Opinión Migración 221121

Pregunta Sin Ofensa / Candil de la calle

Resulta que sí se puede. La semana pasada ante el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el mandatario mexicano Andrés Manuel López Obrador dio muestra de que puede ofrecer un discurso sin apasionamientos ideológicos, sin descalificaciones y sin echar culpas al pasado.

En la Cumbre de Líderes de América del Norte, López Obrador se vio como un Presidente respetuoso de las normas y las formas ya que, contrario a lo que hace en el país, ahora sí uso en prácticamente todo momento, el cubrebocas.

Se le vio y escuchó como un mandatario seguro, un mandatario que entiende las causas de los más vulnerables, que se preocupa por la salud de sus gobernados, que procura a los migrantes, que atiende las políticas para reducir el cambio climático y, respeta la voluntad de los trabajadores.

Sin embargo, la realidad mexicana es distinta. Mientras Joe Biden presumía que en Estados Unidos más de 3 millones de niños de entre 5 y 11 años han sido vacunados contra Covid-19 y que ya compró 10 millones de tratamientos para combatir la gravedad de esta enfermedad; en México, esa misma noche apenas se abrió el registro para vacunar a los menores de entre 15 y 17 años.

Mientras el Presidente de México pedía respetar los derechos humanos de los migrantes en los tres países, en la frontera sur de nuestro país, la Guardia Nacional y los elementos del Instituto Nacional de Migración seguían abusando física y verbalmente de los migrantes que quieren llegar a Estados Unidos.

López Obrador reconoció la importancia de reducir los gases de efecto invernadero y de atender las causas que están generando el cambio climático y sus homólogos resaltaron la importancia de generar energías limpias y de transitar lo más pronto posible a vehículos eléctricos.

Sin embargo, al mandatario mexicano se le olvidó mencionar que su apuesta es seguir generando energía a través de combustibles fósiles, ello con la construcción de una refinería, dejando de lado la inversión en energías limpias.

Los Presidentes de los tres países de América del Norte hicieron hincapié en el respeto a los derechos de los trabajadores en el marco del Tratado Comercial entre México, Estados Unidos y Canadá; mientras tanto en México, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, se convertía en cómplice de una elección “a modo” en el Sindicato petrolero que ha permitido que personajes cercanos a Carlos Romero Deschamps sigan siendo los líderes seccionales; lo que vulnera el derecho al voto libre y secreto de los trabajadores.

Tras escuchar el discurso de López Obrador en Washington, qué ganas dan de disfrutar del Gobierno que asegura encabezar y de vivir en el país que describió ante sus homólogos de Estados Unidos y Canadá.

Y en Pregunta Sin Ofensa:

Vaya ironía, las senadoras de Morena que reiteradamente han negado el desabasto de medicamentos oncológicos y han criticado a los padres de niños con cáncer, lucharon en tribuna, ahora, para tomarse una foto con Saúl “El Canelo” Álvarez ¿Acaso no sabrán que el tetracampeón es uno de los principales benefactores de los menores con cáncer? (Karina Aguilar, 24 Horas, p. 3)

London eye / Hagamos frente a la violencia contra las mujeres

A tres días de conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas, quisiera dedicar esta columna a una problemática que nos concierne a todas y todos. La pandemia de covid-19 nos dejó claro que persiste el abuso contra las mujeres dentro y fuera del hogar —tanto en Reino Unido como en todos los rincones del mundo—. Una de cada tres mujeres a nivel mundial sufrirá violencia de forma física o sexual en sus vidas.

Considero que es necesario hacer un análisis de las alternativas que nos permitirán atender este problema eficazmente. En la embajada británica estamos comprometidos para hacer frente a la violencia de género a través de la alianza con distintos actores. Hemos logrado promover medidas que atiendan algunos ángulos de esta problemática, tales como la prevención y atención a la violencia de género y la discriminación laboral, entre otros.

Como ejemplo de lo anterior, en conjunto con la embajada de Canadá y la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, elaboramos un plan de capacitación bajo el esquema “entrenar a los capacitadores” para la Ciudad de México, Puerto Vallarta y Riviera Maya; dirigido al Instituto Nacional de Migración, Policía Turística, Policía Auxiliar del Aeropuerto, Secretaría de Seguridad Ciudadana, asociaciones hoteleras y Mexitours para dar atención profesional a sobrevivientes de violencia de género. Con este programa esperamos fortalecer la capacidad de las instituciones que en muchas ocasiones son el primer punto de contacto de nuestros turistas y residentes británicos.

Similarmente, trabajaremos en un proyecto en ocho países de América Latina, en el cual se compartirán las lecciones aprendidas del programa social What Works to Prevent Violence del Reino Unido. Ese proyecto coincide con una de nuestras prioridades bajo nuestro coliderazgo de la Coalición de Acción contra la Violencia de Género del Foro Generación Igualdad: intensificar nuestras acciones basadas en evidencia de manera concreta y coordinada.

Reconocemos que hay otros tipos de violencia, además de la física. Entonces, este semestre trabajaremos con la organización Intersecta para capacitar 50 centros de trabajo públicos y privados, para que midan su brecha salarial con la metodología que desarrollamos. Esta metodología está inspirada en la del Reino Unido pero está adaptada al contexto mexicano.

Más allá, es importante destacar la interseccionalidad del tema de violencia con casi todo el trabajo de la embajada —desde los temas medioambientales hacia las ciudades del futuro, por ejemplo—. Por lo cual, contamos con un grupo de trabajo de género que está organizando internamente un mes de género, que se enfoca en la promoción y aplicación de políticas que aseguren que en todas las áreas de trabajo se labore bajo una perspectiva no discriminatoria y de género.

Estoy consciente de que, al ser hombre, me corresponde escuchar y aprender de las mujeres, pues son ellas las que se encuentran en la primera línea de defensa, promoción y avance en todo lo que atañe a los derechos de las mujeres. Así, en próximos días, conversaré con mujeres activistas para aprender más sobre su trabajo y los retos que enfrentan. Y también sigo aprendiendo de las mujeres impresionantes en mi equipo de @UKinMexico. Sin embargo, es momento de que los hombres asumamos nuestra responsabilidad para atender estos problemas. (Jon Benjamín, Excélsior, Global, p. 29)

Migración: reto de todos

La popularidad a la baja del presidente Joe Biden en la antesala de las elecciones intermedias de 2022 en Estados Unidos parece haber terminado con la esperanza de miles de personas que veían el fin de la administración de Donald Trump como una oportunidad para aprobar una reforma migratoria comprensiva y profunda.

Como si se tratase de una redición de lo ocurrido durante el mandato de George W. Bush, quien en 2007 vio fracasar su iniciativa sobre el tema en medio de un contexto dominado por las secuelas de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la guerra de Irak; el actual líder de Estados Unidos se ha visto obligado a ajustar su agenda por la alta inflación, resultados electorales adversos y la necesidad de asegurar los votos necesarios para su plan de infraestructura.

Lamentablemente las promesas de campaña en materia migratoria se han estancado en el Congreso de ese país y se relegó a un asunto de segundo o tercer orden. Aunque presentes en el discurso, tal como quedó en la reciente reunión trilateral, en los hechos no comparten la urgencia del plan de infraestructura o de acción contra la pandemia de Covid-19.

Biden ha intentado rescatar el espíritu de su política migratoria al introducir disposiciones de impacto social, entre las cuales hay diversas medidas para regular a los migrantes como parte de su ley de reconciliación. La estrategia parlamentaria, que busca recuperar algo de lo perdido, ha encontrado un obstáculo tanto en quienes esperan un paquete más ambicioso como en congresistas republicanos y demócratas moderados que responden a dinámicas locales y se resisten a morder el anzuelo parlamentario.

Resulta difícil pensar en un escenario en el cual Biden arriesgue su plan de gobierno y con eso las elecciones de 2022 en aras de empujar disposiciones en materia migratoria, que quizá para él mismo son poco satisfactorias. En todo caso parecería que se trata de una estrategia para salvar algo de la propuesta original o, en el peor de los casos, mitigar el daño electoral que pudiera resultar de la imposibilidad de cumplir con su propuesta inicial.

La dificultad para alcanzar acuerdos que resulten en una reforma de amplio espectro ha sido una constante en la política estadunidense en las últimas décadas. La necesidad de hacerla y así garantizar un trato humano a millones de migrantes que impulsan a la economía de ese país como una de las más competitivas del mundo es más apremiante que nunca.

El impacto inicial de la pandemia en la participación del mercado laboral ha comenzado a normalizarse; sin embargo, como han señalado instituciones estilo JP Morgan, permanece moderada debido a la combinación de factores demográficos: el coronavirus parece haber acelerado los planes de retiro de la generación de 1946-1964 ( baby boomers) y la disminución en la oferta de mano de obra por la disminución constante de migrantes en edad de trabajar.

De acuerdo con la firma PEW Research, (agosto de 2020) en 2018 había 44.8 millones de migrantes que viven en Estados Unidos, o sea 13.7 por ciento de la población del país. La población de inmigrantes no autorizados creció rápidamente entre 1990 y 2007, alcanzando un pico de 12.2 millones. Desde entonces, la población se redujo para alcanzar 10.5 millones en 2017.

Agrega que los inmigrantes no autorizados de México representan menos de la mitad de todos los no autorizados y han sido un motor de la disminución de la población del grupo: el número de inmigrantes no autorizados de México cayó de un máximo de 6.9 millones en 2007 a 4.9 millones en 2017. A partir de 2010, más inmigrantes asiáticos que hispanos han llegado anualmente a Estados Unidos.

La tendencia de los últimos años parece cambiar; la prueba es que en agosto varios medios de comunicación informaron que la Patrulla Fronteriza reportó 200 mil encuentros con migrantes en julio, la cifra mensual más alta en más de dos décadas.

Las restricciones a la migración imperantes en la administración Trump y los cierres fronterizos temporales parecen haber sido exitosos en reducir el flujo a corto plazo. Sin embargo, la lógica político-electoral de la que se nutrió el tema migratorio en ese gobierno nada puede hacer frente a la demanda laboral de la economía más poderosa del mundo. Dinámica que, por cierto, fue señalada atinadamente por el gobierno mexicano durante la reunión trilateral.

La recuperación económica de Norteamérica no sólo depende de normalizar cadenas logísticas y de valor para diversas industrias, sino de lograr una reforma migratoria comprensiva que permita aliviar las presiones inflacionarias generadas por un sobrecalentamiento del mercado laboral. La necesidad de crear un esquema que no sólo regularice a migrantes ilegales, sino que asegure un flujo seguro y regular es vital para que la inflación no se convierta en un problema estructural en la región y así lo suframos todos en las economías del área. Ojalá los congresistas de Estados Unidos así lo comprendan. (David Penchyna Grub, La Jornada, Política, p. 18)

Juegos de Poder / AMLO en Washington: ¿prueba superada?

Hay que celebrar el regreso de las reuniones de los tres jefes de gobierno de América del Norte. Lo que antes se realizaba con frecuencia, debido a la creciente interdependencia de los países, se suspendió por culpa del pernicioso unilateralismo de Trump.

En la superficie le fue muy bien a nuestro Presidente. Recibió muchos apapachos del primer ministro canadiense y, sobre todo, del presidente estadunidense. Y es que AMLO llegó a Washington con una popularidad alta (la mayor de los tres jefes de gobierno) y con una palanca poderosísima en la relación bilateral con Estados Unidos. Me refiero al tema migratorio.

La Cumbre del jueves pasado se dio en un contexto donde, por un lado, crece la migración de indocumentados hacia EU y, por el otro, disminuye la popularidad de Joe Biden.

La oposición republicana está todos los días friendo en aceite hirviendo al presidente demócrata por el tema migratorio. La suerte electoral del partido de Biden en las elecciones intermedias de 2022 y las presidenciales de 2024 dependerán de manera crítica en que pueda detener la creciente migración de indocumentados de Centroamérica, el Caribe y cada vez más de México. En este sentido, necesita de la ayuda de AMLO para frenar el flujo migratorio en territorio mexicano. México ya está dedicando más de 20 mil elementos de la Guardia Nacional para este propósito.

Sí, nuestro país le está haciendo el trabajo sucio a EU, lo cual debe apreciar mucho Biden. Y todo indica que seguirá requiriendo de AMLO para “resolver” este tema. Entrecomillo el verbo porque el problema, en el fondo, es irresoluble en la medida en que siga existiendo tal disparidad de ingreso entre EU y sus vecinos del sur. Sería más correcto decir que Biden necesita de AMLO para atemperar la ola migratoria.

Nuestro Presidente, como buen político que es, lo sabe y usa. Para eso son las palancas de poder. Por tal motivo, Biden no se mete en temas escabrosos que puedan enojar al mandatario mexicano, como todo lo que está sucediendo en el sector energético, un tema que, al parecer, no se tocó en Washington, a pesar de que está afectando derechos e intereses de compañías estadunidenses que operan en México.

Pero no nos hagamos bolas. No por eso significa que Estados Unidos le dejará pasar a Andrés Manuel López Obrador este tipo de afrentas. La Unión Americana es mucho más que su presidente. Los negocios afectados en el sector energético están operando para presionar al gobierno mexicano por medio de otros actores políticos como el Congreso o los gobiernos locales.

En vísperas de la reunión del jueves pasado, el gobernador de Texas, Greg Abbott, le envió una carta durísima al presidente Biden, quejándose no sólo del problema migratorio, sino de lo que está ocurriendo en México en el ámbito económico:

“Tomé medidas para proteger los activos estadunidenses de la incautación por parte del gobierno mexicano, lo que podría violar las leyes de comercio internacional. La situación actual es insostenible para las empresas estadunidenses que buscan continuar con sus operaciones comerciales y se está convirtiendo rápidamente en una barrera absoluta para el libre comercio, las transacciones energéticas y la inversión privada estadunidense en la región. Requiere atención inmediata por parte de su administración para evitar daños irreparables a las empresas y trabajadores de Texas.”

Nótese el lenguaje: incautación, insostenible, barrera absoluta, daños irreparables.

En la medida en que se sigan violando los derechos de propiedad en México en el sector energético, continuarán las presiones desde Estados Unidos. Sobre todo si, a partir del año que viene, los republicanos ganan posiciones en el Congreso y, desde luego, si Donald Trump o algún republicano más trumpista que Trump, gana la elección en 2024.

Con inteligencia, AMLO usó la palanca migratoria a su favor. Biden fue pura miel y hojuelas. Hubo logros importantes como un acuerdo para donar vacunas para América Latina y el Caribe. Además, López Obrador volvió a posicionar el tema de la reforma migratoria en EU que regularizaría a millones de indocumentados, la mayoría mexicanos. Unos días antes, incluso, dijo que anunciaría a los legisladores estadunidenses que votaran en contra. Celebro este activismo del Presidente. Muy diferente a la bobería de la no intervención en asuntos internos de otros países. Pero el que se lleva, se aguanta, así que AMLO debe prepararse para la andanada en contra de su gobierno por la agenda estatista en materia energética. La carta de Abbott es una muestra de que del otro lado del río Bravo también presionarán, y duro, para influir en la política interna mexicana. (Leo Zuckermann, Excélsior, Nacional, p. 13)

Los Mismos de Siempre / Pies pequeños

Los albergues y OSC son el único apoyo con el que cuentan los migrantes que transitan nuestro territorio ya sea para llegar a Estados Unidos o quedarse en México. El Estado no proporciona ninguna ayuda a las personas migrantes con excepción de la niñez…

El problema de la migración infantil crece todos los días, las prioridades sanitarias y las cortinas de humo del gobierno ocultan las vejaciones que sufren los menores.

El problema agudizado por la pandemia se complica por la política de exterminio del gobierno federal hacia las organizaciones de la sociedad civil (OSC), que no solo han padecido los embates del Covid-19, sino la verborrea del gobierno que decidió hacer a las organizaciones de la sociedad civil un enemigo.

Los investigadores de la Universidad Anáhuac, Pablo Pérez Akaki y Aidé Mendoza Flores, indican que es vital la importancia de las OSC’s en la atención de los flujos migratorios y sobre todo para los niños migrantes que caminan por los peligrosos senderos de nuestro país con sus pies pequeños y pasos cortos.

Frente a los flujos migratorios crecientes y ante la falta de asistencia de estado han surgido albergues y organizaciones de la sociedad civil que proveen atención y acompañamiento a las personas migrantes.

Se han identificado 96 albergues a lo largo de las principales rutas migratorias que no solamente proveen ayuda de emergencia (lugar donde dormir, comida, vestimenta, atención médica de emergencia) sino que también se encargan de proporcionar asistencia jurídica, atención psicológica, defensa de derechos humanos, acompañamiento en sus procesos migratorios, además facilitan la creación de redes de apoyo y el contacto con sus familias.

Los albergues y OSC son el único apoyo con el que cuentan los migrantes que transitan nuestro territorio ya sea para llegar a Estados Unidos o quedarse en México.

El Estado no proporciona ninguna ayuda a las personas migrantes con excepción de la niñez.

Aun así, la atención que a la niñez no acompañada o separada es mínima debido no solamente a la falta de voluntad sino también a una falta de recursos y capacidad institucional.

Los albergues del DIF (institución encargada de recibir a los NNA) no son suficientes para recibir al creciente número de menores, sobre todo ahora con las reformas que prohíben la detención de niñez en estaciones migratorias y con las restricciones de salud por la pandemia de Covid-19.

Querido lector, ante la mirada indiferente de las autoridades, miles de las tragedias humanitarias se gestan en las travesías de los menores migrantes que solo buscan encontrar una vida en paz o simplemente reunirse con sus padres. Ya me puse chípil. Hasta la próxima. (Eliseo Rosales Ávalos, El Economista, p. 46)

Tolvanera / Dos pasos

No son poca cosa los dos movimientos hechos esta semana en el ajedrez presidencial. Está por verse si representan un afianzamiento o pasos en falso. Audacia en la cumbre trilateral y paso al frente de la cúpula militar.

El anuncio de la reforma eléctrica había congestionado la zona política en la confrontación del gobierno con opositores y empresarios y sobre todo en la evidencia de que no se contaba con la fuerza suficiente para aprobarla. También enturbió a nivel internacional.

En su crónica titulada “De la tensión a la taquiza” (Reforma, 20/11/21) el reportero Antonio Baranda lo advierte: “Temprano, en la primera reunión bilateral del día, el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, le expresó la preocupación de su Gobierno por la reforma eléctrica que el Ejecutivo impulsa en el Congreso”. La respuesta mexicana a Trudeau, conforme el reportero, fue que el pleito no era con las empresas canadienses sino con las corruptelas internas derivadas de contratos abusivos. “Planteó una salida al diferendo y propuso que Canadá invierta en la modernización de las plantas hidroeléctricas mexicanas. El resultado fue un acuerdo para que la empresa Hydro-Québec participe en esa tarea”.

La reforma eléctrica, tal parece, fue puesta a un lado en las prioridades de la relación norteamericana. Joe Biden necesitaba la Cumbre para comprometer una estrategia de reactivación y seguridad económica con la imagen del control sobre sus vecinos. De alguna manera lo logró. AMLO también salió bien librado de la cumbre. Dio un giro para despresurizar la tensión de la reforma eléctrica (ya diferida hasta el próximo año), promovió una reelaboración del discurso y de algunas medidas para el combate a la migración (enfoques sociales, apoyo a programas aunque no desaparezca la acción punitiva) y logró el reconocimiento de su liderazgo.

No será fácil conciliar la dualidad de imágenes. Un Presidente que en la declaración de la trilateral se compromete al trato equitativo a las empresas, apoyo a Pymes y trabajar de la mano de organizaciones privadas y públicas de la sociedad civil para garantizarlo mientras en lo doméstico confronta.

No resulta sencillo asumir una estrategia de donación de vacunas a países pobres con la vacunación pendiente a menores en México. O el combate a la crisis de opioides que obligaría a un compromiso de enfrentar la impunidad del narco en Guerrero, entidad que gobierna Morena.

La relación con el bloque norteamericano, al menos en el plano discursivo, muestra un cambio significativo. Apela a la inclusión, a la igualdad de género, racial y social; da prioridad a la protección ambiental y a los derechos sociales de migrantes. El gobierno mexicano se allanó en ello.

La semana culmina con vistosa celebración del 20 de noviembre donde la milicia es protagonista de cabo a rabo. No solo por los soldados actores y actrices de la representación teatral de la Revolución sino sobre todo por el discurso del general Luis Cresencio Sandoval.

“Es necesario estar unidos en el proyecto de nación que está en marcha”, dijo el general secretario en la alocución central de la ceremonia.

Suficiente para la suspicacia y el soponcio. Todos los secretarios de la Defensa han llamado en distintos sexenios a apoyar al proyecto del Presidente en turno. Aunque por la manera en que lo dijo, el contexto y con la carga de tareas civiles que desempeñan como uniformados la connotación se distingue.

Las Fuerzas Armadas ahí están, más fuertes que nunca. Es su hora, su sexenio. La visión histórica del país que pregona la 4T es la misma que repiten en sus academias y cuarteles desde hace décadas. Lecciones de Historia Patria de Guillermo Prieto, es un libro escrito para los cadetes del Colegio Militar y es imprescindible para la formación castrense.

Hoy son actores, albañiles, aduaneros, vigilantes, policías, leales y comprometidos. Y el general Sandoval es el más eficiente secretario de Estado en un gabinete de alta rotación y funcionarios de poco aguante. El Ejército es una fuerza indiscutible de gobernabilidad y hegemonía. No una mera escolta. Con todo lo que signifique. (Roberto Zamarripa, Reforma, Opinión, p. 11)

Jaque Mate / Norteamérica unida

“La integración económica… es el mejor instrumento para hacer frente a la competencia… de otras regiones del mundo”. Andrés Manuel López Obrador

Es verdad, Norteamérica ha perdido terreno. “Mientras Canadá, Estados Unidos y México representamos el 13 por ciento del mercado mundial, China domina el 14.4 por ciento… Este desnivel viene de hace apenas 30 años, pues en 1990 la participación de China era de 1.7 por ciento y la de América del Norte de 16 por ciento… De mantenerse la tendencia de la última década en otros 30 años, para el 2051 China tendría el dominio del 43 por ciento del mercado mundial y nosotros, Estados Unidos, México y Canadá, nos quedaríamos con el 12 por ciento”.

El presidente López Obrador tiene razón. Norteamérica ha perdido competitividad frente a Asia. No es fácil de remediar. El expresidente estadounidense Donald Trump estableció aranceles punitivos a los productos fabricados en China, que Joe Biden no ha modificado, pero eso no ha afectado el flujo de productos chinos ni ha disminuido el déficit comercial estadounidense con China. De nada sirven los aranceles si hay un verdadero desequilibrio en la competitividad.

Una mayor integración de los tres países de Norteamérica ayudaría, efectivamente, a aumentar la competitividad regional. No debe ser solo una integración comercial. Coincido con López Obrador: hay que “dejar de rechazar a migrantes, cuando para crecer se necesita de fuerza de trabajo que, en realidad, no se tiene con suficiencia ni en Estados Unidos ni en Canadá. ¿Por qué no estudiar la demanda de mano de obra y abrir ordenadamente el flujo migratorio?”.

Si bien hay un gran temor a los inmigrantes en algunos grupos de población de Estados Unidos, no hay duda de que las economías de Norteamérica se beneficiarían de una mayor libertad migratoria. Pero no solamente Estados Unidos y Canadá, también México, que de los tres es el que tiene el sistema migratorio más cerrado. En Estados Unidos 14.1 por ciento de la población es inmigrante y en Canadá 21.5 por ciento; en México la cifra es inferior a 1 por ciento. No estamos en posición de pontificar a nuestros vecinos en materia migratoria, especialmente cuando usamos a la Guardia Nacional para detener a migrantes.

López Obrador tiene razón cuando señala la necesidad de construir una economía regional más competitiva, pero él mismo está tomando medidas que atentan contra esta competitividad, como la contrarreforma eléctrica, que favorecería las compras de electricidad más cara de la CFE frente a la privada más barata. El problema, sin embargo, va más allá del costo en este momento de transición energética en el mundo. Muchas empresas han asumido compromisos globales para reducir su huella de carbono y no pueden trabajar en un país con energía sucia. “Si no existe un marco jurídico, un marco estructural en México enfocado a la producción de energías renovables, General Motors no va a parar su visión cero, cero, cero y, desafortunadamente, si no existen las condiciones, México ya no va a ser un destino para la inversión”, ha señalado Francisco Garza, presidente y director general de GM en México.

Es imposible no apoyar las palabras del presidente López Obrador en la Cumbre de América del Norte: “El tratado comercial es un valioso instrumento para consolidar nuestros procesos productivos, aprovechando el gran potencial que representa el mercado interno, el cual nos permitirá desarrollarnos como ninguna otra región del mundo en beneficio de nuestros pueblos y naciones”. Ahora solo falta que se haga caso a sí mismo.

INFLACIÓN

Los precios al consumidor están en camino de cerrar arriba de 7 por ciento en 2021, la cifra más alta desde el 2000. El fenómeno es internacional, pero afecta de manera severa a nuestra economía. La inflación daña más a quien menos tiene, a quien vive con un ingreso fijo. Es, efectivamente, el impuesto más injusto. (Sergio Sarmiento, Reforma, Opinión, p. 10)

Desde afuera / ¿Renovar relaciones?

WASHINGTON. “En busca de una nueva normalidad”. De alguna manera, ese podría ser el título de las intenciones de la reunión que sostuvieron los presidentes Andrés Manuel López Obrador, de México, y Joe Biden, de Estados Unidos.

Podría decirse que provocó escepticismo con una dosis de optimismo, aunque parezca contradictorio.

Porque en realidad el encuentro no eliminó problemas o suspicacias, pero tampoco fue el choque augurado. Fue constructivo y hasta cargado de simbolismos.

La primera reunión personal de AMLO con Biden era esperada con expectación y especulaciones sobre la posibilidad de confrontaciones a propósito de temas de seguridad, ambientales, comerciales o inversiones. Pero sí los hubo, nadie los hizo trascender y a cambio quedó la inesperada, y de hecho bien recibida, declaración de agradecimiento de López Obrador por las actitudes de Biden hacia México y los migrantes.

El encuentro se celebró en el marco de una cumbre de América del Norte y la participación de tres jefes de gobierno, el otro fue el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien permitió a los anfitriones poner énfasis en temas generales y no en cuestiones bilaterales que canadienses y mexicanos ansiaban abordar.

El resultado fue una promesa de reanudar un proceso de integración económica que se puede ubicar dentro de la política de contener a China, que Biden ha puesto en marcha y que López Obrador suscribió sorpresivamente en la última aparición pública de los tres.

Pero, entre otras cosas, las intenciones deben reflejarse todavía en hechos, y sobre todo en las formas de superar, modificar o dar la vuelta a nuevas disposiciones sobre contenidos automotrices integradas al acuerdo comercial trilateral, durante el gobierno de Donald Trump y que preocupan a México y Canadá.

En lo bilateral, resultó un buen intento de regresar cinco años el calendario. Borrón y cuenta nueva.

O como lo presentó el embajador Ken Salazar, el inicio de “un capítulo transformacional” con base en la visión de Biden sobre la relación bilateral y que México, en mi opinión, “es el vínculo más consecuencial para Estados Unidos” y de que “estamos listos para ir adelante en un nuevo capítulo que transformará la relación en una forma durable y permanente”.

En ese sentido, hubo un evidente esfuerzo por presentar un nuevo-viejo rostro de normalidad en relaciones que se trata de basar, otra vez, en los acuerdos en estar en desacuerdo o aislar temas conflictivos para evitar la contaminación de toda la relación.

Tal vez no fue esa la fórmula, pero en la práctica así ocurrió. Los temas controversiales, como frontera, tráfico de armas y personas, problemas de energía y seguridad, fueron referidos esencialmente a los trabajos que se desarrollan o se realizarán en el marco de los recientes Diálogos de Alto Nivel económico y de Seguridad que se espera comiencen a generar propuestas o acuerdos en los próximos meses. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, p. 35)

Rumbo Político / Andrés Manuel, estadista mundial

El pasado jueves se realizó la novena cumbre de los líderes de América del Norte, en la que Andrés Manuel López Obrador participó junto con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente estadounidense, Joe Biden.

La cumbre se llevó a cabo después de cinco años, luego de que Donald Trump cancelara estas reuniones y sólo ocurrieran encuentros bilaterales. Este fue el segundo viaje que realizó el mandatario mexicano en este mes, tras participar la semana anterior en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas. Esta nueva estancia en el país vecino inició con un gran recibimiento afuera de la embajada de México en Washington, que ya se había hecho con anterioridad en Nueva York. Las muestras de respaldo que recibe el Presidente en el extranjero son una constante, a diferencia de otros exmandatarios, a quienes incluso les reclaman en la calle.

Como siempre, entre los críticos del Ejecutivo se generó mucha expectativa, esperando que hubiera algún tipo de desencuentro o ruptura entre los mandatarios, pero nada más alejado de la realidad. Contrario al deseo de los opositores, al Presidente le fue muy bien. Las relaciones entre los tres países viven un buen momento y se debe a que los intereses en común son más importantes que sus diferencias.

Uno de esos intereses fue abordado por el presidente López Obrador, al señalar la necesidad de una mayor integración económica en la región para enfrentar la competencia del exterior, principalmente de China. De acuerdo con el mandatario mexicano, el gigante asiático pasó de tener una participación en el mercado mundial de 1.7 por ciento a 14.4 por ciento actualmente, y en caso de seguir esta tendencia por 30 años más, “China tendría el dominio de 42 por ciento del mercado mundial, y Estados Unidos, México y Canadá nos quedaríamos con 12 por ciento”.

Para incrementar nuestra competitividad y así lograr hacerle frente al rival asiático, el presidente comentó que es necesario abrir el flujo migratorio de una manera ordenada. Con esto, las personas que buscan salir de su país mejorarían su desarrollo, mientras que Estados Unidos y Canadá se beneficiarían de mano de obra, por lo que hizo un llamado a dejar de rechazar migrantes, haciendo a un lado mitos y prejuicios.

Biden, por su parte, señaló que existe una nueva relación basada en el respeto mutuo y la igualdad; “cuando asumí la presidencia indiqué que ya no había una política de buenos vecinos, somos países iguales”. Los dichos de Biden marcan una nueva postura de los Estados Unidos hacia México, en la que quedaron atrás los tiempos en los que sus acciones éramos considerados como su patio trasero.

La reunión tiene un balance positivo, y tal como lo dijo la jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, el Ejecutivo mostró “una altura de miras y se comportó como lo que es, un gran estadista”.

Un punto relevante también tratado en la plática entre mandatarios fue la iniciativa de reforma migratoria de Joe Biden en el Congreso estadounidense, lo que permitirá regularizar la situación de 11 millones de personas. Como ha mencionado López Obrador, los migrantes aportan al desarrollo y engrandecimiento de Estados Unidos, por ello merecen ser tratados con justicia. (Arturo Ávila, El Heraldo de México, p. 24)

Salto Cuántico / 4T elimina las escuelas de tiempo completo

Hace unos días nos enteramos que la Secretaría de Educación Pública (SEP) tuvo la ocurrencia de desaparecer cinco de los programas más importantes que dirigía, desde hace años, y que daban atención directa a las comunidades más marginadas y alejadas del país.

Que, ¿por qué lo hizo?, para destinar ese presupuesto a becas y más becas educativas, cosa que no está mal, si estuviesen bien enfocadas, pero esa es otra historia. La cosa es que la SEP desapareció: Escuelas de Tiempo Completo; Atención a la Diversidad de la Educación Indígena; Atención Educativa de la Población Escolar Migrante; Programa Nacional de Convivencia Escolar; y Desarrollo de Aprendizajes Significativos de Educación Básica, antes Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa. Para los cinco programas se ejercía un presupuesto de 21 mil 982 millones de pesos; beneficiaban a más de 4.3 millones de estudiantes.

Cada uno de esos programas han tenido grandes logros a lo largo de su creación, digamos que son de las cosas buenas que tiene la Secretaría de Educación Pública, con sus matices, pero son proyectos de los que he sido testigo como periodista. Hablando específicamente del Programa de Escuelas de Tiempo Completo (PETC), que, ojo, está estipulado dentro de la Ley General de Educación que es la que, se supone, establece las directrices del actuar de la educación pública.

A la letra dice en su capítulo tres, De la Equidad de la Educación: “Establecerán, de forma paulatina y conforme a la suficiencia presupuestal, escuelas de tiempo completo, con jornadas de entre seis y ocho horas diarias, para aprovechar mejor el tiempo disponible para el desarrollo académico, deportivo y cultural de los estudiantes. (Fracción adicionada DOF 11-09-2013)”.

El PETC inició su operación en el ciclo escolar 2007-2008, con el objetivo de contribuir a mejorar las oportunidades de aprendizaje de los alumnos de educación básica mediante la ampliación del horario escolar.

Inició con 500 escuelas ubicadas en 15 entidades federativas y en el ciclo 2012-2013, contaba con seis mil 715 Escuelas de Tiempo Completo en los 32 estados. Dentro de mi trabajo como periodista enfocada a la educación, desde mis inicios en el reporteo, pude visitar diversas escuelas ubicadas en las sierras de Puebla y Veracruz, donde conocí varias Escuelas de Tiempo Completo. Y de verdad que fue una experiencia extraordinaria poder ver que los niños de esas zonas tan distantes y con tantas carencias contaban con ese espacio educativo, en el que pasaban gran parte del día aprendiendo y recibiendo una atención especializada. Hay que decir que perder estos cinco programas, para niños y niñas indígenas y migrantes, es una lástima, más porque no habrá sustitución, simplemente desaparecieron, no mutaron a nada más que a becas, becas que desconocemos si llegarán a estos millones de niños y niñas que ya, de por sí por la pandemia, habían perdido la escuela. Lamentable situación.

SINCRONÍA:

El Tecnológico de Monterrey evidenció en un estudio de 2014: El Programa de Escuelas de Tiempo Completo establece sus bases en fundamentos pedagógicos y didácticos sólidos, con el propósito de contribuir a la mejora de las oportunidades de aprendizaje de los alumnos de escuelas públicas de educación básica e impulsa el desempeño educativo de los alumnos en distintas áreas para fortalecer su formación integral. (Karina Álvarez, El Heraldo de México, p. 15)

Sin Rodeos / Lo que se sabe y lo que se irá sintiendo

A riesgo de recibir una enjabonada como la que le dieron a Ciro Gómez Leyva por considerar bueno el discurso de López Obrador en su reunión con Biden y Trudeau, coincido con él y con los demás comentaristas que se han expresado igual: fue un buen discurso de principio a fin.

Dio lectura —sin salirse del guion— a un texto cuidadosa y sensatamente elaborado. “Que él no lo hizo”, es una crítica inocua porque para esos encuentros los presidentes se auxilian de sus asesores que, se supone, saben más que ellos.

Lo cierto es que la exposición de marras fue diametralmente distinta de la que tuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU, en la que, para vergüenza de México, no hubo gansada que le quedara grande ni estupidez que lo ruborizara, como pedir que los mil hombres más ricos del mundo acaben con la miseria de 800 millones de pobres ¡con limosnas anuales que salgan de sus bondadosos corazones!

No, su discurso pronunciado en Washington puede suscribirlo cualquier mexicano, independientemente de banderías políticas o partidistas.

Prueba de lo anterior es que las críticas que se conocen al respecto van dirigidas más a su persona que a sus planteamientos. Por ejemplo, se dice que en muchos momentos su lenguaje corporal fue patético, que en varias fotografías se ve encorvado, con las puntas de sus zapatos como si estuvieran platicando entre ellas, con los dedos de las manos anudados unos con otros como si tuviera miedo, y con la mirada de un espantado; que se le vio en una ventana moviendo los brazos como molino de viento para saludar efusivamente a una multitud ¡de cuatro! que lo vitoreaban. Eso es cierto pero secundario. Así es él. Llegó tarde al reparto de autenticidad y prestancia, se sabe incómodo y pequeño en esos ámbitos, y lo que Natura no da, la Presidencia no presta.

Pero vayamos a sus planteamientos hechos allá, aunque no se correspondan con las políticas que impulsa aquí:

1) Elogió la nueva firma del Tratado Comercial, ese que hace 25 años denostó y hoy no respeta.

2) Pugnó por la integración económica de todo el Continente y recordó la amenaza china. Le saliera del corazón o fuera a petición de parte, es un tema de la mayor trascendencia. Ya empezaron las reacciones.

3) Pidió impulsar la inversión productiva en América del Norte para la sustitución de importaciones.

4) Se refirió a la exigencia ética y económica de ordenar el flujo migratorio, y del compromiso de Biden de regularizar a 11 millones de migrantes que generan riqueza para ambos pueblos.

Sí, hay incongruencia entre lo que hace aquí y lo que dijo allá, pero es plausible lo que planteó en ese foro.

Además, fue breve; y decía Gracián: Lo bueno breve es doblemente bueno.

¡Claro! eso es lo que se sabe, pero lo que dijeron en privado (como en materia energética) pronto se irá sintiendo. (Diego Fernández de Cevallos, Milenio, Al Frente, p. 3)

Economía y Sociedad / Promesas y realidades

Resultan notables los tropiezos que está teniendo el presidente Biden para realizar sus programas importantes. Ellos no sólo son necesarios para su país, sino también para el mundo dada la importancia global que tiene Estados Unidos.

Su programa de infraestructura tiene como antecedente lo que se hizo en EU en los años 30 del siglo pasado, para superar la Gran Depresión haciendo una vasta actividad de obras públicas. El programa del presidente Biden pretende expandir el crecimiento económico para crear empleos, beneficios sociales y superar rezagos. Sin embargo, el Congreso dividido le significó reducir en 50% el presupuesto, con resultados previsibles menores a los estimados. También ello advierte de las dificultades para obtener consensos.

Programa incuestionable es la obligatoriedad de la vacunación. Pero ya tiene fuertes oponentes. En Texas, tres jueces, dos de ellos nombrados por el expresidente Trump, han bloqueado la decisión del presidente Biden de imponer la vacuna a los trabajadores de las empresas que cuenten con al menos 100 empleados. Este fallo significa retrasar el proceso de inmunización. Aún así, 70% de los estadounidenses adultos han completado su proceso de vacunación, nivel con el que se considera que la población está inmunizada.

Estas dificultades se explican por la oposición republicana y por rupturas dentro del Partido Demócrata, para que el Presidente se limite en sus programas, debilitándolo de cara a las elecciones intermedias.

Las limitaciones también explican las resistencias del gobierno estadounidense de llevar a cabo una política migratoria que atienda las prioridades del país, pero también el respeto a los migrantes.

Hay demasiado racismo en sectores importantes de la población y de sus representantes. Recordemos que el expresidente Obama, en su momento presentó al Congreso una reforma migratoria, pero éste la rechazó. Tampoco es posible ver una perspectiva favorable de inversiones privadas de empresas estadounidenses en centroamérica y en el sureste mexicano, como se ha ventilado recientemente y cuyo propósito sería retener a la población para evitar que emigre.

En contraste resalta la decisión que la Canciller alemana Angela Merkel tomó hace unos años al abrir a su país para que entraran 1.3 millones de migrantes que huían de las guerras en el Medio Oriente. No fue fácil aceptar por parte de su partido de filiación conservadora, pero se logró con base en un trabajo político de concertación en un país en donde el nacionalismo es de alto riesgo. Estos  migrantes fueron a trabajar y lo hicieron muy bien.

La popularidad del presidente Biden va de picada, perdiendo 15 puntos ante la dificultad de cumplimiento de sus promesas. Por eso es que el Partido Demócrata perdió la gubernatura de Virginia, un estado conservador pero que ha votado desde hace más de 10 años por el candidato demócrata. También es sintomático el rechazo de la propuesta de abolición de la policía en Minneapolis, ahí donde ocurrió la muerte de George Floyd en manos de un policía blanco.

Afuera del país se han radicalizado las amenazas entre Biden, Putin y Xi Jinping, que no abonan a la cooperación y a las relaciones positivas. Esto es particularmente grave cuando vemos que Rusia es el principal proveedor de los  energéticos que llegan a Europa utilizando a Bielorrusia para hacer el trabajo sucio amenazando con cerrar el gasoducto Yamal que conecta Rusia con Alemania.

Por su parte, Xi Jinping ha recibido del Partido Comunista el otorgamiento de un poder absoluto, como lo tuvo Mao y Deng Xiaoping. Esto conduce a una polarización de las potencias y sus líderes. (Sergio Mota Marín, El Economista, p. 17)

Café Político / EU: eficaz administración de la migración

La más reciente reforma migratoria en Estados Unidos fue la de 1986. Legalizaron a casi 3 millones de migrantes indocumentado. Cinco años después, según el Pew Hispanic Center, los nuevos indocumentados sumaban casi cuatro millones.

Entonces los sucesivos gobiernos optaron por administrar la migración. Detienen migrantes en sus fronteras y los deportan, pero muchos que si cruzan no son perseguidos con excesivo celo, salvo por razones electorales.

Mientras, nada de incursiones de “la migra” en las granjas porcícolas de Carolina del Norte, en la industria agrícola de California o ciertas ciudades. Legalizarán a “los dreamers”, pero, mientras hay condiciones para una reforma, no les falta mano de obra.

México y Canadá, compañeros en el dolor

Apuntó Luis Miguel González, director editorial de El Economista, al tema que muchos ignoraron: que México y Canadá comparten la preocupación por la política automotriz proteccionista de Washington.

La semana pasada, el presidente Joseph Biden visitó una planta automotriz y dijo: “apoyaremos la compra de vehículos limpios, fabricados en Estados Unidos, hechos por sindicatos”.

Eso marginaría a las plantas automotrices de México y Canadá, no tanto por lo de “energías limpias”, sino por el giro proteccionista en la política comercial de la Casa Blanca, a quien, por lo visto, no tiene empacho en publicitar su implícito rechazo al T-MEC, con todo lo que significaría.

Morena borra 20 años de la historia

Como si fuera el bíblico Genesis, Morena ha sintetizado la historia de México, pues, dicen sus exégetas que antes de ellos “era el caos”, no había democracia, que empezó cuando ellos ganaron la Presidencia.

Curioso, coinciden el diagnóstico de un neoliberal priísta: “el partido nació antidemocrático”, pero olvidan que la democracia les importaba a quienes viven de la política, hace un siglo los ciudadanos, hartos de guerras, sólo querían paz.

Como don José Francisco Ortiz Pinchetti, uno de los ideológicos de Palacio que, de un plumazo quiere borrar las luchas de tantos para la transición democrática empezó en 1997, que “se hizo la luz” hace 21 años, no tres, como pretenden.

NOTAS EN REMOLINO

“Los militares jamás contemplan aspiraciones políticas”, dijo el general Luis Crescencio Sandoval, titular de la Defensa Nacional. Una paradoja que hace 30 años, palabras más, palabras menos, eso dijo el general Félix Galván, entonces titular de Sedena, para calmar la inquietud de algunos jóvenes coroneles que decían: “la Constitución no prohíbe que un militar llegue a la Presidencia por la vía electoral” … Contradicciones de los puristas. Exigen a la titular del Trabajo, Luisa María Alcalde, que supervise una elección “abierta, democrática” en la renovación de la dirigencia del sindicato petrolero y ahora le reclamen que en algunas secciones han ganado simpatizantes de Romero Deschamps. ¿Querían democracia o purga?… No acepta aún México agentes estadounidenses, pero sería ingenuo creer que no operan aquí. Por eso vale recordar que el Departamento de Justicia ya tiene facultad para ir a cualquier parte del mundo por quienquiera que ataque a uno de sus agentes… Consejo del español Armando Palacio Valdés: “Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo” … (José Fonseca, El Economista, Online)

American Curios / Noticiero en blues

El blues no sólo lamenta qué tan mal está la cosa, sino que a la vez es un grito rebelde, un carcajeo ante lo peor, rehusando, con ritmo y furia, que eso logre derrotarnos.

Reportar la última semana es como el inicio de una canción de blues:. “le dicen el lunes tormentoso, pero el martes está igual de mal, y, Dios, el miércoles es aún peor…”

Aquí sólo algunos acontecimientos, entre tantos:

Un joven blanco fue absuelto por un jurado de asesinar a dos manifestantesantirracistas blancos y herir a un tercero con un rifle de alto poder AR-15 adquirido de manera ilegal, aceptando así que fue un acto de autodefensa. El veredicto fue festejado por ultraconservadores –entre ellos fanáticos cristianos y neonazis– en todo el país y varios legisladores derechistas le ofrecieron chamba al acusado, mientras para otros envió un mensaje escalofriante, como comentó un observador: esto abre la temporada de cacería contra manifestantes progresistas.

Más de 100 mil estadunidenses murieron de sobredosis de drogas entre abril de 2020 y y abril de 2021, cifra anual sin precedente.

Republicanos en varios estados están forjando un sistema de manipular elecciones para asegurar mantener su poder, suprimir el voto opositor y hasta anular elecciones con resultados no aceptables (para ellos).

En el aeropuerto de Atlanta cundió el pánico después de la descarga accidental de una pistola; en el estado de Georgia hay una ley conocida como armas en todas partes que permiten portar armas cargadas en cualquier lugar, incluyendo aeropuertos.

Más estadunidenses dicen que no desean tener hijos, contribuyendo al desplome de la tasa de natalidad que acompañó a la pandemia, y entre los nuevos factores está el temor ante el cambio climático y sus consecuencias para el futuro inmediato; o sea, para los niños.

Bueno, y los ricos también tienen quejas: aparentemente hay una escasez de yates, mansiones, relojes y aviones privados de lujo entre el sector conocido como individuos de “valor neto ultraelevado (con más de 50 millones de dólares), segmento que fue el más beneficiado durante la pandemia.

Pero durante esos mismos días también hubo noticias que marcan triunfos de justicia, dignidad y resistencia; la otra parte del blues.

La cámara baja aprobó la mayor inversión en programas de bienestar social y apoyo a los más necesitados en más de medio siglo, después de promulgarse la mayor inversión en infraestructura en décadas; todo marcando intentos por sepultar el neoliberalismo (aunque su destino final ahora está en manos del Senado).

Y gracias a años de organización y lucha de migrantes y sus defensores dentro de ese paquete legislativo, la cámara baja adoptó la mayor iniciativa de reforma migratoria en 35 años (https://www.jornada.com.mx/2021/11/ 20/mundo/023n2mun]).

Y gracias también a la lucha incesante de ambientalistas, indígenas y jóvenes, en esa misma iniciativa se incluye la mayor inversión pública en frenar el cambio climático en la historia del país.

La ola de acciones laborales que llegó a su máximo nivel en octubre con más de 22 mil trabajadores estallando en huelga, continúa con miles de trabajadores de Kellogg, más de 3 mil estudiantes que laboran como trabajadores académicos en la Universidad de Columbia, a trabajadores siderúrgicos y mineros en varios puntos del país en huelga y otros incluyendo periodistas agremiados en una sección del New York Times autorizando huelgas, mientras otros han concluido en triunfos como el de los más de 10 mil trabajadores de John Deere, y los 30 mil trabajadores de salud en California.

Fue aniversario, el 19 de noviembre de 2015, de la ejecución del organizador anarco-sindicalista Joe Hill por autoridades estadunidenses, quien pidió a sus camaradas: no pierdan el tiempo en luto, organicen. (David Brooks, La Jornada, Mundo, p. 31)

Uso de Razón / AMLO y Biden hicieron su juego personal

MIAMI, FL.- Buena en las formas, pero vacía de contenido fue la reunión trilateral México, Estados Unidos y Canadá.

Se agradece el cambio de tono, que no es algo menor.

La reunión le convino a Biden, porque dio la imagen de que América del Norte está unida y dispuesta a cooperar.

Fue positiva para López Obrador porque logró espectacularidad y respaldo en la prensa y noticieros mexicanos, lo que suma puntos en las encuestas de aceptación.

Justin Trudeau fue audaz: se presentó en el Capitolio a discutir con legisladores de Estados Unidos sobre temas que involucran a Canadá, con lo que inauguró lo que puede ser un gran cambio en la relación trilateral: se vale ir al Congreso de otro país a hacer cabildeo de manera directa y transparente.

Hacia afuera hubo sonrisas y amabilidad –nada despreciable–, pero ninguna expresión de acuerdo sobre los desacuerdos. Nada sustantivo que presumir.

El presidente López Obrador resaltó la “buena química” con Joe Biden.

Tal vez se dio cuenta de que para México es mejor Biden que Trump. Demasiado tardía esa conclusión.

Para aprovechar en beneficio de México la “buena química” o las afinidades, la reunión debió darse luego del triunfo de Biden, antes de que tomara posesión, y trabajar juntos desde el arranque.

No se hizo esa cumbre porque López Obrador le tenía una veladora encendida a Trump, que podría ganar en tribunales o en la movilización callejera. Las intentó ambas, y las instituciones resistieron.

Nuestro Presidente fue el último del mundo (¿o el penúltimo?) en felicitar a Biden por su triunfo, e hizo eco a la mentira trumpista del “fraude electoral”.

Se perdieron 10 meses vitales del gobierno demócrata por la simpatía de López Obrador hacia Donald Trump, porque “ambos logramos derrotar al establishment”, como le expresó por escrito.

Resulta que ganó la presidencia de Estados Unidos un demócrata que es la personificación del establishment, bien intencionado, humanista, sin odio hacia los mexicanos.

Ya son amigos, dicen ellos. Muy tarde, y tampoco es cierto.

A la presidencia de Biden le queda apenas un año con mayoría legislativa, pues posiblemente el próximo noviembre perderá ambas cámaras del Congreso.

La reforma migratoria –que por cierto no la presentó Biden, sino la congresista californiana Linda Sánchez y el senador Bob Menéndez, de Nueva Jersey– definitivamente no pasó.

No habrá legalización para 11 millones de migrantes.

Se aprobó en la Cámara baja un permiso temporal por cinco años sin deportación, y aún no es seguro que lo vote favorablemente el Senado, si llega a votarse.

El presidente López Obrador urgió a Estados Unidos y Canadá a que dejen de rechazar migrantes.

¿Y por qué no se lo exigió a su amigo Donald Trump?

Pidió dinero de Estados Unidos para un programa que se anunció el jueves como un logro concreto: “Sembrando Oportunidades”.

En ninguna partida presupuestal se encuentra ese programa, por lo que no habrá financiamiento –al menos, no significativo– para Sembrando Oportunidades como herramienta contra la migración.

De haberse creado desde el inicio del cuatrienio ese buen ambiente que se observó con Biden, las oportunidades de colaboración habrían sido benéficas para los mexicanos.

Pero la prioridad del presidente López Obrador no es México ni los mexicanos, sino él: su proyecto personal y político.

¿Con esta visita a Washington cambió López Obrador, como Saulo en el camino a Damasco?

¿Dedicará tiempo a empresarios y científicos para restablecer las cadenas de suministro e innovar en tecnologías?

¿A promover lo que se dijo en la reunión trilateral: democracia, energías limpias, competitividad y crecimiento económico para distribuir riqueza y no pobreza?

Allá los optimistas –o ingenuos– que así lo piensen.

¿Biden olvidó que su colega mexicano hizo campaña por Trump y luego se plegó a la mentira del fraude?

Desde luego que no. Biden está tapando hoyos para la elección intermedia. Y en esa tesitura él necesita más a López Obrador que López Obrador a Biden.

Si las autoridades mexicanas abren un poco más la llave a los migrantes ilegales, habrá una crisis en la frontera y adiós demócratas en 2022. Y Trump regresa en 2024.

A México le conviene una mayor complementariedad con el vecino, sin duda.

Pero no se trataba de eso, sino de los proyectos particulares de Biden y López Obrador.

Cada quien en su reelección, pues. (Pablo Hiriart, El Financiero, p. 44)