Opinión Migración 200921

El perfil militar en Migración

En temas migratorios México parece haber hecho a un lado la protección de derechos humanos y en su lugar ha privilegiado el enfoque militar. Eso puede explicar las escenas de abuso y exceso de fuerza contra grupos de haitianos y centroamericanos que recorren suelo mexicano en busca de legalización o de llegar a la frontera norte.

Al despliegue de más de 20 mil militares para contener las olas migratorias que se ha hecho desde 2019, hay que sumar el perfil castrense de la mayoría de los delegados del Instituto Nacional de Migración (INM).

Actualmente 19 de los 32 delegados cuentan con formación militar: son especialistas en manejo de armas, ingeniería castrense, administración de prisiones militares y de zonas navales, en seguridad nacional y algunos tienen antecedentes de haber realizado labores de seguridad pública.

También hay que añadir que en 2019 el gobierno federal dio a conocer el cese de 500 agentes del INM “por corrupción”, sin especificar qué tipo de irregularidades cometieron y sin que se conociera de aplicación de sanciones por ello. Informes de ese año señalan que la incorporación de nuevos elementos se dio de manera apresurada sin mediar exámenes psicométricos o de control de confianza.

En un cargo en el que se requiere el respeto a los derechos humanos y en el que se atiende a personas de escasos recursos que dejan sus naciones por necesidad –no son delincuentes– no se explica la inclusión de elementos con perfil militar. Desde finales de 2020 la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha advertido sobre la inclusión de personas con trayectoria militar en el INM, pero el número de delegados con experiencia castrense ha aumentado desde entonces.

De acuerdo con investigadores, ni la preparación militar de quienes atienden asuntos migratorios ha podido frenar las denuncias por corrupción.

Adoptar un enfoque humanitario para tratar el tema debería ser una de las opciones de este gobierno, pues los abusos contra migrantes han sido la constante desde hace dos años. En este lapso ha habido anuncios y encuentros entre los países afectados por los flujos migratorios, pero el escenario en este 2021 es el mismo para quienes buscan mejor calidad de vida. Hacia adelante no se ve nada distinto. El futuro luce preocupante. (El Universal Editorial, Opinión,p.16)

Pepe Grillo

 

¿Guerrero, transición de terciopelo?

Drama humano en Acuña

Aunque su nombre es un homenaje al poeta Manuel Acuña, Ciudad Acuña, en Coahuila, justo en la frontera con Estados Unidos, no tiene vertiente poética.

Tuvo un momento de cierto esplendor cuando en la década de los 60 del siglo pasado arrancó ahí la construcción de la presa de La Amistad y después cayó sobre ella un pesado silencio, roto de vez en cuando por hechos de violencia protagonizados los diversos carteles que han tenido el dominio de la plaza.

Hoy está de nueva cuenta en las primeras planas por la crisis humanitaria generada por la presencia en la línea fronteriza de más de diez mil haitianos que tratan, de manera por demás ingenua y peligrosa, pasarse al lado norteamericano.

 A los haitianos no los quieren ni aquí, ni allá.

El tráfico de personas es una práctica común en la zona, pero nunca en el volumen que hoy presenta.  Se desbordó con mucho la estructura de la ciudad para darles algún tipo de atención humanitaria.

Hoy mismo se vive un drama humano en el cruce fronterizo Acuña-Del Río. Hay que seguirlo con atención. (La Crónica de Hoy, nacional, p.6)

Migración: de plan de desarrollo a militarización

El 20 de mayo de 2019, el presidente López Obrador presentaba durante la conferencia matutina, un plan de desarrollo integral para México y los países de Centroamérica, con el respaldo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Parecía el inicio de una nueva etapa en la dolorosa historia migratoria del país, pues desde el 1 de diciembre de 2018, siendo incluso el primer acto realizado como presidente en funciones, López Obrador firmó un acuerdo con los presidentes de Guatemala, Honduras y El Salvador, con el fin de prevenir y atender las causas que originan el fenómeno migratorio en la región.

Aunado a ello, por primera vez en mucho tiempo, las dos instituciones del Estado encargadas del tema migratorio, y de asilo y refugio (El Instituto Nacional de Migración [INM] y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados [Comar]), eran dirigidas por personas expertas en sus materias, lo cual indicaba que la política migratoria tendría un nuevo paradigma basado en la protección y garantía de los derechos de las personas migrantes y solicitantes de la condición de refugiado.

Dos años y medio después, el escenario es muy diferente. México ha dado pasos sólidos hacia el fortalecimiento de la militarización, no solo en el ámbito de la seguridad pública, sino también en la asunción de funciones delimitadas a la esfera civil por parte de militares retirados o en activo, lo que pone en grave riesgo a la población de enfrentar violaciones a sus derechos humanos, como ya se ha documentado en otras partes de la región latinoamericana, y del mundo. El país giró de plantear una “atención estructural, de fondo, eficaz y humana” al fenómeno migratorio, a cerrar el paso de manera violenta a mujeres y hombres de todas las edades que viajan grandes distancias para huir de la pobreza, la violencia, la desigualdad y los desastres naturales que han sumergido a los países del triángulo norte de Centroamérica.

A finales de 2020, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) hizo un llamado de advertencia por las “decisiones tendientes” a militarizar el Instituto Nacional de Migración, pues en al menos 18 entidades federativas, personal proveniente de las Fuerzas Armadas administran y controlan las estaciones migratorias. De igual forma, el personal asignado a las tareas de despliegue y control del flujo migratorio rebasó los 27 mil elementos del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, un aumento sustancial a partir de marzo de 2019, con las medidas asumidas por el expresidente Donald Trump.

El informe “sombra” sobre militarización realizado por organizaciones de la sociedad civil en el marco del Sexto Examen de México ante el Comité de los Derechos Civiles y Políticos (2019), señala que este fenómeno “ha tenido como consecuencia el incremento de la violencia, de las violaciones a los derechos humanos y de los niveles de impunidad en distintas zonas del país”. De diciembre de 2018 a junio de 2021, la CNDH recibió 1,742 quejas por presuntas violaciones a los derechos humanos por parte de las Fuerzas Armadas, 487 de ellas contra la Guardia Nacional, a pesar de haber iniciado operación casi 8 meses después del inicio de la administración.

“El despliegue de miles de integrantes de las Fuerzas Armadas, de la Guardia Nacional y de otras instituciones en la frontera sur de México repite un ciclo que pone en peligro los derechos humanos de las personas que migran… [Además] dista de contribuir a la consolidación de una respuesta regional sostenible a la migración forzada”, señaló la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés). El plan de desarrollo regional promovido desde el inicio de esta administración, está muy lejos de ser una realidad si no existe un cambio contundente en las políticas migratorias y el enfoque militarista de contención.

La crisis humanitaria en la frontera sur amerita un verdadero liderazgo, pero además, un compromiso político de alto nivel, el cual hoy no existe. Tan solo en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2022, hay una reducción en los recursos para el INM y la Comar, como si las escenas de dolor y sufrimiento de miles de centroamericanos no fueran suficientes para tomar medidas urgentes. Frente a la magnitud del problema, no hay espacio para administrar la crisis, pero se debe aspirar a que cada persona migrante, tenga garantizados sus derechos humanos en territorio mexicano. (Genaro Ahumada, El Sol de México, Análisis, p14)

Haití: raíces de la migración

Aunque el flujo de migrantes que se encuentra en nuestro país tiene orígenes diversos, los procedentes de Haití son, por mucho, los más numerosos, y son protagonistas de un drama humanitario en diversos puntos del territorio nacional.

La mayor parte de ellos se encuentran cercados en Tapachula, Chiapas; hay miles varados en la frontera, bajo los puentes que comunican Ciudad Acuña, Coahuila, con Del Río, Texas, y ayer se reportó que en las inmediaciones de Monclova decenas de haitianos caminaban por la carretera 57 con la intención de llegar a esa misma localidad fronteriza coahuilense.

Más allá de juicios sobre el desempeño de las autoridades migratorias mexicanas ante esta crisis, es claro que el país se encuentra desbordado por la llegada masiva de extranjeros procedentes diversas naciones de Asia, África y América Latina, un fenómeno cuya génesis está fuera del alcance de las autoridades nacionales, no solamente por las razones que obligan a miles de personas a dejar sus lugares de origen sino también por la inconsecuencia del gobierno de Joe Biden, el cual prometió como candidato presidencial una apertura migratoria que como mandatario ha sido incapaz de poner en práctica.

El gobierno de México, por su parte, ha sido claro e insistente en su propuesta a Estados Unidos de enfrentar de raíz el flujo migratorio procedente del llamado Triángulo Norte de Centroamérica, formado por Guatemala, Honduras y El Salvador, mediante la aplicación en esos países de programas sociales como Sembrando Vida, con el fin de generar fuentes de empleo, así como reducir la marginación social y las expresiones delictivas para evitar, con ello, que miles de personas se vean en la necesidad de huir del hambre y de lainseguridad.

Hoy parece urgente incluir en esa iniciativa, con carácter prioritario, a Haití, que entre las naciones de América Latina y el Caribe es sin duda la más golpeada por la miseria, las enfermedades, la inestabilidad política y, encima, por el efecto de fenómenos naturales devastadores; los más recientes, los terremotos de enero de 2010 y agosto de 2021, y los huracanes Sandy (2012) y Matthew (2016), que en conjunto causaron cientos de miles de muertes y dejaron sin vivienda y sin trabajo a millones de personas. Tomando en cuenta esas condiciones, no es de extrañar que el país más pobre del hemisferio sea el punto de partida de una emigración masiva.

Lo sorprendente, en todo caso, es que la comunidad internacional y particularmente las naciones de América no hayan emprendido una acción concertada de solidaridad que permita a la nación haitiana superar sus circunstancias más trágicas y acuciantes.

Pero, con la excepción de Cuba, que ha mantenido una ayuda constante a los haitianos, en especial en lo que se refiere a servicios médicos, y de Venezuela, que en sus tiempos de bonanza les surtió petróleo subsidiado, no ha existido ninguna iniciativa para ayudar a los haitianos a superar la terrible situación en la que han vivido desde que una insurrección de esclavos convirtió a Haití en la primera nación independiente de Latinoamérica y el Caribe.

En suma, hay sobradas razones para que México incluya a Haití en su propuesta de extensión de los programas sociales nacionales a otros países y que así lo plantee al gobierno de Estados Unidos. (La Jornada, Editorial, p.2)

Uno Hasta el Fondo / De escándalo

Hay días en que Gil cree que ha perdido la razón. No está el horno para bollos, pero en Palacio Nacional nadie parece acusar recibo, al contrario, han rellenado el horno hasta los topes. Si el gobierno mexicano considera que Washington no tomará nota de lo ocurrido en México en estos días, habrá demostrado una vez más su impericia y su soberbia.

Hubo varias bravuconadas diplomáticas: darle el micrófono al dictador cubano Miguel Díaz-Canel durante los festejos de la Independencia, decirle al presidente Joseph Biden que “se ve mal” con el bloqueo a Cuba, sentar en la última fila a Ken Salazar, embajador de Estados Unidos en México, darle tribuna a Nicolás Maduro de Venezuela.

Todo es muy raro, caracho. Mientras ocurrían estos hechos no del todo amables con Estados Unidos, México tiene por delante afinar y llevar adelante el T-MEC, necesita de sus vacunas, conciliar los conflictos del narcotráfico y de la frontera.  ¿Estamos locos? Sí.

Gilga cavila: quizá Estados Unidos soportará éstas y otras majaderías mientras México sea su policía migratoria y detenga en la frontera sur la avalancha de migrantes que huyen de sus países. Para qué más que la verdad, a Gilga no le gusta ver al Presidente caminar por el Zócalo con Díaz-Canel ni al canciller Ebrard hablar con Maduro como si fuera su amigo del alma.

La zacapela no se hizo esperar en Palacio Nacional (las zacapelas nunca se hacen esperar, llegan como ráfagas) durante la reunión de la Celac.

Una nota de Ián Cedeño en su periódico Excélsior informa que el presidente de Uruguay, Luis Lacalle, lanzó una dura crítica contra “los gobiernos represores de Cuba, Nicaragua y Venezuela, por el encarcelamiento de opositores y la violación a los derechos humanos: Con el respeto debido, cuando uno ve que en determinados países no hay una democracia plena, cuando no se respeta la separación de poderes, cuando desde el poder se utiliza el aparato represor, para acallar las protestas, cuando se encarcelan opositores, cuando no se respetan los derechos humanos, nosotros, en esta voz, tranquila, pero firme debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, en Nicaragua y en Venezuela”.

En respuesta, Díaz-Canel le dijo: “Escuche usted a su pueblo, que recogió más de 700 mil firmas contra la ley que usted impuso, y que cambió las condiciones para ajustar precios de combustibles”. Díaz-Canel se refirió al paquete de medidas que promueve Lacalle en materia económica, educativa y de seguridad en Uruguay.

Maduro entró al pleito: “Ponga usted, presidente Lacalle, fecha y lugar para un debate, Venezuela está lista para debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución, de neoliberalismo y lo que haya que debatir”.

Una nota de Bloomberg en El Financiero informa que “la inesperada aparición de último minuto en la Ciudad de México del presidente venezolano Nicolás Maduro en una cumbre regional desencadenó un enfrentamiento con líderes aliados de Estados Unidos y revivió la división ideológica entre los gobiernos de América Latina”. (Gil Gamés, Milenio, Al Cierre / p.39)

CONTRA LAS CUERDAS

Contra las Cuerda / Cada vez más lejos de EU y más cerca de las dictaduras

El Gobierno de México tomó la decisión de alejarse cada vez más de EU, a pesar de compartir tres mil 200 kilómetros de frontera, y cargarse a favor de regímenes autoritarios, cuyas policías allanan casas y golpean a influencers que denuncian la represión en sus naciones.

En tan sólo unas horas, López Obrador apareció con el dictador cubano y las Fuerzas Armadas mexicanas en el festejo de la Independencia (nuestro Presidente es un hombre de símbolos, ¿cuál es el mensaje?); recibió en el último minuto y en secreto al otro dictador, el venezolano Maduro, para sentarlo como jefe de Estado en la mesa de la Celac, cuando éste fue desconocido por Washington para su segundo mandato sexenal; invitó de manera virtual al presidente de China y no al de Canadá, ni al de EU (Joe Biden acababa de declarar: “Estamos compitiendo con China para ganar el siglo XXI”). Además, el mandatario mexicano ratificó su decisión de eliminar la OEA.

Hay varias preguntas qué hacerse después de lo vivido entre la noche del 15 y tarde del 18 de septiembre. ¿Habrá consecuencias para México y los mexicanos? ¿Conviene alejarse cada vez más de EU, nuestro principal socio comercial, donde residen unos 38.5 millones de compatriotas? ¿El bloque de la Celac busca los mejores intereses para sus pueblos o para los Ejecutivos que reprimen a su gente?

Estos son algunos de los cuestionamientos que surgieron durante nuestra charla con el doctor Thomas Legler, investigador del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana.

El propósito de Celac originalmente es de servir como una plataforma o un foro para concertación política, negociaciones para posiciones unidas en la región frente a asuntos regionales y globales, pero con la presencia de Maduro se dio un nuevo choque con líderes aliados de EU que revivió la división ideológica entre los gobiernos de América Latina.

Mientras persistan las divisiones ideológicas y tensiones entre líderes de la región no habrá acuerdos ni en migración, ni en asuntos económicos. Sólo se suscribieron como resultado una lista de cotejos sin articular.

Por ahora Biden puede respirar más tranquilo. Hubo pronunciamientos muy críticos, pero la membresía de Celac sigue muy dividida, y mientras Brasil siga por su lado, nada importante sucederá en favor del bloque.

De lo que sí están atentos en EU es de la relación de Celac con China.

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UPPERCUT: El diputado federal Cuauhtémoc Ochoa presentará el plan de reconstrucción “Hidalgo se levanta” con el  que busca ampliar la cobertura de los bonos catastróficos. Ochoa mismo que ha sido bien recibido en las filas de Morena. El titular del Consejo estatal de ese partido, Andrés Caballero, lo arropó al igual que las bases y parece colarse poco a poco para ir por algo más. ¿La candidatura al gobierno de la entidad aún gobernada por Omar Fayad? (Alejandro Sánchez El Heraldo de México, País, p.8)

Bajo Sospecha / La Celac y los años del naufragio

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) es una instancia que se creó tratando de poner distancia con Estados Unidos y la Organización de los Estados Americanos (OEA) en los años de apogeo de Hugo Chávez, cuando el dinero del petróleo le alcanzaba para mantener varios gobiernos y personajes públicos, entre ellos el de Cuba, desamparado luego de la caída del bloque soviético en 1990 y a los partidos del Foro de São Paulo, la amplitud de partidos de izquierda y populistas que se impulsó desde aquellos años, que descubrieron entonces la “revolución bolivariana”.

Era el tiempo también en el que desde otra perspectiva Luiz Inácio Lula da Silva gobernaba Brasil y Néstor Kirchner, Argentina. En México el presidente era Felipe Calderón, que no se opuso a la creación de la Celac, pero impulsó también un instrumento ahora casi abandonado pero que fue de enorme utilidad, la Alianza del Pacífico, junto con Colombia, Costa Rica y Chile.

Una alianza, diría ahora Andrés Manuel López Obrador, de gobiernos neoliberales, pero que indudablemente tuvieron mejores resultados que los neopopulismos de izquierda: Chávez y Maduro destrozaron a Venezuela, el país más rico de América Latina; los errores que se cometieron desde el Partido del Trabajo en cuanto Lula dejó el poder llevó a una vorágine de acusaciones que provocaron la caída de Dilma Rousseff y la llegada al poder de otro populista, pero muy de derecha como Jair Bolsonaro (que ahora coquetea con un golpe militar).

En Argentina, fallecido Kirchner de un ataque cardiaco, su esposa y sucesora, Cristina Fernández, perdió completamente el rumbo y llevó al desastre que vive hoy ese país. De Cuba ni hablemos, su economía es de subsistencia, el manejo económico es catastrófico, las libertades dejaron de existir hace medio siglo y sólo se sostiene con el mito de una revolución que triunfó hace ya 62 años.

De Nicaragua hay menos que decir todavía: de la revolución sandinista de 1979 hemos pasado a la dictadura también sandinista de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, que no tiene nada que envidiarle a la de los Somoza.

La lista de tragedias se podría seguir ampliando: los daños que terminaron provocando en sus propios países los gobiernos que adoptaron el modelo del Foro de São Paulo también. La desgracia es que ese camino también lo sigue ahora Perú, El Salvador, e incluso Chile, la más exitosa de las democracias latinoamericanas en todos los sentidos parece encaminarse hacia ese rumbo.

Paradójicamente, con todas nuestras propias desgracias, México parece ser el país de la región peor encaminado, en parte por algunos méritos propios, en parte porque el muy neoliberal tratado de libre comercio y ahora el T-MEC nos ha permitido estar íntimamente ligados a la economía estadounidense, en parte porque esa cercanía y la presencia de millones de paisanos en la Unión Americana nos permiten recibir 40 mil millones de dólares al año de remesas que son la tabla de salvación de millones de familias.

La reunión de la Celac este sábado es un buen reflejo de ese estado de cosas. Se habló mucho de soberanía, un concepto real, pero también limitado en un mundo globalizado; de independencia, de la que muchos de los participantes en el encuentro no han gozado nunca o casi nunca por decisión propia o ajena; pero nada de libertad y democracia, tampoco de productividad, de competitividad, de integrarse al resto del mundo en condiciones competitivas.

Algunas cosas no dejan de ser castillos en el aire: conformar una suerte de Unión Europea es, hoy, una quimera. La Comunidad Europea nació con una base común indiscutible: la defensa de la democracia. Para eso se utilizaron los mecanismos de una economía integrada y competitiva. Y también un acuerdo de Defensa, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de la que formaron parte todos los integrantes de la Comunidad, incluyendo en su momento y ahora Gran Bretaña, junto con Estados Unidos y Canadá.

América Latina hoy carece de esquemas realmente competitivos e integradores, hay países con capacidades altas como México, Brasil, Chile y enorme potencialidad desperdiciada como Argentina, pero salvo esfuerzos hoy también demeritados como el Mercosur, la integración y la globalización son más vistas como un costo que como un beneficio por muchos gobiernos y sociedades de la región. No en vano la respuesta de la región a la pandemia es la peor, junto con la de África Central, de todo el mundo. Hablar de sistemas de salud integrales, de producción autosuficiente de vacunas, no hablemos de una agencia espacial latinoamericana, raya más en la política ficción que en la realidad.

La reunión de la Celac pareció un regreso al pasado, a los años 70. La participación de Miguel Díaz-Canel, el presidente cubano en los eventos del día de la Independencia, una mala broma, sino fuera también parte de esa misma tragedia regional.

No me tocó vivir ni el mito de la Revolución cubana ni el apogeo de Fidel Castro en los años 60 y 70, pero se puede comprender por el espíritu de la época, pero desde la caída del Muro de Berlín, el gobierno cubano se ha convertido en una rémora de las dictaduras del bloque soviético que desaparecieron casi en su totalidad desde fines de los 80. Incluso China, Vietnam, Camboya, o en el otro extremo ideológico Taiwán, han sido, manteniendo gobiernos totalitarios, autoritarios, mucho más exitosos y han mejorado notablemente la calidad de vida de su gente.

En el apartado del deterioro constante sólo quedan Cuba y Corea del Norte, acompañados cada día más por Venezuela y Nicaragua, más las naciones de la región que se sumen voluntariamente a ese club político en estos años de naufragio. (Bibiana Belsasso, La Razón, México, p.13)

Uso de Razón / Por esto aumentaron las remesas

MIAMI, FL.- Las remesas que mandan mexicanos desde Estados Unidos se han incrementado de manera histórica, porque en este país la pobreza disminuye y en México aumenta.

Los resultados que dio a conocer la Oficina del Censo, la semana pasada, explican la mitad del porqué aumentaron las remesas de dinero a México: en el año de la pandemia, la pobreza disminuyó en Estados Unidos.

La otra mitad de la explicación la dio el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval): la pobreza aumentó en México.

Mientras en México crecen las necesidades básicas, en Estados Unidos disminuyen.

Quienes emigraron de México tuvieron más dinero para enviar a sus familiares.

Estados Unidos pudo anotarse una victoria contra la pobreza en el peor año económico desde la Gran Depresión en 1929, gracias a las políticas contracíclicas del gobierno.

Por eso los latinos, aquí, vieron incrementados sus ingresos.

En contraste, el gobierno de México no auxilió a empresas ni a personas con medidas extraordinarias ante un fenómeno extraordinario, por lo que se incrementó la pobreza. Sobre todo, la pobreza extrema.

Ésa es la razón por la cual los paisanos debieron mandar más dinero a México: para paliar, con alrededor de 45 mil millones de dólares en 2020, el hambre u otras necesidades básicas de sus familiares.

Seamos justos y no carguemos todas las culpas del deterioro de la vida en México a la pandemia.

Coneval nos dice que en los años 2019 (sin pandemia) y 2020, las personas en situación de pobreza pasaron de 51.9 millones a 55.7 millones.

Durante estos dos años, sin pandemia y con pandemia, en México las personas en situación de pobreza extrema pasaron de 8.7 millones en 2018, a 10.8 millones en 2020.

Como lo explicó en estas páginas Annayancy Varas García, de Early Institute, el mayor incremento de la pobreza extrema es en población menor de 18 años.

Jóvenes con hambre en México, por millones, es una tragedia por donde se le quiera ver. Un crimen social, señalan especialistas.

Coneval señala que la población con carencia de acceso a los servicios de salud pasó de 20 millones 100 mil en el último año del gobierno anterior, a 35 millones 700 mil mexicanos al cierre de 2020.

Sigamos apegados a la justicia: el aumento más fuerte de remesas de mexicanos que viven en Estados Unidos se está dando este año, con Joe Biden.

El anterior presidente, Donald Trump, había excluido de toda ayuda a los migrantes ilegales. Incluso estaba vetado el auxilio federal a ciudadanos estadounidenses que tuvieran cónyuge sin papeles migratorios.

El gobierno de este país destinó cientos de miles de millones de dólares a pequeñas empresas, para que no cerraran. También a los hogares.

Incluso más: la pobreza en Estados Unidos cayó a un mínimo histórico en el año de la pandemia, al pasar del 11.8 por ciento de la población en 2019, a 9.1 por ciento en 2020.

(Aquí se considera pobre a una persona que tiene ingresos de 13 mil dólares para abajo en un año. Es decir, 260 mil pesos mexicanos anuales o menos).

El dinero público sirvió para disminuir la pobreza en el peor año económico en un siglo.

Con la excepción hecha por Biden, de que la ayuda es independiente de la condición migratoria de las personas, México se verá aún más beneficiado con las remesas este año.

Habría sido un círculo virtuoso si el gobierno mexicano también hubiera apoyado a la planta productiva y ampliado el número de personas beneficiadas con auxilio económico.

En lugar de ahorrar, gastar.

La deuda del sector público en México aumentó un billón 700 mil millones de pesos en dos años.

En proporción al PIB (cito Coordenadas, de Enrique Quintana), Hacienda informó en agosto que la deuda en 2018 era de 46 por ciento, mientras su estimado para el cierre de este año llegará al 49.7 por ciento.

¿Cómo hicieron para aumentar la deuda (tener más dinero) y a la vez aumentar la pobreza?

¿Cómo se logró ese “prodigio” de aumentar un billón 700 mil millones de pesos la deuda pública, y en ese periodo dejar sin servicios de salud a 15 millones de mexicanos… en plena pandemia?

Un porcentaje de los excluidos de los servicios de salud tuvo que pagar gastos médicos que antes no pagaba, y se fue a la pobreza extrema.

No todos cayeron en una situación de hambre, afortunadamente.

¿Cómo la libraron?

Con las remesas de sus familiares que emigraron a Estados Unidos, donde hubo acción gubernamental para proteger a las empresas y a las personas.

Ahora en Estados Unidos viene el fin de los programas de emergencia, y la pregunta es si los que salieron de la pobreza van a recaer a esa condición.

Para levantar aún más la economía, Biden ha propuesto al Congreso un plan de inversiones sociales y de infraestructura por 3.5 billones de dólares.

De lograrlo, los paisanos en Estados Unidos podrán seguir aliviando, en parte, la pobreza de sus familiares en México. (Pablo Hiriart El Financiero, ¿Nacional, p.36)

Cartón

 Cartón del sol de México

(Patricio, El Sol de México, Análisis, p.15)

 

Cartón

 cartón de Excélsior

Solicito ayuda a EU

 

Franco, Excélsior, Nacional, p.12)