Tema Migratorio 101021

Información Migratoria Nacional

Rescate en el Río Bravo

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Dos mujeres y un menor, de origen guatemalteco, fueron rescatados por personal del Grupo Beta cuando pretendían cruzar el cauce del Río Bravo. Una llamada de auxilio alertó sobre las migrantes que estaban en riesgo de ahogarse ante la fuerza de la corriente y la baja temperatura del agua, informó el Instituto de Migración. (Staff, Reforma, Nacional, p. 2)

Rescatan a mujeres y un niño migrantes en el Río Bravo

Dos mujeres y un menor de edad, originarios de Nicaragua, fueron rescatados en el cauce del Río Bravo por elementos del Grupo Beta Piedras Negras el Instituto Nacional de Migración (INM) en Coahuila, cuando intentaban cruzar hacia EU.

Un reporte de elementos de Seguridad Pública municipal al INM dio la alerta para el rescate de las mujeres y el niño que estaban en riesgo de ahogarse por la fuerza de la corriente y la baja temperatura del agua.

Para ponerlos a salvo, elementos del Grupo Beta lanzaron una cuerda hacia el sitio donde estaban varadas las dos mujeres, una de ellas mayor de edad que mantenía en brazos a un niño.

La primera en salir con ayuda de una soga fue la mujer adulta con el infante, seguido de la segunda -menor de edad con diabetes- quien tuvo que ser atendida por paramédicos de la Cruz Roja Mexicana al registrar una crisis de ansiedad, se informó en un comunicado. (Redacción, La Crónica, Nacional, p. 6)

(Aida Ramírez Marin, Ovaciones, Nacional, p. 9)

Depredadores cazan a niñas migrantes

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Reynosa.— Con apenas 10 años, Carmen Elena ha tenido que caminar durante días, ha pasado hambre, frío y se ha enfermado durante el largo trayecto desde El Salvador hasta Reynosa, pero lo peor es que ha vivido el terror de que un hombre intentó violarla.

Esta niña de grandes ojos cafés logró salvarse de ser abusada sexualmente, pero no fue así con otras 20 menores migrantes que habitan en el campamento de la Plaza de la República, quienes, por temor, declinaron a interponer una denuncia por abuso.

“Fue en la tarde, estaba corriendo con otra niña y un señor nos dijo que nos iba a dar de comer. Nos llevó a unas calles de aquí. La otra niña dijo que tenía miedo y cuando quisimos regresar, el señor ese me empezó a tocar de todas partes y me abrazó para que no corriera, pero la otra niña empezó a gritar y me soltó. Yo estaba llorando porque tenía mucho miedo”, cuenta la niña, a quien de cariño llaman Nena.

Al llegar al campamento, las niñas contaron lo sucedido a los adultos, por lo que se extendió la alerta de que un sujeto alto vestido con pantalón de mezclilla y camisa blanca, autor del intento de abuso de las menores de edad.

“Mi mamá me reprendió mucho, también lloró porque el hombre ese me tocó. Yo sabía que no debía alejarme, porque nos han contado que a otras niñas les han hecho cosas, las lastiman, pero yo pensaba en traer la comida para mi mamá y mi hermano. Se siente muy mal que te toquen así; es muy sucio y si vuelvo a ver al hombre, puedo saber quién es; lo recuerdo muy claro”, afirma la menor.

Aunque se cree que los abusadores no son del campamento, lo cierto es que temen levantar denuncia por su estatus migratoria.

Vulnerables

Claudia Romero, directora del colectivo Ayuda Humanitaria Reynosa, asegura que el gran problema de los niños migrantes hacinados en Plaza de la República es que no se respetan sus derechos humanos y lo peor es que los adultos con los que viajan no interponen una denuncia por temor a que les quiten la custodia.

Esta asociación tiene conocimiento de al menos 20 casos de menores violadas, de aproximadamente 800 que habitan en el campamento, los cuales se han detectado cuando los activistas acuden a realizar revisiones, entregar alimentos y ropa, y han podido conversar con las familias.

“Son aproximadamente 800 los menores que se encuentran en la Plaza de la República y sabemos de 20 que han padecido violaciones físicas,  abusos, desprendimiento de la familia, daño sicológico. La situación que están viviendo va a ser irreparable para el resto de su vida.

“Necesitamos que las autoridades realmente hagan valer los derechos humanos de estos niños y les den un lugar digno, mientras pasan a Estados Unidos o regresan a su país de origen”, indica la activista.

Romero lamenta que el Instituto Nacional de Migración (INM) argumente que no les compete atender a las niñas y niños que han sido abusados, mientras que el DIF asegura que no tiene presupuesto.

La directora del colectivo detalla que la gran mayoría  de los menores migrantes no están viajando con sus familias, pues en ocasiones son utilizados por adultos para lograr su estancia legal en Estados Unidos.

“El 50% no viaja con sus padres, van con un adulto que puede ser un compadre y amigo de sus papás.  Es muy triste y doloroso lo que estos niños están sufriendo y pasando.  No es posible que las autoridades no hagan algo al respecto, y para nosotros es como si lleváramos un mejoral para su enfermedad, porque sólo les estamos llevando un plato de comida”, dice Romero.

Las autoridades

Carlos Peña Ortiz (Morena), alcalde de Reynosa, asegura que tiene conocimiento de los casos de violaciones que ha habido dentro de la Plaza de la República, por lo que se deben aplicar medidas extremas para evitar que se siga dañando física y emocionalmente a los niños migrantes.

“Mover a los migrantes es algo que se debe discutir con el INM, es algo a lo que le voy a dar mucha atención en estos primeros días de mi gobierno, es una problemática que ya está afectando a todos los reynosenses, pues no hay capacidad en este momento con la cantidad de migrantes”, indica el munícipe morenista.

Peña Ortiz afirma que el Sistema DIF Reynosa estará atendiendo estos casos, pero que también se buscará un cambio en la política migratoria que está aplicando Estados Unidos. Por su parte, Ricardo Rodríguez Martínez,  delegado de la Secretaría de Gobernación en Tamaulipas, asegura que a nivel Federación están conscientes  de esta problemática, por lo que permanecen atentos para garantizar la seguridad de los menores.

“Sabemos que son problemas que se pueden presentar; hay que estar muy atentos y tener una permanente interlocución con los gobiernos estatal y municipal para evitar que gente quiera sorprender de esa manera en esos delitos y, por otro lado, atender el tema de salubridad, sobre todo en pandemia que puede ocasionar una crisis”. (Sandra Tovar, El Universal, P.p.)

“Recursos de Iniciativa Mérida no cambiarán”

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La esencia y el nombre de la Iniciativa Mérida formalmente desaparecieron, no así los recursos que se asignaban para la cooperación en materia de seguridad para México.

El embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, aseguró que los recursos de la hoy extinta Iniciativa Mérida van a continuar, pero serán destinados a otras áreas que definan en conjunto ambos países.

En conferencia de prensa, el diplomático también informó que Washington ha pedido al gobierno mexicano que permita que sus agentes, entre ellos de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), operen en México. “Vamos a recibir cooperación del gobierno mexicano, que fue acordada ayer, para asegurarnos de que los recursos del orden público y la seguridad que tenemos funcionando aquí en colaboración con las autoridades mexicanas tengan la capacidad para hacerlo”, dijo Salazar.

“Así que, sí, eso incluye nuestro pedido, y estamos trabajando con el gobierno mexicano para tener la oportunidad de traer de nuevo a agentes, incluyendo de la DEA, pero lo estamos haciendo de una manera en la que estamos en asociación con México”, detalló el estadounidense.

El diplomático también subrayó que todo lo que implicó la Iniciativa Mérida, sobre todo en materia de recursos, continuará pero a través de un trabajo conjunto con el gobierno federal.

“El dinero sigue, vamos a ver a dónde se va a ir y lo haremos en colaboración con México”, declaró Salazar.

Apenas el viernes pasado, México y Estados Unidos decidieron poner fin a lo que fue la Iniciativa Mérida para sustituirla por el Entendimiento Bicentenario.

El nuevo acuerdo implica que ambas naciones se comprometan a trabajar en conjunto para hacer frente a la inseguridad, pero con perspectivas que tienen que ver con salud pública y desarrollo, entre otros.

Ken Salazar subrayó que los recursos por parte de su país continuarán, solamente que ahora las dos administraciones trabajarán más de cerca para asegurar que tengan un mejor uso.

“Los recursos los hay, pero la diferencia es que ahora trabajamos más de cerca para asegurar que esos recursos se usen mejor”, señaló el embajador.

En 2007, se anunció la Iniciativa Mérida como un proyecto entre México y Estados Unidos que llevaría a una nueva etapa en la cooperación entre los dos países. Se determinó que se destinarían mil 600 millones de dólares, los cuales serían entregados a México en un lapso de tres años y no en efectivo, sino a través de equipo de distinta índole, para combatir a la delincuencia.

Asimismo, en el proyecto también se incluyó entregar una mínima cantidad de recursos para Guatemala, Honduras y El Salvador, además de Haití y República Dominicana.

En los 13 años de la Iniciativa Mérida, el gobierno estadounidense entregó a México más de 2 mil millones de dólares en especie, el cual se destinó para las secretarías de la Defensa Nacional y la Marina, la hoy extinta Policía Federal, la entonces Procuraduría General de la República (PGR), el Servicio de Administración Tributaria (SAT), el Instituto Nacional de Migración (INM), así como a gobiernos locales, e incluso al Poder Judicial.

Al respecto, el embajador Ken Salazar ayer celebró la firma de un nuevo acuerdo entre México y Estados Unidos, pues se trata, aseguró, de un nuevo proyecto para proteger a las personas en los dos lados de la frontera. (Ariadna García, El Universal, Nación, p. A4)

(Claudia Salazar, Reforma, Nacional, p. 6)

(Emir Olivares, La Jornada, Cp)

(Ernesto Méndez, Excélsior, P.p.)

 (Redacción, La Crónica, 8 Columnas)

(José Carreño Figueras, El Heraldo de México, P.p.)

(Roxana González, El Sol de México, P.p.)

(Roxana González, La Prensa, Nacional, p. 28)

(Redacción, Ovaciones, 8 Columnas)

Pagan haitianos por casarse

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Los matrimonios por conveniencia entre mexicanas y haitianos vienen en aumento; los caribeños pagan más de 20 mil pesos para obtener un documento que regularice su estancia en nuestro país y así llegar a la frontera norte con esperanza de cruzar hacia Estados Unidos. De acuerdo con datos obtenidos por El Sol de México en las oficinas del Registro Civil de Chiapas, Baja California, Chihuahua, Tamaulipas, Puebla y Guanajuato, del 1 de septiembre a lo que va de octubre han habido 42 matrimonios entre mexicanas y haitianos, la cifra más alta desde el año 2000.

Un caso es el de Luisa, quien viajó desde la Ciudad de México a Tapachula el mes pasado para contraer matrimonio con Leroi, originario de Haití, a cambio de 25 mil pesos y los gastos del traslado. Según narra a este diario, fue contactada a través de un “amigo”, quien labora en una presunta organización de protección de derechos humanos, primero para trabajar como gestora de trámites migratorios y luego para contraer matrimonio con Leroi.

Luisa dijo estar consciente de la situación e incluso aseguró no sentirse ni siquiera atraída por quien será su nuevo esposo. “A lo mejor no está bien, pero si yo le puedo ayudar y él a mí, no le veo lo malo”, afirmó Luisa quien prefirió abandonar su trabajo en un call center para trasladarse a Chiapas a casarse con Leroi.

En opinión de Javier Urbano, especialista en el tema migratorio, por los retrasos en el procesamiento de refugio por parte de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, la cual se ha visto desbordada en los últimos meses por el aumento en la llegada de indocumentados de Haití y Centroamérica, los migrantes ven en el matrimonio una solución al impedimento de circular por el país por lo que buscan a personas mexicanas dispuestas a contraer matrimonio a cambio de un apoyo económico que puede alcanzar los 30 mil pesos mexicanos.

Se trata, explicó Urbano, de contratos que no obligan al cónyuge a cumplir con ningún tipo de relación sexual y mucho menos a un “felices por siempre” pues con el matrimonio va también un acuerdo para que el divorcio ocurra formalmente al transcurrir 12 meses de casados.

Las negociaciones para este tipo de contratos matrimoniales son dirigidas regularmente, según Urbano, por grupos de polleros que al no poder llevarlos hasta la frontera norte, los compensan con un matrimonio arreglado.

El aumento de los matrimonios por conveniencia coincide con el anuncio del gobierno de Joe Biden, el 18 de septiembre, de aplicar la política de deportación masiva de migrantes procedentes de Haití que lograron ingresar a Estados Unidos desde México. En Tapachula, Chiapas, por ejemplo, desde el 1 de septiembre, 13 mexicanas han contraído matrimonio con haitianos.

En Baja California, estado fronterizo con Estados Unidos, se registran nueve, siete en Mexicali y dos en Tijuana, mientras en Ciudad Juárez son ocho y otros ocho en Matamoros, Tamaulipas. Otras ciudades del centro del país por las que tradicionalmente transitan los migrantes hacia la Unión Americana como Guanajuato y Puebla, registran, por primera vez en 10 años, matrimonios entre haitianos y mexicanas; tres y uno respectivamente.

De acuerdo con la Ley de Migración vigente en su artículo 9, los oficiales del Registro Civil no pueden negar a los migrantes, independientemente de su situación migratoria, la autorización de los actos del estado civil, ni la expedición de las actas relativas a nacimiento, reconocimiento de hijos, matrimonio, divorcio y muerte. (Roxana González, El Sol de México, P.p.)

(Roxana González, La Prensa, Nacional, p. 25)

Planea PAN fondo para migrantes

La bancada del PAN en el Senado propuso la creación de un fondo federal que otorgue recursos a estados y municipios para apoyar a los migrantes en situación de tránsito, así como incluir a los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) en la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza, para evitar abusos y agresiones a centroamericanos y caribeños.

En una iniciativa publicada en la Caceta Parlamentaría, se propusieron reformas para aliviar la crisis migratoria que se vive en estados y municipios en donde los gobiernos carecen de recursos de apoyo. (Luis Carlos Rodríguez, El Universal, Nación, p. A5)

Armando Vilches: 20 años de ayuda a migrantes más pobres

Desde hace 20 años Armando Vilches acoge en su refugio a inmigrantes que entran ilegalmente en México y con un taller de reparación de coches sostiene económicamente su “misión”.

En los últimos años este hombre de más de metro noventa centímetros ha visto cómo cada día más inmigrantes se quieren quedar en México y cómo es cada vez más difícil ayudarlos.

La madre de Armando Vilches dedicó también su vida a la beneficencia y de ella le viene esta vocación.

Con 68 años de edad, Armando ha pasado más 50 dedicado a ayudar a los más necesitados. Su refugio está a menos de un kilómetro de las vías por donde circula la Bestia, el tren al que se suben los inmigrantes y que viaja desde el sur de México hasta la frontera con EE.UU.

Son muchos los que se apean en el municipio de Ecatepec, colindante a la Ciudad de México, con la intención de regularizarse en el país azteca.

Armando, su esposa y su hijo llevan 20 años no solo dando refugio a salvadoreños, hondureños, guatemaltecos, haitianos, “los más pobres, los que llegan sin zapatos”, y durante estas dos décadas ayudó a miles a conseguir los papeles que les permite empezar una nueva vida en México.

MÉXICO COMO DESTINO

Una de ellas es la hondureña Cristian Lorena Menéndez. Hace tres años Armando la acogió, llegó sin nada y una furgoneta del taller fue su primer hogar en México, hoy por fin va a obtener su residencia.

“Hoy si Dios lo permite vamos a migración a tratar de sacar mis papeles, ya los quiero permanentes, son muchos procesos muchos papeles, voy con la esperanza de ver a mi familia, que vengan sin sufrir, tratar de hacer las cosas lo mejor que se pueda, salir adelante”, cuenta Lorena visiblemente emocionada.

Oculta tras el gigantesco y mediático fenómeno migratorio rumbo a EE.UU., hay una realidad de miles de seres humanos que cada año buscan residir en México huyendo de la pobreza o la violencia de sus países.

“Definitivamente (México) era un país de tránsito, ahora es un país de destino, porque los inmigrantes piensan quedarse aquí, ya no son minoría los que piensan abrir un negocio, antes casi nadie pensaba quedarse aquí, todos iban a EE.UU.”, relata Armando Vilches mientras espera el desayuno para los más de 30 migrantes que acoge en este momento.

“El destino principal de este albergue es dar papeles a los migrantes”, explica Vilches.

INCREMENTO DE MIGRANTES

Las cifras dan la razón al “misionero”, como el mismo se define. Según datos de la Secretaria de Gobernación de México, de 1.300 solicitudes de asilo en 2013, se pasó a casi 9.000 en 2016.

En 2020, en plena pandemia de la covid-19, hubo 41.000 solicitudes de asilo de inmigrantes en México, de acuerdo los datos de la Unidad de Política Migratoria, dependiente de la Secretaria de Gobernación, sin que el aumento haya ido acompañado de políticas activas de integración.

Armando antes regularizaba a tres mil migrantes al mes, ahora no llega a los dos mil. Cada regularización le llevaba 19 días de trámites, hoy, en el mejor de los casos, necesita 40 días.

La dirección del Instituto Nacional de Migración mexicano está en manos de los militares desde hace dos años. Tampoco el fenómeno está siendo atendido con un incremento de ayudas para atender las necesidades básicas que refugios como el de Armando intentan satisfacer.

Lo que ha permitido a Vilches subsistir estos 20 años ha sido un taller de reparación de coches que abre cada día en la misma casa de acogida sirviendo no solo de fuente de ingresos para pagar trámites, comida y enseres; también como herramienta de integración laboral.

Armando se queja de la ausencia absoluta de ayudas públicas para mantener su misión y con ello evitar que algunos inmigrantes recurran a la delincuencia.

LAS NORMAS DEL ALBERGUE

El día amaneció con un conflicto en el refugio de Armando. Un joven inmigrante salvadoreño fue acusado de introducir cocaína y robar un teléfono móvil por otros refugiados. Rápidamente es expulsado. Las normas son importantes en este albergue.

Muchos de los inmigrantes huyen de la violencia en sus países y la intentan esquivar en México.

Hugo Frias tiene una cicatriz que atraviesa su perfil, una marca de su pasado pandillero en Guatemala. En Tapachula, Chiapas, la frontera de México con Guatemala, fue captado por las mafias que controlan los aledaños de la oficina de Migración.

Una cuestión de cuotas puso precio a su vida por lo que tuvo que volver a huir. Ahora es uno de los más involucrados en sacar cada día el trabajo que el taller de reparación y refugio demandan.

Como tantos otros está a la espera de conseguir sus papeles para residir legalmente en México, pero las trabas aumentan justo cuando México colabora cada vez mas para evitar el cruce de la frontera norte.

Armando concluye que la situación en la que se encuentran los inmigrantes que buscan residir en México es “la más desastrosa de la historia del país” porque nunca antes se había enfrentado a tantos impedimentos legales y a tanta gente que busca ayuda desesperadamente. (Redacción, Ovaciones, Política, p. 2)

Información Migratoria de los Estados

Chiapas

Escalan conflictos en Chiapas

Tuxtla Gutiérrez.- Chiapas vive un torbellino de violencia, grupos civiles armados, damnificados sin atender, migrantes varados y protestas sociales.

Este año han surgido tres grupos de autodefensas que argumentan ineficacia de autoridades locales en contra del combate a extorsionadores, secuestradores y asesinos.

“El Machete” sugió en Pantelhó; en Altamirano, “Gente de la Selva”, y en Simojovel, “Fuerza Armada”.

A lo anterior, se le suma que el EZLN amenazó en septiembre pasado iniciar una guerra por presuntos ataques de paramilitares enviados desde la Administración del morenista Rutilio Escandón.

El Mandatario dice que gracias a su estrategia de seguridad, los homicidios, secuestros y robo a vehículos han disminuido en el primer cuatrimestre de este año, sin embargo, Carmen Villa, del Observatorio Ciudadano Chiapas tiene otros datos.

Sus cifras revelan que estos mismos delitos han aumentado hasta julio de este año en comparacion con el 2020: homicidio culposo creció 9.5 por ciento; secuestro, 25 por ciento, y robo de vehículos, 3.67 por ciento.

Y los damnificados de la tormenta tropical Etha, la cual golpeó en noviembre de 2020, siguen esperando la ayuda oficial en el poblado San José Maspac municipio de Francisco León, al norte de Chiapas.

Tampoco les llega algún tipo de apoyo del Gobierno del Estado a los migrantes varados en Tapachula, dice el activista Luis García Villagrán. (Mariana Morales, Reforma, P.p.)

Abandonados por el Estado

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Cuando la tormenta tropical “Etha” pasó por el poblado de San José Maspac en Francisco León, al norte de Chiapas, 26 familias huyeron a refugiarse a una iglesia y a una escuela porque sus casas de madera quedaron destruidas.

A varios meses de esta tragedia, siguen en esos mismos sitios pidiendo posada.

A pesar de que para este año se aprobaron 387 millones 218 mil 211 pesos para que el Instituto para la Gestión Integral de Riesgos de Desastres Chiapas atendiera afectaciones por estos fenómenos naturales, Fermín Ledesma, del Centro de Lengua y Cultura Zoque, exclama que a estas personas ni una despensa les llegó.

Como tampoco les llega algún tipo de apoyo del Gobierno del Estado a los migrantes varados en Tapachula, dice el activista Luis García Villagrán.

“Campañas de salud, trabajo o de educación por ejemplo, pues el Gobierno estatal está obligado a atender a esta población que cada día se acumula en la ciudad.

“Para este gobierno parece que no existiera el tema migratorio que está en la agenda internacional. El pecado del Gobernador del Estado es la gran omisión ante el fenómeno migratorio, el señor nos ha quedado mucho que deber a los chiapanecos, pero en especial a los migrantes”, señala.

El activista dice que Tapachula está en las noticias internacionales, pero por la golpiza que le han dado a los haitianos y centroamericanos, Escandón no habla al respecto, “y eso lo hace cómplice”. (Mariana Morales, Reforma, Revista Forma y Fondo, p. 12)

Los envían a Chiapas

Los primeros 164 de los 652 migrantes asegurados en Hidalgo, Tamaulipas, salieron desde Tampico, en un avión privado con destino a Tapachula, Chiapas; fueron resguardados por la Guardia Nacional. (Carlos Juárez, El Heraldo de México, Estados, p. 8)

Ciudad de México

Capacitan a personal en CDMX

Personal de la estación migratoria de la Ciudad de México recibió capacitación por parte del Grupo Beta de Baja California, perteneciente al Instituto Nacional de Migración (INM), sobre técnicas básicas de urgencia médica para atender a extranjeros. Lo anterior como parte de la profesionalización de sus funcionarios. (Staff, Reforma, Nacional, p. 6)

Nuevo León

Control migratorio

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Personal del Instituto Nacional de Migración (INM) en Nuevo León y representantes consulares de Ecuador realizaron un recorrido por las instalaciones del Aeropuerto Internacional Mariano Escobedo para revisar el procedimiento de control migratorio en los filtros de ingreso. (Staff, Reforma, Nacional, p. 6)

Tamaulipas

Repatrian a migrantes hallados en tráileres

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Ciudad Victoria.- Tras permanecer por 36 horas en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas, los 652 migrantes centroamericanos asegurados en tráileres en la carretera Victoria-Monterrey fueron retornados.

La caravana viajaba en tres tractocamiones con seis contenedores refrigerados largos, proveniente de Tampico. Había salido de Puebla con destino a Monterrey, Nuevo León.

Al transitar por Ciudad Victoria, alrededor de las 20:00 horas del jueves el convoy fue detectado en el punto de revisión militar instalado en el kilómetro 53 de la vía, a la altura del ejido Oyama, en el municipio de Hidalgo, Tamaulipas.

Mediante un fuerte dispositivo de seguridad implementado por fuerzas federales y estatales, cerca de la medianoche los camiones de carga arribaron a las instalaciones del Complejo de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado (SSPE).

Entre la caravana de migrantes de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Belice viajaban 349 menores, entre ellos 198 niños no acompañados.

Los centroamericanos fueron encontrados en condiciones de hacinamiento, con falta de aire, sin agua ni comida.

En el cuartel de la SSPE pernoctaron jueves y viernes, donde se instaló un campamento improvisado para su estancia temporal, en espera de ser repatriados a sus países de origen.

Fuentes oficiales informaron que el viernes repatriaron a un grupo de 138 personas; durante la mañana de ayer a otros 274, y después del mediodía al resto.

Fueron retornados en autobuses pagados por el Instituto Nacional de Migración (INM) fuertemente resguardados por agentes estatales y federales hasta Tampico, y de ahí vía aérea o terrestre hacia Tapachula, Chiapas, y después a su país de origen. (Benito López, Reforma, Nacional, p. 6)

(David Castellanos Terán y Raúl Robledo, La Jornada, Política, p. 11)

 (Mariela Macay, El Sol de México, República, p. 7)

(Mariela Macay, La Prensa, Nacional, p. 25)

(Eduardo Vizcarra, Ovaciones, Nacional, p. 9)

Iban de camión en camión y de bodega en bodega

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Ciudad Victoria.— Luego de una larga travesía de aproximadamente 20 días, los más de 600 migrantes centroamericanos pudieron descansar en camas y comer algo, mientras que los niños recibieron leche, atención médica y hasta tienen juegos.

A pesar de ver frustrado su sueño de llegar a Estados Unidos, los centroamericanos se sienten tranquilos, luego de que fueron asegurados por autoridades mexicanas cuando viajaban a bordo de seis contenedores frigoríficos en un tráiler con rumbo a Nuevo León.

“Todo este viaje ha sido de andar de bodegas en bodegas, comiendo mal, porque nos daban comida como para perros”, describe para EL UNIVERSAL la joven guatemalteca María, quien viaja con su esposo y con su bebita y ahora se encuentran en el albergue que implementó el DIF Tamaulipas.

Al hablar de las condiciones del contenedor donde fueron descubiertos, María afirma que primero sufrieron mucho calor en uno y luego en otro venían congelándose, además de que los bebés iban llorando.

“A los bebés que lloraban les tapaban la boca de una manera tan inhumana. Les gritaban, los trataban remal”, recuerda la mujer sobre los presuntos polleros.

María admite que su situación migratoria no era la adecuada y explica que, después de que fueron detectados en el retén de Oyama, rindieron declaración en la Fiscalía General de la República (FGR), y luego los llevaron al albergue.

“La verdad en el DIF Tamaulipas nos sentimos mejor, porque estamos comiendo bien los tres tiempos de comida digna; teníamos días de no dormir en una cama y ahora tenemos una y tenemos lugar donde puedan jugar nuestros niños”, añade.

En este grupo está el guatemalteco Nicolás González Quintanilla, quien narra que viajaron 23 días desde que entraron por Chiapas. “Hemos traído una travesía de camión en camión, hasta que llegamos a un lugar y el camión en que veníamos habíamos mucho calor. Poquito más y nos asfixiamos”, dice.

La Procuradora de Protección a Niñas, Niños, Adolescentes y Familia del DIF Tamaulipas, Karina Leija Cruz, informó que en la atención para los 652 migrantes han participado el INM, la FGR, la policía estatal, la Guardia Nacional, la Sedena, la Cruz Roja y el DIF Tamaulipas.

En tanto, el INM comenzó con el traslado aéreo de los 652 centroamericano de Tamaulipas a Chiapas para su repatriación. (Roberto Aguilar, El Universal, Estados, p. A11)

Trasladan a migrantes

Autoridades trasladaron ayer a 652 extranjeros a las estaciones de Migración de Tabasco y Chiapas, con escala en Tampico, luego de que éstos fueron rescatados de seis cajas frigoríficas cuando tres camiones las tiraban sobre la carretera Ciudad Victoria-Monterrey, en Tamaulipas. (Alfredo Peña, Excélsior, Nacional, p. 14)

Información Migratoria Internacional

El Salvador

Marcha antimigración

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Cientos de salvadoreños participaron este sábado en una “Caravana por la Integración” en la que invitan a los jóvenes a quedarse en su país y no migrar ilegalmente a Estados Unidos o a otros países por el peligro y los riesgos que esto conlleva. (Redacción, La Crónica, P.p.)

Estados Unidos

Trump molesta a Haití

Haití denunció ayer las declaraciones “racistas” del expresidente Donald Trump, quien aseguró que la entrada de migrantes de ese país a EU pone en peligro a los estadounidenses, ante la pandemia del sida. “Haití tiene un gran problema con el sida. Muchas de estas personas probablemente tienen sida, vienen a nuestro país y no hacemos nada”, dijo el exmandatario a Fox News. (Afp, El Heraldo de México, Orbe, p. 10)

(Afp, Excélsior, Global, p. 20)

(Redacción, La Jornada, Mundo, p. 20)

Guatemala

Ahora rescatan en Guatemala a 126 migrantes abandonados

Ciudad de GuatemalaLas fuerzas de seguridad rescataron a 126 migrantes procedentes de Haití, Nepal y Ghana que fueron abandonados por supuestos traficantes en el interior de un furgón en la costa sur de Guatemala, informó este sábado la Policía Nacional Civil (PNC).

Según el portavoz de la institución policial, Jorge Aguilas los gritos de auxilio que se escuchaban desde el interior del contenedor que estaba abandonado en el kilómetro 114 de la carretera que conduce de Cocales a Nueva Concepción, en el departamento sureño de Escuintla alertaron a vecinos que les dieron aviso.

Los agentes de la PNC confirmaron que el furgón estaba enganchado a un cabezal y en su interior se encontró al grupo de migrantes que intentó cruzar el territorio guatemalteco con el fin de llegar a México y luego a Estados Unidos.

Aguilar detalló que de los 129 indocumentados, 109 son originarios de Haití, otros 11 de Nepal y 9 procedentes de Ghana.

Explicó que luego de rescatarlos del interior del contenedor, las fuerzas de seguridad les dieron atención humanitaria y luego los llevaron a un albergue del Instituto Guatemalteco de Migración (IGM).

Serán expulsados de Guatemala De acuerdo con la portavoz de Migración, Alejandra Mena, el grupo de indocumentados será expulsado del territorio guatemalteco por haber ingresado ilegalmentealpaís.

La funcionaría explicó que los migrantes serán trasladados hasta la frontera con Honduras y remitidos a ese país porque fue desde esa nación centroamericana por donde ingresaron a Guatemala. (Efe, Ovaciones, Nacional, p. 9)

(Redacción, La Jornada, Mundo, p. 20)

Libia

Libia protagoniza una catástrofe migratoria

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Trípoli. “Estamos al límite”. Arrestada en una redada policial, como otros miles de migrantes y refugiados en Libia, Halima se escapó de un centro de detención en Trípoli. “Humillada”, no pide más que salir de este país después de una semana de calvario.

“Nos han agredido, humillado, muchos de nosotros hemos sido heridos”, deplora Halima Mokhtar Bshara, una migrante sudanesa originaria de Darfur, una región devastada por la guerra.

“Todos estamos muy cansados. Pero no tenemos adónde ir, incluso nos echan de las aceras”, cuenta a la joven, de 27 años, con voz triste.

Junto con cientos de personas, asistieron a una sentada frente a la oficina local del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que suspendió

Frente al edificio del ACNUR, decenas de migrantes y refugiados, entre ellos niños pequeños, duermen en el suelo desde hace varios días, en total indigencia, con la esperanza de que les atiendan.

“Por nuestra seguridad, pedimos que nos evacuen”, dice una de las pancartas. “Libia no es un país seguro para los refugiados”, reza otra.

Un gran número de migrantes, procedentes de Níger, Sudán o Eritrea, han huido de sus países, devastados por los conflictos, la pobreza y la corrupción, para intentar emprender la peligrosa travesía del Mediterráneo, en unas embarcaciones hinchables improvisadas que parten de Libia -centro de la inmigración ilegalrumbo a Europa.

Quienes no logran zarpar, se quedan atrapados en un país sumido en el caos desde 2011. Las ONG suelen llamar la atención por los malos tratos de los que son víctimas migrantes y refugiados.

El fin de semana pasado, las autoridades libias lanzaron una redada en un barrio pobre de la capital, Trípoli, donde viven principalmente migrantes y solicitantes de asilo, causando un muerto y al menos 15 heridos, según la ONU. Varias ONG aseguran que cerca de cinco mil migrantes fueron arrestados y detenidos durante esta operación, realizada oficialmente para luchar contra el tráfico de drogas.

El viernes, unos dos mil migrantes y refugiados se escaparon de ese centro y seis de ellos murieron por disparos de los guardias libios, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que denunció ante las “terribles condiciones de vida” de este lugar superpoblado.

Ayer, el Ministerio del Interior libio desmintió cualquier uso excesivo de la fuerza tras esa evasión, afirmando en un comunicado “respetar los derechos humanos en la cuestión migratoria”.

Pocas horas antes de la fuga colectiva, el ACNUR reiteró su llamamiento a las autoridades libias “para que autoricen la reanudación de los vuelos humanitarios fuera del país, suspendidos desde hace casi un año”.

Las migraciones han estallado después del caos que siguió a la revuelta y que favoreció el desarrollo del tráfico de seres humanos y la multiplicación de las travesías clandestinas. (Afp, El Sol de México, Mundo, p. 22)

(Afp, La Prensa, Mundo, p. 31)

Venezuela

A la deriva: la migración venezolana y la salud mental

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Migrar es más que trasladarse de un sitio a otro. Es dejar atrás lo que se conoce, es enfrentarse al cambio. Es, muchas veces, estar en soledad; sentir que te cortaron las raíces. Es adaptación, preocupación y calma, tristeza y alegría: incertidumbre. Puedes despertar feliz un día porque la vida se parece mucho a lo que tenías o a lo que soñabas y descubrirte en la tarde llorando por la nostalgia, porque te quedaste sin trabajo, porque la xenofobia te acecha o simplemente porque extrañas lo que no volverá.

Nosotros lo sabemos. Somos parte de las 5 millones 667 mil 835 personas que han salido de Venezuela para huir de la violencia, inseguridad, amenazas, la falta de alimentos, medicinas y servicios esenciales de acuerdo con las cifras del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Ansiedad, depresión y otras alteraciones graves en la salud mental que derivan en incapacidad de integración; que restan calma y que pueden propiciar inestabilidad, dolor, adicciones, violencia e, incluso, la muerte, son algunas de las consecuencias de nuestra salida forzada, decidida, orillada

Hambre y violencia

Adriana Caldera supo que debía dejar Venezuela cuando murió su primer bebé, el mismo día de su nacimiento. Era octubre de 2016. Llegó en trabajo de parto al hospital, pero por falta de espacio le pidieron que esperara. La demora fue demasiada. El bebé tenía el cordón umbilical alrededor del cuello y cuando finalmente la atendieron el corazón de su hijo ya no latía. En ese momento comenzó a planificar su salida del país. En marzo de 2019, en medio del apagón nacional que oscureció a Venezuela por más de 140 horas, hizo su maleta, guiada con la linterna de su celular, y partió a Colombia junto a su esposo.

Algunos días, la familia de AJ solo comía los mangos que caían de los árboles. Pero a la pregunta de por qué partió no antepone el hambre sino la falta de arte. Al ser clarinetista y ver cómo se extinguía la vida cultural de su país, ver su universidad hecha trizas, optó por irse.

Tanto AJ —oriundo del estado Zulia, al occidente de Venezuela—, como Adriana —de Falcón, en el noreste —vivían desgastados emocionalmente. A lo largo de su vida estudiantil, AJ vivió más de 10 robos o intentos de robos, siempre de forma violenta. Adriana, por su parte, temía ser mamá en un país con un sistema de salud debilitado, con hospitales sin espacio, insumos o personal.

Adaptación que cuesta

Huir es tan difícil como llegar a un nuevo destino: hay que aprender a [sobre]vivir de nuevo. Con un embarazo avanzado, Adriana Rivas, de 36 años, salió de Venezuela junto a su esposo. El estrés del viaje propició un sangrado apenas al cruzar la frontera. Aunque le preocupaba la salud del bebé, su meta era clara. Siguió el trayecto vía terrestre. Primero por Colombia, luego Ecuador y Perú. Pudo recibir atención médica y a pesar de que la recomendación era guardar reposo, la pareja no cesó hasta llegar a su destino, Chile, donde finalmente el sangrado cesó.

Quienes deciden migrar se arriesgan durante su tránsito a sufrir de abusos como la exigencia de pagos, confiscación de pertenencias o destrucción de documentos; traslado por puntos no autorizados —conocidos como trochas—; riesgo de violencia y abuso sexual, robo o limitada disposición de recursos económicos, narra Ligia Bolívar, en su informe Salud mental de personas venezolanas en situación de movilidad.

Bryant González, astrónomo amateur caraqueño, de 31 años, llegó a Cúcuta tras gastar todo su dinero en el pasaje hasta la frontera. Allí ofreció dar clases a niños en una institución local a cambio de hospedaje y viáticos. Tras el convenio de cinco días, envió una propuesta similar a otro colegio en Bucaramanga que aceptó, pero solo ofreciéndole alimento. A Bryant solo le alcanzaba para pagar el pasaje a Pamplona. Para continuar tuvo que hacer los 60 kilómetros que separan ambas ciudades a pie, haciendo autostop y pernoctando en las estaciones de servicio. Dos semanas más tarde, la odisea se repetiría, pero ahora para hacer los casi 500 kilómetros que separan Bucaramanga de Bogotá.

Es tan solo el principio. Al reto del traslado sobreviene el choque cultural, la xenofobia, la ausencia de redes de apoyo, la exigencia de diversos documentos, los cambios de leyes, las expectativas frustradas, discriminación laboral, maltrato y violencia, dice el informe de Bolívar.

“Mi rutina era trabajar, comer, dormir y llorar… Era un ciclo sin fin (…). Me sentía a la deriva”, recuerda Alba Solórzano, joven del estado Aragua.

Como ella, otra joven en Nueva York recuerda que empezó a sentir que no pertenecía a ningún lugar: “Estar sola en un proceso migratorio, sin residencia, no saber si mañana debes irte y dejar todo otra vez, con miedos e incertidumbre por no estar segura de poder desenvolverme en otro idioma, otras culturas, sentir angustia por tener que salir adelante y tener la carga de ayudar a tu familia económicamente”.

“Mi ex jefe me llamó ‘muerta de hambre’. Tenía un año comiendo arroz con lentejas. Sé lo que es pasar hambre, pero que te lo digan tan feo, duele… y mucho”, recuerda otra joven venezolana residente en Buenos Aires.

Los testimonios anteriores son resultado de una encuesta pública que hicimos por redes sociales a migrantes de Venezuela, entre el 27 de abril y el 9 de mayo de 2021. De las 183 que participaron el 90% (164) consideraron que han padecido ansiedad, tristeza o depresión durante su proceso migratorio. Las emociones predominantes en las personas consultadas fueron tristeza (16%), ansiedad, angustia, incertidumbre (14%), calma (13,6%) y alegría (8,7%).

Este abanico de emociones se proyecta en la salud mental en un espectro que va desde la tranquilidad que sintió Adriana Caldera por poder parir a su segunda bebé en Colombia, lejos de la pesadilla de los hospitales venezolanos; a los ataques de pánico de Bryant quien durante sus recorridos por Latinoamérica temía morir lejos de casa; o el caso de Félix, quien permaneció un año sin salir de su nueva casa en Ecuador por carecer de un documento de identidad que le permitiera incorporarse a la universidad o buscar trabajo. AJ tuvo que ser internado en un psiquiátrico luego de ideaciones suicidas.

Las estadísticas del Ministerio de Salud de Colombia, el país con la mayor recepción de migrantes de Venezuela —1.742.927— son reflejo de esta situación. El número de migrantes de Venezuela que asistieron a los servicios de salud por diagnóstico principal de trastornos mentales y del comportamiento pasó de 302 personas en 2017 a 7.452 personas en 2020, un aumento de 2.467,55% en cuatro años. Asimismo, el número de atenciones prestadas a migrantes de Venezuela por el mismo diagnóstico subió de 1.102 consultas a 16.813 en el mismo período.

Otra investigación para conocer la salud de la población migrante y refugiada venezolana en Colombia —realizada por Profamilia en cinco departamentos durante 2019— reveló que durante 2019 la ansiedad fue la causa principal por la cual migrantes de Venezuela acudieron a los servicios de salud mental.

Una situación similar se vive en Perú, país receptor de 1.049.970 de migrantes hasta julio de 2021.

El dolor de partir

“Dos de cada tres venezolanos migrantes en Colombia tienen afectada su salud mental”, asegura Andrés Cubillos, profesor del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, con más de 15 años de experiencia en áreas relacionadas con política social, migraciones y salud pública y mental. “Las migraciones en el caso de Venezuela son más de índole familiar que individuales, lo que afecta aún más la salud mental de la población, porque muchas personas no pueden proteger las condiciones de vida de su entorno”, explica el especialista que desarrolla junto con la University of Central Florida una investigación sobre el tema.

Pero los síntomas de un trastorno mental no son siempre meramente emocionales. Cubillos explica que algunos síntomas físicos pueden ser un indicio de afectación. “El dolor de espalda, dolor de cabeza, dolor de cuello, dificultad para dormir son señales que han sido poco estudiadas porque la atención en salud se basa en el aspecto físico”, dice.

Es el caso de Félix, un joven oriundo de la ciudad andina de Mérida, que llegó a Ecuador con 18 años y la seguridad de vivir con sus padres. Desde el momento en el que pisó Quito asegura haber empezado a sentir inéditos dolores de espalda, que no han parado. “Ahora entiendo que los problemas físicos son derivados de los psicológicos”, dice. Además reconoce haber sentido ansiedad y varios episodios depresivos fuertes durante todo su proceso migratorio. Él ha podido recibir atención psicológica al ser estudiante universitario, pero ansía empezar a trabajar para poder pagar un servicio mejor.

“Nuestra investigación indica que los síntomas están aumentando y no se presentan solamente durante el proceso migratorio, sino que se exacerban una vez llegan al país, por el rechazo, la discriminación, la xenofobia”, afirma Cubillos. Por otra parte, considera que la falta de políticas adecuadas para intervenir a la población migrante les afecta mucho más. “Ni siquiera tenemos primeros auxilios en salud mental. Sé que en hospitales en Cúcuta son mínimos: hacen una contención a la persona que llega, de alrededor de dos días, y ya luego la persona tiene que continuar su camino”.

“Tengo períodos donde no quiero pararme de la cama, no quiero hablar con nadie, sobre pienso las cosas y situaciones, me da hambre constantemente, pero también tengo falta de apetito, insomnio y somnolencia, ataques de estrés, episodios de crisis migrañosas”, es la experiencia que nos cuenta una joven de 21 años, oriunda de Maracaibo y que hoy vive en Chile.

Para Luz Ángela Rojas-Bernal, psiquiatra y docente de la Facultad de Salud en Universidad Surcolombiana, esta deficiente atención en salud mental depende de tres factores: estigmatización de las enfermedades mentales, falta de voluntad política, y la carencia de recursos monetarios y humanos. “Aunque hay estudios sobre la prevalencia de trastornos mentales en estas poblaciones [de migrantes], muchas se quedan en el papel, porque no hay suficiente apoyo político para convertirlas en políticas públicas. (…) La Ley de Salud Mental [en Colombia] dice cosas muy bonitas y que están muy bien escritas, pero que en la práctica no se dan”. La especialista dice, además, que la distribución de psicólogos y psiquiatras no es equitativa en términos de densidad demográfica ni de necesidades.

El presupuesto de salud mental en Colombia corrobora lo anterior: para el 2017 se destinaba apenas 1,63% del presupuesto en salud para la atención en salud mental y convivencia social. Una cifra que en 2020 disminuyó al 0,30% del presupuesto. En Perú, el segundo país con mayor recepción de migrantes venezolanos, la situación no es muy diferente. De acuerdo con el portal de Transparencia Económica, en el 2020 se destinó para salud mental tan solo el 0,50% del presupuesto general.

La llegada de lo impredecible: la pandemia

Estar encerrados en casa empeoró la ya dañada relación que AJ tenía con su pareja y la violencia empezó a escalar hasta ser insoportable. Lo entendió luego de asistir virtualmente a uno de los talleres grupales de violencia de género en pandemia que brindó la Alianza por Venezuela. Las psicólogas, al escucharle, le sugirieron buscar ayuda profesional de inmediato porque la violencia psicológica a la que estuvo expuesto le agravó la depresión y empezaron a surgir ideas suicidas.

Así fue como llegó al área de Psiquiatría del Hospital Central de San Isidro, donde poco importaba que en su DNI apareciera en letras rojas la palabra extranjero, pues en Argentina la Ley de Migraciones es clara en su artículo 6 donde dice que se garantiza el acceso igualitario a los inmigrantes y sus familias en las mismas condiciones de protección, amparo y derechos de los que gozan los nacionales.

A pesar de ello fue obligado a mantenerse recluido durante todo un fin de semana sin posibilidad de avisar a nadie de su paradero: “no respetaron mi identidad de género trans no binaria”, recuerda. AJ pasó dos días escuchando cómo otras personas internas golpeaban paredes y gritaban sin sentido. El temor solo pasó cuando pudo salir: sabía que era el principio de un proceso que fue mejorando con medicación y terapias periódicas.

En el contexto de la pandemia, las vulnerabilidades presentes a lo largo del ciclo migratorio se exacerban, como también los riesgos ante la pérdida del empleo, la falta de acceso expedito a la documentación, las condiciones habitacionales deficientes y la estigmatización de las personas retornadas en las comunidades de origen, dice el estudio Los efectos del COVID 19: una oportunidad para reafirmar la centralidad de los derechos humanos de las personas migrantes en el desarrollo sostenible, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Para Alba Solorzano, una joven psicóloga de 23 años, quien ahora vive en España, la pandemia le afectó especialmente en lo emocional. “Vivía en un arresto domiciliario”, cuenta. “La convivencia en el lugar donde vivía era horrible, nuestra casera era una mujer neurótica que no nos dejaba salir de la habitación donde estábamos y que solo era el cuarto con un baño y cocina”.

Jeanferich Ontiveros cuenta desde Chile: “La pandemia me dejó desempleado durante cinco meses. El no tener dinero, trabajo o comida, me desató una especie de crisis nerviosa. Esos cinco meses han sido los peores desde que comenzó mi migración (…) Estuve a punto de ir a un establecimiento de salud, para ver si de alguna forma, alguien me ayudaba con la crisis nerviosa, o al menos me daba un diagnóstico de lo que me estaba sucediendo. Pero, el temor a contraer el coronavirus en un hospital me hizo evitar ir a un médico”.

La psiquiatra colombiana Luz Rojas ha constatado esta situación: “Con la pandemia, los problemas de salud mental se han exacerbado. Yo he atendido personas que no tenían síntomas o que habían podido controlarlos y cuando llegó la pandemia se disparó la tendencia a sufrir trastornos de ansiedad, depresión y trastornos del sueño”, relata.

La Universidad del Pacífico de Perú realizó un estudio en abril de 2020 sobre el contexto laboral y la salud mental de los migrantes en pandemia, 46% de las personas migrantes encuestadas presentaban señales de ansiedad y 35% de depresión. Los resultados demuestran que la tasa de empleo tiene un impacto directo en esta afectación psicológica, según la investigadora Marta Luzes. “Mientras baja la posibilidad de emplearse, la condición de la salud mental empeora”.

Para Víctor Reinosa el panorama por la covid-19 también fue complejo. Fue duro conseguir empleo en su área: “Yo había trabajado en radio, televisión, prensa y llegar acá y trabajar de cocinero, delivery, trabajé en un kiosco, fue bastante duro”.

La situación eventualmente mejoró aunque no por mucho tiempo. “Renuncié a un trabajo que tenía por una propuesta interesante que me gustó mucho. Pero me enfermé y perdí ese trabajo”. Desde ese momento, Víctor se sintió en un hueco: “No me quería parar de la cama”. Luego, a través de un amigo, pudo encontrar un nuevo trabajo en su área y todo volvió a mejorar. “Es complicado estar solo en un país, no tienes a nadie que te dé apoyo; no es como en tu país que si no tienes trabajo un mes te vas a casa de tu mamá y te despreocupas del alquiler”, dice.

La psicóloga Cristal Palacios explica que para las personas migrantes la pandemia generó un proceso regresivo: muchos de los logros que habían obtenido se esfumaron ante las dificultades económicas que generaron las medidas para contener el virus.

Eso reaviva duelos migratorios y aumenta la vulnerabilidad: muchas personas que habían salido de esa franja de supervivencia y empezaban a materializar logros, volvieron a tener que sobrevivir, lo que a nivel emocional es muy fuerte. “Es una pérdida de la cuota de libertad que habíamos ganado y a esa pérdida se le suma la pérdida de la salud y de seres queridos que fallecen a causa del coronavirus”, dice Palacios. (María Laura Chang, Johanna Osorio Herrera, Héctor Villa León, El Universal, Mundo, p. A15)