de vaca, una triste gallina o un pinche manojito de verduras… (Carlos Marín, Milenio, Política, p.7)
Las festividades patrias de este año han reafirmado la nueva narrativa del gobierno de López Obrador, con la cual tratará de mantener su ventaja en la perspectiva del proceso electoral de 2024.
La ‘sorpresa’ que tenía reservada AMLO para la noche del grito fue el inscribir su gobierno en una épica de 500 años de resistencia de los pueblos originarios a los opresores, los conquistadores, los conservadores… o como se les quiera llamar.
Tras incorporar ‘vivas’ a las culturas prehispánicas en su arenga desde el balcón central de Palacio, pudimos observar una reelaboración de la historia, desde la fundación de Tenochtitlan hasta la guerra de independencia, la cual fue caracterizada por los narradores como “la primera transformación” de México.
Esa historia de los humildes, los pobres, luchando en contra de los ricos, los fifís de todas las épocas, es una narrativa poderosa que se complementa con la de la lucha de nuestros países de América Latina contra los colonizadores.
Cuánto hubiera deseado AMLO que, en lugar de Díaz-Canel, el presidente cubano, hubiera asistido a la ceremonia de Independencia Fidel Castro, para que el simbolismo fuera pleno.
La presencia y el protagonismo de Díaz-Canel son un gesto de desafío a Estados Unidos, de la misma forma que lo fue su propuesta para desaparecer la OEA.
Ese discurso volverá a hacerse presente en la Cumbre de la CELAC este sábado.
AMLO piensa que la realización del trabajo sucio en el control migratorio le da ciertos derechos, para convertirse en antiyanqui en la retórica.
De otra manera, la narrativa estaría coja. Esta trata de la lucha de los pobres contra los opresores y de la de los pueblos contra las potencias que quieren quitarles su soberanía.
El resultado de las elecciones del 6 de junio dio a López Obrador la evidencia de que las clases medias que tres años antes lo respaldaron, están en retirada.
En su libro “A la Mitad del Camino”, escribe: “La degradación de las clases medias se agudizó en nuestro país a lo largo del periodo neoliberal. En estos últimos tiempos el individualismo se extendió como forma de vida y dañó la gran reserva de valores que ha sido heredada de nuestras civilizaciones ancestrales. Antes del neoliberalismo había menos desintegración familiar y se aplicaba más el sencillo pero profundo principio de hacer el bien sin mirar a quién; era malo robar o aprovecharse del poder”.
La nueva narrativa que al paso de los meses ha perfilado AMLO virtualmente da por perdidos a estos sectores, y por lo mismo ya no necesita guiños para tratar de atraerlos.
Lo que ahora requiere es que el respaldo de los más pobres sea más sólido y generalizado.
Por eso, debe existir una solución de continuidad entre el respaldo a Morena hoy día y la lucha que comenzó con la resistencia indígena a la conquista.
Ese debe ser el cuento, perdón, la historia a ser contada.
En un par de semanas más, al conmemorarse los 200 años de la consumación de la Independencia, se volverá a fortalecer esta narrativa.
AMLO sabe que el respaldo que hoy tiene y que ha mantenido en medio de la crisis de salud y de la economía, no deriva de los resultados de su gestión, sino de que aún una mayoría de la población se reconoce en López Obrador.
No lo apoya por lo que hace o deja de hacer en el gobierno, sino por quien es.
Mientras no haya otra historia que conmueva y atraiga más que la que el presidente cuenta, es probable que siga preservando ese respaldo mayoritario.
El problema con opositores y críticos es que hasta ahora hablan a su público, a quienes ya están en contra de AMLO, pero no a quienes lo respaldan.
Y, por lo pronto, estos todavía son más. (Enrique Quintana, El Financiero, La 2 p.2)