Que por si alguien tenía todavía dudas, sobre todo en la nueva ola de caravanas de Centroamérica, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, sostuvo que todos deben entender que la frontera está cerrada para cualquier tipo de cruce fuera de la ley y que todo el que lo intente será detenido, porque ambos países se han comprometido a retornar a estas personas a sus lugares de origen. (Milenio Diario, Al frente, p. 2)
Migración, diputados y focos rojos
Nos cuentan que la Comisión de Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados se reunirá de emergencia este jueves, para analizar la situación que sucede en el país por el aumento de extranjeros irregulares e inicio de caravanas desde el sur; incluso ya están en comunicación con el titular de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar), Andrés Ramírez, para ver cómo ayudan en la problemática, ya que el tema central son los recursos para atender las miles de solicitudes de asilo que están pendientes; y es que desde hace dos años Ramírez se ha pronunciado por más apoyos, aunque en este año la crisis migrante se desbordó. ¿Será que sí podrían darle más dinero. O también le saldrán con lo de la cobija presupuestal? Ya se verá. (La Razón, La dos, p.2)
Se aproxima la caravana con miles de personas que salió de Tapachula, Chiapas, para llegar a la capital. Parece que su objetivo final es llegar a Estados Unidos, aun sabiendo que la frontera está cerrada y que les esperan momentos de enorme dificultad que puede poner en peligro sus vidas, ese es el tamaño de la desesperación. También hay mexicanos que han intentado entrar a Estados Unidos y son detenidos. De acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de ese país entre 2020 y 2021 alcanzó un millón 734 mil 686 migrantes, de los cuales casi cuatro de cada 10 eran de origen mexicano. Para 2021 se dio un crecimiento de 77 por ciento en relación con hace dos años ( La Jornada, 25/10/21).
Es importante subrayar que la situación de desbordamiento de los flujos migratorios en la actualidad es inusual, no vistos con anterioridad, flujos de migrantes imparables, en cantidad y con nuevos perfiles demográficos y con controles fronterizos. Era común que fueran hombres solos a la cabeza de los movimientos migratorios, poco a poco se fue feminizando con la aportación de mujeres que ya no iban como acompañantes o parte de la familia, sino migraban en forma individual y en ocasiones como jefas de familia. Hoy se incorporan familias enteras y lo más doloroso son los cada vez mayores contingentes de infantes no acompañados que enfrentan el doloroso camino de la migración en soledad, durísimo. Si bien es muy probable que encuentren solidaridad de los otros migrantes, de todas formas esto los marcará de por vida.
Pero estos desbordamientos no sólo suceden en nuestras tierras, pasa en otros continentes y también marcados por la tragedia, por frenos, obstáculos, controles, muros.
Reece Jones menciona que la construcción de barreras fronterizas es un fenómeno relativamente nuevo, porque tras la Segunda Guerra Mundial había menos de cinco muros fronterizos en el mundo; en el momento de la caída del muro de Berlín había 15 y ahora hay casi 70. Y lo que resulta interesante es que desde 2015 la construcción se da en países tan disímbolos, como Austria, Bulgaria, Estonia, Hungría, Kenia, Arabia Saudita y Túnez, que van o ya empezaron a levantar esas barreras; tendencia que continuó en 2016 con Noruega que coloca muros en su frontera con Rusia; Reino Unido un muro en Calais, Francia, y Pakistán alza una valla frente a Afganistán. Sin olvidar que el muro fronterizo fue el tema principal de campaña de Donald Trump.
Llega a la conclusión de que los muros no detienen a los migrantes irregulares, se desbordan y sufren travesías más riesgosas, dolorosas y trágicas. Habría que agregar el inhumano tráfico de personas, fenómeno en gran parte en manos de delincuentes organizados que se aprovechan de los migrantes.
El desbordamientos de los flujos migratorios están inmersos en un conflicto estructural cuyas consecuencias son la enorme desigualdad y asimetrías económicas del sistema que ha generado pobreza y miseria, con uno por ciento de la población global detentando 82 por ciento de la riqueza mundial, billones de dólares en paraísos fiscales, inseguridad y corrupción; focos rojos que envuelven directa o indirectamente a las grandes potencias que retrasan las soluciones y obligan a las poblaciones a huir; graves conflictos climáticos cuyos más altos responsables son los países altamente industrializados por ser los más contaminantes. Por ello los flujos migratorios están desbordados y sólo pueden acotarse si se acuerdan políticas multilaterales con miras a transformar esas condiciones inaceptables.
A corto plazo, México debe dar pasos hacia el sur del continente buscando relaciones internacionales simétricas para alcanzar una integración latinoamericana que permita la discusión fraterna de propuestas. La finalidad sería la puesta en marcha de un mercado común que garantice el libre tránsito de mercancías, capitales, servicios y personas en la región y con ello lograr el desarrollo del área.
Esa es la mejor estrategia para negociar desde una posición independiente y soberana. La Celac fue un primer paso, hay que seguir por ese camino, difícil pero no imposible. (Ana María Aragonés, La Jornada, Opinión, p. 21)
El origen de la migración forzada e irregular está en la inseguridad, ya sea económica, social, política o climática. Los flujos migratorios hacia Estados Unidos surgen de Estados fallidos, dictaduras, o la violencia de grupos criminales.
El cambio climático juega un papel más importante, lo que se volverá una gran crisis migratoria global de no tomarse medidas drásticas.
La cocaína que transita rumbo a EU desata gran violencia en el trayecto, pasando por Centroamérica y México. El fentanilo producido en China es introducido a este país, donde es procesado y enviado a EU, nación donde causó cerca de 100 mil muertes sólo en 2020. México es la puerta trasera que surte a EU de las drogas que consume derivado de su gran adicción, la corrupción a lo largo de toda la cadena, el tráfico de armas desde EU, y el lavado de dinero que permite realizar grandes ganancias.
EU necesita de México para hacer frente a la crisis migratoria que pone en riesgo la mayoría parlamentaria del gobierno Biden y para combatir al tráfico de drogas. Esto le da poder de negociación al gobierno AMLO, pero pensar que ello le permite violar el T-MEC, afectando inversiones energéticas tendrá un costo muy alto.
México y EU retomaron el Diálogo Económico de Alto Nivel para promover el desarrollo en México y Centroamérica, lo que ayudará a reducir la migración. Para fortalecer la seguridad, se anunció el fin de la Iniciativa Mérida y el inicio del Entendimiento Bicentenario, cuyos detalles serán aún negociados, pero que dará énfasis a la reducción del consumo de drogas y del contrabando de armas, sin dejar de combatir a los cárteles. Entablar un juicio contra los productores de armas en EU, quienes facilitan su venta ilegal a México, es acertado.
La percepción de falta de compromiso del gobierno mexicano para perseguir a los cárteles o de frenar la migración irregular podría provocar un cambio de actitud en EU, y verse obligado a militarizar su frontera sur, lo que distraería recursos vitales de otros frentes afectando su seguridad nacional. Una revelación o captura comprometedora podría incidir en el compromiso de México. El terreno es un campo minado.
La lucha contra los capos ha fragmentado a los cárteles, aumentando la violencia sin reducirse el tráfico. La legalización del consumo, a la vez que se le reduce activamente, y la regulación de la producción, son clave en la lucha contra el crimen. Biden acertadamente busca fortalecer el desarrollo y el Estado de Derecho en Latinoamérica para reducir la migración y el narcotráfico y así aumentar su propia seguridad, pero en lo interno debería reducir su consumo de drogas y el tráfico de armas. La seguridad en AL es la seguridad en Estados Unidos. (Gerardo Traslosheros, El Heraldo de México, Orbe, p. 41)
MIAMI, FL.- La cifra de migrantes mexicanos detenidos que dio a conocer la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (OBP) debería sonrojar al presidente López Obrador, hacerle soltar el micrófono, serenarse y dejar de romper los cristales de la nación.
Desde que hay estadísticas (1960), nunca se había llegado a la cifra del año fiscal que cerró el 30 de septiembre: 655 mil 594 mexicanos fueron apresados al cruzar ilegalmente la frontera.
Imposible ser indiferente ante esa herida que sangra por la frontera México-Estados Unidos.
Ningún presidente, por inepto que haya sido, hizo tal daño.
De acuerdo con la OBP, el principal motivo del aumento dramático de ilegales que cruzan a Estados Unidos es la pobreza extrema.
¿No aquilata el Presidente de México las terribles consecuencias de su errada política económica y social?
¿De su desdén por el Estado de derecho, que inhibe la inversión?
¿De su actuar guiado por el rencor?
¿De su “rechazo a la razón” (Bárbara Tuchman)?
No construye: destruye con ímpetu infatigable.
Seiscientos cincuenta mil mexicanos, en un año, detenidos mientras huían del hambre. Más los que lograron entrar a Estados Unidos.
Son los desplazados del país cuyo Presidente dice que México es ejemplo mundial en casi todo.
Que descalifica al Fondo Monetario Internacional porque sus lineamientos económicos generan pobreza.
Da lecciones al mundo de política social.
Reprende a la Organización Mundial de la Salud.
Le dice a Biden cómo disminuir la migración centroamericana: con las mismas recetas que han puesto a México como el principal expulsor de sus habitantes.
Más modestia, Presidente, que le sobran los motivos.
Y un poco de empatía con los que sufren los estragos de su extravío en la máxima responsabilidad de la nación.
La recuperación económica no es lenta ni rápida, es un espejismo.
En septiembre y agosto se perdieron más de un millón 300 mil empleos, reportó el INEGI esta semana.
La mortandad real por Covid oscila entre 600 mil y 900 mil mexicanos.
Se ahuyenta a la inversión privada con una reforma eléctrica confiscatoria. Y se anuncia que no se van a cumplir los contratos.
Listo para el pleito, se apresta a gastar en abogados para destruir una reforma. Como ocurrió con el NAIM.
La iniciativa privada sostiene la economía, y el Presidente de la República trata a los empresarios como a vulgares ladrones: “A robar a otro lado”, les dice.
El “robo” consiste en producir energía más barata que CFE, dentro de la ley, y autoabastecerse.
Un gobierno sensato aplaudiría a esas empresas, pero les da cachetadas en público, porque no hay sensatez, sólo búsqueda de pleitos.
Ataca a la UNAM y en lugar de escuchar o discutir con quienes piensan lo contrario, los reta a marchar. Como matoncito de escuela: “Nos vemos en la calle”.
El país es víctima del frenesí destructivo del Presidente.
Gente valiosa se va, deja la familia y arriesga la vida para, desde afuera, ayudar a los que se quedan.
Mueren mexicanos por falta de medicinas que antes había y ahora no. “Daños colaterales”, les llaman.
Niños sin acceso a tratamientos contra el cáncer son tratados como hijos de golpistas por la autoridad de Salud.
Las mafias asesinas, empoderadas, golpean la economía, y al gobierno se le percibe del lado de los delincuentes.
Ahí están algunas de las razones de la migración galopante hacia el norte.
Estos “neoliberales” crean empleos bien remunerados. Y el populismo del sur crea desplazados.
Los recientes gobiernos mexicanos lograron una tasa promedio cercana a cero en migración a Estados Unidos.
Ahora es México el principal problema, aunque se diga que es el “Triángulo del Norte”.
López Obrador le exige dinero a Biden para desarrollar el sur-sureste de México, luego de destruir el programa de Zonas Especiales en el que habían comprometidos miles de millones de dólares en inversión productiva.
Del total de detenidos en la frontera los mexicanos ocupan, de lejos, el primer lugar.
El 37.79 por ciento de los apresados son mexicanos.
De Honduras el 18.4 por ciento, y de Guatemala el 16.3 por ciento (países donde hubo huracanes). El Salvador, que completa el “Triángulo del Norte”, 5.6 por ciento.
“Si fuéramos mal, la popularidad del Presidente no estaría tan alta”, dicen sus acríticos seguidores.
Lo mismo ocurrió con el presidente López Portillo. Se habría reelegido holgadamente. Su popularidad era altísima, hasta que se fue.
Todo es pasajero, todos se van.
Pero mientras se van… 655 mil mexicanos detenidos, en un solo año, fuera de su patria, de la que emigran para eludir el hambre.
Mientras, el Presidente se solaza en el autoelogio y habla ante un país imaginario. Algo parecido al rey Lear. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 54)
El Tren Transpeninsular constituye la modernización de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, así como la recuperación de la vía férrea entre las dos localidades y la construcción de carreteras vinculantes.
Producto de la crisis migratoria regional, tanto funcionarios de Estados Unidos como de México han reconocido que se deben superar las condiciones actuales que provocan la migración. Consecuentemente ya surgió una propuesta de inversión de 25,000 millones de dólares para el sureste mexicano por parte de empresas norteamericanas para el periodo 2022-2024. Esto sin duda es muy satisfactorio. Es lo que se necesitaba. Lo importante es que se lleve a cabo.
A la reunión en donde se planteó esta posibilidad acudieron el Embajador de EU en México, el Canciller mexicano, la Secretaria de Economía, los gobernadores de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán, funcionarios de la Cámara de Comercio de EU en México y empresarios norteamericanos.
El canciller Marcelo Ebrard hizo el siguiente comentario: “En la nueva relación de cercanía que se tiene con EU se ha planteado a ese país que invierta en el sur, al igual que en Centroamérica para atender las causas de origen de la migración y la inseguridad”.
Los sectores en donde se canalizarán estos recursos son el agropecuario, el medio ambiente, los servicios y la tecnología.
Esta perspectiva de posibilidades se suma a los tres programas que la actual administración mexicana tiene en el sureste: el Tren Transpeninsular, el Tren Maya y la Refinería Dos Bocas.
El programa en marcha del Tren Transpeninsular constituye la modernización de los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz, así como la recuperación de la vía férrea entre las dos localidades y la construcción de carreteras vinculantes.
Tiene como antecedente el Tren Nacional de Tehuantepec que en 1911 unía a Coatzacoalcos con Salina Cruz y contaba con 304 kilómetros. La falta de modernización y las afectaciones en sus vías determinaron su modesta operación.
Una vez realizada toda la obra será una ruta importante para el transporte de personas y mercancías. Contará con dos terminales de contenedores en los puertos, abaratará el costo y tiempo de transporte en relación con el Canal de Panamá. Significará la creación de empleos en una zona atrasada y expulsora de grandes migraciones hacia EU.
El Tren Maya conectará a los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Tabasco y Chiapas, ofreciendo una nueva infraestructura para el transporte de personas y mercancías así como un coadyuvante del turismo.
El Programa de Desarrollo Turístico de la Zona de influencia del Tren Maya contiene los instrumentos de planeación del desarrollo urbano, turístico y ambiental. Todo ello dentro de los programas institucionales como son la Agenda 2030 de la ONU y el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial.
También está el proyecto de conectividad para el sureste del país, mismo que se relaciona con la generación de rutas aéreas entre los estados de Yucatán, Campeche, Tabasco, Chiapas y Quintana Roo, con los países Guatemala y Honduras.
La refinería de Dos Bocas ubicada en Tabasco constituye un aporte fundamental a la refinación del petróleo, además de detonar la actividad económica de la zona en donde se ubica.
La base de desarrollo de la infraestructura en el sureste facilitará la atracción de inversión nacional y extranjera, vital para su modernización económica y la creación de empleos. (Sergio Mota Marín, El Economista, Economía y Sociedad, p. 87)