En vuelo. Autoridades pertenecientes al Instituto nacional de Migración dieron a conocer el envió de 129 migrantes haitianos a Puerto Príncipe. Cabe destacar que esta es la segunda ocasión que se realiza, la primera vez fue a finales de septiembre y esta vez no se precisó si todos los haitianos a bordo habían sido repatriados voluntariamente. El vuelo despegó desde Tapachula Chiapas, ciudad colindante con Guatemala. (El Economista, el Foro, p.46)
El debate estadounidense alrededor de la interrumpida construcción del muro en la frontera con México está en aumento como reflejo de la creciente importancia que la migración adquiere, tanto de cara a las elecciones estatales y legislativas de 2022, como para las presidenciales de 2024.
De entrada, pueden mencionarse dos hechos paralelos, con la propuesta muralla como eje:
Por un lado, una decena de gobernadores republicanos se unieron al gobernador de Texas, Gregg Abbott, visitaron el miércoles la frontera entre Texas y México para subrayar los peligros que representa la llegada de inmigrantes indocumentados, desde la propagación de enfermedades hasta violencia.
De acuerdo con reportes de prensa, uno de los argumentos principales será la reciente crisis en Del Río, donde miles de migrantes haitianos se refugiaron bajo el puente fronterizo con Ciudad Acuña para buscar entrada en Estados Unidos.
Los ejecutivos estatales, de Arizona, en la frontera con México, a Wyoming, limítrofe con Canadá, visitaron la ciudad de Mission, para recibir lo que el gobernador Abbott considera información sobre las —por supuesto negativas— realidades de la migración.
Abbott buscará su segunda reelección el próximo año y usa ya la cuestión migratoria como un argumento político, tanto para su propia carrera política como para apoyar las posiciones antimigrantes que se espera sean usadas como argumento de campaña en 2022, cuando además de la renovación del Congreso federal, estarán en juego 36 gubernaturas (20 republicanas, 16 demócratas) y al menos igual número de congresos estatales.
Casi como contraste, la Suprema Corte de Justicia decidió apoyar al gobierno del presidente Joe Biden frente a una demanda de grupos ambientalistas e instruyó a instancias inferiores a reconsiderar medidas para congelar el uso de fondos militares en la construcción de la valla. Esencialmente, la Corte señaló que los juicios no tenían razón de ser pues, cuando tomó posesión el 20 de enero, el propio Biden decretó un alto al desvío de tres mil 600 mdd del presupuesto militar, ordenado por Donald Trump, para financiar el muro.
La orden complació a los demandantes por cuanto, en sus propias palabras, abrió la puerta a la posibilidad de obtener soluciones a problemas ambientales creados por los tramos de barda ya erectos, por ejemplo en el desierto de Arizona.
Pero el hecho práctico es mantener el tema de migración, y de paso el papel de México en el problema, como central en el debate político estadounidense.
El expresidente Trump parece dispuesto a buscar la candidatura presidencial republicana de 2024 y todas las señales son de que al igual que en 2016, usará migración como uno de sus principales argumentos de campaña.
En medio de todo está el papel de México, al que los republicanos desearían ver como punto de contención de los flujos migratorios de Centro y Sudamérica. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Opinión, p.31)
Hace unas semanas se desplegó un operativo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana para detener, en una torre de departamentos de la avenida México-Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, al abogado José Alejandro “M”, cuyo apodo es “Tesoro”.
“Tesoro” se había especializado en la defensa de personajes, sobre todo colombianos, dedicados a esa forma de la extorsión que se conoce como “gota a gota”.
A mediados de 2014 dos colombianos fueron detenidos en la capital del país con una maleta repleta de dólares. Revelaron que el dinero era para hacer préstamos a los comerciantes del centro de la ciudad.
Le prestaban sobre todo a gente sin acceso al sistema bancario, comerciantes ambulantes, por ejemplo, cantidades que fluctuaban entre los 2 mil y los 60 mil pesos. Los intereses debían ser pagados diariamente, y variaban de manera tan brusca que muy pronto el préstamo se volvía impagable.
Venían las amenazas, las agresiones, incluso los secuestros llevados a cabo por miembros de la Unión Tepito, organización que cobra cuota a los “goteros” y se encarga de “apretar” a los comerciantes morosos.
En 2019 se reportó que el “gota a gota” se había extendido entre los propietarios de los estacionamientos del centro histórico, quienes eran obligados a aceptar los préstamos ofrecidos por los colombianos. A partir de 2015 surgieron las primeras carpetas de investigación y se conoció el asesinato de algunos empresarios que se habían negado a pagar los abusivos intereses.
Cuatro años más tarde los servicios de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Ciudadana habían detectado que más de 1,500 colombianos estaban operando “rutas” de “goteo” en tianguis, mercados y colonias populares de la ciudad.
Según las investigaciones, células de la Unión Tepito se encargan de hacer las llamadas y las visitas de intimidación. A veces se llevan a un empleado, un familiar o un trabajador para aumentar la presión: “Lo vamos a tener aquí hasta que pagues”.
En ocasiones, las víctimas son tableadas, golpeadas, pateadas, lastimadas y grabadas en video, a fin de aumentar la presión a los comerciantes.
Se sabe que algunas veces las retienen en estacionamientos públicos del centro: sitios que han pasado a manos de los extorsionadores, o en los que, a través de la intimidación de los encargados, se les permite actuar con plena libertad.
Autos, motocicletas, algunas veces negocios enteros han pasado a manos de esta mafia.
Tras la reanudación de actividades luego de los embates de la pandemia, las áreas de inteligencia de la SSC detectaron que los “goteros” estaban retomando las “rutas” que se les habían cerrado.
En 2020, por ejemplo, las denuncias por este delito, efectuadas ante el Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia descendieron en 89%.
Pero el “gota a gota” recomenzó y fue cobrando fuerza. Cerca de 200 “goteros” colombianos fueron aprehendidos en solo dos meses de 2021.
Los líderes de estos grupos suelen reclutar en suburbios llenos de carencias de aquel país sudamericano a quienes van a dedicarse a esta actividad, jóvenes sobre todo.
Una investigación de las autoridades capitalinas revela que a los candidatos se les ofrece un departamento, una moto, sueldo fijo y en ocasiones una participación en las ganancias.
Se trata, por lo demás, de un delito que, por miedo, solo se denuncia cuando la víctima alcanza determinados niveles de desesperación.
En el seguimiento a grupos de “goteros” que actúan en el Centro Histórico, a los investigadores de la SSC se les cruzó un apodo: “Tesoro”. El abogado que asesoraba jurídicamente a los miembros de estas organizaciones.
Trabajos de inteligencia revelaron que “Tesoro” iba a celebrar una “capacitación” en el complejo Dorados Convention & Resorts, un hotel ubicado en el kilómetro 25 de la carretera Cocoyoc-Oaxtepec, con capacidad para 1,600 personas.
Entre los servicios que ofrece ese complejo (con habitaciones de alrededor de 800 pesos por noche), figuran piscina, gimnasio, cancha de tenis, internet gratuito, bar/salón, centro de negocios y actividades infantiles.
El abogado ofreció hacerse cargo del traslado, hospedaje y alimentación de los asistentes.
Durante la convención de “goteros”, “Tesoro” los instruiría sobre la manera en que tendrían que hacer frente a las autoridades en caso de ser detenidos, y ofrecería orientación, “acompañado por expertos”, sobre la forma más adecuada de abrir empresas con el dinero obtenido a través de los préstamos, y administrarlas con completa “salud financiera”.
Ahora tendrá que brindarse asesoría a sí mismo. (Héctor De Mauleón, El Universal, Nación, p.5)
La relación entre México y Estados Unidos se tensa cada vez más por decisiones soberanas del gobierno mexicano en energía, migración y seguridad que afectan los intereses estadunidenses.
El relevo en la Casa Blanca del republicano Donald Trump por el demócrata Joe Biden causó el fin del acuerdo que había entre Andrés Manuel López Obrador y Trump: tú me controlas a los migrantes, yo respeto tu petróleo.
Así, la obsecuencia hacia Donald Trump se transformó en antagonismo hacia Joe Biden, alimentado por la creencia de que los demócratas son intervencionistas y los republicanos respetuosos de la soberanía.
Antes de la llamada 4T, ningún gobierno mexicano había militarizado las fronteras ni prohibido a los migrantes viajar en autobús público sin permiso migratorio, en flagrante violación al artículo 11 de la Constitución que garantiza el libre tránsito a las personas que se encuentran en territorio nacional.
Este acomodo realista y pragmático de AMLO, distante del inicial principio humanista y de solidaridad con los migrantes, irónicamente le dio un tácito poder de negociación sobre Biden: abrir o cerrar la puerta a los migrantes y al narcotráfico a cambio de respetar la reforma constitucional de la soberanía energética.
Y el presidente de Estados Unidos bien lo sabe, aunque no se haga explícito. Biden, debilitado por el fracaso de puertas abiertas a los migrantes, las oleadas de haitianos y mayores fallecimientos por el fentanilo, está contra las cuerdas porque depende de México para ordenar su frontera sur, cuidar la salud pública y recuperar su popularidad.
En Washington, los expertos dicen que la estrategia de la administración Biden hacia López Obrador es evitar confrontaciones públicas para no entorpecer las negociaciones, pero sí presionar en privado al gobierno mexicano y emplear los instrumentos legales disponibles en el Tratado de Libre Comercio para defender las inversiones de las empresas estadunidenses.
Sin embargo, las fuertes declaraciones contra México vendrán del Congreso. Los congresistas, impulsados por cabilderos representantes de firmas afectadas, exigirán el cumplimiento de las garantías a los inversionistas en el sector energético por lo que se espera un alud de demandas contra nuestro país.
Otro motivo de preocupación del gobierno de Biden es el crecimiento territorial del crimen organizado en México hacia la frontera común, debido a que el gobierno es incapaz de controlarlo con la actual estrategia de “abrazos no balazos”.
Al respecto, mañana se reúnen funcionarios estadunidenses de alto nivel con sus homólogos mexicanos para tratar el tema de armas, extradiciones y el cambio de cooperación en seguridad.
No habrá avances sustantivos si no se construye la confianza mutua entre funcionarios y agentes de seguridad de ambos países.
Sin confianza mutua no habrá cooperación efectiva, lo que sólo beneficia a los delincuentes. Por ello, estamos obligados a entendernos por el bien de la seguridad de los ciudadanos en ambos lados de la frontera. (Agustín Gutiérrez Canet, Milenio, Política, p.12)
MIAMI, FL.- La aceptación del presidente Biden va a la baja porque no le sale nada. Su voluntad es evidente, pero una baraja de circunstancias se entrecruza para formar sobre él y su proyecto una tormenta perfecta.
A sus casi 80 años de edad, se bate como un samurái contra la adversidad, pero hasta ahora va perdiendo. Y con él, lo que conocemos como mundo libre, o no autoritario y con respeto a los valores democráticos.
Sucede que:
1.- Biden tiene una mayoría muy estrecha en ambas cámaras: 220-212 en la de Representantes, y 50-50 en el Senado, que desempata con el voto de calidad de la vicepresidenta Kamala Harris. Carece de las holgadas mayorías que gozaron los presidentes Roosevelt (New Deal) y Johnson (Ley de Derechos Civiles, Medicare, Medicaid, derecho al voto a afroamericanos).
Por lo anterior, el presidente necesita algo casi imposible de lograr en una democracia como ésta: la unanimidad, siempre, de los senadores demócratas. Sólo dos de ellos, Joe Manchin y Kyrsten Sinema, tenían trabado el programa de infraestructura social propuesto por Biden, porque no aceptan el monto de 3.5 billones de dólares, que sí apoyan los 48 senadores restantes, y por tanto sería inútil llevarlo a discusión y votación en el pleno.
2.- La variante Delta ha frustrado la victoria sobre el Covid, y nada ha empujado más la caída de la popularidad de Biden que la persistencia de la pandemia. Imposible ganar esa lucha cuando hay 70 millones de personas, en este país, que no se quieren vacunar. Así no se puede, aunque sobren vacunas. En Estados Unidos ha muerto uno de cada 500 habitantes a causa del Covid. Ninguna guerra con el exterior ha causado tantas bajas como esta pandemia, para la cual hay solución incruenta: vacunarse. Setenta millones no quieren, y son caldo de cultivo para nuevas variantes.
3.- La inmigración ilegal hace crisis, y es la segunda causa de pérdida de aceptación del presidente. En el reciente debate entre los candidatos a gobernador del lejano estado de Virginia, el republicano Glenn Youngkin no atacó a su contendiente, sino a Biden: “El caos en la frontera sur es absoluto”. Terry McAuliffe, el aspirante demócrata, no defendió al presidente.
En efecto, la migración por la frontera sur es veneno para Biden porque es un caos, debido a dos razones: la primera es que el gobierno de México cedió el control sobre una parte de su territorio. Hasta hace un par de años el tráfico de personas estaba en manos de polleros, ligados con autoridades migratorias locales. Así, los sucesivos gobiernos tenían margen para actuar contra esas bandas. Ahora el negocio lo tomó el crimen organizado, que después de las drogas obtiene su principal ingreso del tráfico de indocumentados, y cuenta con la deliberada permisividad del gobierno federal.
Ha sido extraño el papel del “vecino del sur” en materia migratoria: por un lado dan de garrotazos a indocumentados centroamericanos y, por otro, realizan maniobras como la que expuso el periodista Roberto Rock la semana pasada en El Universal: “De manera discreta, casi clandestina, el gobierno mexicano operó en las semanas recientes un virtual corredor terrestre para dotar de transporte a miles de haitianos –al menos 15 mil–, a fin de hacerlos llegar en oleadas hasta la frontera con Estados Unidos y crear una nueva crisis migratoria de la que nadie quiere hacerse cargo”. El caos en la frontera sur da argumentos sólidos a los republicanos para minar a Biden.
Pero también hay otra fuente de agravios para la gente que votó por el actual presidente. Se trata de ese nido de delincuentes llamado Patrulla Fronteriza. Las imágenes de sus agentes, a caballo, correteando y dando latigazos a migrantes haitianos como en la época de la esclavitud, calaron hondo entre grupos que apoyan al presidente. ¿Por qué Biden no clausura la Patrulla Fronteriza? Trafican con personas, con drogas, matan, violan. De sus 20 mil sindicalizados, 9 mil 500 estaban en una asociación secreta en Facebook donde daban rienda suelta su xenofobia. ¿No es verdad? https://www.washingtonpost.com/outlook/2021/09/30/border-patrol-agency-problems/
La crisis migratoria gangrena a Biden, por el lado que se le vea. Y el sindicato de la Patrulla Fronteriza está con Trump.
4.- El presidente, y no el secretario de Estado, pagó la factura de Afganistán. Biden pudo haberse cubierto de gloria con la retirada de tropas, pero Antony Blinken la operó pésimamente mal. Salirse de esa guerra era un anhelo de la mayoría de los estadounidenses. Lo prometieron Obama y Trump, sin cumplirlo. Y ahora se hizo tan mal, que en lugar de abonar en favor de Biden, minaron su liderazgo.
Tormenta perfecta sobre el presidente de Estados Unidos.
Pero, cuidado: Biden es un presidente en dificultades, pero no es un presidente débil.
Equivocarse y tratar de tomarle el pelo, puede salir caro.
Para decirlo con la mexicana expresión que me soltó hace años el apreciado dueño de un periódico que dirigí (La Razón): “No te confíes: más peligroso que un presidente cabrón, es un presidente encabronado”. (Pablo Hiriart, El Financiero, Opinión, p.30)
Mejorarán vigilancia en frontera
Ante una creciente presencia de migrantes de Centroamérica y el Caribe que buscan ingresar a Estados Unidos por medio de la frontera con México, el gobierno mexicano decidió elevar la vigilancia de sus fronteras.
Para eso otorgó un contrato a la firma Leidos, anteriormente conocida como Science Applications International Corporation, empresa estadounidense de defensa, aviación, tecnología de la información e investigación biomédica con sede en Reston, Virginia.
La empresa ganó un contrato de 390 millones de dólares para proporcionar sistemas Low-Energy Portal (LEP) para la inspección no intrusiva (NII) de vehículos de pasajeros en los cruces fronterizos terrestres entre Estados Unidos y México.
Los sistemas se integrarán en Vista, California, y se implementarán en los sitios de inspección de vehículos existentes en la frontera sur de los Estados Unidos, por lo cual ante una mayor afluencia de personas ante una reapertura de la frontera, estarán listos para evitar cualquier fuga. (El Financiero, Empresas, p.17)