Opinión Migración 301221

Templo mayor

SI YA de por sí la situación migratoria en México pinta para crisis humanitaria, en Coahuila se está poniendo todavía peor la cosa. Policías frenan las caravanas que salen de Monterrey rumbo a Piedras Negras para advertirles que mejor regresen a los albergues regiomontanos pues, de lo contrario, más adelante caerán en un retén de los Zetas que les cobrarán para dejarles avanzar.

ES DECIR, la propia policía coahuilense admite saber que existen los presuntos retenes de los cárteles, donde éstos imponen sus reglas de extorsión y secuestro, pero en lugar de combatir a los grupos criminales, mejor hacen la “noble acción” de alertar a los migrantes del peligro que les acecha si siguen avanzando.

QUIÉN SABE si la advertencia es real o inventada por las autoridades de Coahuila para impedir que más centroamericanos y haitianos se instalen en su frontera mientras esperan cruzar a Estados Unidos, pero el solo hecho de que policías den ese argumento sin el menor rubor confirma quién manda en los caminos fronterizos. (F. Bartolomé, Reforma, Opinión, p. 8)

El rumbo de la 4T: ¿alternancia o cambio de régimen?

Al cierre de 2021, en el ámbito económico podemos destacar que se ha mantenido un frágil, pero importante equilibrio, especialmente si recordamos que hemos vivido los pasados 21 meses en medio de la pandemia del Covid-19.

De cara al futuro, queda claro que el presente gobierno mantendrá su apuesta por una política económica que modifique algunas estructuras de privilegios del pasado, en particular en el ámbi-to de los impuestos y de la transferencia de recursos a sectores desfavorecidos; como muestra hay que mencionar que comenzaremos 2022 con un aumento más al salario mínimo, el tercero de este gobierno, lo que suma un alza nominal al mínimo de 51 por ciento en tres años.

No obstante, deberán ser un importante motivo de atención los riesgos derivados de los indicios de una creciente tendencia inflacionaria en el contexto mundial y nacional que podría poner en serio riesgo la estabilidad actual.

En la dimensión social, son muchos los asuntos que ensombrecen el cierre de año, como la agudización de la crisis migratoria, que sigue estando caracterizada por una pauta de abusos y omisiones por parte de las autoridades –agentes migratorios y castrenses– que ha desencadenado actos cada vez más trágicos y alarmantes, que tienen como factor común la violación de los derechos más elementales de las personas que ingresan y transitan por nuestro país. 

Tan sólo entre enero y octubre, las solicitudes de refugio y las detenciones migratorias alcanzaron máximos históricos; las primeras se triplicaron y las segundas aumentaron 37 por ciento. 

Desafortunadamente, el próximo año y los siguientes no se prevé una disminución de los flujos migratorios, ante lo cual debieran ser materia prioritaria de revisión y corrección las políticas y estrategias gubernamentales destinadas a la atención de esta problemática, desde un enfoque complejo y multilateral, atravesado por la prioridad de respetar los derechos humanos de las decenas de miles de víctimas de este fenómeno. (Mario Patrón, La Jornada, Opinión, p. 15)

Fuera de agenda // La realidad y las estadística

El 2021 será recordado entre otras cosas como el año en que Las cifras de asesinatos en México rompieron récord a mitad de sexenio con más de 102 mil casos, una estadística que arrastra una estela de impunidad que empató a este gobierno con sus antecesores ya que la pan mayoría de quienes cometieron esos crímenes siguen libres.

Siempre que concluye un año las estadísticas oficiales como las que presenta periódicamente el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), se convierten en el primer pulso para medir la violencia que impera a niveles desbordados desde el año 2006.

Hasta el 30 de noviembre pasado en más del 70 por ciento de los asesinatos perpetrados este año las víctimas murieron por disparos de arma de fuego. (…)

El pobre desempeño del militar tabasqueño cuya carrera castrense fue -por decir lo menos-intrascendente, no importa en términos de mediciones y estadísticas pues goza de la confianza de su paisano y amigo que despacha en Palacio Nacional.

El pasado 21 de diciembre distintos medios de comunicación reportaron que la patrulla fronteriza detuvo en Yuma, Arizona a un ciudadano de origen yemení que aparece en la lista de probables terroristas de las agencias de inteligencia estadounidenses. 

Dos días después el Embajador norteamericano en México Ken Salazar visitó esa zona sin que emitiera algún comentario al respecto. 

No es la primera vez que un hecho así sucede en esta región del país. 

Hace unos meses pasó lo mismo con dos ciudadanos de origen árabe que fueron detenidos por la patrulla fronteriza después de cruzar de manera ilegal la frontera por la zona de Mexicall-Calexíco. 

No es un secreto que las caravanas de migrantes sirven de camuflaje a ciudadanos de otros países con probables filiaciones terroristas para entrar al pais y alcanzar la frontera con Estados Unidos. 

Hasta ahora los sistemas de inteligencia civil y militar han sido incapaces de detectarlos antes de llegar a territorio norteamericano.

¿Cambiará esto en 2022? Es muy probable que haya noticias de otro tipo. (Juan Veledíaz, La Prensa, Editorial, p. 6)

Desde afuera // Cuestiones de política exterior

Carecería exagerado afirmar que México es un país que frecuentemente se encierra en sí mismo y sólo ve lo internacional como secundario a sus intereses políticos domésticos.

Pero infortunadamente no lo es. La idea del presidente Andrés Manuel López Obrador de que una buena política exterior se basa en una buena política interior es esencialmente correcta, pero no quiere decir que las propuestas y consideraciones de un presidente mexicano popular sean de aplicación universal, entendidas sin necesidad de explicación o bien recibidas fuera del país.

Se cuenta que en una de sus discusiones internas sobre política exterior, López Obrador indicó que como Presidente de la República, él era quien definía el significado de “no intervención”.

Pero eso no quiere decir que otros países dejen de tener su propia interpretación y vean las posiciones del mandatario mexicano de forma distinta.

En su “mañanera” del 13 de diciembre, López Obrador criticó a grupos conservadores en Perú y citó el origen popular del presidente Pedro Castillo, aunque omitió que el peruano llegó al poder hace seis meses con 50.25 por ciento del voto y tiene a la mayoría del Congreso en contra.

“Llama la atención que, en Perú, por ejemplo, con 20 por ciento de los votos del Congreso se acepta una solicitud para remoción del Presidente y con 40 por ciento se quita al mandatario, ni siquiera es 50 más uno”, consignó.

En al menos dos ocasiones indicó que señalaría públicamente a los legisladores estadounidenses que se opusieran a una reforma migratoria que ayude a los indocumentados mexicanos en ese país. Hacerlo implica, a querer o no, un grado de intervención en la política interna. (José Carreño Figueras, El Heraldo de México, Orbe, p. 21)