Opinión Migración 170122

Migración: las soluciones dependen de EU

El pasado fin de semana, en la zona de la frontera entre Honduras y Guatemala, tuvieron lugar enfrentamientos entre grupos de migrantes que intentaban transitar por el segundo de esos países desde territorio del primero; las autoridades guatemaltecas reportaron un saldo de 15 efectivos policiales y militares lesionados, pero no informaron acerca de heridos entre los viajeros. Según la versión oficial, el conflicto se originó porque los migrantes pretendían ingresar sin contar con los documentos requeridos: cédula de identidad, certificado de vacunación contra covid-19 y una prueba negativa del virus; tras afirmar que 36 personas fueron deportadas a Honduras por no contar con esos papeles, en tanto que a otras 10 se les permitió el ingreso, el director general del Instituto Guatemalteco de Migración, Carlos Emilio Morales, señaló: Estamos protegiendo la salud de todos los guatemaltecos.

Es claro, sin embargo, que los controles fronterizos orientados a mitigar la expansión de la pandemia en curso son sólo un aspecto menor y coyuntural de un problema mucho más complejo: el flujo migratorio que se origina en las naciones centroamericanas hacia Estados Unidos, que necesariamente pasa por nuestro país y que seguirá existiendo con o sin crisis sanitaria.

Países tanto de origen como de tránsito de migrantes, Guatemala y México se encuentran atrapados entre un fenómeno de salida masiva de población que no tiene solución posible en lo inmediato y las presiones del gobierno de Estados Unidos que buscan imponer una suerte de tapón migratorio lejos de sus propias fronteras.

Es pertinente recordar que Joe Biden, quien llegó a la Casa Blanca ofreciendo flexibilizar y humanizar las políticas antimigratorias de su antecesor, está próximo a cumplir un año en el cargo presidencial y, sin embargo, la frontera sur de Estados Unidos sigue operando, en lo que a migrantes se refiere, prácticamente igual que en la administración de Donald Trump: con una negativa rotunda, disfrazada de lentitud burocrática, a recibir a los miles de personas que huyen de la violencia, la miseria y la ruina social que han dejado en diversas naciones de Centroamérica y del Caribe las propias intervenciones políticas, económicas y militares estadunidenses. Para colmo, las barreras contra la migración constituyen una total hipocresía, habida cuenta de que la economía de la superpotencia tiene una necesidad estructural de mano de obra extranjera.

Es claro, pues, que en el momento actual la solución a la crisis migratoria depende de Washington: en la medida en que Biden empiece a cumplir su promesa de remplazar la fobia trumpiana con una estrategia humanitaria en materia de migración, para México y Guatemala sería factible establecer rutas relativamente seguras y rápidas para permitir el paso de los cientos de miles que buscan llegar a territorio estadunidense.

En cuanto a la solución de fondo, que consiste en erradicar las causas profundas de la migración, también depende de que el gobierno de Washington se comprometa en un verdadero rescate de las economías centroamericanas y de Haití, las cuales siguen resintiendo el efecto del prolongado y devastador intervencionismo estadunidense. México ha propuesto un conjunto de medidas concretas para iniciar ese rescate, que debería ser tomado con tanta seriedad, guardando las proporciones, como el Plan Marshall, que permitió la reconstrucción de la Europa occidental devastada por la Segunda Guerra Mundial. (Editorial, La Jornada, p. 6)

Agenda internacional estadunidense

Sin duda alguna, las elecciones en Estados Unidos a realizarse el 8 de noviembre próximo serán uno de los asuntos de mayor relevancia para el 2022. Las elecciones intermedias podrían significar un parteaguas para la actual administración. Con enormes retos frente a sí, tales como contener la pandemia, manejar la inflación, atender la migración o contener a Rusia y a China, la gestión de Joe Biden estará a prueba. Si el Partido Demócrata pierde el control del Congreso, su administración enfrentará un camino sinuoso para avanzar en sus propuestas y reelegirse en 2024.

En esta fecha se disputarán 34 de los 100 escaños que conforman el Senado. Al mismo tiempo, habrá elecciones en la Cámara de Representantes, donde habrán de renovarse los 435 distritos electorales que representan los 50 estados de la Unión. Actualmente, el Senado se encuentra dividido, con 50 senadores republicanos, 48 demócratas y 2 independientes. En la Cámara Baja se mantiene una mayoría demócrata con 221 demócratas, 213 republicanos y una vacante. La elección es tan significativa que el propio expresidente Donald Trump ha supeditado su candidatura para buscar la reelección a los resultados de este proceso.

De los retos que enfrenta la administración Biden, los que tiene en el plano internacional son de la mayor relevancia. A lo largo de su primer año de gobierno ha tomado decisiones que han menguado gravemente su popularidad. Ahí están la desastrosa salida de Afganistán y la pasividad que ha mostrado para lidiar con Vladimir Putin en torno a su intención de invadir Ucrania. También ha generado controversias con sus propios aliados. Tal es el caso del acuerdo con el Reino Unido para la venta de submarinos nucleares a Australia, decisión que enfureció a Francia. No obstante, la mayor inquietud está en cómo lidiará con China, en lo que algunos consideran ya una “nueva guerra fría”.

En este contexto, de cara a las elecciones, resulta relevante preguntarse: ¿qué tan trascendente será la política internacional hacia América Latina?, especialmente, ¿qué tan relevante será la relación con México?

En Latinoamérica, tres países mantendrán la atención de Washington: Cuba, Nicaragua y Venezuela. La cuestionada condición de la democracia que se vive en aquellos países, así como la creciente presencia de capital chino en ellos, implican una variable de preocupación para los intereses estadunidenses en la región.

En paralelo, la inmigración irregular que se genera desde Centroamérica, e incluso desde Haití, ocupará un espacio fundamental en la agenda. Del buen manejo que haga de este tema depende el futuro del U.S. Citizenship Act (Ley de Ciudadanía Estadunidense) propuesto por el presidente. Pasar esta iniciativa requiere un apoyo contundente en el Poder Legislativo. El impacto político y electoral de regularizar a casi 10 millones de indocumentados es de la mayor trascendencia para el Partido Demócrata, especialmente frente al sector hispano para los próximos años.

Es en este rubro en el que México tendrá una relevancia definitoria. Recientemente, Biden y López Obrador acordaron reactivar el programa Quédate en México, que obliga a los solicitantes de asilo en Estados Unidos a permanecer aquí, mientras esperan una respuesta sobre su proceso en la Unión Americana. Aun cuando este programa ha generado una fuerte presión en nuestras entidades fronterizas por el alarmante incremento de migrantes, es una de las medidas que mayor apalancamiento le han dado al gobierno de AMLO en la relación bilateral.

Otro tema especialmente relevante será el del narcotráfico. El crecimiento exponencial de muertes por sobredosis —100,000 en sólo un año— debido al uso de drogas ha incrementado la preocupación en Estados Unidos sobre la presencia de cárteles de la droga, como los de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. La colusión entre actores ilícitos mexicanos y chinos para importar precursores, producir fentanilo y traficarlo empieza a verse como un peligro de carácter geopolítico, no sólo sanitario.

De cara a las elecciones venideras, la agenda internacional de la superpotencia, especialmente la que tendrá con México, será especialmente importante. La #SociedadHorizontal deberá estar atenta, identificar las áreas de oportunidad para mejorar la relación con nuestro vecino del norte, pero, sobre todo, exigir transparencia en las decisiones que tome el gobierno de López Obrador en materia migratoria y de combate al narcotráfico. (Armando Ríos Piter, Excélsior, Nacional, p. 19)

México SA / Remesas, tabla de salvación social // Mayor ingreso familiar // Inflación encarece alimentos

En 2021, México confirmó su liderazgo latinoamericano (y tercera posición mundial) en cuanto a recepción de remesas, y en el año recién finalizado la captación de divisas por el concepto referido fácilmente superó los 50 mil millones de dólares, monto 35 por ciento mayor al registrado en 2020 y similar al obtenido por el resto de las naciones regionales.

Si bien lo anterior no es un logro gubernamental, sino de los expulsados de su tierra, las remesas –en México y el resto del mundo– se vinculan a la recuperación económica en los países de origen y al hecho de que los migrantes se habrían beneficiado de los programas de estímulo y protección de empleo implementados en las economías emisoras (principalmente la estadunidense y la española). Además, parte de los migrantes están empleados en sitios asociados a servicios esenciales, lo que les permitió mantener el empleo durante los confinamientos de 2020. Así, el superávit de la balanza de transferencias de América Latina alcanzará 2.5 por ciento del producto interno bruto regional, debido en cierta medida a este importante aumento de las remesas.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) subraya lo anterior y destaca que tras aumentar 8 por ciento en 2020 (el primer año de la pandemia) las remesas hacia la región aumentaron casi 30 por ciento en 2021, una tendencia generalizada, pues en prácticamente todos los principales receptores de la zona los flujos crecieron a tasas de dos dígitos. Tal ingreso sigue como una fuente de recursos externos importante, particularmente para Centroamérica, México y algunos países del Caribe.

Por monto captado por remesas, Guatemala ocupa la segunda posición latinoamericana con casi 12 mil millones de dólares, 8 por ciento del total registrado por México. Sin embargo, para la nación centroamericana esa cantidad representa alrededor de 12 por ciento de su producto interno bruto. Así sucede con República Dominicana y El Salvador, naciones que reportaron envíos de sus emigrantes por 8 mil y 6 mil millones de dólares (9 y 20 por ciento de su respectivo PIB).

De acuerdo con el más reciente análisis temático del Banco de México, el monto acumulado de ingresos por remesas en los primeros once meses de 2021 ascendió a 46 mil 834 millones de dólares (con lo obtenido en diciembre se rebasan los 50 mil millones), valor mayor a los 36 mil 954 millones observados en el mismo periodo de 2020 y que en ese año implicó un alza anual de 26.7 por ciento.

En el periodo enero-noviembre de 2021, detalla el banco central, 99.1 por ciento del total de los ingresos por remesas fue mediante transferencias electrónicas, al alcanzar 46 mil 384 millones de dólares. Las remesas en efectivo y especie, más las money orders, representaron 0.5 y 0.4 por ciento, al situarse en 253 y 197 millones de dólares, respectivamente.

En ese mismo lapso, los egresos por remesas sumaron 943 millones de dólares, cifra superior a la de 787 millones de dólares registrada en igual periodo de 2020 y que significó un alza anual de 19.9 por ciento. Así, en los primeros 11 meses de 2021 el saldo superavitario de la cuenta de remesas fue de 45 mil 890 millones. En otro orden, y sin descubrir el hilo negro, la Cepal advierte que la crisis mundial generada por la pandemia ha puesto en evidencia las asimetrías entre las economías desarrolladas y las emergentes y en desarrollo en lo que respecta a su capacidad de respuesta, tanto para implementar políticas encaminadas a mitigar los efectos sanitarios, económicos y sociales de la crisis, como para impulsar una recuperación sostenible.

Las rebanadas del pastel

La inflación pega a todos, pero de abajo hacia arriba, y en el caso de la población de menores recursos el golpe se registra, especialmente, en los productos de la canasta básica cuyos precios crecen a galope. Por ejemplo: la canasta agroalimentaria que contiene 58 productos básicos en la dieta de las familias mexicanas registró un encarecimiento de 15 por ciento, mismo que merma el aumento de 22 por ciento al salario mínimo de este año, dando como resultado que las personas de menores ingresos deban destinar más de la mitad de su salario mensual para adquirir estos productos (La Jornada, Braulio Carbajal). (Carlos Fernández-Vega, La Jornada, Economía, p. 19)

¿Casualidad?

El Estado de Zacatecas es uno que actualmente ha sido víctima de una ola de violencia extrema dirigida principalmente contra Policías.

Seis policías asesinados por sicarios en tan solo cinco días nos proporcionan un fiel indicio de lo que acontece ahí.

De los seis Policías ejecutados por el crimen organizado TRES de ellos fueron asesinados en Fresnillo.

Ahora bien, entre muchas otras, Zacatecas tiene una peculiaridad muy especial: es un Estado MORENISTA en cuyo escenario político figura muy prominentemente una sola familia: los Monreal Ávila.

El líder del Senado es Ricardo Monreal Ávila, también ex Gobernador del Estado, el HOY Gobernador es su hermano David Monreal Ávila, y adicionalmente el Alcalde de Fresnillo, Zac., es el hermano menor de ellos, Saúl Monreal.

Como ustedes bien recordarán, amigos lectores, al Senador Ricardo Monreal lo traen de encargo el Presidente y sus acólitos, por criticar públicamente el manejo de la sucesión presidencial muy abierta y prematuramente a favor de la Regente Capitalina, Claudia Sheinbaum.

A grado tal que encarcelaron con cargos muy fabricaditos en Veracruz (Gobernador morenista) a José Manuel del Río Virgen, brazo derecho de Ricardo Monreal en el Senado.

Y ahora ¡qué casualidad! Mientras esto hacen a Ricardo Monreal, a sus DOS HERMANOS los golpea simultáneamente el crimen organizado en su natal Estado y en su natal Ciudad.

Conste, no acusamos -ni nada por el estilo- al Gobierno de ser responsable de esta ola criminal.

Simplemente les planteamos que como es bien sabido, pican más los tenejales que la cal, entonces el clima de antagonismo contra el Senador Monreal por parte de sus PROPIOS correligionarios y miembros del Poder Ejecutivo, por osar criticar la forma en que el Presidente maneja su sucesión, ha conducido a crear una condición de ABANDONO a Zacatecas por parte de la federación en el terreno de la paz y el orden público que facilita a los delincuentes el hacer de las suyas en dicho Estado con plena impunidad.

El propio edil de Fresnillo, Saúl Monreal, señala que tras de que se revelara un plan de apoyo presidencial a Zacatecas en materia de Seguridad Pública, ni siquiera lo invitan a las juntas de coordinación.

¿Cómo se pueden coordinar y trabajar conjuntamente a favor de la paz pública si ni siquiera toman en cuenta a la autoridad local, a la que padece el ataque frontal de los grupos criminales?

Ante esto no es para nada extraño que dicho plan no haya rendido frutos a favor de los ciudadanos de Zacatecas.

Acordémonos, amigos lectores, que como ingrediente esencial de una sociedad democrática es el concepto de que si se permite que se violen los derechos de UNA sola persona, se VULNERA el derecho de TODOS.

La importancia, aquí para nosotros que no somos zacatecanos, es el hecho, el precedente, que queda sentado bajo el cual el apoyo de la federación a los Estados que padecen inseguridad y están bajo amenaza de la violencia no se maneja por parte del Gobierno central en estricto apego de defensa a los intereses y derechos de los ciudadanos, sino a consideraciones e intereses políticos.

“Si eres incondicional de la 4T te ayudamos, y si no eres ¡ahí nos vemos!”, parecen decir: esto en los hechos que no en los dichos.

Parece confirmar esta serie de hechos en Zacatecas que el actual Gobierno NO GOBIERNA para todos, gobierna solamente para los que se alinean y someten totalmente a los deseos del gobernante en turno; es decir, para los correligionarios.

Al asumir la Presidencia AMLO no lo hizo a nombre de todos los mexicanos, lo hizo solo a nombre de sus incondicionales.

No conforma la suya una Presidencia incluyente, sino excluyente.

No ejerce el poder para beneficiar a toda la población, sino solo para favorecer a quien él quiera.

Controlan ya totalmente el presupuesto el Presidente y su círculo íntimo, y cuando decimos “controlan” nos referimos a que concentran, acaparan, monopolizan los recursos y su ejercicio de una manera solo vista antes durante lo más dictatorial del Periodo Jurásico del Priismo en México.

Para quienes se pliegan y someten hay todo tipo de apoyos -y en algunos casos- hasta impunidad.

Para los que son independientes y no se pliegan del todo, “no hay dinero” (y claro, tampoco justicia y menos ayuda o apoyo con la seguridad pública).

En Nuevo León, por ejemplo, pierde estrepitosamente Morena las elecciones pasadas para la Gubernatura y “nos premian” por nuestro civismo mandándonos olas de migrantes haitianos y sudamericanos SIN UNA PIZCA DE PRESUPUESTO para atenderlos.

Además, hay retención de presupuesto para el Estado, cero apoyo educativo y cero apoyo material para las obras que nuestro desarrollo requiere, y un desinterés total en su buena marcha.

¡Y el colmo: se tildan a sí mismos de “republicanos”! (Manuel J. Jáuregui, Reforma, Opinión, p. 10)

Nadando entre tiburones / La oposición necesita narrativa propia

Hay que ver para creer. El país atraviesa un momento crítico, en circunstancias que a cualquier otra administración le habrían costado, al menos, la gobernabilidad: la pandemia está en sus peores niveles de contagio; los escándalos de corrupción señalan al círculo más cercano al Presidente, las masacres continúan y las cifras de muertos están en niveles que superan, con mucho, las que miramos con espanto en sexenios anteriores.

Los problemas se acumulan, aunque haya dejado de hablarse sobre ellos. El Presidente cayó enfermo tras exponer —sin el menor reparo— a la ciudadanía, y minimizar un virus cuyas repercusiones a mediano y largo plazos todavía no alcanzan a vislumbrarse; el mayor banco del país anunció ser puesto a la venta de forma intempestiva, de la misma que, al día siguiente, una armadora de autos comunicaba el cierre de una de sus plantas. Pero, ¿de qué hablamos durante toda la semana?

La política económica no ha dado resultados, y la inflación está en niveles nunca vistos; la política de seguridad tampoco, y la paz prometida en campaña está muy lejos de alcanzarse. Los proyectos emblemáticos no tienen viabilidad, las instituciones democráticas están siendo derruidas sistemáticamente. La cercanía con el bloque bolivariano ni siquiera trata de esconderse, y el problema de los migrantes ejerce presión sobre la administración estadunidense, mientras está alcanzando niveles de crisis humanitaria. El partido en el poder se desgarra por dentro, en una lucha entre radicales y moderados que terminará con un rompimiento inevitable: las corrientes internas se arrebatan los cargos, los aspirantes a la candidatura presidencial aprovechan cualquier oportunidad para tratar de hundirse entre ellos.

El Presidente estuvo ausente durante una semana completa, en que la oposición tuvo la oportunidad de hacerse de la narrativa, y plantear una discusión seria sobre los problemas que ponen en riesgo nuestro futuro: los mismos que el mandatario normalmente trata de evadir. El momento era más que oportuno, y podría haberse abierto el diálogo con un substituto que podría haber brindado un enfoque distinto a los temas vedados: en vez de eso, lo que se discutía al final de la semana eran la posible inclusión del titular de Gobernación como candidato a la Presidencia, así como las loas habituales de quienes consideran que todo va por el rumbo correcto. De la oposición, y la propuesta de cualquier tipo de narrativa distinta, ni sus luces.

La popularidad del Presidente se mantiene, en buena medida, gracias a una sociedad que cada vez está más polarizada. La oposición no entiende lo que es tener una narrativa propia, y se ha empeñado más en contrapuntear todo aquello que afirma el mandatario, lo que no ha hecho sino reforzar el rol que asume como un héroe de antítesis, cuya misión sería enfrentarse a quienes no son sino los enemigos del pueblo. En este sentido, la propia oposición no ha sido capaz, todavía, de colocarse en un lugar que le sea conveniente.

La oposición necesita de una narrativa propia, que no sólo justifique su acceso ordenado al poder sino que le permita tener una interacción pacífica con los nuevos factores del mismo. Quienes vislumbren un futuro en el nuevo tablero de la política mexicana deben saber no sólo cuál es el papel que tendrá que interpretar quien pretenda ser el próximo presidente para lograr un eventual triunfo y transición ordenada, sino —sobre todo— cuál será el rol que el mandatario en funciones pretenderá que juegue quien le suceda, con tal de garantizar su propio legado. Ésa será, entonces, la gran batalla. (Víctor Beltri, Excélsior, Nacional, p. 20)

Con motivo de una encíclica

El 12 de enero tuvo lugar el lanzamiento internacional del libro Fratelli tutti y la mejor política; el subtítulo, Los políticos responden y en la viñeta de portada, representada una ronda de siluetas de personas de diversas razas, frente a una figura estilizada que parece la imagen de Jesús. Sin embargo, no se trata exactamente de un libro religioso; consta de varios ensayos escritos por políticos latinoamericanos, sobre la encíclica, seguramente la más importante que ha enviado el actual jefe de la Iglesia católica.

Los editores son la Academia de Líderes Católicos y la Universidad Católica de Costa Rica; el texto se integra con varios ensayos, 14, para ser exactos, de políticos latinoamericanos que participamos, con dos características, ejercemos actividad política y somos católicos. Coincidimos también en reconocer la importancia que ha tenido en la opinión pública mundial y en especial en nuestro continente, la transcendental encíclica cuyo título se traduce como hermanos todos.

La palabra encíclica, conviene recordar, se refiere a una carta solemne dirigida por el Papa a los fieles y al clero de la Iglesia que preside, se trata según la etimología del término, de una circular enviada a muchos para instruirlos sobre algún punto o concepto o bien para indicar acciones cuya ejecución se espera. Lo interesante es que esta carta circular no sólo fue recibida dentro del mundo católico, sino que como otras anteriores – Rerum novarum, Populorum progessio– despertó la atención de muchos actores políticos del mundo interesados en el mismo debate sobre temas que a todos inquietan y tópicos de los que se habla en muchos foros y sobre los que se siente la necesidad de dialogar, de discutir y a veces la tentación de disputar.

Estos temas de importancia capital para el mundo entero, explicados por alguien con influencia en un amplio sector de la población en general es natural que llame la atención y sea objeto de propuestas, libros, artículos y foros diversos. El objetivo de la obra presentada el miércoles pasado fue precisamente dar a conocer los puntos de vista de varios políticos latinoamericanos sobre los importantes temas de Fratelli tutti y, a su vez, el objeto de esta colaboración a La Jornada es invitar tanto a que se lea el libro como llamar la atención sobre los temas capitales que no sólo interesan, sino que estremecen al mundo entero.

No se puede olvidar que, en octubre de 2020, el momento de la aparición de la encíclica, el mundo vivía cambios profundos e inquietantes; uno de ellos era la pandemia que puso en alerta a todos por la amenaza de enfermar y morir y en ese momento, también crecía un proceso de rechazo a la globalización y al neoliberalismo; no se trataba de un rechazo desde el marxismo ortodoxo ni desde el socialismo, era difuso y generalizado. Es importante recordar que México tenía poco tiempo de iniciado un gobierno con algunas coincidencias con los señalamientos del papa Francisco.

La encíclica se ocupa de describir la realidad contemporánea colmada de injusticias para amplias mayorías, de la proliferación de migrantes de los países pobres a los países ricos, del sur al norte; llama también la atención sobre la necesidad de solidarizarnos con los marginados, los pobres, los descartables, que son rechazados por la violencia y las pobrezas en sus lugares y que tienen derecho a rescatar su propia vida y la de sus familias.

Describe la realidad colmada de injusticias generadas por fenómenos económicos presentes en todas partes e identificados con la globalización y el capitalismo sin límites éticos, que pone al centro de la vida comunitaria la ganancia y la utilidad para los grandes empresarios y da la espalda a una justicia social mínima; ya no hay para este tipo de empresas trasnacionales, solamente clientes y personas que venden su trabajo a un bajo precio, sino que han aparecido, en parte por el desarrollo de la tecnología, amplias franjas de personas que ya ni siquiera son dentro de esa visión individualista, útiles para ser explotadas, son los descartables.

Ante el fenómeno descrito, el Papa, a partir de la parábola del buen samaritano, convoca a una nueva ética de relaciones internacionales. Se trata en el fondo de trasladar un concepto de antaño manejado por estudiosos y por políticos de inspiración cristiana, conocido como el bien común sólo que, ahora expresado para una nueva dimensión, la dimensión global, se trata de un bien común internacional, esto es, sin fronteras para todos los hombres y todos los países.

Según la opinión de Delos, acerca del bien común, éste no es sólo la suma de bienes particulares, es más bien, el conjunto de circunstancias que permiten a todos los integrantes de una comunidad, alcanzar su completo desarrollo humano en lo material y en lo espiritual y el respeto a todos sus derechos, nos referimos a la libertad, la vida, la salud y la educación. (Bernardo Bátiz V., La Jornada, Opinión, p. 15)